“Energía Interna”(?) aplicada en las artes marciales Bujinkan

19 06 2018

Hace exactamente 3 años escribí en este blog el artículo El tesoro escondido del Budo, que recomiendo vivamente leer antes de seguir leyendo este.

“No, así no, has de hacerlo con todo tu cuerpo. Y usar el hara y la energía interna”. Si practicas un arte marcial japonés es muy posible que hayas oído esto algunas o muchas veces. Si no lo has oído, mucho mejor, por lo menos no te estaban engañando. Pero si lo has oído seguro que te preguntabas ¿y eso cómo se hace? Pero no te lo explicaban. Cómo mucho te decían: tranquilo, con los años y mucho entrenamiento ya llegarás. Mentira. Sencillamente quien te lo decía no lo sabía. Simplemente le “salía mejor” la técnica porque llevaba más años que tú entrenando.  Pero en realidad allí no había nada de misterioso, ni de uso del hara, ni mucho menos de poder interno.

Cuando uno lleva muchos años de entreno la técnica queda bien, sale bien, y más aún si el uke se queda congelado tras el primer ataque y no se resiste. Pero muchas veces no es una técnica poderosa. Al menos no todo lo que debería serlo. No es irresistible, sobretodo si el uke es muy fuerte o se resiste firmemente. Porque no tiene Poder Interno. No tiene Ki. No hay uso del hara.  Pero queda muy bien decir todo eso frente a novatos que no te van a cuestionar ni a poner a prueba. Incluso hay quien cree su propia mentira y así la transmite, pero a la hora de la verdad son incapaces de explicarlo y mucho menos de demostrarlo.

En el artículo que comentaba al inicio, que vuelvo a recomendar leer antes de seguir si no lo has hecho ya, decía que lo creas o no, hay un método mucho más eficiente para mejorar tus habilidades marciales y tu rendimiento, y multiplicar por mucho tu efectividad, que la mera acumulación y repetición de técnicas hasta la saciedad. Y por supuesto ese método enseña el uso adecuado del hara, la conexión y el poder interno. No es fácil, no te voy a engañar, pero es real y tremendamente efectivo. Ese método pasa por trabajar siempre de cierta manera muy específica cuando estamos realizando una técnica, cualquiera que esta sea. También hay una serie de ejercicios muy específicos que si se trabajan, multiplican por mucho el rendimiento.

Han pasado 3 años desde que comencé a trabajar en esto integrándolo en nuestras bases de Bujinkan, y los resultados han sido espectaculares. Realmente estoy asombrado, tanto de los resultados conseguidos como de lo que observo que se puede llegar a conseguir. Y cada vez vamos a más. Progresando en el método, y sin salirnos un milímetro de Bujinkan. Pero trabajando de manera muy diferente a la “normal”.

La clave de todo esto es la conexión, conectar, estar conectado, y la creación de Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Pero al menos yo no conozco a nadie en Bujinkan que lo esté trabajando.

Ese trabajo de conexión potencia el ki, añadiendo a nuestra “técnica” unos factores multiplicadores que la convierten en algo muy poderoso. El tema del ki, ese poder o energía interna, no es algo mágico ni misterioso. Es físico y tangible. Se trabaja sobre los canales formados por las fascias-tendones y tejidos que recorren todo el cuerpo de manera circular/espiral. Consiste en trabajar mediante la conexión, estirando/extendiendo todo en sentidos opuestos in/yo. Esto hace que las fuerzas aplicadas sobre uke actúen de acuerdo con diferentes vectores de fuerza que confluyen todos en uno o varios puntos de su cuerpo a la vez, haciendo que la “técnica” aplicada -ya sea un golpe, una luxación, una proyección, un bloqueo, un agarre o suelta de agarre…- sea dificilísima de contrarrestar.

Este trabajo de conexión/extensión/expansión crea una estructura tensegrítica en el cuerpo que puede aplicarse a las artes marciales con resultados sorprendentes.

Resultado de imagen de tensegridad

Y ¿qué es la Tensegridad?* El término tensegridad hace referencia a “tensión integrada”: describe un modelo estructural formado por elementos rígidos comprimidos (en el caso del cuerpo humano serían los huesos) que no se tocan entre sí y únicamente unidos por elementos tensiles (músculos y tendones -miofascia-) que mantienen un grado de tracción permanente en la estructura. En principio cualquier organismo vivo tiende a estructurarse bajo este modelo, pero fue en los años 90 cuando Dr. Donald Ingber postuló este modelo para describir la estructura interna y la dinámica de la célula.

Clásicamente hemos tendido a ver el cuerpo como un conjunto de estructuras (músculos, vísceras, tendones…) que se apoyan en los huesos para dar la morfología que nos caracteriza, pero ¿y si empezamos a ver que el esqueleto es en realidad un conjunto de estructuras rígidas (huesos) que flotan en un mar de tejido blando (músculos, ligamentos, etc.)? ¿y que cualquier estímulo mecánico externo produce una absorción progresiva y una respuesta de todo el cuerpo?

El trabajo fundamental para aplicar esto a las artes marciales consiste en unificar el cuerpo a través de la conexión Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Y para ello es preciso tonificar todos los canales miofasciales para moverlos a voluntad, y recoger, disipar o redireccionar las fuerzas que lleguen a nosotros, o salgan de nosotros.

El trabajo de cielo-tierra-hombre crea la conexión en el centro, que es el hara (dantien en chino). En ese momento podemos comenzar a aprender a manipular este, para mover la estructura tensegrítica alrededor de él a voluntad, consiguiendo efectos que parecen imposibles.

