ARTICULOS DESTACADOS

En este apartado encontraréis los artículos que quiero destacar, apilados uno detrás de otro, por orden de antigüedad -el primero que se ve es el último publicado que se quiere destacar-. De esta forma es más fácil tener acceso a ellos ya que no se puede hacer una búsqueda ni editar un listado en este formato de blog.

 

¿Estudias Budo o sólo vas a clase? – Bunbu Ryodo: La pluma y la espada

A veces hago salir a mis alumnos al centro del tatami a realizar una técnica que hemos estado trabajando durante esa misma clase o la anterior y descubro con perplejidad y asombro mayúsculo que algunos de ellos no solamente son incapaces de ejecutarla de manera más o menos acertada sino que ni siquiera recuerdan el nombre de la misma y a veces ni siquiera la escuela a la cual pertenece. No digamos ya el nivel de la misma.  Y no por que esa información no se haya dado antes de realizar cada técnica, y teniendo en cuenta que cada mes lo dedicamos al estudio de una escuela en particular, resulta aún más incomprensible para mí.

¿No le dan importancia? ¿Vienen al dojo únicamente a pasar el rato porque no tienen nada mejor que hacer a esas horas? ¿No les interesa nada más allá que hacer algo de ejercicio? Lo desconozco. Desconozco las motivaciones que llevan a algunos de mis alumnos a estudiar Budo. Mea culpa. Y digo estudiar y no entrenar o practicar, expresamente. El Budo hoy día es un estudio y como tal merece ser abordado. Acudir al dojo unas horas a la semana a lo sumo, realizar la clase como el que va a clase de aerobic -sin menospreciar esta actividad- y olvidarse hasta la siguiente sesión es totalmente inútil. No conduce a nada. No en Budo. Todo eso se disolverá en la niebla más tarde o más temprano.

Cualquiera que desee progresar en el estudio del Budo, convertirse en un verdadero artista marcial, debe dedicar muchos más esfuerzos y muchas más horas que el “simple” entreno de las técnicas que trata de enseñar el maestro en clase. La mera técnica del cuerpo sin la complicidad de la técnica mental no sirve de mucho. Al menos no en Budo. Muy diferente sería el caso de estar tratando de un deporte marcial o de contacto como hay muchos, donde es posible llegar muy lejos únicamente a base de entrenamiento físico puro y duro.

Pero repito, eso no es así en Budo. El Budo ES un arte. Y como tal, requiere estudio además de práctica. Y ese estudio puede y debe ser repartido de muchas maneras. Hay que leer textos, artículos y libros de artistas marciales de referencia. Hay que ver vídeos de maestros de referencia. Y todo eso no solo de tu arte marcial, sino de todas las posibles. Hay que tomar notas y apuntes, hay que reflexionar, hay que pensar en Budo, hay que vivir el Budo.

Y aquí es donde me viene a la mente el concepto de Bunbu Ryodo. 

Bunbu Ryodo

Bunbu Ryodo, el equilibrio entre la pluma y la espada. En la Bujinkan siempre se dice que nuestro objetivo como Budokas es alcanzar el estado de Tatsujin, convertirnos en seres humanos íntegros. Ese es el mensaje de nuestro Sensei, Hatsumi Sôke. Vivir una vida equilibrada. Como dice él “Baransu, ne?”  Encontrar el equilibrio, el balance.

Bunbu Ryodo es un concepto que se deriva del periodo Edo de Japón. Durante este período, el shogunato Tokugawa alentó a los miembros de su clase guerrera a perseverar tanto en las artes literarias como en las artes marciales con el mismo énfasis. Era una actitud que ayudó a los bushi a ajustarse desde el período de guerra del que provenían a uno nuevo de paz en el que entraban entonces.

Samurai del período Edo

A lo largo de los últimos cinco siglos, muchos de los grandes maestros de las artes marciales fueron también maestros o grandes estudiantes de otras artes culturales. Artes tales como la pintura, escultura, literatura, poesía, filosofía o música, han sido frecuentemente el acompañamiento vital de estos grandes maestros, que encontraban así un punto de equilibrio en su vida. En Japón concretamente, muchos grandes maestros de artes marciales han cultivado y lo siguen haciendo, diferentes artes típicos de allí, tales como el Ikebana (arreglo floral), el Cha no yu (ceremonia del té), la caligrafía japonesa (Sho-do), la pintura Ukiyo-e, el juego del Go, el teatro, la danza o el estudio de instrumentos musicales propios del país.

Representación de teatro Noh

El estudio de estas otras artes pone el contrapunto necesario a su capacidad de lidiar con la violencia y con el mundo guerrero, consiguiendo de este modo ser capaces de alcanzar el estado necesario para poder apreciar en toda su magnitud la grandeza y la belleza de la vida humana y su lugar en la Naturaleza a la cual pertenecemos.

Ignorar los elementos artísticos que conllevan las artes marciales en su propia esencia sería un error mayúsculo puesto que estas, las artes marciales, son ciertamente “artes”, y como tales llevan implícitos una serie de elementos artísticos que las configuran y las hacen ser lo que son (Kaname?). La postura correcta del cuerpo, el equilibrio perfecto y la alineación adecuada cuando se ejecuta una técnica, tiene tanto mérito artístico y complejidad como lo puedan tener los movimientos de un bailarín de danza contemporánea, o la exquisita perfección de una buena escultura o pintura.

Corren malos tiempos para una gran mayoría de la población mundial. Guerras, terrorismo, hambre, violencia urbana y doméstica, familias desestructuradas, son el pan nuestro de cada día en las noticias de cualquier país. Gobiernos y políticos corruptos, decadencia moral, contaminación del medio ambiente, catástrofes naturales, deficiencias en la educación, etc. Día a día nos vemos obligados a convivir con todo esto en la época que nos ha tocado vivir.

Bunbu Ryodo, la pluma y la espada, las artes marciales y las artes culturales, nos ayudan a encontrar la calma y la serenidad en medio de este caos. A través de Bunbu Ryodo podremos ser capaces de apreciar la belleza de una simple flor en medio de un estercolero o del canto de un pájaro entre los escombros de un edificio en ruinas. Encontrar el consuelo en la familia o en una buena amistad cuando estamos atravesando malos momentos en nuestra vida o hallar las respuestas en las palabras de un sabio antiguo.

No hace mucho leí en algún artículo de un blog de un Shihan de la Bujinkan que Hatsumi Sensei le había comentado al respecto de este tema, que era muy importante el Bunbu Ryodo, la complementariedad de las artes marciales con alguna de las otras artes, y Sensei le comentaba a este Shihan que si por las circunstancias que fuera de su vida laboral, económica, etc., no podía dedicarse a estudiar y practicar ninguna de esas otras artes, lo que debía hacer al menos era leer mucho sobre ella. Empaparse al máximo de todo lo relativo a ese arte y sus máximos representantes a través de la lectura.

Desde aquí queremos alentar a todos los estudiantes serios de artes marciales tradicionales y con mucho más énfasis si cabe a nuestros alumnos de Bushi Dojo, a dedicar una parte de su tiempo y de su formación al estudio de las artes estéticas o culturales. Pero no es en nuestro caso, que estudiamos artes marciales japonesas,  imperativo que se dedique a las artes culturales o estéticas japonesas, aunque la ventaja de estudiar estas es que al mismo tiempo va a poder profundizar en el estudio de la filosofía, la cultura y la tradición del propio país que vio nacer y florecer su arte marcial, y que unas y otras se han influenciado mutuamente a lo largo de los siglos.

Ese “otro” arte, esa pluma que debe acompañar a la espada que supuestamente ya estamos empuñando puede ser desde estudiar jazz o música rock, a ballet, poesía o cocina, literatura clásica o novela negra…debe ser algo que te interese y te llene y te implique, y obviamente que tenga la categoría de arte. Hemos de llegar a encontrar nuestro propio Bunbu Ryodo.

Dani Esteban -Kôryu-

Kôryu -Dragón de Luz-, pintado por Hatsumi Sensei para Dani Esteban.

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25 años en Bujinkan

Un día de 1987, caminando por la calle, vi una hoja de papel pegada en el vidrio trasero de una furgoneta blanca, escrita a bolígrafo creo recordar, o en todo caso muy cutre, que anunciaba clases de Ninjutsu y un teléfono.

Fue como una señal. ¿Ninjas en Barcelona?. El Tae Kwon Do se esfumó de mi vida en ese instante y supe al momento que tenía que llamar ahí y probarlo. ¡Yo quería ser Ninja!. Me dirigí a una cabina (no existían los teléfonos móviles) y marqué el número. Me atendió una voz de mujer y todo parecía muy misterioso. Sí, admitían alumnos, pero no se podía ir a mirar una clase ni a probar, había que ingresar directamente y adquirir un compromiso de lealtad. Era Marzo de 1987, yo tenía entonces 22 años, y me dirigí a un pequeño piso cercano a la Sagrada Familia donde a modo de dojo tradicional japonés se impartían clases de Ninjutsu en las más completa clandestinidad.

Así acababa el artículo “Mis inicios marciales” , que publiqué hace no demasiado en este blog.

Y ahora es momento de continuar con la historia…tomen asiento porque va para largo.

Hoy, 6 de Marzo de  2012 se cumplen exactamente 25 años desde mi ingreso por primera vez en un dojo de la Bujinkan.

Veinticinco años dan para mucho, y bien es sabido que la memoria empieza a fallar a cierta edad, máxime cuando se trata de abarcar un período de tiempo tan largo y durante el cual se han vivido tantas y tantas cosas, buenas y malas. Como es seguro que muchas se quedan en el tintero, no voy a exigirme demasiado, ni voy a dar algunos nombres, simplemente quiero dar una pincelada de repaso a lo que han supuesto para mí.

Uno de mis primeros recuerdos es referente al lugar de entreno. Como he dicho era un pequeño piso, decorado al estilo japonés, que en nada se parecía a un gimnasio de artes marciales como los que yo estaba acostumbrado a pisar. Un minúsculo recibidor, un pequeño salón de piso de terrazo donde se practicaba y donde a duras penas cabían diez personas, un despachito de los maestros, un lavabo minúsculo y un vestuario ínfimo para cambiarse. Ahí empezó todo.

De mis primeras clases recuerdo que me engancharon al instante. Todo era nuevo y misterioso, y las técnicas y las armas, todo olía a un Japón olvidado según nosotros imaginábamos que debía haber sido en tiempos pasados….

Marzo de 1987, primeras clases

El entrenamiento era muy duro y el trato de los maestros férreo y con una disciplina estricta. Recuerdo que el maestro me sacó de prueba el primer o segundo día, sabiendo que yo provenía del Tae Kwon Do, y me hizo probar mis patadas en él, las cuales fue absorbiendo y redirigiendo sin recibir apenas castigo. Posteriormente me lanzó una de sus patadas, haciéndome volar literalmente de una punta a la otra de la sala. Me levanté aturdido y sorprendido y lejos de sentir herido mi orgullo, eso me hizo tomar la firme determinación de que realmente aquello era lo que yo estaba buscando.

En aquella época, la información que existía en nuestro país y a nuestro alcance sobre el Ninjutsu, la Bujinkan, Hatsumi Sensei, etc, era ínfima, incluso para los propios maestros, que jamás habían pisado Japón y apenas si hacía un par de años que practicaban el arte del Ninja, Togakure Ryu Ninjutsu, como entonces se llamaba nuestro arte, de la mano del introductor del mismo en nuestro país. Todo era Togakure Ryu Ninjutsu, y el Gran Maestro Hatsumi Sensei, era como un ser divino y superior, del que apenas nada se sabía.

Nadie preguntaba mucho, tampoco había de donde sacar la información –hay que recordar que Internet no existía todavía y si existía no estaba a nuestro alcance, ya que nosotros nunca habíamos visto un ordenador-, así pues, los maestros eran dioses todopoderosos y lo que ellos decían iba a misa y era la única verdad.

A nivel técnico comentar que por ejemplo “no existían” las 9 escuelas. Todo era Togakure Ryu Ninjutsu. Se practicaban técnicas sueltas y libres, los kamaes, taihen jutsu, los métodos de golpeo, trabajo libre con diferentes armas,etc., pero no existía ningún programa ni temario específico ni mucho menos “técnicas de escuela” con nombre y apellidos. Ni siquiera recuerdo que en esa época se entrenase la Kihon Happo, eso vino más tarde.

Mucho fue lo que vivimos en aquel pequeño dojo durante cinco años, los que por allí pasamos durante mi permanencia en él. Mucho bueno y mucho malo. Lo bueno, lo mejor, es que de allí surgió el germen de lo que hoy somos. Grandes amistades se forjaron allí, bajo los duros entrenamientos y la férrea y estricta disciplina. Y esas amistades aún perduran, y algunos de los que allí nos iniciamos en este camino aún permanecemos en él. Bushi Dojo, Oni Dojo, no existirían de no haber sido por aquellos años y aquellos lazos que allí se forjaron. Y más gente que salió de allí y me consta que aún continúa…otros han dejado el arte marcial, pero la amistad todavía perdura.

de izda a dcha: Esteban Mota, yo, Kim y Dani “Rambo”. Todos para uno y uno para todos

Buenos son también todos los recuerdos de los diferentes cursos y clases especiales que realizábamos en la montaña. Salíamos bastante a la montaña a entrenar. Y entrenábamos ninjutsu. O lo que nos vendían como tal. Pero es innegable que disfrutábamos como enanos. Aquellos cursos en el Pirineo, entrenando de noche con nieve hasta la rodilla, o metiéndonos en ríos helados para practicar sui ren, saltando de roca en roca, haciendo survival o go ton po, escalando a pelo o haciendo rappel, golpeándonos con ramas de árbol hasta sangrar, “para endurecer el cuerpo y la mente”, lo que hiciese falta. Sin seguridad de ningún tipo. A día de hoy constituyen recuerdos maravillosos e imborrables al fin y al cabo. Y porque no decirlo, también sintiendo cierta nostalgia de no poder volver a repetirlo. Hoy en día cualquier “maestro” que hiciese eso y se enterase la familia de algún alumno, iría denunciado y a la cárcel. Pero eran otros tiempos.

Survival en los Pirineos

En esos primeros años también, tuve el inmenso placer de conocer a Hatsumi Sensei y entrenar bajo sus órdenes por primera vez, acudiendo al primer Tai Kai que se celebró en España, que fue Torremolinos 1990. Todo un gran acontecimiento.

Primer encuentro con el Sôke. Tai Kai de Torremolinos 1990

Primer encuentro con el Sôke. Tai Kai de Torremolinos 1990

¿Y lo malo? Bueno, en catalán se dice que “lo que no mata engorda, y si no hace crecer”. Y así fue, para algunos. Crecimos bajo viento y marea y aquello, a algunos, nos hizo fuertes para seguir en el camino. Y en ese camino también se quedaron otros. Que no supieron o no pudieron soportar la presión. Un suicidio de un compañero, varios accidentes más o menos espectaculares… Y aún peor, es que aquello fue degenerando, y lo que simplemente primero era sólo férrea disciplina y duro entrenamiento, lo cual era perfectamente aceptable para nosotros, al final se convirtió en lo que hoy podría ser considerado casi como una secta, con importantes temas económicos, tarifas desorbitadas, estafas, coacciones, engaños y mentiras, etc. No creo que sea bueno abundar sobre ello en este escrito por lo cual correré un tupido velo.

1992 El Sôke en el dojo de Barcelona antes del Tai Kai.

Baste decir que a finales del año 1992, tras haber organizado con éxito el Tai Kai que se llamó de Barcelona, pero que en realidad se celebró en Lloret de Mar (Girona), una gran mayoría de alumnos del dojo, con muy poco tiempo de diferencia, llegamos exhaustos al límite, y conocedores que estábamos metidos en una espiral negativa y que había luz más allá, nos dimos de baja huyendo despavoridos en busca de nuevos horizontes, incapaces de soportar por más tiempo todo aquello.

Tras nuestra salida de aquel dojo, Kim y yo nos convertimos ya en inseparables compañeros de viaje y fuimos buscando, maestro tras maestro, algún sitio donde poder recalar y donde poder continuar nuestro entrenamiento dentro de la Bujinkan.

Primero estuvimos un par de años entrenando con un maestro muy cerquita de Barcelona. Pronto nos dimos cuenta de que aquel no era el tipo de entrenamiento que nos gustaba pero no había nada más, con lo cual había que seguir. Para colmo nuestro pasado nos perseguía, y por mucho que nos esforzábamos y muchas clases y cursos a los que acudiésemos, nunca nos examinaban ni nos subían de grado. Para ese maestro siempre teníamos muchas cosas que pulir aunque algunas veces teníamos incluso más información o conocimientos que el propio maestro sobre algún tema o arma en concreto. No nos medía con el mismo rasero. Pero no importaba, nosotros seguíamos impasibles, entrenando sin descanso, al fin y al cabo sólo estábamos en esto por pasión y jamás imaginamos lo que algún día tenía que llegar….

Con Oguri Sensei 1992 Canarias

En 1994 retomamos contacto con algunos compañeros que habían estado desperdigados y fundamos y abrimos nuestro dojo, Bushi Dojo, en la calle Ciutat de Granada, en Barcelona. Eso nos permitió “liberarnos” de las clases de entre semana con el instructor con el que no estábamos a gusto, ya que teníamos que atender nuestro propio dojo; aunque seguimos manteniendo contacto con él, yendo a las clases especiales para cintos negros que impartía los sábados, ya que era la única manera de seguir aprendiendo. Pero ya no éramos alumnos suyos. Al mismo tiempo empezó nuestra relación con otro maestro, Pedro Fleitas, que empezaba a destacar bastante en España y que impartía cursos regularmente por toda la Península. Empezamos a viajar a sus cursos y nos hicimos alumnos suyos. Y aunque alumnos suyos en la distancia, solíamos entrenar bastantes veces con él a lo largo del año como para mantener una progresión coherente. Además su nivel estaba bastante por encima de lo que nosotros habíamos conocido hasta aquel momento. Y nosotros éramos verdaderas esponjas, ávidos de conocimientos y técnicas.

Con Pedro Fleitas. 1994 ó 1995. En Elche (Alicante)

Mientras tanto nuestro dojo, Bushi Dojo, empezaba su andadura. Trabajamos duro para acondicionarlo y nos embarcamos en nuestra aventura particular con muchísima ilusión. Teníamos que ser cuatro “socios”, pero antes incluso de levantar la persiana una compañera se echó atrás del proyecto y nos quedamos sólo tres, Kim, yo, y otro compañero, Antonio. El dojo estaba situado en la segunda planta de un edificio industrial, con un bar de un conocido grupo de “motoras” en los bajos, que nos tenían mucho respeto, puesto que aunque algunos de ellos eran elementos de mucho cuidado, nosotros éramos “los ninjas del piso de arriba”, y como alguno de ellos y algún camarero del bar había probado alguna clase con nosotros, y había desistido por lo duro de los entrenamientos, nos respetaban y teníamos con ellos una relación muy cordial, y nunca ni nosotros ni nuestros alumnos tuvimos con ellos ningún problema.

Primeros años de Bushi Dojo. Go Ton Po en la montaña

El dojo consistía en una gran sala de entrenamiento, con suelo de cemento pintado de gris, un gran despacho, un recibidor y dos vestuarios. Todo un lujo para nosotros. Obviamente todo operaba en negro. Pero entre varios antiguos compañeros, salidos del primer dojo, y los alumnos que reclutamos con la propaganda que hicimos, empezamos a funcionar. Había una serie de clases oficiales a la semana, todos los días, pero los veteranos tenían incluso llave del dojo y podían ir a entrenar cuando quisieran.

¿Cómo puede ser que no tenga ninguna foto de allí?

Fue una época muy fructífera en la cual aprendimos mucho. Todo lo que recibíamos en conocimientos en las clases de los sábados y los cursos a los que acudíamos, lo revertíamos en nuestras clases y lo trabajábamos incansablemente.

Pero la aventura del dojo propio duró poco, apenas dos años. Los gastos eran grandes y los ingresos no permitían cubrirlos, con lo cual siempre acabábamos teniendo que poner dinero de nuestros bolsillos para mantener el dojo operativo. Al final la situación se hizo insostenible, y con gran dolor de nuestro corazón tuvimos que abandonar nuestro local y buscarnos la vida para dar clase en algún gimnasio establecido de la ciudad. Pero Bushi Dojo ya era una realidad. No era un sitio físico ni una entidad comercial. Bushi Dojo éramos nosotros, los que lo creamos y creíamos en el proyecto y los que nos acompañaban en el viaje.

Así pues, en 1996 empezamos a impartir nuestras clases en el conocido centro deportivo Alfa 5 de Barcelona. Creo que fue en ese momento cuando Antonio dejó de formar parte del proyecto como instructor y se quedó simplemente como alumno y compañero.

Antonio entre Esteban y Kim. Arriba a la izquierda

Mientras tanto seguíamos viajando a cursos por toda España, de diferentes instructores, y por supuesto a todos los Tai Kai que podíamos, de los que Hatsumi Sensei impartía por el mundo incansablemente en aquella época y en España muy especialmente.

Kim fue presentado al Sakki Test en el Tai Kai de Alicante de 1996, llamado por Hatsumi Sensei el Tai Kai de la Luz, por lo luminosa que le pareció la ciudad.

Hay que pensar que la prueba del Sakki Test es un momento crucial en el camino de cualquier budoka de la Bujinkan. Y también un momento de crisis existencial. ¿Y si no lo paso? ¿Y si después de todo, esto no es real? ¿Y si no siento nada? Y aquel momento no lo fue menos para Kim y para mí, su compañero de viaje. Recuerdo que estábamos en un momento delicado, y como nosotros nunca nos hemos mentido en nuestra relación marcial y siempre hemos sido honestos con nosotros mismos y el uno con el otro y con nuestros alumnos, fue algo especial, ya que a él le había llegado el momento y a mí todavía no. Kim me dijo “si esto no es real, yo lo dejo, abandono”. Y fue real, muy real. Kim pasó el Sakki Test de forma impecable, obteniendo el bugo (nombre marcial) de Kôyû (Hermano de Luz), directamente de Hatsumi Sensei. Además está filmado. En aquel momento no me pudo comentar lo que sintió, ya que eso es sagrado, solo se comenta entre gente que lo haya pasado, para no influenciar al otro y hacerle pensar que es lo que tiene que sentir, ya que para cada uno es diferente. Pero simplemente me dijo “es real, no tengas ninguna duda”. Nuestra alegría fue inmensa.

Por aquellas fechas, diez años después de empezar mi camino en Bujinkan, yo todavía era 3er dan, y no fue hasta 1997 cuando el entonces mi maestro, Pedro Fleitas, en un seminario en Almería, me hizo trizas haciéndome servir de uke durante todo el seminario, vapuleándome de lo lindo y haciendo incluso aflorar la sangre de mi pecho a través de la camiseta de entreno totalmente desgarrada. Me comentó al final del curso que ese había sido mi examen, que a partir de entonces ya era 4º dan, y que me consideraba preparado para pasar la prueba del Sakki Test, a la cual pensaba presentarme en la siguiente venida del Sôke a España, concretamente a mi ciudad, Barcelona, en Octubre de 1997. Fue un gran momento para mí.

Verano de 1997. Curso en Almería haciendo de uke de Pedro Fleitas.

Los recuerdos de todos esos cursos y Tai Kais se aglomeran en mi mente y se mezclan unos con otros, junto a tantas y tantas anécdotas, que ahora mismo me siento incapaz de separar unos de otros y otras y diferenciar si eso pasó en tal o cual sitio. Además, abundar en todo ello también haría de este texto un enorme ladrillo, si no lo es ya.

Pasé mi Sakki Test en el Tai Kai de Barcelona, en Octubre de 1997, en el Hotel Plaza de la Plaza España de Barcelona. Unos quince o veinte aspirantes estábamos expectantes y con esa sensación entre alegría y temor, angustia y nervios, y porqué no decirlo, miedo también. Mi hermano Kim me colgó del cuello su medallita con el Bujin de plata para que me diese suerte. Ya no me la he vuelto a quitar en los entrenos.

Ese Sakki Test, todavía era a la antigua, en una sala cerrada donde sólo estaban los aspirantes, Hatsumi Sensei y los Shidoshis que hubiese presentes en el momento y que también juzgaban si el aspirante había pasado correctamente o no. Hoy en día son públicos.

