Sanmyaku, Bujinkan Densho nº 9 – Sé joven para siempre en tu entrenamiento

26 02 2013

La revista Sanmyaku (Cadena Montañosa) se empezó a publicar en 1993, pensada como una transmisión directa del Sôke para todos los buyus de la Bujinkan. Controlada desde el Hombu Dojo por Hatsumi Sensei en persona y publicada y traducida en los diferentes países por un Shihan responsable en cada zona. En cada número escribía siempre algo Hatsumi Sensei, en los primeros números colaboraron algunos Shihanes japoneses y luego los Shihanes más conocidos de Occidente.  En total aparecieron 11 números  y dejó de publicarse a mediados de 1996.

Por lo tanto muchísima gente practicante de la Bujinkan  no ha conocido ni leído esta revista, practicamente todo aquel que lleve menos de 15 años en la organización.

He leído todos los números de Sanmyaku infinidad de veces, y cada vez que releo alguno encuentro nuevas joyas del Sôke o de los Shihanes japoneses, que o bien se me pasaron por alto en su momento, o bien vuelven a estar de máxima actualidad, o vuelven a llamar de nuevo mi atención, casi 20 años después.

Es mi intención ir publicando aquí algunos extractos de los diferentes números, algunas de estas pequeñas  perlas, para que así al menos, aquellos que no han tenido oportunidad de leer ni siquiera de ver las revistas, puedan tener acceso a alguna pincelada más de la inmensa sabiduría de nuestro Sôke y de nuestra Historia.

Esta es la cuarta entrada de esta serie de pequeños artículos.

Esta vez habla Ishizuka Sensei sobre sus inicios con el Sôke Hatsumi.

del Sanmayaku nº 9, publicado en Enero-Febrero de 1996.

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SÉ JOVEN PARA SIEMPRE EN TU ENTRENAMIENTO

por Ishizuka Tetsuji, 10º dan de Budo Taijutsu.

Mi primer encuentro con el Sôke fue en la primavera de 1964, el año de las Olimpíadas de Tôkyô. Me había dislocado el hombro derecho durante una competición de Jûdô en el instituto y lo visité para que me tratara. Incluso cuando me estaba tratando me invitó a probar este arte marcial, pero mis exámenes de acceso a la Universidad eran en ese instante así que esperé a terminarlos, entrando en el Dôjô en febrero de 1966. Tenía 17 años. Mi primera impresión se puede resumir como:”¡Qué difíciles son estos movimientos!” Había practicado algo de Kendô y Shôrinji Kenpô además de Judô, pero recuerdo que perdí el sentimiento ya que estos movimientos eran de una naturaleza totalmente diferente. Era como si intentase por primera vez montar en bicicleta.

En aquella época había pocos estudiantes, los que asistían regularmente eran Oguri, Seno y Kobayashi, y otros iban y venían. El entrenamiento comenzaba limpiando los elementos del Dôjô -un suelo de madera de 8 esteras de tamaño aproximadamente-. Por supuesto practicábamos patadas y puñetazos, también técnicas de proyecciones y saltos mortales aéreos. Pero como  ninguno de nosotros era bueno acabábamos rompiendo el parquet, el entrenamiento tenía que pararse por un momento e íbamos a buscar la sierra y el martillo y todos ayudábamos a reparar el suelo. Sacábamos las tablillas hasta las viguetas, cortábamos tablas para ajustarlas y las colocábamos en el lugar. Una vez acababan las reparaciones comenzaba de nuevo el entrenamiento. Pero al ser hechas estas reparaciones por amateurs, las tablas eran de diferentes grosores y así el suelo estaba bastante desnivelado. Teníamos suerte de nunca tener ninguna lesión, habíasn con frecuencia astillas levantadas.

