Katsu / Kappo – Métodos de reanimación

26 06 2018

Katsu (a veces llamado Kuatsu) o kappo es una metodología de primeros auxilios y reanimación de las antiguas artes marciales japonesas, principalmente de ciertas escuelas de bujutsu / jujutsu, y ya más modernamente introducida en el Judo.  La palabra kappo es una contracción de katsu (reanimación) y ho (método).

Los documentos más antiguos que hacen referencia a las técnicas de reanimación aplicadas sobre los practicantes de Artes marciales, víctimas de un desvanecimiento o un síncope causado por un atemi, una estrangulación o una caída, proceden de la escuela de Muso Ryu del periodo Sengaku (siglo XVI, Shogunato Tokugawa) y describen los resultados de las pruebas y experiencias de “resucitación”realizadas directamente en los campos de batalla o en los antiguos Dojos de Bujutsu. En aquellos tiempos, el uso de los Katsu estaba reservado a los samurais, que transmitían dicho conocimiento de palabra y en secreto a los de su misma casta a fin de aprender a remediar los accidentes (heridas, golpes, fracturas, etc.) ocurridos en plena batalla o durante su entrenamiento. En la época Meiji (1868-1911) existían ya más de un centenar de Escuelas de Jujutsu y cada una practicaba sus propias técnicas de Kappo.

El katsu contiene básicamente técnicas para reanimar a un artista marcial que ha sido estrangulado hasta la inconsciencia, para reducir el dolor de los golpes, para destensar un músculo contraído, para detener una hemorragia nasal, y otras lesiones comunes del entrenamiento. Este sistema utiliza tanto masajes cardiopulmonares y manipulación manual de las arterias y los músculos como presión en puntos acupunturales. Es perfectamente compatible con los primeros auxilios modernos, y algunos de sus principios y métodos son virtualmente idénticos, lo que facilita la ayuda médica en caso de necesidad. Actualmente existen por lo menos una docena de métodos de katsu (sasoi-katsueri-katsutanden-katsuso-katsujirizo-katsukogan-katsuinno-katsudekishi-katsusuishi-katsu y ishi-katsu).

Aunque la enseñanza del kappo no está tan extendida como otros aspectos, es tradición en muchos dojos de judo por ejemplo que todos los judokas que reciban el cinturón negro o shodan, aprendan estas técnicas. A veces, a esto le sigue una sesión donde cada judoka debe estrangular de manera controlada a un compañero y ser estrangulado a su vez por otro, a fin de que todos los judokas de la promoción practiquen el sistema de reanimación. En otras escuelas esto se enseña no a los nuevos cinturones negros, sino a los nuevos instructores certificados.

Una de las primeras referencias históricas modernas de la práctica del kappo como parte del jujutsu es recogida por Armand Cherpillod en su autobiografía en 1938. Durante de un encuentro entre el jujutsuka Sadazaku Uyenishi y un luchador ruso llamado Klemsky, el segundo de ellos cayó noqueado por una estrangulación de su oponente, y Uyenishi procedió a realizar kappo para reanimarle.

El público creyó que Klemsky había muerto. Aullaron con ira y desaprobación hacia Uyenishi. Éste último, triunfante, parecía insensible a las demostraciones de hostilidad del público. Fue a sentarse en el banquillo, al lado de su compatriota, cruzando las piernas debajo de sí. Y mientras los espectadores redoblaban sus gritos, nuestros dos japoneses iniciaron una animada conversación e incluso rieron juntos, contemplando a la víctima, la cual no daba ningún signo de vida. De pronto, uno de ellos se levantó, como empujado por un resorte, y se aproximó a Klemsky. Se inclinó sobre el cuerpo del ruso y aplicó alguna clase de vibración o masaje al área cardíaca, lo cual reanimó a la víctima gradualmente. Entonces, para el gran asombro de la audiencia que ahora se encontraba conteniendo la respiración, Klemsky abrió los ojos y preguntó dónde estaba. Esto se asemejó a magia y, todavía más que antes, el Jiu-Jitsu quedó perfilado como una misteriosa forma de lucha. Cuando alguien preguntó a Klemsky por su impresión del evento, respondió que mientras perdía la consciencia había oído un sonido de campanas.

Por su transmisión básicamente oral, y su naturaleza “secreta”, los kappō aún son algo bastante desconocido hoy entre los artistas marciales. Las escrituras que lo atestiguan son muy pocas. Hasta la fecha, ningún estudio médico serio ha podido demostrar su efectividad. Algunos autores han tratado de racionalizar y clasificar los diferentes katsu, pero sin evidencia médica confiable para empujar a la profesión médica a interesarse. Sin embargo, algunos katsu, practicados durante siglos, se parecen mucho y combinan con los métodos actuales de primeros auxilios de hace 50 años, como el boca a boca (aiki-katsu) y el masaje cardíaco (jinzo-katsu).

Algunos katsu son seguros para practicar, pero otros representan un mayor riesgo. Es importante entender que el uso de un katsu puede ser considerado por la Justicia como un ejercicio ilegal de la Medicina. Hay países donde está prohibido su uso. La recomendación general es no intentar estar técnicas sin la supervisión de un profesional cualificado.

“Puesto que enseñas, o aprendes técnicas que pueden causar la muerte, debes aprender también los procedimientos de reanimación, porque la vida es un valor que está por encima de todos los demás” Jigoro Kano

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