A lo que se consigue con todo este trabajo hay quien le llama Aiki, hay quien le llama Poder Interno o Energía Interna, en las artes chinas le llaman neigong (trabajo interno)… Tanto da el nombre, es ese algo “misterioso” que siempre ha estado ahí, en las verdaderas artes marciales antiguas, tanto chinas como japonesas y otras. El problema es que hay mucha gente que habla de ello pero poquísima que en realidad lo tenga y lo sepa usar. Y de los poquísimos que lo tienen y lo saben usar aún hay muchos menos que lo enseñen. Y de los poquísimos que lo enseñan, hay menos aún que lo hagan abiertamente y desde el principio a todo aquel que quiera. Pero quien busca y rebusca al final encuentra. Y en eso estamos, paso a paso, sin prisas pero sin pausas.

Como también decía en aquel artículo, es del todo imposible aprender este trabajo a través de escritos o vídeos, ya que es una “tecnología” corporal y mental, con un esquema detallado de uso que no puede ser explicado por escrito ni transmitido por ósmosis. Tienes que verlo, sentirlo, tocarlo, vivirlo y probarlo por ti mismo. Y por supuesto ponerlo en práctica. Nadie te lo puede “regalar”. Y no es algo tampoco para todo el mundo. Muy poca gente está dispuesta realmente a trabajarlo, ya que requiere sacrificio y perseverancia. Y en muchas cosas que dabas por sentadas, debes hacer un “reset” y empezar de cero. Y eso cuesta. Es duro de aceptar. Y además, si no trabajas esto, si no te metes en ello, tampoco pasa nada grave, simplemente pueden pasar dos cosas: o llegará un momento en que te quedarás estancado en tus resultados y ya no progresarás más, o progresarás, pero el nivel de progreso será ya tan lento que llegarás a viejo con una mejora muy insignificante, y obviamente sin Poder Interno.

A la inmensa mayoría esto tampoco le importa mucho ni le quita el sueño, puesto que si pueden obtener, o si ya tienen, unos resultados en su trabajo marcial que pueden calificar como de correctos o buenos, “aprobado” o “bien”, es decir de un 5 o un 6 sobre 10, pues no tienen ya un interés real en llegar a un nivel de “notable” o “sobresaliente”, es decir un 7, un 8 o más. Ya tienen bastante con lo que tienen. Y eso no es condenable. Cada uno ha de saber lo que quiere y lo que está dispuesto a pagar por ello. El trabajo y el esfuerzo que requiere pasar de un 5 o un 6 a un 8 o más es demasiado exigente para ellos. Y no les vale la pena. Son opciones personales. Cada cual debe elegir su camino y caminarlo, o quedarse parado donde desee.

Animo a todos los artistas marciales, y en especial a todos mis buyu de la Bujinkan, a profundizar sobre este método de trabajo si verdaderamente desean un progreso marcial muy considerable . Como decían en aquella famosa serie de Expediente X: La verdad está ahí fuera.

Si te interesa este tema puedes contactar conmigo. Estaré encantado de ayudarte dentro de mis posibilidades. Contacto por email: danikoryu@yahoo.com

Seguimos en el camino del Budo. ¡Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Shihan 15º dan Bujinkan

 

*el cuerpo humano como estructura tensegrítica

Anuncios




Entrenamiento fuera de la “zona de confort”

25 04 2018

“Sal de tu zona de confort”, una frase que se ha puesto muy de moda últimamente por todos los gurús de la autoayuda y el crecimiento personal.

En psicología la zona de confort designa un estado mental en que el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta a lo largo de su vida, desarrollando una rutina sin sobresaltos ni riesgos, pero también sin incentivos.

Pero también se define como zona de confort a cada uno de los lugares o situaciones donde un individuo se siente seguro, donde no existe riesgo alguno, ya sea en su hogar o en lugares que su mente interpreta como potencialmente bajos de riesgo. Esto causa una dependencia a ciertos lugares y no nos permite conocer otros escenarios productivos para la vida, y en nuestro caso, tampoco para el progreso marcial.

Aunque parece obvio, hay mucha gente que nunca lo hace. Y es muy importante salir del dojo, salir del tatami y entrenar en diferentes escenarios. Esto es algo que nuestra filosofía Ninpo lleva haciendo desde hace siglos. Y que debería ser materia obligatoria también hoy, en nuestros actuales grupos y dojos de la Bujinkan, si queremos mantener vivo ese espíritu ancestral.

En Bushi Dojo siempre apostamos por ello, durante 20 años hemos entrenado cientos de veces en la Naturaleza y en otros entornos, cosa que en los últimos tiempos, por diferentes motivos, se ha ido dejando de hacer, y que creo conveniente recuperar.

Pero en este breve artículo no me quiero referir al clásico ir entrenar en la montaña, a un claro del bosque, donde lo único que cambia es que en vez de 4 paredes y un tatami hay una explanada de hierba y cuatro piedras, que también, sino que hay mucho más que experimentar si queremos profundizar.

Practicar en la Naturaleza es algo fundamental, fuera de la “zona de confort” del dojo. Se puede entrenar como hemos dicho antes en una zona tranquila y accesible de bosque, pero también en alta montaña, en la nieve, o cerca del mar o en el propio mar…y en distintas épocas, con calor, con frío, con lluvia… y utilizar esa Naturaleza y esos elementos naturales tan propios de nuestro Ninjutsu para desarrollar trabajos y atributos que sólo en ese entorno pueden ser estudiados y practicados.