Sensei dijo que iba a ser muy duro, que ese era el momento de la verdad y que sólo nos iba a dar una oportunidad, cuando lo normal son dos. Estaba serio e imponente y la ceremonia se llevó a cabo con mucho rigor y tensión. Sensei bajaba el fukuro shinai con violencia en cada ocasión llegando siempre hasta impactar en el suelo, o en la cabeza o cuerpo del aspirante. Delante de mí se presentaron tres o cuatro aspirantes que recibieron un tremendo golpetazo en la cabeza u hombro, fallando en el intento. El aire se podía cortar en la sala. Llegó mi momento, me adelanté y me coloqué en Seiza delante de Sensei, dándole la espalda, cerré los ojos y aspiré profundamente. Sensei comenzó a hablar, yo no entendía nada, ni oía nada más que un lejano rumor de su voz en alguna parte escondida de mi cerebro. Me tocó con el shinai en los hombros y la cabeza indicándome que me relajase, que la prueba iba a comenzar, pero siguió hablando, no se si durante dos segundos o dos minutos pero para mí el tiempo se detuvo (¿retsu?) y de repente llegó la explosión. No voy a explicar lo que sentí por lo que he comentado anteriormente. De repente me hallé a unos metros de Sensei ya que sin ser consciente de ello había rodado disparado hacia delante, pero la espada de Sensei me alcanzó en el tobillo derecho un fuerte garrotazo, cuando mi cabeza y mi cuerpo ya habían escapado de ella. Si hubiese sido una espada real probablemente me habría cortado el pie. Fallé la prueba. No me lo concedieron. Pero poco recuerdo más de los siguientes aspirantes, que fueron fallando uno tras otro sin conseguir pasar tampoco en ese día ni uno de ellos si mi memoria no me falla. Y recuerdo poco porque yo estaba super feliz y como flotando. Había fallado al no ser capaz de esquivar completamente la espada, sí, pero había SENTIDO lo que había que sentir. Aquello era real. Y si aquello hubiese sido una espada afilada, habría sobrevivido al ataque. Aquello no era una farsa, era totalmente real. Sensei transmitía la energía, la intención de matar, y yo la había sentido de manera muy potente, inequívoca. Fui muy feliz. Sensei dijo que muchos habíamos sentido pero que él había sido demasiado exigente y que al día siguiente nos daría a todos una segunda oportunidad.

Y así fue como ya muy tranquilo, al día siguiente, me senté otra vez delante suyo y dejé mi mente en fudoshin, dejé que todo fluyera y pasé el Sakki Test, disfrutando esta vez nuevamente de esa energía que Sensei me regaló de nuevo. Esta vez la espada no me rozó aunque llegó de nuevo hasta el suelo. Yo siempre digo que he pasado el Sakki dos veces, ya que he tenido el placer de sentir la energía de Sensei por dos veces. Fue muy especial para mí. Sensei me otorgó el bugo (nombre marcial) de Kôryu (Dragón de Luz).

Tras pasar el Sakki Test Barcelona 1997

Más o menos por esa época, 1996 ó 1997, debió ser el primer curso en España de Brin Morgan, un instructor inglés del que nos habían hablado muy bien y que una vez visto se convirtió para nosotros en un referente a seguir. Fue como abrir los ojos a otro mundo, oculto hasta entonces. Explicaba cosas y trabajaba temas hasta entonces nunca vistos por nuestras tierras (los cinco elementos, mudras, aplicaciones de Kuji Kiri….) y además a nivel técnico se movía y manejaba las armas de manera excepcional. Empezamos a seguir a dicho instructor a todos los cursos que impartía aunque seguíamos siendo alumnos de Pedro Fleitas. Así pues combinábamos las dos maneras de entender el Budo de Hatsumi Sensei. Y así seguimos durante años, aunque a todos los efectos, nuestro maestro, del que dependíamos de cara a Japón, era Pedro.

Los alumnos en nuestro dojo iban apareciendo y desapareciendo, siempre manteniéndose un pequeño grupo de fieles, el núcleo duro de Bushi Dojo.

En el año 1999 surgió la gran oportunidad, los astros se alinearon para ellos y mis buyus Kim y Esteban tuvieron la posibilidad de viajar por primera vez a Japón, junto al nutrido grupo español que viajaba en Febrero de la mano de nuestro maestro, para disfrutar por primera vez de lo que es saborear el Budo en su cuna. Sus aventuras y anécdotas fueron muchas y variadas, disfrutaron de lo lindo y también sufrieron penurias, que lastimosamente yo no pude compartir con ellos.

Al año siguiente sí pude lograrlo, el año 2000 fue mi primer viaje a Japón, junto a Kim y dos alumnos. Fue un viaje sensacional, lleno de vivencias irrepetibles como por ejemplo  poder  presentar a nuestros dos primeros alumnos al Sakki Test, en el Hombu Dojo, prueba que superaron maravillosamente convirtiéndose así en Shidoshis.

Budita (David Guzmán) y Rambo (Dani Delgado) tras pasar el Sakki Test en Japón

No hay palabras suficientes para describir lo que se siente allí por primera vez. Visitar a Sensei en su casa. Entrenar con él allí. Entrenar con los shihanes japoneses en sus dojos cuando aún no daban apenas clases en el Hombu. Amén de las visitas culturales y turísticas.

Pero el olor del Hombu Dojo… Aún hoy, tantos años después, se me erizan los pelos cada vez que abro la puerta corredera del Hombu, hago una reverencia, entro en el descansillo y enfoco mis ojos al majestuoso kamiza. Tantas y tantas vivencias, tantos y tantos entrenos, disfrutados con pasión y glotonería, deseando que no acaben nunca.

A partir de ese año tuve la inmensa suerte de poder repetir viaje a Japón, año tras año durante diez años, y todos ellos estuvieron llenos de grandes sensaciones y experiencias.

También quiero destacar en este escrito a algunas personas singulares que allí hemos conocido y con las que hemos mantenido una relación especial al ir pasando los años (Masao San, el dueño del pequeño y estupendo restaurante de al lado de casa de Sensei, donde tantas excelentes comidas hemos disfrutado; Oba San, la dueña del Ashibi Ryokan donde tantas veces nos hemos alojado, …)

Con Oba San, la dueña del Ashibi Ryokan

Más o menos sobre ese año abandonamos el gimnasio Alfa 5, no recuerdo exactamente porque motivos, y nos trasladamos al Polideportivo Nova Icària, donde seguimos impartiendo nuestras clases regularmente cada semana y a la vez continuábamos entrenando y aprendiendo, desde entonces cada año ya en Japón, dos o tres semanas al año, al mismo tiempo que seguíamos acudiendo a los Tai Kais que impartía Hatsumi Sensei por el mundo, y a los cursos que dictaban nuestros dos maestros occidentales, amén de algún otro siempre que podíamos.

Con nuestro alumno y compañero de camino Sergio Serrano. Tai Kai Madrid 2001

Un cambio de Dirección y de condiciones poco favorables para nosotros en el Nova Icària nos hizo buscar otro lugar, y en Enero de 2002 entramos a formar parte de la plantilla de profesores del Gym Yawara, donde seguimos aún a día de hoy impartiendo clases regulares.

En estos últimos diez años también han pasado muchas cosas. Hatsumi Sensei decidió dejar de viajar por el mundo impartiendo Tai Kai’s en el 2003. A partir de entonces la única posibilidad para entrenar con él era viajar a Japón.

Pero el mundo ha seguido girando y nosotros hemos ido evolucionando en nuestro Budo. Al igual que en todos los anteriores años, hemos hecho muchos amigos y también enemigos. Hemos seguido viajando a Japón cada año. Si uno de los dos, Kim o yo, no ha podido algún año, ha sido el otro el que ha ido, siempre acompañados de algún compañero o alumnos varios. Nuestro hermano Esteban siempre ha estado a nuestro lado, a las duras y a las maduras, y aunque no pueda entrenar todo lo que sería deseable debido a su trabajo, se ha mantenido fiel al espíritu de Bushi Dojo y nos ha acompañado en casi todos los viajes a Japón. Hemos recuperado viejas glorias de la primera época que han vuelto a entrenar con nosotros, algunos han durado apenas un tiempo, otros aún continúan.

Japón 2007

Con Héctor Canal y Víctor Bayod, alumnos veteranos, en clase de Senou Sensei. Japón 2008

Hace unos cuantos años decidimos cortar nuestros lazos con uno de nuestros dos maestros referentes occidentales debido a ciertos aspectos en su manera de entender la Bujinkan que no encajaban con nuestra visión. En cualquier caso nada traumático, puesto que ya hacía bastantes años que volábamos solos. De hecho, desde el momento en que pasas el Sakki Test, se dice que técnicamente pasas a ser alumno directo de Hatsumi Sensei, aunque eso en la realidad no es tan cierto. Siempre necesitas tener a alguien de referente, que te guíe, y del cual continuar aprendiendo, a menos que puedas empezar a viajar asiduamente a Japón para beber directamente de la fuente, y más de quince días al año, claro está. Lo cual no era nuestro caso por desgracia.

Clase de Tameshigiri con Someya Sensei

practicando tameshigiri en la clase de Someya Sensei

Así pues seguimos progresando solos, con la suerte que tenemos de ser dos y poder entrenar juntos tanto como queramos o nos permitan las circunstancias. Eso nos ha ayudado mucho. Creemos que somos los únicos del mundo, al menos en Bujinkan, que estamos en este extraño caso de simbiosis, impartiendo las clases siempre juntos, complementándonos a la perfección. Eso también nos ha hecho fuertes y más libres.

Durante todos estos últimos años hemos impartido cursos en diferentes lugares de España y también en otros países, e incluso a día de hoy tenemos una delegación en México DF, dirigida de manera excelente por nuestro hermano Carlos Bautista, Shidoshi.

Con mi hermano Carlos Bautista. Curso en México Octubre 2010

Y a la vez hemos seguido manteniendo una referencia a nivel de instrucción, aparte de Japón, en el que consideramos que aún podemos llamar nuestro único instructor occidental en este momento, Brin Morgan, del cual siempre aún hoy tenemos algo que aprender a nivel técnico, y al cual seguimos visitando en sus cursos siempre que podemos.

con Brin Morgan y Natascha

Y por supuesto la luz que nos guía siempre desde hace tantos años, Hatsumi Sensei, nuestro Sôke, al que tanto le debemos. Y los Shihanes japoneses, claro, con todos los cuales procuramos entrenar siempre el máximo posible (Noguchi Sensei, Nagato Sensei, Oguri Sensei -recientemente fallecido-, Senou Sensei, Ishizuka Sensei, Someya Sensei…)

con Nagato Sensei 2004

Con Oguri Sensei

con Noguchi Sensei 2007

Con Senou Sensei

Con Someya Sensei

con Ishizuka Sensei 2009

Pero por encima de todo Hatsumi Sensei. Toda esta pequeña o gran aventura de mi Budo, de nuestro Budo, no existiría si no fuese por él. Sigo viendo sus videos una y otra vez, leyendo y releyendo sus libros, repasando las notas tomadas en sus clases, y deseando de todo corazón que llegue pronto el día en que pueda volver a disfrutar de sus enseñanzas en directo.

Sensei en su oficina 2004

Con Sensei. Japón 2008

A día de hoy, tras mis primeros 25 años en la Bujinkan, sigo disfrutando cada día aprendiendo y enseñando.

Y todos estos años están inseparablemente ligados a mi hermano Kim Oliveras y a nuestro proyecto en común, Bushi Dojo, que es una realidad viva y tangible; un dojo que sigue trabajando día a día para mejorar en su camino marcial.

¡Brindo por veinticinco años más!

Dani Esteban -Kôryu-

Shihan 15º dan Bujinkan Dojo

Kôryu (Dragón de Luz) pintado por el Sôke Hatsumi

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La alegría del dojo. Reflexiones

La alegría del dojo son sus alumnos. Me encanta entrar al dojo unos minutos antes y ver a los alumnos jugando, charlando, riendo, compartiendo, entrenando, antes de que empiece la clase.

Me alegran el día. Es como un interruptor que desconecta todo lo negativo y frustrante que puede haber sido el día  y acciona el mecanismo de la sonrisa, de la alegría.

Sobretodo los kyus. Los veo y los siento expectantes, ilusionados, esperanzados…”a ver que aprenderemos hoy”….me recuerdan a mí cuando era igual que ellos, me recuerdan a mí cuando estoy en Japón antes de empezar una clase con el Sôke o con un Shihan japonés….”mmmm….qué habrá hoy de Budo menú?”

Los grados medios (Shodan, Nidan…) también me proporcionan gran alegría, pero el sentimiento es diferente, es como aquello de antes cuando te alistabas para la mili, que había una casilla que ponía “valor” y la respuesta siempre era la misma “se le supone”.

Pues eso, ellos están ahí igualmente disfrutando, y me gusta verles ahí dispuestos a aprender pero también  a ayudar a sus compañeros, a hacer crecer el dojo, a mantener el nivel. Son una ayuda para mí y un espejo donde se miran los kyus. Ellos se piensan quizás que no les hacemos mucho caso pero es todo lo contrario. Es su papel acercarse más al profesor, pedir, preguntar, rascar… quien no llora no mama, y en Budo japonés esto es más cierto que el Sol brilla también de noche aunque tú no lo veas.

¿Habéis tenido alguna vez una pecera? Yo sí. Durante un tiempo tuve una bastante grande, con muchos peces de diferentes tamaños, colores y razas. Y cada día por la mañana, o si te habías ido el fin de semana fuera, al regreso a casa era una aventura ir a ver lo que había pasado en aquel micro-mundo. Muchas veces encontrabas a faltar a algún pececillo, quizás de tus favoritos ¿dónde está aquel pequeñín de la rayita azul? O encontrabas uno o dos flotando panza arriba, muertos y quizás mordisqueados por otros… O morían de enfermedad o eran devorados…la Naturaleza es lo que tiene. Y de cuando en cuando había que ir a la tienda a comprar más pececitos para ir reponiendo el pequeño mundo pez.

Pues el dojo es igual. Los kyus son mis pececillos. Los quiero a todos. Con sus defectos y sus virtudes, con sus tamaños y colores diferentes. Me proporciona una alegría inmensa verlos crecer, alimentarlos con las pizquitas de Budo que voy esparciendo día a día en el dojo. Pero siempre hay algunos que van desapareciendo. Algunos son fuertes y duran mucho, otros desaparecen muy rápido, devorados por vaya usted a saber qué. Otros seguirán sin duda y se convertirán en peces veteranos, capaces de formar manada propia ¿se puede llamar manada a un grupo de peces?

Y luego llega la tristeza del dojo. Todo omote tiene su ura. No ya los kyus que desaparecen, que sí, que duele, pero no tanto. Obviamente duele más cuanto más tiempo llevan contigo.

Pero la gran tristeza es cuando los veteranos desaparecen y no sabes porqué. Han perdido las ganas de nadar. ¿Ya no quieren más alimento-budo? ¿Ya no les satisface? Parece que es Ley de Vida, eso dicen.  Pero yo no lo acabo de entender. De vez en cuando aún salen de sus cuevas y asoman las aletas pero les ves faltos de vida…como esas ballenas que de vez en cuando aparecen embarrancadas en algunas playas y nadie sabe porqué. Han perdido las ganas de Budo, las ganas de Vida. Budo = Vida. Para mí eso es la única ecuación. No concibo mi vida sin el Budo.Y me duele mucho ver lo poco que hemos conseguido en tantos años luchando por esto. ¿Que hacemos mal? No lo sé. Obviamente la vida de todos da muchas vueltas y es MUY difícil mantenerse en la brecha continuamente.

Los altos grados se han ido esfumando lenta pero inexorablemente. Algunos obligados por los trabajos, otros por la economía o las obligaciones familiares, otros han perdido la ilusión…

Llegado a este punto me he acordado de unas reflexiones del Shihan Arnaud Couserge, que publiqué en este blog hace un tiempo.

En un momento dado dice:

Hoy por fin he entrado en la etapa de aceptación. Comprendí que mis acciones no van a cambiar nada, excepto si los receptores están buscando de forma activa y voluntaria un cambio en su propia vida. Esta aceptación se produjo el año pasado, cuando muchos instructores de alto rango abandonaron mi dojo. Aquellos que han estado entrenando conmigo durante los últimos 20 años han comenzado a vivir su propia vida de Budô; a tomar sus propias decisiones (buenas o malas), y esto me ayudó a entender, y me recordó una cosa que Sensei me dijo una vez. Estábamos compartiendo un café en su casa y hablábamos de la Bujinkan, de que tenía más de 100.000 miembros (esto fue hace mucho tiempo y hoy en día la Bujinkan se ha duplicado). En un momento durante esa charla le dije que yo no tenía muchos estudiantes, y para mi sorpresa, me miró a los ojos y dijo: “Yo tampoco” …

En fin, para bien o para mal sólo nos queda mirar hacia delante, y hacerlo con la conciencia tranquila de que estamos dando nuestro máximo para transmitir de la mejor manera posible las enseñanzas de nuestro Sôke, y con la alegría de ver cada día a los alumnos que HOY ESTÁN Y SON, y darlo todo por ellos, porque es posible que en alguno de ellos germine la semilla algún día y acabe convirtiéndose en una bonita flor de Budo que perdure siempre fresca y además crezca fuerte como el alto bambú.

Kaijo Chikusei: Tener el corazón de las flores y el espíritu del bambú, es decir ser natural, artístico, flexible y honesto. Es necesario para el practicante de cualquier camino marcial cultivar dentro de sí la belleza de una flor pero al mismo tiempo tener la fortaleza de un bambú.  En la vida diaria la contemplación de la belleza es sólo un momento relegado a un último o ningún plano, para el crecimiento del alma. Entonces y solo entonces, si contemplamos la vida podremos vivirla plenamente. Lo contrario seria caminar sin un rumbo aparente ni definido de modo que cualquier andar será una pérdida de tiempo.

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Comunicar sin mostrar. Por Kenji Tokitsu


Aquí os dejo un buen artículo de Kenji Tokitsu Sensei, para mí uno de los mejores artistas y estudiosos marciales de nuestra época.  Sus artículos y libros así como su trabajo marcial no tienen desperdicio.

Comunicar sin mostrar


En las ciudades importantes del Japón de la época Edo (1603-1867) existían numerosos dojos de kenjutsu (el arte del sable). A finales de esa época, se censaron más de setecientas escuelas de kenjutsu en Japón. Una escuela también podía tener sucursales, dando lugar a un número considerable de dojos.

Cuando un dojo daba a un camino o una calle, tenía las ventanas en lo alto de la pared para que los transeúntes no pudieran ver lo que pasaba en el interior. Así, los entrenamientos se hacían al abrigo de las miradas.

En aquella época, ver un entrenamiento equivalía a asistir a clase. Había que contar con permiso para ver, pero en ese caso, sólo se podía hacer después de haberse incorporado a la escuela.

En la historia de las artes marciales, podemos encontrar varios ejemplos similares; en jûjutsu, en taichi-chuan y otras corrientes de boxeo chino, en el kárate de Okinawa…

La situación era muy diferente de las costumbres de nuestra época, en la que frecuentemente oímos: « No quiero asistir a clase, sólo quiero mirar. » Porque mirar parece no tener importancia, y según muchos, debería ser gratuito.

Siin embargo, hay que saber que una vez que pidas observar una clase, estás pidiendo hacerte alumno. Dicho esto, está claro que puede haber entrenamientos y clases sin importancia en las que no hay nada que esconder…

Pero lo esencial de las artes marciales no puede transmitirse únicamente por mensajes visibles; existen también unas sutilezas en los aspectos técnicos y energéticos que requieren una comunicación particular. Son mensajes no verbales y poco visibles.

Las técnicas de las artes marciales implican conocimientos particulares que hayan sido ensayados y mejorados por experiencias, para luego ser elaborados y transmitidos en el curso del tiempo. Si una técnica es eficaz, o mucho más eficaz que por la simple activación ordinaria o acostumbrada del cuerpo humano, significa forzosamente que hay en juego un saber particular. Implicaría más que un conjunto de acciones aplicadas y ejecutadas a partir de la lógica ordinaria. Necesariamente debe haber un conocimiento sutil elaborado.

Un maestro del jûjutsu a quien ya he citado dijo:
« Si realmente quieres progresar, debes reflexionar continuamente. Pero, que sepas que no está garantizado que vas a encontrar las sutilezas esenciales del arte, aunque seas muy inteligente.
Si sólo posees una inteligencia ordinaria, no tienes ninguna posibilidad. No es para los que sólo saben confundir la eficacia con la brutalidad… »

Si una técnica se formase sólo por gestos corporales, bastaría con copiar bien estos gestos para aprenderlos. Pero una técnica debe implicar también la manera de sentir el cuerpo y su espacio cercano (comprendiendo también el del adversario), de desarrollar sensaciones particulares, de activar partes internas del cuerpo que estamos poco acostumbrados a mover, pero también de ver y de sentir al adversario… No podríamos comprender todas estas sutilezas observando únicamente el aspecto externo de los movimientos del cuerpo.

Porque en realidad, un gesto digno de ser llamado una técnica incorpora numerosas sutilezas, que son la fuente de su eficacia. Aunque empieces copiando los gestos que ves, debes también aprender, a partir de un cierto grado de progreso en la práctica, a completarlos integrando el conjunto de sensibilidades que dan vida a la técnica. La técnica no es un simple conjunto de gestos.

Por tanto, en una técnica válida, hay una parte visible formada por los gestos, pero también una parte no visible compuesta de las sutilezas de la técnica. En la transmisión, la parte no visible de la técnica requiere una explicación complementaria que normalmente se hace de forma oral. A partir de un cierto nivel, dichas explicaciones serán esenciales para el aprendizaje de una técnica viva. Porque la realización de la eficacia depende del grado de comprensión del conjunto de las sutilezas gestuales y energéticas.

El ejemplo flagrante se encuentra en el concepto del principio del aïki, en el que se basan el aïki-do y ciertas corrientes del jûjutsu.

Una demostración de aïki-do es espectacular y hasta estética. ¿Cómo es posible proyectar a un adversario de manera tan fácil y elegante? En la mayoría de los casos, son ejercicios efectuados con la complicidad de los adversarios. El atacante se deja proyectar tal y como se ha convenido antes, ya que se trata de un ejercicio que se debe efectuar de este modo. Si un adversario de un nivel importante atacara realmente con determinación, pocos aïkidokas podrían hacer frente de manera tan eficaz como en el momento de una demostración de aïki-do.
Digo bien « pocos », y no « todos ».

Porque parecen existir unos pocos maestros que sí son capaces de ello. La técnica del aïki consiste principalmente en anular la fuerza del adversario. Si puedes anular la fuerza de ataque del adversario, como si borrases los trazos negros del lápiz con una goma, podrías dominar efectivamente al adversario como vemos en las demostraciones. Si no tienes esta capacidad, hay que tener un compañero cómplice, que es lo que pasa en la mayoría de los casos.

Una pregunta se impone. ¿Es realmente posible anular la fuerza del adversario sin apenas tocarlo? Si la respuesta es que « no », la mayoría de las demostraciones del aïki serán el resultado de una complicidad entre los adversarios. Si la respuesta es que « sí », esa técnica rozaría, sin duda alguna, el nivel supremo de las artes marciales. Y en ese caso, no podemos soslayar este fenómeno si buscamos un mejor método de artes marciales. Deberíamos entonces preguntar cómo puede ser posible. ¿Con qué lógica corporal y mental se obtiene una capacidad así? Podría ofrecernos un nuevo horizonte.

Habiendo conocido un fragmento de los fenómenos del aïki, yo sigo planteándome este género de preguntas durante mis investigaciones. Por ahora, todavía no he conseguido encontrar una respuesta satisfactoria.

En los documentos escritos, la parte esencial de una técnica es poco aparente. La escritura es importante, pero poco eficaz para explicar una acción. Si tienes alguna duda sobre ello, intenta explicar por teléfono una simple acción técnica a alguien que no la conozca. O trata, por ejemplo, de comunicar los primeros movimientos del taichi-chuan únicamente por palabras sin hacer los gestos. Si dices « subir las manos », tu interlocutor podría preguntarte: « ¿subirlas cómo? ¿de qué manera? ¿deben quedar las dos al mismo nivel? ¿a qué ángulo? ¿y subirlas con qué velocidad? » Acabarías por pensar: « las palabras no están hechas para expresar los movimientos ».

Furyû-monji

En la enseñanza zen existe el término « furyû-monji » que significa « no expresar en palabras », lo que quiere decir: « La comunicación esencial no se establece por el sistema de las palabras ». Esto nos remite al refrán « ishin-denshin » que significa « comprenderse de mente a mente ».

A veces los refranes se entienden erróneamente, como esta interpretación por ejemplo: «la palabra no es importante para la comunicación». Parece respaldar una cierta tendencia intelectual, pero creo que el verdadero sentido es otro.

Contrariamente a estas interpretaciones, dichos refranes subrayan la importancia de las palabras, hasta tal punto que no hay que abusar de ellas. Su empleo justo es especialmente importante en el ámbito de las artes… Si miles de palabras no bastan para hacerse entender, bastaría a veces con emitir un solo sonido, una sola palabra, incluso una sola mirada, si cada uno de ellos fuera empleado en el momento justo.

La situación justa es esencial para la comunicación. Aunque grites muy fuerte, el que está lejos no te oirá, ni aunque le grites en la oreja, mientras que el que está cerca de ti puede oírte aunque sólo le susurres. La distancia con relación a la fuente vocal es similar al grado de comprensión técnica según el nivel práctico de la persona. El mensaje puede ser entendido sólo por los que puedan acercarse a la distancia justa. El instante justo de comunicación se forma mediante un equilibrio entre la distancia y la fuerza vocal.

Lo mismo ocurre con la caligrafía o la pintura con tinta china. El vacío blanco del papel es tan importante como los rasgos negros formados por la tinta. La acción de trazar las líneas tiene tanta importancia como la de dejar espacios vacíos. El instante justo de la comunicación es similar a este tipo de equilibrio.

La palabra es tan importante que hay que pronunciarla con exactitud. Si se enuncia en el momento justo, lo esencial se comprende incluso sin formar una frase. Por tanto, hay que formar este espacio-tiempo de la comunicación. Es así como yo comprendo el sentido de furyû-monji.

