25 años en Bujinkan

6 03 2012

Un día de 1987, caminando por la calle, vi una hoja de papel pegada en el vidrio trasero de una furgoneta blanca, escrita a bolígrafo creo recordar, o en todo caso muy cutre, que anunciaba clases de Ninjutsu y un teléfono.

Fue como una señal. ¿Ninjas en Barcelona?. El Tae Kwon Do se esfumó de mi vida en ese instante y supe al momento que tenía que llamar ahí y probarlo. ¡Yo quería ser Ninja!. Me dirigí a una cabina (no existían los teléfonos móviles) y marqué el número. Me atendió una voz de mujer y todo parecía muy misterioso. Sí, admitían alumnos, pero no se podía ir a mirar una clase ni a probar, había que ingresar directamente y adquirir un compromiso de lealtad. Era Marzo de 1987, yo tenía entonces 22 años, y me dirigí a un pequeño piso cercano a la Sagrada Familia donde a modo de dojo tradicional japonés se impartían clases de Ninjutsu en las más completa clandestinidad.

Así acababa el artículo “Mis inicios marciales” , que publiqué hace no demasiado en este blog.

Y ahora es momento de continuar con la historia…tomen asiento porque va para largo.

Hoy, 6 de Marzo de  2012 se cumplen exactamente 25 años desde mi ingreso por primera vez en un dojo de la Bujinkan.

Veinticinco años dan para mucho, y bien es sabido que la memoria empieza a fallar a cierta edad, máxime cuando se trata de abarcar un período de tiempo tan largo y durante el cual se han vivido tantas y tantas cosas, buenas y malas. Como es seguro que muchas se quedan en el tintero, no voy a exigirme demasiado, ni voy a dar algunos nombres, simplemente quiero dar una pincelada de repaso a lo que han supuesto para mí.

Uno de mis primeros recuerdos es referente al lugar de entreno. Como he dicho era un pequeño piso, decorado al estilo japonés, que en nada se parecía a un gimnasio de artes marciales como los que yo estaba acostumbrado a pisar. Un minúsculo recibidor, un pequeño salón de piso de terrazo donde se practicaba y donde a duras penas cabían diez personas, un despachito de los maestros, un lavabo minúsculo y un vestuario ínfimo para cambiarse. Ahí empezó todo.

De mis primeras clases recuerdo que me engancharon al instante. Todo era nuevo y misterioso, y las técnicas y las armas, todo olía a un Japón olvidado según nosotros imaginábamos que debía haber sido en tiempos pasados….

Marzo de 1987, primeras clases

El entrenamiento era muy duro y el trato de los maestros férreo y con una disciplina estricta. Recuerdo que el maestro me sacó de prueba el primer o segundo día, sabiendo que yo provenía del Tae Kwon Do, y me hizo probar mis patadas en él, las cuales fue absorbiendo y redirigiendo sin recibir apenas castigo. Posteriormente me lanzó una de sus patadas, haciéndome volar literalmente de una punta a la otra de la sala. Me levanté aturdido y sorprendido y lejos de sentir herido mi orgullo, eso me hizo tomar la firme determinación de que realmente aquello era lo que yo estaba buscando.

En aquella época, la información que existía en nuestro país y a nuestro alcance sobre el Ninjutsu, la Bujinkan, Hatsumi Sensei, etc, era ínfima, incluso para los propios maestros, que jamás habían pisado Japón y apenas si hacía un par de años que practicaban el arte del Ninja, Togakure Ryu Ninjutsu, como entonces se llamaba nuestro arte, de la mano del introductor del mismo en nuestro país. Todo era Togakure Ryu Ninjutsu, y el Gran Maestro Hatsumi Sensei, era como un ser divino y superior, del que apenas nada se sabía.

Nadie preguntaba mucho, tampoco había de donde sacar la información –hay que recordar que Internet no existía todavía y si existía no estaba a nuestro alcance, ya que nosotros nunca habíamos visto un ordenador-, así pues, los maestros eran dioses todopoderosos y lo que ellos decían iba a misa y era la única verdad.

