Entrenamiento fuera de la “zona de confort”

25 04 2018

“Sal de tu zona de confort”, una frase que se ha puesto muy de moda últimamente por todos los gurús de la autoayuda y el crecimiento personal.

En psicología la zona de confort designa un estado mental en que el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta a lo largo de su vida, desarrollando una rutina sin sobresaltos ni riesgos, pero también sin incentivos.

Pero también se define como zona de confort a cada uno de los lugares o situaciones donde un individuo se siente seguro, donde no existe riesgo alguno, ya sea en su hogar o en lugares que su mente interpreta como potencialmente bajos de riesgo. Esto causa una dependencia a ciertos lugares y no nos permite conocer otros escenarios productivos para la vida, y en nuestro caso, tampoco para el progreso marcial.

Aunque parece obvio, hay mucha gente que nunca lo hace. Y es muy importante salir del dojo, salir del tatami y entrenar en diferentes escenarios. Esto es algo que nuestra filosofía Ninpo lleva haciendo desde hace siglos. Y que debería ser materia obligatoria también hoy, en nuestros actuales grupos y dojos de la Bujinkan, si queremos mantener vivo ese espíritu ancestral.

En Bushi Dojo siempre apostamos por ello, durante 20 años hemos entrenado cientos de veces en la Naturaleza y en otros entornos, cosa que en los últimos tiempos, por diferentes motivos, se ha ido dejando de hacer, y que creo conveniente recuperar.

Pero en este breve artículo no me quiero referir al clásico ir entrenar en la montaña, a un claro del bosque, donde lo único que cambia es que en vez de 4 paredes y un tatami hay una explanada de hierba y cuatro piedras, que también, sino que hay mucho más que experimentar si queremos profundizar.

Practicar en la Naturaleza es algo fundamental, fuera de la “zona de confort” del dojo. Se puede entrenar como hemos dicho antes en una zona tranquila y accesible de bosque, pero también en alta montaña, en la nieve, o cerca del mar o en el propio mar…y en distintas épocas, con calor, con frío, con lluvia… y utilizar esa Naturaleza y esos elementos naturales tan propios de nuestro Ninjutsu para desarrollar trabajos y atributos que sólo en ese entorno pueden ser estudiados y practicados.

Ocultación y camuflaje, escape, orientación, trabajar entre las rocas y los troncos de los árboles, en ríos y cascadas, practicar primeros auxilios cuando no estamos cerca de la ayuda médica, conocimiento de las plantas y los animales, rappel, supervivencia (agua,abrigo, fuego, comida….), y por supuesto técnicas de combate en esos entornos más o menos hostiles.

Pero también podemos salir de nuestra zona de confort, en este caso del dojo, si vivimos en una ciudad, entrenar en ambientes urbanos es una necesidad también. Practicar rodamientos y caídas y técnicas de combate en zonas urbanas como puede ser un parking, el interior de un edificio en construcción o en una escalera de vecinos….técnicas usando vehículos (coches, motos, bicis…), usar un centro comercial para realizar ejercicios de seguimiento, vigilancia y rutas de escape, o aprender a cómo ocultar las armas en nuestra ropa de calle…

Y muchas más ideas que se te pueden ocurrir. Ponte a prueba. Vive nuevas experiencias para enriquecer tu budo y progresar. Es divertido e instructivo. Y además si no evolucionas estarás muerto en una situación real. Los “malos” no están en su casa jugando a las cartas, siempre están aguzando sus habilidades y buscando nuevas oportunidades de sorprenderte para sus fines contra tí. ¿Por qué tú no?

El Ninjutsu nos enseña todo eso, no lo olvidemos, no es un arte muerto, sus principios pueden ser aplicados perfectamente a nuestra situación y mundo actual, pero depende de nosotros, los instructores y los estudiantes, que realmente tengamos ganas de salir de la zona de confort y ponernos a prueba.

¡Sal y entrena!

Bufu Ikkan

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Menos es Más. También en Budo

19 04 2018

Menos es Más, es una famosa frase o aforismo (sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte), del carismático y famosísimo  arquitecto Mies Van der Rohe. Esta sentencia sembró la semilla de lo que hoy conocemos por minimalismo.

El minimalismo es uno de los estilos más influyentes, desde el diseño, la arquitectura, la música,  o la literatura, y también desde hace años esta corriente que pretende despojarse y alejarse de la sobreabundancia ha comenzado a generar movimientos que proponen estilos de vida desprendidos de los bienes materiales superfluos. El minimalismo existencial aplicado a la vida cotidiana es una filosofía de vida que propone centrarse en lo importante y eliminar o descartar todo lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

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Fundació Mies Van der Rohe. Barcelona

Eliminar todo lo superfluo. Descartar todo lo innecesario. Centrarse sólo en lo importante. ¿No es eso también aplicable a nuestro Budo? Menos es más. Esta frase es también una de las claves para entender el Taijutsu y el Ninpo que se esconden en  nuestras escuelas, en el legado marcial que nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, nos está intentando transmitir desde hace tantos años. El arte de la Bujinkan de Hatsumi Sensei está muy lejos de ser obvio, por eso hay tanta gente, superficial a mi entender, que es incapaz de comprenderlo y por lo tanto lo rechaza y lo desprecia. Pero es que debe ser de esa manera. Así es como ha pasado de generación en generación desde hace cientos de años y ha sobrevivido hasta hoy. No olvidemos que un método básico de supervivencia en ninpo es mantenerse oculto y apartado.

