El esperado libro de Sean Askew: Linaje Oculto, los ninja del Clan Toda

22 05 2019

Linaje Oculto. Los ninja del Clan Toda

Durante el siglo pasado, decenas de libros y ensayos han sido escritos sobre el arte del Shinobi o ninjutsu
intentando interpretar la verdad que se encuentra dentro de este laberíntico sistema simbólico y para ampliar sus aparentemente impenetrables leyendas. Pero esta obra literaria es diferente: ancla su análisis al iluminar y sacar a la luz varios eventos históricos clave, y explora un aspecto raras veces considerado de la historia ninja… la cetrería. Averiguar sobre la historia temprana del ninjutsu, y encontrarse con sus muy influyentes miembros— incluyendo a Koga Saburo, Togakushi Daisuke, y varios dirigentes de la zona de lga. Adentrarse en las sombras, descifrar los secretos y profundizar en la la misteriosa historia del ninja. Obtendrás una vista increíble de un hasta ahora linaje oculto, el Togakure Ryu.

Sobre el Autor:
Sean Askew es practicante de Bujinkan desde hace mucho tiempo y alumno personal del gran maestro de Togakure Ryu, Hatsumi Masaaki. Vivió y entrenó durante más de 15 años en Tokyo, Japón y luego pasó varios años viviendo en China, viajando e investigando las raíces de las artes marciales.
Actualmente reside en Novi, Michigan, con su familia, y dirige un pequeño club de artes marciales fuera de su casa mientras trabaja en el sector de la producción automotriz japonesa como agente de compras avanzado. Visita Japón varias veces al año para continuar su entrenamiento y es uno de los instructores más solicitados del arte en el mundo occidental.

El libro de momento sólo está en su versión original en inglés. Pedidos aquí: https://bkrbudo.com/book/

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Shurikenjutsu – Mis primeras experiencias en la escuela Meifu Shinkage Ryu

2 04 2019

Este artículo lo publiqué en 2010 en el foro de artes marciales Hispagimnasios

No había vuelto a verlo ni tenerlo en mente hasta esta semana pasada cuando topé con él por casualidad. Su relectura me ha traído muchos recuerdos y nostalgia. Espero que os guste.

(Lo he puesto al día con algunos datos sobre la escuela actualizados a día de hoy)


El Shurikenjutsu es el arte marcial que consiste principalmente en el lanzamiento de hojas afiladas contra el enemigo. Shuriken significa de manera aproximada “hoja o cuchilla oculta en la mano”.

Yasuyuki Otsuka Sensei, Sôke de Meifu Shinkage Ryu lanzando shuriken
Yasuyuki Otsuka Sensei, Sôke de Meifu Shinkage Ryu lanzando shuriken

Sería a primeros del año 2004 cuando charlando vía email con un colega norteamericano de la Bujinkan, que residía entonces en Japón y con el cual mantenía contacto esporádico sobre temas de entreno etc., salió en una de nuestras conversaciones cibernéticas el tema de la práctica de otras artes marciales en Japón, aparte de la que nos unía a los dos. Mencionaba yo, que de tener la posibilidad de residir allí durante un tiempo, cómo él hacía desde varios años atrás, me encantaría poder adentrarme en el estudio de otras escuelas de artes marciales para saborear aún más intensamente las posibilidades que a ese respecto ofrece el país nipón.

Para mi sorpresa, mi colega, Danny Fletcher*, me comentó que él ya lo hacía, y que estaba estudiando desde hacía un par o tres de años si no recuerdo mal, Kyudo y Shurikenjutsu.

¿¡Shurikenjutsu!? Mi sorpresa fue mayúscula pues yo desconocía totalmente que quedase vivo, algún arte marcial o escuela “per se”, que se dedicase exclusivamente al lanzamiento y utilización del shuriken (hojas arrojadizas). Ignorante que es uno.