A nivel técnico comentar que por ejemplo “no existían” las 9 escuelas. Todo era Togakure Ryu Ninjutsu. Se practicaban técnicas sueltas y libres, los kamaes, taihen jutsu, los métodos de golpeo, trabajo libre con diferentes armas,etc., pero no existía ningún programa ni temario específico ni mucho menos “técnicas de escuela” con nombre y apellidos. Ni siquiera recuerdo que en esa época se entrenase la Kihon Happo, eso vino más tarde.

Mucho fue lo que vivimos en aquel pequeño dojo durante cinco años, los que por allí pasamos durante mi permanencia en él. Mucho bueno y mucho malo. Lo bueno, lo mejor, es que de allí surgió el germen de lo que hoy somos. Grandes amistades se forjaron allí, bajo los duros entrenamientos y la férrea y estricta disciplina. Y esas amistades aún perduran, y algunos de los que allí nos iniciamos en este camino aún permanecemos en él. Bushi Dojo, Oni Dojo, no existirían de no haber sido por aquellos años y aquellos lazos que allí se forjaron. Y más gente que salió de allí y me consta que aún continúa…otros han dejado el arte marcial, pero la amistad todavía perdura.

de izda a dcha: Esteban Mota, yo, Kim y Dani "Rambo". Todos para uno y uno para todos

Buenos son también todos los recuerdos de los diferentes cursos y clases especiales que realizábamos en la montaña. Salíamos bastante a la montaña a entrenar. Y entrenábamos ninjutsu. O lo que nos vendían como tal. Pero es innegable que disfrutábamos como enanos. Aquellos cursos en el Pirineo, entrenando de noche con nieve hasta la rodilla, o metiéndonos en ríos helados para practicar sui ren, saltando de roca en roca, haciendo survival o go ton po, escalando a pelo o haciendo rappel, golpeándonos con ramas de árbol hasta sangrar, “para endurecer el cuerpo y la mente”, lo que hiciese falta. Sin seguridad de ningún tipo. A día de hoy constituyen recuerdos maravillosos e imborrables al fin y al cabo. Y porque no decirlo, también sintiendo cierta nostalgia de no poder volver a repetirlo. Hoy en día cualquier “maestro” que hiciese eso y se enterase la familia de algún alumno, iría denunciado y a la cárcel. Pero eran otros tiempos.

Survival en los Pirineos

En esos primeros años también, tuve el inmenso placer de conocer a Hatsumi Sensei y entrenar bajo sus órdenes por primera vez, acudiendo al primer Tai Kai que se celebró en España, que fue Torremolinos 1990. Todo un gran acontecimiento.

Primer encuentro con el Sôke. Tai Kai de Torremolinos 1990

Primer encuentro con el Sôke. Tai Kai de Torremolinos 1990

¿Y lo malo? Bueno, en catalán se dice que “lo que no mata engorda, y si no hace crecer”. Y así fue, para algunos. Crecimos bajo viento y marea y aquello, a algunos, nos hizo fuertes para seguir en el camino. Y en ese camino también se quedaron otros. Que no supieron o no pudieron soportar la presión. Un suicidio de un compañero, varios accidentes más o menos espectaculares… Y aún peor, es que aquello fue degenerando, y lo que simplemente primero era sólo férrea disciplina y duro entrenamiento, lo cual era perfectamente aceptable para nosotros, al final se convirtió en lo que hoy podría ser considerado casi como una secta, con importantes temas económicos, tarifas desorbitadas, estafas, coacciones, engaños y mentiras, etc. No creo que sea bueno abundar sobre ello en este escrito por lo cual correré un tupido velo.