Para llegar a la comprensión de la simplicidad, de ese menos es más, hay que romper muchas barreras y estar dispuesto a hacer muchos sacrificios tanto físicos como mentales. Y eso no es fácil. Ni lo es hoy, ni lo fue nunca. En los días antiguos de las épocas de guerra, los que no entendieron eso simplemente murieron. Los que lo entendieron, vivieron. Aquellos con un compromiso superficial con el arte nunca llegarán a ver debajo de la superficie, no pasarán de ver la punta del iceberg, y no llegarán a conocer los secretos que este arte ha estado guardando durante cientos de años.

Menos es más. Ejemplo práctico en nuestro entrenamiento diario. Si tienes problemas para hacer una técnica, lo primero que debes hacer es intentarlo de nuevo, pero esta vez hazlo al contrario de lo que haría la mayoría. Esta vez prueba de hacerla con menos fuerza que antes, con menos movimientos de los que empleaste antes, a menos velocidad, con menos tensión corporal. Todas estas cosas: fuerza, exceso de movimientos, velocidad, tensión… son barreras, y una vez que las eliminas puedes llegar a obtener el verdadero poder. Es la fórmula secreta para alcanzar el éxito. Pero no es fácil de entender ni de aceptar. Y por eso mucha gente nunca lo consigue. Porque se lo niegan a ellos mismos. No quieren aceptarlo. ¿Cómo va a ser posible que la técnica funcione haciéndola a menos velocidad, con menos fuerza, con menos movimientos…? Pues lo es. Porque Menos es Más. Y por lo tanto, si menos es más, más es menos, y así no funcionará.

Otro ejemplo muy simple. La curva de la carretera está diseñada para ser tomada a una velocidad máxima de 50 km/h. Y hay una señal que así lo indica. Prohibido a más de 50 km/h. Si la tomas a 70 km/h, y eres un conductor experimentado, es posible que la superes sin salirte de ella y sin tener un accidente, pero seguramente habrás empezado a perder el control, habrás empezado a derrapar, a salirte de la trayectoria ideal y habrás tenido que rectificar y gastar mucha energía y recursos para superarla. ¡Y menos mal que no venía otro vehículo de frente!! Prueba ahora a tomarla a 50 km/h. Bastante bien, ¿no? La superarás con poco esfuerzo, con muy poca tensión, sin pérdidas de control, casi sin tener que rectificar… ¿Y si la tomaras a 40 km/h? Comprúebalo por tí mismo. Todo irá como la seda, sin esfuerzo, sin tensión, es la perfección, porque menos es más.

Otra cosa que es difícil de entender sobre nuestro arte es que sobre todo al principio es difícil saber cuándo lo estás haciendo correctamente. Cuando lo haces bien, parece demasiado fácil y crees que deberías estar haciendo algo más. Pero es que resulta que más es menos. ¡Qué paradoja!  A veces algún alumno principiante hace una técnica que nunca había hecho antes, y la hace correctamente enseguida, y le dices que OK, que muy bien, y alucina. ¿Sí? ¿Lo he hecho bien? ¡Pero si casi que no he hecho nada! Pues sí, eso es. Este arte marcial funciona así, se debe realizar con facilidad, con el poder natural generado a través del movimiento del cuerpo. Con menos (fuerza, potencia, cantidad de movimientos, velocidad…) conseguirás más resultado. Sensei dice: si él se mueve rápido, tú ves lento, si él va lento, muévete rápido! Lo sé, es difícil de entender y es muy difícil de explicar solo con palabras. Hay que romper las primeras barreras de la comprensión para encontrarle el sentido. Hay que verlo y comprobarlo por uno mismo.

La gente entra en este arte y en otras disciplinas (otras artes marciales, yoga, zen, religiones, etc.) para mejorarse a sí mismos, porque quieren llegar a ser más de lo que eran antes (menos). Sin embargo, de nuevo estamos con la paradoja, ya que ¡más es menos! Hay que volver al cero. ¿Te suena de algo?

Volvamos al arquitecto del principio, al que acuñó la frase que nos persigue, o más fácil aún de imaginar, a un escultor. Piensa que tú eres a la vez un escultor y un bloque cuadrado de mármol. Trabajas duro sobre tí mismo, quitando todo lo sobrante para revelar la obra de arte que se esconde dentro de ese bloque que eres tú. Te agotas cincelando, descartando lo innecesario, puliendo, dejando sólo aquello que necesitas. Y al final, en el suelo, ves los restos de lo que una vez fue parte de ti: el ego, la dureza, la puerilidad, el orgullo. Esto no es fácil. Durante el proceso de moldearte es posible que no te guste lo que veas. Simplemente obvíalo y continúa. Ya sabes, Gambatte! De esta manera, cuando te vuelves menos de lo que eras antes, de hecho te has convertido en más. Dentro de esta paradoja está la clave. Este cincelado es un proceso largo y difícil, y solo se logra mediante un entrenamiento riguroso y constante.

Para acabar el artículo quería reflexionar un poco más sobre todo esto. Y me vienen a la cabeza dos frases famosas que en mi mente relaciono con todo esto. Una es un refrán que dice: No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.  Y la otra una frase célebre de San Francisco de Asís: Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.  La vida moderna está llena de cosas, es un caos y un desorden. Miles de cosas distintas te están gritando continuamente, intentando llamar tu atención para que hagas y actúes como ellos quieren, para llevarte a su terreno. Quieren que tu objetivo sea siempre tener más, te quieren convencer de que más es mejor que menos. Pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas son distracciones inútiles. Y poca gente hoy día es feliz, por mucho (más) que tengan, de lo que sea. No te dejes engañar. Intenta ver lo que es importante para ti y elimina lo que es innecesario. La simplicidad es felicidad. Menos es más.