Ocultación y camuflaje, escape, orientación, trabajar entre las rocas y los troncos de los árboles, en ríos y cascadas, practicar primeros auxilios cuando no estamos cerca de la ayuda médica, conocimiento de las plantas y los animales, rappel, supervivencia (agua,abrigo, fuego, comida….), y por supuesto técnicas de combate en esos entornos más o menos hostiles.

Pero también podemos salir de nuestra zona de confort, en este caso del dojo, si vivimos en una ciudad, entrenar en ambientes urbanos es una necesidad también. Practicar rodamientos y caídas y técnicas de combate en zonas urbanas como puede ser un parking, el interior de un edificio en construcción o en una escalera de vecinos….técnicas usando vehículos (coches, motos, bicis…), usar un centro comercial para realizar ejercicios de seguimiento, vigilancia y rutas de escape, o aprender a cómo ocultar las armas en nuestra ropa de calle…

Y muchas más ideas que se te pueden ocurrir. Ponte a prueba. Vive nuevas experiencias para enriquecer tu budo y progresar. Es divertido e instructivo. Y además si no evolucionas estarás muerto en una situación real. Los “malos” no están en su casa jugando a las cartas, siempre están aguzando sus habilidades y buscando nuevas oportunidades de sorprenderte para sus fines contra tí. ¿Por qué tú no?

El Ninjutsu nos enseña todo eso, no lo olvidemos, no es un arte muerto, sus principios pueden ser aplicados perfectamente a nuestra situación y mundo actual, pero depende de nosotros, los instructores y los estudiantes, que realmente tengamos ganas de salir de la zona de confort y ponernos a prueba.

¡Sal y entrena!

Bufu Ikkan

Resultado de imagen de zona de confort





Menos es Más. También en Budo

19 04 2018

Menos es Más, es una famosa frase o aforismo (sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte), del carismático y famosísimo  arquitecto Mies Van der Rohe. Esta sentencia sembró la semilla de lo que hoy conocemos por minimalismo.

El minimalismo es uno de los estilos más influyentes, desde el diseño, la arquitectura, la música,  o la literatura, y también desde hace años esta corriente que pretende despojarse y alejarse de la sobreabundancia ha comenzado a generar movimientos que proponen estilos de vida desprendidos de los bienes materiales superfluos. El minimalismo existencial aplicado a la vida cotidiana es una filosofía de vida que propone centrarse en lo importante y eliminar o descartar todo lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

Resultado de imagen de mies van der rohe

Fundació Mies Van der Rohe. Barcelona

Eliminar todo lo superfluo. Descartar todo lo innecesario. Centrarse sólo en lo importante. ¿No es eso también aplicable a nuestro Budo? Menos es más. Esta frase es también una de las claves para entender el Taijutsu y el Ninpo que se esconden en  nuestras escuelas, en el legado marcial que nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, nos está intentando transmitir desde hace tantos años. El arte de la Bujinkan de Hatsumi Sensei está muy lejos de ser obvio, por eso hay tanta gente, superficial a mi entender, que es incapaz de comprenderlo y por lo tanto lo rechaza y lo desprecia. Pero es que debe ser de esa manera. Así es como ha pasado de generación en generación desde hace cientos de años y ha sobrevivido hasta hoy. No olvidemos que un método básico de supervivencia en ninpo es mantenerse oculto y apartado.

Para llegar a la comprensión de la simplicidad, de ese menos es más, hay que romper muchas barreras y estar dispuesto a hacer muchos sacrificios tanto físicos como mentales. Y eso no es fácil. Ni lo es hoy, ni lo fue nunca. En los días antiguos de las épocas de guerra, los que no entendieron eso simplemente murieron. Los que lo entendieron, vivieron. Aquellos con un compromiso superficial con el arte nunca llegarán a ver debajo de la superficie, no pasarán de ver la punta del iceberg, y no llegarán a conocer los secretos que este arte ha estado guardando durante cientos de años.

Menos es más. Ejemplo práctico en nuestro entrenamiento diario. Si tienes problemas para hacer una técnica, lo primero que debes hacer es intentarlo de nuevo, pero esta vez hazlo al contrario de lo que haría la mayoría. Esta vez prueba de hacerla con menos fuerza que antes, con menos movimientos de los que empleaste antes, a menos velocidad, con menos tensión corporal. Todas estas cosas: fuerza, exceso de movimientos, velocidad, tensión… son barreras, y una vez que las eliminas puedes llegar a obtener el verdadero poder. Es la fórmula secreta para alcanzar el éxito. Pero no es fácil de entender ni de aceptar. Y por eso mucha gente nunca lo consigue. Porque se lo niegan a ellos mismos. No quieren aceptarlo. ¿Cómo va a ser posible que la técnica funcione haciéndola a menos velocidad, con menos fuerza, con menos movimientos…? Pues lo es. Porque Menos es Más. Y por lo tanto, si menos es más, más es menos, y así no funcionará.

Otro ejemplo muy simple. La curva de la carretera está diseñada para ser tomada a una velocidad máxima de 50 km/h. Y hay una señal que así lo indica. Prohibido a más de 50 km/h. Si la tomas a 70 km/h, y eres un conductor experimentado, es posible que la superes sin salirte de ella y sin tener un accidente, pero seguramente habrás empezado a perder el control, habrás empezado a derrapar, a salirte de la trayectoria ideal y habrás tenido que rectificar y gastar mucha energía y recursos para superarla. ¡Y menos mal que no venía otro vehículo de frente!! Prueba ahora a tomarla a 50 km/h. Bastante bien, ¿no? La superarás con poco esfuerzo, con muy poca tensión, sin pérdidas de control, casi sin tener que rectificar… ¿Y si la tomaras a 40 km/h? Comprúebalo por tí mismo. Todo irá como la seda, sin esfuerzo, sin tensión, es la perfección, porque menos es más.