Obviamente yo, como practicante entonces desde hacía unos diecisiete años del mal llamado simplemente Ninjutsu de la Bujinkan del Sôke Masaaki Hatsumi Sensei, conocía y practicaba el shurikenjutsu, principalmente con las hojas en forma romboidal conocidas como Shaken o popularmente “estrellas ninja”, pero no como un arte marcial completo para entendernos, sino como un arma más dentro de todo el arsenal posible. Pero por las circunstancias de la vastedad de nuestro arte marcial los entrenamientos de shurikenjutsu eran bastante esporádicos y más bien autodidactas puesto que aparte de algunas demostraciones, poco se nos había enseñado del arte del lanzamiento en sí, y menos aún había tenido ocasión de profundizar. Y aún menos todavía con los bo-shuriken (shuriken de una sola punta en forma de clavo de sección cuadrada o cilíndrica, etc).

Continuó Danny explicándome que en Japón continuaban vivas aún tres escuelas dedicadas casi en exclusiva al arte del Shurikenjutsu, y que él pertenecía a una de ellas, Meifu Shinkage Ryu, cuyo Maestro en Jefe residía en Tokyo e impartía clases regularmente.

Como si algo dormido hasta entonces se despertase en mi interior, mi entusiasmo se desbordó de inmediato por el asunto, ya que el shuriken me atraía profundamente y de inmediato me puse a investigar sobre el tema, buscando información sobre las diferentes escuelas, etc. A veces es necesario un empujón de este tipo para darte cuenta de que eso es algo que en realidad anhelabas pero que estaba latente, esperando la oportunidad propicia para salir a la luz.

Quedé con Danny que en mi próximo viaje anual a Japón para continuar mi estudio de las artes marciales de la Bujinkan, al cabo de unos meses, haríamos lo posible para que pudiese asistir a una clase de shurikenjutsu de la escuela Meifu Shinkage Ryu. Esa posibilidad me tenía alucinado y contaba las semanas que faltaban para mi viaje.

Por fin llegó el momento de viajar nuevamente a Japón, pero lamentablemente durante el período que yo tenía previsto permanecer en Japón, Otsuka Sensei, Maestro en Jefe de Meifu Shinkage Ryu, no iba a impartir ninguna clase. Todo mi gozo en un pozo. Sin embargo, Danny se ofreció amablemente a darnos una clase, junto a dos compañeros de la Bujinkan que habíamos viajado juntos desde Barcelona, en el patio trasero de su pequeño apartamento. El llevaba ya un par de años de práctica en la escuela, si no recuerdo mal, y por supuesto aceptamos encantados, ya que era una oportunidad excelente de tomar un primer contacto con una verdadera escuela dedicada casi en exclusiva al arte del shurikenjutsu.

*Danny Fletcher fue el primer occidental en ser admitido como alumno de Meifu Shinkage Ryu y en obtener el grado de Shodan (1er dan) de la escuela, como alumno directo del Sôke Yasuyuki Otsuka Sensei. Danny falleció en agosto de 2012 por un tumor cerebral


La escuela Meifu Shinkage Ryu fue fundada por Chikatoshi Someya Sensei, que empezó su entrenamiento en la escuela Katori Shinto Ryu (rama de Sugino Sensei) en los años 30, y continuó en ella hasta los años 70 del siglo XX. El Shuriken jutsu era su punto fuerte en la escuela Katori Shinto y tras alcanzar el grado de maestría completa en la misma, solicitó permiso para formar su propia escuela de Shurikenjutsu aparte de Katori Shinto ryu, el cual le fue concedido, y realizando algunas modificaciones formó su propio estilo en los años 70 creando así esta escuela. Meifu Shinkage ryu es por tanto un Gendai Budo con profundas raíces en uno de los Koryu más tradicionales de Japón.

Chikatoshi Someya Sensei era un gran investigador e historiador del tema shuriken y trabajó muchas técnicas y tipos diferentes de shuriken usados en otros ryu. A lo largo de su libro “Shuriken Giho”, sólo disponible en japonés, describe diferentes hojas y métodos de lanzamiento. Como ya he comentado antes, Someya Sensei era un experto en Katori Shinto Ryu, que utilizaba una gran variedad de hojas. Sin embargo, en su escuela introdujo unas parecidas a las de Shirai Ryu para que fueran usadas por los principiantes, ya que era más fácil aprender las bases del arte con ellas.

