Pausa

25 11 2010
Pausa, por Elías Canal
“Existe una expresión que es la clave en la filosofía de las artes marciales y que se denomina Bufu Ikkan 武風 一貫 (Vía marcial, viento marcial en un camino) La experiencia me dice que los artistas, ya se dediquen al ballet, a la música o a la pintura, cuando dejan de practicar unos días y vuelven a ello, siempre sufren una pérdida de facultades, al menos la primera vez después de la pausa. En este espacio (Kukan 空間) de Bufu Ikkan, el vacío, la pausa, hasta en las artes marciales, el vacío mágico de verdad y falsedad (Kyojitsu 虚実) no se puede recuperar”.

Estaba leyendo el último post del blog del Shihan Christian Petroccello dedicado al Maai (por favor leedlo, no será tiempo mal empleado) cuando leí esta cita. Es un fragmento extraído del último libro publicado por el Sôke “Técnicas samurai de combate sin armas”.

Nada mas leer ese pequeño fragmento comencé a pensar de inmediato en un fenómeno que todos los instructores hemos vivido ya sea nosotros mismos (por suerte o desgracia no es mi caso) pero si han vivido, están viviendo o vivirán muchos de nuestros estudiantes.

La pausa, que por motivos personales, laborales, familiares, de salud o económicos muchos alumnos realizan en su entrenamiento. La experiencia me ha enseñado que muy pocos vuelven de esa “pausa”, que de los pocos que regresan son menos aun los que consiguen adaptarse de nuevo a la practica en el Dôjô.

Tengo en gran respeto a quien abandona la actividad por una u otra causa de las antes mencionadas pues entiendo que es muy difícil para la mayoría realizar el sacrificio que el Budô te requiere. Tiempo, dinero, esfuerzo, sudor y a veces pocas recompensas “visibles” hacen que muchos se marchen, pero siempre he mantenido el respeto por aquellos que lo hacen noblemente, con humildad y sencillez.

Insisto mucho a mis estudiantes que la realidad del Budô es la continuidad, la capacidad para resistir, perseverar y mantenerse en el camino día tras día, mes tras mes, año tras año. Muchos abandonan porque el camino no es fácil, requiere sacrificios y muchas veces tomar decisiones duras. Hay que prescindir de cosas o robarle tiempo a personas y labores que son también importantes en nuestras vidas. Entiendo todo ello por eso comprendo a los que se van (no respetaré jamás a quien no sabe marcharse) y valoro mucho el sacrificio de los que se quedan, los que continúan.

Es fácil dejarse “auto convencer” con excusas de un tipo u otro, no hay problema si cualquier excusa sirve, otra cosa es que el resto del mundo pueda o quiera comprender “tus motivaciones”. Es muy difícil buscar motivos a veces para seguir adelante, sobre todo cuando las cosas se ponen “cuesta arriba” o cuando no vemos el final del “túnel”, pero ahí es donde las enseñanzas del Sensei son imprescindibles: Dokyo, tener la fuerza de carácter para seguir en un camino o caminando por un camino que no tiene fin o final aparente. Kajo Chikusei, en otras palabras: se natural, artístico, flexible y recto (es decir, honesto). Kajo waraku, se refiere sobre todo a aprender a convivir en tiempos de paz y disfrutar a la vez de unas artes marciales íntegras. Kannagara, la búsqueda del lado divino o espiritual de todo cuanto hacemos diariamente. Podría seguir así por más de un centenar de conceptos, ideas, pensamiento, en definitiva enseñanzas de mi Sensei que pueden y deberían aplicarse para conseguir que la tan temida “pausa” no llegue nunca.

En mi experiencia personal siempre recuerdo el fallecimiento de mi padre y como al día siguiente acudí a impartir mi clase o el fallecimientos de mi abuela materna, la persona que me crió durante mas de 25 años como una madre y que el día de su entierro, a la noche acudí, como siempre, como en cada ocasión, a impartir mi clase. No entraré en problemas de salud pues son muchos los ejemplos de instructores e instructoras que han continuado entrenando e impartiendo clases aun con la enfermedad o con el infortunio personal sobre sus “espaldas”.

Por ello las “excusas” sólo me provocan vergüenza ajena y un sentimiento de perdida o desilusión hacia las personas que actúan así. Mis esfuerzos son y serán siempre para los que “están” pues son los únicos que verdaderamente pueden aprender, avanzar, progresar. Nadie aprende en solitario, ser autodidacta es una gran virtud pero si practicas Bujinkan Budô no es una virtud es una excusa, pues el Maestro está ahí si el Alumno está dispuesto, pero a veces el estudiante o el instructor no lo ve o no lo quiere ver porque ya se hizo cómodo en esa falsa libertad o independencia que se ha creado y con la que cree que puede evolucionar. Nadie evoluciona solo, nadie.

Extraído del blog de nuestro Buyu Elías Canal, de : bujinkanasturias   (clica para acceder)

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