Pero bueno, sentarse a pensar sobre todo esto no es nuestro camino como guerreros, como artistas marciales. Al menos no el principal. Está bien saberlo y pensarlo, pero solo un momento. Ahora ya lo sabes. Deja de pensarlo y ponte manos a la obra. En el tatami. La recompensa vale la pena.

Y si aún así no lo ves claro o no eres capaz de llevarlo siempre a la práctica, por supuesto incluso en shinken gata (situación real), contacta conmigo, que además de escribir este blog ¡también doy clases e imparto seminarios! 😀 😀 😀

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan

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El estatus de samurai también se compraba y se vendía

9 04 2018

Actualmente ya está completamente aceptado que los estatus sociales durante el período Edo (de 1603 a 1868) no eran totalmente fijos. En la generación anterior, en Japón, se aprendía en la escuela que antiguamente había un sistema jerárquico llamado Shi-no-ko-sho (Samurai-Campesino-Artesano-Comerciante). Pero esto ahora es ya obsoleto y rechazado, y la palabra Shi-no-ko-sho ha desaparecido de los libros de texto japoneses. Antes se creía que si uno nacía en una casa samurai era un samurai hasta que moría, y del mismo modo si nacías campesino, eras un campesino hasta que morías, y era inimaginable que un campesino se convirtiese en un samurai.

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Pero los estudios recientes han demostrado que por lo menos en el último tercio del período Edo, cualquier persona podía comprar el estatus de samurai si tenía el dinero suficiente. Tras obtener el estatus de samurai, uno podía ya comprar también el derecho de tener un apellido y el derecho a llevar espadas.

Se sabe por ejemplo con certeza, que en el clan Sendai uno podía comprar el registro familiar de un samurai, es decir, comprar efectivamente el estatus de samurai, por un precio de 250 ryo, lo que significa que convertirse en samurai dentro de dicho clan costaba alrededor de lo que hoy serían 32,5 millones de yenes japoneses (alrededor de 250.000  €).

Existe una impresión general de que los campesinos de aquella época tenían muy malas condiciones de vida, pero en realidad también había campesinos ricos. Además de su agricultura y ganadería, algunos vendían aceite y combustibles y actuaban también como mercaderes. 250 ryo era realmente mucho dinero, pero algunos de esos campesinos ricos podían permitírselo. A aquellos que se convirtieron en samuráis comprando el estatus se les llamó Kinjo-samurai (samurai por dinero).

También se sabe hoy que había grandes variaciones regionales y de clanes en el coste de comprar el estatus de samurai. En los clanes que tenían grandes dificultades financieras, el estatus de samurai se llegó a vender por tan solo 50 ryo. Esto son alrededor de 6,5 millones de yenes japoneses (unos 50.000 € al cambio), lo cual no era una cantidad imposible de reunir para agricultores o mercaderes prósperos. Pero hubo casos en que incluso a ese precio nadie lo podía comprar, por lo que se redujo hasta unos 2 millones de yenes (unos 15.000 €).

Esto hace que nos preguntemos cuál era, al fin y al cabo, el valor del samurai, pero hay que pensar que hacia la parte final del período Edo muchos clanes tenían enormes problemas para mantener sus finanzas a flote.

Al igual que había personas que podían pagar una gran cantidad de dinero para obtener el estatus de samurai, también había bastantes samuráis que perdían su estatus para convertirse en campesinos. Esto ocurría por diversas y variadas razones que ahora no vienen al caso, pero básicamente significa que hay muchas personas de hoy en día que creen que sus antepasados eran en realidad guerreros samurai, cuando de hecho eran campesinos o mercaderes ricos que obtuvieron ese estatus con dinero.

Todo esto hace bien cierto el dicho “¡Poderoso caballero es Don Dinero!” y nos hace ver claramente que si hasta en el Japón de esa época se podía comprar el hoy mitificado estatus de samurai con dinero, es muy cierto pues, que el dinero siempre ha tenido mucho que decir en cualquier época, lugar y situación. Y eso no parece que vaya a cambiar en un futuro próximo.

 





Dai Shihan ¿Por qué tantos?

3 04 2018

Creo que hará ya unos tres o cuatro años más o menos (?) que Hatsumi Sensei comenzó a otorgar a algunos 15º dan dos nuevos Menkyo (diplomas de reconocimiento), llamados Yushu Shihan y Dai Shihan, que bien podríamos llamar “certificados de calidad”. En un momento en que ya había más de 1.000 decimoquintos danes de la Bujinkan en el mundo (y que hoy día ya llegan a unos 1.500) me pareció una buena idea, ya que por fin parecía que se iba a hacer una verdadera distinción jerárquica, algo que a mi modo de ver en aquel momento -y que ahora veo que estaba totalmente equivocado- empezaba a ser una necesidad acuciante en nuestra organización, colmada de altos grados. En mi opinión era una forma del Sôke de decir “muy bien” a todos, pero que sepáis que sigue habiendo grandes diferencias entre vosotros aunque tengáis el mismo grado, y que hay una verdadera jerarquía que debéis conocer y respetar. Dejando aparte a los Shihanes japoneses, parecía que había que dejar claro el trabajo serio y la gran dedicación de cierta gente en sus países en pro de la Bujinkan, y el esfuerzo de algunos viajando por todo el mundo impartiendo seminarios para compartir el Budo de Sensei con aquellos que no tienen tanta fortuna para poder viajar asiduamente a la fuente.

¡Qué equivocado estaba!

Para quien aún no lo sepa, estos dos “nuevos” Menkyo indican, uno la excelencia y otro la grandeza. Yushu Shihan fue traducido por “Excelente Shihan”, o la excelencia dentro del grado Shihan.