Otra cosa que es difícil de entender sobre nuestro arte es que sobre todo al principio es difícil saber cuándo lo estás haciendo correctamente. Cuando lo haces bien, parece demasiado fácil y crees que deberías estar haciendo algo más. Pero es que resulta que más es menos. ¡Qué paradoja!  A veces algún alumno principiante hace una técnica que nunca había hecho antes, y la hace correctamente enseguida, y le dices que OK, que muy bien, y alucina. ¿Sí? ¿Lo he hecho bien? ¡Pero si casi que no he hecho nada! Pues sí, eso es. Este arte marcial funciona así, se debe realizar con facilidad, con el poder natural generado a través del movimiento del cuerpo. Con menos (fuerza, potencia, cantidad de movimientos, velocidad…) conseguirás más resultado. Sensei dice: si él se mueve rápido, tú ves lento, si él va lento, muévete rápido! Lo sé, es difícil de entender y es muy difícil de explicar solo con palabras. Hay que romper las primeras barreras de la comprensión para encontrarle el sentido. Hay que verlo y comprobarlo por uno mismo.

La gente entra en este arte y en otras disciplinas (otras artes marciales, yoga, zen, religiones, etc.) para mejorarse a sí mismos, porque quieren llegar a ser más de lo que eran antes (menos). Sin embargo, de nuevo estamos con la paradoja, ya que ¡más es menos! Hay que volver al cero. ¿Te suena de algo?

Volvamos al arquitecto del principio, al que acuñó la frase que nos persigue, o más fácil aún de imaginar, a un escultor. Piensa que tú eres a la vez un escultor y un bloque cuadrado de mármol. Trabajas duro sobre tí mismo, quitando todo lo sobrante para revelar la obra de arte que se esconde dentro de ese bloque que eres tú. Te agotas cincelando, descartando lo innecesario, puliendo, dejando sólo aquello que necesitas. Y al final, en el suelo, ves los restos de lo que una vez fue parte de ti: el ego, la dureza, la puerilidad, el orgullo. Esto no es fácil. Durante el proceso de moldearte es posible que no te guste lo que veas. Simplemente obvíalo y continúa. Ya sabes, Gambatte! De esta manera, cuando te vuelves menos de lo que eras antes, de hecho te has convertido en más. Dentro de esta paradoja está la clave. Este cincelado es un proceso largo y difícil, y solo se logra mediante un entrenamiento riguroso y constante.

Para acabar el artículo quería reflexionar un poco más sobre todo esto. Y me vienen a la cabeza dos frases famosas que en mi mente relaciono con todo esto. Una es un refrán que dice: No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.  Y la otra una frase célebre de San Francisco de Asís: Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.  La vida moderna está llena de cosas, es un caos y un desorden. Miles de cosas distintas te están gritando continuamente, intentando llamar tu atención para que hagas y actúes como ellos quieren, para llevarte a su terreno. Quieren que tu objetivo sea siempre tener más, te quieren convencer de que más es mejor que menos. Pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas son distracciones inútiles. Y poca gente hoy día es feliz, por mucho (más) que tengan, de lo que sea. No te dejes engañar. Intenta ver lo que es importante para ti y elimina lo que es innecesario. La simplicidad es felicidad. Menos es más.

Pero bueno, sentarse a pensar sobre todo esto no es nuestro camino como guerreros, como artistas marciales. Al menos no el principal. Está bien saberlo y pensarlo, pero solo un momento. Ahora ya lo sabes. Deja de pensarlo y ponte manos a la obra. En el tatami. La recompensa vale la pena.

Y si aún así no lo ves claro o no eres capaz de llevarlo siempre a la práctica, por supuesto incluso en shinken gata (situación real), contacta conmigo, que además de escribir este blog ¡también doy clases e imparto seminarios! 😀 😀 😀

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan

Resultado de imagen de menos es mas





La importancia del Budo en la vida moderna

6 03 2018

Desde muy jovencito me empezaron a interesar las artes marciales, como a muchos jóvenes de mi época, en los años 70, las “películas de chinos”, Bruce Lee, la mítica serie de TV Kung Fu…marcaron toda una época e hicieron que muchos de aquellos jovenzuelos nos apuntásemos a practicar algún arte marcial.

Resultado de imagen de kung fu serie

Con los años descubrí el entonces llamado Ninjutsu y aquello me fascinó. El resto es historia. El Budo japonés se apoderó totalmente de mí y hasta hoy. Pero la fascinación primigenia por querer aprender las artes y técnicas de los antiguos ninja y samurai dió paso poco a poco y casi sin darme cuenta a otra vía de conocimiento, al conócete a tí mismo y al mundo que te rodea.

Escuché una frase de un maestro de artes marciales que decía “hay muchas razones para empezar un arte marcial, pero pocas razones para permanecer en él”. Cuando eres joven y piensas en las artes marciales, te vienen a la mente diferentes imágenes como duelos a espada samurai, asaltos ninja a fortificaciones, técnicas casi mágicas de acabar con un enemigo…. pero con el paso de los años de práctica de Budo real, te das cuenta de que todo eso no eran más que fantasías e ideas equivocadas.

