Análisis [Muy] crítico del Budo moderno

25 09 2014

¿Qué c**o está pasando?

Está pasando que quienes nos llamamos a nosotros mismos “budoka” (leáse karateka, aikidoka, kendoka y todos los demás -ka) somos cada vez más conformistas con la mediocridad y más autocomplacientes. Está pasando que cada vez investigamos o profundizamos en las enseñanzas menos y presumimos más. Está pasando que cada vez nos encerramos más en nuestro, ya de por sí, considerable Ego y rechazamos sistemáticamente todo aquello que no lo alimente.

Está pasando que no hemos entendido nada de nada.

¿Son las Artes Marciales Tradicionales efectivas?

La pregunta del millón, referida a una situación de pelea callejera, la respuesta es demasiado obvia: .

Pero esta respuesta requiere ser muy matizada, puesto que lo que no es válido, en el estricto sentido de la autodefensa, es el entrenamiento estándar que se hace en cualquier dojo o gimnasio. En general el entrenamiento está dirigido a un programa estándar con el objetivo puesto en superar unos exámenes estándar impuestos por unas federaciones o asociaciones, por lo que no se sigue un método de entrenamiento tradicional. Lo cual da como resultado unos practicantes estándar que no han sido entrenados en artes de guerra, sino en un programa didáctico concreto.

Y para aclarar los términos, señalaré algunas (a mi juicio) deficiencias en ese Entrenamiento Estándar:

Es demasiado habitual en cualquier entrenamiento que Uke (el que recibe la técnica), que tiene el rol de atacante, interprete mal ese papel y “consienta” o “facilite” el movimiento de Tori (el que ejecuta), que ejerce el papel de defensor. Como resultado no se aprende a defenderse en una situación real, ni siquiera se aprende la técnica sino tan solo la ejecución del movimiento y bajo unas circunstancias controladas que son las que el Programa Didáctico contempla. Es decir, de entrada, ya se está limitando el potencial incluso creativo y no hablemos de la capacidad de reacción e improvisación ante una situación no controlada.

En algunos dojo y en algunas artes marciales se entrena el concepto de distancia Maae, indisolublemente unido a los de anticipación, posición corporal y disposición. Este entrenamiento tiene dos variaciones: 1- A uno, dos y tres pasos de distancia. 2- A uno, tres y cinco pasos de distancia; dependiendo de la escuela, arte marcial, etc. En realidad equivale a aprender a reaccionar en distancia larga, media y corta. Sin embargo, en el Entrenamiento Estándar, tan solo se entrena en distancia media, normalmente a dos-tres pasos, una situación que raramente se utiliza en una pelea callejera.

Mientras tanto, el Entrenamiento Tradicional, precisamente al que aluden los millones de frases esterotipadas y vacías de contenido que circulan por las redes sociales, no se basa tanto en un Programa Didáctico Concreto (entendiendo éste como: si te atacan así, respondes asá o si se utiliza esto se contraataca con aquello), sino en la asimilación de conceptos abstractos que deben servir ante cualquier situación, sea cual sea la distancia, ángulo o condiciones del combate. Y, por supuesto, Uke debe realizar un ataque real, con intención de hacer daño, pegar, lesionar, cortar.

El “Enemigo Interior”

Este es uno de los conceptos que (personalmente) me hacen más gracia porque… ¿Quién es o de qué está formado ese “enemigo interior”? Y hay repuestas para todos los gustos, desde la más mística hasta la más pragmática. Cada quien es libre de elegir…

A mi modesto entender, se trata de una idea mucho más simple, algo que en castellano común y corriente se llama “Autocontrol” (Jiseishin 自制心 en japonés) y mediante el cual somos capaces de dominar no solo los sentimientos, sino también las reacciones físicas que éstos desencadenan. Llámense miedos, prejuicios… incluso el tan renombrado Ego.

Y es que (siempre en mi opinión) solemos olvidar que los Seres Humanos somos animales, del género animal, con instintos primitivos, como el de la supervivencia, que nos llevan a tomar decisiones o a actuar de un modo descontrolado, que no quiere decir que sea bueno o malo, sino sencillamente que escapa a nuestro control, por ejemplo la huída o, por ejemplo, la violencia innecesaria o, por ejemplo, el ser incapaz de reaccionar.

Según los que se dedican a estas cosas, entramos en la categoría de Homo Sapiens, lo que quiere decir “Hombre capaz de conocer” literalmente, es decir que es capaz de pensar, dicho en lenguaje sencillo, y esa característica nos diferencia del resto de animales.

En este punto me gustaría recomendar la lectura de “El Libro de la Selva”, pero en la versión original de Rudyard Kipling y no la edulcorada de Disney. En este libro, basado en la teoría de “El Buen Salvaje”, el niño-hombre-humano es consciente de ser menos fuerte que el resto de animales y por ese proceso que llamamos “pensamiento” deduce que necesita “un colmillo” (literal). Cuando encuentra un cuchillo, “el colmillo”, ya está en condiciones de enfrentarse al Mundo de la Selva.

