El Budo NO es natural

20 03 2019
He escuchado a mucha gente de varias artes marciales hablar sobre cuán “natural” es su arte. Proclaman que todo lo que están haciendo se basa en movimientos naturales. Algunos dicen que se basan en los movimientos de los animales. Otros afirman estar basados en el movimiento natural del cuerpo humano. Esta mañana estuve trabajando con uno de mis alumnos en algunos kata de Shinto Hatakage Ryu. Su movimiento se está volviendo bueno y sólido. Me sorprendió que su movimiento fuerte y suave fuera eficiente, efectivo y elegante, pero no en absoluto natural. Cuando comencé a pensar en ello, me di cuenta de que no podía pensar en ningún arte marcial donde los movimientos sean naturales para los seres humanos. Por “natural” quiero decir que los movimientos sean los que hacen las personas sin tener que entrenarlos durante cientos o miles de horas.
Junto con Shinto Hatakage Ryu Iai Heiho, enseño Shinto Muso Ryu Jo y Kodokan Judo.
Entre los movimientos y principios que se enseñan en esas tres artes, no puedo pensar en ningún movimiento o técnica que yo llamaría natural. En verdad, el sello distintivo de un budo bueno y efectivo parece ser lo poco natural que es. El desarrollo de la competencia en cualquier movimiento de budo requiere años de práctica con un buen maestro. Nunca sucede simplemente porque sí. Incluso con los estudiantes que tienen una afinidad natural por un arte, lleva años, tal vez la mitad que a un patoso por naturaleza como yo, pero años al fin y al cabo.
He escrito en otras ocasiones que todo lo que enseño es cómo caminar y cómo respirar. Estaba exagerando un poco allí, y Ellis Amdur fue lo suficientemente generoso como para llamarme la atención sobre ese punto y sobre otros. Sin embargo, caminar y respirar son ejemplos de movimientos de budo antinaturales. No hay nada mucho más natural que caminar, y la respiración puede ser la cosa más natural que hacemos. No obstante, como budoka, pasamos años aprendiendo a respirar adecuadamente desde el fondo de nuestras entrañas (hara) y a mantenernos equilibrados y estables cuando caminamos.
¿Por qué se necesita tanto esfuerzo para aprender a hacer algo que ya nacimos haciendo? La respiración es lo primero que hacemos por nosotros mismos cuando nacemos. Tomamos una bocanada de aire y dejamos que el mundo sepa lo infelices que somos al haber sido expulsados de la maravillosa casa en la que hemos pasado los últimos nueve meses. Una vez que hacemos eso, nunca dejamos de respirar. ¿Qué más podría haber para aprender sobre la respiración? Mucho cuando te metes en ello. Nuestros instintos naturales no son muy buenos cuando se trata de respirar. Incluso antes de que lleguemos a todas las formas ineficientes que tienen las personas de respirar, a pesar de que es un acto natural y automático, si sometemos a las personas a un poco de estrés ¡realmente se olvidarán de respirar! Paso demasiado tiempo de enseñanza recordándoles a los estudiantes que respiren durante los dos primeros años de entrenamiento.
Cuando se acuerdan de respirar, por lo general lo están haciendo mal; respiran con los hombros o respiran superficialmente o encuentran alguna otra forma de hacer el acto más natural del mundo de manera incorrecta. La respiración adecuada debe enseñarse y practicarse hasta que sea un acto inconsciente. Cuando estás entrenando o haciendo sparring, no tienes suficiente capacidad mental para pensar en respirar correctamente. Si no afinas tus habilidades respiratorias para respirar correctamente incluso cuando no estás pensando en ello, no respirarás bien bajo estrés.
Caminar es casi tan natural como respirar. Nadie tuvo que enseñarte a caminar. Lo resolviste tú mismo y lo has estado haciendo durante más tiempo del que puedes recordar. ¿Qué podría haber que aprender sobre caminar? Desde la condición de los estudiantes que vienen al dojo, o simplemente observando a algunas personas casuales, podemos ver que la mayoría de las personas no han aprendido mucho sobre cómo caminar correctamente. Balancean sus caderas. Se encogen de hombros. Golpean con sus pies en el suelo. Se inclinan hacia delante más allá del punto de equilibrio. Se apoyan sobre sus talones. Los nuevos estudiantes pasan horas escuchándome corregir su forma de caminar. Debido a todos los malos hábitos que las personas adquieren a lo largo de sus vidas, aprender a caminar de una manera sólida, estable y equilibrada requiere mucho tiempo para aprender a hacerlo conscientemente. Aprender a hacerlo inconscientemente bajo estrés lleva incluso más tiempo. Caminar bien no es nada natural.
Cuando consideras los movimientos y acciones discretas que conforman cualquier arte de budo, las cosas se vuelven aún más antinaturales. Casi lo primero que enseñamos en judo, y la técnica que evita que más personas se lastimen fuera del dojo que ninguna otra, es cómo caer de manera segura. Los críos de dos años caen bastante bien. Están relajados y cómodos con la caída, tal vez porque lo hacen mucho eso. Para cuando empezamos la escuela, sin embargo, caer conlleva rigidez y miedo. No hay técnica en judo que practiquemos tanto como caer. Caer bien requiere la coordinación de todo el cuerpo y nunca he conocido a nadie aparte de gimnastas entrenados que lo hayan llevado bien sin muchas horas de práctica acumulada. Es un acto totalmente antinatural: no nos gusta caer.

Esto ni siquiera comienza a abordar los aspectos mentales de lo que estamos enseñando en el dojo. Mushin. Fudoshin. Heijoshin. Todo lo que versa sobre los aspectos mentales del budo es antinatural. Nos esforzamos por anular todas nuestras reacciones naturales bajo estrés: no tensarse, mantener la respiración y el ritmo cardíaco tranquilos y constantes, ignorar la insistencia del cerebro de mono en pelear o huir, retener el control mental en lugar de entrar en pánico, adaptarnos a la situación de manera fluida en lugar de intentar imponer una solución. Ninguna de estas cosas sucede naturalmente. Todas ellas necesitan mucho entrenamiento y práctica.

Todo lo que hacemos en el dojo nos debe llevar a ser capaces de responder a situaciones estresantes con estas habilidades no naturales. Toda esa práctica física tiene efectos en nuestros estados mentales. Respirar adecuadamente es útil cuando las cosas se ponen estresantes y el cerebro de mono quiere comenzar a hiperventilar. Haber practicado una buena respiración de forma estática y en todo tipo de kata y práctica libre que incrementa gradualmente la presión mental y física, con el tiempo hace que sea más fácil mantener la respiración tranquila y la frecuencia cardíaca se ancla a patrones mentales tranquilos.

Una vez que puedes mantener mushin (estado mental caracterizado por una ausencia de pensamientos y emociones, permitiendo a la mente permanecer abierta y adaptable a todas las circunstancias) mientras intentan golpearte con un palo grande o te están estrangulando, ya queda menos para poder mantener ese estado mental bajo el estrés que te encuentras fuera del dojo. Fudoshin es aún mejor. Es la mente inamovible que no es perturbada por nada, no importa lo estresante que sea. Las personas con fudoshin no parecen muy humanas. No son más naturales que un reloj Rolex. Ambos llevan un tremendo trabajo y esfuerzo para ser creados. Ambos demuestran el pináculo del desarrollo humano en sus propias áreas. Por toda su belleza, ingeniería y funcionalidad combinadas, nadie llamaría a un Rolex “natural”.

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Como un Rolex, la mente desarrollada a través del budo es elegante, refinada y resistente. Es una mente que puede tomar la decisión de intervenir dentro de un ataque para evadir y contrarrestar en el mismo movimiento o escapar del ataque y desarmar al atacante.

