El corazón del Dojo

4 06 2019

Nunca quise poner a prueba a mis profesores. Todos están en sus 70s. Soke está a finales de sus 80s. ¿Por qué querrías probar a estos hombres?
Si lo haces, creo que no tienes más que serrín en la cabeza.
El papel de hacer de uke para los shihan japoneses y para el Soke, consiste en mantenerlos felices, sanos y entrenando durante el mayor tiempo posible para que podamos disfrutar y aprender de ellos tanto como podamos. Nagato Sensei contó una historia sobre un judoka recientemente homenajeado con el 10º Dan. Dijo que son viejos y que, por lo tanto, para mostrar, elegirán a sus mejores estudiantes, porque estos saben cómo practicar y tomar Ukemi. Por lo tanto, pueden mantenerse seguros, disfrutar del entreno y transmitir bien las lecciones. Si lo hiciesen con otros, podría haber un problema. Dijo esto como una sugerencia para aquellos elegidos para ser uke con él mismo o para el Soke.

¡Tómate eso en serio!
Cuando te piden que golpees, tu golpeas. Cuando te piden que intentes una proyección, haces exactamente eso. Ese es tu trabajo. Sencillo. Si deseas resistirte, intentar detener al profesor o seguir atacándolo, eres un estúpido. En primer lugar, estás allí como asistente del maestro, no como su adversario. Estás allí para ayudar al maestro a transmitir lo que está tratando de instruir, dándole lo que él quiere, no lo que tu ego quiere. No se trata de ti, de tu ego, o de tus motivaciones para el entrenamiento. Eso está bastante claro en mi experiencia. Haz lo que te dicen. No lo que tú quieras. El dojo no es una democracia.

Cuando practiques, debes trabajar sobre lo que se mostró y ayudar a tu compañero. Nagato Sensei dice que es como un “acuerdo”. Debéis trabajar juntos y no tratar de contrarrestar todo lo que tu pareja está haciendo. Si lo haces, tu compañero tiene que realizar continuamente variaciones. Como resultado, es posible que nunca le des la oportunidad de practicar lo que se mostró. A estas personas se las conoce muy rápidamente y hay que evitar entrenar con ellas. ¿Por qué? ¡Porque no puedes entrenar con ellos! La gente no quiere viajar miles de kilómetros y pagar miles de dólares para atascarse entrenando con alguien con su propia agenda egoísta. He visto esto muchas veces, y estoy seguro de que muchos otros que están leyendo esto, también lo han visto. A lo largo de los años, he tenido unas cuantas personas así a las que, lamentablemente, he tenido que soportar en clase. Algunos incluso tenían que aprender a practicar. Ja!ja!ja! Nagato Sensei también estuvo obviamente allí en esos momentos y habló sobre estas experiencias conmigo luego. Buen entrenamiento 😉

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Hay un proceso de tres etapas llamado Shu Ha Ri. Cuando estás en la clase de un Shihan, estás estudiando el nivel Shu. Es decir, la forma, la estructura y los principios de la técnica. Esto requiere que cada uno practique e imite lo mejor posible lo que se demostró. ¿Te diste cuenta de que dije “cada uno”? Sí, hay un camino para ambos, uke y tori, que debe ser aprendido en primer lugar. Al igual que hay un kihon happou para uke y tori. ¿Cuántos saben esto? Si no puedes imitar, no puedes aprender esta primera etapa. Mucha gente trata de saltarse esta etapa e ir a Henka. Muchos piensan que después de uno o dos intentos ya pueden hacerlo, y luego proceden a entrenar como ellos desean. El entrenamiento de nivel Shu es donde aprendes la forma de la técnica. ¿Sabes cuántos años estuvieron los japoneses trabajando las formas? Una vez que conozcas la forma, entonces puedes comenzar a probarla. Pero, ¿realmente crees que la dominarás después de unas pocas semanas en Japón? Este es un aspecto del nivel Ha. Nagato Sensei ha tenido que detener la clase muchas veces porque la gente no estaba pillando lo que él había demostrado. Podías ver a muchos pensando o esperando que lo que estaba diciendo no iba dirigido a ellos.  Ja!ja!ja! Lo que crees que estás haciendo es a menudo muy diferente a lo que realmente estás haciendo😉

A menos que te indiquen lo contrario, tu trabajo es imitar y entrenar lenta y correctamente. Nagato Sensei a menudo les dice a todos “muévanse, deténganse y piensen”. Dice que esto es lógico si realmente estás tratando de aprender. He entrenado lo suficiente con él para estar bastante seguro de esto. Buena suerte si no estás de acuerdo. Entrenar en Japón no es luchar, es estudiar y rehabilitar. Es obvio que, en cualquier momento, ambos compañeros de entrenamiento pueden alejarse de este tipo de trabajo y resistirse entre sí. Pude haber hecho esto con cualquiera de mis compañeros de entrenamiento a lo largo de los años, pero nunca lo hice. ¿Por qué? Porque les estaba permitiendo estudiar, y les daba el tiempo (algunos necesitan más tiempo que otros) para tratar de pillarlo, y ellos a su vez me corresponderían de igual modo con mi entrenamiento.

