Miyamoto Mucha¿qué?

12 04 2013

El otro día leí un artículo relacionado con la música que escuchan los jóvenes de hoy día y su relación con ella y sus conocimientos al respecto. El artículo se basa en las conclusiones de un estudio realizado entre más de 600 estudiantes de entre 17 y 25 años de la Universidad de La Rioja entre Octubre y Diciembre de 2012.

Extraigo (en cursiva) algunas frases del artículo (que podéis leer entero pinchando aquí: Wilco quién?):

Los jóvenes españoles consideran la música como algo importante en sus vidas pero la escuchan de una forma superficial, a través de un consumo inmediato y no reflexivo.

aunque los jóvenes aseguran sentirse más identificados con la música cantada en inglés, los músicos más conocidos son españoles, con Melendi y Estopa a la cabeza. Entre los internacionales, eligen a David Guetta, Rihanna y Coldplay.Además, se les facilitó un listado con medio centenar de bandas españolas y extranjeras para sondear su grado de conocimiento; el 72% aseguró desconocer por completo a Wilco, el 52% a Radiohead y el 49% a Depeche Mode.

A este profesor le resulta llamativa la paradoja de que “aunque los jóvenes aseguran que la música es muy importante para ellos, en realidad no muestran mucho interés por formarse e informarse sobre música”. Y es que solo el 6,5% confiesa leer habitualmente publicaciones digitales sobre el tema, mientras un escaso 1% compra revistas musicales.

Para este sociólogo, la situación es “parecida a lo que ocurría hace 20 años, cuando yo tenía su edad pero, a diferencia de antes, cuando había que hacer un verdadero esfuerzo, ahora tienen toda la música y la información totalmente accesible a través de Internet. Hay una clara falta de inquietud en ir mas allá, la música representa una especie de ruido de fondo.

De inmediato tras leer el artículo empecé a repasar mentalmente mi discografía fundamental y vi enseguida que el 99% de esa población de jóvenes no tendrían ni idea de quien demonios eran esos grupos y cantantes cuyos discos de vinilo (LP’s) reposan en mis estanterías, muchos de los cuales son la fuente originaria, ya totalmente tergiversada y pasada por mil tamices, de lo que a ellos les gusta ahora. Los nombres de mis grupos fundamentales no les dirían absolutamente nada. Y les sonarían a algo pretérito y totalmente fuera de lugar para ellos.

Y acto seguido me vino a la cabeza que quizás eso mismo esté pasando con nuestras amadas artes marciales. Los jóvenes de hoy en día, me refiero a los que ya son practicantes de cualquier arte marcial, seguramente consideran también que éstas son una parte importante de sus vidas, pero las practican, las viven, de forma superficial, al igual que la música, es un consumo inmediato, voy a clase, practico porque me lo paso bien y me gusta pero luego me olvido, tengo muchas otras cosas que me atraen y que llenan mi tiempo y mi vida. Esto no es tan importante como para dedicarle más tiempo y esfuerzo.

Estoy generalizando, lo se, y eso siempre es malo, porque obviamente hay excepciones, esos tantos por ciento residuales que se salen de la corriente general,pero creo que tengo bastante parte de razón para la gran masa general de gente practicante. No me baso en conjeturas. Me baso en años de conversaciones con gente de otras artes marciales, en escuchar, en años de leer en foros, y en 33 años de práctica ininterrumpida, veinte de ellos impartiendo clases al mismo tiempo, etc.

No se preocupan en general por estudiar las fuentes. ¿De dónde sale esto que me enseña mi Sensei o Instructor? ¿Cuál es la fuente? ¡Que más da! Poca de la gente practicante lee libros sobre artes marciales, se informa y “estudia” realmente las artes marciales. Hago Aikido pero no se ni el nombre de ese Señor con barba blanca que hay en la foto que preside la clase. Esto no es una exageración. Esto lo he vivido personalmente.

Otras veces hablando con practicantes de diferentes artes marciales, algunos no tan jóvenes ni mucho menos, he podido constatar que saben menos ellos de su propio arte que yo mismo, que no lo he practicado nunca, pero sí conozco sus orígenes, su filosofía, su forma de trabajo, algunos nombres ilustres de su pasado o presente, etc.

Los jóvenes practicantes en general no muestran ningún interés por conocer las raíces de su arte, por leer sobre ella, por viajar para ir a seminarios con otros representantes de su arte, por conocer en fin, de manera más profunda, aquello que teóricamente les entusiasma…hasta que se acaba el enamoramiento. Es un consumo inmediato, tiene que ser ya, ahora, ¿qué es eso de tener que practicar este movimiento miles de veces? ¡Pero si ya me lo sé!! ¡Enséñame otro nuevo!

