Reportaje sobre “Kunoichis” españolas

25 03 2013
Pequeño reportaje sobre las kunoichis, publicado en varios diarios regionales,  en el que se han entrevistado a mujeres practicantes de la Bujinkan de diversas partes de España, entre las que se incluye nuestra alumna Laia Adán.
Además han puesto el video-reportaje que nos hicieron a Bushi Dojo hace ya unos años la gente de Barcelona Televisió.

«Solo he dejado de entrenar durante los embarazos»

Julieta Laorga es una ‘kunoichi’, mujeres que practican ‘ninjutsu’ y que estos días celebran un encuentro mundial en Tokio
23.03.13

ENCARNI HINOJOSA | MADRID
«Solo he dejado de entrenar durante los embarazos»

La maestra ‘kunoichi’ Julieta Laorga en una fotografía tomada en Japón. / Foto: Archivo | Vídeo: Youtube

Cuando empezó a practicar judo en 1979, Julieta Laorga era una de las pocas mujeres en su ‘dojo’, palabra japonesa para denominar el lugar de entrenamiento de artes marciales. En 2013, es sin embargo la única. Eso sí, ahora ha cambiado el judo, un deporte conocido en España, por el ‘bujinkan’, un grupo específico de ‘ninjas’ que siguen las técnicas de artes marciales del maestro nipón Masaaki Hatsumi.

Junto a su marido, quien fue su primer entrenador de judo, y sus dos hijos de 28 y 31 años, Julieta pertenece al club Bujinkan Alicante, localizado en Elche. Allí practican y enseñan la disciplina sin ánimo de lucro. Pero su singularidad va más allá, puesto que esta mujer de 53 años y originaria de Madrid, no es una aprendiz, sino una de las cuatro mujeres españolas que posee el grado más alto de esta técnica (cinturón negro-15º Dan); y una de las 23 maestras ‘ninja’ de máximo nivel -conocidas como ‘shihan’- que existen en el mundo.

“Para mí es un ‘hobby’. Siempre he entrenado con hombres y creo que no soy la única mujer a la que le haya pasado esto en su ‘dojo’. Solo he dejado de entrenar durante los embarazos”, cuenta la ‘sensei’, que le quita hierro a su alta cualificación como ‘kunoichi’: “Soy muy normal. Cuando voy al supermercado las otras mujeres ni se imaginan que hago artes marciales. A la hora de practicar un deporte parece que nos pega más hacer pilates o ‘spining’”. Ante la pregunta de si existen diferencias entre hombres y mujeres en el ‘bujinkan’, Julieta es tajante: “Es una de las mejores cosas que tiene la técnica del maestro Hatsumi. No hay ningún tipo de discriminación, ya que la fuerza física no es lo más importante es esta disciplina, simplemente lo vas acoplando a tus capacidades. Tampoco hay edades, porque no es un arte marcial deportivo o competitivo”.

El gran ‘sensei’

Masaaki Hatsumi, de 81 años, es la gran estrella del encuentro que se celebra hoy y mañana en Tokio y que pretende reunir a todas las ‘kunoichi’ del mundo. Este ‘taikai’, que significa ‘gran acontecimiento’, es el segundo dedicado específicamente a las técnicas de las mujeres ‘ninja’, ya que el primero tuvo lugar en Alemania en 2010. Alrededor de 230 mujeres y 70 hombres de 17 países atenderán a las enseñanzas del ‘sensei’, ya que a pesar de que son específicas del ‘ninjutsu’ femenino, no tienen distinción de género para aprenderlas. El maestro Hatsumi revolucionó el mundo del ‘ninjutsu’, y de las artes marciales niponas en general, cuando celebró el primer ‘taikai’ en EEUU en 1982, ya que estas tradiciones no suelen ser exportadas al mundo occidental. “El maestro es el heredero, ‘soke’, de una escuela muy importante de ‘ninjutsu’ y ‘bujutsu’ -artes de la guerra-. A pesar de ser tan especial, su misión siempre ha sido difundir al mundo las técnicas que heredó. Esto no gustó nada al gobierno japonés, reacio a desprenderse de sus tradiciones”, explica Julieta, quien lo conoció por primera vez en 1988 en un viaje a Japón junto a su marido. El ‘bujinkan’ cuenta actualmente con unos 400.000 integrantes de todo el mundo.

