Seigyo a través de Metsubushi

28 02 2014

Por Ilan Gattegno, Ju-Dan Kugyo

En las Artes Marciales deseamos controlar la situación y manipular al oponente para que deje de atacarnos. Podemos controlar a nuestro oponente física o mentalmente, o ambas. Si podemos hacer cumplir nuestra voluntad sin aplicar fuerza entonces estamos en situación de control (Seigyo). Pero cuando el oponente ataca tenemos que actuar rápidamente para recuperar el control. En todos los niveles de combate, desde el combate básico cuerpo a cuerpo hasta la guerra estratégica, usamos tácticas para engañar y exponer al oponente a un golpe decisivo. Cegamos su visión y actuamos cuando él no puede ver lo que hacemos. Los ninja ya lo hacían. Y le llamaban Metsubushi.

Somos humanos, y como especie tenemos unos rasgos inherentes. Uno de ellos es el reflejo. Reaccionamos ante ciertos estímulos siempre de la misma forma. Así, si logramos crear una reacción refleja en nuestro oponente, sabemos cual será su reacción, ya que es siempre la misma. Uno de los reflejos importantes es la reacción ante una amenaza hacia los ojos. Si nuestro oponente ve algo acercándose rápidamente hacia sus ojos, su movimiento se frenará. Se quedará congelado. Si ve algo acercarse a sus ojos estando él de pie, moverá la cabeza ligeramente hacia atrás. En ambos casos también parpadeará. Es humano. Esto está incorporado en nuestro sistema.

Esta reacción es una ventana de oportunidad para contraatacar. Para crear este reflejo podemos usar nuestras manos en un movimiento rápido hacia el atacante. Para practicar el movimiento, imagínate que tus manos están mojadas y que quieres lanzar ese agua de tus manos a los ojos del oponente. El movimiento del antebrazo hacia el oponente no es bastante rápido. La mano se mueve más rápido. Movemos el antebrazo hacia delante, y cuando alcanza un cierto ángulo, damos un latigazo con la mano como si esto fuese a separarla del antebrazo y fuese a seguir moviéndose hacia el oponente. Tendrá éxito si se hace en la distancia y en el timing correctos, cuando el tiempo de reacción es demasiado corto para el oponente para reaccionar de manera calculada, y cuando el mecanismo de reflejo está ya asumido por el cerebro como la respuesta más rápida ante una amenaza que apunta a los ojos.

Cuando funciona, el oponente ve una imagen borrosa de algo avanzando muy rápido hacia sus ojos. Algo suelto, rápido, no controlado. Él se congelará, o inclinará su cabeza hacia atrás, y desde luego él parpadeará. Esta es la ventana de oportunidad que creamos.

Esta ventana de oportunidad es el tiempo que tenemos para contraatacar y recuperar el control de una situación no creada por nosotros. En ese momento exacto usamos Kuzushi para tomar el equilibrio del oponente y aplicar Moguri para rápidamente llevarlo al suelo. También se puede hacer maravillosamente usando Nagare.

Nota: recomendada la revisión de la entrada Metsubushi

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3 03 2014

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