Es necesario hacer un inciso aquí sobre el grado de Shihan, que hay que recordar que nunca se ha otorgado antes en Bujinkan como tal, pero que la gran mayoría de gente asume que viene dado por el 10ºDan de forma simbólica. Y por otra parte, y contra la opinión de muchos, parece lógico pensar que así es puesto que el propio Sensei comentaba hace años que “sólo los verdaderos Shihan obtendrán el 15º dan”, lo cual daba a entender que efectivamente los que tenían grado de 10º dan a 14ºdan, tenían implícito el reconocimiento de Shihan, aunque nadie tuviese un documento que así lo certificase.

El otro menkyo, Dai Shihan, cuya traducción sería Gran Shihan, sería algo así como el más grande o el más alto grado dentro de los Shihan. Al principio los Dai Shihan fueron muy pocos, algo más de una docena incluyendo a algunos japoneses, al menos los que se supo públicamente, que además es la cifra aproximada que había anunciado Sensei que iba a otorgar aproximadamente, es decir, que no iba a ser algo masivo. Aparte de a algunos Shihan japoneses, estos reconocimientos se otorgaron a algunos instructores emblemáticos y con muchos años de trabajo en Bujinkan. En cambio los Yushu Shihan se otorgaban en bastante mayor cantidad a instructores que llevaban ya varios años con grado de decimoquinto dan.

Hasta aquí ninguna sorpresa, y además como he dicho antes, me pareció entonces una manera correcta y coherente de dejar establecida para el futuro una jerarquía que a vista de muchos se había perdido.

Sin embargo, no recuerdo cuando exactamente, se comenzó a otorgar ambos Menkyo en mucha mayor cantidad y con mucha mayor asiduidad y celeridad, primero los de Yushu Shihan, que hasta se recibían por correo. Esos diplomas inflaron algunos egos en algunos de sus receptores que se creyeron tocados por la varita divina del Sôke pensando que ellos era superiores a los demás. Pero nuevamente Sensei nos sorprendió a todos con un nuevo cambio de proceder. Los Dai Shihan, que en un principio eran y debían ser un pequeño grupo, dicho por el propio Sensei, y que aparte de los japoneses estaban estratégicamente ubicados en distintos países, comenzaron también a aumentar de forma muy rápida.

Sensei empezó a entregarlos a muchos de sus alumnos de largo recorrido que acudían a entrenar a Japón. Este crecimiento está llegando ahora a su nivel máximo. Prácticamente todos los 15º dan que visitan Japón estos últimos tiempos reciben este reconocimiento por parte de Sensei. Otros lo reciben por correo o traídos en mano a petición de amigos y compañeros que lo solicitan para ellos a Sensei.

Pues bien, Sensei otorga estos reconocimientos haciendo gala de la generosidad y felicidad que siempre le ha caracterizado para con sus “hijos” y “nietos” marciales, que somos todos. Sensei siempre nos sorprende con sus cambios constantes, quiebros y requiebros…¿Se divierte con nosotros? Creo que está claro que sí.  Pero no en sentido peyorativo. Es feliz viéndonos felices disfrutando de su compañía, de sus enseñanzas, de trocitos de su vida, que la ha dedicado por completo a este, su gran proyecto. Y entonces ¿por qué no darles a sus hijos marciales un pequeño y quizás “último” regalo?”

Se han oído muchas voces críticas por ahí respecto a esto de entregar estos diplomas como quien reparte caramelos. Debo reconocer que yo mismo no acababa de entenderlo muy bien y me preguntaba ¿por qué lo hace? ¿qué pretende Sensei? ¡Si ahora era el buen momento de marcar diferencias y dejar establecidas ciertas jerarquías para el futuro!!! Y es algo que confunde también a las nuevas generaciones.

Sin embargo, de nuevo me equivocaba en mi juicio. ¿Por qué lo hace? ¿Qué pretende? Son preguntas que o bien no tienen respuesta porque no llegamos a vislumbrar lo que Sensei pretende en realidad o bien tienen una respuesta mucho más simple y natural, que es lo que creo a día de hoy.

El otro día se celebró en Noda un encuentro presidido por Sensei, el primer BuyuKai, que sustituye a las reuniones Shidoshi Kai, y que está abierto a todos los miembros, sin importar el grado. Como muchos otros, pude ver en Facebook un trocito de lo que era el discurso de inicio de la reunión por parte del Sôke Hatsumi. Aunque se oía bastante mal y no pude entenderlo todo, sí que entendí que Sensei hablaba de los Dai Shihan, diciendo que ahora ya había centenares de ellos repartidos por todo el mundo y que eso hacía que el futuro de la Bujinkan estuviese asegurado. ¡Objetivo cumplido! ¡Tan simple como eso!

Posteriormente todo eso ha sido confirmado. Al parecer la única condición para recibir esta distinción -que no grado- es ser 15º dan y llevar más de 20 años activo en Bujinkan. Según Sensei, los Dai Shihan tienen como misión cohesionar a la Bujinkan y asegurar su futuro.

Entonces, ¿cómo es posible que siga habiendo gente dentro de nuestra propia organización que cuestione lo que hace Sensei, que cuestione sus decisiones? Él manda. Él tiene sus planes, sus motivos. Él actúa, como buen Jonin, con gran inteligencia, y su plan es perfecto puesto que actúa de acuerdo con las leyes y estrategias de la Naturaleza, tal como siempre nos ha dicho que debemos hacerlo, tanto en el entreno como fuera de él.

