Ninniku no kokoro: “El corazón de la perseverancia a través de la adversidad”

28 11 2011

Por Alex Meehan, Bujinkan Shidoshi

Traducción y adaptación al español por Dani Esteban –Kôryu-, Bujinkan Shihan

Ninniku, por Hatsumi Masaaki, 2011

No importa cuán hábil y talentoso sea un budoka, inevitablemente llega un momento en su práctica en el que siente que no está haciendo ningún progreso.

En momentos como ese no parece importar lo duro que entrenes o cuánto esfuerzo extra pongas, no parece llevar a ninguna parte. Para hacer las cosas más frustrantes, a menudo parece como si los que te rodean estuviesen por delante de ti, como en una carrera, a pasos agigantados. A veces incluso parece que estos otros no están haciendo el mismo esfuerzo que tú, pero aún así te están superando. No seríamos humanos si eso no nos resultase un poco desalentador.

Sin embargo, la verdad es que cuando se trata de medir nuestro progreso en algo así como la práctica del budo, a menudo somos unos jueces bastante pobres sobre nosotros mismos. Hay dos razones para esto, la primera es simplemente la proximidad; cuando estás muy cerca de algo, es a menudo difícil medir pequeños cambios incrementales. Esto es particularmente cierto para las personas. Por ejemplo, a veces es obvio para los que nos rodean ver que en realidad estamos haciendo progresos, pero puede que nosotros no lo sintamos así.

Al igual que con todas las otras prácticas o pasatiempos que requieren dedicación y esfuerzo, a veces la determinación de las personas decae en momentos como éste. A veces, como profesor, las personas me expresan su frustración a mí, y yo trato de ayudarles de manera que puedan superar este obstáculo.

Pero a veces internalizan la frustración y empiezan a encontrar cada vez más difícil llegar hasta el dojo para entrenar. Como resultado, pueden realmente empezar a estancarse y, a veces tan desilusionados están con la situación, que dejan de entrenar por completo.

Pensé que podría ser útil poner en palabras algunas de las reflexiones que ofrezco a la gente en esta situación. He encontrado estas ideas útiles en el pasado, y otros me han dicho que les han resultado de utilidad, por lo que tal vez a los lectores también les resulten útiles.

La primera es que el entrenamiento en el Budo trata sobre adquirir la habilidad en un arte, y por eso es muy difícil medir el progreso. Si eres un nadador, un corredor o un deportista de otro tipo, entonces habrá una conexión mucho más fuerte en tu práctica entre “esfuerzo y recompensa”. Si estás tratando de mejorar tu condición física o de arañar algunos segundos sobre tu mejor marca personal, entonces esas son cosas objetivamente medibles.

Sin embargo, la formación en una forma de arte se parece más a algo así como el aprendizaje de pintura o escultura. Obviamente requiere de práctica, y hay una conexión directa entre lo duro de la práctica y lo que consigues, pero más allá de esto la situación se vuelve mucho más borrosa.

En una clase de pintura o de escultura puedes practicar tanto como la persona de tu lado, pero el otro podría estar muy por delante tuyo en habilidad, o al contrario, estar tú muy por delante, debido a que ya ambos están empezando con aptitudes y talentos diferentes. El objetivo en tal situación es el desarrollo personal y el mejorar tus propias habilidades, en lugar de competir con la habilidad de la persona de al lado.

Lo mismo es cierto para el entrenamiento en las artes marciales de la Bujinkan Dojo. Tenemos un sistema de clasificación que es superficialmente similar a los utilizados en otras artes, que utiliza los cinturones de colores y los grados dan. Pero en otras artes marciales, los grados se utilizan generalmente para permitir que las personas con capacidades similares se emparejen con fines competitivos.

Como nosotros no tenemos competición, estos sirven a un propósito diferente para nosotros, y en mi opinión, funcionan mejor cuando son usados ​​por cada individuo para medir su propio crecimiento personal, más que como una herramienta para comparar el progreso de una persona con el de otra persona.

Hatsumi Sensei ha utilizado la expresión Sainokonki, que se descompone en el sentido de habilidad / talento, corazón y capacidad, para referirse a la idea de que cada individuo tiene que tener la medida de sus propias habilidades y talentos a fin de avanzar en este arte.

Además, cualquiera que sea el grado que tengas, en cualquier práctica a largo plazo siempre habrá altibajos, períodos en los que parece que avanzas rápidamente, cuando todo parece fácil de conseguir y alcanzar, cuando todo simplemente fluye. Estos períodos “fértiles” sientan muy bien a la experiencia y lo ideal sería que todo el tiempo fuese así.

Sin embargo, no funciona de esa manera. Lo que suele suceder es que por cada subida hay una bajada, o por lo menos un período “plano” en el que no sentimos que estemos mejorando. El aprendizaje y la adquisición de habilidades no es algo que suceda a un ritmo constante a lo largo de nuestras carreras de formación. La cantidad de tiempo que se tarda en llegar a otro período fértil de mejoría, cuando uno está atascado en un punto, es diferente para cada uno y también varía en diferentes momentos en el tiempo.

Sin embargo, si dejas de entrenar o bajas el ritmo de tu formación a una vez por semana en lugar de dos o tres veces, estás ciertamente alejándote del salto al siguiente período en la distancia. La única manera de lidiar con estas situaciones es continuar entrenando.

Esto me lleva al último factor y el más importante en esta ecuación, y que es la cosa más relevante acerca del entrenamiento. Tienes que amarlo.

El entrenamiento tiene que ser muy divertido para tí, algo que esperas como un punto culminante de tu día y algo que realmente no te puedes ni imaginar no hacer. Debe ser algo que se añada a tu experiencia de ser tú mismo, que implica la mejora de tu vida, y te da las herramientas y perspectivas que te ayudan con el trabajo y con tu vida personal, y sobre todo, tiene que ser divertido.

Si es divertido, entonces los altibajos y los desiertos por los que tengas que atravesar, y las dificultades con los “politiqueos”, o los choques de personalidades, no son realmente importantes. Tampoco al final importará entonces si estás mejorando o no, o si la formación es difícil o fácil, ya que ella misma se convierte en su propia recompensa.

Hay muchas razones para hacer artes marciales, pero esta es la mejor en mi opinión. Para ser claro diré que tu experiencia global en tu formación y entrenamiento puede que no siempre sea divertida, y por supuesto, no todos los minutos de cada sesión de entreno serán quizás agradables, pero en general debe ser agradable.

Siempre habrá días en los que sientas que no lo estas cogiendo, que te sientas mal, que tengas que enfrentarte a tus miedos y defectos. Pero en general la idea de entrenar debe llevar una sonrisa a tu cara. Si tienes esta actitud, entonces podrás ponerlo todo fácilmente en perspectiva frente a los reveses temporales, a sabiendas de que eso pronto va a pasar y que las cosas volverán a la normalidad muy pronto.

Al mismo tiempo, si encuentras que no disfrutas con tu entrenamiento, entonces tal vez deberías dejarlo. La vida es demasiado corta como para desperdiciarla haciendo algo que no suma riqueza a tu experiencia.

Pero si lo disfrutas, y te cuadra con las cosas que he descrito aquí, entonces, todo lo que necesitas hacer es seguir adelante. Tal vez por eso a Hatsumi Sensei le gusta tanto la expresión Gambatte Kudasae. Por favor, sigue adelante.

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