Someya Sensei  murió en Junio de 1.999 y fue sucedido por Yasuyuki Otsuka Sensei, que había entrenado con él desde 1.985, convirtiéndose así de facto en el nuevo Sôke de este ryu, si bien este título de Sôke no le fue concedido por la familia Someya de manera oficial hasta el año 2009.  Actualmente Otsuka Sensei tiene un dojo principal en Tokyo y dos delegaciones más en Japón, una en Kyushu y otra en Kansai, contando con unos 30 alumnos en Japón. Además de esto, existen varias delegaciones oficiales en el mundo (Official Branches) así como grupos autorizados de entreno (Keikokais). En la web de la escuela podéis encontrar sus localizaciones.

En el año 2.010, Otsuka Sensei salió por primera vez de Japón para impartir dos seminarios en Estados Unidos y a partir de ahí el interés por su escuela fue aumentando en el mundo y fue viajando por el mundo impartiendo cursos para darla a conocer.  En total no llega a 200 el nº de practicantes en todo el mundo, lo cual puede dar una idea de lo extremadamente minoritario de este arte marcial. El objetivo de Otsuka Sensei es dar a conocer este arte al mundo para evitar que se pierda en el olvido como ya ha sucedido con tantas otras escuelas.

Chudan no Kamae
Chudan no Kamae

Dentro de la escuela Meifu Shinkage Ryu, además del shurikenjutsu, también se practica aunque en mucha menor medida, el Fundo Kusari jutsu (cadena con peso) y el Kakushi Buki jutsu (Armas pequeñas y escondidas).

Fundo Kusari de MSR
Fundo Kusari de MSR

El significado aproximado de Meifu Shinkage Ryu sería algo así como “Grupo de búsqueda del conocimiento de la verdad escondida en las sombras”. La idea de Someya Sensei era que la verdadera esencia de las cosas está escondida en las sombras, está oculta, en la parte de las cosas que no se ve a simple vista. Es un concepto parecido en cierto modo al de Kyo-jitsu, tan conocido por los practicantes de las artes marciales Bujinkan de Hatsumi Sensei.


Quedamos con Danny Fletcher en su diminuto apartamento una mañana temprano para la clase prometida, la cual constituyó para mí una espléndida revelación.

La clase duró unas tres o cuatro horas durante las cuales nuestro amigo Danny se esforzó con paciencia infinita en inculcarnos los rudimentos básicos del lanzamiento de shuriken de la escuela Meifu Shinkage Ryu.

Estuvimos lanzando primeramente con los Hashí (palillos de comer) afilados contra una plancha de porexpan, primero desde Seiza y luego de pie atendiendo a sus explicaciones y procurando coger los movimientos precisos, antes de pasar al pequeño patio trasero, más bien un balcón, donde Danny tenía colocada verticalmente en un extremo una estera de tatami contra la cual estuvimos posteriormente lanzando los shuriken reales de acero al carbono realizando el kata fundamental de lanzamiento, con su Reiho correspondiente, etc.

La revelación fue descubrir para mi gran sorpresa que existía una técnica, un método preciso y exacto, que permitía que si todos los movimientos requeridos se realizaban correctamente, el shuriken se clavaba en la diana de forma precisa y sin error posible. Hasta ese momento yo creía, en mi gran ignorancia sobre el tema, que el hecho de que el shuriken se clavase o no, era casi casi una cuestión de suerte, y en el mejor de los casos una habilidad que pocos privilegiados podían alcanzar. Nada más lejos de la realidad. Del mismo modo que cuando uno sabe realizar perfectamente un Kote Gaeshi, (por poner un ejemplo de una luxación básica y común a muchos estilos), y en el momento en que tiene el agarre sabe con total seguridad, de manera inconsciente, que si realiza el movimiento correcto en el instante preciso, la luxación se producirá con toda seguridad sin apenas posibilidad de fallo, fue un gran regalo en aquel momento descubrir que lo mismo sucedía con el lanzamiento de shuriken. Existía una técnica precisa que dejaba aparte el azar, y que si se realizaba de la manera correcta permitía que el shuriken alcanzase su objetivo sin error posible.

