Alumno / Cliente

18 11 2013

Según el Diccionario de la RAE (Real Academia Española)

alumno, na. (Del lat. alumnus, de alĕre, alimentar).Discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo o de la escuela, colegio o universidad donde estudia.

cliente. (Del lat. cliens, -entis).Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.

¿La diferencia está bastante clara, no es así?

Mi objetivo como “maestro” de artes marciales es tener alumnos, no clientes, pero esa es una variable que queda fuera de mis posibilidades, hoy en día no depende de mí. Es cada persona la que elige si quiere ser un alumno o un mero cliente. La persona decide. Y en función de su decisión obtendrá a cambio lo que merece y demanda, en cada uno de los estatus, alumno o cliente.

Un dojo de Budo NO es un gimnasio comercial, aunque en nuestro caso esté ubicado en el interior de uno de ellos por los beneficios logísticos y técnicos que ello nos aporta, y por la imposibilidad material de disponer de un dojo propio al estilo tradicional. Pero ahí acaba toda similitud.

El cliente de un gimnasio paga una cuota mensual y por ese dinero tiene derecho a la utilización de los servicios que el centro le ofrece, desde el uso de las máquinas, piscina, sauna, diferentes elementos, clases dirigidas, etc.

En las clases dirigidas, el cliente paga para poder asistir a las sesiones de una disciplina, que son impartidas por un profesor especializado en la misma, y que tienen una duración determinada. Esta disciplina puede ser desde un arte marcial a una clase de gimnasia o una disciplina aérobica, spinning, etc. El cliente no está obligado a nada más que a comportarse con la debida educación y respeto y seguir la clase como tenga a bien hacerlo. El profesor tiene la obligación de dirigir la clase y de guiar a los asistentes a la misma de la mejor manera posible, corrigiendo cuando sea oportuno y poco más. Una vez acabada la clase, la relación ha acabado hasta la siguiente clase. Se trata de una mera transacción comercial. El cliente, recordemos la definición de la RAE (persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa), paga para que le den una clase, la realiza y se marcha. Punto y final. Volverá a requerir los servicios, es decir, irá de nuevo a clase, cuando le apetezca, puede ser a la siguiente clase o dentro de un mes. El decide. Paga por ello y obtiene lo que quiere. La relación con su profesor no va mucho más allá, no pasa en muchos casos del mero saludo, alguna frase cordial, los comentarios propios de los ejercicios que se realizan y poco más.

En Budo, ese es el “alumno” que NO me interesa, ni creo que interese a ningún maestro de artes marciales que se precie, aunque bien es cierto que en algunas ocasiones, ese tipo de alumno-cliente es el que ayuda a mantener el dojo, ya que su aportación económica hace que el dojo pueda subsistir y mantenerse y que los verdaderos ALUMNOS puedan seguir entrenando.

Y el ALUMNO entonces, ¿quién es? ¿qué espero yo de un alumno? ¿a quién considero mi alumno?

El alumno es aquel que se involucra, que se implica. Que se mete dentro. Que quiere estar ahí, que participa activamente. Que tiene una actitud de compromiso. Compromiso con el arte, compromiso con el dojo, compromiso con sus compañeros, y por supuesto compromiso con su maestro. El verdadero alumno es aquel que quiere obtener todos los conocimientos que posee su maestro. Y para ello pregunta, pide, exige, demanda atención, hace lo que sea para estar el máximo tiempo posible con su maestro, en el dojo y también fuera de él. El verdadero alumno es una mosca cojonera. Es como un perro glotón. Tanta carne le pondrías y tanta se comería. Hasta reventar. Al verdadero alumno lo tiene que dosificar su maestro, hasta aquí, mañana más.

La relación alumno-maestro no es algo de unas horas a la semana, martes y jueves de tal hora a tal hora y algunas clases extras o cursillos. Es mucho más. El dojo no es sólo el lugar físico donde se imparten las clases. El dojo es también la mesa del bar donde se charla después de clase tomando algo, es el grupo de Facebook donde se intercambian ideas y comentarios, es un blog en internet, es el e-mail, es el conjunto de herramientas y lugares, físicos y virtuales, que te permiten estar en contacto continuo con tu maestro y con sus enseñanzas, con tus compañeros y con el arte que has elegido. El dojo y la relación alumno-maestro se viven todo el día, desde que te levantas hasta que te acuestas. No hay más.

En todos los dojos hay clientes y hay alumnos. Personalmente no me interesan los clientes. Me interesan los alumnos. Y sí, me iría fantástico a nivel económico tener 50 ó 100 clientes. Pero no sería feliz. Y como no vivo de esto, de las artes marciales, prefiero mil veces tener 4 alumnos que 50 clientes.

Mis alumnos obtendrán de mí lo que deseen. Estoy aquí para eso, para ayudarles en su crecimiento marcial, y también porque no, ayudarles y aconsejarles fuera del ámbito marcial si ellos lo desean y me es posible. Dicen que la experiencia es un grado, y es verdad. Los clientes en cambio obtienen aquello por lo que pagan. Ni más, ni menos.

Pero el Budo no se compra con dinero.

Un alumno es como un buen vino reserva. Madura lentamente en la barrica (el dojo), manteniendo una intensa y contínua relación con el maestro enólogo, que lo mima y lo cuida hasta alcanzar el punto exacto de excelencia.

Un cliente en cambio es como un vino barato en tetrabrick, sin alma, sin vida, sin sabor ni aroma ni textura.

Tú decides si quieres ser alumno o cliente.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan cosecha del 87

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5 responses

18 11 2013
Cuervo

Muy buen artículo, aunque requiere ciertas matizaciones para evitar las connotaciones negativas que tiene la palabra “discípulo”. Efectivamente, ése es el espíritu

18 11 2013
bushidojo

Gracias Cayetano. Aunque no le veo ninguna connotación negativa a la palabra “discípulo”: discípulo, la.

(Del lat. discipŭlus).

1. m. y f. Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro.

2. m. y f. Persona que sigue la opinión de una escuela, aun cuando viva en tiempos muy posteriores a los maestros que la establecieron.

18 11 2013
19 11 2013
bujinkanasturias

Hay veces que uno quiere expresar cietos pensamientos o ideas sobre un tema, como es en este caso, y por una u otra causa no logra encontrar las palabras adecuadas o la forma correcta de expresar esas ideas en el teclado. Hoy me has ahorrado el esfuerzo porque has plasmado esas ideas de forma magistral, simple, directas, claras y concisas y sin necesitad de matizaciones. Feliciades Dani, un texto francamente bueno.

19 11 2013
bushidojo

Gracias hermano!

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