En la tradición de las artes marciales japoneses, la enseñanza oral era tan selectiva que estaba prohibido tomar apuntes por escrito. Tales apuntes tenían que ser retenidos mentalmente. Un estudiante mediocre tomará muchas apuntes para parecer serio, mientras que el que es brillante recurrirá a ellos muy poco, ya que lo esencial quedará grabado en su cabeza… La palabra es importante, tan importante que el significado de una sola palabra emitida por el maestro puede cambiar todo el contenido de lo que aprendemos, a condición de que estemos a la distancia justa para oírla y sobre todo comprenderla.

Así, la apreciación y el grado de comprensión del arte pueden variar según el ángulo de visión percibido y sobre todo por el nivel práctico de la persona. Puedes comparar los puntos de vista siguientes.

Un periodista dijo:
« La mayoría de los espectadores de artes marciales presentes en la sala de Bercy son unos entendidos. Saben distinguir las técnicas buenas de las malas, basta con escuchar la fuerza de sus aplausos. 

Un maestro de sable dijo:
« El ojo de un aficionado no puede percibir la técnica del arte. Si los aficionados aplauden al ver tu técnica, será o porque comprenden mal, o porque tu técnica es tan mediocre que hasta los aficionados pueden percibirla… »

Un investigador científico de educación física dijo:
« Reuniendo los resultados de los múltiples exámenes y análisis que hemos hecho, estaremos en condiciones de establecer una metodología aplicable a los deportistas de diferentes niveles… »

Un maestro de jûjutsu dijo :
« Aunque pudieras extender todas las teorías y los descubrimientos científicos del mundo sobre una planicie de baja altitud, nunca podrías obtener una visión del espacio abarcado desde la cumbre de una alta montaña. »

Artículo original en la web de Tokitsu Ryu

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No hay atajos. Por Duncan Stewart


El Henka (variante) se deriva de tu Kihon (técnica base). Si tu Henka no funciona, vuelve a la Kihon. ¿Cuántas personas hacen esto? Los Shihan (japoneses) se mueven de manera estructurada en sus Henka. Han dejado atrás las formas del kata original, pero usan la estructura y los principios directrices de las mismas. Cuando el Soke dice que no necesitas las formas o los kamae, etc., se está refiriendo a las personas que los han hecho durante muchos años. Los decimoquintos danes, dice. No trates de apresurarte a comprender los movimientos del Soke. Entrena de acuerdo a tu grado. Incluso si asistes a clases con detalles sobre las sutilezas en el taijutsu ¿crees que eres realmente capaz de entenderlos? ¿Estás en un punto en tu formación en el que puedes integrar esas sutilezas? Es como tratar de correr antes de saber caminar.

No descuides las formas y los kata básicos de la Bujinkan. Así aprenderás el proceso de formación y podrás llegar a entender el concepto de Shu Ha Ri naturalmente desde la experiencia, no sólo leyendo sobre el tema.
El Soke y los Shihan tienen y continúan girando en su formación alrededor de la estructura aprendida de los kihon y de los diferentes waza (técnicas/kata) de los Ryuha (escuelas) de la Bujinkan. Se puede ver. El nivel de los Shihan en taijutsu es el resultado de la formación correcta durante muchos años.Pero parece que en esta época todo el mundo está tratando de saltar hacia delante unas cuantas décadas de entrenamiento para hacer lo que se enseña en el Hombu Dojo.
Pero no hay atajos.

Cuanto más se entrene y se sea realmente honesto con uno mismo, verás en que  nivel de habilidad real estás. Esto es una afrenta importante y creo que muchas personas no se atreven a pisar por ahí. Después de crearse una buena reputación, la gente la tiene que proteger. No puede parecer que no saben algo delante de sus alumnos. Eso realmente es el fin. Es importante entender tus deficiencias y entrenar en consecuencia.

Saber es realmente aprender lo que no sabes. Esto mantiene el corazón en la pista y la mente en la formación correcta. Cuanto más me entreno en el kihon, más entiendo la razón que hay detrás del kata, del kamae, de los principios. También, naturalmente, llegarás a obtener una mejor apreciación de la historia y la cultura y el estilo de vida japonés. Si pones demasiado de tus propios pensamientos en el entrenamiento, estarás empujando a un lado estas oportunidades de aprendizaje y avanzando hacia tu propia manera o estilo. Si ese es el caso, no puedes llamar Bujinkan a lo que haces y debes abandonarla.

Nagato Shihan me dijo que la gente de todo el mundo está enseñando a usar “la no fuerza” demasiado pronto. Él dijo que la gente es demasiado blanda y no han aprendido cómo tomar kamae correcto, bloquear correctamente, golpear, patear o desarrollar sus cuerpos.

La gente está entrenando de una forma perezosa. Nuestro entrenamiento es el entrenamiento de Shin Gi Tai (Espíritu, Técnica y Cuerpo). Practicamos para desarrollar estos tres puntos esenciales y unificarlos. Este es el objetivo final del bugeisha de acuerdo con Soke. También podemos ver esto como una Sanshin y por lo tanto entender y mantener el corazón de un niño de tres años que perdura a lo largo de cien años.

Hay altos grados por ahí que ni siquiera saben formar un jodan uke básico. El movimiento de uke jodan es esencial para dominar y comprender muchas muchas cosas en el taijutsu y en el entrenamiento con armas. El sabaki te, ashi sabaki, tai sabaki, ángulos, etc.,  son muy importantes para el correcto desarrollo futuro. Esto podría ser comparado con “Kaname” o los “puntos esenciales del taijutsu correcto.”

La gente dice que no se trata de poder o de fuerza. Eso es cierto. Pero, se trata de la fuerza y el poder de la alineación correcta del cuerpo y la técnica. Es cierto que con la técnica correcta, el poder vendrá.
No te concentres en la fuerza, hay que concentrarse en la técnica, en tu espíritu y en tu cuerpo. Con perseverancia y el entrenamiento centrado durante muchos años, todos podemos llegar a tener habilidades como los Shihan. Sin embargo, si los seguimos a ciegas sin saber nuestro verdadero nivel, será perjudicial para nuestro desarrollo.
Tienes que tener la capacidad de discernir.

El Soke y los Shihan están simplemente entrenando. Eso es todo lo que hacen. Ellos no están enseñando. No vayas a Japón creyendo que allí te van a enseñar.
Aquí (en Japón) hay gente que dicen que saben, y muchas personas se sienten atraídas por eso. Ten cuidado. A menudo son sólo buenos conversadores. La prueba está en el pudín. El arte de la observación es muy importante ya que es la capacidad de leer la atmósfera del momento o “Kuki yomu”.

Pasan muchas cosas en el dojo. Si no estás abierto y receptivo, te vas a perder mucho. La única manera de entender este arte es experimentar ambos lados de la formación. Es decir, el lado de Uke y el lado de Tori. Ambos iguales al 50%, por lo que conjuntamente estarás recibiendo el 100% de la formación. Si no puedes ser un uke, realmente sólo vas a aprender el 50% de las artes marciales. Si tu ego no te permite entregarte, entonces no vas a aprender. Entrenar es comprender tu espíritu y el  Rokkon Shojou: purificar tus sentidos.

Pensamientos en una mañana fría de invierno.

Fuente: Blog de Duncan Stewart

Traducción al español: Dani Esteban -Kôryu-

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La nobleza del fracaso

Si eres nuevo en la Bujinkan y necesitas un consejo, aquí está ….

Has de estar preparado para fallar.

Con esto quiero decir que el maestro enseña algo y cuando tú tratas de hacerlo, no puedes hacer que funcione.

En Japón, una y otra vez vi a la gente que no parecía ser capaz de hacer la técnica que el profesor  mostró, por lo cual añadió algunos movimientos extra o cambió algo para hacer que funcionara. Las pocas veces que hablé con alguien que hacía eso, lo  trató de justificar diciendo que estaban tratando de ser más fluidos y hacer que el arte se adaptase a ellos en lugar de copiar algo.

Por supuesto, ellos eran unos idiotas.

Si tú no puedes hacer una técnica tal y como el maestro la mostró, entonces eso debería decirte que hay algo que te has perdido. En lugar de tratar de hacer algo nuevo, deberías estar tratando de averiguarqué es  lo que te perdiste.

El maestro mostró la técnica por alguna razón. Hay algo que él quiere que aprendas de esto. ¿Puedes  imaginar lo grosero que es cuando él establece una lección para que aprendas algo y que, básicamente, le estás diciendo que en  lugar de eso vas a hacer tu propia historia?

Aquí hay algo que he visto una y otra vez en las clases con Hatsumi Sensei o de un japonés de alto nivel. El profesor muestra algo y la gente empieza a practicarlo. Un japonés camina alrededor mirando a todas las personas que practican. Él se acerca a dos personas que están haciendo algo un poco diferente de lo que el maestro enseñó y están llevando al atacante al suelo. Gran sonrisa del japonés hacia ellos y sigue caminando. Luego se acerca a otras dos personas que están tratando de hacer la técnica, pero que tienen problemas, y entonces se detiene y les ayuda a comprender lo que les falta.

¿Quién obtiene más beneficios de su entrenamiento?

Parece obvio, pero juro que a veces me dan ganas de gritar a toda la clase, “¿Estaba usted en la misma habitación cuando sensei mostró la última técnica?”

Si quieres ayuda, entonces has de estar preparado para fallar en frente de los maestros y de  los otros estudiantes. Si no haces lo que el maestro mostró, pareces tener la actitud de que no vale la pena tratar de ayudarte. Alguien que honestamente está tratando de copiar los movimientos y encontrar los puntos más importantes parece tener mucho más respeto desde mi punto de vista.

Ah, ¿y aquellos no japoneses  que caminan en torno a la sala corrigiendo a la otra gente?  … mantente lejos de ellos. Si realmente quieres cabrear a un profesor, trata de jugar a eso en su clase. Si él te dice de ayudar a alguien, hazlo. De lo contrario, cállate la bocaza y preócupate de lo tuyo.

Los tipos de personas que gastan grandes sumas de dinero para viajar y entrenar en Japón y luego no hacen ningún entrenamiento en condiciones me sacan de quicio. Hay algunos que parecen estar sinceramente tratando de ayudar a los estudiantes que trajeron, pero durante la clase de otra persona no es el momento ni el lugar para ello.

Cabe señalar que hay una diferencia muy real entre alguien que hace algo diferente, pero todavía está tratando de hacer lo que el maestro mostró, y alguien que decide añadir movimientos extra para asegurarse de que envía el otro al suelo. Problemas con los ángulos, etc., pueden no ser evidentes para la persona que realiza la técnica. No estoy hablando de ese tipo de cosas. Cuando alguien decide cambiar lo que se está haciendo, es muy obvio.

A través de los fracasos se plantan las semillas del éxito. Si no estás fallando, entonces  no te estás presionando lo suficiente. La clase es el momento de descubrir lo que aún no sabes y lo que se puede arreglar. Si no puedes reprimir tu ego el tiempo suficiente para aprender, estás perdiendo tanto tu tiempo como el del profesor.

Sí, es una mierda. Frotar tu nariz en tus errores puede realmente pegarte un bajón. Ahí es donde entra en juego la disciplina. Las artes marciales no son sólo las cosas divertidas. También existe el peligro de perder el respeto de otras personas que pueden pensar que tú eres perfecto. Si quieres parecer perfecto, entonces estás controlado por el ego. Es posible que pierdas a los estudiantes. Creo que sería mejor que esta gente hubiese desaparecido. Por supuesto, si usted gana su vida con la enseñanza, entonces eso es una preocupación real. Esta es una razón por la que soy muy receloso de muchos maestros comerciales.

En blogs anteriores escribí acerca de auto- maestros de estilos creados por ellos mismos y de estudiantes por correspondencia. ¿Supongo que ellos no tienen que hacer frente a la verdad?

¿Realmente tengo que escribir un blog maldito acerca de cómo se debe hacer lo que el profesor muestra en clase en lugar de hacer tus propias cosas? Sin embargo, algunas de las personas que son honestas con el entrenamiento ven a otros hacer aquello de lo que estoy despotricando y piensan que es aceptado, incluso alentado. Estoy escribiendo esto para permitir a las personas con buenas intenciones. Quiero que sepan que lo mejor que pueden hacer en clase es tratar de imitar al maestro lo mejor posible y aceptar que necesitan ayuda extra después de fallar.

A todos nos gustaría ser perfectos y nunca fallar. Pero los errores son la clave para el aprendizaje. En primer lugar hay que admitir que cometiste un error, entonces puedes aprender de él. Los que tienen miedo a cometer errores no tienen la oportunidad de aprender. Has de de estar dispuesto a esforzarte al máximo, a apartarte de la zona de confort y a  golpearte la nariz contra el suelo en primer lugar.

Don Roley

Fuente: http://web.me.com/keldaerismaster/Colorado_Springs_Bujinkan/Blog/Entries/2012/1/14_

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Diferencia entre Budo, Bujutsu y Ninpo


Nin

En principio, todos los practicantes de Ninjutsu sabemos perfectamente lo que significa Nin: resistir, perseverar, sobrevivir a cualquier precio…

Podemos decir entonces que Ninjutsu son las técnicas que van destinadas a ese fin, ya que “jutsu” significa simplemente “técnica”.

Entonces ¿qué es el po de Ninpo? Ese po viene del carácter ho aunque se lee po. El carácter Ho se encuentra habitualmente en los nombres de algunas sectas religiosas, por ejemplo Buppo (traducido como la Ley de Buda) , y tiene el significado literal de “verdad eterna”.

Ninpo usa el ho ya que tenía profundas implicaciones religiosas (al menos en la época antigua). Así pues el Ninpo combina dos partes, el arte marcial (Bumon) y la religión (Shumon). Haciendo una analogía se considera a Bumon como alojado en la mano derecha y Shumon en la mano izquierda. Juntando ambas se consigue el balance del cuerpo. Esto está ligado al In/Yo (Yin /Yang) como los eternos complementarios, masculino y femenino, luz y oscuridad, etc., que forman un universo equilibrado según la filosofía China.

Imaginemos el arte marcial completo como una montaña que hay que escalar. Para llegar a la cima (el conocimiento total, que implica llegar a ser eficaz en la lucha), hay varias vías o accesos, unos más escarpados pero más cortos, otros más llanos pero más largos…Esos diferentes caminos o vías de acceso son el Do. El Do es el camino a seguir. Contiene elementos filosóficos y maneras de ver la vida. El Do no es exclusivo de las artes marciales, sino que se usa también en muchas otras artes japonesas, la caligrafía (Sho-do), en la pintura, en la música, en el baile, etc.  El Jutsu son meramente las técnicas a emplear para subir esos caminos que deben llevarnos a la cima, al conocimiento total.

Entonces vemos claramente que Budo es la vía de la guerra, del guerrero, que contiene esos elementos filosóficos y que Bujutsu hace referencia únicamente a la técnica en sí, las técnicas del guerrero, sin tener en cuenta ningún aspecto filosófico.

Las artes marciales que contienen el Do (Kendo, Aikido, Karatedo…) tienen por supuesto como propósito alcanzar la cima de la montaña, llegar al conocimiento. Pero una vez arriba, los pocos que lo consiguen, ¿dónde más pueden ir? ¿ya no hay nada más?

Nosotros, en nuestras artes marciales (escuelas) de la Bujinkan tenemos un nivel más. Ninpo. Ese Ho o Po de antes, es la nube que flota siempre por encima de la cima de la montaña. Los trazos que forman el carácter Ho se dividen en dos, uno es agua y el otro es ir más allá, transcender. A nivel profundo se refiere al ciclo del agua en la Naturaleza. Los practicantes de Ninpo pueden simbólicamente montar en esa nube y disfrutar de los paisajes que  la madre naturaleza les ofrece y vivir para siempre, ya que desde esa nube la lluvia cae sobre las montañas y viaja hacia abajo formando ríos que van a parar al mar donde se condensará y elevará de nuevo para formar nuevas nubes cerrando así el círculo. Esta es la ley eterna que implica el carácter ho (po) de Ninpo.

El guerrero Shinobi no se contenta sólo con un camino (Do). Su objetivo es entender las leyes eternas que rigen la Naturaleza y vivir de acuerdo con ellas desarrollando plenamente sus técnicas marciales. Por lo tanto su arte marcial no puede llamarse Nindo, ni siquiera simplemente Ninjutsu. Es más correcto usar el nombre que implica un significado profundo y espiritual al fin y al cabo: Ninpo.

Así pues Ninpo es algo que transciende la mera técnica, que va mucho más allá. Dentro del Ninpo caben desde aspectos de estrategia, elementos naturales, uso de utensilios y herramientas varias, venenos, técnicas no ortodoxas, hasta magia y adivinación, esoterismo, religión, filosofía, ciencia, ética y moral, etc.

Nosotros, a nivel meramente práctico, cuando trabajamos las escuelas de Ninpo dentro de la Bujinkan, nos centramos generalmente en la forma natural de trabajo del ninja y en las técnicas no ortodoxas de combate y el uso de armas y utensilios especiales, los elementos naturales y todo aquello que nos diferencia completamente de otras artes marciales, que no es que sean peores ni mejores, sino simplemente diferentes.

Ninpo Ikkan !

Bushi Dojo

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Mis inicios marciales

Corría el año 1980. Yo tenía entonces 16 años. Influenciado quizás por la serie de TV Kung Fu, de David Carradine, que seguíamos todos por aquel entonces, embelesados, en la tele en blanco y negro, y también por supuesto por las películas de Bruce Lee y las más cutres pelis “de chinos, como El Luchador Manco y tantas y tantas otras, degustadas con absoluta delectación en los cines de barrio en sesiones dobles de Domingo por la tarde; y puesto que no me gustaba la práctica de los deportes que apasionaban a mis amigos de entonces, básicamente el fútbol, decidí que quería practicar artes marciales. ¡Yo quería hacer Kung Fu! Lamentablemente en aquella época en Barcelona pocas escuelas de Kung Fu debían haber, y si las había, yo no sabía ni por donde empezar a buscar. Internet no existía y mis posibilidades de tiempo y desplazamiento eran más bien escasas.

Por aquel entonces lo que estaba en pleno auge era el Tae Kwon Do, y como a una manzana de mi calle abrieron una escuela de este arte, convencí a mis padres y me apunté sin dudarlo aún sin saber qué era aquello del “Taicondo” como decía mi madre.

Hay que pensar que como he dicho antes, Internet no existía. Nadie de nosotros había visto en su vida un ordenador ni sabía lo que era. ¿Ver vídeos? ¿Eso qué es? Es difícil para la juventud de ahora imaginar aquello pero así era. Las fuentes de información eran extremadamente escasas y no había manera alguna de remediar eso. Así pues, aunque no fuese Kung Fu, aquello del arte marcial coreano sonaba genialmente exótico con lo cual allí que me metí de cabeza.

Enseguida me enganchó. ¡Aquello era lo que estaba buscando! Yo era muy enclenque y delgado pero tenía las piernas rápidas y buena elasticidad, con lo que lo de pegar patadas se me dio muy bien desde el primer momento. De mi primer instructor no guardo especial recuerdo, sus clases eran amenas, era buen tío y a mi parecer era muy bueno. Se llamaba Joan, y con él estuve apenas un año y medio, hasta que empecé a destacar entre los alumnos de la escuela y me propuso entrar en el equipo de competición que llevaba el que era su maestro, Jordi Martínez Banzo. Me encantó la idea y para ello tuve que despedirme de aquella primera escuela, de nombre Chi Tae, para incorporarme a las clases de Jordi “La Yaya” Martínez, mi primer y verdadero Maestro (con mayúsculas). Jordi daba clases en el Tae Kwon Do Catalunya, un clásico gracias a él, en la calle Córcega, y allí que me fui.

Desde el primer día vi claro que no es que hubiese estado perdiendo el tiempo en la anterior escuela, ya que me sirvió para coger la base necesaria, pero aquello era otro nivel. Allí había gente muy buena, que además competía en serio, el nivel era muy alto y el maestro era un crack. Jordi “La Yaya” Martínez me acogió como un tío al que le cae un sobrino lejano al que tiene que enseñar, y como yo estaba justo en el peso que le faltaba en el equipo de competición que él entrenaba, me convertí en uno más de su equipo. Fueron unos años muy intensos de entrenamientos, trofeos, interclubs, y competiciones varias, compartiendo tatami y entrenamiento junto a gente que  llegarían a ser grandes dentro del panorama del Tae Kwon Do español y mundial.

Además del propio Jordi, competidor de élite y maestro de leyenda y referente para muchos, bajo su tutela tuve el gran honor y placer de entrenar y compartir tatami con grandes del TKD que o bien ya estaban dentro del equipo o que venían a entrenar con Jordi para preparar campeonatos etc, como  Jesús Benito, Luis Torner, Ireno Fargas,  Coral Bistuer, Mari Carmen Martínez, etc etc todos ellos grandes campeones, que subieron al podio ganando medallas en multitud de ocasiones en los campeonatos de España, de Europa y del Mundo.

Yo era mediocre compitiendo, y aunque era muy rápido, me faltaba arrojo y determinación para lanzarme a comerme al contrario en el tatami, por lo cual siempre peleaba a la contra, y si no tenía suerte en alguna acción a la contra se me solían comer con patatas, con lo cual nunca conseguí pasar de alguna medalla en trofeos menores e incluso alguna medalla en el Trofeo de la Mercè, todo un orgullo, ya que por aquel entonces era uno de los trofeos más prestigiosos de Europa, más valorado por muchos incluso que el campeonato de España, puesto que venían competidores de muchos países del mundo a participar.

Dani Esteban. Yop Chagui en salto. Año 1985 ó 1986, en el Tae Kwon Do Catalunya.

Pero ya digo, yo era un competidor mediocre que sólo servía de relleno para el equipo y de sparring para todos esos grandes competidores que me zurraron de lo lindo durante años en las sesiones de entrenamiento. Buenos tiempos aquellos. Jordi siempre que perdía un combate me decía “tranquilo Dani, los has hecho bien, a la próxima te lo comes!”

Escribiendo esto aún puedo verlo allí, acuclillado frente a mí, entre asalto y asalto, yo sentado en una silla, jadeando, en una esquina del tatami, y él sosteniendo y masajeando mis piernas, mientras me daba a chupar medio limón, que según él iba cojonudo para recupararse. Aún siento sus manos en mis piernas y su voz dándome ánimos, “venga Dani, en cuanto te entre lo frenas con un Yop Chagui y seguido le metes Tuit Chagui en salto y es tuyo!”. Y luego sus gritos durante el asalto, “Sube la guardia, sube la guardia!, ya es tuyo!”

Pasó el tiempo y no recuerdo bien porqué motivo, Jordi dejó el Tae Kwon Do Catalunya y se trasladó a otro Gimnasio, en Esplugues de Llobregat, donde ya no pude seguirle más que alguna que otra esporádica clase debido a que yo vivía en Barcelona, y me resultaba imposible desplazarme a Esplugues a entrenar en los horarios de clase.

Por aquel entonces yo era cinturón marrón, y Jordi me recomendó que continuase mi entrenamiento para prepararme para cinto negro con un buen amigo suyo y maestro, que impartía clase en la Academia de Artes Marciales, en la calle José Estivill, frente a la iglesia rara de la Meridiana. Así pues dejé el equipo de competición y seguí mi entrenamiento allí durante un año aproximadamente. No recuerdo el nombre del profesor amigo de Jordi. ¿Cerezo?

En aquellos tiempos, para examinarse de cinturón negro había que ser árbitro regional, con lo cual me saqué el título de árbitro y cuando estaba a punto de examinarme para cinto negro, estalló todo el jaleo de los coreanos con las Federaciones de TKD, escindiéndose en dos, la ITF (International Tae Kwon Do Federation) y la WTF (World Tae Kwon Do Federation) con lo cuál no sabíamos ni dónde ni por que Federación tendríamos que examinarnos ni en cual íbamos a  quedarnos. Y justo al mismo tiempo me lesioné. Estuve seis meses o más en dique seco gracias a una fuerte lesión de tobillo y no pude examinarme para cinto negro en esa convocatoria, lo cual junto a mi salida de la competición y las pobres perspectivas que veía para mí en el Tae Kwon Do, todo junto, hizo que se desinflase un poco mi ilusión por este deporte marcial, ya que poco había para progresar fuera de la competición.

Aún así seguí practicando durante un tiempo hasta que un día de 1987, caminando por la calle vi una hoja de papel pegada en el vidrio trasero de una furgoneta blanca, escrita a bolígrafo creo recordar, o en todo caso muy cutre, que anunciaba clases de Ninjutsu y un teléfono.

Fue como una señal. ¿Ninjas en Barcelona?. El Tae Kwon Do se esfumó de mi vida en ese instante y supe al momento que tenía que llamar ahí y probarlo. ¡Yo quería ser Ninja!. Me dirigí a una cabina (no existían los teléfonos móviles) y marqué el número. Me atendió una voz de mujer y todo parecía muy misterioso. Sí, admitían alumnos, pero no se podía ir a mirar una clase ni a probar, había que ingresar directamente y adquirir un compromiso de lealtad. Era Marzo de 1987, yo tenía entonces 22 años, y me dirigí a un piso cercano a la Sagrada Familia donde a modo de dojo tradicional japonés se impartían clases de Ninjutsu en las más completa clandestinidad.

