Comunicar sin mostrar. Por Kenji Tokitsu

22 02 2012

Aquí os dejo un buen artículo de Kenji Tokitsu Sensei, para mí uno de los mejores artistas y estudiosos marciales de nuestra época.  Sus artículos y libros así como su trabajo marcial no tienen desperdicio.

Comunicar sin mostrar


En las ciudades importantes del Japón de la época Edo (1603-1867) existían numerosos dojos de kenjutsu (el arte del sable). A finales de esa época, se censaron más de setecientas escuelas de kenjutsu en Japón. Una escuela también podía tener sucursales, dando lugar a un número considerable de dojos.

Cuando un dojo daba a un camino o una calle, tenía las ventanas en lo alto de la pared para que los transeúntes no pudieran ver lo que pasaba en el interior. Así, los entrenamientos se hacían al abrigo de las miradas.

En aquella época, ver un entrenamiento equivalía a asistir a clase. Había que contar con permiso para ver, pero en ese caso, sólo se podía hacer después de haberse incorporado a la escuela.

En la historia de las artes marciales, podemos encontrar varios ejemplos similares; en jûjutsu, en taichi-chuan y otras corrientes de boxeo chino, en el kárate de Okinawa…

La situación era muy diferente de las costumbres de nuestra época, en la que frecuentemente oímos: « No quiero asistir a clase, sólo quiero mirar. » Porque mirar parece no tener importancia, y según muchos, debería ser gratuito.

Siin embargo, hay que saber que una vez que pidas observar una clase, estás pidiendo hacerte alumno. Dicho esto, está claro que puede haber entrenamientos y clases sin importancia en las que no hay nada que esconder…

Pero lo esencial de las artes marciales no puede transmitirse únicamente por mensajes visibles; existen también unas sutilezas en los aspectos técnicos y energéticos que requieren una comunicación particular. Son mensajes no verbales y poco visibles.

Las técnicas de las artes marciales implican conocimientos particulares que hayan sido ensayados y mejorados por experiencias, para luego ser elaborados y transmitidos en el curso del tiempo. Si una técnica es eficaz, o mucho más eficaz que por la simple activación ordinaria o acostumbrada del cuerpo humano, significa forzosamente que hay en juego un saber particular. Implicaría más que un conjunto de acciones aplicadas y ejecutadas a partir de la lógica ordinaria. Necesariamente debe haber un conocimiento sutil elaborado.

Un maestro del jûjutsu a quien ya he citado dijo:
« Si realmente quieres progresar, debes reflexionar continuamente. Pero, que sepas que no está garantizado que vas a encontrar las sutilezas esenciales del arte, aunque seas muy inteligente.
Si sólo posees una inteligencia ordinaria, no tienes ninguna posibilidad. No es para los que sólo saben confundir la eficacia con la brutalidad… »

Si una técnica se formase sólo por gestos corporales, bastaría con copiar bien estos gestos para aprenderlos. Pero una técnica debe implicar también la manera de sentir el cuerpo y su espacio cercano (comprendiendo también el del adversario), de desarrollar sensaciones particulares, de activar partes internas del cuerpo que estamos poco acostumbrados a mover, pero también de ver y de sentir al adversario… No podríamos comprender todas estas sutilezas observando únicamente el aspecto externo de los movimientos del cuerpo.

Porque en realidad, un gesto digno de ser llamado una técnica incorpora numerosas sutilezas, que son la fuente de su eficacia. Aunque empieces copiando los gestos que ves, debes también aprender, a partir de un cierto grado de progreso en la práctica, a completarlos integrando el conjunto de sensibilidades que dan vida a la técnica. La técnica no es un simple conjunto de gestos.

Por tanto, en una técnica válida, hay una parte visible formada por los gestos, pero también una parte no visible compuesta de las sutilezas de la técnica. En la transmisión, la parte no visible de la técnica requiere una explicación complementaria que normalmente se hace de forma oral. A partir de un cierto nivel, dichas explicaciones serán esenciales para el aprendizaje de una técnica viva. Porque la realización de la eficacia depende del grado de comprensión del conjunto de las sutilezas gestuales y energéticas.

El ejemplo flagrante se encuentra en el concepto del principio del aïki, en el que se basan el aïki-do y ciertas corrientes del jûjutsu.

Una demostración de aïki-do es espectacular y hasta estética. ¿Cómo es posible proyectar a un adversario de manera tan fácil y elegante? En la mayoría de los casos, son ejercicios efectuados con la complicidad de los adversarios. El atacante se deja proyectar tal y como se ha convenido antes, ya que se trata de un ejercicio que se debe efectuar de este modo. Si un adversario de un nivel importante atacara realmente con determinación, pocos aïkidokas podrían hacer frente de manera tan eficaz como en el momento de una demostración de aïki-do.
Digo bien « pocos », y no « todos ».

Porque parecen existir unos pocos maestros que sí son capaces de ello. La técnica del aïki consiste principalmente en anular la fuerza del adversario. Si puedes anular la fuerza de ataque del adversario, como si borrases los trazos negros del lápiz con una goma, podrías dominar efectivamente al adversario como vemos en las demostraciones. Si no tienes esta capacidad, hay que tener un compañero cómplice, que es lo que pasa en la mayoría de los casos.