En mi opinión, él tiene un plan maestro.¡Y la estrategia de ese plan es simple y natural! ¡Tal como es Sensei y nuestro arte! Al igual que en la Naturaleza las tortugas marinas o los peces ponen no un huevo, ni 20, ni cien, sino cientos o miles… al igual que el campesino no planta una semilla ni 20 ni cien, sino que esparce miles de ellas… En cualquiera de estos ejemplos, al haber cientos o miles de posibles nuevos seres, la Naturaleza se asegura de que aunque muchos no fructifiquen o se queden por el camino muy pronto, aunque otros muchos desaparezcan por cualquier motivo, sean devorados o algunos se tuerzan o muten, aunque algunos sean débiles y pobres, siempre quedarán algunos que crecerán fuertes y sanos y asegurarán la continuidad de la especie.

Y así lo ha hecho Sensei, tanto con los grados como ahora con estos nuevos y quizás no últimos certificados o distinciones. Creo que ese es su plan, ¡el plan perfecto! ¡su plan maestro! No importa cuántos 15º dan o Dai Shihan haya, no importa que haya muchos que a ojos de algunos sean muy buenos marcialmente y otros muy malos, y otros normales y otros mediocres, y otros muy buenas personas y otros quizás no…. ¡cuantos más haya mejor! Entiendo que el plan de Sensei es que de entre todos ellos siempre habrá un número suficiente de buenos, honestos, sanos y fuertes que continuará creciendo y expandiéndose y asegurando la supervivencia de su legado. Porque al fin y al cabo ¿de qué se trataba al final? ¡De sobrevivir! Esa es la esencia del ninja, ¡la supervivencia!

Y aún así, siempre seguirá habiendo gente que siga sin entenderlo y que critique las decisiones del Sôke, y las ataque, por miedo, por celos, por envidias o por egos heridos disfrazados de falsa humildad, o simplemente por incomprensión.  Son los que, si no cambian, están destinados a desaparecer, los que serán devorados por otros antes de llegar a cerrar su ciclo, son las semillas que no germinarán o que aunque germinen no acabarán dando fruto.

Creo que ese es el plan maestro de nuestro Sensei y que quien haya entendido todo lo anterior y siga criticando las decisiones del Sôke debería sacarse el parche Bujin del pecho y abandonar el barco de la Bujinkan, pues no se merece pertenecer a ella ni le necesitamos a bordo.

¡Salud y larga vida al Sôke!

Gambatte Kudasae y Bufu Ikkan

Dani Esteban -Kôryu-

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Tal día como hoy en el Hombu… marzo 2006

28 03 2018

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“Tienes que encontrar el momento en el que tu adversario no puede pensar, es incapaz de cambiar porque él “cree en ese momento”. Ahí es cuando tú puedes cambiar, controlar con un ligero toque mientras él está congelado mentalmente.”

“No intentes hacer las técnicas perfectas porque entonces serás incapaz de cambiarlas en un momento dado. Apunta a hacerlas al 60%, así podrás abandonarlas si es necesario y cambiar haciendo otra cosa.”

“No te rindas sólo porque tienes un mal día. Es posible que tu oponente también lo tenga. Él no sabe que tú tienes un mal día! así que tú tienes que seguir e ignorar esas fluctuaciones naturales tales como buen día/mal día”

“Os he estado esperando aquí durante mucho tiempo, para que viniérais a encontrame aquí, en este sitio donde no hay forma ni técnicas. Hei jo Shin, “el corazón paralelo”, el corazón natural. Esto es Shinden Fudo Ryu, la escuela sin formas. Aquí es donde Takamatsu Sensei vivió.”

“Hyogen significa tener el 100% del sentimiento (feeling) pero hacer solamente el 50% de la técnica y fluir naturalmente de una medio-técnica a otra al igual que el agua fluye naturalmente de una curva de un río hacia la siguiente.”

“No seas muy blando y suave, pero tampoco muy duro o rígido. Al 50%, el punto medio…”

Hatsumi Sôke, Bujinkan Hombu Dojo, marzo 2006

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La Naturaleza es tu amiga; te ayuda a vencer. Tu enemigo tendrá un movimiento antinatural, así pues tú serás capaz de saber qué es lo que va a hacer antes de que lo haga.

 

 





La importancia del Budo en la vida moderna

6 03 2018

Desde muy jovencito me empezaron a interesar las artes marciales, como a muchos jóvenes de mi época, en los años 70, las “películas de chinos”, Bruce Lee, la mítica serie de TV Kung Fu…marcaron toda una época e hicieron que muchos de aquellos jovenzuelos nos apuntásemos a practicar algún arte marcial.

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Con los años descubrí el entonces llamado Ninjutsu y aquello me fascinó. El resto es historia. El Budo japonés se apoderó totalmente de mí y hasta hoy. Pero la fascinación primigenia por querer aprender las artes y técnicas de los antiguos ninja y samurai dió paso poco a poco y casi sin darme cuenta a otra vía de conocimiento, al conócete a tí mismo y al mundo que te rodea.

Escuché una frase de un maestro de artes marciales que decía “hay muchas razones para empezar un arte marcial, pero pocas razones para permanecer en él”. Cuando eres joven y piensas en las artes marciales, te vienen a la mente diferentes imágenes como duelos a espada samurai, asaltos ninja a fortificaciones, técnicas casi mágicas de acabar con un enemigo…. pero con el paso de los años de práctica de Budo real, te das cuenta de que todo eso no eran más que fantasías e ideas equivocadas.