Pero lo que viene a continuación forma parte de otra larga historia…

Dani Esteban -Kôryu-

Jordi Martínez Banzo, cariñosamente conocido por “La Yaya”, falleció el mes de Marzo de 2007 tras luchar con mucho coraje contra el cáncer. Siempre le llevaré en mi corazón. Era un grandísimo tipo y un maravilloso artista marcial. Descansa en Paz Jordi. Muchas gracias por todo. Nunca te olvidaré.

Un sencillo homenaje a Jordi, querido por todos en el mundo del Tae Kwon Do: Jordi Martínez Banzo, La Yaya

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Objetivos alumno y maestro

Comentaba el otro día un alumno que “lo mejor para un alumno es  demostrarle a su maestro que aprende bien lo que éste le enseña”. Y lanzaba al aire una pregunta, ¿qué es lo mejor para un maestro?

Este “lo mejor”, quiero entenderlo como ¿”cuál es el objetivo” de cada uno?.

¿Cuál debe ser el objetivo de un alumno de artes marciales?

Obviamente y según mi opinión, el objetivo primordial es progresar adecuadamente en el estudio de su arte marcial hasta alcanzar la máxima maestría posible; y al mismo tiempo es imperativo mantener siempre una actitud de respeto hacia el Maestro, el Senpai, los compañeros, el Dojo y la tradición marcial que representa, así como también hacia el resto de tradiciones y artes marciales serias existentes y hacia los practicantes serios de otras artes marciales.

Hay que pensar que el alumno es el responsable de su propio entrenamiento y crecimiento en el arte marcial. El Maestro sólo pone la guía necesaria para que el alumno lo consiga con su esfuerzo y dedicación.

Un alumno de artes marciales lo es normalmente por decisión propia. Nadie le obliga a entrar en un dojo y acogerse a la práctica de una disciplina marcial. Lo hace voluntariamente. Por eso mismo su responsabilidad es mayor y su compromiso debe ir en el mismo sentido.

Un alumno debe APRENDER, para eso viene al dojo, y para aprender correctamente debe tener una actitud Shoshin

Y ¿Qué es lo mejor para un Maestro? ¿Cuál es el objetivo de un Maestro?

Mi respuesta es que lo mejor para un Maestro, su objetivo, debe ser que su alumno lo supere. Ni más, ni menos.

Un Maestro de artes marciales tiene la responsabilidad de guiar a sus alumnos en el buen camino de su Arte Marcial. Para ello debe esforzarse día tras día para ofrecerles lo mejor de sus conocimientos, sin ocultar nada, sin prisa pero sin pausa.

Un Maestro debe reciclarse continuamente, debe seguir estudiando y practicando él mismo para no oxidarse, para seguir en la brecha y poder seguir ofreciendo siempre a sus alumnos la máxima calidad posible en sus enseñanzas.

Un Maestro es un compañero de camino que simplemente empezó a caminar antes que el alumno.

Decía antes que el objetivo del Maestro es que su alumno llegue a superarle en maestría. Y lo creo firmemente. Pero hay muchos “maestrillos” por ahí a los que no les gusta esa idea y lo que hacen es “retener” al alumno, no enseñarle todo para que nunca le supere, no alentarle a que entrene con más gente para que el alumno no vea cosas nuevas que él no sabe etc.

Ese es el mal maestro, aquel del que hay que huir. El que te dice que no hace falta que vayas a tal curso con tal persona porque no te va a enseñar nada o tal o cual sistema no sirven, no son buenos, sólo MI camino es el correcto.  El que no busca continuamente superarse, el que no quiere aprender de nadie más que de él mismo, el que no acepta críticas…

Si te encuentras con alguien así huye de él como de la peste.

Un buen Maestro es aquel que escucha las preguntas y dudas de sus alumnos, que les aconseja en su camino marcial, que cuando no tiene una respuesta no se sonroja por ello, simplemente la busca y se la da más tarde con un sencillo “no lo sé, pero tranquilo, lo buscaré”.

Un buen Maestro no es un ser invencible, no es el que sabe realizar todas las técnicas, no es el más fuerte ni el más rápido… Un buen maestro es aquel que te enseña a ponerte los zapatos para que tú puedas caminar por ti mismo. Hoy caminar, y mañana correr, y un día, lo más cercano posible, dejar atrás a tu Maestro y respetar siempre su memoria sabiendo que él fue quien te ató tus primeros zapatos…

Un verdadero Maestro siempre aprende de sus alumnos. Un Maestro es siempre un Alumno. Y así se cierra el círculo.

Dani Esteban -Kôryu-

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Destino: Shoshin


Como muchos sabéis, soy un admirador incondicional de la cultura y     filosofía japonesa, creo que tenemos mucho que aprender de ella. Uno de los conceptos que más me atrae, y que intento poner en práctica tan a menudo como puedo, es el de Shoshin: Es un concepto del Budismo Zen que se podría traducir como “La mente del aprendiz”.

Se refiere a esa forma de ver las cosas especial que teníamos hace muchos, muchos años (en una galaxia muy lejana?) cuando éramos niños… Es un estado en en el que la mente esta abierta, curiosa (casi diría “juguetona” intelectualmente), libre de prejuicios, que considera que existen muchas posibilidades y sobre todo, que no intenta acomodar o tamizar lo que se está escuchando en base a las experiencias pasadas… En palabras de Shunryu Suzuki:

“En la mente del principiante hay muchas posibilidades… en la del experto, muy pocas.”

Creo que según nos vamos haciendo mayores, ganando experiencia y conocimientos empieza a costarnos más adoptar esa mentalidad, sorprendernos e ilusionarnos con lo que escuchamos, y sobre todo,extraer todo el contenido… en resumen, se pierde la humildad del aprendiz. Como no podría ser de otra forma, existe un término para describir esta actitud mental, “Mente Experta”, y se refiere al conocimiento cuasi-completo de un tema (o la percepción de que lo tenemos), al ácrata que piensa que lo sabe todo y no se cree nada.

Ambos conceptos están muy bien explicados en este cuento, así como en la disertación de Chiba Sensei sobre el tema… pero ¿como nos aplica todo esto en nuestra vida “profesional”?

Es desgraciadamente habitual que cuando alguien nos empieza a contar algo, o lo leemos en algún lugar, nuestra “mente experta”, que sí conoce el concepto, automáticamente manda un mensaje de “eso ya lo se”, y nuestra atención se difumina, en el mejor de los casos… Shoshin habla de escuchar como un niño y sacar toda la riqueza al mensaje… porque muchas veces es incluso más interesante la forma del mensaje que el contenido en si, que puede que ya lo conozcamos. Esto creo que se hace especialmente patente cuando estamos presentando en público: en muchos casos, al público le resulta más interesante cómo se transmite ese mensaje (el punto de vista del orador y su forma de expresarlo) que el propio mensaje en sí…

Una de las ventajas que sin duda nos ofrece de esta actitud es que permite “abrir caminos nuevos”en la forma de pensar, ya que se producen nuevas ideas y asociaciones al escuchar algo que de normal hubiéramos pasado por alto… es similar a la sensación de creatividad fruto de una sesión de brainstorming. Yo todavía recuerdo la ilusión y la sensación de tener mucho camino por recorrer de mi primera época profesional, donde todo estaba por aprender y vivía en “modo esponja”…. shoshin es todo eso, ¡y me propongo recuperarlo!

Siendo más concreto y filosofando menos, en nuestro mundo de los negocios estamos constantemente  bombardeados por nuevos conceptos que se basan en algunos conceptos antiguos… y que no llegamos a intentar entender ni valorar su novedad porque no estamos shoshin. Esto lo percibo últimamente mucho cuando hablo con alguien sobre la web 2.0 y social media. Las respuestas suelen ser escépticas, del estilo de:

  • “Pero esto es lo de siempre, lo único que han hecho ha sido ponerlo en bonito y crear algún servicio nuevo para que se comunique la gente”
  • “¡Menuda moda! Esto son los foros de siempre con dos tonterías más…”

He de confesar que mis primeras impresiones sobre el tema no iban demasiado alejadas de esa línea, pero una persona a la que tengo en gran consideración me dijo:

“No lo juzgues sin conocerlo… vívelo, observa, experimenta sin prejuicios… y luego emite tu opinión”

En resumen, pienso que debemos recuperar esa forma de ver la vida y sobre todo el trabajo, sin prejuzgar las cosas cuando nos las cuentan, con la mente abierta, valorando todas las opciones y puntos de vista.

Texto original de Javier Megias. Copiado directamente de su blog : http://www.javiermegias.com

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Ninpo Ikkan: Encuentra tu propio tesoro

photo by katclay

La comprensión del Ninpo Ikkan desvelará conflictos y obstáculos de una manera que se siente como 解脱 Gedatsu (ser liberado de los deseos mundanos y las tribulaciones del hombre para alcanzar el nirvana). ¿Te parece inalcanzable para ti? Está más cerca de lo que piensas. Sigue leyendo para que pueda explicarte dónde puedes encontrarlo.

¿Qué es Ninpo Ikkan exactamente? Bueno, como sucede con una gran cantidad de interpretaciones del japonés al  inglés, encontrarás muchas respuestas (una lección interesante en sí misma). Una simple expresión de Ninpo Ikkan es la devoción constante a la vía del ninja o el camino de la perseverancia. Ninpo 忍 法 siendo la vía del ninja, o como Sôke escribe a veces, 忍 宝 Ninpo, el tesoro del nin.

¿Dónde está el tesoro?

En primer lugar, para encontrar el tesoro, debes vaciarte a ti mismo para que Isshi Soden sea posible. No puedes recibir esta transmisión directa de los conocimientos de un profesor o de la naturaleza a menos que seas libre en tu propia vida. El Sôke dice que Bushido significa «morir. » Esto es sutemi. Desperdiciar tu vida, eliminar el ego, vaciar tu mente y sentir como si estuvieras muerto. ¡En ese lugar hay un tesoro sorprendente! No puedes ser atrapado o derrotado debido a que no existes. Debes vivir cada día con una mente en paz.

Tal y como Doug Wilson describe el Ninpo de Hatsumi Sensei,

«A menudo es mal entendido que, dado que el significado de” Nin ”en Ninpo,significa soportar, que hay que resistir y perseverar en una pelea. Pero el objetivo final es alimentar la lucha nada más que con vacío, a un nivel físico y mental, lo que evita el conflicto físico, y en última instancia, no hay necesidad de ningún esfuerzo o necesidad de soportar.

Este es el Ninpo que enseña Hatsumi Sensei. »

El Sôke dice que puedes comenzar a aprender a través de “fuza”,

«… enderezando la columna y usando la respiración abdominal. También es efectivo en general, para mantener una buena salud. Uno empieza a entender Ninpo Ikkan cuando alcanza la paciencia mental como resultado de permanecer sentado en dicha postura por mucho tiempo. El valor de mirar alrededor de un metro por delante tuyo con los ojos medio cerrados, te enseña que si abres los ojos por completo y tratas de buscar demasiado lejos, puede que no reconozcas el satori que se encuentra justo a tu alrededor … »

Una historia Zen acerca de Banzan describe este momento:

Cuando Banzan caminaba por un mercado escuchó una conversación entre un carnicero y su cliente.

«Dame el mejor trozo de carne que tengas,» dijo el cliente.

«Todo en mi tienda es lo mejor,» replicó el carnicero. «No se puede encontrar aquí ningún pedazo de carne que no sea el mejor. »

Al oír estas palabras Banzan se iluminó.

Esto nos ayuda a ver que si podemos estar agradecidos y tomar las cosas como son, entonces todo es bueno para nosotros. Al aceptar lo que es, cada pedazo de carne - cada momento - es el mejor. El momento que estás viviendo justo ahora es el mejor - porque es el único que tienes y el único que puedes vivir en estos momentos.

Mi amigo Paul Masse describe esto de la siguiente manera:

«No importa dónde estés, no importa qué hora es, no importa lo que está sucediendo, ¿no es siempre el mejor momento, el mejor lugar? Si comprendes esto, podrás apreciar este momento plenamente. Cuando se tiene agradecimiento, la luz entra en tu vida y empiezas a percibir los milagros a tu alrededor. »

¡Esta es una manera de leer el aire como 気  学 kigaku y crear tu propia y afortunada victoria!

Michael GLENN
sacado de: bujinkangard(punto)wordpress(punto)com
traducció al español: Dani Esteban -Kôryu-

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Mantenimiento de los Shuriken

Últimamente con el auge de Meifu Shinkage Ryu mucha gente me está preguntando sobre el mantenimiento de los shurikens.

Pongo este post aquí y ahora y lo dejaré también en el apartado de artículos interesantes de este blog para que se encuentre más fácilmente.

Estas pautas de mantenimiento sirven obviamente para todos los Shuriken fabricados en acero al carbono, no sólo para los de la escuela Meifu Shinkage Ryu, sino también para los Senban shuriken de Togakure Ryu, y cualquier otro tipo de shuriken de cualquier escuela.

Al estar fabricados en acero al carbono, los shuriken se oxidan fácilmente en contacto con el aire y sobre todo en ambientes húmedos.

Las pautas de mantenimiento son muy sencillas pero es necesario seguirlas para mantenerlos en perfecto estado de uso.

- Después de cada utilización deben limpiarse y secarse con un paño seco si han sido usados en interiores para eliminar los restos de  sudor etc., y primero con una toallita húmeda de las desechables por ejemplo y a continuación con el paño seco si se han utilizado en la montaña etc, para quitarles primero los restos de tierra, etc.

-Posteriormente, se les debe dar una capa de aceite protector. Sirve cualquier aceite de mantenimiento industrial, por ejemplo el de máquinas de coser, e incluso aceite de oliva. Yo personalmente recomiendo el clásico Tres en Uno por su comodidad de aplicación. Capa de spray y listo.

- A continuación deben envolverse en otro paño seco de algodón y guardarse en un estuche (plástico por ejemplo) o caja y a salvo de la humedad.

- Si aún así se oxidan, debe eliminarse la capa de óxido lo antes posible frotando suavemente con lana de acero fina (obtenible en cualquier ferretería y muy económica) y a continuación proceder con la limpieza y el aceite protector comentados anteriormente.

- Debido al uso, los shuriken sufren desgaste, se despuntan etc.

- Para reparar las puntas dobladas recomiendo una lima para acero. Se lima ligeramente la punta para devolverle la rectitud.

- Posteriormente hay que reafilarlos. Para el afilado lo mejor es piedra de afilar normal y corriente, aunque cuanto más buena mejor. Personalmente utilizo piedra de afilar al agua, primero con la de vaciado y luego repasar con la de afinado.

De esta forma mantendrás tus shurikens en perfecto estado siempre y te durarán varios años, aunque no hay que pensar que sea algo que dura toda la vida. Con el uso y los reafilados continuados acaban acortándose las puntas y llega un momento en que resulta necesario hacerse con un juego nuevo de shurikens.

Espero que estos consejos os ayuden a mantener en perfecto estado vuestras armas.

Saludos,

Dani Esteban -Kôryu-

Instructor Oficial Nidan Meifu Shinkage Ryu

Shihan 15º dan Bujinkan Budo Taijutsu

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Rei Ho : Saludo, etiqueta y maneras de comportarse en el Dojo

Las tradiciones marciales deben seguir manteniendo unos ciertos códigos de etiqueta, legado de nuestras escuelas, de nuestros maestros  y nuestros “antepasados” marciales.

Cada escuela marcial y aún cada Dojo en particular tiene sus propias reglas que pueden diferir entre ellos, pero siempre hay una serie de reglas básicas “no escritas” que todas o casi todas las tradiciones marciales conservan y cumplen.

Estas normas de conducta y etiqueta deberían ser lo primero que aprendiese el alumno recién llegado al dojo de una disciplina marcial, pero muchas veces se relajan y se “olvidan” y se pasan por alto hasta que llega un momento en que ya es difícil hacer que el alumno observe estas reglas.

Creemos pues necesario “escribir” estas reglas para que todo alumno las tenga presentes, se adapte a ellas y no caigan en el olvido.

Ninguna de estas normas es más importante que otra, todas son de obligado cumplimiento y el orden en que están expuestas es totalmente aleatorio.

Las normas de etiqueta y las reglas de comportamiento inherentes a nuestro Dojo son las siguientes, que todo alumno debe cumplir escrupulosamente. La no observancia de alguna de dichas normas de etiqueta y conducta debe ser corregida por parte del Senpai o el Sensei y la reiteración en su incumplimiento será objeto de sanción o expulsión del Dojo.

Normas de etiqueta, saludo y maneras de comportarse en el Dojo:
• Justo antes de entrar en el Dojo (lugar de entreno) debemos solicitar permiso al instructor de más alto grado que se encuentre presente o al Senpai del Dojo.
• Una vez obtenido el permiso para acceder a la sala de entreno, realizamos un saludo hacia el Kamiza (altar)
• Una vez dentro del Dojo, y antes de que empiece la clase, se evitará el alboroto, el hablar y reír en voz alta, y se dedicará el tiempo a realizar un calentamiento, estudiar las técnicas básicas o simplemente a estar en Seiza preparando nuestra mente para el entreno.
• La puntualidad debe ser observada estrictamente por los alumnos. Si un alumno llega tarde a una clase, solicitará permiso para acceder a la sala y una vez obtenido procederá a realizar el saludo correspondiente y esperar instrucciones para incorporarse a la clase.
• Mientras el instructor muestra y explica una técnica, el alumno permanecerá atento, en Shizen o Seiza, sin hablar con otros compañeros, y nunca tumbado o apoyado en la pared o columnas en posición indolente, etc.
• Antes de comenzar a practicar una técnica con nuestro Uke y al terminar cada técnica, lo saludamos mostrando agradecimiento por la cooperación.
• No está permitido abandonar la sala de entrenamiento antes de la hora de finalización de la clase. Si eso fuese es necesario, se debe solicitar permiso previamente al instructor a cargo de la clase.

• No está permitido comer durante las clases, únicamente se permite beber agua, zumos o similares.

• No perder el tiempo de nuestras clases con un Uke con el que no nos sintamos a gusto o que no nos ayude en nuestro progreso.

• Cualquier duda acerca de una técnica se resolverá solicitando ayuda al instructor, no al compañero de la pareja de al lado puesto que eso interrumpe su propio entrenamiento. Es tarea del instructor ayudar a resolver las dudas existentes.

• El Dojo es un lugar para el silencio y la práctica marcial. Si es necesario comunicarse con los compañeros, hacerlo con educación y en voz baja.

• Las armas para la práctica deben colocarse en un lugar apartado de la zona principal de entreno, donde no molesten a nadie y nunca en posición vertical apoyadas en las paredes o en lugares altos donde puedan caer. Tampoco en lugares de paso donde se tenga que saltar sobre ellas para poder pasar. Lo mismo para los objetos personales que deban permanecer en la sala de entreno.

• Las armas se deben tratar con el máximo respeto, nunca entregarlas al compañero de cualquier manera (dirigiendo el filo o la punta hacia él) y nunca se utilizarán las armas de otra persona si haber pedido el permiso necesario a esa persona o al instructor en caso de tener que utilizar un arma que no te pertenece.

• La forma para dirigirse al instructor que está impartiendo la clase es mediante la palabra japonesa “Sensei”.

• El uniforme de entrenamiento (Keikogi) y los tabis deben mantenerse en buen estado, y llevarlos limpios y bien colocados, evitando que desprendan malos olores.

•No es obligatorio pero si muy recomendable vestir ropa interior bajo el keikogi, camiseta (preferentemente negra y de algodón), ropa interior bajo el pantalón del keikogi y calcetines bajo los tabis. Esto empapa el sudor y ayuda a mantener el keikogi más limpio durante más tiempo evitando los malos olores.

• No se permite entrenar con anillos, relojes, colgantes, pulseras o pendientes, piercings, etc., ni cualquier objeto que pueda causar molestias o lesiones. El pelo largo se sujetará durante el entrenamiento con el mismo fin.

• No se permite entrenar con las manos sucias ni con las uñas largas.

• El saludo principal antes del incio de la clase y al final de la misma se realiza formando en filas. Los grados más altos se colocan delante y de derecha a izquierda. Excepción del Senpai que ocupará el lugar más a la izquierda de la primera fila independientemente de cuál sea su grado.

• Al final de la clase debemos recolocarnos de manera adecuada el keikogi y el obi antes de proceder al saludo. Esta operación se efectúa dando la espalda al kamidana.

• Durante el entreno permanecer siempre alerta y manteniendo el espíritu guerrero. Las técnicas se trabajan de la manera más real posible evitando eso sí en la medida de lo posible las lesiones.

• Siempre mantener un espíritu de camaradería y respeto por nuestros compañeros de entreno pero sin faltar a la seriedad de la práctica.

• Si durante la práctica resultamos lesionados debemos aceptarlo con resignación y espíritu de superación como parte inherente de nuestro entrenamiento. Nunca habrán rencillas ni rencores puesto que ninguna lesión provocada por un compañero será intencionada.

• El alumno es el responsable de su propio entrenamiento y crecimiento en el arte marcial. El instructor sólo pone la guía necesaria para que él mismo lo consiga con su esfuerzo y dedicación.

• Es deber del alumno de más grado ayudar a sus compañeros de menor grado a progresar adecuadamente prestándoles la ayuda necesaria para ello.

• Es necesario ser consciente de que nuestra presencia en un Dojo y en una tradición marcial es una decisión propia y no estamos ahí por casualidad o accidente. Nosotros lo hemos elegido y hemos decidido formar parte de esa comunidad y de ese legado histórico y tradicional. Si no estamos dispuestos a seguir sus normas y reglas debemos abandonar la práctica.

• Por último, es imperativo mantener siempre una actitud de respeto hacia el instructor, el Senpai, los compañeros, el Dojo y la tradición marcial que representamos, así como también hacia el resto de tradiciones y artes marciales existentes y practicantes de otras artes marciales.

El Dojo es tu casa y los compañeros son tus “buyu” (hermanos marciales). Cuida y respeta tu casa y a los tuyos.

Bushi Dojo

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La importancia de la base: Kihon Happo

La base, la Kihon Happo, la columna vertebral del Budo Taijutsu de la Bujinkan de Hatsumi Sensei.

Ocho técnicas básicas que se multiplican hasta el infinito. Ocho técnicas que pueden estudiarse desde múltiples puntos de vista, que dan lugar a cientos de interpretaciones y caminos diferentes.

Dicen que Takamatsu Sensei le dijo una vez a Hatsumi Sensei que si tuviese que entrenar solamente una cosa y nada más, eso debía ser la Kihon Happo.

Según Takamatsu Sensei, la Kihon Happo, entendida perfectamente y con todo lo que ella implica, es suficiente para ser un Budoka más que respetable.

Pero la Kihon Happo esconde en realidad un secreto. A los ojos de un neófito la Kihon Happo son sólo ocho técnicas más o menos sencillas que no requieren de gran habilidad para ser aprendidas. Esto es así expresamente. En aquellos tiempos donde no había internet, ni vídeos en youtube, ni medios para transmitir la información de manera adecuada y precisa, se necesitaba preservar la información valiosa de una manera segura.No hay que olvidar que estamos hablando de una escuela cuya creación se remonta al siglo XII.

Y ¿qué mejor que mediante ejemplos sencillos que pudiesen ser transmitidos de manera sencilla de maestro a alumno? Pero todo encierra un secreto. Lo importante no es lo que se ve, sino lo que no se ve. Kyojutsu ne?. Es necesario el Kuden (transmisión oral) y más aún el Shinden (transmisión de corazón a corazón) para poder interpretar y descifrar correctamente el significado y el potencial que esas sencillas ocho técnicas encierran.

A simple vista, las técnicas de la Kihon Happo no parecen gran cosa, y cualquier guerrero poco avispado de épocas pasadas que las viese realizar, o escritas en un pergamino, las pasaría por alto sin darles mayor importancia.  Igualmente sucede hoy día. Vistas por otros practicantes modernos de artes marciales son técnicas simples, y alguna incluso parece carecer de sentido hoy día. Y esto es así expresamente. Es decir, su verdadera esencia continúa escondida ante una contemplación simplista o poco detenida.

La Kihon Happo está concebida como un código secreto que hay que descifrar, pero el envoltorio externo que encierra ese código secreto no denota gran cosa. Si uno se queda en lo que sus ojos ven, en la visión simplista, pasará por alto los secretos que encierra y el conocimiento seguirá a salvo, preservado y oculto, que es lo que se pretendía originalmente.

Pero eso, lo que los ojos ven, es solo la punta del iceberg. En realidad las técnicas de la Kihon Happo no son más que pequeñas llaves que abren puertas que dan a espacios mucho más amplios. Dejan entrever lo mínimo posible de una realidad mucho más amplia. Y solo a través de mucho trabajo personal, mucho entrenamiento, mucho sudor en el keikogi, y con ayuda de maestros con más experiencia y con los conocimientos apropiados, se puede llegar a entender la grandeza de esta serie de técnicas.

En realidad la Kihon Happo es nuestra joya de la Corona, el tesoro escondido de la escuela Gyokko Ryu, uno de los ejes fundamentales de nuestro Bujutsu.

Pero como ya he dicho antes, la Kihon Happo esconde muchos secretos que no se ven a simple vista. Un buen tesoro siempre tiene que estar bien escondido. Y para descubrirlo y apoderarse de él siempre es necesario tener el plano correcto que conduzca hasta él, hasta el punto marcado con la famosa X.

