Mokuso

16 07 2018

Sentarse en silencio y meditar unos minutos con los ojos cerrados tanto antes como después de la práctica marcial. El Mokuso proviene de la tradición budista y hay escuelas en las que es casi tan importante como el entrenamiento real.

La postura básica durante esta pequeña meditación es sentarse en la postura llamada Seiza. El dorso de la mano izquierda debe descansar sobre la palma de la mano derecha. Ambos dedos pulgares deben hacer contacto en la punta formando una especie de ojo o cavidad frente al hara (bajo abdomen), como si fueran una prolongación uno del otro. La mano izquierda simboliza el mundo espiritual y mental mientras la derecha simboliza lo real y mundano, lo físico. Hay quien cambia las manos y coloca la derecha sobre la izquierda, dependiendo de sus objetivos. Y también hay escuelas donde simplemente se dejan reposar las manos sobre los muslos.

A continuación, cerrar los ojos ligeramente aunque no del todo (los ojos de Buda) y controlar la respiración. Esta es la postura básica durante la meditación, pero no es necesariamente fija. Se puede hacer Mokuso en cualquier postura pero esta es la más común y extendida en las escuelas marciales. La parte más importante durante la meditación no es tu postura sino tu mente. A través de la meditación, organizas tus pensamientos, concentras tu mente para buscar profundamente en tu corazón a fin de obtener una nueva comprensión.

La respiración es importante también para realizar mokuso correctamente. Ha de realizarse en ciclos lentos y pausados. La inspiración se realiza por la nariz manteniendo la boca cerrada. La punta de la lengua toca la parte posterior de los incisivos. La inspiración ha de ser lenta, relativamente larga y profunda, llegando a llenar el hara, pero no forzada. Justo entonces retenemos el aire un instante y lo soltamos. La exhalación debe realizarse con la boca ligeramente abierta. La punta de la lengua sigue igual. La exhalación ha de ser igualmente larga y profunda, sin forzarla, vaciándote hasta que tan solo te queda dentro un último y minúsculo resto de aire, y entonces inicias el siguiente ciclo de inhalación.

Daibutsu statue at Kamakura

Daibutsu. El Gran Buda de Kamakura

Durante la práctica marcial, en lugar de limitarte únicamente a hacer las técnicas o ejercicios que tocan, puedes ver un cambio en tu propia práctica y en tus resultados si tienes objetivos mentales específicos tales como “hoy me voy a enfocar en mejorar en esta área en particular”. Mokuso es un momento en el que se forma una buena imagen de cómo uno quiere mejorar. Los jugadores deportivos profesionales o los atletas olímpicos casi siempre incorporan este tipo de entrenamiento mental en el que imaginan hasta donde quieren llegar. En Japón se llama “entrenamiento de imagen” donde imaginas los movimientos que te gustaría hacer en tu cabeza, y luego planificas el camino para hacer que esa imagen se haga realidad. La meditación Mokuso de antes del entrenamiento también es un tipo de este “entrenamiento de imagen”.

El Mokuso después de la práctica también está pensado para calmar tu corazón y tu mente que han estado alterados durante la práctica y para reflexionar sobre ella. Es un momento para reflexionar no solo sobre si trabajaste mejor o peor, sino también para reflexionar sobre tus propias acciones y actitudes. Empiezas a comprender tu propia debilidad cuando reflexionas sobre por qué no puedes mantener la calma en tu corazón o por qué tu mente es inestable. Luego, intentas aplicar esos reflejos en tu próximo entrenamiento en el Mokuso de antes de la siguiente clase. De esta forma, avanzas paso a paso.

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Hay quien confunde Mokuso con Meiso, aunque son prácticas diferentes. Y ambas pueden ser practicadas, juntas o por separado o una a continuación de la otra. Mokuso implica pensar, mientras que Meiso intenta alcanzar una mente única, sin pensar, o pensar sin pensar en nada. Mente en blanco. Muy parecido a Mushin.  Así pues, Mokuso y Meiso son similares, ya que ambos implican una sesión silenciosa de meditación con los ojos cerrados, pero las características son diferentes. En Meiso vacías tu mente, la dejas en blanco. En Mokuso no, en mokuso fijas un objetivo, una meta.  Hay quien suele hacer Mokuso antes de empezar la práctica marcial y Meiso al finalizar. Si se hacen las dos con la comprensión correcta de sus diferentes propósitos, esto puede llevar a una práctica marcial de mejor calidad.

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Aiki y Fudo Myo, por Dan Harden

9 07 2018

Recientemente se me preguntó, una vez más, acerca de mi uso de la palabra “aiki”.

Roy y yo estábamos hablando de esto en el almuerzo (se refiere de Roy Goldberg, el más alto grado Daito Ryu fuera de Japón).

Estoy muy cómodo usando “aiki” tal y como lo defino. Roy tenía una respuesta un poco más fuerte… (tos…) para el hecho de que yo sea cuestionado constantemente por el hecho de usarlo.

Durante décadas he entrenado Daito ryu y otras artes japonesas, he entrenado Aikido con importantes shihans, y entreno con importantes shihans de varias Koryu. Aiki ha sido definido y discutido en todas esas artes. Es interesante ver como son las referencias budistas, la del budismo chino y la del Budismo Shingon, las que prevalecen (como legítimamente deberían) como la fuente en muchas artes japonesas. Dicho esto, estoy de acuerdo con la declaración de Roy Goldberg afirmando que el Daito ryu sigue siendo el principal arte interno de Japón.