Relajado cuando la reacción natural es estar tenso, calmado cuando la naturaleza incita al pánico, inquebrantable cuando la naturaleza te incita a ponerte a cubierto, e inmóvil cuando abundan las distracciones, la mente y el cuerpo de alguien bien versado en el budo no son naturales en absoluto. Supera lo que la naturaleza nos brinda al refinar el núcleo natural de nuestro ser en algo nuevo, con toda la naturalidad del acero de alto grado. El budo no es natural. Es mejor.

Artículo original en inglés de Peter Boylan. Traducción por Dani Esteban -Kôryu-

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La Naginata

13 03 2019

Cuando la gente piensa en el samurai, el arma que viene a la mente de inmediato es su espada curva, la katana. Algunas personas también pensarían en la naginata, un arma que los samurai usaron ampliamente durante muchos años y jugó un papel clave en el campo de batalla. En este artículo echamos un vistazo a las características de esta famosa arma samurai, su historia, su uso en la batalla y cómo sobrevive hoy.

Al igual que la katana, la naginata evoca muchas imágenes del Japón feudal: el dedicado soldado de infantería, la heroica guerrera onna y también el devoto monje guerrero, por nombrar solo algunos. Aunque están basadas en la verdad, estas percepciones han distorsionado nuestra imagen de la naginata y su uso, tal vez más que para cualquier otra arma tradicional japonesa. Para muchos, la naginata y los ryu-ha que la acompañan son “femeninos” o de dominio exclusivo de los monjes guerreros. ¡Esto está lejos de ser así!

Forma

A naginata blade separated from its haft.
La hoja de una naginata: note la característica espiga larga que la sujeta al mango.

En primer lugar, echemos un vistazo a las características del arma en sí. Consta de dos componentes principales: una hoja curva larga y el eje o mástil sobre el que se monta la hoja. La longitud de la hoja y el mástil podrían variar, pero en general, la naginata en conjunto tendría una longitud de entre 210 cm y 250 cm. Tenía que ser lo suficientemente larga como para darle al usuario un alcance significativo y una ventaja sobre una espada, pero no tanto como para ser inutilizable.

Las hojas de las naginatas se hacían de la misma manera que las de katana, plegando juntos acero duro y suave. Cuentan con muchas de las mismas especialidades, como hamon etc. Al igual que las de katana, estas hojas tenían diferentes curvaturas y formas dependiendo de las predilecciones de los herreros en el momento en que se hicieron. Las hojas de naginata se unirían a sus mástiles con una espiga larga y una clavija de mekugi de manera similar a la katana. Luego, el mástil se unirá con materiales para sujetarlo alrededor de la espiga para que la hoja sea increíblemente difícil de quitar o desprender.

El mástil de naginata se caracteriza por su forma ovalada alineada con el borde de corte, al igual que la tsuka de una katana. Esto permitió que el usuario no solo aprovechara el peso y el poder de la naginata de manera eficiente, sino que también significaba que fácilmente podías conocer la orientación del filo con solo sentir el tacto. Esto es crucial cuando usas un arma de largo alcance donde mueves tus manos constantemente para cambiar de posición. El extremo del mástil estaba recubierto de metal, y llamaba ishi-tzuki (literalmente perforador de piedras), lo que reforzaba la empuñadura y permitía al usuario estocar con cualquiera de los extremos del arma.

La naginata le da a su usuario la habilidad de controlar el espacio que le rodea. Combinando la versatilidad con la mortífera hoja de una espada que podía tanto estocar como cortar, las naginata se convirtieron en armas formidables. Sin embargo, para utilizar una naginata con su máximo potencial, debes tener espacio para hacer barridos largos y poderosos. Estas características hicieron que la naginata fuera muy efectiva contra la caballería y también contra los guerreros de a pie armados con espadas.

Procedencia

Soldiers wearing the armour of the samurai and holding naginata.
Estos soldados posando para una foto, dan una indicación de la longitud total de la naginata.

Cuando miras por primera vez una naginata, es muy fácil identificarla como una lanza u otra arma larga. Sin embargo, se piensa que en realidad fueron desarrolladas a partir de espadas. Esto se puede ver en primer lugar en su construcción, ya que comparten una montura de estilo de espiga similar en lugar de estar encajadas como las primeras lanzas utilizadas en Japón, llamadas hoko.

Algunos eruditos sugieren que las primeras naginatas fueron armas improvisadas hechas por soldados de a pie cuyas lanzas se habían partido y entonces ataron desesperadamente hojas de espada a los extremos de los mástiles descabezados.

Parece que la necesidad de la naginata como arma surgió para luchar contra los bushi montados a caballo armados con arcos y tachis. En estas escaramuzas, había espacio suficiente para usar la naginata y su longitud como arma era increíblemente valiosa para derribar a los oponentes. No solo eran útiles contra la caballería, sino que su habilidad para cortar a soldados protegidos por una armadura combinada con un alcance mortal las hacía muy efectivas en las dispersas formaciones de infantería que eran populares en las batallas de la época.

Declive

La naginata se mantuvo en uso hasta el final de las guerras feudales en Japón, pero mientras dominaba los primeros campos de batalla de Japón, a medida que la guerra crecía para abarcar a más y más personas, su popularidad entre las tropas de pie disminuyó un poco. Con el aumento en el reclutamiento y el uso de regimientos de ashigaru campesinos, los campos de batalla se llenaron cada vez más de formaciones compactas y el combate individual se hizo cada vez más estrecho. Esto significó que la naginata fuese superada por el yari, más simple, en épocas posteriores.

Asociaciones legendarias

Si le preguntas a muchos japoneses “a quién” asocias la naginata, su primera respuesta, sin duda, serán mujeres. Después de eso, puedes conseguir algunas personas que dirán monjes guerreros budistas (sohei). Esto suele ser suficiente para que muchas personas tengan la idea de que la naginata no fue utilizada por nadie más.

Esto no podría estar más lejos de la verdad. Históricamente, la naginata ha sido utilizada por todo tipo de personas de muchos niveles de la sociedad japonesa. Sin embargo, debido a que la espada era fetichizada por la clase dominante masculina de la época y era el tema principal de las historias, literatura y arte, la naginata rara vez aparecía en circunstancias normales. En consecuencia, los personajes que apoyaban a estos aristócratas varones, mujeres nobles y sacerdotes budistas, a menudo se veían representados con la naginata. A pesar de su ubicuidad como arma de batalla.

Las mujeres samurai ricas fueron entrenadas en artes marciales como parte de su educación. Tenían tantas probabilidades de ser tan versadas en kenjutsu como lo eran el naginatajutsu. Sin embargo, como se consideraba que la naginata igualaba la ventaja de estatura que los hombres tenían sobre las mujeres de la época, a las guerreras a menudo se las representaba con la naginata. Ninguna es más famosa que Tomoe Gozen (la guerrera montada empuñando naginata de la parte superior de este artículo).

Sohei – Monjes Guerreros

Los monjes guerreros del Japón feudal (a veces llamados sohei), también se representan a menudo con naginata. En realidad, utilizaron toda una variedad de armas, desde espadas hasta lanzas, palos de hierro (tetsubo), arcos e incluso mosquetes. Algunos creen que los monasterios montañosos de los devotos budistas favorecieron el uso de la naginata. Su alcance y peso te permiten controlar rápidamente la distancia y derrotar a tu enemigo rápidamente. Sin embargo, en realidad los monjes guerreros probablemente lucharon como cualquier otro guerrero de la época.