Y así llegamos hasta nuestro días, donde lamentablemente mucha gente de la Bujinkan conoce y practica la Kihon Happo en su forma externa, muchas veces solo como un simple calentamiento, sin entender realmente su significado profundo y sin poder por lo tanto extraer de ella todo el potencial que encierra. Son los que sólo ven la punta del iceberg y nadan a su alrededor pero nunca han metido la cabeza bajo el agua para ver que hay debajo. Y sus alumnos, si no consiguen escapar de esa visión simplista y bucean por su cuenta tendrán a su vez el mismo problema. Porque alguien que no conoce profundamente una cosa siempre será incapaz de transmitirla con todo su potencial.

No quisiera que nadie pensara que me estoy aquí jactando de ser yo alguien que conoce los secretos de nuestra Kihon Happo y que muchos otros no. Nada más lejos de la realidad. Afortunadamente hay mucha gente que sí entiende y sí conoce perfectamente la Kihon Happo en su globalidad, con todo lo que ello implica; pero también hay muchísima gente que no. Yo diría que más. Y estoy hablando de instructores y altos grados, con sus respectivos grupos de alumnos, lo cual es evidentemente un gravísimo problema para la salud de la Bujinkan.

Personalmente, junto a mi compañero Kim Oliveras, llevo muchos años estudiando y practicando a fondo la Kihon Happo, siempre con espíritu crítico y poniéndola a prueba, desmontándola y volviéndola a montar, preguntando a los Shihanes japoneses sobre ella y dejándonos guiar y aconsejar por ellos, que tienen infinita experiencia más que nosotros, y siempre coinciden en lo mismo. Por algo será , no?

Prueba de ello, el año pasado, estudiando con Someya Sensei (uno de los “top” Shihanes japoneses) en Japón, un día en clase había un grupo de estudiantes de un país del Este de Europa y nosotros. Someya Sensei siempre empieza sus clases con la Kihon Happo y el Sanshin no Kata, invariablemente.

Pues bien, lamentablemente aquellos alumnos, que llevaban muchos años en la Bujinkan (al menos los instructores y grados más o menos altos) no realizaban correctamente la Kihon Happo, es más, cometían errorres garrafales y daban una impresión bastante lamentable, como si fuesen recién llegados al Budo de la Bujinkan. Sin embargo, ya que coincidimos con ellos algún otro día, en otros trabajos se desenvolvían aceptablemente, aunque claro está, en un ambiente controlado, de dojo, de colaboración. Pero se veía que faltaba algo. Lo esencial. La base. Los cimientos.

No es su culpa, ni quiero demonizarles con esto, por favor! Pero nadie les enseñó la base correctamente en su momento y ellos no han sido capaces de darse cuenta de que les falla lo más importante y rectificar a tiempo. Y si no ponen remedio a eso, nunca progresarán correctamente. Y es más, estarán engañándose a sí mismos y a sus alumnos en cuanto a un posible encontronazo con la realidad.

Someya Sensei se hacía cruces y comentaba luego en privado que cómo era posible aquello. Cómo podíamos adentrarnos en una clase de nivel si aquellos chicos ni siquiera sabían realizar correctamente la Kihon Happo.

Y aquí hay que decir que nosotros también fuimos corregidos en algún detalle de alguna de las técnicas básicas, tanto de la Kihon Happo como del Sanshin no Kata. ¡Después de 20 años! Un detalle que se había pasado por alto aquí o un vicio adquirido y no corregido allá. Por fortuna sólo un par de detalles y nada determinante. Pero aquí nadie se salva. Este es un problema endémico en la Bujinkan. La gente practica las técnicas básicas unas cuantas veces y ya se cree en posesión de la verdad y con pleno derecho a ser entrenados en técnicas superiores.

Y eso lamentablemente no es así. No se puede construir una casa fuerte sin unos buenos cimientos. Al menor soplo de viento o pequeño temblor de tierra, esa casa se desmoronará como un castillo de naipes. Eso es así y punto.

Mucha gente de la Bujinkan viaja a Japón hoy día. Y muchos de ellos a nivel de entreno se dedican a ir a las clases del Sôke Hatsumi y poco más, el resto del tiempo lo dedican a hacer turismo etc. Eso está bien. No es criticable. Cada uno gasta su tiempo y su dinero como quiere y tiene sus prioridades. Pero luego que no vendan otra película a su regreso. El Sôke Hatsumi está a otro nivel, hace muchos años que no enseña la base. Eso queda en manos de otros Shihanes que llevan con él 40 años o más.

Por eso es MUY importante preocuparse uno mismo de su propio entreno, ir a las clases del Sôke es obligado, por supuesto, pero son las clases de los Shihanes japoneses las que tienen mucho que enseñarnos. Hay que ser humilde y aceptar que nosotros sólo estamos allí unos cuantos días al año y ellos llevan toda la vida, y que aunque algunos llevemos el mismo parche que ellos, sus conocimientos y sabiduría marcial son infinitamente superiores a la nuestra. Hay que saber aceptar eso y entrenar más la base. Tanto en Japón como una vez de regreso en nuestros países. Es lo único que puede hacer de nosotros algún día verdaderos Budokas. Si conoces la base profundamente el resto te vendrá dado, siempre y cuando persistas en tu entrenamiento.

Cuando estés solo o con un compañero y no sepas que entrenar, entrena Kihon Happo y Sanshin no Kata. No te canses de ellas, no pienses que puedes ir más allá. En realidad sí puedes, pero te llegará con la práctica de la base. No hay otra.

Personalmente llevo 23 años en la Bujinkan y sigo intentando realizar correctamente la base. Creo sinceramente que no hay otro camino.

Antes de la Bujinkan practiqué otra arte marcial, en la cual tuve la suerte de contar también con un verdadero Maestro. Y transcurrido el tiempo, ¿qué me queda de ella ahora? La base. Los principios fundamentales del arte. Eso es lo que nunca se olvida. Lo que siempre será válido y funcional. Y sigo aplicándolos en mi Budo actual porque son principios inmutables. Son los cimientos sobre los que construir nuevas estructuras.

Entrenar continuamente la base con ánimo de alcanzar la perfección en ella es el único camino seguro para avanzar correctamente en el camino del Bujutsu. No importa cuántas técnicas de escuela conozcas ni cuántas armas sepas más o menos manejar. Eso no te servirá de nada si tu base, tus cimientos, no son sólidos. Porque todas, absolutamente todas las técnicas de escuela y las técnicas de armas, están basadas en movimientos y patrones básicos que forman parte de las técnicas fundamentales, en nuestro caso de la Kihon Happo y del Sanshin no Kata.

Y esto es una verdad inmutable para absolutamente todas las artes y sistemas marciales existentes. Sin una base sólida no tienes nada.

El problema es ser capaz de verlo, asimilarlo y trabajar sobre ello. No es un trabajo fácil y muchas veces es ingrato.

Es más cómodo a veces, y más gratificante tanto para el instructor como para el alumno, el hecho de trabajar “técnicas complejas”, irse por las ramas, improvisar, inventar. Pero seamos realistas. ¿Qué saldrá de tí en un momento de apuro? ¿en un combate real?. Algo básico, simple, sencillo, un movimiento automático, entrenado miles de veces hasta la extenuación. Haz lo sencillo y hazlo bien.

Como dice Hatsumi Sensei, no es preciso que tu técnica sea muy bonita ni muy complicada, si a la hora de la verdad te salva el culo, entonces ¡eso es buen Taijutsu!.

Dani Esteban -Kôryu-

Shihan 15º dan Bujinkan Budo Taijutsu

Bushi Dojo – Barcelona (España)

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Giri

El giri es un concepto altamente enlazado con la tradición samurai y es algo que sigue estando muy presente en la cultura japonesa y en la mente de los japoneses de hoy día.

Giri es una palabra que tiene una difícil traducción por el gran simbolismo que conlleva. Podría traducirse como “obligación”, “deber” o “lo que es correcto”. Siempre va ligado a todo aquello que tiene que ver con una moral intachable. Es pues una “obligación o deber moral”.
Así, el giri se refiere pues a todas aquellas obligaciones morales que implican devolver los favores recibidos y cumplir con los deberes sociales de cada persona. Estos deberes son básicamente los existentes entre las relaciones sociales y los lazos que unen a padres e hijos, maestros y alumnos, jefes y empleados, etc. Es decir, principalmente a cualquier relación social jerarquizada, pero también modernamente el giri es aplicable a las relaciones sociales menos estrechas como por ejemplo entre vecinos, compañeros de clase en los colegios y universidades, etc.
Contravenir las reglas de conducta que implica el giri hace que la persona se degrade tanto social como moralmente.

Podemos decir que el giri consiste básicamente en la obligación de preocuparse por aquellos que te han dado algo en la vida y a los cuales por lo tanto, les debes algo. Por giri, los japoneses sienten el deber de devolver la gratitud que han recibido aunque a causa de ello se tengan que autosacrificar. A veces es más importante liberarse de la carga (on) que conlleva el giri que el propio bienestar.

El giri viene de muy antiguo pero empezó a usarse en todos los estratos de la sociedad japonesa, como hemos dicho antes, a partir de la influencia de la clase samurai en la época feudal. El giri obliga a devolver los favores para mantener la armonía en las relaciones humanas y sociales.

En Japón la palabra giri está íntimamente ligada al concepto de honor y también al de lealtad, virtudes básicas en un guerrero. El giri es la obligación moral de cumplir con el propio deber. Cuando alguien hace algo por tí, asumes la obligación de compensarle por ello, y esa obligación no quedará liberada hasta haberle compensado lo que hizo por tí de una manera proporcional. Cumplir con esa obligación es giri.

Hoy en día, en el mundo moderno, el concepto de giri sigue muy vivo dentro de las costumbres japonesas. Por ejemplo hay mucha tradición por hacer regalos en ocasiones especiales, y si recibes algo siempre tienes que devolver algo de como mínimo igual valor. Cuando vas de visita a casa de alguien o llegas a un sitio donde eres conocido y hace tiempo que no vas, es de buena educación llevar un pequeño presente para los anfitriones. Así mismo y a su vez, muy pronto tú serás igualmente obsequiado por ellos en contraprestación. Eso podríamos decir que es el giri moderno. Pero el verdadero giri va mucho más allá y tiene unas connotaciones mucho más amplias y complicadas.

En las verdaderas artes marciales, el concepto de giri debe seguir igualmente vivo de manera imperativa si queremos que la tradición guerrera perdure en nuestro dojos y en nuestras artes. En el japón tradicional la relación maestro-alumno es imperativamente una relación de giri.

Por ejemplo, en los dojos y escuelas de artes marciales tradicionales el mero hecho de asistir a clase y pagar una mensualidad no significa absolutamente nada. El maestro o instructor de un dojo no nos está vendiendo un  producto ni un servicio, está dándonos parte de su vida, de su sacrificio. Ha dedicado muchísimos años para llegar a dominar su arte y lo ha pagado no solo con grandes sumas de dinero, sino con sangre, sudor y lágrimas. Así pues, esa mensualidad no paga nuestro entrenamiento, simplemente mantiene vivo el dojo y cubre algunos gastos del maestro, pero el deber del entrenamiento es del alumno, y su giri para con el maestro es algo que debe ir mucho más allá que una mera transacción comercial.

El buen maestro le está dando al alumno mucho más de lo que este quizás podrá nunca compensar; así pues, la única manera que tiene el buen alumno de pagar su deuda, de cumplir su giri, es con una inquebrantable obediencia, respeto total y lealtad absoluta a su maestro, a su dojo y a su arte. Es un compromiso de por vida, siempre y cuando el maestro siga el camino del honor y la justicia. En caso contrario el giri quedaría anulado.

Si tienes la suerte de tener un verdadero maestro y al cabo de un tiempo razonable de práctica no lo sientes así, es mejor que no continúes, pues está claro que no has sido capaz de comprender la senda marcial.

Bufu Ikkan

Dani Esteban -Kôryu-

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ESTAR O NO ESTAR

Estar o no estar. Esa es la cuestión.

Parafraseando el famoso monólogo del Príncipe Hamlet en la genial obra de Shakespeare, con su “ser o no ser”.

Pero no, aquí no se trata de ser sino de estar, o sí, también se trata de ser ya que los dos verbos tienen significados paralelos. De hecho desde siempre en gramática castellana se habla del verbo ser o estar.

Pero ser qué o estar donde.

Ser de la Bujinkan o estar en la Bujinkan, por supuesto.

Es una pregunta general y que creemos que todo aquel que se considere en la órbita de Hatsumi Sensei debería hacerse.

¿Tú eres de la Bujinkan? ¿Tú estás en la Bujinkan?

Pero ¿porqué hacerse esa pregunta?

Creemos sinceramente que un artista marcial que se precie de serlo debe ser ante todo consecuente y honesto consigo mismo y con los demás, y aparte debe reunir algunos otros atributos inexcusables: humildad, coraje, etc.

Aquí sería bueno repasar un antiguo artículo que ya publicamos en 2005 sobre los requerimientos de un artista marcial *

Entonces, ¿qué es estar en la Bujinkan, ser de la Bujinkan?

Es muy sencillo.

Estar en la Bujinkan quiere decir:

- que el instructor tenga su licencia de la Shidoshikai al día

- que el instructor siga estudiando asiduamente con Hatsumi Sensei y/o además o en su defecto, con algún Shihan o Shidoshi que lo haga.

- que los alumnos tengan su licencia anual (membership) del Hombu Dojo y estudien bajo un instructor que cumpla las dos primeras premisas

Eso es estar en la Bujinkan. Punto.

Quien no cumpla estas premisas, sencillamente ni es ni está en la Bujinkan ni en la órbita de Hatsumi Sensei.

Y eso no es ni bueno ni malo. Cada cual entrena lo que quiere y está donde y con quien quiere, faltaría más.

Sin embargo lo que no es de recibo es querer estar para unas cosas sí y para otras no. O estás o no estás.

Y ¿a qué viene todo esto? se preguntará alguno.

Bien, pues todo esto surge tras varias cosas. Por un lado tras haber mantenido diversas conversaciones y discusiones en los últimos tiempos con diferentes practicantes. Por otro tras recibir de diferentes fuentes informaciones confusas y rumores extraños sobre determinados grupos. También tras ver ciertos anuncios de seminarios en diferentes foros de artes marciales e incluso de Bujinkan. Y también tras recibir de vez en cuando peticiones de publicación de anuncios de cursos en este nuestro blog.

Y todo eso proveniente de grupos e instructores que según nuestro criterio antes expuesto NO están en la Bujinkan pero que sin embargo quieren aprovecharse y de hecho lo están haciendo, del nombre y el prestigio de Hatsumi Sensei y de su organización.

Volviendo a las premisas, obviamente la de la práctica asidua con tú maestro es la fundamental, puesto que papeles y dinero nunca han sido el punto fuerte de nuestra organización y de nuestro Sôke. El corazón es lo que cuenta. Sin embargo, no concebimos el hecho de entrenar con Hatsumi Sensei o con algún Shihan o Shidoshi que sí lo haga y no pagar tu correspondiente licencia anual. El caso es que nadie te la va a exigir. Sólo tu conciencia y tu dignidad. Cómo decía nuestro buyu César en su artículo sobre el pasado Daikomyosai “Cuando uno se va a dormir por la noche y está sólo consigo mismo, no puede autoengañarse…”.

Pero bien, y una vez estás, ¿entonces qué? ¿cuáles son tus compromisos?

Otra vez muy fácil.

Si eres alumno (que no instructor) tu compromiso es para con tú maestro, Shidoshi o Shihan, siempre y cuando sus enseñanzas, consejos, etc., no vayan contra las del Sôke Hatsumi.

Si eres instructor (Shidoshi o Shihan) tu compromiso, igualmente, es para con tú maestro, es decir única y exclusivamente para con tu Sôke, Hatsumi Sensei.

Y eso ¿qué quiere decir? ¿qué implica?

Eso implica que debes procurar seguir al máximo las enseñanzas marciales de Hatsumi Sensei dentro de tus posibilidades y debes respetarlo y honrarlo como Gran Maestro de forma natural y sencilla, como de hijo a padre, marcialmente hablando.

Eso no quiere decir que tengas que comulgar con absolutamente todas sus propuestas o enseñanzas. Puede llegar un momento de tu vida marcial en el cual puedes discrepar en algún aspecto o idea marcial, o quizás algo no acaba de convencerte, o deseas buscar otros caminos en algún aspecto, etc. Es humano, lógico y normal. Hatsumi Sensei, como Gran Maestro que es, no obliga a nada. Propone, sugiere, muestra. Eres tú el que debe coger lo que desees de su gran mostrador. Y llegado el caso lo correcto es comentar con él cualquier discrepancia o problema como un hijo haría con su padre esperando su consejo.

Hasta aquí hemos hablado de “enseñanzas y consejos marciales”, que es el quid de la cuestión en lo que nos ocupa. Pero si aparte de las enseñanzas marciales deseamos seguir así mismo sus consejos vitales o poner en práctica su personal filosofía de vida, adelante. Pero eso es ya otro camino fuera del arte marcial, que es básicamente lo que en la Bujinkan nos ocupa.

El hecho de ser alumno de Hatsumi Sensei y pertenecer a la Bujinkan no implica tener que seguir sus preceptos de vida, que pueden cuadrar con los tuyos o no, o algunos sí y otros no, y que incluso en algunos casos pueden ser incluso incompatibles con los usos y costumbres de otras partes del mundo y otras formas de pensar y enfocar la vida diaria. El hecho de aceptar y seguir esos preceptos no te hará mejor alumno ni tendrás más valor para él, ni claro está, influirá para nada en tu valía marcial.

Y ¿qué no implica?

Pues no implica tener que ser amigo de todo el mundo en la Bujinkan.

Respeto para todo el mundo que lo merezca, eso sí, pero no amistad ni sumisión obligatorias.

No implica tener que acatar ideas ni opiniones ni órdenes de nadie, tenga el grado que tenga ni el nombre que tenga, que no sea tu maestro directo, y en este caso siempre y sólo en el ámbito marcial y del dojo.

Hemos de pensar que dentro de una organización como Bujinkan, con más de 100.000 miembros activos oficiales en todo el mundo, hay de todo, como en la viña del Señor, tal y como dice nuestro refranero. Y no todo el mundo es buena persona ni se rige por los mismos principios morales. Ni todo el mundo tiene porque caerte bien.

Un maestro de artes marciales, un instructor, no es más que eso, no debe ser un gurú ni un guía espiritual.

Para la educación intelectual están los colegios y universidades, para los usos y costumbres la familia y la sociedad, para las leyes la justicia de cada país, para el espíritu las religiones, etc.

Las artes marciales son otra cosa. No nos confundamos.

Hatsumi Sensei siempre ha dicho que los alumnos deben poner siempre a prueba a sus maestros, marcialmente hablando, y que si alguien tiene algún problema con otro deben intentar solucionarlo de buenas maneras, hablando y razonando, pero que si el enfrentamiento es inevitable entonces deben hablar con su taijutsu. Eso dice textualmente Hatsumi Sensei. Eso y tantas otras cosas. Lástima que mucha gente hace oídos sordos a lo que dice su maestro, y otros sólo oyen lo que les interesa oír.

Bufu Ikkan,

Dani Esteban –Kôryu- y Kim Oliveras –Kôyû-

Bujinkan Bushi Dojo

* http://bushidojo.blogia.com/2005/110701-requerimientos-del-artista-marcial.php

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Katas en Jujutsu

“El Kata debe realizarse con un aire de recelo” -Shuzuk Shitama, 16º dai-shihan de Sosuishitsu-ryu.

Desde el momento en que te inclinas para el saludo al ir a realizar un kata, tú y tu compañero os convertís en guerreros profesionales cuyo único objetivo es matar al otro. Debes tener el pensamiento enfocado exclusivamente a ejecutar o entender el kata debidamente. En algunos casos, el uke se aproximará como un amigo para poder llegar lo bastante cerca como para matarte, en otros, el tori matará al uke sin previo aviso. En cualquier caso, la actitud subyacente es la de un profesional.

Cuando empiezas el kata, aprende los movimientos. Como uke, debes aprender a atacar debidamente. Los ataques deben ser ejecutados tan bien que si el tori falla en su respuesta debe resultar herido severamente. Esta es la única manera en que tori podrá desarrollar un un timing correcto, una distancia y un estado de ánimo y una buena perspectiva de cara a un encuentro real. También como uke, debes aprender cuidadosamente el ukemi de cada kata específico. Muchas caídas son contrarrestadas intuitivamente de manera que alguien entrenado a caer puede intentar palmear con el brazo controlado o dislocarse en un rodamiento.

Una vez que tienes una comprensión básica de los movimientos y desarrollas la habilidad, progresarás más rápido con un compañero en el confíes ciegamente. Debes confiar en que te matará. Literalmente. Para desarrollar el timing y el estado mental aprropiado tienes que tener la seguridad absoluta de que tu uke no intentará desviar su golpe ni cambiar su ataque para prevenir dañarte. Una vez que estás absolutamente seguro de que él lanzará su boken (o su shinken, más tarde) directamente a tu cabeza, es cuando empiezas a aprender realmente.

El timing es crucial. No tanto la secuencia o el ritmo de los movimientos, sino especialmente la espera. Tori debe esperar hasta que uke esté completamente comprometido en su ataque. Tori debe esperar en calma total hasta la última décima de segundo, cuando ya casi es demasiado tarde, y entonces moverse de forma explosiva y decisiva. De esta forma, tori aprende cuánto tiempo cabe en un latido del corazón, y como controlar su propia percepción del tiempo.

El uke se dedica a los ataques preestablecidos del kata concreto, pero si detecta el más mínimo fallo en el timing de tori, el uke inmediatamente altera el ataque para tomar ventaja de la abertura creada.

Se debe mantener el Zanshin. Mientras dura el kata y también justo después, ambos, tori y uke mantienen la conciencia expandida y la presencia definitiva de un guerrero veterano que se enfrenta al combate. Cuando el kata se ha completado y uke ha sido neutralizado, el tori conserva una conciencia relajada. Ha de ser un pensamiento constante el hecho de que un oponente aparentemente derrotado no es la victoria en la batalla, las cosas aún no se han acabado cuando lo parece.

Estos son nuestros consejos generales sobre cómo realizamos nuestros kata.

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Original escrito por Rory A. Miller, instructor y oficial de policía e instructor de Sosuishitsu-ryu Jujutsu de Portland, Oregon (EEUU)

Traducción y adaptación: Dani Esteban -Kôryu-

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En busca del kata perdido

Hatsumi Sensei está ultimando un libro que se centra en los principales Ryuha y temas de la Bujinkan de los últimos años, y al parecer contendrá una descripción detallada paso a paso de cada waza de cada escuela, lo cual según dice él mismo, eliminará la necesidad de mucha gente de coleccionar técnicas.
Durante muchos años nosotros, mi colega Kim y yo, fuimos también unos coleccionistas de técnicas.
Bueno, más que coleccionistas yo diría que el término correcto sería « buscadores » de técnicas. Es normal, puesto que no las teníamos y las necesitábamos para poder evolucionar y hacer crecer el puzzle de nuestro budo.
Pero una vez las encontrábamos, como el que encuentra el cromo que le falta, no nos limitábamos a colocarlas en su álbum correspondiente – el nivel de su correspondiente escuela – para que se quedara ahí, bien guardadita, durmiendo el sueño eterno.
No. Necesitábamos las técnicas de las escuelas para poder trabajar sobre ellas. Una vez las teníamos las despachurrábamos, las descomponíamos, las estudiábamos al derecho y al revés, veíamos que había dentro de todo aquello.
Como el niño que desmonta el juguete para ver que hay dentro.
Cada nueva técnica encontrada era un juguete nuevo. Y había que desmontarla y volverla a montar, averiguar cómo funcionaba, como estaba construida por dentro.
¿Funciona por el otro lado ? ¿Y si el ataque es este otro ? ¿Y si le metemos un arma? ¿Contra dos ukes ? Y así incansablemente.
Al final, el « cromo » original estaba en su álbum correspondiente pero su mensaje había cobrado vida y se había instalado en nuestro interior para hacer crecer nuestro budo.

Recuerdo docenas de viajes a diversos lugares de la península para asistir a seminarios, y a la vuelta, cansados, mientras iban pasando los seiscientos u ochocientos kilómetros de regreso a casa, Kim iba conduciendo y yo a su lado con una libreta, e íbamos repasando el curso y las técnicas que habíamos aprendido, tomando notas que venían a complementar las ya tomadas durante el curso a vuela pluma.
Bueno, han pasado muchos años desde eso. Obviamente seguimos entrenando, estudiando y acudiendo a seminarios. Pero hace ya tiempo que el álbum está lleno.
Ya tenemos todas las técnicas de todos los niveles de todas las escuelas. Bien, algún hueco queda sin cromo en algún álbum, pero eso ya no significa nada. No nos resulta imprescindible tener la colección completa.
De vez en cuando aún nos llega algún cromo de aquellos difíciles, los que nunca salían por más sobres que te comprases. Pero eso ya es sólo anecdótico.
Podemos decir que hace ya bastante tiempo, unos cuantos años, que completamos el puzzle. De hecho hace ya bastante tiempo también que lo desbaratamos de nuevo y esas piezas son las que vamos entregando día a día a nuestros alumnos para que ellos puedan ser capaces algún día de completar su propio puzzle.

