Los secretos de los ninjas del siglo XXI

17 08 2013

Un arte milenario más allá del friquismo.

– Reportaje/entrevista en Bushi Dojo a Kim Oliveras, publicado en el diario Ara el 13 de agosto. Por Selena Soro.

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“Hattori, escucha, enséñame tus secretos. No seas malo, yo los quiero saber, todos esos trucos ninja que puedes llegar a hacer. Hattori, yo quiero ser un ninja para poder estar a tu lado!” Esta era la canción final de Hattori, el ninja , una serie de dibujos animados que TV3 emitió hasta el año 1997. Juntamente con las tortugas ninja y Naruto , las aventuras de este niño de 11 años y 40 kilos que tenía habilidades como por ejemplo hacerse invisible, volar de árbol en árbol y caminar por encima del agua forman parte del imaginario de los niños -y de muchos adultos- sobre qué es exactamente eso de ser un ninja.

En los años 80, con la fiebre del kung-fu y Bruce Lee, se lanzaron toda una serie de películas y animaciones protagonizadas también por estos personajes con poderes sobrenaturales y armas ocultas, los ninjas.

Fue en aquella época que Kim Oliveras, comercial y actualmente maestro 15º dan de ninjutsu, se enteró que detrás de este arte marcial había todo un mundo. “Entré casi por casualidad”, explica veinticuatro años después. “El ninjutsu llegó a España en 1986 de la mano de un portugués establecido en Madrid. Empezaron a surgir pequeños grupos de entrenamiento y yo me apunté a uno, en Barcelona”, recuerda ahora. Al principio empezaron a entrenarse en un piso sin muebles, casi clandestinamente. Finalmente se trasladaron a un gimnasio, y ahora es él quien -con otro compañero, Dani Esteban- enseña a una veintena de alumnos las técnicas y la filosofía del ninjutsu.

Desde policías hasta médicos

Los practicantes de artes marciales se apuntan a ninjutsu básicamente por dos razones, explica Oliveras: “Hay el friqui que ha visto Naruto y Las tortugas ninja y que, al ver que esta disciplina realmente existe, se anima a practicarla, y hay la persona que quiere aprender a defenderse o que lo necesita por su profesión”. Por eso a sus clases en el gimnasio Yawara, en el barrio del Congreso de Barcelona, asisten desde guardias civiles, “mossos” de escuadra y policías nacionales hasta médicos, carpinteros y estudiantes. “Al final todo el mundo acaba entendiendo que el ninjutsu es un arte muy completa, que va más allá de la defensa personal, porque intentamos transmitir los valores de una disciplina milenaria”, subraya Oliveras. Un ninja, explica, tiene que tener un corazón gentil que recuerde una flor y a la vez un carácter fuerte y flexible como el bambú.

Hace unos cuantos siglos, la época en que se sitúa el origen del ninjutsu -el arte marcial de los ninjas-, los ninjas eran espías y luchadores que se organizaban en cuerpos especiales para todo tipos de misiones, ya fuera para rebelarse contra las fuerzas opresoras o para responder a las órdenes de los mismos gobernantes de casta samurai.

Maestros en sabotajes y espionajes

“Las películas y las series han sobredimensionado las cosas que podían hacer los ninjas, pero hay un porque detrás”, afirma Kim Oliveras. Cuando en una misión el objetivo del grupo de ninjas eran, por ejemplo, 12 personas, se dejaba una de viva para que explicara lo que había visto: “O más bien dicho, lo que creía que había visto”, explica Oliveras. “Los ninjas no desaparecían, no volaban, no andaban por encima del agua gracias a poderes sobrenaturales”, subraya, y añade que eran “personas avanzadas a su época que se aprovechaban de las creencias de la gente”. Lo que los crédulos percibían como la desaparición del ninja en medio del humo, en realidad era una voltereta ágil para esconderse detrás de un arbusto en medio de la confusión. Y lo que parecía un hombre volando a través de los árboles era en realidad una tirolina camuflada entre las ramas. “Las películas y las series han cogido estas características y las han maximizado”, subraya el maestro.

Y esto no quiere decir que los ninjas no hicieran cosas casi impensables. “Sus misiones eran muy bestias”, comenta Oliveras, que explica el caso de un ninja que para asesinar a su objetivo -el señor de un castillo- se coló por el desagüe de los residuos fecales y se estuvo horas y horas hasta que el amo fue a hacer sus necesidades y lo atravesó con una lanza. Cuando sus asistentes lo encontraron, pensaron que había muerto de hemorragia interna. Según Oliveras, este es un ejemplo de como el secretismo era una parte esencial del trabajo de los ninjas. “Ellos son los precursores del espionaje y el sabotaje”, explica, y añade que muchos grupos, e incluso algunos países, siguen utilizando las técnicas que hace siglos hicieron famosos los ninjas.

En el “Bushi Dojo” -el lugar de entrenamiento del guerrero- del maestro Kim Oliveras, sin embargo, ni el sabotaje ni el asesinato forman parte del plan de estudios. “Nuestro reto es aprender a mover el cuerpo, a estar equilibrado, a saberse relajar y a saberse defender”, dice. “El gran objetivo de todo lo que enseñamos es que no lo tengas que usar nunca, si no es para defender algo realmente importante: tu familia o tu vida”, concluye.

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2 responses

13 02 2014
sadx

podria una chica ser ninja

15 02 2014
bushidojo

por supuesto, antiguamente a las mujeres ninja se les llamaba Kunoichi.
Hoy en día nuestro arte marcial obviamente está abierto a todo el mundo también, hombres y mujeres.

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