Con carrera por delante

Andrea Álvaro, sin embargo, todavía no ha podido conocer al ‘soku’. Esta madrileña de 22 años y estudiante de Periodismo, entrena en el Bujinkan Yagyu Dojo de la capital y posee actualmente el cinturón negro-primer Dan, por lo que le queda todavía mucho que aprender. “Masaaki Hatsumi hace referencia a la importancia de la labor de la mujer en el ‘bujinkan’”, dice la joven, que, junto a otras tres chicas, son las ‘kunoichi’ de su ‘dojo’. Así describe a las mujeres ‘ninja’: “Son artistas marciales femeninas, que practican ‘ninjutsu’, y que lejos de que puedan parecer el sexo débil son aún más peligrosas que sus compañeros varones”. Andrea hace referencia a que en la antigüedad, las ‘kunoichi’ añadían a su formación de lucha y defensa cuerpo a cuerpo otras técnicas como el disfraz -de geisha, adivina, sirvienta, etc.-; el uso de su género como ventaja -seducción-; y la utilización de armas basadas en los objetos de su vida cotidiana -horquillas para el pelo envenenadas, pequeños cuchillos escondidos en el ‘kimono’, abanicos e, incluso, juguetes sexuales-. Andrea remarca así que la fuerza física no es lo más importante en las enseñanzas del maestro Hatsumi y que “cualquier niño, mujer o persona mayor puede practicarlo porque se trata de técnica, no de potencia física”.

La barcelonesa Laia Adán así lo ha comprobado. Con una altura de 1,56 m. y un peso de 55 kilos, esta estudiante de Psicología posee el cinturón negro-primer Dan de la disciplina. Compagina sus estudios con su entrenamiento en el Bushi Dojo de Barcelona junto con otras tres compañeras. “Si alguna chica está interesada en entrar en el ‘bujinkan’, le diría que no se asusten al empezar. Yo me encontré en la situación de que con 15 años estaba rodeada de un montón de hombres que me superaban tanto en altura como en peso. Poco a poco vas ganando confianza”, aconseja Laia, que lleva más de cuatro años practicando. “El padre de un compañero del instituto vino a dar una clase de ‘ninjutsu’ en la clase de gimnasia y a una amiga y a mí nos encantó”, cuenta la joven ‘kunoichi’ de 21 años que no se siente cómoda a la hora de airear su condición a los desconocidos: “No es bueno decirlo por si pasa algo, además que lo importante de la enseñanza no es contarlo. No es mi carta de presentación: ‘Hola, soy Laia Adán y soy ‘ninja’”.

Las tres protagonistas están de acuerdo en que la imagen que se tiene del ‘ninjutsu’ debido a las obras de ficción está totalmente alejada de la realidad. “Lo primero que preguntan es lo que es exactamente y después si subimos por las paredes”, se lamenta Laia. Andrea Álvaro lo ve de esta forma: “Por la cultura japonesa que ha llegado a nosotros en forma de dibujos animados o películas, todo el mundo tiene una idea de lo que es un ‘ninja’. Así que cuando he comentado que soy una ‘kunoichi’ a unos les causa curiosidad, a otros admiración y algunos hacen bromas relacionadas con los súper poderes y las bombas de humo”. Y la ‘sensei’ Julieta Laorga zanja la disyuntiva así: “Yo suelo decir que soy maestra de artes marciales, intento evitar la denominación de mujer ‘ninja’. Es muy peliculero”.

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