1992 El Sôke en el dojo de Barcelona antes del Tai Kai.

Baste decir que a finales del año 1992, tras haber organizado con éxito el Tai Kai que se llamó de Barcelona, pero que en realidad se celebró en Lloret de Mar (Girona), una gran mayoría de alumnos del dojo, con muy poco tiempo de diferencia, llegamos exhaustos al límite, y conocedores que estábamos metidos en una espiral negativa y que había luz más allá, nos dimos de baja huyendo despavoridos en busca de nuevos horizontes, incapaces de soportar por más tiempo todo aquello.

Tras nuestra salida de aquel dojo, Kim y yo nos convertimos ya en inseparables compañeros de viaje y fuimos buscando, maestro tras maestro, algún sitio donde poder recalar y donde poder continuar nuestro entrenamiento dentro de la Bujinkan.

Primero estuvimos un par de años entrenando con un maestro muy cerquita de Barcelona. Pronto nos dimos cuenta de que aquel no era el tipo de entrenamiento que nos gustaba pero no había nada más, con lo cual había que seguir. Para colmo nuestro pasado nos perseguía, y por mucho que nos esforzábamos y muchas clases y cursos a los que acudiésemos, nunca nos examinaban ni nos subían de grado. Para ese maestro siempre teníamos muchas cosas que pulir aunque algunas veces teníamos incluso más información o conocimientos que el propio maestro sobre algún tema o arma en concreto. No nos medía con el mismo rasero. Pero no importaba, nosotros seguíamos impasibles, entrenando sin descanso, al fin y al cabo sólo estábamos en esto por pasión y jamás imaginamos lo que algún día tenía que llegar….

Con Oguri Sensei 1992 Canarias

En 1994 retomamos contacto con algunos compañeros que habían estado desperdigados y fundamos y abrimos nuestro dojo, Bushi Dojo, en la calle Ciutat de Granada, en Barcelona. Eso nos permitió “liberarnos” de las clases de entre semana con el instructor con el que no estábamos a gusto, ya que teníamos que atender nuestro propio dojo; aunque seguimos manteniendo contacto con él, yendo a las clases especiales para cintos negros que impartía los sábados, ya que era la única manera de seguir aprendiendo. Pero ya no éramos alumnos suyos. Al mismo tiempo empezó nuestra relación con otro maestro, Pedro Fleitas, que empezaba a destacar bastante en España y que impartía cursos regularmente por toda la Península. Empezamos a viajar a sus cursos y nos hicimos alumnos suyos. Y aunque alumnos suyos en la distancia, solíamos entrenar bastantes veces con él a lo largo del año como para mantener una progresión coherente. Además su nivel estaba bastante por encima de lo que nosotros habíamos conocido hasta aquel momento. Y nosotros éramos verdaderas esponjas, ávidos de conocimientos y técnicas.

Con Pedro Fleitas. 1994 ó 1995. En Elche (Alicante)

Mientras tanto nuestro dojo, Bushi Dojo, empezaba su andadura. Trabajamos duro para acondicionarlo y nos embarcamos en nuestra aventura particular con muchísima ilusión. Teníamos que ser cuatro “socios”, pero antes incluso de levantar la persiana una compañera se echó atrás del proyecto y nos quedamos sólo tres, Kim, yo, y otro compañero, Antonio. El dojo estaba situado en la segunda planta de un edificio industrial, con un bar de un conocido grupo de “motoras” en los bajos, que nos tenían mucho respeto, puesto que aunque algunos de ellos eran elementos de mucho cuidado, nosotros éramos “los ninjas del piso de arriba”, y como alguno de ellos y algún camarero del bar había probado alguna clase con nosotros, y había desistido por lo duro de los entrenamientos, nos respetaban y teníamos con ellos una relación muy cordial, y nunca ni nosotros ni nuestros alumnos tuvimos con ellos ningún problema.

Primeros años de Bushi Dojo. Go Ton Po en la montaña

El dojo consistía en una gran sala de entrenamiento, con suelo de cemento pintado de gris, un gran despacho, un recibidor y dos vestuarios. Todo un lujo para nosotros. Obviamente todo operaba en negro. Pero entre varios antiguos compañeros, salidos del primer dojo, y los alumnos que reclutamos con la propaganda que hicimos, empezamos a funcionar. Había una serie de clases oficiales a la semana, todos los días, pero los veteranos tenían incluso llave del dojo y podían ir a entrenar cuando quisieran.