Mientras que algunos quieren pensar que los chinos poseen tanto la terminología como las prácticas asociadas con la fuerza interna, la historia ha demostrado lo contrario. De hecho, la historia ha demostrado que estos modelos de formación y términos han abarcado eras y culturas hasta el punto de que hace irrelevante cualquier discusión sobre esa pertenencia.

Ejemplos:
Pregunta: ¿Sensei, que es aiki?
Ueshiba: “Aiki es la unión de los dos ki como fuerzas opuestas, en ti. Esto se expresa mejor como: cielo, tierra, hombre”.

Sagawa, Mori y Kwabe, todos ellos Shihans de Daito ryu, usaron una gran cantidad de términos chinos y de formas de trabajo chinas, incluyendo ejercicios de acondicionamiento en solitario tales como el acondicionamiento de la respiración Zhan Zhuang, y la bien conocida terminología de entrenamiento de fuerza interna tales como: hombre, tierra, cielo, el movimiento en la quietud, el entrenamiento de las seis direcciones (enseñado como balance de punto cero por algunos maestros), la unión de opuestos etc.

De hecho, el entrenamiento de nivel más alto en Daito ryu, Aiki-in-yo-ho (el método de unir yin y yang) es similar a las explicaciones de Taiji con respecto a la unión de los opuestos. La única referencia que todos omiten al discutir los orígenes del Daito ryu de Takeda fue su constante dedicación, a lo largo de su vida, al estudio del budismo Shingon; su constancia, a lo largo de toda su vida, en el entrenamiento esotérico.

También vemos influencias y conceptos formativos de la India:
Curiosamente, el santo patrón del budo japonés es Fudo Myo-o. Se le representa en estatuas e ilustraciones como ese hombre de mirada extraña que aparece rodeado de llamas, y que sostiene en una mano una espada y en la otra una cuerda o un vajra. Es esta estatua la que se ve en Japón en cada cascada donde se practica Misogi. La gente cree erróneamente que Fudo Myo es un nombre. No lo es. La traducción directa es un concepto de entrenamiento marcial:

Fudo = inamovible
Miyo = entrenamiento esotérico

De ahí su presencia en las cascadas que son conocidas como lugares de entrenamiento.

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¿La fuente de Fudo Myo? India / Tibet, donde apareció por primera vez como Acala Vidya.

Traducción directa de Acala Vidya:
Acala = inamovible
Vidya = formación esotérica

Este modelo de entrenamiento esotérico para lograr la inmovilidad fue introducido en el entrenamiento de la clase guerrera japonesa.

El fundador de Shinto ryu declaró en 1441 que “Después de años de entrenamiento esotérico en (el santuario) Katori jingu, completamente inmerso en el estudio del cielo / tierra / hombre y la teoría de las seis direcciones, su espada se hizo imparable”.

Takuan Soho (maestro de otro espadachín imparable, Musashi Miyomoto) dio un discurso en el siglo XVII a un grupo de guerreros sobre las cualidades del cuerpo inamovible. La introducción de este discurso decía así:
“La gente ignorante y la gente altamente educada – que sin duda sigue siendo ignorante- no entiende las cualidades y el valor de ser inamovible; entre esas cualidades está la velocidad rápida…”

Otra vez Ueshiba:
“Sensei ¿por qué no puedo hacer lo que haces?
Ueshiba “Muy simple, no entiendes yin y yang.”

Mi opinión es que cualquier persona que reclame la propiedad exclusiva de esto para China, Japón o India, o incluso Indonesia, demuestra, con esto, una ignorancia bastante profunda. Por supuesto esto no detendrá a aquellas personas que reclaman para sí mismos, o para las artes que han escogido, el ser los mejores. Afortunadamente, la gente de Budo tiene una propensión a buscar la verdad de sus orígenes.
Estoy empezando a sentir lástima por algunos maestros asiáticos. Las rosas están floreciendo definitivamente fuera del rosal… Los maestros japoneses conocen mejor su material y pueden defenderlo intelectual y físicamente ante un auditorio cada vez más conocedor… o quedarse en casa.
Algunos profesores japoneses se están avergonzando a si mismos públicamente… y a sus artes. Me recuerda a aquella reunión de Shihans de Aikido donde uno de ellos se levantó y dijo: “tenemos que dejar de hacer esto y aquello en las demostraciones de espada… Hay gente conocedora entre la multitud (gente koryu) y se están riendo de nosotros “.
En eso estamos de nuevo. Y los Shihans japoneses son, una vez más… los últimos en darse cuenta.
Como decía un poco mas arriba, ¿y ahora? Bueno … ahora hay un público mucho más conocedor.

 Dan Harden 

Traducción de Juantxo Ruiz

El anterior es un interesante artículo de Dan Harden de octubre de 2016. Un breve vislumbre de su trabajo, una declaración de intenciones… como se quiera entender. Trabajar con él para mi ha sido (está siendo), después de 37 años de práctica, el traspasar una puerta hacia una nueva comprensión de mi trabajo, de mi movimiento, incluso de mi cuerpo, y de mi forma de entender el Aikido.
Como mi inglés es lamentable, la traducción también es bastante mediocre, por lo que pido disculpas. 





Psoas, el músculo vital que ni sabías que tenías

3 07 2018

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Si no tienes estudios en medicina, osteopatía, fisioterapia etc, es posible que nunca hayas oído hablar de él. Sin embargo es uno de los músculos más importantes de nuestro cuerpo. El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen. Así pues, como podremos comprender, su importancia para las artes marciales es vital.