Lanzamiento de shuriken por Otsuka Sensei
Lanzamiento de shuriken por Otsuka Sensei

El problema vino al mismo tiempo al descubrir, como es normal por otra parte, que para poder llegar a lanzar con un poco de precisión y seguridad se requerían muchísimas horas de entrenamiento. Aquello no era nada fácil sino todo lo contrario. Era un arte marcial con todas las letras y no un mero divertimento, y para ser dominado se requería una dedicación plena, constante y rigurosa, como en cualquier otro arte marcial.

Mi primer lanzamiento con shuriken real, a distancia mínima, se clavó en el tatami aunque con poca fuerza, mientras que los cuatro restantes fallaron estrepitosamente. El movimiento del cuerpo, pies, brazo y mano debe ser un todo armónico para que el shuriken describa la trayectoria perfecta y acabe clavándose en la diana. Algo muy difícil de conseguir en todos y cada uno de los lanzamientos.

Mientras Danny clavaba los shuriken uno detrás de otro con una aparente pasmosa facilidad y sin esfuerzo, al mismo tiempo que nos daba las pertinentes explicaciones sobre cómo debían realizarse los movimientos correctamente para tener éxito, nosotros seguíamos intentando que alguno de nuestros lanzamientos se clavase de manera correcta en la diana, cosa que poco a poco fuimos consiguiendo hasta obtener una mínima base y noción de cómo hacerlo.

Al final de la larga sesión de entreno salimos contentos como niños con la sensación de haber descubierto un nuevo mundo, y con los primeros rudimentos de la base bastante bien aprendidos. Eran los cimientos del edificio que poco a poco empezaría a construir ya que la decisión estaba tomada. Meifu Shinkage Ryu me había atrapado poderosamente.

Ese mismo día por la tarde compramos una pieza de tatami de puzzle y unos Hashí apropiados y desde ese instante comencé a entrenar un rato a diario en la habitación de nuestro Ryokan, hábito que continuó desde entonces y durante los siguientes meses sin descanso.

Ya de regreso en Barcelona continué mi práctica de lanzamiento en solitario con los palillos y seguí en contacto asiduo con Danny para consultarle mis dudas y preguntas a medida que iba progresando en mi entrenamiento. Al cabo de unos meses Danny me envió unos dvd’s caseros que había grabado con filmaciones y explicaciones del trabajo de base, diferentes ejercicios, notas personales, etc., los cuales se convirtieron en mi biblia particular, una valiosísima ayuda para poder seguir progresando lejos de un maestro.

El punto más positivo que tiene la práctica del shurikenjutsu es que es una práctica en solitario. No necesitas un compañero de entrenamiento. Solo tú, los shuriken y la diana. Es obvio que lo ideal es tener un maestro cerca que te guíe y te corrija en persona pero a diferencia de otras artes marciales, cuando tienes las bases fundamentales bien aprendidas, es posible progresar en el arte sin asistir a clases regularmente, si bien más lentamente, pero con tenacidad y ganas todo es posible. El punto negativo es que es fácil caer en el desánimo al no tener cerca a un maestro que te ayude en persona, te anime y te dirija. Pero como he dicho antes, con tenacidad, muchas ganas y perseverancia, es posible conseguirlo.

Durante todo un año estuve practicando en solitario simplemente con los palillos y la ayuda de los vídeos de Danny Fletcher así como con sus consejos vía email hasta que tuve la oportunidad de conocer al Sôke Otsuka Sensei y entrenar con él en mi siguiente viaje a Japón.

Los Shuriken de Meifu-Shinkage ryu son de base cuadrada y forma recta, hechos de acero al carbono con una longitud de entre 14 cm y 15 cm y una anchura de entre 6 mm y 7 mm. La longitud de la punta es de 25 mm.

Shuriken estándar de MSR
Shuriken estándar de MSR

Por lo tanto, son unos shuriken pequeños y ligeros, muy prácticos para el transporte. La distancia máxima de efectividad es de aproximadamente 4 ken, es decir, 7.2 metros.

Se lanzan en tandas de cinco shuriken cada vez y las distancias de lanzamiento van progresando de medio ken (90cm) en medio ken a medida que la habilidad del practicante lo permite hasta alcanzar los anteriormente citados 4 ken.

