Suiton Jutsu – primera parte

2 08 2012

Orígenes del Sui jutsu

El antiguo arte de la natación (Koshiki Suiei jutsu) se estudiaba en numerosos ryus. Su práctica como arte marcial (es decir, como arte de combate y supervivencia en el agua) fue desarrollada entre los siglos XII y XVI, y de forma muy especial durante el Sengoku Jidai o “Período de los Estados en Guerra” (1467-1615), destacando la figura precursora del clan Murakami, de la región del mar interior de Seto, entre las islas de Honshu y Shikoku. Este clan, cuyos ancestros habrían sido piratas, contaba con una gran experiencia en batallas navales, y podría haber constituido los pilares fundamentales de este arte y dando lugar más tarde, a la especialización de los diferentes sistemas de natación, el entrenamiento con armas y otras muchas habilidades en el medio acuático.
Posteriormente surgirían numerosas escuelas (Ryuha), cuyos iniciadores habrían sido en muchos casos antiguos miembros del clan Murakami.
Durante el período Edo (1600-1867 dC) prácticamente cada clan tenía su propio Koryu de Suieijutsu.
En el Kakuto Bugei, o grupo de artes marciales de combate del guerrero japonés, existían dos artes específicas relacionadas con la natación:

– Suieijutsu: técnicas de natación y de combate en el medio acuático. Este arte debía ser dominado por todo tipo de guerrero, desde el de clase más baja, el soldado de infantería (ashigaru), hasta la clase más alta de bushi, de forma que,
muy pronto fueron incluida esta especialización como una de las dieciocho habilidades (Bugei juhappan) que el samurai debía dominar dentro de la tradición marcial.

– Suibajutsu: técnicas de natación a caballo. Era un arte extremadamente especializado y sólo se enseñaba a los bushi de mayor rango.

La geografía nipona y, en este caso, los ríos, siempre habían constituido uno de los principales obstáculos en la marcha de los ejércitos. Así, una solución simple era que todo samurai tenía que saber nadar… En este sentido cabe pensar que a raíz de tal imposición, la preparación del samurai para progresar en el medio acuático debía ser bastante más exhaustiva que en épocas anteriores.

En el equipamiento habitual los guerreros japoneses llevaban siempre algún sistema de flotación, existiendo diferentes diseños de chalecos salvavidas, especialmente destinados a los menos fuertes y hábiles en estas prácticas. Uno de estos dispositivos era conocido como uki-bukuro, y consistía en un cinturón salvavidas con numerosos flotadores de material hinchable colocados uno al lado de otro, con uno más grande en el medio. Los samuráis a caballo lo transportaban atado a la silla o en la grupa, disponible para su utilización cuando era necesario cruzar un río o un lago. Decían que equilibraba el peso de la armadura sumergida. La descripción afirma que “una persona que sabía nadar bien llevaba el flotador en su cintura y quien no sabía nadar bien lo llevaba en el pecho”. El Geijutsu Hiden Zue, muestra a los ashigaru (guerreros de a pie, infantería) con dos tipos diferentes de ayudas a la flotación. Una consistía en dos piezas de madera atadas bajo las axilas sobre las que descansaban los brazos. En algunos casos eran suplementadas por una especie de bolsa a modo de flotador. Las armas de fuego eran portadas fuera del agua. Las armas de gran calibre se transportaban en balsas de madera, empujadas por los ashigaru a nado. El equipamiento estándar del ashigaru consistía en jingasa, cinturón, armadura okegawa-do, bolsas para la comida y flotador para cruzar ríos.

En consecuencia, el “arte del agua” se convertiría ya desde tiempos antiguos en un arte militar, puesto en práctica en tiempos de guerra. El principal objetivo de este arte era la formación de los samurais y de los marineros en la natación, para que fueran capaces de mantenerse a flote o realizar trabajos específicos en el agua durante tiempos prolongados. Se primaba en estos casos la resistencia a la velocidad, no siendo tan importante nadar a grandes velocidades como el cubrir grandes distancias (Enei).

Sin embargo, al igual que ocurrió con la mayor parte de tradiciones marciales, estas artes natatorias fueron perdiéndose a medida que prosperaban los tiempos de paz en Japón.
Durante el gobierno de los Tokugawa, surgen, pero sobre todo resurgen, numerosas escuelas (Ryu), a la par que proliferan cuantiosos estilos marciales, labrándose en este sentido la verdadera conciencia del Suijutsu. Los herederos de aquellas antiguas tradiciones casi perdidas retoman las técnicas y especializaciones diferentes para cada clan, ya que cada una de estas enseñanzas estaban adaptadas a las distintas condiciones geográficas y topográficas de sus territorios, y a las características del agua de sus propios dominios (costas y mar abierto, lagos, ciénagas y pantanos, ríos de montaña,aguas someras, aguas profundas, etc.).