¿Cómo puede ser que no tenga ninguna foto de allí?

Fue una época muy fructífera en la cual aprendimos mucho. Todo lo que recibíamos en conocimientos en las clases de los sábados y los cursos a los que acudíamos, lo revertíamos en nuestras clases y lo trabajábamos incansablemente.

Pero la aventura del dojo propio duró poco, apenas dos años. Los gastos eran grandes y los ingresos no permitían cubrirlos, con lo cual siempre acabábamos teniendo que poner dinero de nuestros bolsillos para mantener el dojo operativo. Al final la situación se hizo insostenible, y con gran dolor de nuestro corazón tuvimos que abandonar nuestro local y buscarnos la vida para dar clase en algún gimnasio establecido de la ciudad. Pero Bushi Dojo ya era una realidad. No era un sitio físico ni una entidad comercial. Bushi Dojo éramos nosotros, los que lo creamos y creíamos en el proyecto y los que nos acompañaban en el viaje.

Así pues, en 1996 empezamos a impartir nuestras clases en el conocido centro deportivo Alfa 5 de Barcelona. Creo que fue en ese momento cuando Antonio dejó de formar parte del proyecto como instructor y se quedó simplemente como alumno y compañero.

Antonio entre Esteban y Kim. Arriba a la izquierda

Mientras tanto seguíamos viajando a cursos por toda España, de diferentes instructores, y por supuesto a todos los Tai Kai que podíamos, de los que Hatsumi Sensei impartía por el mundo incansablemente en aquella época y en España muy especialmente.

Kim fue presentado al Sakki Test en el Tai Kai de Alicante de 1996, llamado por Hatsumi Sensei el Tai Kai de la Luz, por lo luminosa que le pareció la ciudad.

Hay que pensar que la prueba del Sakki Test es un momento crucial en el camino de cualquier budoka de la Bujinkan. Y también un momento de crisis existencial. ¿Y si no lo paso? ¿Y si después de todo, esto no es real? ¿Y si no siento nada? Y aquel momento no lo fue menos para Kim y para mí, su compañero de viaje. Recuerdo que estábamos en un momento delicado, y como nosotros nunca nos hemos mentido en nuestra relación marcial y siempre hemos sido honestos con nosotros mismos y el uno con el otro y con nuestros alumnos, fue algo especial, ya que a él le había llegado el momento y a mí todavía no. Kim me dijo “si esto no es real, yo lo dejo, abandono”. Y fue real, muy real. Kim pasó el Sakki Test de forma impecable, obteniendo el bugo (nombre marcial) de Kôyû (Hermano de Luz), directamente de Hatsumi Sensei. Además está filmado. En aquel momento no me pudo comentar lo que sintió, ya que eso es sagrado, solo se comenta entre gente que lo haya pasado, para no influenciar al otro y hacerle pensar que es lo que tiene que sentir, ya que para cada uno es diferente. Pero simplemente me dijo “es real, no tengas ninguna duda”. Nuestra alegría fue inmensa.

Por aquellas fechas, diez años después de empezar mi camino en Bujinkan, yo todavía era 3er dan, y no fue hasta 1997 cuando el entonces mi maestro, Pedro Fleitas, en un seminario en Almería, me hizo trizas haciéndome servir de uke durante todo el seminario, vapuleándome de lo lindo y haciendo incluso aflorar la sangre de mi pecho a través de la camiseta de entreno totalmente desgarrada. Me comentó al final del curso que ese había sido mi examen, que a partir de entonces ya era 4º dan, y que me consideraba preparado para pasar la prueba del Sakki Test, a la cual pensaba presentarme en la siguiente venida del Sôke a España, concretamente a mi ciudad, Barcelona, en Octubre de 1997. Fue un gran momento para mí.

Verano de 1997. Curso en Almería haciendo de uke de Pedro Fleitas.