La técnica básica  de lanzamiento se conoce como Shomen-uchi, lanzamiento vertical de arriba abajo con trayectoria parabólica hacia el enemigo y hay dos formas fundamentales de agarre, llamadas Jiki-daho (agarre normal) y Hanten-daho (agarre inverso), esta última reservada para distancias largas, más allá de los 3 ken (5,4 metros).

Los estudiantes de Meifu Shinkage ryu practican principalmente el shuriken. Sin embargo, Someya sensei estableció la Meifu Shinkage ryu como una escuela de Budo en la cual también se estudian varias otras armas escondidas tradicionales japonesas además del shuriken. Una de ellas, que Someya sensei valoraba mucho, es el Fundo kusari (también conocido como Manriki kusari), una cadena con un peso en un extremo y un anillo al otro extremo. El Manriki kusari “tradicional” y más conocido es igualmente una cadena pero con un peso en cada uno de los extremos. El Fundo Kusari se puede camuflar en la mano debidamente doblado y es muy práctico para transportar. Todas estas armas pequeñas, Fundo Kusari, Kakute, Shoken, etc., reciben el nombre genérico de Onken, que significa armas ocultas.

Manejo del Fundo Kusari
Manejo del Fundo Kusari

Como he comentado anteriormente, la práctica del Shurikenjutsu es una práctica a largo plazo y lleva mucho tiempo adquirir un alto grado de habilidad.  Existen diferentes formas de lanzar, o técnicas de lanzamiento en el Shurikenjutsu, como son Shomen-uchi (lanzamiento vertical de arriba abajo directo de frente al enemigo), Gyaku-uchi (lanzamiento lateral), Za-uchi (lanzamiento desde Seiza), Aruki-uchi (lanzar mientras caminas), Shitate-uchi (lanzamiento de abajo arriba), Hashiri-uchi (lanzamiento mientras corres), Ne-uchi (lanzamiento desde la posición de estirado), etc. Pero de todas ellas, la forma fundamental y más importante de lanzar Shuriken es “Shomen-uchi” y es por lo tanto la que debe ser aprendida en primer lugar por el practicante. Las otras técnicas de lanzamiento son aplicaciones que corresponden a diferentes situaciones del combate.

La mayor dificultad del arte del shurikenjutsu no consiste contra lo que podría pensarse en el hecho de lanzar el shuriken y que este se clave en la diana, cosa que resulta relativamente fácil con las suficientes horas de práctica. Lo extremadamente difícil es, además de llegar a ser constante en el éxito, es decir, que cada uno de los lanzamientos se clave en la diana, que los shuriken se claven en el lugar preciso al que apuntamos y que lo hagan con la suficiente potencia para resultar efectivo en caso real. Esto sí es verdaderamente difícil. A menudo realizas uno o dos buenos lanzamientos y el resto de shuriken fallan en el objetivo; o bien ni siquiera se clavan, o lo hacen con poca fuerza o fuera del punto exacto donde debían hacerlo. Eso en caso de combate real sería fatal. Ya que hay que pensar que no tendríamos tiempo de lanzar más que un solo shuriken antes de tener que entrar en combate con la espada. Se necesitan muchísimas horas de entreno para conseguir llegar a ser medianamente fiable en los lanzamientos.

Jodan no Kamae. Preparado para lanzar
Jodan no Kamae. Preparado para lanzar

Además, se trata de ser competente en todas y cada una de las distancias, para cada una de las cuales la técnica de lanzamiento varía ligeramente, y también de serlo en cada una de las diferentes técnicas antes mencionadas. Luego están las combinaciones de lanzamiento de shuriken más técnica de desenvaine y corte posterior, etc, etc. Esto puede dar una pequeña idea de la complejidad de la escuela.

La escuela Meifu Shinkage Ryu establece nueve dianas correspondientes a nueve “puntos vitales” del cuerpo del enemigo. Estos son los dos ojos, el corazón, las dos manos, las dos rodillas y los dos empeines, siendo la zona principal de ataque la cara y ojos del enemigo. En la práctica habitual de dojo, y salvo raras excepciones, para el trabajo de puntería se coloca una diana de papel pegada a la plancha de tatami, a la altura de la cara, con un círculo pintado de 20 cm de diámetro y en el centro de este un punto negro de 3 cm de diámetro.