Te das cuenta de que tu atracción inicial no es ya la que te mantiene en el camino año tras año. El Budo no es ya hoy día algo útil o práctico para la mayoría de la gente y las situaciones y condiciones actuales en las que vivimos. Lo que nutre mi interés son los aspectos más sutiles de mi práctica que no solo me ayudan en mi entrenamiento marcial, sino que mejoran o deberían mejorar todo lo que hago fuera del dojo. La conclusión es que el Budo ofrece una serie de beneficios no solo relacionados con la lucha, sino con todas las facetas de la vida.

El hecho de aprender visto como una habilidad

Hay muchas cosas que el Budo puede enseñar a una persona con respecto a la aplicación marcial física, la coordinación mente-cuerpo y el comportamiento adecuado en un entorno marcial. El Budo puede enseñarte cómo manejar con destreza una espada o lanzar un puñetazo correctamente, pero un beneficio oculto es que también te ayuda a ser un mejor aprendiz. Específicamente, “aprende a aprender.” La habilidad de aprender es posiblemente la habilidad más importante y traducible que desarrollarás en la práctica de artes marciales a largo plazo. La esencia del Budo te permite hacer cosas nuevas y agregar técnicas útiles a tu repertorio, te permite desbloquear el proceso de adquisición de habilidades de una manera paso a paso que se puede traducir a otras disciplinas.

Lastimosamente yo no practico otras disciplinas o actividades artísticas, como podían ser la música o la pintura. Pero me he dado cuenta de que aunque hay muchas diferencias entre ellas, la manera de acercarse a aprender los fundamentos de cada una es la misma. He observado muchas veces a amigos míos músicos tocando en directo, o por ejemplo al Sôke Hatsumi cuando pinta… no hay error posible, no se puede corregir un acorde mal tocado o un trazo mal hecho, no hay marcha atrás. No puedes dudar en el acorde o en la pincelada. Lo hecho, hecho está. Este concepto es conocido en Japón como Ichi-go-ichi-e, que es traducido normalmente como “sólo por esta vez,” “nunca más,” o “una oportunidad en la vida”.

 

Resultado de imagen de hatsumi soke calligraphy

En el Budo real es lo mismo. Sólo hay una oportunidad. Y eso nos lleva a extremar la concentración. El Budo requiere un enfoque mental especial y muy exigente si uno desea realmente progresar. Ves a sensei moverse e intentas moverte como él, y él puede decirte lo que está bien y lo que está mal, pero la inmersión exige que distingas lo esencial de lo superfluo usando tanto tus sentidos como tu razón. Uno debe llegar a visualizar y realizar la técnica correctamente, e identificarla cuando son otros los que la realizan, eres capaz de ver si es buena o mala, y conocer qué es lo que falla en su práctica. Es algo muy útil obviamente para impartir clases en aquellos que somos profesores. Ver los puntos débiles del otro es más fácil cuando has aprendido a identificarlos en ti mismo.

El acto de aprender las técnicas físicas es uno de los elementos prácticos más obvios para aprender un arte marcial porque es lo que la mayoría de la gente ve. Pero con los años de práctica uno empieza a llegar a encontrar que el examen de su propio carácter, sus debilidades así como sus puntos fuertes, es el verdadero beneficio subyacente del proceso. Como tal, esto lleva a desarrollar otra habilidad importante: la conciencia.

Construyendo una conciencia externa e interna

La próxima vez que viajes en metro o en bus o te encuentres en un lugar abarrotado, echa un vistazo a la gente. ¿Qué están haciendo las otras personas? ¿Están encorvados sobre sus teléfonos móviles con sus narices enterradas en sus pantallas? ¿Cómo está su postura? ¿Están chocando constantemente con objetos o con otras personas? Lo que es más importante, ¿son conscientes de que los estás observando?

Esto no debe pasarse por alto. En realidad, saber lo que sucede a nuestro alrededor, ser física y espacialmente consciente, no solo es una habilidad útil para tener en el dojo, sino que es fundamental en la vida cotidiana. Sin duda fue algo crítico en el campo de batalla en el Japón feudal. Si un espadachín no tuviera sus sentidos afinados, ¿cómo podría esperar vencer al enemigo? Preguntas como: ¿Cuan cerca está teki (el enemigo)? ¿Cuántos pasos debo dar para llegar hasta él? ¿Cuál es el alcance de Teki? ¿Qué pasa si el alcance de Teki es mayor? ¿Cuánto tiempo tengo para cruzar esta distancia? Estas son solo algunas de las preguntas que el Budo nos enseña a hacernos mientras intentamos dominar el tiempo y el espacio.

Se puede decir que el Budo, y especialmente el trabajo con armas, nos inyecta una buena dosis de realidad. Usando el kenjutsu como ejemplo, trabajar con iaito o incluso con shinken debería tenerse en cuenta en los niveles más altos. Quienes lo han hecho han podido darse cuenta rápidamente de los peligros inherentes al arte. Cualquier mínimo fallo es un corte. Paradójicamente, este peligro es algo bueno para aprender. A menos que prestes una atención diligente y estés atento a tu cuerpo y a la espada, te cortarás a ti mismo. Esto puede parecer terrible, y sin duda puede serlo, pero es un elemento fundamental del arte y, en última instancia, una herramienta de aprendizaje útil para desarrollar el autocontrol, el enfoque y la conciencia general.

La conciencia, el estado interno y la actitud mental no solo son cruciales para el entrenamiento de budo, sino que son cruciales para cada decisión de nuestra vida diaria. Esforzarse por hacer una técnica correcta y consistente no solo es vital para mejorar en tu arte marcial, sino que también requiere aquietar el parloteo mental en una práctica similar a la meditación. Al centrarnos en la tarea que tenemos entre manos y limitar las distracciones, podemos tener una visión profunda de nuestro propio carácter y un mejor rendimiento en la vida cotidiana.