Los recuerdos de todos esos cursos y Tai Kais se aglomeran en mi mente y se mezclan unos con otros, junto a tantas y tantas anécdotas, que ahora mismo me siento incapaz de separar unos de otros y otras y diferenciar si eso pasó en tal o cual sitio. Además, abundar en todo ello también haría de este texto un enorme ladrillo, si no lo es ya.

Pasé mi Sakki Test en el Tai Kai de Barcelona, en Octubre de 1997, en el Hotel Plaza de la Plaza España de Barcelona. Unos quince o veinte aspirantes estábamos expectantes y con esa sensación entre alegría y temor, angustia y nervios, y porqué no decirlo, miedo también. Mi hermano Kim me colgó del cuello su medallita con el Bujin de plata para que me diese suerte. Ya no me la he vuelto a quitar en los entrenos.

Ese Sakki Test, todavía era a la antigua, en una sala cerrada donde sólo estaban los aspirantes, Hatsumi Sensei y los Shidoshis que hubiese presentes en el momento y que también juzgaban si el aspirante había pasado correctamente o no. Hoy en día son públicos.

Sensei dijo que iba a ser muy duro, que ese era el momento de la verdad y que sólo nos iba a dar una oportunidad, cuando lo normal son dos. Estaba serio e imponente y la ceremonia se llevó a cabo con mucho rigor y tensión. Sensei bajaba el fukuro shinai con violencia en cada ocasión llegando siempre hasta impactar en el suelo, o en la cabeza o cuerpo del aspirante. Delante de mí se presentaron tres o cuatro aspirantes que recibieron un tremendo golpetazo en la cabeza u hombro, fallando en el intento. El aire se podía cortar en la sala. Llegó mi momento, me adelanté y me coloqué en Seiza delante de Sensei, dándole la espalda, cerré los ojos y aspiré profundamente. Sensei comenzó a hablar, yo no entendía nada, ni oía nada más que un lejano rumor de su voz en alguna parte escondida de mi cerebro. Me tocó con el shinai en los hombros y la cabeza indicándome que me relajase, que la prueba iba a comenzar, pero siguió hablando, no se si durante dos segundos o dos minutos pero para mí el tiempo se detuvo (¿retsu?) y de repente llegó la explosión. No voy a explicar lo que sentí por lo que he comentado anteriormente. De repente me hallé a unos metros de Sensei ya que sin ser consciente de ello había rodado disparado hacia delante, pero la espada de Sensei me alcanzó en el tobillo derecho un fuerte garrotazo, cuando mi cabeza y mi cuerpo ya habían escapado de ella. Si hubiese sido una espada real probablemente me habría cortado el pie. Fallé la prueba. No me lo concedieron. Pero poco recuerdo más de los siguientes aspirantes, que fueron fallando uno tras otro sin conseguir pasar tampoco en ese día ni uno de ellos si mi memoria no me falla. Y recuerdo poco porque yo estaba super feliz y como flotando. Había fallado al no ser capaz de esquivar completamente la espada, sí, pero había SENTIDO lo que había que sentir. Aquello era real. Y si aquello hubiese sido una espada afilada, habría sobrevivido al ataque. Aquello no era una farsa, era totalmente real. Sensei transmitía la energía, la intención de matar, y yo la había sentido de manera muy potente, inequívoca. Fui muy feliz. Sensei dijo que muchos habíamos sentido pero que él había sido demasiado exigente y que al día siguiente nos daría a todos una segunda oportunidad.

Y así fue como ya muy tranquilo, al día siguiente, me senté otra vez delante suyo y dejé mi mente en fudoshin, dejé que todo fluyera y pasé el Sakki Test, disfrutando esta vez nuevamente de esa energía que Sensei me regaló de nuevo. Esta vez la espada no me rozó aunque llegó de nuevo hasta el suelo. Yo siempre digo que he pasado el Sakki dos veces, ya que he tenido el placer de sentir la energía de Sensei por dos veces. Fue muy especial para mí. Sensei me otorgó el bugo (nombre marcial) de Kôryu (Dragón de Luz).