El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central. El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral, y conecta la parte superior e inferior del cuerpo.

Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.

Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de “repisa” en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneos y los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.

El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar. Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empieza en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.

El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral. Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación.

Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar. Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.

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Consecuencias de un psoas acortado

El acortamiento de psoas genera una tracción de las vértebras hacia abajo. Por lo que un acortamiento prolongado produce que las vértebras aplasten a los discos. Si no resolvemos esa tensión permanente, se puede generar dolor lumbar, ciática, pinzamientos, protusiones discales e incluiso una hernia. Además, si solo es un psoas el que está acortado, torsiona la columna, lo que puede generar una escoliosis adquirida. Si la contracción es bilateral, produce una hiperlordosis lumbar. Por estos motivos es importante estirarlo habitualmente.

Una patología de sedentarios y deportistas

Una de las razones por las que se provoca el acortamiento del psoas es por pasar muchas horas sentado: la gente que tiene un trabajo de oficina o los conductores son los candidatos ideales para sufrir este problema. Si a esto le sumamos una psotura poco correcta por el uso del ordenador o por no utilizar un asiento adecuado, el efecto se multiplica. Por otro lado, los ciclistas, practicantes de spinning y runners son los deportistas que más papeletas tienen para sufrir acortamiento de psoas. Esto se debe al movimiento realizado en estos deportes: en todos ellos la flexión de la cadera es el movimiento principal.

¿Por qué se acorta el psoas?

El psoas es un músculo bastante especial, ya que se acorta cuando está relajado y se alarga mientras se encuentra trabajando, al contrario que la mayor parte de la musculatura. Este es el motivo por el que sufre un acortamiento en el caso de personas sedentarias. Además, este acortamiento supone que las dos inserciones del músculo (los dos puntos donde se une con los huesos) se aproximen, y también lo hagan las articulaciones correspondientes. Esto deriva en una menor longitud del músculo y, por tanto, una menor fuerza.

El corazón de las emociones

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de “lucha-huida” que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.

Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.

Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo. En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones. El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella, puede fluir toda nuestra vitalidad.

Fuentes: Investigaciones de Liz Koch, Body Divine Yoga, Alexis Alonso, Osteópata para la revista Saludablemente

 





Katsu / Kappo – Métodos de reanimación

26 06 2018

Katsu (a veces llamado Kuatsu) o kappo es una metodología de primeros auxilios y reanimación de las antiguas artes marciales japonesas, principalmente de ciertas escuelas de bujutsu / jujutsu, y ya más modernamente introducida en el Judo.  La palabra kappo es una contracción de katsu (reanimación) y ho (método).

Los documentos más antiguos que hacen referencia a las técnicas de reanimación aplicadas sobre los practicantes de Artes marciales, víctimas de un desvanecimiento o un síncope causado por un atemi, una estrangulación o una caída, proceden de la escuela de Muso Ryu del periodo Sengaku (siglo XVI, Shogunato Tokugawa) y describen los resultados de las pruebas y experiencias de “resucitación”realizadas directamente en los campos de batalla o en los antiguos Dojos de Bujutsu. En aquellos tiempos, el uso de los Katsu estaba reservado a los samurais, que transmitían dicho conocimiento de palabra y en secreto a los de su misma casta a fin de aprender a remediar los accidentes (heridas, golpes, fracturas, etc.) ocurridos en plena batalla o durante su entrenamiento. En la época Meiji (1868-1911) existían ya más de un centenar de Escuelas de Jujutsu y cada una practicaba sus propias técnicas de Kappo.

El katsu contiene básicamente técnicas para reanimar a un artista marcial que ha sido estrangulado hasta la inconsciencia, para reducir el dolor de los golpes, para destensar un músculo contraído, para detener una hemorragia nasal, y otras lesiones comunes del entrenamiento. Este sistema utiliza tanto masajes cardiopulmonares y manipulación manual de las arterias y los músculos como presión en puntos acupunturales. Es perfectamente compatible con los primeros auxilios modernos, y algunos de sus principios y métodos son virtualmente idénticos, lo que facilita la ayuda médica en caso de necesidad. Actualmente existen por lo menos una docena de métodos de katsu (sasoi-katsueri-katsutanden-katsuso-katsujirizo-katsukogan-katsuinno-katsudekishi-katsusuishi-katsu y ishi-katsu).

Aunque la enseñanza del kappo no está tan extendida como otros aspectos, es tradición en muchos dojos de judo por ejemplo que todos los judokas que reciban el cinturón negro o shodan, aprendan estas técnicas. A veces, a esto le sigue una sesión donde cada judoka debe estrangular de manera controlada a un compañero y ser estrangulado a su vez por otro, a fin de que todos los judokas de la promoción practiquen el sistema de reanimación. En otras escuelas esto se enseña no a los nuevos cinturones negros, sino a los nuevos instructores certificados.

Una de las primeras referencias históricas modernas de la práctica del kappo como parte del jujutsu es recogida por Armand Cherpillod en su autobiografía en 1938. Durante de un encuentro entre el jujutsuka Sadazaku Uyenishi y un luchador ruso llamado Klemsky, el segundo de ellos cayó noqueado por una estrangulación de su oponente, y Uyenishi procedió a realizar kappo para reanimarle.