Una pregunta se impone. ¿Es realmente posible anular la fuerza del adversario sin apenas tocarlo? Si la respuesta es que « no », la mayoría de las demostraciones del aïki serán el resultado de una complicidad entre los adversarios. Si la respuesta es que « sí », esa técnica rozaría, sin duda alguna, el nivel supremo de las artes marciales. Y en ese caso, no podemos soslayar este fenómeno si buscamos un mejor método de artes marciales. Deberíamos entonces preguntar cómo puede ser posible. ¿Con qué lógica corporal y mental se obtiene una capacidad así? Podría ofrecernos un nuevo horizonte.

Habiendo conocido un fragmento de los fenómenos del aïki, yo sigo planteándome este género de preguntas durante mis investigaciones. Por ahora, todavía no he conseguido encontrar una respuesta satisfactoria.

En los documentos escritos, la parte esencial de una técnica es poco aparente. La escritura es importante, pero poco eficaz para explicar una acción. Si tienes alguna duda sobre ello, intenta explicar por teléfono una simple acción técnica a alguien que no la conozca. O trata, por ejemplo, de comunicar los primeros movimientos del taichi-chuan únicamente por palabras sin hacer los gestos. Si dices « subir las manos », tu interlocutor podría preguntarte: « ¿subirlas cómo? ¿de qué manera? ¿deben quedar las dos al mismo nivel? ¿a qué ángulo? ¿y subirlas con qué velocidad? » Acabarías por pensar: « las palabras no están hechas para expresar los movimientos ».

Furyû-monji

En la enseñanza zen existe el término « furyû-monji » que significa « no expresar en palabras », lo que quiere decir: « La comunicación esencial no se establece por el sistema de las palabras ». Esto nos remite al refrán « ishin-denshin » que significa « comprenderse de mente a mente ».

A veces los refranes se entienden erróneamente, como esta interpretación por ejemplo: «la palabra no es importante para la comunicación». Parece respaldar una cierta tendencia intelectual, pero creo que el verdadero sentido es otro.

Contrariamente a estas interpretaciones, dichos refranes subrayan la importancia de las palabras, hasta tal punto que no hay que abusar de ellas. Su empleo justo es especialmente importante en el ámbito de las artes… Si miles de palabras no bastan para hacerse entender, bastaría a veces con emitir un solo sonido, una sola palabra, incluso una sola mirada, si cada uno de ellos fuera empleado en el momento justo.

La situación justa es esencial para la comunicación. Aunque grites muy fuerte, el que está lejos no te oirá, ni aunque le grites en la oreja, mientras que el que está cerca de ti puede oírte aunque sólo le susurres. La distancia con relación a la fuente vocal es similar al grado de comprensión técnica según el nivel práctico de la persona. El mensaje puede ser entendido sólo por los que puedan acercarse a la distancia justa. El instante justo de comunicación se forma mediante un equilibrio entre la distancia y la fuerza vocal.

Lo mismo ocurre con la caligrafía o la pintura con tinta china. El vacío blanco del papel es tan importante como los rasgos negros formados por la tinta. La acción de trazar las líneas tiene tanta importancia como la de dejar espacios vacíos. El instante justo de la comunicación es similar a este tipo de equilibrio.

La palabra es tan importante que hay que pronunciarla con exactitud. Si se enuncia en el momento justo, lo esencial se comprende incluso sin formar una frase. Por tanto, hay que formar este espacio-tiempo de la comunicación. Es así como yo comprendo el sentido de furyû-monji.

En la tradición de las artes marciales japoneses, la enseñanza oral era tan selectiva que estaba prohibido tomar apuntes por escrito. Tales apuntes tenían que ser retenidos mentalmente. Un estudiante mediocre tomará muchas apuntes para parecer serio, mientras que el que es brillante recurrirá a ellos muy poco, ya que lo esencial quedará grabado en su cabeza… La palabra es importante, tan importante que el significado de una sola palabra emitida por el maestro puede cambiar todo el contenido de lo que aprendemos, a condición de que estemos a la distancia justa para oírla y sobre todo comprenderla.

Así, la apreciación y el grado de comprensión del arte pueden variar según el ángulo de visión percibido y sobre todo por el nivel práctico de la persona. Puedes comparar los puntos de vista siguientes.

Un periodista dijo:
« La mayoría de los espectadores de artes marciales presentes en la sala de Bercy son unos entendidos. Saben distinguir las técnicas buenas de las malas, basta con escuchar la fuerza de sus aplausos. 

Un maestro de sable dijo:
« El ojo de un aficionado no puede percibir la técnica del arte. Si los aficionados aplauden al ver tu técnica, será o porque comprenden mal, o porque tu técnica es tan mediocre que hasta los aficionados pueden percibirla… »

Un investigador científico de educación física dijo:
« Reuniendo los resultados de los múltiples exámenes y análisis que hemos hecho, estaremos en condiciones de establecer una metodología aplicable a los deportistas de diferentes niveles… »

Un maestro de jûjutsu dijo :
« Aunque pudieras extender todas las teorías y los descubrimientos científicos del mundo sobre una planicie de baja altitud, nunca podrías obtener una visión del espacio abarcado desde la cumbre de una alta montaña. »

Artículo original en la web de Tokitsu Ryu

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