Tras pasar el Sakki Test Barcelona 1997

Más o menos por esa época, 1996 ó 1997, debió ser el primer curso en España de Brin Morgan, un instructor inglés del que nos habían hablado muy bien y que una vez visto se convirtió para nosotros en un referente a seguir. Fue como abrir los ojos a otro mundo, oculto hasta entonces. Explicaba cosas y trabajaba temas hasta entonces nunca vistos por nuestras tierras (los cinco elementos, mudras, aplicaciones de Kuji Kiri….) y además a nivel técnico se movía y manejaba las armas de manera excepcional. Empezamos a seguir a dicho instructor a todos los cursos que impartía aunque seguíamos siendo alumnos de Pedro Fleitas. Así pues combinábamos las dos maneras de entender el Budo de Hatsumi Sensei. Y así seguimos durante años, aunque a todos los efectos, nuestro maestro, del que dependíamos de cara a Japón, era Pedro.

Los alumnos en nuestro dojo iban apareciendo y desapareciendo, siempre manteniéndose un pequeño grupo de fieles, el núcleo duro de Bushi Dojo.

En el año 1999 surgió la gran oportunidad, los astros se alinearon para ellos y mis buyus Kim y Esteban tuvieron la posibilidad de viajar por primera vez a Japón, junto al nutrido grupo español que viajaba en Febrero de la mano de nuestro maestro, para disfrutar por primera vez de lo que es saborear el Budo en su cuna. Sus aventuras y anécdotas fueron muchas y variadas, disfrutaron de lo lindo y también sufrieron penurias, que lastimosamente yo no pude compartir con ellos.

Al año siguiente sí pude lograrlo, el año 2000 fue mi primer viaje a Japón, junto a Kim y dos alumnos. Fue un viaje sensacional, lleno de vivencias irrepetibles como por ejemplo  poder  presentar a nuestros dos primeros alumnos al Sakki Test, en el Hombu Dojo, prueba que superaron maravillosamente convirtiéndose así en Shidoshis.

Budita (David Guzmán) y Rambo (Dani Delgado) tras pasar el Sakki Test en Japón

No hay palabras suficientes para describir lo que se siente allí por primera vez. Visitar a Sensei en su casa. Entrenar con él allí. Entrenar con los shihanes japoneses en sus dojos cuando aún no daban apenas clases en el Hombu. Amén de las visitas culturales y turísticas.

Pero el olor del Hombu Dojo… Aún hoy, tantos años después, se me erizan los pelos cada vez que abro la puerta corredera del Hombu, hago una reverencia, entro en el descansillo y enfoco mis ojos al majestuoso kamiza. Tantas y tantas vivencias, tantos y tantos entrenos, disfrutados con pasión y glotonería, deseando que no acaben nunca.

A partir de ese año tuve la inmensa suerte de poder repetir viaje a Japón, año tras año durante diez años, y todos ellos estuvieron llenos de grandes sensaciones y experiencias.

También quiero destacar en este escrito a algunas personas singulares que allí hemos conocido y con las que hemos mantenido una relación especial al ir pasando los años (Masao San, el dueño del pequeño y estupendo restaurante de al lado de casa de Sensei, donde tantas excelentes comidas hemos disfrutado; Oba San, la dueña del Ashibi Ryokan donde tantas veces nos hemos alojado, …)

Con Oba San, la dueña del Ashibi Ryokan

Más o menos sobre ese año abandonamos el gimnasio Alfa 5, no recuerdo exactamente porque motivos, y nos trasladamos al Polideportivo Nova Icària, donde seguimos impartiendo nuestras clases regularmente cada semana y a la vez continuábamos entrenando y aprendiendo, desde entonces cada año ya en Japón, dos o tres semanas al año, al mismo tiempo que seguíamos acudiendo a los Tai Kais que impartía Hatsumi Sensei por el mundo, y a los cursos que dictaban nuestros dos maestros occidentales, amén de algún otro siempre que podíamos.