The warrior-monk Genpei duels with Minanmoto Yoshitsune on Kyoto's Gojo Bridge in the Heian period.
El famoso monje guerrero Benkei se enfrenta a Minamoto Yoshitsune con una naginata en el Puente Gojo en Kyoto. Continuaría convirtiéndose en uno de los más leales sirvientes de Yoshitsune.

Otra razón es quizás la popularidad de algunos monjes guerreros particularmente famosos popularizados en el folklore. Uno de los más famosos es Benkei. Este guerrero legendario era famoso por su fuerza y lealtad. Benkei está representado empuñando una variedad de armas, aunque muchos ponen una naginata en sus manos. Esto contrasta bien con su famoso señor Minamoto Yoshitsune, un héroe de guerra famoso por su habilidad con la espada. Aquí podemos ver a la naginata relegada a un personaje secundario, mientras que la espada toma el centro de atención al lado del líder.

Sobreviviendo a la Era Meiji

En 1868, Japón sufrió un período de cambio sin precedentes al abrazar la modernidad internacional después del colapso del gobierno de Tokugawa. Con la restauración del Emperador y la modernización de las fuerzas armadas, los samurai eran cada vez más considerados como reliquias. Eventualmente, la casta quedaría totalmente prohibida. Las variadas artes marciales de Japón lucharon por sobrevivir, pero algunos practicantes de koryu (artes marciales antiguas ) organizaban exhibiciones y competiciones para mantener sus artes con vida. De todo esto resultó en el renovado interés en el kenjutsu. Sin embargo, junto con los muchos practicantes de kenjutsu, también había devotos prominentes de la naginata, tanto hombres como mujeres.

Meiji high-school girls practicing naginata drills at their sports day.
Niñas de la escuela secundaria a finales de la Era Meiji entrenan naginata en el día de los deportes otoñales en 1911. La escuela está en Hamamatsu, prefectura de Shizuoka.

Estas exhibiciones fueron conocidas como gekiken y atrajeron mucha atención y finalmente llevaron a la integración de muy buenos maestros de koryu en la fuerza policial. Esta institucionalización resultaría en lo que hoy vemos como kendo (que surge del Kenjutsu) y naginata-do (que surge de Naginatajutsu). Antes de que estos gendai budo se formalizaran por completo, incluso se implementaron en el currículo escolar. El kendo se usaba en la educación física de los niños, mientras que la naginata se enseñaba a las niñas. Esto vendió aún más la connotación femenina que la naginata todavía tiene hoy.

La naginata hoy en día

Naginata shiai using modern equipment.
La práctica contemporánea de la naginata involucra elementos kata y shiai (competición), al igual que el kendo.

Hoy en día, la práctica de la naginata sobrevive tanto como un gendai budo (arte marcial moderna) como también se preserva como una tradición koryu (arte marcial antigua). Si bien muchas personas a menudo mezclan naginata y kendo en sus respectivos orígenes, es importante recordar la variedad de estilos que utilizan la naginata.

Se utiliza como el arma principal en muchos estilos tradicionales koryu como Tendo-ryu y Jikishinkage-yu. Sin embargo, hay muchos otros ryu-ha (estilos/escuelas) que incorporan la naginata en su currículum. Katori Shinto-ryu y Takenouchi-ryu son solo dos ejemplos destacados. Estos sogo bujutsu (artes marciales integrales o completas) a menudo surgen de los primeros años de la guerras japonesas y la naginata se destaca como un arma poderosa y definitoria.

Poco a poco la naginata está creciendo en todo el mundo con practicantes de ambos sexos. ¡Esperamos que este artículo arroje un poco de luz sobre la magnífica arma que es la naginata!

 

Artículo original del blog de Tozando, traducido por Dani Esteban -Kôryu-

 

Otros artículos antiguos sobre la Naginata publicados hace años en este blog:

2012: Naginata: breves apuntes

2016: Antiguo artículo sobre Naginata publicado en el Budoka





Bikenjutsu

4 03 2019

El estilo de esgrima que se practica en la Bujinkan se llama Bikenjutsu (秘 剣 術) o “técnica de espada secreta”. Es un sistema basado en las enseñanzas de Kukishin Ryu, Togakure Ryu y algunas otras escuelas. Bikenjutsu es aplicable no solo al tamaño normal de la katana japonesa (刀) y al wakizashi (脇 差), sino también a la espada larga de campo de batalla (長大 太 刀), al shinobigatana (忍 刀) y a las espadas dobles (二 刀).

En Bikenjutsu, la longitud estándar de la hoja de la espada para propósitos de entrenamiento es de 2 Shaku (尺) y 8 Sun (寸) u 85cm. La longitud estándar de la “tsuka” (柄) o mango es 1 Shaku (尺) y 5 Sun (寸) o 45.5 cm.

La longitud de este mango es un poco larga para la espada japonesa habitual. Este mango más largo hace que sea más fácil hacer ciertas técnicas secretas del estilo que usan la mano derecha delantera como un eje giratorio. También permite que el guerrero golpee con el mango y enrede al enemigo con él cuando se enfrenta. Es de vital importancia en Bikenjutsu tener en cuenta que no solo peleas con una espada y no solo usas la hoja. Todo puede ser usado como un arma. La empuñadura, el mango (tsuka), la guarda (Tsuba), la funda (saya), la cuerda (sageo), la parte posterior de la hoja y, por último, el filo se pueden usar como arma. Este es el último secreto en Bikenjutsu. Soke ha dicho a menudo que primero debes poder cortar, empujar, presionar, golpear, realizar inversiones y lanzamientos. Luego, una vez que los domines, llegarás a comprender el verdadero significado de “ganar sin desenvainar la espada” (抜 か ず 勝 つ) y dominar el secreto de las técnicas de “no espada” (無 刀). Al igual que con el Taijutsu (体 術) o las técnicas desarmadas, todo el cuerpo debe usarse cuando se lleva una espada. No solo un brazo o una pierna crean el poder, sino que todo el cuerpo genera el poder a través del movimiento del cuerpo unificado y adecuado. El Taijutsu es el núcleo de todo lo que hacemos en Bujinkan.

Los movimientos básicos del cuerpo o Tai-Sabaki (体 捌) para Bikenjutsu se encuentran dentro de los ejercicios de Taihenjutsu (体 変 術) del Taijutsu básico. Las técnicas de Gyokko Ryu y Koto Ryu profundizan en varias armas y estrategias, pero dentro de ellas también se encuentran los cimientos secretos de los movimientos para Bikenjutsu. Por ejemplo, el método Koto Ryu de cruzar las piernas en forma de X al moverse dentro y fuera del rango de ataque del enemigo y el concepto de Gyokko Ryu de mover el cuerpo fuera de la línea de ataque en 45 grados con la pierna trasera, etc. Si estás aplicando estos conceptos mientras sostienes una espada en tus manos, estás practicando los conceptos básicos de Bikenjutsu.

Se puede decir que si no puedes hacer buen Taijutsu, no podrás hacer Bikenjutsu.

Hatsumi Masaaki
34th Grandmaster of the Togakure Ryu

traducción japonés -inglés por Sean Askew, Bujinkan Dai Shihan

traducción inglés – español por Dani Esteban -Kôryu-,Bujinkan Dai Shihan

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La ilusión de la burbuja (2) – pinchando la burbuja

27 02 2019

Hace unos días publiqué el artículo La ilusión de la burbuja, que tuvo muy buena repercusión, de lo cual me alegro. No dejéis de leerlo si no lo hicisteis en su día, antes de continuar con esta segunda parte…

Resumiendo a grandes rasgos, en aquel artículo venía a decir que mientras se trabaja dentro de la zona de confort, sin factores externos o desconocidos que vengan a perturbar nuestra burbuja, todo funciona perfectamente. Pero en cuanto se introduce algún elemento desestabilizador, cuando nos pinchan la burbuja, normalmente es cuando todo empieza a hacer aguas… a menos que te hayas preparado para ello, cosa que lamentablemente no parece que sea lo más común, ni mucho menos.