Te das cuenta de que tu atracción inicial no es ya la que te mantiene en el camino año tras año. El Budo no es ya hoy día algo útil o práctico para la mayoría de la gente y las situaciones y condiciones actuales en las que vivimos. Lo que nutre mi interés son los aspectos más sutiles de mi práctica que no solo me ayudan en mi entrenamiento marcial, sino que mejoran o deberían mejorar todo lo que hago fuera del dojo. La conclusión es que el Budo ofrece una serie de beneficios no solo relacionados con la lucha, sino con todas las facetas de la vida.

El hecho de aprender visto como una habilidad

Hay muchas cosas que el Budo puede enseñar a una persona con respecto a la aplicación marcial física, la coordinación mente-cuerpo y el comportamiento adecuado en un entorno marcial. El Budo puede enseñarte cómo manejar con destreza una espada o lanzar un puñetazo correctamente, pero un beneficio oculto es que también te ayuda a ser un mejor aprendiz. Específicamente, “aprende a aprender.” La habilidad de aprender es posiblemente la habilidad más importante y traducible que desarrollarás en la práctica de artes marciales a largo plazo. La esencia del Budo te permite hacer cosas nuevas y agregar técnicas útiles a tu repertorio, te permite desbloquear el proceso de adquisición de habilidades de una manera paso a paso que se puede traducir a otras disciplinas.

Lastimosamente yo no practico otras disciplinas o actividades artísticas, como podían ser la música o la pintura. Pero me he dado cuenta de que aunque hay muchas diferencias entre ellas, la manera de acercarse a aprender los fundamentos de cada una es la misma. He observado muchas veces a amigos míos músicos tocando en directo, o por ejemplo al Sôke Hatsumi cuando pinta… no hay error posible, no se puede corregir un acorde mal tocado o un trazo mal hecho, no hay marcha atrás. No puedes dudar en el acorde o en la pincelada. Lo hecho, hecho está. Este concepto es conocido en Japón como Ichi-go-ichi-e, que es traducido normalmente como “sólo por esta vez,” “nunca más,” o “una oportunidad en la vida”.

 

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En el Budo real es lo mismo. Sólo hay una oportunidad. Y eso nos lleva a extremar la concentración. El Budo requiere un enfoque mental especial y muy exigente si uno desea realmente progresar. Ves a sensei moverse e intentas moverte como él, y él puede decirte lo que está bien y lo que está mal, pero la inmersión exige que distingas lo esencial de lo superfluo usando tanto tus sentidos como tu razón. Uno debe llegar a visualizar y realizar la técnica correctamente, e identificarla cuando son otros los que la realizan, eres capaz de ver si es buena o mala, y conocer qué es lo que falla en su práctica. Es algo muy útil obviamente para impartir clases en aquellos que somos profesores. Ver los puntos débiles del otro es más fácil cuando has aprendido a identificarlos en ti mismo.

El acto de aprender las técnicas físicas es uno de los elementos prácticos más obvios para aprender un arte marcial porque es lo que la mayoría de la gente ve. Pero con los años de práctica uno empieza a llegar a encontrar que el examen de su propio carácter, sus debilidades así como sus puntos fuertes, es el verdadero beneficio subyacente del proceso. Como tal, esto lleva a desarrollar otra habilidad importante: la conciencia.

Construyendo una conciencia externa e interna

La próxima vez que viajes en metro o en bus o te encuentres en un lugar abarrotado, echa un vistazo a la gente. ¿Qué están haciendo las otras personas? ¿Están encorvados sobre sus teléfonos móviles con sus narices enterradas en sus pantallas? ¿Cómo está su postura? ¿Están chocando constantemente con objetos o con otras personas? Lo que es más importante, ¿son conscientes de que los estás observando?

Esto no debe pasarse por alto. En realidad, saber lo que sucede a nuestro alrededor, ser física y espacialmente consciente, no solo es una habilidad útil para tener en el dojo, sino que es fundamental en la vida cotidiana. Sin duda fue algo crítico en el campo de batalla en el Japón feudal. Si un espadachín no tuviera sus sentidos afinados, ¿cómo podría esperar vencer al enemigo? Preguntas como: ¿Cuan cerca está teki (el enemigo)? ¿Cuántos pasos debo dar para llegar hasta él? ¿Cuál es el alcance de Teki? ¿Qué pasa si el alcance de Teki es mayor? ¿Cuánto tiempo tengo para cruzar esta distancia? Estas son solo algunas de las preguntas que el Budo nos enseña a hacernos mientras intentamos dominar el tiempo y el espacio.

Se puede decir que el Budo, y especialmente el trabajo con armas, nos inyecta una buena dosis de realidad. Usando el kenjutsu como ejemplo, trabajar con iaito o incluso con shinken debería tenerse en cuenta en los niveles más altos. Quienes lo han hecho han podido darse cuenta rápidamente de los peligros inherentes al arte. Cualquier mínimo fallo es un corte. Paradójicamente, este peligro es algo bueno para aprender. A menos que prestes una atención diligente y estés atento a tu cuerpo y a la espada, te cortarás a ti mismo. Esto puede parecer terrible, y sin duda puede serlo, pero es un elemento fundamental del arte y, en última instancia, una herramienta de aprendizaje útil para desarrollar el autocontrol, el enfoque y la conciencia general.

La conciencia, el estado interno y la actitud mental no solo son cruciales para el entrenamiento de budo, sino que son cruciales para cada decisión de nuestra vida diaria. Esforzarse por hacer una técnica correcta y consistente no solo es vital para mejorar en tu arte marcial, sino que también requiere aquietar el parloteo mental en una práctica similar a la meditación. Al centrarnos en la tarea que tenemos entre manos y limitar las distracciones, podemos tener una visión profunda de nuestro propio carácter y un mejor rendimiento en la vida cotidiana.