Sin embargo, hubo ocasiones en las que tuve que resistirme para protegerme de alguien que no tenía control, pero esto fue bastante raro. Esto es de sentido común y de lógica según mi experiencia. Cuando ambas personas entienden la forma de practicar, ambas se ayudan mutuamente a sacar lo mejor posible de cada clase para llevarse a casa y entrenar de verdad, y eventualmente pasar al nivel de progresión de Ha. Si estás allí por unas pocas semanas, aprende a entrenar de forma inteligente o habrás perdido el tiempo y el dinero. Como algunos saben por estar en el honbu conmigo, he tenido que vérmelas con personas que malinterpretan esto. En su mayor parte, trataba de explicarles estas cosas y esperaba que al final lo consiguieran. Algunos solo miraron atrás como brutos neandertales enfundados en sus trajes negros. Otros en cambio me entendieron y me agradecieron más tarde por ayudarles a obtener más provecho de sus lecciones. A veces, a través de los años, Soke y Nagato también me dieron el papel de “recibir” a las personas que visitan el dojo por primera vez, a menudo de otras artes marciales. Este fue también un buen entrenamiento.😉

Por favor, visita Japón sabiendo que debes dejar tu actitud y tu ego en la puerta y debes convertirte en un niño, como una esponja. Esta esponja no trata solo de absorber habilidades técnicas, sino de aprender a mejorar el carácter y realmente asumir con el corazón las transmisiones de tus maestros.
El Budo es un lavado del corazón.
Buena suerte en tu entrenamiento.

Traducción: Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

texto original de Duncan Stewart (Bujinkan Tasmania): Dojo no Kokoro

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Una página al azar…del libro Sengoku Ninpô Zukan

28 05 2019

Abro una página al azar del libro Sengoku Ninpô Zukan, y leo…

BOJUTSU, ARTE DEL PALO

Bojutsu incluye Hanbojutsu (Arte del medio palo) y el uso de palos largos y Donryûbo (palo de dragón bebedor). En hanbôjutsu hay también muchas diferentes técnicas. Por ejemplo la técnica llamada Koshiori (Rotura de cadera) es como sigue: El oponente intenta agarrar el área del pecho y ataca. Uno coge la mano derecha del oponente en Omote gyaku (reverso exterior) con la mano izquierda y golpea la mandíbula del oponente con el final del palo sujeto con nuestra mano derecha, insertamos el palo bajo el brazo derecho del oponente y rompiendo el brazo derecho del oponente lo tiramos y controlamos.

También hay Jojutsu (Arte de la caña) donde se usa una caña en lugar de un palo. Comparado con un palo de roble o madera de níspero japonés, Jôjutsu es también llamado técnica de palanca, usando un Shônguki (Palo de árbol de shogun) de cerca de 4 shaku y cinco sun de largo.

La base de la técnica de palanca es responder al cambio, encontrando las circunstancias apropiadas y moviédote dentro del Kyo (no preparado, desprevenido). Si uno quisiera golpear a un hombre montado a caballo primero golpearía el caballo y tomando ventaja en esa abertura golpearía luego al hombre. Si tenemos el pensamiento de que palos y cañas son fuertes comparadas con espadas, con sus astillantes hojas y no causan heridas letales, llega a ser un arte de autodefensa adecuado sin matar. En las técnicas de caña del shinobi hay nueve formas de usar el arma. Estos son los nueve métodos: Jûmonji (Cruz), Roppo (Seis métodos), Hokô (Nueve métodos), Hiryû (Dragón volador – saltador), Tsukeiri (Cogiendo y entrando), Kasumi gake (Enganchando la niebla), Ude gake (Enganchando el brazo), Kote gake (Enganchando la muñeca) y Tachi otoshi (Caída de espada). Palos y cañas no son usados solamente para golpear sino también proporcionan fuerza para saltar sobre cosas.

SÔJUTSU, ARTE DE LA LANZA

En el método de usar una lanza en ningi, la base no es exactamente pinchar y golpear con la parte final sino también moviendo y barriendo. Como se afirmó en el capítulo de Ningu no hay ningún arma tan rica en variaciones como la lanza, la cual vemos no solamente como una lanza (punta). Por ejemplo: un barrido lateral (Yokonagi) usando una lanza implica llevar dolor dentro del cuerpo de los oponentes desordenándolos y desequilibrándolos. Clavando y dejando abajo (mantener en el suelo) es un movimiento que resulta del barrido. Un punto esencial cuando barremos con la lanza es no usar la fuerza en vano y no producir excesivo movimiento. El flujo es necesario también para técnicas de pinchar con la guadaña de un Kamayari (lanza guadaña).