Y para prepararse para ello, es evidente que lo que hay que hacer es salir de esa burbuja de ilusión de manera consciente y meditada, con una buena preparación, sin esperar a que nos la rompan desde fuera y nos pillen desprevenidos. Y obviamente con un buen guía.

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Entonces, ¿cuál sería el mejor método para salir de la burbuja de ilusión y progresar debidamente introduciendo esa dosis de realidad tan necesaria?

Decía en el anterior artículo, para finalizar el mismo, que la solución era entrenar duro cada día y de forma realista. Pero ¿cómo?. Bueno, ciertamente hay diferentes maneras para ello.

Hay gente que cree que la mejor manera de salir de la burbuja es pasando directamente a hacer combate, “randori”, bien sea libre o con algunas reglas, para poder testar en una situación con unos mínimos de realidad lo que se trabaja normalmente a velocidad lenta y sin resistencia.

A mi entender eso es un error, ya que normalmente lo que suele suceder es que la gente se “olvida” de repente de todo su trabajo marcial, de la base, del kamae, de la estructura corporal, de la técnica, de todo… y entran en modo “pelea callejera on”, con lo cual aquel randori entre compañeros se acaba convirtiendo en una marrullería sin sentido donde no se acierta a ver ni un mínimo del trabajo marcial que se supone que llevan a sus espaldas, con el consiguiente peligro de que se les vaya de las manos y se produzcan lesiones. Lo cual suele ser bastante habitual en la gente (poca) que lo hace, al menos en los dojos Bujinkan.

Por otra parte, tampoco soy partidario del método randori por una cuestión meramente tradicional y si queréis sentimental. En la Bujinkan nunca se ha practicado oficialmente randori, por lo tanto, no veo el motivo para que nosotros tengamos que introducirlo con calzador pervirtiendo de ese modo, en cierta medida, nuestra tradición marcial.

Otra opción es el trabajo a base de “drills” (ejercicios cortos o pequeñas rutinas) que pretenden hacer que nuestro cuerpo/mente/memoria muscular se habitúe a una serie de patrones de acción/reacción, trabajados de menor a mayor intensidad y realismo, de modo que con el tiempo la respuesta “ideal” ante una situación determinada que se ha entrenado cientos de veces, sea automática y precisa. Tampoco es la opción que más me gusta aunque de vez en cuando la empleamos para según qué tipo de cosas.

Para mí, ciertamente el mejor método de salir de esa burbuja manteniendo el espíritu de nuestras artes marciales Bujinkan, consiste en trabajar en base a tres diferentes tipos de resistencia. Resistencia pasiva, resistencia activa y resistencia agresiva. Y siempre utilizando los patrones que nos ofrecen nuestras escuelas, es decir, trabajando sobre las técnicas (waza) de escuela, no sobre patrones libres.

Nuestras escuelas son en realidad sistemas marciales completos, por lo cual cada una de ellas tiene soluciones para casi todas las situaciones. Si además de eso nos permitimos usar las herramientas que nos ofrecen todas ellas como un todo, el conjunto de escuelas de la Bujinkan, las situaciones y soluciones son infinitas.

Para empezar con este tipo de trabajo basado en resistencias, para quien no lo conozca, le recomiendo empezar con técnicas de taijutsu sin armas, que tengan ya muy trabajadas, de nuestras escuelas, y preferentemente aquellas que contengan agarres, proyecciones y luxaciones, más que simplemente sólo métodos de golpeo. Al menos para empezar. Poco a poco se irá trabajando con todo y por supuesto más adelante con armas también.

No es fácil de explicar con palabras, ya sabemos que vale más una imagen que mil palabras, pero vamos a intentarlo. A ver si un día de estos nos animamos y filmamos un  pequeño vídeo sobre este tipo de trabajo…

Primera fase: Trabajar con resistencia pasiva. Es el método más básico de entreno, el que todo el mundo conoce y practica, y debe hacer, al principio. Sobre una técnica propuesta, simplemente el uke realiza el(los) ataque(s) y se deja hacer la técnica en cuestión sin ofrecer resistencia, colaborando y permitiendo al tori absorber la técnica, trabajarla y conocerla para perfeccionar sus movimientos, hasta que la hace suya. Es el entrenamiento normal que todos conocemos. Hasta ahí ningún problema. Estás dentro de tu burbuja, en tu zona de confort.

Segunda fase: Resistencia activa. Te pinchan la burbuja y empiezan los problemas. En esta segunda fase, con la misma técnica que antes, el uke ya no seja hacer tan fácilmente, ofrece cierta resistencia a dejarse realizar la técnica. Es el momento donde el uke va a empezar a poner en problemas al tori.  En esta fase, es el uke quien “manda” y quien hace trabajar a tori, ya que es él quien decide en qué momento empieza a aplicar su resistencia activa. No se trata de que el uke no se deje desde el primer segundo, o sí, depende de él, si no que puede elegir el momento preciso en el que empieza a aplicar su resistencia activa.

Ese agarre que no se suelta, esa proyección que no sale porque en ese momento el uke se mueve, se reestructura y se estabiliza, esa luxación que ahora ya no funciona porque uke la contrarresta, etc. Sin prisas pero sin pausas. Y ¿con cuánta intensidad? Pactada. Dependerá del nivel de cada cual. En esta fase el objetivo de uke es impedir que le realicen la técnica original, a partir del momento que él decida, pero sin contraatacar, sin golpeo, simplemente usando su taijutsu para que al tori le resulte difícil realizar la técnica. El objetivo del tori es acabar realizando la técnica en cuestión, la original propuesta, y no vencer al uke de cualquier otra manera. Es decir que si la técnica original propuesta finalizaba con una proyección seoi nage por ejemplo, el tori debe hacer todo lo posible para que así acabe, o de la manera más parecida posible, intentando seguir el patrón de la técnica original lo más fielmente posible.

Es una fase muy interesante de trabajar puesto que ahí empezamos a ver realmente la dificultad de aplicar ciertos movimientos, palancas etc, cuando el otro no se deja, y al mismo tiempo tori debe intentar mantener una línea de trabajo establecida. Aquí surgen muchas posibilidades y es en esta fase donde tori y uke aprenden realmente a manejar su potencial, su bagaje marcial, puesto que a cada movimiento de resistencia surge una nueva situación, una posibilidad de “henka” si queremos llamarlo así, a la cual hay que adaptarse instantáneamente sin tiempo para pensar.

La tercera fase es la más complicada, la de la resistencia agresiva. En esta fase seguimos trabajando en base a la misma técnica original propuesta en las dos fases anteriores, pero ahora el uke, además de no dejarse realizar la técnica, puede contrarrestarla y contraatacar y golpear de cualquier manera. Obviamente con control. Mostrando al uke los huecos que va dejando, marcando aquí y allá, pero ya no solo se resiste sino que si ve el hueco colocará un golpe o intentará darle la vuelta a la situación metiendo una proyección, luxación, golpeo etc, para acabar “venciendo” él. Sin embargo en esta fase el tori sigue con el mismo objetivo, tiene que lidiar con todo lo que le intenta hacer el uke, y al mismo tiempo intentar acabar haciendo que la técnica original propuesta acabe funcionando de la mejor manera posible. Ni que decir tiene que si en la fase de resistencia activa las posibilidades se multiplicaban muchísimo aquí ya se hacen incontables, permitiendo explotar al máximo todos nuestros recursos pero sin olvidar que el tori tiene un guión que intentar respetar dentro de sus posibilidades. Al igual que en la fase anterior, el nivel de intensidad variará dependiendo de la experiencia y nivel de los practicantes.