En aquel entonces el Sôke tenía 30 años y nosotros sus alumnos estábamos al final de la pubertad, así que el entrenamiento era muy duro. Especialmente cuando el Sôke había ido a ver a Takamatsu Sensei, el entrenamiento que le seguía era algo más duro. El Sôke a menudo recuerda que “mis alumnos eran conejillos de indias” y era bastante cierto:me podía proyectar clavando sus dedos en mi nariz o en la boca y hacerme volar.Por supuesto hacía daño, pero si alguien decía algo así él simplemente evocaba “¡eso prueba que todavía estás vivo!”. En la sesión de noche, un alumno extranjero llamado Dan debía regresar a Israel. El Sôke le dijo “Dan-san, esta noche te daré un regalo, un souvenir para llevártelo a tu país” y entrenó tan duro con él que era insoportable. Incluso Dan no lo pudo soportar y acabó gritando “¡Demonio!, ¡Sensei, es usted un demonio!”. Todos estallamos de risa.  Nunca se acababan las magulladuras o las heridas internas, pero no importaba lo duro que entrenase el Sôke con sus alumnos, nunca nos lesionó. Tampoco es diferente ahora. Porque siempre tiene algo de repuesto en cualquier cosa que haga. A menudo dice que “las personas que causan daño sólo muestran lo ineptos que son”, y es bastante cierto.

Aproximadamente 2 años después de que entré en el Dôjô, un estudiante del Club de Karate de la Universidad de Waseda vino a entrenar -Sr A.-. El Sôke me pidió que entrenara con él y estuve de acuerdo. El Sr.A. lanzó su puño a mi cara. Con un golpe hice un bloqueo alto desde Ichimonji no kamae. El Sr A. gruñó y se agarró el brazo. No vino un segundo puñetazo. “¿Qué pasó?, pensé. Su brazo se había hinchado y no podía mover su mano. Aparentemente no había razón para su segundo ataque.

La casa del Sôke tenía armas por todas partes:bolas de hierro, arcos y armas largas colgando del techo; yaris, naginatas y cerbatanas en el dintel; shukô y otras armas almacenadas en vitrinas. También había baúles llenos de Makimono y otros documentos antiguos, que cuando eran aireados en verano teníamos la oportunidad de verlos, lo cual era muy interesante.

También cuando carecíamos de energías en el entrenamiento, el Sôke sacaba una espada japonesa genuina y venía a cortar. Decía “Saltar un ken (aprox. 180 cm) es inútil:¡saltad tres!”. Pensábamos que esto era imposible, pero una vez que el Sôke cortaba lateralmente con plena fuerza, silbando el aire, vimos que podíamos saltar tres ken sin pensarlo incluso. “¡Véis, dije que podíais!”A veces el Sôke utilizaba su propio cuerpo para enseñarnos de esta manera el Shinken-gata. Realmente sabe como enseñar bien.

Otra cosa importante: en aquella época y hasta hace poco el Sôke nunca cobraba cuotas de enseñanza.Sólo recientemente ha aceptado cuotas de todos por motivos de mantenimiento. Era capaz de sobrevivir adecuadamente con su trabajo profesional e incluso ser capaz de comprar una colección de armas y material escrito poco a poco. El Sôke nos dijo que una vez que el dinero envuelve a la gente tienden a volverse un poco locos. Así que, ¿qué es lo importante en las artes marciales? Estoy seguro de que si lo piensas un momento te darás cuenta de que no es el dinero, sino el entrenamiento. ¿No?.

Verano de 1995.

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4 responses

1 03 2013
27 07 2013
jesusu

Hola.
por si alguien pueda interesar tengo material de mi época de estudiante de ninjutsu que estoy vendiendo, creo que pueden ser interesantes para algún estudiante serio de este arte.
8 revistas Sanmyaku españa del número 1 al 8 en muy buen estado. (1993-1994) es la tradución en español de la revista japonesa del Dr. masaaki Hatsumi
fotocopia del libro Ten Chi Jin Ryaku No Maki.
revista décimo dan especial ninja
revista dojo 191 entrevista a Hatsaaki hatsumi
los ninjas su arte secreto de combate (stephen k. hayes)
Libro Bujin divino guerrero Dr. masaaki Hatsumi
Libro Ninpo Taijutsu – Pedro Fleitas
Libro Kusari y otras armas Ryu san
Libro Ninja -Yves thelen
todo 70€ también libros sueltos, las revistas son el lote de 8
puede verse el material y recogerse en mano en Madrid resido en la zona del centro.

18 09 2013
Juan Enrique Serra

Hola. Estoy interesado. Mi hermana vive en Madrid. ¿Cómo te contacto? Saludos!

19 09 2013
bushidojo

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