La cosa más importante en Sôjutsu es hacer nuestras acciones ligeras y suaves, hacer técnicas suaves sin estorbos o estancamiento. Con lanzas es importante clavar, pero si clavamos imprudentemente y fortuitamente, clavando excesivamente, avanzando y retrocediendo, la acción gradualmente llega a ser dura, y en esa abertura es fácil para el adversario y que caigamos en una situación perdedora.

Con la lanza es importante entender el camino de salida del oponente. Las palabras de una canción secreta: “Si con los ojos de la mente uno lo entiende y lo coge, aún si es una espada fuerte, uno efectivamente puede tener una victoria como si (estuviera) en el paraíso”; indica el manejo suave del poder.

Sojutsu kushin no kata (Arte de la lanza de la forma de los nueve dioses) incluye Kanpô (Método de control y defensa), Shihô-waza (Método de las cuatro direcciones), Hichôhô (Pájaro volando lanzando y golpeando), Hitotsukiai (Un golpe – pinchazo acercándose), Itto santô (Uno golpea tres golpes), Hassai (Agarrar y arrancar – dar tirón), Hisô (Lanza secreta), Ten- chikaku (Golpe cielo tierra) y Hanedoriyaku (Coger capturar frenar). Estas son igual para lanza de bambú, lanza de hierro y lanza de madera.

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Sengoku Ninpô Zukan original japonés publicado en 1978

De la edición original del libro se hizo en su día una traducción al inglés y al español que no se comercializó. El texto de esta entrada del blog corresponde a dicha traducción al español no comercializada.

Muy recientemente se ha realizado una edición muy cuidada y profesional en español a cargo de Shinden Ediciones que se puede adquirir aquí (clicar en la imagen) :

 





El esperado libro de Sean Askew: Linaje Oculto, los ninja del Clan Toda

22 05 2019

Linaje Oculto. Los ninja del Clan Toda

Durante el siglo pasado, decenas de libros y ensayos han sido escritos sobre el arte del Shinobi o ninjutsu
intentando interpretar la verdad que se encuentra dentro de este laberíntico sistema simbólico y para ampliar sus aparentemente impenetrables leyendas. Pero esta obra literaria es diferente: ancla su análisis al iluminar y sacar a la luz varios eventos históricos clave, y explora un aspecto raras veces considerado de la historia ninja… la cetrería. Averiguar sobre la historia temprana del ninjutsu, y encontrarse con sus muy influyentes miembros— incluyendo a Koga Saburo, Togakushi Daisuke, y varios dirigentes de la zona de lga. Adentrarse en las sombras, descifrar los secretos y profundizar en la la misteriosa historia del ninja. Obtendrás una vista increíble de un hasta ahora linaje oculto, el Togakure Ryu.

Sobre el Autor:
Sean Askew es practicante de Bujinkan desde hace mucho tiempo y alumno personal del gran maestro de Togakure Ryu, Hatsumi Masaaki. Vivió y entrenó durante más de 15 años en Tokyo, Japón y luego pasó varios años viviendo en China, viajando e investigando las raíces de las artes marciales.
Actualmente reside en Novi, Michigan, con su familia, y dirige un pequeño club de artes marciales fuera de su casa mientras trabaja en el sector de la producción automotriz japonesa como agente de compras avanzado. Visita Japón varias veces al año para continuar su entrenamiento y es uno de los instructores más solicitados del arte en el mundo occidental.

El libro de momento sólo está en su versión original en inglés. Pedidos aquí: https://bkrbudo.com/book/





Sensei, un concepto muy subjetivo.

16 05 2019

Porque realmente ¿qué es o debería ser un sensei? ¿Quién puede ser considerado un verdadero sensei? A quién tú llamas tu sensei, ¿lo es en verdad? ¿realmente merece dicha calificación?, o mejor planteado, ¿realmente crees que puedes decir sin temor a equivocarte que esa persona es tu sensei?

Veamos, todos sabemos que sensei se suele traducir como maestro. La traducción simple es correcta, por lo que no hay mucho problema con esto. Pero sin embargo, si nos ceñimos a las artes marciales, en realidad el término encierra algunos conceptos que son mucho más complicados que simplemente esa traducción que nos indica que esa persona tiene maestría realizando las técnicas propias de un arte marcial.

La mayoría de los artistas marciales occidentales, debido al exceso de mitificación sufrido por las artes marciales en esta parte del mundo, también consideran que a parte de la maestría técnica, un sensei debe ser también un guía, a priori para toda la vida, que proporcione a sus estudiantes o seguidores no solo entrenamiento físico, sino también mental e incluso a veces espiritual. Sin embargo en Japón el término sensei se aplica normalmente para designar a todos los profesores de instituciones educativas como colegios y universidades, escuelas de música, de artes plásticas, y de cualquier otra materia que conlleve una relación de enseñanza y aprendizaje entre dos personas. Y no va más allá. Ese profesor no va a guiarte toda tu vida en nada más que en la materia que debas estudiar ese año o años…no va a proporcionarte una filosofía de vida, etc…

Pero parece que en las artes marciales la relación maestro-alumno tenga que ser, forzosamente, algo mucho más profundo y místico, algo que vaya mucho más allá de simplemente aprender técnicas de tu maestro… Y digo “parece”, porque creo que en realidad eso es algo muy personal y subjetivo. Cada uno de nosotros tiene diferentes expectativas y objetivos tanto para nuestra formación marcial como para la vida. Y al final, la relación que deba establecerse entre tú y tu sensei deberás ser tú mismo el que la elija y luego esperar que sea correspondida al nivel pretendido.