Para poder trabajar de esta manera, por fases de resistencia, es necesario tener plena confianza con el compañero, y ser muy honestos, tanto con uno mismo como con el compañero.

Os animo a probarlo y os aseguro que vais a disfrutar de muy buenos ratos de entreno.

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

Bushi Dojo Martial Arts





La ilusión de la burbuja

21 02 2019

Las cosas funcionan perfectamente cuando todos juegan al mismo juego, respetando una serie de normas pre-establecidas. Así es en prácticamente todas las artes marciales que conocemos, incluso en los deportes de contacto más extremos. Pero ay amigo! en cuanto se introduce un factor externo o desconocido, en cuanto entra en juego algún elemento desestabilizador, normalmente es cuando todo empieza a hacer aguas…

Estamos cansados de verlo en cientos y miles de vídeos de cualquier arte marcial, y por supuesto en el nuestro también. Cualquier exponente del arte, maestro o instructor, realiza las técnicas de manera ejemplar, basándose en ese código no escrito (o sí) del propio sistema. Juega con ventaja, dentro de su propia burbuja, en una zona de confort. Pero eso no es más que una mera ilusión, una burbuja, no nos llevemos a engaño.

Pero ese mismo exponente, maestro o instructor, ¿es capaz de lidiar con un atacante imprevisible? ¿con alguien que no juegue a su mismo juego? ¿que no reaccione de la manera que se supone que tiene que reaccionar? ¿que no se quede congelado tras realizar su ataque predeterminado esperando a que le realicen la luxación o la proyección de turno? ¿con alguien que oponga una resistencia activa o agresiva?

Si no es así, está viviendo una burbuja de ilusión. Una ilusión que puede resultar fatal, no ya solo para él, sino para todos sus estudiantes, incluso para el propio arte marcial en general, ya que cuando la inmensa mayoría de practicantes y maestros de un arte o sistema funcionan de dicho modo, viviendo encerrados en esa burbuja de ilusión, donde saben que el uke nunca se va a resistir, o como mucho en el mejor de los mejor casos ofrecerá una resistencia pasiva, pero nunca una resistencia activa o agresiva, el arte pasa de ser un verdadero marcial a un mero folclore o recreación histórica.

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Centrándonos en nuestro arte, Bujinkan Budo, hay dos frases de Hatsumi Sensei que deberíamos tener muy en cuenta. Una de ellas era: “Si te limitas a hacer lo que yo muestro en el dojo, simplemente morirás”. Y la otra, vista hace muy poco repetidas veces en las redes sociales: “Como siempre enseño: es fácil ser buen “Guerrero” en perfecta situación, pero debes ser un buen guerrero cuando todo esté en tu contra! ” Esto lo afirma nuestro Sôke, Hatsumi Massaki Sensei.

Y yo me pregunto: ¿No sería hora ya de hacerle caso al Sôke? Esas frases no son de ayer ni del año pasado ni del anterior, son muy antiguas… ¿nadie las escuchó? ¿no era el momento de tenerlas en cuenta? ¿cuando llegará ese momento? El caso es que nadie las pone como meta de su entreno.

Veo docenas, cientos de vídeos de practicantes y maestros de la Bujinkan a lo largo del año, durante los últimos muchos años…. y nunca he visto uno siquiera donde se saliera de esa zona de confort, de esa burbuja de ilusión. Ya no digo que sea un combate a “muerte”, pero es que jamás hay una mínima resistencia por parte del atacante, y al final todo se parece más a un baile de salón, a una coreografía bonita, que una técnica marcial.

¿Por qué? Excusas. Miedos. Inseguridades. Comodidad. Falta de necesidad real del arte marcial…. No sé. las respuestas pueden ser muchas y múltiples.

Es que en la Bujinkan no hay combate…No se hace randori…Es que las técnicas son muy peligrosas…Es que luchamos contra nosotros mismos…Para convertirnos en mejores personas…Etc, etc etc…  Lo hacemos así, todo fragmentado, sin resistencia del atacante, para aprender, para enseñar, hay que hacerlo así, lento, pasito a pasito…luego en la realidad ya sería otra cosa….pero hemos de practicar siempre así…

Ya, vale, ¿y para cuando una mínima realidad? Los años van pasando y nunca se llega al siguiente estadio….No veo a nadie que lo haga…Nunca se pasa a entrenar con resistencia agresiva del uke…ni siquiera una resistencia activa… nada, el uke simplemente se deja hacer… y todo sale maravillosamente bien…

¿Realmente queremos eso?

Personalmente hace bastante que no. Hay que evolucionar a un siguiente estadio si queremos realmente poder decir con orgullo que pertenecemos a una tradición guerrera ancestral.

Como decía no hace demasiado un amigo Shihan muy respetado en nuestro ámbito:

Recuerda que esto no se trata de cuántos días a la semana vas al dojo. O de cuántos años has estado estudiando con tal o cual Shihan japonés y así sucesivamente. Ni siquiera importa cuántos años has vivido en Japón o estado en Bujinkan. Esto va todo de lo duro que trabajes fuera del dojo en tu propio entrenamiento personal, eso es lo que marca la diferencia. El dojo es el lugar más seguro del planeta. La Bujinkan se ha convertido en una especie de club de fans del Soke y más en una reunión social para ir a tomar luego unas cervezas y unas alitas de pollo que en un arte marcial serio. Si quieres tener habilidades que te ayuden a sobrevivir a una confrontación real, no importa cuántos Dans tengas o cuántos viajes a Japón hayas realizado. Debes comenzar con las bases y poner sangre, sudor y lágrimas antes de comprobar que estás realizando progresos verdaderos. Deja de hablar en clase y enfocate en tus golpes, golpea con intención y entrena con perseverancia. Este es el único camino verdadero para el guerrero de cualquier edad… Llévate a casa lo que aprendes en Honbu. No solo tomes notas y digas que aprendiste esto o lo otro en tal o cual día. Trabájalo duro. Pruébalo y hazlo tuyo. De lo contrario, simplemente seguirás siendo solo un fan más… 

…encerrado en tu burbuja de ilusión. Despierta. Entrena duro cada día y de forma realista. No es fácil, nadie dijo nunca que lo fuera. Es un camino lleno de frustraciones y de dolor. Pero como dijo un alumno mío no hace mucho “El dolor no ocupa lugar”

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

Bushi Dojo Martial Arts

 

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Retazos de la autobiografía de Takamatsu Sensei

14 02 2019

Cumpliré 68 años este año 30 de Showa (1955). Hasta hace dos o tres años no tenía ni idea de cuál era mi edad. Esto es simplemente porque no quería saberlo, pero sí sé que nací en el año 23 de Meiji (1887). Estoy desconcertado por la apariencia de mi cara como se ve ahora, pero la razón de esto es que no me he mirado en un espejo en unos treinta años. Incluso con este aspecto desaliñado, sigo siendo lo que la mayoría de las personas consideraría un hombre enérgico. Si la mayoría de las personas fueran a caminar durante una hora al día, normalmente cubrirían unas cuatro millas; generalmente yo lo hago en aproximadamente media hora. Me gusta pasear y hacerlo naturalmente con mi perro. Caminamos juntos todos los días. Soy muy malo con los horarios, pero todos los días estoy puntualmente en la cama a las 9 de la noche en punto con mi gato, a quien he llamado Jiro. Me despierto a las seis y media de la mañana y me lavo con una toalla mojada en agua fría mediante fricción. Esto es algo que no he dejado de hacer en los últimos cuarenta años y es por eso que nunca he estado enfermo en la cama; esto no quiere decir que solo los lavados fríos van a evitar que te enfermes.