Con nuestro alumno y compañero de camino Sergio Serrano. Tai Kai Madrid 2001

Un cambio de Dirección y de condiciones poco favorables para nosotros en el Nova Icària nos hizo buscar otro lugar, y en Enero de 2002 entramos a formar parte de la plantilla de profesores del Gym Yawara, donde seguimos aún a día de hoy impartiendo clases regulares.

En estos últimos diez años también han pasado muchas cosas. Hatsumi Sensei decidió dejar de viajar por el mundo impartiendo Tai Kai’s en el 2003. A partir de entonces la única posibilidad para entrenar con él era viajar a Japón.

Japón 2004

Pero el mundo ha seguido girando y nosotros hemos ido evolucionando en nuestro Budo. Al igual que en todos los anteriores años, hemos hecho muchos amigos y también enemigos. Hemos seguido viajando a Japón cada año. Si uno de los dos, Kim o yo, no ha podido algún año, ha sido el otro el que ha ido, siempre acompañados de algún compañero o alumnos varios. Nuestro hermano Esteban siempre ha estado a nuestro lado, a las duras y a las maduras, y aunque no pueda entrenar todo lo que sería deseable debido a su trabajo, se ha mantenido fiel al espíritu de Bushi Dojo y nos ha acompañado en casi todos los viajes a Japón. Hemos recuperado viejas glorias de la primera época que han vuelto a entrenar con nosotros, algunos han durado apenas un tiempo, otros aún continúan.

Japón 2007

Con Héctor Canal y Víctor Bayod, alumnos veteranos, en clase de Senou Sensei. Japón 2008

Hace unos cuantos años decidimos cortar nuestros lazos con uno de nuestros dos maestros referentes occidentales debido a ciertos aspectos en su manera de entender la Bujinkan que no encajaban con nuestra visión. En cualquier caso nada traumático, puesto que ya hacía bastantes años que volábamos solos. De hecho, desde el momento en que pasas el Sakki Test, se dice que técnicamente pasas a ser alumno directo de Hatsumi Sensei, aunque eso en la realidad no es tan cierto. Siempre necesitas tener a alguien de referente, que te guíe, y del cual continuar aprendiendo, a menos que puedas empezar a viajar asiduamente a Japón para beber directamente de la fuente, y más de quince días al año, claro está. Lo cual no era nuestro caso por desgracia.

Clase de Tameshigiri con Someya Sensei

practicando tameshigiri en la clase de Someya Sensei

Así pues seguimos progresando solos, con la suerte que tenemos de ser dos y poder entrenar juntos tanto como queramos o nos permitan las circunstancias. Eso nos ha ayudado mucho. Creemos que somos los únicos del mundo, al menos en Bujinkan, que estamos en este extraño caso de simbiosis, impartiendo las clases siempre juntos, complementándonos a la perfección. Eso también nos ha hecho fuertes y más libres.

Durante todos estos últimos años hemos impartido cursos en diferentes lugares de España y también en otros países, e incluso a día de hoy tenemos una delegación en México DF, dirigida de manera excelente por nuestro hermano Carlos Bautista, Shidoshi.

Con mi hermano Carlos Bautista. Curso en México Octubre 2010

Y a la vez hemos seguido manteniendo una referencia a nivel de instrucción, aparte de Japón, en el que consideramos que aún podemos llamar nuestro único instructor occidental en este momento, Brin Morgan, del cual siempre aún hoy tenemos algo que aprender a nivel técnico, y al cual seguimos visitando en sus cursos siempre que podemos.