Si nos ceñimos al significado de los kanji que componen la palabra sensei vemos que eso nos puede llevar a una mejor comprensión de este término. O liarnos aún más. Sensei significa literalmente “el que nació antes”, o “el que vivió antes”. En otras palabras, significa una persona que es mayor que tú. Más viejo que tú. Pero no dice nada sobre su edad o su capacidad o habilidad. Así pues, el concepto japonés estricto es que aprendes de aquellos que son mayores que tú, ya que supuestamente tienen más experiencia y más conocimiento en la materia en cuestión, por lo que son más sabios que tú y son personas de las que puedes aprender. Punto.

Pero se dan muchos casos en que el profesor, instructor, maestro, es más joven que el alumno. Incluso mucho más joven. ¿Puedes tener 50 años y que tu instructor tenga solo 30? Bueno, pues sí, por supuesto. Ya que debemos entender el concepto, en nuestro caso en el mundo de las artes marciales, en base a la edad marcial de nuestro maestro. Es decir, si él tiene 30 años pero lleva desde los 15 entrenando y tú con 50 años acabas de empezar, y él es el que está al frente de las clases del dojo, entonces él es tu sensei. No hay duda en eso. En un dojo, la diferencia de edad no cuenta, y el momento a partir del que se empieza a contar la antigüedad es cuando cada uno comenzó el entrenamiento.

Y aquí tampoco podemos hablar de grados dan, de a partir de qué grado alguien puede o no puede ser considerado un maestro/profesor/sensei. Si cumple la condición anterior, es decir si es una persona que está regularmente al frente de una clase y está enseñando técnicamente a una serie de personas, es un sensei, independientemente de su grado o nivel de conocimientos. Que esté más o menos cualificado para enseñar, que sea más o menos habilidoso o competente en su arte, eso ya es otro asunto.

Pero en el fondo creo que casi todos los artistas marciales anhelan algo más…Esperan que su sensei sea algo más que alguien que se limita a enseñarles las técnicas marciales y los secretos y tradiciones de su arte. Y esto es así porque aparte de toda la mitificación y mistificación que han sufrido las artes marciales en Occidente, el Budo es algo más que solo golpear, luxar, proyectar y patear. Obviamente lo ideal para ser considerado un buen sensei es que dicho profesor o maestro, aparte de estar lo suficientemente capacitado tanto técnica como intelectualmente, sea un apasionado de su arte, sepa transmitirlo, sea capaz de contagiar esa pasión y desee compartir su conocimiento y las habilidades que posee con sus alumnos y discípulos. Y por supuesto que sea una persona honesta y digna.

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Morihei Ueshiba, conocido como O-Sensei (Gran Sensei)

Y entonces, ¿puedes considerar como tu sensei a alguien con quien sólo pasas unas cuantas clases al año? ¿alguien con quien no tienes una relación personal más allá de las pocas horas que pasas en sus clases? ¿alguien con quien no puedes relacionarte bien porque ni siquiera hablas su idioma? Pues mi respuesta es que en principio sí, aunque son unas cuestiones muy complicadas. Y muy subjetivas. Y creo que si nos adentramos aquí, habría que necesariamente también hacer una distinción entre alumno (seito en japonés) o estudiante (gakusei)  y discípulo (deshi).