Desarrollar un sentido de comunidad y amistad y promover un estilo de vida más saludable

Las investigaciones revela cada vez más que las personas en el mundo moderno se sienten más desconectadas y aisladas que nunca. Este descubrimiento viene con un poco de ironía ya que la tecnología nos ha permitido la comunicación instantánea con cualquier persona en el planeta en cualquier momento. A pesar de esta conexión global instantánea, las personas están más descontentas de lo que solían ser. Es un hecho triste que la mayoría de los adultos en nuestros países ven las artes marciales como una actividad relegada a combatientes profesionales o a los niños. Esas ideas están en extremos opuestos de un espectro extremo, y no dejan espacio para la gran cantidad de personas que incorporan un arte marcial en su vida cotidiana a largo plazo.

A través de mi propia búsqueda en las artes marciales, he formado algunas de las amistades más fuertes de mi vida y he tenido el privilegio de estar expuesto a muchas formas diferentes e interesantes de pensar. Si hablas con cualquier otro budoka en todo el mundo es probable que escuches la misma proclamación: el budo construye lazos entre las personas. ¿Porqué es eso? Cualquiera que haya estudiado seriamente un arte marcial por un período de tiempo puede dar fe de que es algo muy desafiante. Cada arte marcial ofrece su propio conjunto de desafíos, y cada persona tendrá algunos obstáculos adicionales únicos para superar. Este proceso de superación es la razón por la que creo que los lazos entre los artistas marciales son tan fuertes, porque las artes marciales son difíciles, y porque no importa cuán bueno seas, siempre hay alguien más bueno que tú y siempre hay más cosas que aprender. No se puede decir que ninguna cantidad de entrenamiento sea “suficiente”.

Por lo tanto, la búsqueda de dominar algo difícil es una idea que trasciende la costumbre y la cultura y reúne a las personas que emprenden la práctica del budo. Esforzarse en un algo difícil y mejorar como grupo crea lazos que pueden durar toda la vida y puede mantener a los adherentes vivos y coleando hasta sus últimos años.

Solo hace falta echar un vistazo a los altos grados de Japón tanto de nuestra arte marcial como de otras tales como Iaido, Kendo, etc. No es raro ver practicantes en sus 60, 70, 80 y más. ¿Qué otra práctica tiene un número tan alto de practicantes de alto nivel de edad avanzada que todavía están en los niveles más altos? Despojando a todo lo demás, el budo aporta un elemento de vitalidad a la vida cotidiana que es difícil de encontrar en ningún otro lugar. Los beneficios de pertenecer a una comunidad duradera se han estudiado durante más de 50 años, y entre un puñado de poblaciones, los japoneses y los okinawenses se encuentran específicamente entre los pueblos más longevos. Hay muchos factores que se ha dicho que contribuyen a esta longevidad, factores que incluyen dieta, ejercicio y amistades para toda la vida. Los factores a menudo se asocian con el término “ikigai”, que más o menos significa “razón de vivir”. Los diversos factores que otorgan longevidad son muchos: la dieta y el ejercicio son algunos ejemplos.

Pero tampoco hay que equivocarse. Si bien todos los beneficios mencionados anteriormente pueden tener un tremendo impacto en nuestra participación en el budo y en el resto de nuestra vida, sin embargo, estos beneficios son “efectos secundarios”. Cualquier beneficio derivado de un arte marcial, sin importar cuán esotérico sea, proviene de un esfuerzo serio por mantenerse fiel a la intención original del arte. Esto es especialmente cierto en los estilos de budo más antiguos, o koryu. El propósito y los objetivos de cada escuela son únicos, pero el budo en general desciende de un tiempo cuando las personas usaban estas técnicas en defensa de sus propias vidas. Ese fue el principal objetivo del arte, y debe tenerse en cuenta cada vez que uno ponga un pie en el dojo. Nadie que practique a largo plazo puede negar, sin embargo, que los “efectos secundarios” de su participación en el budo de hoy en día son nada menos que un cambio de vida.

Basado, adaptado y traducido por Dani Esteban -Kôryu-, Shihan de Bujinkan Dojo, de un artículo original de Nicholas Wilson (Relevance of Budo in modern life )





SHIKEN HARAMITSU DAIKOUMYO

1 03 2018

El saludo en los dojos de la Bujinkan, SHIKIN HARAMITSU DAIKOUMYO,  es una frase (un mantra budista sagrado japonés) de 9 sílabas que se dice al comienzo y al final de cada clase juntando las manos, luego acompañado de dos palmadas, una reverencia, una palmada y otra reverencia.

A notar que nosotros solemos decir Shikin cuando en realidad es Shiken….

Los kanji que lo representan son: 四 拳 波羅蜜 大 光明

shi-ken: 四 拳 = (shi | cuatro) – (ken | corazón / puño)

ha-ra-Mitsu: 波羅蜜 = (nami / ha | onda, ola) – (ra | gasa) – (mitsu | néctar)

Dai-kou-mio: 大 光明 = (dai | grande ) – (Hikari / kou | luz) – (Akarui / mei / myo | brillante)

Esta frase fue trasmitida a Hatsumi Sensei por su maestro Takamatsu Toshitsugu y pertenece al linaje de los Sôke de la Bujinkan.

Este saludo tiene que ver con el SEISHIN TEKI KYOYO que consiste en el refinamiento espiritual a través de las Artes Marciales para llegar a ser Seres Humanos Íntegros (Tatsujin).