Lo traigo a colación porque, en realidad, como animales… somos una mierda (con perdón). Tigres, elefantes, tiburones y otros depredadores y no tan depredadores nos dan mil vueltas y no sobreviviríamos “sin colmillo”, es decir, sin nuestra capacidad de pensar y crear técnicas que nos han permitido sobrevivir como especie.

Trasladando esta tesis a la vida urbana y real de nuestro tiempo, no hace falta ser muy listo para saber que siempre existirá alguien más fuerte y más poderoso físicamente. Es entonces cuando aparecen miedos, complejos, sentimientos de ira o de inseguridad, el famoso estrés, etc., es decir, aparece el “enemigo interior” que nos dominará si no poseemos “el colmillo” del autocontrol. Claro que para eso… hay que pensar.

Machaca, Machaca, Machaca

La otra opción es “machacar”, repetir un mismo ejercicio hasta el agotamiento físico y, entonces, seguir repitiendo. No sirve de nada.

Si cometes un error y no lo corriges, repetir un mismo movimiento cien millones de veces se traducirá en repetir el mismo error una y otra vez. Pero somos capaces de pensar, de discernir, de elaborar pensamientos reflexivos e introspectivos, lo que quiere decir que si se utiliza esa capacidad se puede pulir, eliminar, soslayar, superar ese error y, consecuentemente, mejorar.

A veces, demasiadas, uno se encuentra con “pseudoteóricos” del -Do que lo definen de ni me acuerdo los miles de formas diferentes. Cuando eso sucede, no puedo evitar pensar en la fascinación que sintió Occidente por lo japonés a principios del siglo XX, tanto que Monet y Van Gogh, por ejemplo, intentaron aprender, aprehender, captar la esencia de la pintura japonesa ofreciendo sus propias versiones:

El Puente de Hiroshige

El Puente de Van Gogh

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Igual que con los pintores, sucedió con poetas y escritores, uno de ellos, Antonio Machado, que escribió varios haiku e hizo la mejor descripción del -Do que yo jamás haya leído:

Caminante no hay Camino
Se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ven las huellas
que nunca se han de volver a pisar.

Lo que puesto en prosa y lenguaje simple significa que ese Camino tan místico consiste sencillamente en caminar hacia adelante y corregir errores (las huellas que nunca se han de volver a pisar). Claro que, para eso hay que ser consciente de los errores y eso implica una reflexión autocrítica y un afán de mejorar.

Y con “mejorar” no me refiero únicamente a hacerlo como “persona humana” sino técnicamente, en todas y cada una de las situaciones. Me refiero a experimentar, a aprender de las equivocaciones. Creo que eso se llama Humildad, pero no estoy seguro.

La Alegoría de La Caverna

Para quienes no lo sepan, esta Alegoría proviene de Platón (427-347 A.C) y describe un mundo en que los hombres son encadenados en una caverna nada más nacer, de espaldas a una luz, de modo que solo ven las sombras que son proyectadas en las paredes. Para ellos éste sería el mundo real, la Verdad.

Si se desencadenase a uno de ellos y se le llevase al mundo real, con luz, árboles, etc., y luego se le devolviese a la caverna, éste intentaría liberar a los demás y enseñarles la realidad, sin embargo le tacharían de loco, incluso le matarían con tal de no renunciar a su mundo de sombras.


Ni más ni menos es esto lo que está pasando en el Budo Moderno.

El Budo se ha convertido en las paredes de una caverna en la que se proyectan las sombras, unas sombras creadas por un cúmulo de circunstancias: maestros japoneses que explicaron a medias o no explicaron adecuadamente, maestros de todas las nacionalidades con intereses personales (léase dinero e influencia), chutes de Ego a mansalva, intereses monetarios de asociaciones y federaciones… Y los actuales “Budoka” están encadenados con solo esa “verdad” como referencia.

La solución sería simple: desencadenarlos y sacarlos de la caverna, pero no se puede, defienden con uñas y dientes, hasta la muerte si es necesario, que esas sombras son la “Unica Verdad”.

Si tú, lector, deseas salir de esa caverna… es fácil, solo tienes que leer, informarte, buscar esa cosa tan rara y escasa como es la Información Veraz, que existe, lo juro, con un mínimo de interés se pueden encontrar por Internet libros, publicaciones, artículos… que ponen la verdad al descubierto. Ahora, eso sí… solo depende de tí.

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3 responses

25 09 2014
Inoshishi

Bravo Carlos!
Muy buen articulo! Si señor!

25 09 2014
Inoshishi

Digo Cayetano! Perdón

25 09 2014
Jose Miguel Sanchez

Reblogueó esto en JoMiSany comentado:
Buen análisis actual…

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