Vamos a considerar alumno y estudiante como la misma cosa. No es lo mismo ser un alumno que ser un discípulo. ¿Qué es un alumno y que es un discípulo? A grandes rasgos y generalizando podemos decir que un alumno, básicamente, es aquel que paga por recibir un conocimiento, obtiene dicho conocimiento como si fuese una mercancía, y luego se retira. No tiene con el maestro (sensei) otra relación más que ese mero intercambio que podríamos llamar “comercial”. Y eso no es ni bueno ni malo siempre y cuando sea una relación aceptada por ambas partes.
En cambio un discípulo (deshi) es algo diferente a un alumno. Es alguien que se toma su relación con su maestro de manera mucho más intensa y personal. Toma al sensei como guía, como una figura importante en su vida tanto a nivel marcial como personal. En Japón, en el mundo marcial sobretodo aunque no exclusivamente, la figura del sensei adquiere muchas veces para el discípulo la categoría de ser casi como un padre. El discípulo le da importancia al conocimiento que obtiene del sensei, claro, pero también y quizás incluso más, al trato personal, al respeto, al amor, etc.
El alumno se basa en unas normas tales como el horario de las clases, las reglas básicas de comportamiento e higiene, el pago de sus cuotas, etc. En cambio el discípulo va mucho más allá con sus responsabilidades para con su maestro.
El alumno ve muchas veces al maestro como un comercio repleto de meros “conocimientos” que él “compra”. Un comercio que abandonará cuando le plazca y usará a su conveniencia. Mientras cumpla esas normas básicas y pague su precio, puede faltar a las clases cuando así le convenga, puede vivir sin preocuparse de la vida o las circunstancias y problemas de su maestro, del dojo o de sus compañeros. Y repito, eso no es ni bueno ni malo siempre y cuando sea una relación aceptada por ambas partes.
El discípulo en cambio toma al maestro no solo como una fuente de sabiduría marcial sino como un ejemplo a seguir. Alguien a quien pedir consejo, alguien en quien apoyarse, alguien por quien preocuparse y ocuparse, alguien con quien compartir mucho más que técnicas marciales. Se preocupa por él, por su salud, por sus inquietudes o necesidades, y se muestra solidario y colaborador. No exige nada a cambio. Lo que recibe es para él mucho más valioso que el dinero que paga a cambio.
El alumno muchas veces se va y no regresa, y ni siquiera da las gracias ni reconoce con humildad a quien fue la fuente de sus conocimientos. Está bien, es aceptable puesto que como he dicho antes y vuelvo a repetir por tercera vez, eso no es ni bueno ni malo siempre y cuando esa sea la relación aceptada por ambas partes. El discípulo, en cambio, espera pacientemente, ofrece su tiempo y su esfuerzo, disfruta saboreando el conocimiento de su maestro haciéndolo propio, es agradecido y humilde, y no pretende irse definitivamente aunque sabe que quizás llegará un día el momento de su independencia, de su individualidad y de su adultez marcial. Pero nunca abandonará a su sensei, y se hace evidente que al final obtendrá mucho más beneficio que el alumno.

Así pues, queda bastante claro que es muy diferente una relación sensei<—>seito/gakusei (alumno/estudiante) que una relación sensei<–>deshi/uchi deshi (discípulo/discípulo personal o interno).
Entonces ¿cuál es tu relación con aquel al que consideras tu sensei? Por todo lo dicho antes ser discípulo cuando no hay convivencia y contacto continuos es muy difícil por no decir casi imposible. Y si aún así te consideras su discípulo, cosa loable y perfectamente válida por otra parte, ¿sabes en cambio si él te considera a tí del mismo modo o “sólo” como su alumno?

Como vemos, el concepto de sensei y todo lo que conlleva es muy subjetivo y complejo, es algo que va en ambas direcciones, y que depende de cada una de las partes. Decidir quien es tu sensei depende totalmente de ti. Decidir si quieres ser un alumno o un discípulo también depende totalmente de ti. Sin embargo que para él seas un alumno o un discípulo es algo que depende de él.

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan





Una página al azar… (del libro Understand, Good, Play!)

10 05 2019

Abro una página al azar del libro Understand, Good, Play! , publicado en el año 2001, y leo…

“La vida diaria es lo suficientemente estresante y preocupante. Vuestro tiempo en el Dôjô debería ser cualquier cosa menos eso. Entrenar debería ser divertido y libre de preocupaciones.”

“Observar mis enseñanzas es como un show nudista. Miras y recuerdas lo que puedes, entonces te vas a casa y lo practicas (risas).”

“La verdad es que yo era un buen estudiante, hasta que me picó el bicho erótico. Entonces empecé a salir a todos lados (risas).”

“Ocasionalmente digo cosas que son inapropiadas en frente de las mujeres, pero ¿por qué lo hago? Es porque debes recordar que en un campo de batalla no hay diferencia entre hombres y mujeres.”

“Hay muchos ejemplos de mujeres matando a hombres en batalla. Nunca olvides esto. Los hombres y las mujeres son in-yô (ying-yan en chino). Son parte del mismo todo. Son lo mismo. Por eso a veces soy poco caballeroso (risas).”

“Si entrenas con este sentimiento, llegarás a entender todo lo que yo entiendo acerca del Budô.”

(Un practicante intenta describir el sentimiento de intentar golpear al Sôke) “No sé cómo describirlo. Era como la luz refractando desde muchos ángulos. Él simplemente no estaba ahí.”

“Esto no puede ser enseñado. Tienes que descubrirlo por ti mismo.”

“¡Mira mis pies!”

(Sobre una técnica en particular de Taihenjutsu) “Aprender esta técnica debería tomar unos tres meses. Usa el resto del día sólo para aprender esta técnica. Si puedes tan sólo captar la esencia de la misma, será suficiente.”

“Cuando ruedes, debes examinar el área en que vas a rodar y ajustar tus movimientos. Podrías terminar demasiado lejos de tu oponente y no ser capaz de alcanzarlo con tu espada. O podrías quedar demasiado cerca… El espacio es muy importante.”

“A partir de ahora, debes esforzarte por eliminar todo movimiento innecesario. El gasto de movimientos es un error y terminarás muerto.”