con Brin Morgan y Natascha

Y por supuesto la luz que nos guía siempre desde hace tantos años, Hatsumi Sensei, nuestro Sôke, al que tanto le debemos. Y los Shihanes japoneses, claro, con todos los cuales procuramos entrenar siempre el máximo posible (Noguchi Sensei, Nagato Sensei, Oguri Sensei -recientemente fallecido-, Senou Sensei, Ishizuka Sensei, Someya Sensei…)

con Nagato Sensei 2004

Con Oguri Sensei

con Noguchi Sensei 2007

Con Senou Sensei

Con Someya Sensei

con Ishizuka Sensei 2009

Pero por encima de todo Hatsumi Sensei. Toda esta pequeña o gran aventura de mi Budo, de nuestro Budo, no existiría si no fuese por él. Sigo viendo sus videos una y otra vez, leyendo y releyendo sus libros, repasando las notas tomadas en sus clases, y deseando de todo corazón que llegue pronto el día en que pueda volver a disfrutar de sus enseñanzas en directo.

Sensei en su oficina 2004

Con Sensei. Japón 2008

A día de hoy, tras mis primeros 25 años en la Bujinkan, sigo disfrutando cada día aprendiendo y enseñando.

Y todos estos años están inseparablemente ligados a mi hermano Kim Oliveras y a nuestro proyecto en común, Bushi Dojo, que es una realidad viva y tangible; un dojo que sigue trabajando día a día para mejorar en su camino marcial.

¡Brindo por veinticinco años más!

Dani Esteban -Kôryu-

Shihan 15º dan Bujinkan Dojo

Kôryu (Dragón de Luz) pintado por el Sôke Hatsumi

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9 responses

6 03 2012
Inoshishi Yoroi

Increible, sensacional, genial i realment expectacular.
Un dia recordo que et vaig comentar sobre, perque no escrivies sobre la teva història en la bujinkan. Recordo que em vas contestar que ningú ho llegiria.
Avuí ens has regalat als teus alumnes algo molt gran a la meva manera d’entendre la paraula compartir.
Molts es veuran reflexats, molts se sentiran identificats, d’altres els hauras distret una estona, a molts els hauras emocionat.
Per part meva avuí es un dia trist, un dia on s’ha apagat una llum important en la meva vida. Pero a l’hora llegint aquest petit troçet de la teva historia m’has fet veure que quan s’apaga una llum es perque s’encen un altre en un altre racò.
Indirectament o no, però deixa’m que m’auto dediqui el teu record en un dia com avuí.
Gracies per tant i per res sensei.

6 03 2012
Inoshishi Yoroi

Ara lo tocaria al Kim i l’Esteban explicar la seva historia.

6 03 2012
bushidojo

Gràcies Inoshishi!
La historia del Kim i del Esteban es 99% la mateixa.

9 03 2012
J.m.Serrano

Exclente relato.
Creo que es un legado que todos deberemos ir dejando a las generaciones venideras. Pues ya hace algún tiempo que somos Gran parte de la Historia de la Bujinkan; que NO PASADO. Tal ves si un comienzo….
Enhorabuena Dani.
Mi felicitación más sincera.

9 03 2012
bushidojo

Gracias Juanma ! Un fuerte abrazo. Quizás sí que empezamos a ser Historia… es decir, VIEJOS ;>) ja ja !!

9 03 2012
Pere

Hola Dani
Llegint el teu escrit m’ha vingut a la memòria, els meus començaments amb els meus companys Jordi Pagès i Renan Perpiña.Molt poca informació teniem aleshores, tot era confús. A mi em sembla que hagin passat dos dies, i ja fa 25 anys!!!.
Com diu en Serrano som part de la història de la Bujinkan, a veure si en podem fer 25 més.
salut
una abraçada
Pere Ruiz

13 03 2012
Juan Pedro Fornés

Muy bueno el ejercicio de exteriorizar y más importante el estar orgulloso de tus raíces y no avergonzarte del pasado, si no como bien dices, aprender para corregir lo que no te gustó. Me ha gustado mucho, un abrazo.

13 03 2012
bushidojo

Gracias Juan Pedro. Un abrazo.
A ver si tenemos pronto ocasión de compartir!!!

30 03 2012
crosnet

notable historia, es una bendicion tener un hermano en el camino. y usted tiene muchos.

saludos.

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