Cuando descubren que esto no es algo pasajero, que no puede ni debe serlo, que no hay una meta, que no hay resultados inmediatos, que no es un videojuego que llega un momento que “ya te has pasado todas las pantallas y niveles”, que el cinto negro no significa nada, que es solo el primer escalón de una escalera sin fin…he oído tantas excusas para abandonar en estos veinte años de impartir clases…es que ahora tengo novia…es que he empezado a tocar en un grupo y no tengo tiempo para todo…es que ahora voy a jugar a billar…es que ya no me llena…es que esto es muy difícil…es que yo me pensaba que…es que…es que… es que….

Y ahora viene la segunda parte de la ecuación. Los practicantes que no abandonan pero no profundizan, los que no van más allá.
¿Eso es bueno o malo? Pues ya no lo se. ¿Bueno o malo para qué o para quién? ¿Cuál es el objetivo de cada uno? Obviamente bajo mi prisma personal es claramente negativo, malo. Porque para mí las artes marciales tienen un significado muy profundo en mi vida y aunque no les pueda dedicar más tiempo siempre estoy respirándolas. Y no puedo entenderlas sin profundizar en ellas. Y también es malo porque para mí las artes marciales tienen un componente romántico, un alma, algo que trasciende el movimiento o la pura técnica. Y sin ese “algo” para mí son como cáscaras vacías.

Pero ¿se puede llegar a ser un buen artista marcial sin leer sobre tu arte? ¿sin conocer a los grandes maestros de la historia de tu arte? ¿Sin profundizar en las raíces? ¿sin beber de las fuentes si es que estas están disponibles o de lo más cercano a las fuentes? No me gusta decirlo pero tras pensar sobre ello creo que la respuesta es sí. Pîenso en otras artes o disciplinas de cualquier tipo. Literatura, cine, pintura, o incluso deportes como el fútbol o las carreras de coches por poner cualquier ejemplo. ¿Se puede ser buen escritor sin conocer la obra de Cervantes o de Gabriel García Márquez? ¿Se puede ser buen cineasta sin conocer la obra de Buñuel o de Alfred Hitchcock? ¿Buen pintor sin haber estudiado a Van Gogh o a Velázquez? ¿Se puede ser buen futbolista sin saber quien fue Kubala o Pelé? ¿Buen piloto de coches sin conocer a Fangio? Obviamente la respuesta debe ser sí. Claro que es mejor si los conoces, si has estudiado su obra, su técnica, su filosofía, etc, pero el no hacerlo no quita que no puedas ser bueno en ello.

Entonces ¿para las artes marciales podemos llegar a la misma conclusión? ¿Se puede ser buen Aikidoka sin conocer un poco en profundidad quien fue Ueshiba Sensei y su filosofía? ¿Qué artes estudió estudió y con quien? ¿Sin conocer a Gozo Shioda? ¿Se puede ser buen Karateka sin saber nada de Gichin Funakoshi o de Gogen Yamaguchi? ¿Se puede ser buen practicante de Kenjutsu sin saber quien fue Miyamoto Musashi, sin haber leído su obra?

Pues al fin y al cabo creo tener que decir que sí también. En mi opinión personal te faltará algo que yo considero muy importante, te faltará ese “alma”, haciendo un símil gastronómico serás como esas gambas del Océano Índico, preciosas y gordas que se encuentran en los restaurantes de Thailandia y otros países de la zona, pero que no saben a nada. En cambio las del Mediterráneo, eso es otra cosa, eso son gambas de verdad, con todo su sabor. Podrás ser un buen “técnico” de tu arte marcial. Sin embargo lo que sí creo poder afirmar rotundamente es que nunca podrás llegar a ser un buen “maestro” de tu arte marcial. Pero eso ya es harina de otro costal. Aunque hoy en día con el Dios Internet ¿quién necesita un maestro?

Como decía la canción, The Times They Are a-Changin

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3 responses

12 04 2013
Inoshishi

Brutal! Has cavado un buen oyo con este símil con ese primer articulo sobre la música.
Quisiera añadir que hay grupos nuevos que sòn realmente buenos y que los “puretillas” (con todo mi respeto y amor a muchos de ellos que me han enseñado maravillas como Bauhaus, dead boys y un largo etc) desprecian por el mero echo de que es una copia refinada, pervertida, mejorada, acelerada (y un largo etc) de lo que ellos escuchaban.
Pasará lo mismo en las artes marciales?
He lanzado una buena, eh sensei! 😉

12 04 2013
bushidojo

Sí, es cierto que eso también sucede en las aamm, los ultraortodoxos. “talibanes marciales” les llamo yo, je je!!

13 04 2013
Inoshishi

Y luego estan los de tu edad que te ven como un bicho raro porque te gusta Jonny Cash o Chuck Berry.

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