Aunque esta frase se encuentre sumamente ligada a la influencia Budista (las palmadas al igual que en los templos sirven para llamar la atención de los dioses y “purificar”) no significa que uno deba ser Budista o perteneciente a una religión en concreto. La Bujinkan tiene una visión abierta y de ninguna manera busca influir en algo doctrinal, sino al contrario, llevando al desarrollo de seres humanos libres y capaces de trascenderse.

SHIKIN (SHIKEN): 四 拳 = (shi | cuatro) – (ken | corazón / puño)

Representa cuatro perspectivas:

Corazón misericordioso: expresa amor por todo.

Corazón sincero: sigue lo que es correcto.

Corazón en sintonía: sigue el orden natural de las cosas.

Corazón dedicado: se mantiene en la búsqueda elegida.

En resumen, es la sensación y la armonía percibida por el sentido del oído y el corazón. Desde el oído llegamos a la percepción de la vibración del sonido, despertando ciertas sensaciones a un nivel muy sutil de Armonía, en un estado de consciencia entre las polaridades opuestas ( In/Yo, Yin/Yang, Sol/Luna, Hombre/Mujer, Felicidad/Tristeza) se puede percibir la totalidad de las cosas rompiendo la visión dualista para llegar a la realidad última del Universo.

HARAMITSU: 波羅蜜 = (nami / ha | onda, ola) – (ra | gasa) – (mitsu | néctar)

波: Ha: las olas en el océano y las metáforas de algo parecido a las ondas/olas, a veces son constantes, a veces inestables…

羅 Ra: significa una gasa de tejido que se entrecruza con otras de muchas maneras, algo desordenado, confuso, la inquietud en nuestra mente que nos hace inestables como una ola y todo aquello que cruza por nuestra mente de muchas maneras.

蜜 Mitsu: significa néctar – líquido dulce – que puede significar la dicha dulce a la que vas a llegar después de desenredar el desorden de tu mente.

Haramitsu parece estar diciendo que si liberas tu mente del desorden de la vida, alcanzarás la iluminación. Es la versión/transcripción japonesa del sánscrito Paramita (Cruzar a la otra orilla). Es uno de los medios para llegar, a través de seis disciplinas, a un estado  llamado Satori (iluminación),  yendo mas allá de la  Vida y la Muerte. Las seis disciplinas son: Ofrenda, Moralidad, Paciencia, Esfuerzo, Concentración y Juicio Correcto (sabiduría – Prajn).

La idea de Hatsumi Sensei promueve la Sinceridad, la Lealtad y la Honestidad en las Artes Marciales Bujinkan Dojo y esto lo hace extensible al resto de nuestras actividades.

DAIKOUMYO:大 光明 = (dai | grande ) – (Hikari / kou | luz) – (Akarui / mei / myo | brillante)

大 光明 Daikoumyo significa Gran Koumyo. Y 光明 Koumyo significa  ‘luz brillante’ de la iluminación – la luz de tu corazón – el resplandor de una deidad. La expresión manifiesta de la luz de la sabiduría: el medio por el cual la iluminación “amanece sobre nosotros”. Un aura brillante e iluminada. También significa literalmente futuro brillante o esperanza.

En el Budismo se refiere concretamente al Gran Resplandor. Es la vía de los Bodhisattva (Entidades iluminadas) para la liberación del sufrimiento propio y ajeno. El Daikoumyo brota desde el centro del vacío y vuelve hacia su esencia llevando a un concepto de forma y no forma como lo mismo. En el Buda es la iluminación desde nuestro interior hacia el exterior y contrariamente igual. La Luz del corazón se manifiesta en los planos físicos, y a su vez desde el plano físico(Taijutsu) despertamos la Luz de un corazón Benévolo (Ko no Kokoro).

Por lo tanto, en su conjunto, Shiken Haramitsu Daikoumyo tiene un significado genérico de “buscar un futuro brillante de iluminación por amor, siendo auténtico y natural y perseverando con dedicación”.

En el momento de juntar las manos el maestro pronuncia este Uta: “Chihayaburu, Kami no oshie wa, tokoshieni, tadashiki kokoromi wo mamoruran”, que se traduce como: Oh Grande entre los Grandes, que tus Enseñanzas me permitan, Eternamente, mantener el Corazón Puro, y me Protejan.

En Occidente es bastante común que los alumnos omitan pronunciar el Uta en japonés, debido a su complejidad, y repitan únicamente las palabras Shikin Haramitsu Daikomyo pronunciadas en voz alta, cuyo significado resumido y circunscrito al momento y entorno en que se utiliza en la Bujinkan podría ser algo así como: “Que todo lo que aprendamos hoy sea un paso más que nos conduzca hacia la iluminación que pretendemos”. Según Hatsumi Sensei, el significado aún más “resumido y simple” de esto es que: “Hay una lección que aprender de todo lo que sucede, sea bueno o malo.”

Tras las palmadas y las reverencias (siempre mirando al Kamiza o al norte en su defecto) el maestro se vuelve hacia los estudiantes y el senpai ordena en voz alta “Sensei ni Rei” (saludo al maestro), tras lo cual todos realizan una nueva reverencia, incluido el maestro, pronunciando todos a su vez “Onegai Shimasu” (por favor, le agradezco que me instruya). Acto seguido el senpai ordena en voz alta “Otaga ni Rei” (saludo entre nosotros -los alumnos-), tras lo cual los estudiantes realizan la última reverencia.

Al finalizar la clase se repite el ritual. Lo único que cambia es que después del “Sensei ni Rei” (saludo al maestro), los alumnos en la reverencia pronuncian “Domo Arigato Gosaimazu” (muchísimas gracias -por la enseñanza recibida) El maestro suele responder al agradecimiento con un “arigato gosaimazu”.

 

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