“Es extremadamente importante que las mujeres entrenen seriamente. Si el Taijutsu de una mujer no es efectivo, la gente con la que ella entrena es parcialmente culpable. Hay una delgada línea entre ser caballero y hacer un flaco favor a alguien, haciéndole pensar que tiene buena técnica cuando no es así… Si no entrenas seriamente, puedes terminar muerto.”

“Te estoy enseñando cómo golpear de maneras poco convencionales- maneras que tu oponente no puede ver venir, para las que no está preparado.”

“Hoy en día, las guerras se luchan sin que la gente llegue a ver a sus oponentes. De forma parecida, debes aprender a atacar a tu oponente desde donde él no pueda ver. Esta es la manera de luchar del próximo siglo. Esto debe ser subconsciente.”

“Debes volver innata la habilidad de golpear kyusho mientras cambias de una técnica a otra.”

“Nunca pienses que es sólo un uno contra uno.  Nunca sabes cuando puede haber otros, así que entrena en consecuencia.”

(La espalda del Sôke da hacia su uke, Sôke se gira y dice) “Ataca cuando quieras” (Cuando el puño viene, Sôke se sale de su trayectoria, gira, agarra al uke y lo manda a volar. Entonces se gira hacia nosotros y dice) “Esto es muy similar a cuando fui por primera vez a los Estados Unidos y le dije a Stephen (Hayes) que me golpeara desde atrás… Esto se llama kehai y es distinto al test para quinto dan. Esto requiere que leas el maai que hay entre el oponente y tu.”

“Como puedes ver, entrenar es como cocinar. La gente puede tener los mismos ingredientes, pero uno es capaz de crear algo delicioso; los otros, algo que sabe mal.”

“Si te preguntabas por qué antes no apoyaba la internet pero ahora lo hago, aquí está mi respuesta. El internet es como una red. Todo lo que hace es capturar montones de peces. No debes olvidar que hay muchos agujeros en la red, y muchos peces caerán por esos agujeros… Pero una red está hecha de cuerda, y esa cuerda puede usarse para unirnos a todos. Ese es el porqué.”

“Más aún, todo lo que hace una red es capturar peces. La gente que se sienta en sus ordenadores no son más que peces. Están ahí, simplemente abriendo y cerrando sus bocas…”

“Las artes de la Bujinkan son más veloces que la internet. Están evolucionando mientras estas mirando tu pantalla. Recuerda eso.”

 

El libro, que estaba descatalogado y a precios exorbitantes en ejemplares de segunda mano ha sido reeditado en lo que parece una muy corta tirada y aún quedan algunos ejemplares a 45$. En Amazon. Clic aquí para adquirirlo

Artículo relacionado y lectura recomendada: Revisitando el libro Understand? Good. Play!





Bushi Dojo ha cumplido 25 años

6 05 2019

¡Pues sí! Parece mentira pero acabamos de cumplir los 25 años de existencia. A la pata coja como aquel que dice, pero aquí estamos todavía, dando guerra en el tatami, 25 años después de aquel 4 de mayo de 1994 cuando inauguramos nuestro propio dojo con mi hermano Kim Oliveras.

Mucho ha llovido desde entonces.

¡25 años! La mitad de mi vida casi (tengo 54). Mi hermano Kim Oliveras dio un paso al lado hacia 2016 para seguir otros caminos marciales que le dan más libertad y satisfacción, aunque siempre lleva el Bujin en su corazón y sigue presente siempre allá donde yo esté entrenando, y por supuesto nuestra amistad personal y marcial continua intacta aunque ahora nos veamos menos que antes, cosa que vamos a tener que remediar de inmediato.

Y por eso ayer domingo nos juntamos de nuevo para celebrar el 25º aniversario de Bushi Dojo, nuestro dojo. En petit comité. Un entreno conjunto de alumnos de Systema Barcelona y de Bujinkan Bushi Dojo con posterior comida familiar de celebración. Poca cosa si lo comparamos con la gran celebración que hicimos para el 20º aniversario. Pero todo ha cambiado mucho desde entonces. Y lo que importa al fin y al cabo es la esencia. Nuestra esencia. Y esa sigue intacta. Como nuestro lema “Bushi no Seishin” (Espíritu Guerrero).

Unas fotos para el recuerdo:

 

Y nos vemos en el 26º aniversario, el próximo año, si los Kami nos favorecen!

Bûfû Ikkan!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan  y Kim Oliveras -Kôyû-, Bujinkan Dai Shihan

 





La fuerza de voluntad. Cómo mejorarla y reforzarla

29 04 2019

En uno de mis más recientes artículos publicados, El entrenamiento en solitario, única vía para el progreso, comentaba dos de los principales obstáculos o escollos con los que nos encontramos y a los que hay que hacer frente. Uno es el tiempo, y el otro la fuerza de voluntad.

Vamos a hablar hoy de la fuerza de voluntad.

Este es un artículo prácticamente copiado de un artículo al respecto aparecido hace pocos días en el diario La Vanguardia. Al final os pongo el enlace al original.