Disfruto mucho pintando e incluso ahora sigo pintando como una forma de juego. No soy muy hábil pero lo disfruto, para mí es un placer. Nadie posee el conocimiento sobre los acontecimientos del mañana; esto significa que no sabemos cuándo cesará nuestra vida. Debido a la impetuosidad de la juventud, cometí muchos errores con mi vida. Esto fue hasta la edad de cuarenta. Aprendí de mis errores y ahora tomo mis lavados fríos y salgo a pasear con mi perro todas las mañanas. Después de esto dedico algo de tiempo a escribir y pintar, ya que esto también es equilibrio. Ejercicio, descanso, estudio y placer.

Aquellos que tienen una mente malvada siempre harán cosas malas, incluso los ninjas con malas intenciones eran desterrados. Esto es aplicable a cualquier sistema marcial, no solo a ninjutsu. Mi profesor de Koto Ryu koppojutsu y de Togakure Ryu ninjutsu fue Toda Shinryuken Masamitsu Sensei. Toda sensei comenzó a enseñarme primero koshijutsu cuando tenía nueve años. Mientras era joven tuve demasiadas peleas. Esto, tengo que decirlo, fue siempre en defensa propia. Cuando tenía 15 años tuve una pelea con dos maestros de Musashi Ryu durante la cual mi tímpano se rompió. Esto más tarde me impidió unirme al ejército. Cuando tenía diecisiete años mi familia tenía una fábrica de fósforos. Durante este tiempo conocí a un anciano llamado Ishitani que trabajaba en la fábrica y que iba siempre con un bokken como bastón. Era un famoso artista marcial, pero como todos los otros artistas marciales, no podía ganarse la vida con ello durante ese período. Así que mi familia lo empleó como guardia en la fábrica. Junto con otra persona hicimos un dojo en la fábrica e Ishitani Sensei comenzó a enseñarnos Kuki Happo Biken no Jutsu, así como otras artes, incluida una gran variedad de armas como espadas, bo shuriken, etc. Por encima de todo él se había entrenado en el arte del ninjutsu. Ya era un hombre muy viejo y al cabo de dos años murió en mi regazo.

Entrené en koppojutsu y este entrenamiento es muy difícil. Al principio debes entrenar los dedos de las manos y de los pies usando arena. Luego, usas piedras pequeñas y luego una roca; al principio, te sangrarán las uñas y las yemas de los dedos; será muy doloroso y difícil de perseverar. Desarrollé así unos dedos de manos y pies muy fuertes a partir de esta práctica, sin embargo, este tipo de entrenamiento es inútil hoy en día y solo un poco de entrenamiento de makiwara es suficiente. Digo esto porque es muy fácil dañar la articulación causando problemas para la vida posterior. Comencé mi entrenamiento de ninjutsu cuando tenía trece años. Comencé usando una tabla de madera de 3 centímetros de espesor por 4 metros de longitud. Comencé poniendo la tabla a 45 grados, la aumenté gradualmente a 60, luego a 70 y hasta que pude subir corriendo por ella a 90 grados. Ninjutsu no es solo el arte de invisibilidad. La amplia gama de técnicas solo fue enumerada tras un largo período de tiempo. El origen puede que se remonte al período prehistórico de los dioses. Pero no puedo decir cuando se formó exactamente ya que yo no estaba vivo en ese momento.

La familia Kuki guarda registros de este período bajo el título de Kukishin Ryu Happo Biken Jutsu y son parte de las enseñanzas más avanzadas de Yagyu Ryu. Dentro de Iga Ryu también es posible encontrar el Happo Biken Jutsu. Es la esencia del Ninjutsu. Estos son los Happo Biken Jutsu:

Taijutsu-Hichyo jutsu-Nawa nage
Karatejutsu, koppojutsu, jutaijutsu
So jutsu-Naginata jutsu
Bo jutsu-jo jutsu – hanbo jutsu
Senban Nage jutsu- Ken nage jutsu
Ka jutsu-Sui Jutsu
Chikujo Gunryakuheiho
Onshin Jutsu

Biken es la designación para el grupo que comprende kenjutsu, kodachijutsu y juttejutsu. El juttejutsu es la más alta de las técnicas de espada. El uso ofensivo y defensivo del tessen y el jutte se encuentran en esta categoría. También hay Toako no Jutsu, que te permite vencer a un oponente a distancia. Hay pergaminos secretos y libros con explicaciones sobre esta habilidad, pero son bastante inteligibles. Hay tres Kiai utilizados, estos son:

“A” – que produce un efecto de ruptura de los oponentes Ki
“Ka” – que produce el mismo efecto en su técnica.
“Ei” – que rompe el movimiento del cuerpo

De todos modos, lo más importante es mantener la esencia de un corazón puro. En las artes marciales no hay necesidad de concentrarse solo en el aspecto de ganar cuando se lucha. Sin embargo, no comprometerse con la lucha no es un “arte marcial”, es simplemente violencia, y una persona así no tiene un corazón honesto y es anti-humanista. Hoy en día, hay un deporte que se llama Judo que se concentra en el placer de luchar y en el desarrollo de sus cuerpos. Solo quieren ganar, y debido a esto se doblan por la cintura cuando luchan en lugar de mantener sus cuerpos erguidos. Cuando pienso en este deporte de judo, que tiene su origen en las artes marciales reales, me siento avergonzado y me da una sensación escalofriante. Un verdadero artista marcial gana usando los movimientos naturales de las técnicas de más alta calidad, y si uno mueve el cuerpo de acuerdo con esta teoría, por supuesto, uno ganará. En artes marciales necesitas tres puntos; estos son:

El poder corporal
El aprendizaje de la técnica.
El poder del espíritu

Con estos realmente puedes ganar.

Cuando terminé de ayudar a mi padre en su fábrica de fósforos, asistí a una escuela inglesa que se llamaba George Bundow School. También asistí a una escuela de cultura china. Después de esto, entrenaría con sensei Ishitani en el arte de Hontai Takagi Yoshin Ryu, así como en otras artes. Siete generaciones antes, su familia había sido asesora del famoso ejército del ninja Hattori.

Cuando llevaba entrenando un tiempo, decidí que quería saber más sobre el ninjutsu, y sobre mí mismo, así que me fui a una montaña conocida como Maya-san en la prefectura de Kobe. En la montaña viví junto a una cascada llamada Kamenotaki por un período de un año. Me alojé en una caseta de campo del tamaño de dos tatamis y viví de frijoles con arroz sin hervir. Mis compañeros de entrenamiento eran las rocas alrededor de mi caseta. A veces ejercitaba las puntas de los dedos golpeando las rocas. Subía saltando sobre las rocas con mi Kiai y luego saltaba hacia abajo. Durante este tiempo desarrollé un sentido especial.

Por ejemplo: podía estar en la cima de la montaña y saber cuántas personas venían aproximándose, podía decir si eran hombres o mujeres o animales. Me conocieron como el “sennin” o “tengu” de la montaña.

Fui a China durante la era Chin y viajé a través de Mongolia y el norte de China por un período de aproximadamente 10 años. Durante este período conocí a un boxeador Shorinji llamado Choshiro. Tuvimos una pelea y le gané. Nos hicimos muy amigos, como hermanos. Así es como me presentaron al presidente de la Asociación de artes marciales chino-japonesas.