Desarrollar un sentido de comunidad y amistad y promover un estilo de vida más saludable

Las investigaciones revela cada vez más que las personas en el mundo moderno se sienten más desconectadas y aisladas que nunca. Este descubrimiento viene con un poco de ironía ya que la tecnología nos ha permitido la comunicación instantánea con cualquier persona en el planeta en cualquier momento. A pesar de esta conexión global instantánea, las personas están más descontentas de lo que solían ser. Es un hecho triste que la mayoría de los adultos en nuestros países ven las artes marciales como una actividad relegada a combatientes profesionales o a los niños. Esas ideas están en extremos opuestos de un espectro extremo, y no dejan espacio para la gran cantidad de personas que incorporan un arte marcial en su vida cotidiana a largo plazo.

A través de mi propia búsqueda en las artes marciales, he formado algunas de las amistades más fuertes de mi vida y he tenido el privilegio de estar expuesto a muchas formas diferentes e interesantes de pensar. Si hablas con cualquier otro budoka en todo el mundo es probable que escuches la misma proclamación: el budo construye lazos entre las personas. ¿Porqué es eso? Cualquiera que haya estudiado seriamente un arte marcial por un período de tiempo puede dar fe de que es algo muy desafiante. Cada arte marcial ofrece su propio conjunto de desafíos, y cada persona tendrá algunos obstáculos adicionales únicos para superar. Este proceso de superación es la razón por la que creo que los lazos entre los artistas marciales son tan fuertes, porque las artes marciales son difíciles, y porque no importa cuán bueno seas, siempre hay alguien más bueno que tú y siempre hay más cosas que aprender. No se puede decir que ninguna cantidad de entrenamiento sea “suficiente”.

Por lo tanto, la búsqueda de dominar algo difícil es una idea que trasciende la costumbre y la cultura y reúne a las personas que emprenden la práctica del budo. Esforzarse en un algo difícil y mejorar como grupo crea lazos que pueden durar toda la vida y puede mantener a los adherentes vivos y coleando hasta sus últimos años.

Solo hace falta echar un vistazo a los altos grados de Japón tanto de nuestra arte marcial como de otras tales como Iaido, Kendo, etc. No es raro ver practicantes en sus 60, 70, 80 y más. ¿Qué otra práctica tiene un número tan alto de practicantes de alto nivel de edad avanzada que todavía están en los niveles más altos? Despojando a todo lo demás, el budo aporta un elemento de vitalidad a la vida cotidiana que es difícil de encontrar en ningún otro lugar. Los beneficios de pertenecer a una comunidad duradera se han estudiado durante más de 50 años, y entre un puñado de poblaciones, los japoneses y los okinawenses se encuentran específicamente entre los pueblos más longevos. Hay muchos factores que se ha dicho que contribuyen a esta longevidad, factores que incluyen dieta, ejercicio y amistades para toda la vida. Los factores a menudo se asocian con el término “ikigai”, que más o menos significa “razón de vivir”. Los diversos factores que otorgan longevidad son muchos: la dieta y el ejercicio son algunos ejemplos.

Pero tampoco hay que equivocarse. Si bien todos los beneficios mencionados anteriormente pueden tener un tremendo impacto en nuestra participación en el budo y en el resto de nuestra vida, sin embargo, estos beneficios son “efectos secundarios”. Cualquier beneficio derivado de un arte marcial, sin importar cuán esotérico sea, proviene de un esfuerzo serio por mantenerse fiel a la intención original del arte. Esto es especialmente cierto en los estilos de budo más antiguos, o koryu. El propósito y los objetivos de cada escuela son únicos, pero el budo en general desciende de un tiempo cuando las personas usaban estas técnicas en defensa de sus propias vidas. Ese fue el principal objetivo del arte, y debe tenerse en cuenta cada vez que uno ponga un pie en el dojo. Nadie que practique a largo plazo puede negar, sin embargo, que los “efectos secundarios” de su participación en el budo de hoy en día son nada menos que un cambio de vida.

Basado, adaptado y traducido por Dani Esteban -Kôryu-, Shihan de Bujinkan Dojo, de un artículo original de Nicholas Wilson (Relevance of Budo in modern life )





Budo es Vida sigue disponible. ¡Un buen regalo para las fechas que se acercan!

28 11 2017

Falta menos de un mes para la Navidad, y enseguida llegarán los Reyes Magos…. y el libro Budo es Vida, publicado en 2015, es un excelente regalo para estas fechas.

Tardan unos quince días en servirlo a domicilio ¿A qué esperas para pedirlo?

product_thumbnail.php

Edición recomendada! haz clic en la imagen para comprarlo

Prólogo:

Quién soy yo, el porqué de este libro, y agradecimientos.

Soy Dani, una persona anónima sin ningún mérito especial. Uno más entre millones que pasará sin pena ni gloria por este mundo. Aparte de mi profesión, con la que me gano la vida, soy estudiante y profesor de artes marciales japonesas. Mis prioridades en la vida son tres: la primera y principal es mi familia y mis amigos, la segunda es el Budo, y la tercera es todo lo demás. De mi familia y amigos no voy a hablar, y de todo lo demás tampoco. Me queda el Budo, una pasión. Empecé a practicar artes marciales a los 16 años, hoy tengo 50. No soy más que un simple estudiante, que aparte de estudiar por puro placer personal, tiene el privilegio de poder guiar un grupo de entreno.