En cierta conversación que mantuvo Tokugawa Ieyasu (1542-1616), fundador de la dinastía de los Tokugawa, con Todo Takatora, uno de sus más cercanos consejeros, le fueron formuladas las cosas más importantes que un monarca debía poner en práctica: el arte ecuestre y la natación. El propio Ieyasu ya había tenido en cuenta estos aspectos como necesidades básicas del guerrero, ya que en su juventud había practicado regularmente la natación en Okazaki. Cuando posteriormente se trasladó a la fortaleza de Edo (actual Tokio), continuó sus ejercicios de natación en el foso del castillo,
practicando incluso en los últimos años de su vida, cuando ya contaba con más de setenta años.

El objetivo en este arte no era meramente mantenerse a flote en una emergencia o incluso nadar largas distancias, sino hacer uso de armas, particularmente del arco y las flechas, mientras se avanzaba en el agua. Se establecieroN especializaciones particulares como por ejemplo la habilidad de nadar mientras se llevaba puesta una pesada armadura. Las técnicas de natación se fueron perfeccionando hasta el punto de mostrar una tremenda habilidad y desenvoltura en el medio acuático (algunos ejercicios incluían mantener un abanico entre los dedos de los pies mientras se atravesaba el agua, a nado o simplemente dejándose flotar).
A principios del período Meiji (a partir de 1867), el arte del llamado Suiei jutsu fue sustituido por una designación menos marcial, Oyogi jutsu.

Fin de la primera parte.

 

Fuente: Texto encontrado en Internet, recopilado por César Martínez M. de Mercado y María del Carmen Oviedo Gómez, al parecer alumnos de Bujinkan Collado Dojo o de alguno de sus grupos. No ha sido posible encontrar una forma de contacto directo con ellos para solicitarles el permiso para publicarlo en este blog.
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4 responses

2 08 2012
Juan Pedro Fornés

Muy interesante Dani, estoy deseando leer el resto. Por cierto, llegados a estos puntos de entrenamiento (aunque quizás debiéramos recordarlo para cada cualquier técnica, arma o información), deberíamos ir adjuntando a los artículos algún tipo de “advertencia”, es decir, algo así como:

“Se recomienda no intentar estas técnicas sin la supervisión de una persona cualificada en la materia, el autor no se hace responsable de las posibles consecuencias negativas de su puesta en practica. Por favor, se responsable en tu entrenamiento y en tus enseñanzas.”

2 08 2012
bushidojo

Hola Juan Pedro. Me alegra que te haya gustado. La verdad es que es interesantísimo.
El resto vendrá durante este mes. Cada 4 días o así, como siempre. ;>)
En cierto modo estoy de acuerdo contigo pero por otra parte pienso que la gente “debe”, obligatoriamente, y tal y como dices al final, ser responsable de sí mismo. De su entrenamiento y de su vida.
Ir “advirtiendo” por ahí no creo que sea la manera. Se me antoja un poco como aquello de -voz de doblaje sudamericano antiguo- : No intenten esto en sus casas! 😄
Un abrazo.

2 08 2012
Juan Pedro Fornés

Sabias palabras. Ciertamente esto es algo serio, es un arte marcial y si la gente no lo respeta, la vida se encargará de enseñarle…

Como siempre y hasta por Internet (y de vacaciones…;-)), nos enseñas cosas… a los que prestamos oídos claro, jajajajaja.

Un abrazo y disfruta del verano.

2 08 2012
bushidojo

Ja ja, qué va! Cómo voy yo a pretender “enseñar” nada, si nuestro propio Sôke dice que él “no enseña”, “sólo muestra lo mucho o poco que sabe”.
Luego, allá cada cual….
Quien decida que eso le sirve, que lo tome, sino que lo deje.
Como las lentejas. ¿habrá probado el Sôke un buen plato de lentejas? 😄
Mañana empiezo yo mis vacaciones. Espero disfrutarlas. Pero el Blog no va a parar. Sigan atentos a sus pantallas! je je! Otro abrazo y que disfrutes las tuyas!
Dani

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