Pan que nunca endurece

10 10 2011

Tengo un buen amigo, un auténtico entendido en música, con una inmensa colección de discos -de los de verdad, LP’s y Singles- que haría palidecer a más de uno, y con un gusto exquisito además, al que siempre que le preguntas por algún disco o grupo que él considera imprescindible, buenísimo, etc., te responde con una frase que para mí ya es mítica: eso es pan que nunca endurece.

Me encanta la frase y con los años me la he apropiado.

Todos hemos podido degustar alguna vez en nuestra vida ese fantástico pan de pueblo que se mantiene sabroso, crujiente, fresco, aunque hayan pasado tres días o incluso una semana desde que lo compraste, en contraposición total al que desgraciadamente muchos nos vemos obligados a comer a diario, ese pan de panificadora, hecho en serie, insulso, gomoso, que ni siquiera es pan y que por la noche del mismo día de la compra ya no vale ni para dárselo a los conejos.

Pues bien, eso representa para nosotros Brin Morgan, ese pan que nunca endurece. Cada vez que acudimos a un seminario con él salimos con esa impresión de deleite. Su técnica es siempre sabrosa y fresca, rica en detalles, precisa en explicaciones, provechosa al máximo, como ese pan de pueblo que nunca endurece.

El seminario de este pasado fin de semana en Oviedo (Asturias) ha sido un nuevo re-encuentro con esa sensación.

A través del estudio de algunos de los katas clásicos de Muto Dori de la escuela Koto Ryu -nivel Hekito no Kata-, y Gyokko Ryu, llegamos a la aplicación moderna de los principios que rigen estos katas pudiendo utilizarlos con, o contra, otro tipo de armas y situaciones de Goshin Jutsu. Desde el ken a la pistola, pasando por el bastón mediano, la cadena y/o la cuerda, el cuchillo etc.

Infinitas posibilidades resueltas siempre con maestría y contundencia como es habitual en este instructor por el cual parece que los años no hacen más que mejorar sus cualidades, como los buenos licores.

Creo que no es momento ni lugar para entrar en más detalle sobre los conceptos y los aspectos técnicos trabajados. Eso queda para los asistentes al curso, caras conocidas habituales de los seminarios de Brin, viejos amigos con los que nos vamos re-encontrando año tras año en uno u otro sitio.

Aparte del fantástico curso, hay que hacer obligada mención a la hospitalidad asturiana y su excelsa gastronomía.

Muchas gracias a Carlos por su amabilidad al hacernos de transporte desde el aeropuerto a Oviedo (50 kms) a la llegada y de nuevo a la vuelta. Gracias también a Benjamín por la traducción del seminario al castellano para aquellos que no entienden el inglés. No es tarea fácil y menos con Brin.

Y por supuesto todo ello no sería posible si nuestro hermano Elías, cabeza visible de la Bujinkan en Asturias, no cuidase al máximo de todos los detalles. Mil gracias por tu compañía y tu amistad durante tantos años.

En resumen, buen entreno, buena comida y buena compañía. ¿Quien da más?

Bushi Dojo

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