Empecé a escribir artículos sobre artes marciales en los primeros años 90, publicando algunos de ellos en la conocida revista El Budoka, y más tarde, sobre el año 2000, me animé a escribir un blog de artes marciales en internet, básicamente dirigido a los alumnos de nuestro dojo y a algunos amigos marciales. Poco a poco se fue conociendo su existencia, y actualmente es un blog leído por miles de personas de nuestro ámbito en todo el mundo de habla hispana. ¡Ya han pasado quince años desde la primera entrada de aquel blog! Decidí recopilar los artículos publicados que más me gustaban y con los que más me identificaba, tanto los míos como algunos de otros autores, y agruparlos en una sección propia del blog, pero aún así no era fácil acceder a ellos, no había un índice, no se podían buscar fácilmente, etc. Y por ello he decidido publicarlos en forma de libro. Para mí y para quien quiera volver a leerlos. Por placer.

Los artículos recopilados en este libro son de mi autoría siempre y cuando no se diga lo contrario, en cuyo caso siempre fueron publicados con permiso del autor cuando eso fue posible. Cuando no fue posible, al ser artículos libremente publicados en internet y sin derechos de autor, simplemente los cogí para que la gente pudiese disfrutar de ellos. Son los menos.

Creo que los artículos recopilados aquí son una muestra bastante fidedigna de mi modo de entender el Budo y por ende la Vida. Espero que a alguien más le puedan servir de ayuda y de guía como lo siguen haciendo conmigo.

Las artes marciales, el Budo, forman parte intrínseca de mi vida. Bien es verdad que las circunstancias hacen que no pueda dedicarle a esta actividad todo el tiempo que me gustaría, pero cuando lo hago me entrego plenamente y con todo mi ser. Durante estos treinta y tantos años de práctica marcial he conocido a muchos practicantes y a muchos maestros, de diferentes disciplinas, buenos y malos, de todos se aprende, al menos lo que no hay que hacer… De los que no quiero seguir su ejemplo no hablaré, no es necesario…Pero muchos son los que han aportado algo importante a mi vida marcial y personal. Quiero agradecerles públicamente aquí, por todo lo que me han enseñado y aportado a mi vida, a tres figuras muy importantes para mí. A mi primer gran maestro de Tae Kwon Do, Jordi Martínez, la Yaya, que en paz descanse, siempre te llevo en el corazón. Él abrió el camino.  A Hatsumi Sensei, Sôke de la Bujinkan,  porque sin él nada hubiese sucedido. No hay palabras suficientes. Y a mi hermano marcial y uno de mis mejores amigos, Kim Oliveras, siempre en la brecha, en las duras y en las maduras.  Tanto camino recorrido juntos…

Y tras ellos, mi agradecimiento continúa hacia tantos otros amigos marciales y maestros a quienes quiero y admiro: al maestro Alvaro Sanz de Hapkido, un ejemplo de artista marcial y de persona. Al Sôke Yasuyuki Otsuka de Meifu Shinkage Ryu. A mis buyus Elías Canal, Esteban Mota, Jesús Sancho… gracias por estar ahí siempre que se os necesita. Y a mis alumnos más veteranos, Héctor Canal y Sergio Serrano, gracias por seguir conmigo. Sois grandes. También a todos aquellos que se quedaron en algún recodo de mi camino, pero que en algún momento recorrimos tramos conjuntamente y llegaron a ser parte integrante del todo. Y por último a mi buen amigo Francisco Pérez, Pankratos, por su inestimable ayuda en la maquetación y edición de este libro.

¡Salud camaradas! ¡Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-

 

SUMARIO: en el libro, de 165 páginas,  encontramos más de 40 artículos publicados en el período que abarca desde 2005 hasta 2015, fecha de publicación del libro. Aparte de los escritos por mí, que son la gran mayoría, encontramos artículos de Duncan Stewart, Don Roley, Kenji Tokitsu, Michael Glenn y Pete Reynolds entre algún otro.

¿Dónde y en qué formato adquirirlo?

Budo es Vida está disponible en lulu.com en 3 ediciones, dos en papel (una en blanco y negro -tapas a color- y otra a todo color) y también en pdf (e-book), aunque para un libro no hay nada como el papel…:

Edición recomendada! Blanco y Negro: la edición blanco y negro es exactamente igual a la de color a nivel de texto, con la portada y la contraportada a todo color, pero con el interior (fotos y texto) todo en blanco y negro.

Precio 14€  ¡Pídelo ya para recibirlo a tiempo! ¡Te lo envían a casa!

Lo quiero!

product_thumbnail.php

clica la imagen para comprar

  • Y si lo prefieres en e-book puedes descargar en PDF tu copia del libro Budo es Vida por tan sólo 5€! Click aquí para comprarlo ->  Budo es Vida formato e-book

 





Tal día como hoy en el Hombu Dojo… (finales de Octubre 2006)

25 10 2017

Hatsumi Sensei:

Tenkan, el ojo de Dios que todo lo ve. Necesitas ver las múltiples dimensiones de todas las cosas…

Los humanos son poca cosa y muy fáciles de matar.

No te creas importante.

Sabéis la historia del insecto montando en la cola de un caballo…sin embargo es difícil cogerse a la cola de un caballo. Tienes que ser un insecto muy persistente para llegar lejos.

No fue ningún día especial cuando Takamatsu Sensei me dijo que yo sería Sôke. Simplemente cuando creyó que yo había conseguido el feeling, me informó. Y ya está.