El público creyó que Klemsky había muerto. Aullaron con ira y desaprobación hacia Uyenishi. Éste último, triunfante, parecía insensible a las demostraciones de hostilidad del público. Fue a sentarse en el banquillo, al lado de su compatriota, cruzando las piernas debajo de sí. Y mientras los espectadores redoblaban sus gritos, nuestros dos japoneses iniciaron una animada conversación e incluso rieron juntos, contemplando a la víctima, la cual no daba ningún signo de vida. De pronto, uno de ellos se levantó, como empujado por un resorte, y se aproximó a Klemsky. Se inclinó sobre el cuerpo del ruso y aplicó alguna clase de vibración o masaje al área cardíaca, lo cual reanimó a la víctima gradualmente. Entonces, para el gran asombro de la audiencia que ahora se encontraba conteniendo la respiración, Klemsky abrió los ojos y preguntó dónde estaba. Esto se asemejó a magia y, todavía más que antes, el Jiu-Jitsu quedó perfilado como una misteriosa forma de lucha. Cuando alguien preguntó a Klemsky por su impresión del evento, respondió que mientras perdía la consciencia había oído un sonido de campanas.

Por su transmisión básicamente oral, y su naturaleza “secreta”, los kappō aún son algo bastante desconocido hoy entre los artistas marciales. Las escrituras que lo atestiguan son muy pocas. Hasta la fecha, ningún estudio médico serio ha podido demostrar su efectividad. Algunos autores han tratado de racionalizar y clasificar los diferentes katsu, pero sin evidencia médica confiable para empujar a la profesión médica a interesarse. Sin embargo, algunos katsu, practicados durante siglos, se parecen mucho y combinan con los métodos actuales de primeros auxilios de hace 50 años, como el boca a boca (aiki-katsu) y el masaje cardíaco (jinzo-katsu).

Algunos katsu son seguros para practicar, pero otros representan un mayor riesgo. Es importante entender que el uso de un katsu puede ser considerado por la Justicia como un ejercicio ilegal de la Medicina. Hay países donde está prohibido su uso. La recomendación general es no intentar estar técnicas sin la supervisión de un profesional cualificado.

“Puesto que enseñas, o aprendes técnicas que pueden causar la muerte, debes aprender también los procedimientos de reanimación, porque la vida es un valor que está por encima de todos los demás” Jigoro Kano





“Energía Interna”(?) aplicada en las artes marciales Bujinkan

19 06 2018

Hace exactamente 3 años escribí en este blog el artículo El tesoro escondido del Budo, que recomiendo vivamente leer antes de seguir leyendo este.

“No, así no, has de hacerlo con todo tu cuerpo. Y usar el hara y la energía interna”. Si practicas un arte marcial japonés es muy posible que hayas oído esto algunas o muchas veces. Si no lo has oído, mucho mejor, por lo menos no te estaban engañando. Pero si lo has oído seguro que te preguntabas ¿y eso cómo se hace? Pero no te lo explicaban. Cómo mucho te decían: tranquilo, con los años y mucho entrenamiento ya llegarás. Mentira. Sencillamente quien te lo decía no lo sabía. Simplemente le “salía mejor” la técnica porque llevaba más años que tú entrenando.  Pero en realidad allí no había nada de misterioso, ni de uso del hara, ni mucho menos de poder interno.

Cuando uno lleva muchos años de entreno la técnica queda bien, sale bien, y más aún si el uke se queda congelado tras el primer ataque y no se resiste. Pero muchas veces no es una técnica poderosa. Al menos no todo lo que debería serlo. No es irresistible, sobretodo si el uke es muy fuerte o se resiste firmemente. Porque no tiene Poder Interno. No tiene Ki. No hay uso del hara.  Pero queda muy bien decir todo eso frente a novatos que no te van a cuestionar ni a poner a prueba. Incluso hay quien cree su propia mentira y así la transmite, pero a la hora de la verdad son incapaces de explicarlo y mucho menos de demostrarlo.

En el artículo que comentaba al inicio, que vuelvo a recomendar leer antes de seguir si no lo has hecho ya, decía que lo creas o no, hay un método mucho más eficiente para mejorar tus habilidades marciales y tu rendimiento, y multiplicar por mucho tu efectividad, que la mera acumulación y repetición de técnicas hasta la saciedad. Y por supuesto ese método enseña el uso adecuado del hara, la conexión y el poder interno. No es fácil, no te voy a engañar, pero es real y tremendamente efectivo. Ese método pasa por trabajar siempre de cierta manera muy específica cuando estamos realizando una técnica, cualquiera que esta sea. También hay una serie de ejercicios muy específicos que si se trabajan, multiplican por mucho el rendimiento.

Han pasado 3 años desde que comencé a trabajar en esto integrándolo en nuestras bases de Bujinkan, y los resultados han sido espectaculares. Realmente estoy asombrado, tanto de los resultados conseguidos como de lo que observo que se puede llegar a conseguir. Y cada vez vamos a más. Progresando en el método, y sin salirnos un milímetro de Bujinkan. Pero trabajando de manera muy diferente a la “normal”.

La clave de todo esto es la conexión, conectar, estar conectado, y la creación de Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Pero al menos yo no conozco a nadie en Bujinkan que lo esté trabajando.