Como dice Hatsumi Sensei, el kata no importa. Lo que importa es el sentimiento.

Pero ojo, Hatsumi Sensei siempre habla para niveles altos. No vayamos a pensar que los principiantes no necesitan del kata básico y queramos darles directamente el sentimiento. Eso es otra historia.
El sentimiento sin fundamento no sirve tampoco de nada.
El kata hay que tenerlo, sí, pero es suficiente con conocerlo y tenerlo escrito. No hay que aferrarse a él y nada más. No es necesario memorizarlo y robotizarlo.
Es suficiente con trabajarlo, y para ello, para poder trabajarlo bien, cada vez que lo vayamos a trabajar podremos abrir el álbum y mirar el cromo. Es decir, echar mano de nuestros apuntes y refrescarnos la memoria. Pero eso solo será posible si previamente, en los años anteriores, hemos hecho los deberes en el dojo.
Hay gente de otras artes marciales que discrepará diametralmente de esto y lo entiendo. Pero el motivo quizás es que ellos tienen apenas unas cuantas katas que aprender en toda su vida.
Nosotros tenemos unas cuantas escuelas completas, cada una con varios niveles y cada nivel con un mínimo de seis u ocho técnicas y un máximo de veintitantas.
En total, creo que tenemos unas seiscientas y pico katas, entre mano vacía y armas si contamos todas las escuelas, armas y niveles.
Eso es imposible de memorizar para la inmensa mayoría de los mortales. Además, no es necesario. El kata es un legado, una forma de transmisión de la esencia. La misión del kata es implantar en tu cerebro un movimiento fundamental, darte una clave que a posteriori, en combate, hará saltar un resorte automático que te llevará a realizar un movimiento sin pensar. Y ese movimiento es el que debería llevarte a la victoria.

Pero el kata en sí mismo está muerto, no vale para nada más. Es un mensaje cifrado, un mapa que te da la llave para abrir la verja que da al campo. Pero una vez abierta la verja el campo lo has de recorrer tú. Y el campo es muy grande. Y hay muchos caminos y senderos. Unos llevan a buen puerto y otros no. Y es fácil perderse. Y para eso existen los katas, para cuando te sientes perdido. Entonces, simplemente sacas tu mapa de la mochila –ese kata guardado- y regresas al buen camino.

Buffu Ikkan

Dani Esteban –Kôryu-
Instructor Shihan Bujinkan Dojo
E-mail perso: danikoryu@yahoo.com

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Bujinkan, el entrenamiento antes y ahora…

Una cosa que siempre me ha fascinado es ¿cómo era el entrenamiento antiguamente?, y no solo en Bujinkan sino en el Budo en general. Para mí es como una especie de proyecto de búsqueda privado en el cual he hecho una serie de preguntas a varios Shihan que ya entrenaban muchísimo antes que nosotros, en los primeros tiempos, para saber que tipo de entrenamiento hacían entonces, porqué empezaron y que es lo que ha cambiado. Afortunadamente, la mayoría están más que dispuestos a realizar este viaje a su memoria. La Historia siempre está cargada políticamente. Particularmente para aquellos que desean señalar que algo se desvía o que ha cambiado desde las enseñanzas originales de Takamatsu Sensei. ¿Realmente ha pasado esto?
He pasado un tiempo haciendo cábalas sobre cómo presentar esta información en un artículo pero no me ha salido. En vez de eso intentaré presentar la información obtenida de mis conversaciones tal cual, con la esperanza de que le interese a más gente también. No voy a mencionar los nombres de los Shihan.
Shihan A
Empezó un poco tarde en su vida y no estaba especialmente interesado en el budo pero un amigo suyo quería apuntarse y le pidió hacerlo juntos.
Como suele pasar, el amigo lo dejó y este shihan ha permanecido. Recuerda su primera clase como nada más que correr y rodar, arriba y abajo, golpeando puñetazos y patadas mientras el otro hacía uke-nagashi (No está seguro si toda la clase hacía eso o solo él por ser nuevo). Cuando llegó a casa la primera noche toda la parte interna de sus brazos y piernas era negra y azul de los hematomas. Cuando él empezó, Hatsumi Sensei tenía alrededor de cuarenta años y unos cien kilos de puro músculo, ni un gramo de grasa. Comenta que a los cuarenta un hombre está en el culmen de su fuerza. Hatsumi Sensei realizaba muchísimas proyecciones y cosas que nadie hace ya hoy.
Entrenaban en la habitación principal de Hatsumi Sensei, sobre suelo de madera, con una gran puerta de vidrio en uno de los lados.
Estaba seguro de que cualquier día alguno saldría despedido a través de la puerta de cristal pero nunca sucedió.
La habitación era también la clínica (consultorio) de Hatsumi Sensei, así que antes de los entrenamientos había que apartar todo el mobiliario para hacer espacio. Se estaba mucho más apretado de lo que se está hoy día en el hombu dojo. Las clases siempre empezaban con taihenjutsu e incluían saltos mortales hacia atrás.
Practicaban esto en grupos de tres, subiendo por encima de dos compañeros y apoyando las manos en sus hombros para dar el salto. Después se hacía sólo con una persona.
Luego practicaban kihon happo (sin henkas) en cada clase y a menudo hacían también katas de escuela sin henkas.
El entrenamiento se ha desarrollado exponencialmente con el tiempo.

Shihan B
Empezó el entrenamiento de muy jovencito. Pensó que sería divertido y nunca pensó que pudiese seguir entrenando durante tantos años y hasta el día de hoy.
El estaba allí en las primeras clases de Hatsumi Sensei pero no recuerda demasiado acerca de lo que hacían.
Hacían cosas muy simples como golpes de puño, patadas y proyecciones. Le pregunto si recuerda hacer miles de mushadoris tal y como dice uno de los primeros libros del Sôke y dice que a veces sí que hacían ese tipo de entrenamiento, cientos de repeticiones. Recuerda que el entrenamiento de Hatsumi Sensei era muy estructurado, cada técnica llevaba de un punto al siguiente.
El orden de las técnicas también era importante.
Un día fue con sensei a entrenar con Takamatsu Sensei.
Se sintió impresionado al momento y el entrenamiento era completamente diferente. En vez de ir paso a paso y moverse de un punto a otro punto, todo el entrenamiento giraba en torno a la fluidez, el sentimiento y muchos principios complejos. El entreno también saltaba continuamente de una idea a otra. Dice que era como en el DVD de Takamatsu, un día entero cubriendo y tratando una gran variedad de ideas. Dice que es escalofriante ver cómo Hatsumi Sensei ha llegado a ser como Takamatsu Sensei. De lo diferente que era hace muchos años se ha ido desarrollando hasta convertirse en casi exactamente igual. El shihan da un ejemplo de una técnica de espada que mostró el día anterior. Dice que la sintió idénticamente como con Takamatsu, incluso sabiendo que la espada no tenía filo fue como si estuviese afilada. Le pregunté porqué Hatsumi Sensei parecía tener que dar ese paso atrás para luego ir desarrollándose a sí mismo más que simplemente copiar el entrenamiento de Takamatsu sensei en aquel momento y me contestó que piensa que fue el viaje que Hatsumi sensei tenía que hacer. Pregunto si nosotros seguiremos un camino similar y dice que cada uno mira a aquellos que están en un nivel alto y quiere llegar directamente hasta allí, pero para llegar allí tienes que pasar a través de todos los niveles que hay entremedio. Dice que cuando él empezó pensaba que Hatsumi Sensei estaba en ese alto nivel y él quería ser así de bueno. Dice que hace mucho ya que pasó aquel nivel pero Hatsumi Sensei siempre ha permanecido unos cuantos pasos por delante de todos. Dice que todos ellos solían utilizar demasiada fuerza pero que eso a veces es bueno ya que cuando usas fuerza y potencia entonces siempre puedes quitarla y comprobar cuan fácil es sin ella.
Le pregunté también acerca del famoso “sparring sin reglas” que se comenta que se hacía entonces. Dice que sí que se hacía pero que no funcionaría bien en un sitio grande como el hombu ya que el oponente tiene mucho espacio para escapar. Ellos lo hacían en un espacio muy pequeño donde no había casi sitio para dar un paso atrás. Valía casi todo menos golpear a la cara.
Hatsumi Sensei hacía muchos experimentos de este tipo con su pequeño grupo de estudiantes entonces.
Shihan C
Empezó tras llevar a su hijo a la clase infantil y acabó apuntándose él mismo. Empezó un poco más tarde que los otros. Entrenó en diferentes lugares. Recuerda que Hatsumi Sensei acostumbraba a dar clase durante una hora y media y luego venía su esposa para enseñar danza tradicional durante una hora y media más. Y si no tenías una muy buena escusa ¡tenías que quedarte a la danza también! Hacían bastantes embus así que el entrenamiento de Ninjutsu se enfatizaba mucho más que hoy en día. Dice que el entrenamiento en la Bujinkan no ha cambiado tanto en realidad sino que el nivel de lo que se está enseñando se ha incrementado en complejidad. Mirando las técnicas del viejo libro de Andrew Adams comenta que después de que Hatsumi Sensei entrenase con Takamatsu Sensei él se forzó a sí mismo a dar un gran paso atrás para empezar desde los primeros principios.
Dice que piensa que Hatsumi Sensei no pretendía hacer mucho pero que ha estado constantemente entrenando y estudiándose a sí mismo y las notas de Takamatsu Sensei para desarrollar su budo a este alto nivel. Y dado que él entrenó a ese alto nivel desde el principio él sabía hacia donde tenía que ir.

Sôke:
Tuve la oportunidad de preguntarle a Hatsumi Sensei acerca de lo que estos shihan habían dicho y su respuesta fue inesperada como de costumbre.
Dijo que sí, que estaba bien así ya que entonces ellos estaban entrenando en el período Edo, luego vino el período Sengoku y ahora estamos en el período Muromachi de la historia y vamos a seguir retrocediendo hasta que lleguemos a los orígenes del Budo, donde todo es lo mismo.

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Este artículo es un post de Duncan Mitchell de Bujinkan Dojo Brisbane (Australia) publicado en el foro Kutaki y se ha traducido y colgado aquí con su permiso.
Traducido por Dani Esteban –Kôryu-
Ver el perfil de Duncan

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Piedras Grandes

Cierto día un motivador experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales.
Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidarán.
De pie frente al auditorio de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen. De debajo de la mesa sacó un gran jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una dentro del jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar mas piedras preguntó al auditorio, ¿Está lleno este jarro?. Todos los asistentes dijeron que sí. Entonces dijo, ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un balde con piedras pequeñas de construcción (gravilla). Echó un puñado de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomodasen en el espacio vacío que quedaba entre las grandes. Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más, ¿Está lleno este jarro? Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: Probablemente no. Muy bien, contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio existente entre las piedras grandes y las pequeñas.
Una vez más preguntó al grupo, ¿Está lleno ahora el jarro? Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!
Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien!. A continuación sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó miró al auditorio y preguntó ¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?
Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa cuan lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.
¡No!, replicó el expositor. Esa no es la enseñanza. La verdad es que esta demostración nos enseña lo siguiente:
Si en tu vida no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento. ¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?: ¿Un proyecto que tu deseas hacer funcionar? ¿Tiempo con tu familia? ¿Tu fe, tu educación o tus finanzas? ¿Alguna causa que desees apoyar? ¿Enseñar lo que sabes a otros?.
Recuerda poner estas piedras grandes primero o luego no encontrarás un lugar para ellas.
Así que esta noche o mañana al despertar, cuando te acuerdes de esta pequeña anécdota, pregúntate a tí mismo cuáles son las piedras grandes en tu vida y corre a meterlas lo primero en tu jarro.Reflexión personal:
Probad a cambiar vida por budo y piedras grandes por técnicas básicas.
:>)Buen entreno !Kim & Dani
Bujinkan Bushi Dojo*****************

Las fases del entrenamiento SHU HA RI

Últimamente había oído y leído acerca de las fases Shu Ha Ri del entrenamiento y aunque tenía claro de que se trataba no había encontrado una manera sencilla y ejemplificante de explicarlo. Hace unos días gracias al artículo “Taihen Kuden Shinden” de Arnaud Cousergue encontré esa manera.
Taihen /Kuden/Shinden se corresponde exactamente con Shu/Ha/Ri.
Esto que sigue a continuación es una traducción y adaptación mía de dicho artículo.

El proceso de aprendizaje en los seres humanos sigue 3 etapas básicas:
1- aprendes una cosa nueva
2- entiendes esa cosa
3- vas más allá de la cosa en sí, la interiorizas, la haces propia

Un ejemplo, cuando eres pequeño y aprendes a montar en bicicleta, tenemos las siguientes etapas:
- primero aprendes a mantenerte sobre la bici sin caerte. Para ayudarte a guardar el equilibrio tu padre (¿Sensei?) te fija esas dos pequeñas ruedecitas a la rueda trasera de la bici para que no te caigas de lado y mantengas el equilibrio mientras aprendes a moverte con la bici, pedalear, girar, etc.
- Luego desarrollas tu experiencia jugando con tus amigos (entrenando con tus compañeros) durante meses. A veces te caes pero poco a poco la cosa va mejorando. Empiezas a entender como funciona todo y te liberas de la “forma rígida”.
- Pasado un tiempo más ya sabes montar en bicicleta, no te caes y no tienes que pensar en “como montar en bici” si no que piensas en “como llegar a tal sitio”. Sabes montar y adaptas tu conocimiento al medio que te rodea.

Así que aprendiendo a montar en bici has seguido tres pasos: aprender, romper y abandonar.
Pero esto no es el fin de la historia. Ya llevas unos meses montando en tu bicicleta y las ruedecitas pequeñas están dobladas hacia arriba porque has entrenado duro. Ya no tocan al suelo pero tú no lo sabes. Tú padre las subió gradualmente a medida que avanzabas pero tú ni te diste cuenta. Piensas que sigues utilizándolas para equilibrar tu bici e impedir la caída. Un día tu padre ve que ya no las necesitas para nada, ve que sabes montar estupendamente y con una lágrima en los ojos admira tu maestría. :>)
Viéndote así decide quitar las ruedecillas que ya no usas para que consigas ser más libre en tus movimientos.

Ahora todo el proceso se repetirá una vez más.

1- Debes aprender una manera diferente de montar en bicicleta. Todo lo que sabías de tu experiencia ya no es válido. Tienes que aprender una nueva forma porque sin las ruedecillas te sientes desequilibrado, incluso si, aún sin saberlo, ya no estabas usándolas para equilibrarte.
2- Vuelves a caerte a menudo y te haces más daño mientras progresas aprendiendo el nuevo proceso. Tras un tiempo empiezas a entender las nuevas reglas. Aprendes nuevos ángulos que puedes usar para cambiar de dirección. Tu bicicleta se convierte en una extensión de ti mismo.

3- Tras un corto período de tiempo ya no prestas más atención a tu bicicleta, estás más interesado en “ir” a un sitio (adaptando la técnica al medio ambiente) que en “cómo manejar para llegar”. Tus movimientos son libres y no estás limitado por las ruedecillas (movimientos básicos?).

En Budo es lo mismo. Primero aprendes el movimiento corporal intentando reproducir lo que te muestra tu maestro. No puedes hacerlo pero lo intentas con ahínco para entender la “mecánica” que rige el movimiento en cuestión.
Luego, entrenando duro con tus compañeros construyes TU propio entendimiento del movimiento y poco a poco lo adaptas a tu cuerpo y a tus propias capacidades y habilidades. Rompes las formas y usas lo que es bueno para ti dejando atrás lo que no te sirve.
Rompes cada paso en pequeños trozos de manera que puedes integrarlos fácilmente en tu movimiento corporal natural. Llega un día en el que el movimiento ya no es más el de tu profesor sino el tuyo propio. Has alcanzado el paso “abandonar la forma” (RI) hasta que llegues a un entendimiento más profundo de ello lo cual te pondrá de nuevo en un proceso de aprendizaje y en los tres pasos.

Estos tres pasos en japonés y en nuestro arte marcial se llaman:

1. Aprendiendo la forma =TAIHEN: aprendiendo a través del movimiento del cuerpo. Es la fase SHU del entrenamiento.

2. Rompiendo la forma = KUDEN: rompes la forma a través de la experiencia que desarrollas por ti mismo, con tus compañeros de entreno y con la ayuda inestimable y los consejos de tu maestro. Es la fase HA del entrenamiento.

3. Abandonando la forma = SHINDEN: creas tu propia forma “naturalmente”, tu propio espíritu alimenta tu entendimiento de movimiento corporal. Puedes adaptar tus acciones sin pensar porque tu eres uno con la técnica, estás por encima de la forma.
El movimiento existe y tu lo manifiestas naturalmente, incluyéndolo en diferentes situaciones y medios. Es la fase RI del entrenamiento.

Para mí, esto es lo que Hatsumi Sensei está enseñándonos. No está enseñando movimientos o técnicas concretas. Nos está dando libertad y esta libertad solo puede ser alcanzada a través de una dura práctica, sudor y sufrimiento. No hay un límite de tiempo para alcanzarla, ¡este es un estudio para toda la vida!.
Buen entreno !
Dani Esteban -Kôryu-, Instructor
Bujinkan Bushi Dojo Barcelona
danikoryu@yahoo.com

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Requerimientos del Artista Marcial

REQUERIMIENTOS PARA AQUELLOS QUE QUIEREN LLEGAR A SER ARTISTAS MARCIALES

Por norma general en los dojo -escuela de artes marciales-, se apuntan varios nuevos estudiantes cada cierto periodo de tiempo, en unos más y en otros menos, pero tras unas pocas semanas o meses solo suelen permanecer un número ínfimo de ellos.
Este patrón de conducta viene repitiéndose durante muchos años sea cual sea el arte marcial practicada, más acentuado aún cuanto menos deportiva sea la actividad. Creo que el presente artículo puede ayudar a los estudiantes y a otros profesores a organizar sus propios pensamientos al respecto en esta materia.
Mucha gente se esfuerza para ser un bugeisha o artista marcial. Después de muchos años de duro entrenamiento uno se da cuenta de que hay 5 características importantes que son estrictamente necesarias en la persecución del bugei. Como las patas de una mesa, cada uno de estos puntos es esencial para la consecución del corazón del guerrero. Si uno de estos aspectos no se encuentra en una persona, esta podrá seguir entrenando y crecer en habilidad y conocimientos, pero el camino hacia la consecución del objetivo final estará bloqueado.
Si alguien tiene solo alguno o ninguno de estos rasgos, entonces tiene muy pocas posibilidades en las artes marciales.
El mundo está lleno de gente que solo pretenden ser artistas marciales, que se engañan a sí mismos y a los otros creyendo algo que no es verdad. Es importante entrar en el entrenamiento del bujutsu con todas o la mayoría de estas cinco cualidades, pero es igualmente importante saber que nadie entra al entrenamiento como un individuo completa y plenamente desarrollado.
Una parte de cada una de estas cualidades se requiere ya para comenzar un sincero entrenamiento y luego a lo largo del tiempo su fuerza se verá incrementada a través del propio entrenamiento.
¿Cuáles son estas cualidades?

La primera es “honestidad con uno mismo”. Esto es lo primero. Cuando tu eres completamente honesto acerca de ti mismo conoces tus debilidades y lo que debes mejorar. No te hagas ilusiones sobre tus habilidades. No te sobrestimes ni te infravalores en cuanto a tus propias habilidades. Debes conocer tus limitaciones y los momentos en los cuales debes evitar el peligro. Debes incluso buscar los puntos débiles del arte marcial que estás practicando y si tu arte marcial no resulta verdaderamente útil en los tiempos modernos, deberías abandonarlo por algo más práctico. Solo si eres honesto puedes conducir un verdadero curso de acción.
La falta de auto-honestidad es extremadamente peligrosa y puede llevarte fácilmente a la muerte. La auto-honestidad no se limita únicamente a la habilidad física sino también al carácter personal. Las artes marciales llegarán a ser un espejo en el que mirarte, un espejo como una hoja finamente pulida, usada para cortar las propias imperfecciones .
Entonces te darás cuenta de que tu eres la hoja, forjada desde los fuegos del entrenamiento en budo y afilada a través de la constante auto-purificación.
Te empuñas a ti mismo como si tu fueses tu propia espada. Es la lucha de nunca acabar, la eterna batalla, donde tu eres tu único enemigo.
Pero la única manera de que este proceso funcione es con auto-honestidad.

El segundo a aspecto es la humildad. Es importante por muchas razones. Una razón es porque el rasgo de auto-honestidad es una fuerza de humildad. Si te falta la humildad para hacer frente a tu propia debilidad y errores entonces no puedes continuar con el proceso de entrenamiento.
La razón más común por la que la gente abandona el entrenamiento es que cuando se dan cuenta de lo poco que saben de budo y de lo inefectivos que son, les falta la humildad para encajarlo. Se olvidan de que empezaron a entrenar para aprender a hacer cosas que hasta entonces no sabían hacer. No soportan que les digan que no saben o que no pueden, pero ese es el proceso del entrenamiento.
El primer paso del viaje es admitir que no sabemos, y que no podemos, y que debemos trabajar muy duro para comprender. Otra razón importante para la humildad es la simple supervivencia. Comprendiendo que las situaciones de combate, no solo los conflictos militares sino cualquier pelea de bar es potencialmente materia de vida o muerte, debes desarrollar tu humildad para poder vivir una larga vida.
Escoge tus batallas cuidadosamente. Entra en combate únicamente si no existe ninguna otra posibilidad real, y entonces gana a cualquier precio.
Esto también es importante. No estoy hablando de ser humilde porque eres muy débil, sino de ser lo suficientemente fuerte como para ser humilde, siendo prudente cuando todavía tengas el poder para ser extremadamente peligroso.

El tercer rasgo es la disciplina. Mucha gente piensa que el entrenamiento en las artes marciales les proporcionará la disciplina pero eso no es verdad. La debes llevar ya contigo. Si no tienes al menos un poco al comienzo, entonces no vas a conseguir ninguna con el entrenamiento. Si empiezas a entrenar y no tienes disciplina, abandonarás pronto.
La disciplina se requiere para mantenerse día tras día, y para seguir sometiéndote al dolor y a las experiencias difíciles. La disciplina no es algo que alguien te va a dar, es algo que te das a ti mismo.
Con trabajo se puede incrementar pero tiene que haber ya una semilla de disciplina contigo al principio.

La cuarta característica es la inteligencia. Es imposible alcanzar un nivel elevado de habilidad en las artes marciales sin la habilidad de comprender adecuadamente lo que nos está siendo mostrado. Simplemente no se puede entender sin una mente afilada que absorba y entienda lo que los ojos ven.
Las artes marciales se conocen también como ciencias marciales. El Budo Taijutsu consigue que la extrema complejidad llegue a ser algo sencillo y natural. Debes ser capaz de alcanzar la extrema complejidad para llegar a lo naturalmente sencillo.
La gente normal de la calle no puede comprender esto. Nuestras técnicas no se parecen a nada de lo que la mayoría de la gente ha hecho antes, y nuestros principios no son ideas en las que la mayoría de la gente piense naturalmente.
Si tu no piensas que eres un genio no te preocupes, aún así puedes tener éxito. Trabaja muy duro en intentar comprender lo que se te muestra. Concéntrate en cada momento. Desarrolla tu mente. Pero la inteligencia no es nada por sí misma; aunque seas muy inteligente no podrás avanzar sin los otros cuatro rasgos.

El quinto es el coraje, el valor. Otra vez, debes tener al menos la semilla del coraje en tu interior cuando entras en un dojo por primera vez; pero para ser un artista marcial debes desarrollar verdadero valor y coraje. El verdadero valor se construye a través de la exposición repetitiva a situaciones de entrenamiento peligrosas y entrenamientos dolorosos, e incrementando gradualmente el nivel de realismo de tu entrenamiento personal.
Si alcanzas el nivel de realismo demasiado pronto, entonces el coraje falla. El verdadero coraje se desarrolla a su máximo potencial con el tiempo. Es necesario tener agallas para realizar las técnicas que hacemos y hay que tenerlas para entrar en acción en momentos de extremo peligro. Si tienes dudas acerca de tu nivel de agallas continua entrenando. Esa es la clave. Entrena diez años y serás tan bravo como necesites ser. Estos cinco rasgos, tal y como los he descrito, son absolutamente necesarios. Son lo mínimo que necesitas. Sin estos rasgos, la gente pretende ser artista marcial, pero en realidad son solo criminales que causan problemas a la sociedad, o deportistas que morirán porque no entienden el combate real, o artistones esotéricos o saltimbanquis de salón, que aparte de no comprender el combate real porque no son honestos consigo mismos, no son más que tigres sin dientes. Estos tipos no tienen el bugeisha no kokoro, o Corazón del Guerrero.