Mira mi feeling, no mis técnicas. Si no es natural, no es correcto.

Puede que solo tenga un uke, pero me estoy moviendo como si hubiese varios.

Puedes ser muy hábil en budo, pero sin el feeling no vale para nada.

Los humanos tenemos 6 sentidos. Debes aprender a “ver” con todos ellos. Mucha gente no usa ni un par de ellos, tu debes usar al menos cuatro todo el tiempo.

No estoy haciendo nada premeditado. Es algo natural, y la naturaleza es muy poderosa.

Aprender solo la forma te convierte en un robot. El Budo te enseña cómo vencer a los robots.

Solo puedes llegar tan lejos en el dojo con fuerza. Más allá de eso, o flotas o no vas más allá.

Los robots tienen sensores. ¿Por qué disparar esos sensores? Los robots pueden ser destruidos desde lejos.

Sé natural y simple.

Robot Fighting Show Related Keywords & Suggestions - Robot ...

 





Nage Waza (Proyecciones) en Bujinkan Budo

3 10 2017

Las técnicas de Nage Waza o “proyecciones” suelen ser uno de los “cocos” de los practicantes menos avanzados de la Bujinkan, incluso de muchos avanzados. Son técnicas de difícil ejecución contra un oponente que se resista o no haya sido previamente “ablandado” mediante técnicas de golpeo, sobre todo si se pretenden llevar a cabo de forma “deportiva” o moderna, tal y como se enfocan en deportes marciales como el Judo, donde hay una serie de reglas que deben respetarse, y una serie de prohibiciones o restricciones.

Personalmente también me costó mucho esfuerzo en su momento poder llegar a realizar este tipo de técnicas de manera aceptable, a la manera “deportiva” me refiero, y la pregunta que muchos se hacen es el por qué de la existencia y continuación de las mismas en el Budo de la Bujinkan, cuando luego observamos que en nuestras escuelas antiguas todo el tema de Nage Waza se realiza de forma diferente.

Mi opinión personal es que Hatsumi Sensei enseñó estas “proyecciones” fundamentales, a la manera moderna, en los primeros tiempos, y luego las incluyó en el Ten Chi Jin, a modo de introducción para todos, para que en aquella época primigenia del desarrollo de la Bujinkan los estudiantes pudiesen conseguir unos principios básicos, unos atributos y unos fundamentos más o menos sólidos, basados en la gran experiencia como judoka de nuestro Sôke, para luego poder entrar a trabajar verdadera y profundamente en las formas originales de las escuelas antiguas, tan diferentes en ejecución y objetivos.

Hay que tener siempre en cuenta que la gran mayoría de proyecciones modernas proceden de las formas antiguas del Bujutsu.

Aprender a proyectar al uke, a hacerlo volar o a voltearlo a la manera deportiva es evidente que puede resultarnos útil en alguna circunstancia actual, y creo que es un excelente método de aprendizaje para introducirnos en el trabajo y la mecánica corporal, siempre y cuando dispongamos del tiempo suficiente, tal y como debió intuir nuestro Sôke en aquel tiempo. Es mi opinión. Pero hemos de tener en cuenta que esas formas son modernas, y nunca o casi nunca fueron usadas de esa manera en épocas antiguas.

Estoy muy lejos de criticar la manera moderna de proyectar según los patrones del Judo por ejemplo, deporte marcial donde las proyecciones son la estrella, pero hay que saber muy bien donde nos metemos, si queremos ser responsables, sobre todo a la hora de enseñar como profesores de Bujinkan Budo. Sería un despropósito enseñarle a un alumno a realizar una proyección a la manera moderna, y no enseñarle que eso sólo podrá llevarlo a cabo con éxito contra un oponente de aproximadamente su mismo peso y altura, y sólo en determinadas circunstancias, y que en caso de esas premisas no se cumplan, tendrá muchas más probabilidades de éxito utilizando la forma primigenia o alguna de sus variantes.

Siempre que he entrenado Nage Waza en Japón, tanto con el Sôke como con el resto de Shihanes, creo que jamás he visto realizar un nage waza a la manera deportiva moderna. Y si busco entre todos los vídeos de Sensei estoy seguro de que raro será si encuentro alguna.

Nuestro Nage Waza original se basa, NO en proyectar al uke, sino en hacer que él mismo vaya al suelo a causa del desequilibrio que le causamos con nuestro taijutsu. Buscamos su kuzushi, ocupamos su espacio y lo manipulamos de tal forma que cae por su propio peso, por dolor, porque no puede mantener el equilibrio… Esto es mucho más obvio y evidente si pensamos en el trabajo con Yoroi (armadura).

Entonces ¿debemos seguir practicando y enseñando las proyecciones a la manera moderna? ¿O es mejor aparcarlas y pasar directamente a las formas originales de nuestras escuelas antiguas y sus variaciones?

Cada cuál sabrá, en la Bujinkan no hay reglas fijas en esto, y no seré yo quien diga lo que es mejor o peor ni lo que hay que hacer o no hacer. Dependerá de cada maestro y de cada estudiante. Y además el saber no ocupa lugar. Sin embargo, sí creo firmemente que nuestro Budo, el que nos enseña Sensei desde hace muchos años, pretende que seamos capaces de sobrevivir en cualquier situación, así lo vivo yo, y para mí está muy claro que si alguien sabía lo que había que hacer para sobrevivir en combate real, esos eran los guerreros antiguos, nuestros ancestros de Bujutsu, más que nuestros deportistas de hoy en día, por muy buenos y admirados que sean, y a mucha honra.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Shihan