Ese trabajo de conexión potencia el ki, añadiendo a nuestra “técnica” unos factores multiplicadores que la convierten en algo muy poderoso. El tema del ki, ese poder o energía interna, no es algo mágico ni misterioso. Es físico y tangible. Se trabaja sobre los canales formados por las fascias-tendones y tejidos que recorren todo el cuerpo de manera circular/espiral. Consiste en trabajar mediante la conexión, estirando/extendiendo todo en sentidos opuestos in/yo. Esto hace que las fuerzas aplicadas sobre uke actúen de acuerdo con diferentes vectores de fuerza que confluyen todos en uno o varios puntos de su cuerpo a la vez, haciendo que la “técnica” aplicada -ya sea un golpe, una luxación, una proyección, un bloqueo, un agarre o suelta de agarre…- sea dificilísima de contrarrestar.

Este trabajo de conexión/extensión/expansión crea una estructura tensegrítica en el cuerpo que puede aplicarse a las artes marciales con resultados sorprendentes.

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Y ¿qué es la Tensegridad?* El término tensegridad hace referencia a “tensión integrada”: describe un modelo estructural formado por elementos rígidos comprimidos (en el caso del cuerpo humano serían los huesos) que no se tocan entre sí y únicamente unidos por elementos tensiles (músculos y tendones -miofascia-) que mantienen un grado de tracción permanente en la estructura. En principio cualquier organismo vivo tiende a estructurarse bajo este modelo, pero fue en los años 90 cuando Dr. Donald Ingber postuló este modelo para describir la estructura interna y la dinámica de la célula.

Clásicamente hemos tendido a ver el cuerpo como un conjunto de estructuras (músculos, vísceras, tendones…) que se apoyan en los huesos para dar la morfología que nos caracteriza, pero ¿y si empezamos a ver que el esqueleto es en realidad un conjunto de estructuras rígidas (huesos) que flotan en un mar de tejido blando (músculos, ligamentos, etc.)? ¿y que cualquier estímulo mecánico externo produce una absorción progresiva y una respuesta de todo el cuerpo?

El trabajo fundamental para aplicar esto a las artes marciales consiste en unificar el cuerpo a través de la conexión Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Y para ello es preciso tonificar todos los canales miofasciales para moverlos a voluntad, y recoger, disipar o redireccionar las fuerzas que lleguen a nosotros, o salgan de nosotros.

El trabajo de cielo-tierra-hombre crea la conexión en el centro, que es el hara (dantien en chino). En ese momento podemos comenzar a aprender a manipular este, para mover la estructura tensegrítica alrededor de él a voluntad, consiguiendo efectos que parecen imposibles.

A lo que se consigue con todo este trabajo hay quien le llama Aiki, hay quien le llama Poder Interno o Energía Interna, en las artes chinas le llaman neigong (trabajo interno)… Tanto da el nombre, es ese algo “misterioso” que siempre ha estado ahí, en las verdaderas artes marciales antiguas, tanto chinas como japonesas y otras. El problema es que hay mucha gente que habla de ello pero poquísima que en realidad lo tenga y lo sepa usar. Y de los poquísimos que lo tienen y lo saben usar aún hay muchos menos que lo enseñen. Y de los poquísimos que lo enseñan, hay menos aún que lo hagan abiertamente y desde el principio a todo aquel que quiera. Pero quien busca y rebusca al final encuentra. Y en eso estamos, paso a paso, sin prisas pero sin pausas.

Como también decía en aquel artículo, es del todo imposible aprender este trabajo a través de escritos o vídeos, ya que es una “tecnología” corporal y mental, con un esquema detallado de uso que no puede ser explicado por escrito ni transmitido por ósmosis. Tienes que verlo, sentirlo, tocarlo, vivirlo y probarlo por ti mismo. Y por supuesto ponerlo en práctica. Nadie te lo puede “regalar”. Y no es algo tampoco para todo el mundo. Muy poca gente está dispuesta realmente a trabajarlo, ya que requiere sacrificio y perseverancia. Y en muchas cosas que dabas por sentadas, debes hacer un “reset” y empezar de cero. Y eso cuesta. Es duro de aceptar. Y además, si no trabajas esto, si no te metes en ello, tampoco pasa nada grave, simplemente pueden pasar dos cosas: o llegará un momento en que te quedarás estancado en tus resultados y ya no progresarás más, o progresarás, pero el nivel de progreso será ya tan lento que llegarás a viejo con una mejora muy insignificante, y obviamente sin Poder Interno.

A la inmensa mayoría esto tampoco le importa mucho ni le quita el sueño, puesto que si pueden obtener, o si ya tienen, unos resultados en su trabajo marcial que pueden calificar como de correctos o buenos, “aprobado” o “bien”, es decir de un 5 o un 6 sobre 10, pues no tienen ya un interés real en llegar a un nivel de “notable” o “sobresaliente”, es decir un 7, un 8 o más. Ya tienen bastante con lo que tienen. Y eso no es condenable. Cada uno ha de saber lo que quiere y lo que está dispuesto a pagar por ello. El trabajo y el esfuerzo que requiere pasar de un 5 o un 6 a un 8 o más es demasiado exigente para ellos. Y no les vale la pena. Son opciones personales. Cada cual debe elegir su camino y caminarlo, o quedarse parado donde desee.

Animo a todos los artistas marciales, y en especial a todos mis buyu de la Bujinkan, a profundizar sobre este método de trabajo si verdaderamente desean un progreso marcial muy considerable . Como decían en aquella famosa serie de Expediente X: La verdad está ahí fuera.