Recuerda que aunque hemos hablado de disciplina, humildad y todo el resto, debes disfrutar con tu entrenamiento. No lo debes sentir como una rutina o algo aburrido. Debe llenar una parte de tu existencia de manera que ninguna otra cosa pueda llenar. Te debe hacer sentir completo, lleno. Entrena con un corazón alegre y feliz. Deja que tu entrenamiento te transporte lejos de tus preocupaciones diarias. Siente como tu entrenamiento incrementa tu poder personal y tu competencia. Si llevas entrenando al menos un par de años sabrás de lo que estoy hablando, ya no eres la misma persona que cuando empezaste.
Disfruta de los beneficios de tu entrenamiento: la confianza, el control físico, la fuerza mental. Pon atención a estas cosas. Estos y otros beneficios pueden compensar la frustración ocasional que conlleva el entrenamiento.
Entiende que la frustración te hace más fuerte y mejor. Una analogía: A veces los estudiantes expresan su preocupación por conocer como será un ataque en particular y cual será la mejor forma de tratarlo cuando llegue el momento.
Estas preocupaciones vienen expresadas generalmente en forma de preguntas como: ¿Cómo sabré cómo me van a atacar y cómo tendré que bloquear o responder? La respuesta, aunque simple, es duramente satisfactoria. La respuesta es: lo sabrás. Para explicarlo un poco más profundamente usaré la siguiente analogía. Piensa en un portero de hockey. Tiene a un oponente que viene hacia él, está a unos 6 metros de distancia, de repente derrapa, se detiene y lanza un disparo. El “puck”, un grueso y pesado disco de durísima goma viene como un cohete hacia el portero a ciento cincuenta kilómetros por hora, mucho más rápido que un puñetazo, incluso más rápido de lo que el ojo puede seguir. ¿Cómo “sabe” el portero donde meter su guante, o su stick, o su patín, para parar el tiro? Parece imposible, y aún así todos lo hemos visto: el portero alcanzando y capturando el puck, o desviándolo con su stick. La respuesta es que él “simplemente lo sabe”.
A través de la constante y repetida exposición a la experiencia, largas sesiones de práctica de bloquear disparos, él empieza a reconocer el área de objetivo por cómo el delantero suelta su disparo. El portero empieza a “ver” lo que no puede ser visto. Lo mismo sucede con los tenistas, adaptando sus movimientos a su oponente para devolver la bola que viene a ciento cincuenta por hora. El tiempo de reacción es un factor, es cierto, pero hay algo más…
De forma similar, un estudiante de artes marciales aprende a detectar el ataque cuando está siendo lanzado y a responder adecuadamente.

La Condición Humana “La habilidad de matar es inherente a todos los seres humanos”. Nosotros somos, después de todo, simples animales. Aunque hayamos aprendido a mantener apartadas esas tendencias animalísticas. De hecho en una situación de vida o muerte, sin embargo, debes estar preparado para estar a la altura de las circunstancias.A veces es matar o morir”. – Gran Maestro Massaki Hatsumi.

Con todos y cada uno de nosotros hay un animal brutal, esperando el momento para salir. Incluso una madre delicada se puede convertir en una bestia feroz si su hijo es atacado.
La Humanidad no ha cambiado nada en eones. Si uno mira la conducta de los chimpancés, nuestros primos cercanos, puede ver claramente el patrón. Cuando una banda de chimpancés entra en territorio de otra, hay batalla, completada con lanzamiento de piedras y bastonazos.
Imagina a las tribus humanas primitivas, la situación era la misma. ¿Cuál era la raíz de las luchas tribales?, la respuesta es: los recursos. Cuando una tribu acababa con los recursos de su zona se trasladaba a otra zona. Si esa zona estaba habitada había guerra. Si tu tribu crece en tamaño y tu área ya no te ofrece el soporte adecuado entonces vas al territorio de la tribu de al lado y tomas sus campos o en los tiempos modernos sus minas de oro o campos de petróleo.
Tu tribu marcha, mata a la gente que vivía allí y se mueve a otro sitio. Puedes inventar excusas tales como la Divina Guía o las manifestaciones del Destino, pero eso no puede esconder por mucho tiempo lo que has hecho. Esta es la manera como el mundo se ha desarrollado. La lucha por la tierra y los recursos es la mayor causa de los conflictos humanos. Se puede ver a través de la historia en Europa, Asia, América y el Oriente Medio. Los trágicos acontecimientos terroristas que son el pan nuestro de cada día son simplemente un resurgimiento de las luchas antiguas. Hay dos grupos de gente luchando por un trozo de terreno.
Los ataques terroristas nos han hecho reconsiderar muchas cosas: el nivel de seguridad de nuestra nación, nuestro propio nivel de seguridad y nuestra presteza. La lección está clara: la autocomplacencia es igual a muerte.
¿Te has convertido en un ser autocomplaciente?¿Demasiado relajado y confiado en tu seguridad personal? ¿Qué harías en una situación de terrorismo? Piensa en ello por un momento. ¿Habrías sentido una oleada de confianza y poder, aprovechando los puntos débiles de tu adversario? ¿O te hubieras quedado helado de miedo e incertidumbre? ¿O no estás seguro de cómo hubieras reaccionado? ¿Cuánto te va a tomar para sentir el tipo de poder guerrero que quieres alcanzar? ¿Cuánto entrenamiento vas a necesitar para conseguirlo? ¿Qué tipo de entrenamiento? ¿Y que hay del entrenamiento mental?
¿Estás desatendiendo el punto más importante? ¿Qué puedes hacer hoy para estar mejor preparado?
Sácate de encima cualquier complacencia y conoce tu situación en todo momento. Nadie es invulnerable. Siempre hay momentos en que puedes ser atacado.
De la misma manera que te mueves de cierta forma para cubrir tus aperturas cuando practicas técnicas de bujutsu, así también debes guardarte a ti mismo en la vida. Es lo mismo. Y esto es quizás una de las enseñanzas más importantes de todas.

Traducción y Adaptación :
Dani Esteban –Kôryu-, Instructor Bujinkan
Bushi Dojo (Barcelona)

Basado en un artículo en inglés de Ken Harding (Missouri Budo Taijutsu Dojo en St Louis Missouri USA)

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Shinken Gata (Combate real)

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Conocemos como Shinken Gata al combate real entendido este como situación de guerra, donde se lucha o pelea para salvar la vida o proteger a los nuestros.
Sin embargo en nuestro entrenamiento cotidiano extrapolamos los términos y llamamos shinken gata también a las situaciones de pura defensa personal en la calle en nuestros días. En todo caso nunca nos referimos con el término shinken gata para determinar un combate deportivo en un ring ni siquiera en el caso de los mal llamados “combates sin reglas”, UFC, NHB, etc.Es de cajón que en una situación real nunca hay acciones prohibidas ni podemos pretender prever los movimientos y reacciones del adversario. Cada adversario es único, diferente e imprevisible y nunca debe ser menospreciado por pequeño o débil que parezca.
Entrar en una lucha real es entrar en un mundo desconocido. Casi siempre te va a pillar por sorpresa. No puedes “prepararte”, ya tienes que estar “preparado”. La pelea no es el próximo 16 de enero, es aquí y ahora, te van a atacar sin piedad a la salida de un local, cuando te has bebido dos cervezas de más, llevas botas camperas en los pies y un abrigo de piel y además estará lloviendo a raudales… Eso es combate real. No hay tiempo para “pensar” ni para “preparar” nada. Hay que ¡reaccionar!. Pero ¿cómo?…Hay una cosa que se nos quedó bien grabada hace ya bastantes años en uno de los primeros cursos en que trabajamos realmente shinken gata con un gran instructor inglés, y es el acrónimo KISS (beso), cuyas letras se refieren a “Keep It Simple, Stupid” (Hazlo sencillo, estúpido).
Ese es uno de los secretos, utilizar movimientos y técnicas sencillos y naturales, nada rebuscado, acabar rápido y salir pitando. ¿Fácil?, ni mucho menos, pero es así, no hay otra ni mejor solución. ¿Quién no recuerda a Indiana Jones en la película En Busca del Arca Perdida cuando le sale al encuentro un espadachín volteando su arma y él echa mano a su cintura, desenfunda su pistola y le pega un tiro?. Es un ejemplo cómico pero válido al fin y al cabo.Entonces algunos se preguntarán ¿para qué estudiar y practicar tantas y tantas técnicas más o menos complicadas, docenas de antiguas katas, movimientos difíciles, armas en desuso, etc.?
La respuesta depende de lo que cada uno esté buscando en su sistema.
Hay sistemas muy enfocados únicamente en la defensa personal que son muy válidos para ello, en la mente de todos están.
Nosotros en cambio, en Bujinkan Budo Taijutsu, no practicamos un sistema de artes marciales de cara a aplicarlo exclusivamente a la defensa personal. Mantenemos una tradición marcial milenaria y somos guardianes y transmisores de ella. Es por eso que por una parte practicamos técnicas obsoletas hoy día, trabajamos con armas y utensilios que nadie utilizaría en el siglo XXI, etc., pero por otro lado adaptamos continuamente nuestro sistema a las situaciones actuales y no olvidamos nunca que una parte muy importante de nuestro Budo proviene del arte de los antiguos ninjas, cuyo último objetivo era ¡sobrevivir!. En efecto, todo nuestro bagaje marcial está probado en combate real, en tiempos de guerra, donde lo que no funcionaba no se transmitía a la siguiente generación, simplemente porque el encargado de hacerlo había muerto en combate. Así de sencillo.
Un arte marcial es un arte de guerra, y el que lo practica debe ser un guerrero dispuesto a entrar en combate -real por supuesto- en cualquier momento. Así lo creemos en Bushi Dojo, así nos lo han enseñado nuestros maestros y así intentamos inculcarlo a nuestros alumnos.Pero ¿cómo entrenar para estar “preparado” para un combate real?. Es una cuestión de actitud personal y yo casi diría que de genética. O se es guerrero o no se es, y punto. Se lleva en la sangre. Hay gente, en todos los estilos y sistemas, incluido el nuestro, que por muchos años que practiquen nunca pasarán de ser artistas de salón. Y me parece bien si es eso lo que buscan. Sí, hacen técnicas preciosas y muy vistosas, con muchas florituras y pases por aquí y por allá…
Pero no nos engañemos, no durarían ni un minuto en combate real.Para entrenar el combate real hay que traer la vida real al dojo, no al revés.
Tampoco hace falta lesionarse ni probarse en un ring por dinero.
El único secreto es tener un instructor que trabaje en ese sentido y luego “sudar” en el dojo, entrenar duro y con el espíritu apropiado. Yo le llamo CREÉRSELO. Cuando realizas una técnica con un compañero debes hacerlo al límite, poniendo toda tu intención pero sin llegar a lesionar. Tienes que creerte lo que estás haciendo, tienes que vivirlo intensamente y sentirlo como si fuese real. No puedes utilizar algo si no crees en ello. Tienes que poner todo tu espíritu en la realización de cada técnica, de cada movimiento. No hay opción para el atacante. El feeling del guerrero es algo especial. Sólo si entrenas con ese espíritu podrás tener alguna oportunidad en una lucha a vida o muerte. ¿Y si no?. Pues nada, en el mejor de los casos te machacarán y en el peor de los casos morirás, nada más. Así de simple.Para completar este artículo no se me ocurre nada mejor que un extracto resumido del capítulo dedicado al combate real del libro “Understand? Good Play”, libro escrito por Benjamin Cole, que recoje textualmente citas de Hatsumi Sensei, nuestro Sôke. Esta es una traducción/adaptación realizada con permiso del autor del libro. Gracias Ben:”Habla Hatsumi Sensei: Las peleas reales son sucias. Si no utilizas el engaño tus oportunidades de ganar son solamente de 1 entre 48.
En la lucha real no se trata de grande o pequeño, fuerte o débil. Se trata de saber que debes derrotar a tu oponente a toda costa y tener las agallas para hacerlo.
En un combate real no estás luchando contra un oponente. Estás luchando contra lo desconocido.
Si haces algo y eso salva tu vida, entonces es que era buen Taijutsu. En una pelea real no debes preocuparte por lo que es bonito. No dudes ni pierdas tiempo, en una confrontación real, si lo haces estás muerto.
En una lucha real tienes que tener agallas. Si no las tienes, te temblarán las piernas mientras piensas que debes hacer. Ahí es cuando mueres. En cambio, si tienes agallas la respuesta vendrá a ti en un flash y vencerás.
No dejes de moverte. Si te paras le estás dando aberturas a tu oponente y puede matarte. ¡Debes moverte de tal manera que tus puños tengan vida propia !Habla Nagato Sensei : Sólo cuando tu taijutsu se vuelva instintivo serás capaz de sobrevivir. Tienes que estar preparado para pasar al shinken-gata en cualquier momento. En un minuto estás riendo y hablando y en el minuto siguiente eres atacado. Para eso hay que prepararse y entrenar correctamente. No tiene nada que ver que seas grande o pequeño, fuerte o débil. Es la vida, ¡se trata de vivir!
Mucha gente siente que tiene que ir a por el KO para ganar. Esto es lo que obtienen por mirar tanto deporte. ¿Porqué no cortar y luego dar un paso atrás para observar como se desangra hasta morir? Esto es lo que diferencia el Budo del deporte.

Habla Hatsumi Sensei: Incluso si fallas debes “dejar vivir el movimiento” y seguir fluyendo. Sigue moviéndote hacia otra cosa. Eso es kyojitsu. Si no puedes hacer esto seguramente morirás cuando te encuentres en una situación real.
Es importante que reconozcas que los puñetazos y las patadas fallan. Simplemente es natural que puedes fallar. Si estás disparando un arma en un combate con fuego real por ejemplo, las posibilidades de acertar cada vez son pequeñas. Sólo cuando entiendas que fallar es natural y tengas el coraje de seguir fluyendo entonces estarás en el buen camino. Esto es lo que separa el verdadero Budo de los deportes marciales. No estás tratando de marcar puntos para ganar. Estás intentando mantenerte vivo. Esta es la gran diferencia entre el Budo y los deportes.
Una lucha real es muy rápida. No importa si has golpeado aquí o no, continúa hacia el siguiente movimiento.
No memorices las técnicas ni intentes recordarlas. Todo lo contrario. De este modo tus artes marciales aflorarán en la situación real y saldrás victorioso.
En un combate real no tienes tiempo de acordarte de técnicas. Tu tiempo de reacción sería muy lento. Entrena de tal modo que no interfieras en tus reacciones naturales. En un combate real el timing es lo más importante.

Hay que alejarse del concepto que tienen muchas artes marciales hoy en día que enfatizan el entrenamiento de cara a vencer a un solo oponente. Esto es una verdadera vergüenza. Aprendiendo el flujo que yo enseño seréis capaces de manejar a varios oponentes.
Generalmente se cree que cuando te enfrentas a varios enemigos estás en desventaja pero hay ocasiones en que puede ser incluso más fácil. Todo lo que necesitas es cambiar y construir una situación ventajosa.
Si tienes mucha comida y te la comes toda rápidamente te vas a enfermar. De modo parecido si tienes muchos oponentes, tómate tu tiempo. Si vas muy deprisa vas a dejar muchas aberturas que te expondrán al peligro. A veces cuantos más enemigos tienes más fácil resulta defenderse.

Hay ocasiones para matar y ocasiones para no matar. Cuando hablo de “matar” no estoy hablando de asesinato. Estoy hablando de “matar el espíritu” y vencer al adversario. Por favor tened esto siempre muy presente y considerad siempre de manera muy seria vuestros actos.

La habilidad de matar es inherente en todos los seres humanos. Al fin y al cabo no somos más que animales aunque hemos aprendido a arrinconar esas tendencias. En una situación de vida o muerte sin embargo, debes estar preparado para coger distancia…a veces se trata de matar o morir.
Si he tenido mala suerte o no he sabido valorar correctamente la situación en un combate real, puedo morir. Es muy importante recordar que la gente está viviendo en situaciones en que pueden -y lo harán- morir. Por favor recordad esto cuando entrenéis.”

BUFU IKKAN
que los vientos marciales os sean favorables

Dani Esteban -Kôryu-

Si quieres entrenar con nosotros:
Dani Esteban -Kôryu- y Kim Oliveras -Kôyu-
Instructores de Bujinkan Budo Taijutsu

Bushi Dojo
Gimnasio Yawara
Concepcio Arenal, 160 (Junto al Canódromo Meridiana)
08027 Barcelona
e-mail : danikoryu@yahoo.com

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LA MOCHILAEn estos últimos años he conocido a muchísimos instructores de AAMM, no solo de Bujinkan sino de la mayoría de los distintos estilos existentes, y he llegado a una conclusión. Todos cargamos con una mochila, la única diferencia está en el peso.
A medida que van entrenando y adquiriendo conocimientos, muchos instructores tienden a guardarlos en su mochila, atesoran esos conocimientos para ellos como si fueran riquezas que deben proteger y resguardar y se olvidan de lo más importante. Se olvidan de compartir.Las mochilas no pueden ser muy grandes ya que de lo contrario nos impedirán movernos con soltura. Por ello cuando compartes los conocimientos que has guardado en tu mochila, liberas un espacio interior que te permite rellenarlo de nuevo con nuevos conceptos y experiencias que harán que vayas creciendo como artista marcial y como persona. Esta rutina debe ser un flujo constante, ya que a la que dejas de compartir la mochila se llena y provoca un sinfín de inconvenientes.En la Bujinkan estos inconvenientes empeoran a medida que el instructor va subiendo de grado. Y ¿por qué empeoran? Pues porque el grado pesa mucho.Imagínate a un instructor pongamos por caso un 6º Dan, con una mochila llena de conocimientos que guarda celosamente como su tesoro secreto, no vaya a ser que sus alumnos lleguen a saber tanto como él y le superen ! Pues bien, con todo ese peso ya empieza a dar señales de agotamiento, pero es joven, está fuerte y puede con él. Un buen día llega a Japón y Sensei le dice “OK! Very good 7º Dan!”… Es justo en ese momento cuando empieza la caída ya que al peso de la mochila que ya llevaba hay que añadir el del nuevo grado y así irá aumentando el peso paulatinamente, día tras día, año tras año y grado tras grado. Cuando el peso de su mochila ya no le deje moverse correctamente se encerrará en su dojo, dejará de entrenar, seguirá sin abrirse y sin compartir, solo viajará a Japón para aumentar de grado y empezará a caer empujado por ese peso hacia el fondo de un pozo que solo tiene una salida.¿Que cual es la salida?. Muy fácil, simplemente hay que vaciar la mochila.Por favor, tú eres muy importante para la Bujinkan, de hecho todos lo somos. Recuerda pues vaciar tu mochila cada día, no cargues con un peso innecesario. Observa a Sensei, él nos da cada día mucho más de lo que podemos cargar. Aprende a no guardarte nada solo para ti, da todo lo que tienes en cada entrenamiento, en cada clase, entrena y enseña como si fuera la última vez que lo haces. Si lo piensas bien y miras a tu alrededor verás que lamentablemente podría serlo. Pero pensemos en positivo. Debemos ser conscientes de que cuanto mayor sea el nivel de nuestros alumnos mayor será el nivel de la Bujinkan.Si te sirve mi experiencia, yo hace años que arrinconé mi mochila y ahora viajo sin equipaje. Desde entonces me siento mucho más libre y ligero.
Y por último, recuerda que el mejor instructor no es siempre el que más conocimientos atesora, sino el que más y mejor enseña.Sigue entrenando y vaciándote en cada clase.

Kim Oliveras -Kôyû-, Shihan
Bujinkan Bushi Dojo (Barcelona – España)

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Caos y Desorden en la Bujinkan

Marzo 2004. Viernes en la noche después del entrenamiento en el Honbu Dojo estábamos cambiándonos a ropa de calle para salir.
Hatsumi Sensei estaba en el cuarto donde se cambia de ropa cuando de repente se fijó en el maletín donde llevo mis instrumentos de práctica. Lo que le llamó la atención fue un Kanji dibujado en la parte posterior de las dos correas. Tan pronto como lo notó, miró rápidamente alrededor y llamó a varios de los japoneses más cercanos para que lo miraran. Cuando miraron a Hatsumi Sensei les dijo Kakkoi-ne? (bueno, verdad?), después de verlo continuó su camino rápidamente.
¿Cuál era el Kanji, podrías preguntarte? El Kanji era ÏRAMÓ que significa caos y desorden.
Lo que hace esto relevante es que oímos con frecuencia quejas de los que piensan que no hay una razón para la estructura de la graduación en la Bujinkan o que las 9 Ryu no están bien separadas o no están definidas claramente o que hay profesores de poca calidad dentro de la organización a los que se les ha permitido enseñar, etc. La lista de críticas es larga. Generalmente, las quejas vienen por la percepción de la carencia de estructura y orden en la Bujinkan y la preocupación por como se ve la Bujinkan desde fuera.
Por favor, prestemos atención a esta revelación. Posiblemente la Bujinkan es como es porque Hatsumi Sensei lo desea de esa manera.
¿Todavía estas ahí?
O.K. merece la pena que lo repitamos: La Bujinkan es quizá como es ¡porque el Sôke lo desea así!
Ahora aquí esta la pregunta del millón de dólares. ¿Porqué el Sôke lo desearía de esta manera? ¿Porqué a él le gustaría que su organización fuese algo no muy ordenado o algo no estructurado?
Posiblemente este desorden, este caos, es parte del entrenamiento. Si todo fuera agradable, aseado y ordenado, realmente no tendríamos que utilizar nuestros cerebros, podríamos solo tener confianza ciega y creer en todo por lo que aparenta.
Si todos los 8º Dan, por ejemplo, tuvieran exactamente el mismo nivel, y todos fueran realmente buenos, no tendríamos que utilizar nuestro propio juicio para determinar si vale la pena o no entrenar con uno o con otro.
Si todas las Ryu-Ha fueran presentadas agradablemente, y con una estructura fija de estudio, entonces nos faltaría una herramienta importante del entrenamiento en la Bujinkan: ¡el Caos!
El caos tiene una función importante. Mientras que por supuesto, la estructura y el orden responden a un propósito también, la necesidad abrumadora de ella es una debilidad.
Fuera del Dojo el mundo puede ser caótico y todos no son siempre lo que parecen. Hatsumi Sensei está entrenándonos para sobresalir en estas condiciones verdaderas del mundo a menudo caóticas. Este es el NIN ¿o no?. El aguante y la perseverancia en donde otros no pueden o no lo logran. ¿Cuántos de nosotros han visto a gente abandonar porque algún otro consiguió un grado más alto o porque no hay un plan de estudios o una guía oficial de Bujinkan de las 9 Ryu? Eso es completamente absurdo. Aquí lo que cuenta es la decisión de Hatsumi Sensei y uno la respeta o no. Es Blanco o Negro.
Si tú tienes esta confianza y respeto hacia Hatsumi Sensei, entonces tú sabes que estás dentro de una vía que realza tus habilidades y podrás apreciar el caos y saber que no importa que rango o nivel tienen otras personas.
A propósito, en caso de que todavía estés preocupado por el tema de los malos instructores, solo queda decir que ¡ahí es donde van a parar los malos estudiantes!

por Pete Reynolds, Shidoshi

Pete Reynolds es un Shidoshi de la Bujinkan, buen amigo que actualmente vive en Tokio y entrena regularmente con Hatsumi Sensei.