Las 10 claves para mejorar tu fuerza de voluntad y cumplir tus propósitos.

La fuerza de voluntad es una herramienta potente y multiusos. A ella apelamos cuando queremos dejar de fumar, adelgazar, hacer más ejercicio, superar una adicción, estudiar, ahorrar… Y nos lamentamos de ir faltos de ella cuando no logramos nuestro propósito. Porque hay quien decide perder peso y es capaz de participar en todo tipo de festejos sin saltarse su dieta y quien cada lunes comienza una que incumple antes de llegar a la noche.

Y acostumbramos a decir que lo que diferencia a unos y otros es su fuerza de voluntad, o lo que algunos psicólogos denominan su capacidad de autocontrol, de evitar tentaciones y posponer satisfacciones. Una capacidad que, según diversas investigaciones mencionadas por la American Psychological Association (APA), acaba teniendo repercusión en el rendimiento académico y laboral, en unos hábitos de vida más saludables, en una mayor predisposición y facilidad para ahorrar y, en conjunto, en un mejor nivel y calidad de vida de las personas.

La fuerza de voluntad es, por tanto, una habilidad muy valorada socialmente, y la buena noticia es que, incluso si uno cree que no va muy sobrado de ella, se puede trabajar, entrenar y potenciar, como si de un músculo se tratase. Claro que son muchos los psicólogos que advierten que para ejercitar la fuerza de voluntad no todo es autocontrol, y que si se recurre permanentemente al autocontrol la persona –y su fuerza de voluntad– se desgasta. Sobre ello se han hecho experimentos que concluyen que, como en el caso de los músculos, si la fuerza de voluntad se entrena y ejercita adecuadamente mejora su rendimiento, mientras que si se fuerza en exceso o se le exige un sobre-esfuerzo de golpe, se fatiga.

“Si necesito activar mi fuerza de voluntad es porque quiero conseguir algo que con mis hábitos cotidianos no conseguiría y necesito activar un sistema de esfuerzo para lograrlo; así que cuando activas la fuerza de voluntad hay un esfuerzo y un desgaste importante, de modo que activémosla cuando tenga un sentido para ti lo que buscas conseguir a posteriori”, explica Mireia Cabero, psicóloga y profesora de la UOC e impulsora de la cultura emocional pública y comunitaria.

Añade que el esfuerzo, cuando dura poco tiempo, se puede sostener tanto si el propósito tiene mucho como poco sentido para ti, pero si es un objetivo que exige esforzarse a medio o largo plazo, (como es el caso que nos ocupa, de entrenar en solitario, a diario o casi a diario, para mejorar nuestro progreso marcial) “cuesta más y por eso pinchamos, salvo si estamos comprometidos con ello”, comenta Cabero. Y enfatiza que “compromiso con el objetivo” no es mera implicación, “es estar dispuesto a darlo todo y a pagar un coste, aunque sea alto, para poder conseguir el reto que te propones”.

La fuerza de voluntad también tiene que ver con la motivación, con la autoestima y la tolerancia a la frustración. En definitiva, con un buen equilibrio y regulación emocional, pero además con cómo se plantea y se planifica la consecución de los propósitos. Y es en ese ámbito dónde tanto desde el ámbito de la psicología como desde la neuropsicología se plantean diversas estrategias que pueden ayudar a trabajar y desarrollar la fuerza de voluntad y, en definitiva, a lograr los retos que uno se plantea.

Los objetivos que nos planteamos deben ser realistas, alcanzables, para no desgastarse inútilmente

1. Un objetivo claro y realista

Antes de plantearse un propósito, (en nuestro caso mejorar profundamente nuestro budo y nuestro progreso marcial), hay que estar seguro al 100% de que es algo que se quiere de verdad, a lo que vale la pena dedicar el esfuerzo porque tiene sentido para uno mismo, tiene que ver con lo que uno es o con lo que uno necesita, no solo con lo que sería deseable. Y además de tenerlo claro, el objetivo debe ser realista, alcanzable, porque de nada sirve fijarse muchos retos a la vez o cosas que están fuera de nuestro alcance.

2. Fragmentarlo en mini retos y mini acciones

Dividir un objetivo difícil en mini objetivos o mini retos más asequibles y planificar las “mini acciones” que permitirán conseguirlos ayuda a focalizar el esfuerzo y la fuerza de voluntad, facilita alcanzar esos logros parciales y estos mejoran la autoestima y proporcionan motivación extra para continuar.

“Si alguien quiere perder 20 kilos debería fragmentarlos en 800 gramos a la semana, de modo que su objetivo concreto es perder 800 gramos esta semana, que parece un reto más alcanzable, y puede concretar cómo lograrlo (por ejemplo dejando de comer azúcar e hidratos de carbono, bebiendo agua y yendo a buscar a los niños al colegio andando)”, ejemplifica Mireia Cabero.