Si te interesa este tema puedes contactar conmigo. Estaré encantado de ayudarte dentro de mis posibilidades. Contacto por email: danikoryu@yahoo.com

Seguimos en el camino del Budo. ¡Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Shihan 15º dan Bujinkan

 

*el cuerpo humano como estructura tensegrítica





La importancia de la “mirada” en las artes marciales

8 06 2018

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La mirada o “metsuke” en japonés, es una enseñanza ancestral dentro de las artes marciales transmitida desde la antigüedad casi casi como uno de los “secretos” fundamentales de cada una de las escuelas o estilos. No en vano el sentido de la visión es uno de los más importantes sino el más importante de los sentidos para un guerrero.

Hoy conocemos bastantes de esas enseñanzas sobre “la mirada” que se han transmitido a través de las generaciones. Una de ellas, muy empleada hoy en el mundo del Kendo, es “Enzan no metsuke“, que es un proverbio que enseña a los practicantes de kendo a que cuando miran fijamente a los ojos de su oponente deben tener en cuenta todo el alrededor como si estuvieran mirando una montaña lejana. Otra es “Kanken no me” que significa mirar a tu oponente no con tus ojos físicos sino con los ojos de tu corazón.

En diferentes artes marciales hay instrucciones técnicas específicas sobre “dónde mirar”, así como instrucciones mentales sobre “cómo mirar”.

Un buen ejemplo de ello es la enseñanza de la escuela Itto Ryu para observar la punta de la espada y el puño o mano que la maneja. Es la conocida como teoría del “ojo doble”. Kendo de Takano Sazaburo (1915) es considerado como el primer libro de texto técnico para el kendo moderno. En él hay una sección titulada “El uso del ojo”. Primero, como era de esperar, toca el dicho “Enzan no metsuke“, pero después de eso escribe sobre “futatsu no metsuke“, o el “doble ojo”: “Incluso cuando veas a tus oponentes como un solo cuerpo, hay dos puntos en los que debes concentrarte especialmente. Uno es la punta de la espada, el otro es el puño”.

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Como Sazaburo escribe “esto se llama el ojo doble desde los viejos tiempos”, y es una enseñanza tradicional transmitida en la escuela Itto. Más atrás en el tiempo, en la misma tradición de Itto Ryu, Chiba Shusaku escribe lo siguiente: “Acerca del doble ojo. El ojo doble significa que hay dos ojos con los que miras a tu enemigo. Cuando ves a tu enemigo como un solo cuerpo, hay dos puntos a considerar. Mira la punta de la espada y mira el puño. Estos son los dos puntos. Si el puño no se mueve, el enemigo no puede atacar. Si la punta de la espada no se mueve, el golpe no tendrá éxito. Este es el doble ojo. Además, no deberías ver a tu enemigo tan profundamente como para olvidarte de ti mismo. El doble ojo debería ayudarte a conocerte y a conocer a tu oponente “.

Cambiando de arte marcial, en Kárate por ejemplo, el maestro Masatoshi Nakayama, en su libro “Mejor Kárate” dice: “Usted debe verlo todo, desde la parte superior de la cabeza hasta los pies. Tome la medida del oponente frente a usted con claridad, deje que sus ojos se sienten como si estuviesen mirando a un objeto distante”.

Como no podía ser de otra manera, en el Go Rin no Sho (el Libro de los cinco anillos de Miyamoto Musashi), también hay obviamente menciones a la mirada. Heiho no metsuke, la estrategia de la mirada…. Musashi habla de Kan y Ken en su capítulo tercero dedicado al elemento agua.

Dice Miyamoto Musashi:”La configuración de los ojos debe ser grande y amplia”. “Hay dos métodos: ‘Kan’ y ‘Ken’. El ojo de ‘Kan’ debe ser fuerte y el de ‘Ken’ debe ser débil. Tienes que ajustar la visión de lejos como si fuera cerca y la visión de cerca como si fuese lejos. Este es el requisito del bujutsu”.

Esta es la parte más importante de esta enseñanza pero, al mismo tiempo, puede ser muy confusa ya que Musashi explica dos formas diferentes cuando miras a un oponente y para ello usa dos kanji, que ambos significan “mirar” o “ver”. Pero no es lo mismo mirar que ver.

Entonces, para resumir, porque es un complejo tema semántico que solo puede dirimir alguien que domine el idioma japonés, lo cual no es el caso, Musashi nos está diciendo que la visión de lejos necesita ser fuerte o intensa. Necesitamos ver a lo lejos como si estuviese cerca. Por otro lado, la visión de cerca no debe ser tan intensa. Como está muy cerca, es fácil para nosotros preocuparnos y olvidarnos de las vistas de lejos. Luego, dice que necesitamos ver la escena de una distancia cercana como si estuviera lejos. ¡Y hay que hacerlo de manera simultánea!!!

Sigue diciendo Musashi que “Uno debe conocer la espada del oponente por adelantado, así uno no mira la espada del oponente. Este es un punto muy importante para la estrategia de Kenjutsu. Debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para dominar esta habilidad “.

Esto parece contradecir lo que nos comentaba el maestro de Kendo anteriomente, sin embargo parece bien cierto que si uno puede predecir cómo el oponente moverá la espada, uno no necesita mirar la espada. Pero, ¿cómo puede ser esto posible? Obviamente a base de mucho entrenamiento. Nada fácil por otra parte.

“Este método de observación es el mismo con las peleas pequeñas (combates individuales) que con las situaciones de pelea grandes (batallas)”.

“Es muy importante que puedas ver las vistas laterales sin mover los ojos”.