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El valor de los grados

soketaka.jpgLa primera versión de este artículo, mucho más corta, la publiqué en la revista El Budoka en el año 1997. Ahora me he permitido recuperarlo y modificarlo ampliando y actualizando conceptos, ideas y sentimientos desde la nueva perspectiva que me brindan los 7 años transcurridos desde entonces.Es un error bastante común entre practicantes de distintas artes marciales hacer comparaciones entre los grados obtenidos en las mismas y también entre el tiempo de práctica y el grado obtenido.
Personalmente creo que no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco, ya que cada arte marcial se rige por distintas normas y tiene sus características específicas con lo cual es absurdo querer comparar los grados de cada una de ellas.
A modo de ejemplo y generalizando podemos decir que normalmente en las artes marciales más practicadas en España (Judo, Karate, Tae Kwon Do, etc.) un practicante suele tardar entre cuatro y seis años en conseguir su cinto negro, mientras que en el Budo Taijutsu de la Bujinkan (antes llamado simplemente Ninjutsu) lo normal es alcanzar el cinto negro con 3 años de práctica y no es sorprendente obtenerlo en 2 años dependiendo de la dedicación de cada uno.
Estamos hablando por norma general de una dedicación de asistencia a clase con un maestro de 2 o 3 días por semana (2 horas por día), aparte quedan los entrenamientos personales, seminarios, etc.En las artes marciales de la Bujinkan Dojo, a partir del cinto negro primer Dan los demás Danes se suceden normalmente más o menos a uno por año o año y pico y es debido a esto que mucha gente se sorprende de la alta graduación que ostentan muchos de los instructores y practicantes de la Bujinkan ya que choca frontalmente con lo que están acostumbrados a ver en otras artes marciales. Una vez más quieren hacer comparaciones con su sistema lo que les lleva a graves errores de apreciación y juicio.
La diferencia sustancial radica en que mientras en otras artes marciales el cinto negro es casi un fin en sí mismo y los posteriores Danes son grados de dificilísimo acceso con exámenes interminables para los que se necesita permanecer en el grado anterior un período de tiempo obligatorio además de memorizar infinitos katas y técnicas, y deben ser realizados frente a tribunales que sólo se constituyen una vez cada x tiempo, etc., etc., en la Bujinkan el cinto negro es sólo un inicio, el principio del entrenamiento, y los posteriores grados hasta llegar al 4º Dan se suceden de manera natural en la medida en que el practicante va estudiando y asimilando las diferentes técnicas y conceptos que se le solicitan y son otorgados directamente por el instructor autorizado.
Además, el sistema de graduación y la forma de otorgar los grados en la Bujinkan difiere totalmente de muchas de las artes marciales más conocidas. Un principiante de la Bujinkan debe aprender las técnicas básicas de movimentación del cuerpo -rodamientos, esquivas, andamientos, caídas…-, formas de ataque y defensas, y los principios de manejo de las armas tradicionales, así como la Kihon Happo y sus Henkas, tanto a mano vacía como con armas -las ocho técnicas básicas junto a sus variantes-.
Para todo ello se deben superar 9 niveles de entrenamiento (de 9º a 1er Kyu).
Fundamentalmente el entrenamiento técnico está enfocado a la práctica del waza (técnica) dirigida correctamente por el instructor para que el aprendizaje sea óptimo de cara a la consecución de los principios antes descritos.
Una vez alcanzada la fluidez suficiente en estos conceptos, el alumno está ya preparado para recibir su cinto negro primer Dan (Sho Dan).
El grado de Sho Dan en la Bujinkan indica únicamente que el estudiante tiene una base suficiente y está preparado para aprender las Katas (técnicas de escuela) más complicadas y pertenecientes a cada una de las nueve escuelas tradicionales (Ryu Ha) que se estudian (Koto Ryu, Gyokko Ryu, Togakure Ryu, Shinden Fudo Ryu, Kukishinden Ryu, Takagi Youshin Ryu, Gikkan Ryu, Kumogakure Ryu, Gyokushin Ryu).
Cada escuela (Ryu Ha) es un mundo y las katas se aprenden observando estrictamente la particular forma de trabajo y el enfoque de cada escuela, todas distintas entre sí. Así como unas se enfocan más en el Ju Tai Jutsu (agarres, proyecciones, controles, etc), otras se basan más en el Daken Tai Jutsu (métodos de golpeo) y dentro de este encontramos por ejemplo las que dirigen sus ataques a la estructura ósea (Koppo Jutsu) o las que se especializan en ataques a zonas blandas del cuerpo ya sean músculos, centros nerviosos, etc. (Koshi Jutsu). Otras escuelas centran su atención en técnicas de estrategia de combate, infiltración, armas y utensilios especiales, ocultación y escape, etc.Este período de entrenamiento y aprendizaje es el más difícil y es donde se trabaja más a fondo también la parte “física” y las armas tradicionales. Abarca 4 grados (hasta Yon Dan -4º dan-) y su duración es variable dependiendo de la capacidad de asimilación de cada estudiante y de su dedicación. Con una buena dedicación por norma general la media suele ser de 4 o 5 años. No se trata de conocer de memoria todas las katas de todos los niveles de cada una de las escuelas sino de haberlas realizado infinidad de veces, haberlas “desmontado y vuelto a montar” otras tantas y ser capaz de comprender lo mejor posible la estructura y forma específica de cada escuela.
Es al final de esta fase donde el alumno -aparte de las katas de escuela y el trabajo con armas- ya no necesita copiar tanto a su maestro en la forma de trabajo libre sino que es capaz de desarrollar sus propios movimientos y formas de combate, crear sus propias variaciones e ir encaminándose hacia la tercera fase de su entrenamiento.Un instructor puede conceder un grado a un alumno en el momento que lo considere oportuno independientemente del tiempo que este lleve en el grado inferior, siempre y cuando claro está el alumno demuestre sobradamente que domina el temario requerido para el grado en cuestión. El grado otorgado siempre será al menos inferior en uno al del instructor.
Aunque cada instructor tiene sus diferentes baremos y normas al respecto ya que no hay una regla oficial vemos pues que en la Bujinkan no es necesario esperar a que pase un largo periodo de tiempo predeterminado para acceder a un grado superior como en otras marciales. ¿Por qué el alumno de otras artes marciales debe esperar por ejemplo 2 largos años para tener acceso al examen de Dan siguiente cuando únicamente se le requiere para ello conocer pongamos por caso 2 nuevas katas y una serie de 8 técnicas específicas?. Eso me parece únicamente una fórmula de autoprotección que tienen los grados superiores de otras artes marciales para asegurarse de que nadie más joven que ellos podrá superarles en muchos años, quizás nunca.
Esto no sucede en nuestro arte marcial donde podemos ver a personas muy jóvenes con graduación muy alta, y donde tampoco es necesario superar un examen delante de un tribunal, sino que es tu propio maestro o instructor quien te ve evolucionar día a día el único que va a juzgarte.Una vez alcanzado el 4º Dan, cuando el maestro considera que el alumno ya está maduro, debe presentarlo para la prueba del Go Dan (5º Dan), punto culminante en el entrenamiento de cualquier estudiante de Budo Taijutsu de la Bujinkan. La prueba de 5º Dan, conocida como Sakki test, únicamente puede ser realizada por el Soke, en este caso el Gran Maestro Masaaki Hatsumi. Este examen significa el despertar de la parte psíquica o mental, del entrenamiento interno, y consiste en ser capaz de presentir el peligro y evitar un ataque invisible por sorpresa.
Concretamente el aspirante se coloca sentado en el suelo (generalmente en la posición denominada Seiza) cierra sus ojos y libera su mente. El Gran Maestro se coloca a su espalda y en un momento no determinado lanza un ataque descendente a la cabeza del alumno con “intención” de herir. El alumno debe presentir el peligro (esa intención de herir) y evitar el golpe con un rodamiento, salto, etc. Actualmente el ataque se realiza con un fukuro shinai, espada de bambú forrada en cuero, a diferencia de los tiempos antiguos en que se realizaba con una espada real o en el mejor de los casos con un bokken de madera.
Esta prueba no es exclusiva de nuestro arte marcial, sino que existía en muchas de las escuelas tradicionales de antiguas artes marciales japonesas (Ryu-ha), y a veces solía suceder que el maestro mataba físicamente a su mejor alumno al no superar este la prueba. Esto que puede parecer increíble para un occidental, era un hecho habitual y aceptado en la cultura japonesa.
En realidad no se necesita de ningún entrenamiento especial para superar esta prueba, ya que se trata de conectar con la naturaleza que nos rodea, es la vuelta al instinto animal de supervivencia que hemos perdido con la vida moderna, cómoda y sin peligros.
Puedes ser el mejor a nivel físico y técnico y no superar la prueba y en cambio cualquier persona que haya desarrollado sus aptitudes mentales debería estar capacitada para superar el examen aunque nunca hubiese practicado Ninjutsu / Budo Taijutsu. Lo mismo es aplicable a un niño o a un perro, que con el cerebro “limpio” y libres de bloqueos mentales y educativos estoy seguro que superarían la prueba sin problemas. En la prueba del Sakki test no hay magia ni trucos, es algo totalmente natural, pero no resulta fácil volver a ese estadio natural que nos permite superar la prueba y nos predispone al verdadero entrenamiento.Una vez superada la prueba del Sakki test (percepción de la intención de matar), el estudiante obtiene la calificación de Shidoshi y pasa a ser técnicamente alumno directo de Hatsumi Sensei y entra en una nueva dimensión de su entrenamiento, la del estudio interno, la del desarrollo personal, llamada KOKORO NO HENKA. A partir de aquí ya no existen más exámenes como tales. El Soke Masaaki Hatsumi Sensei va otorgando los grados sucesivos en función de su propio criterio, según la evolución de cada uno en su técnica, pero también por la dedicación, por la fidelidad, por los esfuerzos realizados en la expansión de la Bujinkan, etc. A partir del 5º Dan uno debe buscar su propio Budo y es responsable de su propia evolución. El Soke y los Shihanes te abrieron la puerta y ahora están ahí para guiarte en el camino, darte ideas y conceptos, pulir asperezas, etc., pero eres tú mismo el único que puede avanzar en el camino, poco se te puede ayudar, no hay más nuevas katas que aprender, no hay más nuevas técnicas que memorizar, simplemente debes seguir trabajando lo conocido hasta el infinito, hasta la utópica perfección. ¿Tu manejo de un arma no es lo suficientemente bueno? Bien, pues practica y mejóralo pero nadie va a examinarte ya de ello. Podríamos decir que es un poco como en los tiempos antiguos, tú eras el único responsable de tus habilidades y si fallabas en combate estabas muerto. Hoy en día esto es un arma verdaderamente terrible que puede volverse en tu contra muy fácilmente ya que muchas veces se asciende de grado por recomendación de otros altos grados que responden ante el Soke del sujeto en cuestión ya que no todo el mundo tiene la oportunidad de viajar a Japón habitualmente o de desplazarse a los seminarios internacionales que realizaba antes Hatsumi Sensei. Así pues en muchos casos los grados a partir de 6º Dan son en realidad otorgados por el mismo instructor quien lo solicita a Hatsumi Sensei y este lo otorga o no en función de la confianza que le merezca el proponente ya que es obvio que no ha seguido la evolución de dicho alumno en particular. Así pues Hatsumi Sensei hace responsable de los grados que otorga al proponente y así queda anotado en la ficha personal de cada miembro de la Bujinkan, Fulanito de Tal, se le otorga el X Dan a petición del instructor Menganito de Cual.Decía antes que esto es un arma terrible de doble filo ya que es muy fácil apoltronarse en una postura cómoda y abandonar o semiabandonar el propio entreno al mismo tiempo que se va subiendo de grado por todo lo anteriormente expuesto. Por eso Hatsumi Sensei siempre dice que este no es un arte apto para todo el mundo, que hay muchas trampas en el camino y hay que ser hábil y astuto para sortearlas. Al fin y al cabo él siempre ha dicho que mientras haya un solo alumno digno de sucederle no necesita más, simplemente se debe asegurar la correcta transmisión de las 9 tradiciones.Tras el 5º Dan los grados continúan normalmente hasta alcanzar el Ju Dan (10º dan), que conlleva implícitamente la calificación de Shihan, y que además de ser otorgado por Hatsumi Sensei debe ser refrendado por un mínimo de otros 3 Shihan. Hay cinco niveles más en la Bujinkan a partir del 10º dan, que se corresponden con los 5 elementos naturales (Tierra –Chi-, Agua –Sui-, Fuego –Ka-, Viento –Fu- y Vacío –Ku-). El objetivo del 15º dan, nivel Ku (Vacío), es llegar a trabajar como si nunca hubieras practicado artes marciales, ser totalmente natural, trabajar lo básico a nivel máximo, cerrar el círculo, volver al cero. Además Hatsumi Sensei dice que sólo aquellos que alcancen el 15º Dan podrán ser considerados verdaderos Shihanes.

Al recibir un determinado grado el alumno puede experimentar dos sensaciones. En un caso le servirá de estímulo para superarse a sí mismo e irá creciendo personal y marcialmente. En otros casos es posible que la presión sea tan grande que llegue a hundirle hasta hacerle desaparecer abandonando el arte como por desgracia ha sucedido a muchos que no supieron entender el significado del grado que su Sensei les otorgaba en un momento determinado. Antiguamente, los guerreros no tenían graduaciones y se elegía para cada misión al que estaba más capacitado para ello dentro del grupo o al más hábil en el tipo de técnicas que se tuviesen que emplear para llevar la misión a buen fin.

Hace ya unos años vimos conceder directamente el 7º Dan a un estudiante que ostentaba el grado de Ni Dan (2º dan) durante el Tai Kai de Valencia en 1995. Esta persona es originaria de la ciudad de Zagreb, Croacia (entonces recientemente en guerra) y estuvo combatiendo defendiendo su país. Durante una patrulla de reconocimiento percibió repentinamente el peligro y saltó hacia un lado mientras una mina estallaba bajo sus pies. Salvó la vida pero perdió un pie en la acción. Ni siquiera durante la guerra dejó de entrenar su cuerpo y su mente y posteriormente continua estudiando y entrenando con una prótesis en su pie. Pues bien, el Soke Hatsumi Sensei consideró que esta persona había superado con creces no sólo el 5º Dan sino todos los demás grados por su entrega y su dedicación y le concedió además la medalla de oro de la Bujinkan. ¿Quién puede tener algo que objetar al respecto? El trabajo sería luego para el pobre alumno para poder estudiar y asimilar en el mínimo tiempo posible toda la materia correspondiente a dichos grados.

Por todo lo dicho anteriormente es normal observar grandes diferencias técnicas entre estudiantes e incluso altos grados de la Bujinkan con la misma o parecida graduación.
La cuestión entonces es ¿cuál es el verdadero valor del grado?. Para mí sinceramente el valor del grado es cero. Pero maticemos. ¿Importa o no importa el grado?. Depende de la posición desde la que se mire. Obviamente de cara a otros sistemas y artes marciales el grado no importa, es irrelevante. Ningún otro artista marcial puede juzgarme por mi grado. Es como entrar en una convención de bricolage y decir “yo soy fontanero de primera” y que otro te pregunte “ah! muy bien, y eso ¿qué nivel sería en montador de armarios?. No tiene sentido, hablamos de cosas diferentes.
Sin embargo creo que el grado es importante de puertas adentro, dentro de tu propia organización. El grado es importante para el alumno principiante porque es un baremo por el que mide su progreso, el grado es un estímulo y un premio. El grado marca una posición determinada en la pirámide burocrática de la organización. Pero a nivel marcial puro y duro el grado pierde su valor llegado a cierto nivel y por eso decimos que el grado no importa, lo único que verdaderamente importa es el trabajo de la persona.

Creo que nadie tiene derecho a juzgar el merecimiento o no de un grado u otro por parte de un miembro de la Bujinkan. Te gustará más o menos su forma de trabajar pero el grado le ha sido otorgado siguiendo el sistema existente que será mejor o peor pero es el que hay. Llegamos pues a la conclusión de que el grado no es un factor determinante a la hora de valorar los conocimientos técnicos de un integrante de la Bujinkan que ostente más de 5º Dan. Es interesante pues conocer su historial, quien le ha presentado para el Sakki Test y donde y cuando lo pasó, quienes han sido sus maestros, donde, cuando y como ha conseguido sus Danes posteriores, etc. Tarea difícil sino imposible para un principiante que desea “apuntarse” a este arte marcial, pero ¿acaso alguien dijo que fuese fácil?.

Dejemos pues de dar tanta importancia a los grados pues el verdadero grado es el que se lleva en el corazón y el que destila el sudor del keikogi, y fijémonos más en las actitudes, destrezas y cualidades de cada persona, ya sea alumno o maestro, pues al fin y al cabo lo único que debe perseguir el verdadero Budoka es alcanzar la perfección técnica, el conocimiento de uno mismo y de los demás, la armonía con el Universo y a ser posible la iluminación interior. Ardua tarea ¿no es así?.

“Shikin Haramitsu Daykomio” : Que cada experiencia del día de hoy sea un paso más que nos acerque al conocimiento y la iluminación que buscamos.

BUFU IKKAN (Que los vientos marciales os sean favorables)

Dani Esteban -Kôryu-
Instructor Shihan de Bujinkan Budo Taijutsu
Bushi Dojo (Barcelona)

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Bushi Dojo – Bujinkan Budo Taijutsu / Ninjutsu

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BUDO TAIJUTSU / NINJUTSU

UN ARTE MARCIAL CON SIGLOS DE HISTORIA A SUS ESPALDAS
Budo Taijutsu (antes llamado simplemente Ninjutsu) es el nombre genérico que engloba a las artes marciales que se practican en la Bujinkan, organización creada por Masaaki Hatsumi Sensei para preservar y transmitir el conocimiento marcial que adquirió a través de su principal maestro, Toshitsugu Takamatsu Sensei.

Es un arte marcial japonés minoritario – unos 150.000 practicantes en todo el mundo según nuestros datos– que a diferencia de otros artes marciales modernos y deportes de combate, conserva en gran medida su pureza y espíritu tradicional, y aunque se trate de artes de guerra, hoy día sus practicantes apelan a la paz mundial, la armonía con la Naturaleza, la salud y el enriquecimiento personal.
Cualquiera puede practicarlo, independientemente de su edad, creencias, constitución física,etc.
En España, entre 3.000 y 5.000 personas estudian y practican Budo Taijutsu en los diversos centros existentes en casi cada una de las provincias.
Catalunya cuenta con varios de ellos, y en Barcelona, BUSHI DOJO ofrece la posibilidad de acercarse a este misterioso y apasionante mundo a todas aquellas personas que busquen algo más.

Ficha técnica / Resumen

Nombre actual : BUDO TAIJUTSU
Otros nombres : Ninjutsu, Bujinkan Budo Taijutsu, Ninpo Taijutsu
País Origen : Japón / (Algunos Ryu tienen origen Chino)
Tipo : Arte Marcial Tradicional con desarrollos y aplicaciones modernas

Antigüedad aproximada : Algunas de las escuelas (Ryu) que se practican remontan su origen al siglo XII.

Características :

La base son 9 Ryu -escuelas- tradicionales cada una con sus características específicas.

Unas ponen más enfásis en los métodos de golpeo, otras en proyecciones y luxaciones, otras en el trabajo de armas, otras en técnicas de escape y ocultación, etc.
Aparte del estudio de estas escuelas tradicionales, el Budo Taijutsu de la Bujinkan se basa principalmente en la visión personal y en la evolución marcial de su actual Gran Maestro, el Soke Massaki Hatsumi.
Las 9 escuelas de la Bujinkan son:
- Koto Ryu Koppo Jutsu
- Gyokko Ryu Koshi Jutsu
- Shindenfudo Ryu Dakentai Jutsu
- Kukishinden Ryu Happo Hiken Jutsu
- Hontai Takagi Youshin Ryu Jutaijutsu
- Togakure Ryu Ninjutsu
- Gyokushin Ryu Ninjutsu
- Kumogakure Ryu Ninjutsu
- Gikkan Ryu Koppo Jutsu

Grandes maestros de la historia : Toshitsugu Takamatsu, Masamitsu Toda, Ishitani Matsutaro, Tadafusa Mizuta…
Gran maestro actual : Masaaki Hatsumi.

¿Dónde estamos?

BUSHI DOJO – Gimnàs Yawara
Concepció Arenal, 160 (al lado del antiguo Canódromo de la Meridiana, frente al Hipercor)
Barcelona
Metro: Fabra i Puig (línea roja)

Horarios de clases: Martes y Jueves de 20h a 22h y Lunes y Miércoles de 11h a 12h

Instructores:

Kim Oliveras “Kôyû”, Bujinkan 15º dan

Dani Esteban “Kôryu”, Bujinkan 14º dan

Salvador Mancilla, Bujinkan 3er dan

UN POCO DE HISTORIA

La aparición del Ninjutsu como tal no está nada clara y además se pierde en la noche de los tiempos. Hay que remontarse como mínimo a la época feudal japonesa, cuando los señores feudales (daymíos) imponían su tiránica ley al pueblo sometiéndolo por mediación de sus ejércitos de samurais (casta de guerreros pertenecientes a familias nobles).
Una de las muchas versiones nos dice que el pueblo (campesinos, artesanos, comerciantes, etc.) sojuzgado bajo el férreo control de las clases superiores tuvo que defenderse de las continuas agresiones y abusos que se cometían sobre ellos y que fue así como nacieron los célebres ninjas.

Según esta versión de la Historia, los ninjas eran personas pertenecientes a las clases bajas que se unieron en familias o clanes y aprendieron de diversas fuentes, métodos de lucha y estrategias para combatir al enemigo que acechaba sus familias, pueblos y campos.

Por otro lado, también se sabe que muchos ninjas eran o habían sido samurais renegados o que habían perdido a su señor o incluso samurais con todas las de la ley que cuando convenía actuaban en las sombras con métodos poco honorables (para la casta samurai) y menos convencionales.

En cualquier caso, el grado de especialización y desarrollo de estas técnicas, tanto físicas como psíquicas, de combate, de espionaje, etc., llegó a ser enorme; tanto es así que multitud de leyendas y mitos que se les atribuyeron entonces continúan en vigor hoy en día.

Al final, diferentes batallas acabaron por exterminar casi completamente a los 60 ó 70 clanes ninja que se dice que existían, con lo que muchos secretos murieron con ellos, pero no consiguieron acabar con todos los clanes…

Varias escuelas y métodos utilizados por los ninjas han sobrevivido de generación en generación hasta nuestros días.

El Gran Maestro Masaaki Hatsumi, heredero directo de alguna de ellas, así como de otros Bujutsu, crea a la muerte de su maestro Toshitsugu Takamatsu, la BUJINKAN INTERNACIONAL : asociación que difunde sus artes marciales por todo el mundo a través de seminarios internacionales y de la multitud de instructores que ha formado desde su creación.

EL BUDO TAIJUTSU / NINJUTSU: CAMPO DE ACCION ILIMITADO

El Budo Taijutsu abarca multitud de facetas y campos: Trabajo físico, equilibrio, coordinación, agilidad, potencia, flexibilidad, técnicas de lucha cuerpo a cuerpo desarmado, trabajo con armas tradicionales – bastones de diversos tamaños, cuchillo, espadas, lanzas, alabardas, etc.-, trabajo con armas especiales -cerbatana, lanzamiento de hojas, arco, dardos, etc.-, utilización de utensilios especiales tradicionales para trepar y escalar, bucear, ocultación, Trabajo psíquico, conocimiento del cuerpo y la mente humanas, psicología aplicada…

ALGUNOS PRINCIPIOS DEL BUDO TAIJUTSU:

* LA VIOLENCIA DEBE SER EVITADA
* TENER EL CORAJE PARA SEGUIR EL CAMINO SIN UN OBJETIVO VISIBLE APARENTE
* TENER EL CORAZON DE LAS FLORES Y EL ESPIRITU DEL BAMBU : SER NATURAL,ARTISTICO,FLEXIBLE Y HONESTO

BUSHI DOJO, LA TRADICION NACE Y VIVE EN BARCELONA

BUSHI DOJO es el fruto de la ilusión y el amor de sus fundadores por el Ninjutsu / Budo Taijutsu y su deseo de transmitir este bello arte marcial a todas aquellas personas interesadas en aprenderlo.
Uno de los objetivos principales de BUSHI DOJO es mantener vivo en Barcelona el espíritu del Budo Taijutsu y de la Bujinkan de Hatsumi Sensei.
BUSHI DOJO vió la luz en el año 1.994, gracias a la pequeña aportación desinteresada de sus socios fundadores, y es en este momento uno de los pocos dojos reconocidos de Budo Taijutsu que imparte las enseñanzas tradicionales de la Bujinkan de Hatsumi Sensei en Barcelona capital.
El dojo está ubicado actualmente en el GIMNÀS YAWARA desde Enero de 2002 con el fin de ofrecer las mejores prestaciones a sus estudiantes.
Actualmente se imparten clases todos los Martes y Jueves de 19:30 a 21:00 horas y por las mañanas los mismos días de 9:30 a 10:30h.
Además de las clases semanales, BUSHI DOJO organiza de vez en cuando clases especiales en el mismo dojo, cursillos en la Naturaleza y actividades complementarias, como técnicas de supervivencia, rappel y escalada, iniciación al submarinismo, etc.
Los instructores de BUSHI DOJO están titulados directamente por el Gran Maestro Masaaki Hatsumi, Sôke.
Con casi 25 años de estudio y práctica del Budo Taijutsu cada uno, además de otras artes marciales, los instructores de BUSHI DOJO siguen continuamente perfeccionando y ampliando sus estudios, a través de su asistencia a cursos tanto en España como en el extranjero, así como directamente de la mano de Hatsumi Sensei y los Shihanes japoneses, cada año en Japón.

BUSHI DOJO EN MÉXICO

Desde hace unos años Bushi Dojo tiene representación en México, en el DF, dirigida por Carlos Bautista, Shidoshi 5º dan.

Para más información : http://www.bujinkan.com.mx/

VISÍTANOS EN:

BUSHI DOJO – Gimnàs Yawara
http://www.gimnasio-yawara.com
Concepció Arenal, 160 – 08027 Barcelona -

Kim Oliveras “Kôyû”, Bujinkan 15º dan

Dani Esteban “Kôryu”, Bujinkan 15º dan

Contacto e-mail : danikoryu@yahoo.com

Contacto telf:  609 30 99 66 (Kim) – 646 56 11 19 (Dani)

Telf. Gimnasio: 93 351 46 11 -

+ Desde Junio 2008 en Bushi Dojo se imparten también clases de la escuela Meifu Shinkage Ryu -Shurikenjutsu y Fundo Kusari-, a cargo de Dani Esteban, instructor autorizado, siendo este uno de los pocos dojos del mundo fuera de Japón que imparte dicha escuela. Los otros dojos están en Helsinki (Finlandia), Bremen (Alemania), Mol (Bélgica), Italia y California (USA). La escuela Meifu Shinkage Ryu está dirigida por el actual Gran Maestro y Sôke de la misma, Yasuyuki Otsuka Sensei.

Para más información sobre Meifu Shinkage Ryu ir al apartado Enlaces o clicar directamente en: http://www.geocities.jp/meifuenglish/1p.htmlç

+ Desde Junio 2011 se ha formado un grupo de trabajo de Systema (Russian Martial Arts), dirigido por Kim Oliveras asistido por Dani Esteban. Este grupo está bajo la tutela de Julien Detant, instructor autorizado por Vladimir Vassiliev, unos de los líderes de Systema en el mundo. Los horarios de entreno de este grupo de trabajo son Martes y Jueves de 21 a 22 horas.




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