Mis recuerdos de estos tiempos están un poco confusos, especialmente las fechas exactas, pero recuerdo que una vez decapité a alguien. En una ocasión me enfrenté y luché contra un grupo de bandidos de la montaña, que resultaron ser miembros de la división del ejército local. Usé el ninjutsu en muchas ocasiones y una vez fui juzgado por asesinato, pero probé mi inocencia (defensa propia). Recuerdo que una vez estaba caminando por un área conocida como Santo-sho. Estaba completamente oscuro y, de repente, sentí que algo me venía por detrás. Me volví para mirar y vi a un enorme perro corriendo directamente hacia mí. Antes de que pudiera moverme, se lanzó hacia mí y su cabeza estaba junto a mi oreja izquierda. Gruñó ferozmente pero no moví ni un músculo porque sabía que si lo hacía me atacaría. Después de un momento se detuvo, tal vez porque sabía que este humano no estaba en contra de él. En ese instante lo golpeé justo entre los ojos con mi puño derecho usando mi técnica de koppojutsu. Gritó por un segundo y luego cayó al suelo sin moverse en absoluto.

Esta experiencia también puede aplicarse contra un atacante humano. Siempre has de estar preparado para cuando tu atacante baje su guardia y luego contraatacar, sin dar ninguna advertencia u oportunidad para una segunda oportunidad. Esta es la forma en que manejo este tipo de situaciones. Espero a que mi oponente me ataque y luego solo espero que él baje su guardia o que se relaje. Éste es un punto importante. El sak-ki, o la intención de matar, se siente a través de un sistema comparable al radar. Quien no pueda recibir estas transmisiones no podrá alcanzar un estado de artista marcial de alta calidad.

Esto es lo que puedo garantizar a través de mis experiencias, ya que tantas veces he superado la línea que separa la vida de la muerte. Esto, con tus técnicas, es la línea. Una vez luché contra un hombre que era muy hábil en muchas técnicas y después de vencerlo, nos sentamos y hablamos. De hecho, él conocía muchas técnicas y muchas formas de detener las técnicas y tengo que decir que solo por los nombres se me habrían olvidado fácilmente. Realmente tenía una gran cantidad de conocimiento, pero este conocimiento se desperdició en la dirección en que se usó. Este es un punto importante cuando hablamos de técnicas. No estamos hablando de mover el cuerpo en una dirección exacta. Hay una frase en el libro de estrategia chino ‘Utsu Ryu Shi’ que dice cómo el soldado victorioso es como el agua. Esto se debe a que el agua es a la vez débil y suave y, sin embargo, puede tener una fuerte influencia en una colina, incluso la colina puede ser diezmada por su acción. En la superficie, parece que lo suave no puede ganar y, sin embargo, lo suave puede ser más fuerte. Esto es como las técnicas individuales; son fuertes por fuera pero débiles por dentro. Si solo conoces el nombre de un ave, entonces no sabes nada porque esto no te dice nada sobre el ave. El Kito Ryu en la primera parte de la era Edo estaba bajo Fuku No Shichiro Uemon Masakatsu (Yuzen) e Ibaragi Mata Zaimon Sensei (Toshifusa Sozen). Juntos fundaron el Ryoi Shinto Ryu. Ese fue el comienzo de Kito Ryu, luego Ibaragi sensei cambió el nombre a Ryoi Shinto Ryu. Desde la cuarta generación, el Maestro Takino tuvo un estudiante muy famoso llamado Kuki Nagato. Esta escuela finalmente se conoció como Kuki Shin Ryu.

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Cuando volví a casa desde China, mi padre se había llevado a su décima esposa, así que regresé a China de nuevo, donde enfermé mucho (tuve la tenia) y entonces regresé a Japón. Entonces fui a las montañas Maya. Durante ese tiempo entrené karate y ninjutsu usando mis propias teorías. Un anciano del que no sé nada, ni siquiera su nombre o quién era, me enseñó muchas cosas allí. Hizo el signo “to-in” junto con un kiai y luego dijo que después de dos o tres días, la tenia se habría ido. Al cabo de diez días me hizo caminar otra vez. Me enseñó muchas cosas sobre mí y sobre la naturaleza. Después de ese año recordé y me di cuenta de que para hacer algo necesitaba dinero y, por lo tanto, una vez más volví a China. En China me gané la vida enseñando en la escuela inglesa. Tuve más de 100 estudiantes de artes marciales y durante este tiempo enseñé a muchas personas las artes de la guerra, pero también les enseñé las artes de la paz. Tuve muchos combates contra artistas marciales muy bien clasificados y de estos no perdí ni una vez (aunque algunos quedaron en tablas). Salí de China habiendo ganado mucho dinero. Más tarde me convertí en monje, pero tengo que decir que no todas las religiones son buenas, que las personas dentro de ellas se corrompen y luego la religión misma se corrompe.

A veces, cuando se cometía un delito en mi región, la policía buscaba mi ayuda para resolver el misterio. Siempre pude hacer eso y nunca fallé. Debido a mi conocimiento y experiencia práctica, a menudo he trabajado para el gobierno. Esto solo ha sido en los casos en que fue por el bien de mi país y de nuestra gente. A veces el trabajo era muy duro y peligroso.

Con el período de cambio, me pidieron que ayudara a formar el Minoku Seinen Botoku-kai (actual Budokan). Había muchos maestros en la organización, principalmente de antiguas escuelas de artes marciales. Fui elegido como presidente de la asociación. Mi reconocimiento oficial fue como maestro de jutaijutsu y bojutsu. También he ayudado en producciones de películas y en el teatro he trabajado como oficial técnico.

Hay muchos que intentan copiar nuestra habilidad y lo hacen mal. Hay escuelas de palo corto (jojutsu) pero no entienden lo que te diré a continuación. Así como un hombre (ninja) puede y se disfraza, también lo hace el arte del palo. Dado que el jo es para los viajeros en el camino, es también un medio de defensa personal. No es ni nunca ha sido un arma o herramienta para el campo de batalla. Está disfrazado como una ayuda para moverse, pero es para defensa propia. En cambio el Jo-do no es para defensa personal, ¡es solo para hacer movimientos con el palo! Son movimientos demasiado grandes y glamorosos para la autodefensa; no tienen taijutsu.

Cuando era presidente del Seinen Botoku, muchos artistas marciales me preguntaban si el “Do” era también un método para ocultar las verdaderas técnicas. Siempre he sido honesto y tuve que decirles que el “Do” es muy diferente al “Jutsu” y que no sirve de nada, excepto para aprender el baile del teatro Kabuki. A veces no puedes encontrar un maestro de las verdaderas artes y entonces cualquier maestro que encuentres tendrá que valerte. Hay algunas personas que se dan a sí mismos un certificado de menkyo o superior, pero no es el certificado lo que da la habilidad; es el conocimiento que uno tiene del conocimiento pasado. Estas personas se rodean de senadores gubernamentales y personas de alto rango de artes auténticas para hacer que sus propias artes parezcan mejores. Esto está mal. A menudo usan la fuerza o dicen que tienen poderes especiales para ganar, pero pierden de todos modos donde está lo más importante: en su corazón.

He tenido muchas peleas con estos supuestos maestros no solo con el cuerpo sino también con las palabras. Dos de ellos incluso intercambiaron técnicas para intentar crear sus propios estilos, pero cuando señalé el error de esto, negaron tal cosa. Para entrenar debes hacerlo en cualquier momento en cualquier condición. Recuerdo que la sala de entrenamiento de mi abuelo estaba iluminada con velas y tenías que usar todos tus sentidos para saber quién había entrado y si eran amigos o no.