Ahora él está hablando de una técnica específica muy interesante. Necesitamos poder ver con una visión de 180 grados sin mover los ojos. Claro que es posible, es lo que llamamos visión periférica, pero requerirá un entrenamiento serio si deseamos poder hacerlo durante un combate o enfrentamiento.

Dice también Musashi: “Esta capacidad (tener una visión de 180 grados) es bastante difícil de tener cuando estás ocupado (nota: tiempo de lucha)”.

No es sorprendente que Musashi nos advierta de que esta técnica es bastante difícil cuando luchamos por nuestra vida. Normalmente, en una lucha por tu vida, la visión se estrecha y se convierte en lo que llamamos visión de túnel. Por lo tanto, Musashi sintió la necesidad de hablar sobre esto. Nos señaló que desarrollar esta técnica requiere mucho entrenamiento y disciplina.

En el capítulo dedicado al viento, Musashi escribe también sobre la mirada: “Otras escuelas tienen enseñanzas sobre el ojo o la mirada y enseñan que debes mirar la espada, o la cara, o los pies de tu oponente, pero cuando piensas excesivamente en mirar algo en particular, eso te lleva a confusión y se interpone en el camino de tus tácticas Por ejemplo, aquellos que juegan a kemari (antiguos juego japonés con similitudes al fútbol, aunque la pelota no puede tocar el suelo) no se enfocan particularmente en el mari (pelota), pero pueden patearlo bien con muchas técnicas hábiles. A medida que dominas algo, ya no tienes que mirarlo con los ojos. Aquellos que practican acrobacias, una vez que han dominado su camino, pueden colocar una madera en su nariz o hacer malabares con muchas espadas a la vez. No es que estén constantemente mirando los objetos, pero como están tan acostumbrados a manejar esos objetos, pueden verlos de forma natural “.

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Para acabar con Musashi, dice: “Memorice estas afirmaciones de este documento, desarrolle esta habilidad visual en su vida diaria, no cambie el método de visualización independientemente de la situación. Debe recordar esto profundamente “.

En nuestras escuelas, las que estudiamos en la Bujinkan, también existen diferentes enseñanzas en cuanto a las estrategias de la mirada, aunque por mi parte sé bien poco sobre ello y no sé si Hatsumi Sensei se ha extendido mucho más en alguna ocasión o en alguno de sus libros, cosa esta última que ahora mismo no recuerdo.

De lo poco que yo sé y recuerdo ahora, en nuestra escuela Koto Ryu existe como enseñanza al respecto la famosa frase “los ojos lo son todo”. Según sus preceptos debemos mirar la frente del enemigo ,concretamente a las cejas del uke, para detectar el momento en que su ira sube y va a lanzar el ataque.

En Gyokko Ryu por el contrario, la mirada se centra en el punto medio del pecho, ampliando desde ahí a todo lo que rodea al uke con la visión periférica. Al parecer el hecho de mirar al pecho tiene como objetivo detectar cambios en la respiración del enemigo para conocer tanto su estado emocional como los diferentes ritmos y momentos que determinarán sus acciones.

En Takagi Yoshin Ryu se mira globalmente al enemigo pero haciendo especial hincapié en sus tobillos y pies para detectar el momento del ataque.

Como hemos dicho al principio del artículo, la mirada, la vista, es el sentido más importante para un guerrero -y personalmente opino que es el más importante para todo el mundo- . ¿Qué posibilidades en combate tendría un guerrero con mala visión? ¿Y privado de ella? Prácticamente nulas. De ahí que las técnicas para privar o entorpecer la visión del enemigo -metsubushi- sean de enorme importancia.

La mirada, como hemos podido apreciar, también está íntimamente ligada al concepto de Kurai Dori. El Kurai Dori es tu posicionamiento respecto al adversario. Pero no simplemente el posicionamiento físico sino teniendo en cuenta todos los factores posibles, desde las armas al estado emocional, pasando por el clima o los obstáculos o circunstancias del terreno, la luz, etc., para lo cual la vista/mirada es el sentido crucial.

Para acabar, y volviendo a Koto Ryu, para establecer el Kurai Dori correcto a nivel de distancia física, se debe mirar a la frente del adversario, concretamente a las cejas, como hemos visto antes. Cuando podamos distinguir perfectamente desde la punta de los dedos de sus pies hasta la punta del arma que blande querrá decir que estamos a la distancia correcta. Sin bajar la mirada. Mirando recto y fijo a la frente. Por ejemplo si el adversario está en jodan no kamae con un ken, mirando fijo a su frente debo ver desde la punta del pie adelantado hasta el kissaki de su espada. Si por ejemplo solo ves hasta media pantorrilla, quiere decir que el adversario con un solo paso es capaz de introducir en tu cuerpo el mismo trozo del arma que empuña.

Avanza…con los pies en la tierra y la mirada en el infinito. (Anónimo)

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan 15º dan

 





El dolor como herramienta

4 06 2018

Me gustaría tomar unos momentos de tu tiempo para explorar la posibilidad de utilizar el dolor como herramienta. Confía en mí. Dudo que alguien sienta que hay escasez de dolor en su vida. Solo sugiero que si no puedes evitar que algo suceda, disfrútalo tanto como puedas. Úsalo para tu ventaja. Por lo menos, puedes convertir una situación indeseable en una experiencia de aprendizaje tolerable. Ten en cuenta que esto no pretende ser más que una mirada fugaz al tema del dolor. Está lejos de ser una disertación exhaustiva y, por supuesto, es solo mi opinión. Aprecio que te tomes el tiempo para leer mis pensamientos.