Y agrega que de esta forma esa persona focaliza su fuerza de voluntad en esas cuatro acciones cotidianas y solo tiene que activarla y esforzarse en el momento de dejar el coche aparcado y salir con tiempo para llegar andando al colegio, o en el de preparar la comida el día antes para no caer en tentaciones cuando llegue con hambre a casa. “Si aplicas tu fuerza de acción a cosas específicas, que conoces, tu percepción del esfuerzo no es tan dramática”, subraya.

3. Declarar públicamente el objetivo

Explicar a otras personas el objetivo que queremos lograr es una forma de comprometerse más con él. En primer lugar, porque nos obliga a verbalizarlo, a escuchar cómo nos comprometemos en ello. Pero también porque cuando se tienen que rendir cuentas a los demás uno suele esforzarse un poco más. Con todo, el utilizar o no a otras personas como estímulo tiene mucho que ver con el grado de automotivación de cada persona. Hay personas que se motivan muy bien solas y otras cuya motivación tiene mucho que ver con el reconocimiento de los otros.

4. Escribir la planificación

Detallar el tiempo que vamos a dedicar a cada objetivo concreto y el plan de acción específico que tenemos para lograrlo, anticipando incluso los problemas y tentaciones que ya prevemos que surgirán y la forma en que pensamos superarlos, es una estrategia clave para no tener que recurrir tanto a nuestra fuerza de voluntad y que no se debilite innecesariamente cuando se den esas circunstancias.

5. Celebrar cada logro

Tan importante como esforzarse es reconocerse ese esfuerzo. Observarse a uno mismo y anotar cuántas veces se evita o se vence una tentación o se cae en ella puede ser una forma de valorar la progresión. Y felicitarse por cada mini objetivo logrado –e incluso celebrarlo con algún tipo de recompensa–, ayuda a renovar la motivación y facilita que la fuerza de voluntad no desfallezca.

6. Aceptar las caídas

Por muy comprometido que uno esté con su objetivo, puede tener algún momento de debilidad u olvido en que se aleje de él. Y lo importante en ese caso es no frustrarse ni tirar la toalla. “Hay que analizar y comprender las circunstancias de esa caída, asumir que ha sido algo aislado, que no es un incumplimiento definitivo, y aprender de las razones por las qué se cayó en la tentación para que si se repiten esas circunstancias, puedan superarse o adaptar tus expectativas”, comenta Cabero.

7. Tratarse con cariño

Esa aceptación de las caídas significa relativizarlas y tratarse a uno mismo con cariño, sin culpabilizarse ni sentirse incompetente por haberse desviado de su objetivo, pero tampoco pecando de excesivamente autoindulgentes. La mejor estrategia para ello, dice Cabero, es no juzgarse minuto a minuto, no darle tanta importancia al éxito o fracaso diario como al esfuerzo “por paquetes de días”, a los logros de los objetivos parciales. Y, si hace falta, pedirse perdón a uno mismo.

8. Gestionar la frustración

Si uno se plantea objetivos inalcanzables o muchos a la vez, se frustrará porque difícilmente logrará todos. Pero incluso si el reto es asumible quizá no lo logre a la primera o “pinche” de vez en cuando en su consecución. Y lo importante en esos casos, explican los psicólogos, es gestionar la frustración para no abandonar, aprender de los errores y planificar cómo superar esa situación la próxima vez que se plantee, y así asumir que la próxima vez lo puedes hacer diferente. Porque no hay mejor entrenamiento para el músculo del autocontrol que vencer pequeñas tentaciones, y volverlas a vencer cuando se fracasa.

9. Meditar

Mireia Cabero reitera que la fuerza de voluntad tiene mucho que ver con la motivación, y por eso aconseja recurrir a estrategias que contribuyen a motivarse. “Una buena elección es la meditación, porque te sitúa muy en el presente, en el aquí y el ahora, y te conecta con el sueño que quieres conseguir y activa el aprecio hacia tu objetivo”, plantea. Y agrega que también contribuyen a una mejor motivación las visualizaciones, el cerrar los ojos y visualizarse a uno mismo haciendo ese esfuerzo mientras disfruta y es feliz porque se acerca a su objetivo. “Lo importante es generar una emocionalidad positiva, explicarte a ti mismo que aquello que vas a realizar es importante para ti, crear una narrativa que juegue a tu favor para que sientas emociones positivas a la hora de realizar el esfuerzo”, detalla.

10. Cuidarse

Ejercitar la fuerza de voluntad requiere un esfuerzo mental intenso, así que si uno está estresado, débil o alterado emocionalmente le resultará más complicado no caer en las tentaciones. En cambio, comer bien, dormir y relajarse contribuye, según los expertos, a mejorar la capacidad de autocontrol. Y hacer ejercicio también, porque libera endorfinas y hace que nos sintamos mejor y que aumente nuestra sensación de competencia, además de desviar parte de la atención de posibles tentaciones.

La práctica de ejercicio libera endorfinas, hace que nos sintamos mejor y nos distrae de posibles tentaciones

Artículo original aparecido en La Vanguardia: clic aquí