A veces nos preparábamos para el entrenamiento y él nos llevaba afuera, en invierno. Si no tenías puesta tu ropa de abrigo, morirías de frío, así que tenías que saberlo antes. Esto también enseña valentía y coraje. Usa todos tus sentidos todo el tiempo. Debes entrenar como el fuego porque así es como se hace la espada. Si sudas, es como el efecto de enfriamiento del proceso de forja. Debe mantener tu visión amplia incluso después de practicar una habilidad durante mucho tiempo. Si no ves nada más allá, entonces tu visión se volverá estrecha. Si, cuando entrenas, crees que no estás aprendiendo, espera diez años y eso cambiará.

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Sobre lesiones, he tenido demasiadas para recordarlas todas. Si realmente tienes que luchar por tu vida, entonces eso va a suceder. Los viejos pergaminos hablan de “katsu” o poderes que dan la vida. Mi maestro Ishitani (Kuki Shin Yo Ryu) se puso muy enfermo y murió en mis brazos. Estas habilidades no podían ayudarlo ya que nadie tiene tal poder. Si te lastimas el pie o las manos (extremidades), debes usar agua a diferentes temperaturas para introducir el miembro herido. Luego frota la piel con hierbas procedentes de plantas dulces. Para la espalda puedes rodar por el suelo para suavizar las articulaciones entre los huesos. A veces es bueno que alguien te frote y apriete esas articulaciones. Si tienes mucho dolor, debes soñar con eso porque tu cuerpo tiene la respuesta por sí solo. Estos son los ojos y oídos de dios.

Debes beber mucha agua y seguir entrenando incluso si tienes mucho dolor. Si no puedes salir de la cama, entrena mentalmente, esto se llama “sankakujutsu”. Algunas personas hablan sobre la respiración, pero yo te digo que si quieres controlar tu respiración, nunca se volverá natural. Cuando comes, pasa lo mismo con la respiración. No tienes que acordarte de dejar de respirar cuando bebes de una taza. La respiración es la fuerza vital del cuerpo. He escuchado a personas referirse a ella como el poder de su técnica. Si es así, estoy muy contento por ellos! Si alguna vez tienen que luchar durante tres horas, sería bueno verlos controlar cómo usan su aire. ¡Demasiado aire confundirá los ojos y la mente, así que ten cuidado!

Las ocho puertas del ninja son la forma de entrenar. He entrenado esto durante más de 70 años y esta es la verdadera manera.

– Escrito por Takamatsu Toshitsugu

(Traducción inglés español por Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan)





Si el Maestro guía, el alumno puede aprender. Si el Maestro sólo muestra…

24 01 2019

…al alumno sólo le quedan 3 opciones:

robar*,

buscarse otro maestro,

o fracasar estrepitosamente.

*(robar la técnica y descubrir el método para llegar a hacerla efectiva)

En el año 2011, hace unos 7 años, publiqué en este blog una entrada titulada Objetivos alumno y maestro, que luego republiqué en 2014. Han pasado 5 años más y sigo pensando casi exactamente lo mismo, aunque esta vez voy a darle una vuelta más de tuerca al tema.

El resumen de dicho artículo, Objetivos alumno y maestro, que espero hayáis leído de nuevo antes de continuar y estar leyendo esto, es básicamente que el objetivo del alumno, siempre según mi opinión, es progresar adecuadamente en el estudio de su arte marcial hasta alcanzar la máxima maestría posible; y al mismo tiempo es imperativo mantener siempre una actitud de respeto hacia el Maestro. Pero el responsable de su propio progreso es siempre el alumno. El Maestro sólo pone la guía necesaria para que el alumno lo consiga con su esfuerzo y dedicación. En cuanto al Maestro, mi resumen era que su objetivo debe ser que su alumno lo supere, ofreciéndole día a día lo mejor de sus conocimientos, sin ocultar nada, sin prisa pero sin pausa. Al mismo tiempo y para ello, un Maestro debe reciclarse continuamente, debe seguir estudiando y practicando él mismo para no oxidarse, para seguir en la brecha y poder seguir ofreciendo siempre a sus alumnos la máxima calidad posible en sus enseñanzas. De no ser así el arte se va a convertir en la sopa de la sopa de la sopa… Un buen maestro es aquel que te enseña a ponerte los zapatos para que tú puedas caminar por ti mismo. Hoy caminar, y mañana correr, y un día, lo más cercano posible, dejar atrás a tu Maestro y respetar siempre su memoria sabiendo que él fue quien te ató tus primeros zapatos…

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A la pregunta de “¿Quién le enseñó a hacer eso? ¿me lo puede enseñar a mí? ¿cómo se hace esto que usted hace Sensei? a un Gran Maestro de una escuela muy reconocida en Japón que continua viva hoy día, éste contestó: “Esto no me lo enseñaron. Desde que era joven, practicando sin descanso, he descubierto el método. Hace falta encontrarlo por uno mismo”.

Los verdaderos Grandes Maestros marciales son raras avis, que generalmente se han hecho a sí mismos, a base de entrenamiento constante, sangre, sudor y lágrimas; a base de constancia y perseverancia, a base de prueba y error…Tuvieron una guía, su maestro, sí, pero ellos se forjaron a sí mismos.

La respuesta del maestro “esto has de encontrarlo por ti mismo”, es típica de las tradiciones marciales japonesas y chinas. Y tiene dos posibles interpretaciones. Una sería: búscalo por ti mismo porque yo no te lo voy a enseñar, me lo vas a tener que robar. Si sólo se queda en eso, parece obvio que el maestro te está indicando que no te quiere enseñar o que te ve con poca predisposición y capacidad de sacrificio.

Está claro que la única forma de conseguir algo es entrenar mucho uno mismo, tanto en solitario como con compañeros, pero también está claro que es necesario tener una guía (llámese maestro), que te proporcionen unas instrucciones claras, buenos ejemplos pedagógicos y ejercicios adecuados, etc.

La segunda posible interpretación sería: Mira, esto es así, y se consigue de esta manera. Yo te lo muestro y te doy una guía e intentaré corregirte, pero esto no se puede explicar con palabras, ni está en ningún manual, y además yo no lo puedo entrenar por ti, y por mucho que te explique, nunca vas a sacar nada si no lo entrenas sin descanso y lo pruebas por ti mismo. Suda, sangra, llora, falla…. sigue…

Por norma general en las escuelas tradicionales de artes marciales la didáctica es muy pobre. En general, tienen métodos de entrenamiento que dan pie a que el que sea el más despierto de la clase, a la vez que el más “maníaco del entrenamiento”, lo pueda conseguir. Pero es un método de enseñanza que aunque de vez en cuando da como fruto especímenes “fuera de serie”, tiene un porcentaje de éxito por número de alumnos realmente decepcionante.

Para poder progresar en un arte marcial es evidente que, aparte de lo que son las técnicas en sí, te tienen que mostrar los métodos de entrenamiento para conseguir que dichas técnicas resulten efectivas en la realidad, y darte alguna pista sobre la utilidad de cada uno de los métodos y ejercicios. Si no es así, el progreso es casi imposible, y la utilidad real marcial de las técnicas “trabajadas” en el dojo quedará en poco más que un baile de salón.

Y aún así, y de todos modos, por muy buena que sea la instrucción, por muy bueno que sea el método de trabajo y los ejercicios, por muy bueno que sea el maestro…el que aprende eres tú. Si tú no tienes las dotes necesarias: honestidad contigo mismo, humildad, disciplina, inteligencia, capacidad de sacrificio y coraje, no vas a aprender por muy bueno que sea todo lo comentado anteriormente. O como mucho te quedarás en el saco del montón.

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

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