Así pues, repito, me gustaría tomar unos momentos de tu tiempo para explorar la posibilidad de utilizar el dolor como herramienta. Confía en mí, sé que puede parecer risible a primera vista, pero por favor ten paciencia conmigo. Al principio, la reacción común al dolor: “¡Para! Eso duele! “, parece bastante lógica. Pero en mi opinión, no es la mejor reacción posible.

Al estudiar el Arte Marcial que estudiamos, todos estamos familiarizados con el dolor en diversos grados, de acuerdo con la forma en que elegimos entrenar individualmente. El propósito del dolor es bastante obvio. Es el cuerpo que nos dice “¡Oye tonto! Vas a romperme!” o como sea en cada caso. El dolor es nuestra luz de advertencia, nuestra máquina de diagnóstico que está preparada con retroalimentación instantánea. Realmente es bastante impresionante si lo comparas con nuestra querida tecnología. No solo nos dice que dejemos de hacer algo, sino que también nos da razones para no volver a hacerlo. Ya que eres un estudiante de ninjutsu, probablemente no hayas aprendido demasiado bien esa parte.

Ya que elegimos ‘hacerlo de nuevo’, una y otra vez, ¿por qué no elegir usar el dolor para obtener una comprensión más profunda? En lugar de ver el dolor como un efecto secundario negativo, vamos a abrirnos al dolor.

Estoy seguro de que este método es individual y estoy seguro de que mi método es entendible para principiantes, y hasta ahora parece funcionar. Me gusta abrirme al dolor en lugar de apretar los dientes y pelear contra él. Intenta abrir tu mente y deja que el dolor te inunde. Deja que fluya en cascada por todo tu cuerpo y simplemente viaja con él, míralo, admíralo y respétalo. La sensación que estoy tratando de expresar es muy parecida a como si el dolor fuese un caballo salvaje al que montar y domar.

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Ahora, puedes preguntarte por qué diablos quieres hacer eso. Bueno, podrías ser raro, o podrías ver el dolor como un gran maestro. El dolor nos enseña muchas cosas, algunas de las cuales discutiré lo más breve posible.

Podemos aprender mucho sobre nuestros cuerpos cuando estamos sometidos al dolor. Ya sea una lesión o simplemente una técnica bien aplicada puede darnos un conocimiento íntimo de la forma y función de las partes del cuerpo. ¿Alguna vez sufriste una lesión como un brazo roto o algo similar? Si lo hiciste, aprendiste lo importante que era esa parte de tu cuerpo para tu funcionamiento general, y si duele cuando haces esto, o aquello, entonces ¿por qué? es la pregunta. Pon la ‘pregunta’ en tu cabeza y la respuesta también, si la encuentras. Además de las lesiones, veamos el dolor aplicado tal y como lo tratamos en todas las clases. Omote Gyaku, ¿eso duele o qué? Genial, ahonda en eso. ¿Qué duele exactamente, por qué, cuándo duele más? No puedes examinar estos problemas si tu cerebro no está procesando nada más que “¡Aaahhh!”. Después de todo, eres un Uke, no “un saco de boxeo”. Desarrolla tu habilidad con las lecciones de tu dolor.

Independientemente de su afinidad religiosa, la mayoría de la gente puede estar de acuerdo en que Jesús fue un gran maestro. Si me aceptas eso, te propongo echar un vistazo a las implicaciones espirituales de aceptar el dolor. Clavado a una cruz romana, Jesús fue reflexivo, deliberado y amable. Expresó su amor por la gente que lo puso allí. ¿Qué haces cuando te golpeas el dedo del pie? ¿Eres reflexivo, deliberado, amoroso? Yo no. Entonces, cuando un dolor inesperado me llega, tengo la idea de que puedo usarlo para mejorarme. No digo que si puedo fingir que no me duele soy una mejor persona. Solo uso esos momentos para mirar dentro de mí. Ya he dicho suficiente sobre esto.

Mi último punto es uno no tan sensible. Preparar la mente y el cuerpo para una situación de supervivencia. Esto es bastante simple, presta atención a ti mismo cuando tienes dolor. ¿Qué haces? Es una pregunta importante, porque es lo mismo que vas a hacer cuando tu vida esté en peligro y cada decisión sea crucial. Si te encuentras en una situación peligrosa y estás herido, puedes tomar las decisiones adecuadas si conoces tus fortalezas y debilidades. Por ejemplo, “me voy a desmayar si trato de usar este brazo”, o “voy a entrar en una furia ciega si me golpeo de nuevo este brazo”. Estas serían cosas buenas que saber si estás escondiéndote o huyendo de alguien. El punto es que, una vez que estás en esa situación, es un poco tarde para preguntarte cómo te afectará esto o lo otro.

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Ciertamente no estoy sugiriendo que nadie vaya golpeando su cabeza contra las paredes. Pero dale una oportunidad a lo que acabas de leer. Podría no doler.

N.delT.: Releyendo antiguas revistas de mi biblioteca en inglés, a veces encuentro verdaderas joyitas, o al menos a mí me lo parecen, a las que en su momento no presté toda la atención necesaria o ya olvidé; como este artículo de un tal Ken Thompshon, que tiene más de 20 años. La traducción es mía.  Espero que lo disfrutes y le saques provecho como yo. Dani Esteban -Kôryu- , Bujinkan Shihan