Este artículo no pretende ser una guía de aprendizaje ni voy a explicar en él el método de lanzamiento ya que para ello existe ya un verdadero manual de entreno en el libro de Otsuka Sensei “Cómo aprender Meifu Shinkage Ryu”, traducido al español por un servidor y publicado por la Editorial Alas, que explica paso a paso los diferentes Kamaes, las técnicas y métodos de entreno y de lanzamiento de forma clara y detallada, con muchas fotografías y explicaciones al respecto y todo lujo de detalles. Así mismo Otsuka Sensei también tiene publicados dvd’s de la escuela y existen vídeos suyos en internet de diferentes momentos de seminarios, campos de entrenamiento, demostraciones, etc.

El Shurikenjutsu es un arte marcial ligado íntimamente al Kenjutsu (esgrima japonesa) que pretende obtener una cierta ventaja causando heridas para minar el potencial de combate del enemigo antes de que este pueda llegar a una distancia que le permita utilizar su espada contra ti, y al mismo tiempo permitirte finalizar el combate con tu espada en las mejores condiciones de ventaja posibles una vez has alcanzado al enemigo con un shuriken. Pero además del lanzamiento, el Shuriken también se usa como arma de mano cuando la distancia al enemigo no es suficiente y hay que entrar en la lucha cuerpo a cuerpo. Este trabajo recibe el nombre de Shoukenjutsu, y su forma de uso es o bien clavándolo en puntos vitales del enemigo o bien cortando con la afilada punta, como si fuese un cuchillo. Los movimientos de Shoukenjutsu son similares a los del Fundo Kusari, ambos originados a partir del Kenjutsu.

El sistema de grados es muy simple en MSR. Solo hay cuatro grados dan, Shodan, Nidan, Sandan y Yondan. En MSR Yondan significa Shihan, así pues nosotros llamamos Shihan a los que alcanzan el grado de Yondan (4º Dan).


En mi siguiente viaje a Japón, durante el año 2005, tuve la inmensa fortuna y placer de poder conocer a Otsuka Sensei , como invitado, y entrenar en su dojo por primera vez, gracias de nuevo a Danny Fletcher. Ni que decir tiene que esto resultó para mí una ocasión muy especial y una experiencia maravillosa.
Otsuka Sensei es una persona alegre y sencilla, tremendamente asequible y con un entusiasmo sin límites a la hora de dar a conocer su tradición. Recuerdo aquella primera clase con un cariño muy especial. Su acogida fue calurosa y llena de afecto. La clase transcurrió con normalidad y Otsuka Sensei se ocupó en todo momento de que nos encontrásemos a gusto y disfrutásemos del arte del shurikenjutsu. Sus alumnos también nos recibieron con alegría y se esforzaron siempre para corregirnos y hacernos sentir como uno más.

Dos o tres horas de práctica con el Sôke de la escuela dan para mucho, sobretodo si este dedica bastante tiempo a estar pendiente de tí, cosa poco habitual en Japón, dándote consejos, corrigiéndote y demostrando la forma correcta de realizar los diferentes tipos de lanzamiento. En aquel momento mi técnica había mejorado bastante y aunque todavía no había lanzado más que una sola vez con los shuriken reales de la escuela (aunque sí con otros) tengo que decir que todo el trabajo efectuado durante un año con los palillos había servido de mucho. Mi técnica era más que aceptable y recibí azorado sus felicitaciones.

Las clases de Meifu Shinkage Ryu transcurren a la manera tradicional japonesa. Sensei dice y muestra lo que hay que hacer una sola vez y los alumnos se disponen a entrenar por su cuenta durante un rato indefinido. A veces Otsuka Sensei ni siquiera dice nada y tras el saludo simplemente cada uno se pone a practicar según su nivel lo que mejor le parece mientras Sensei se pasea observando el trabajo de cada cual haciendo de vez en cuando alguna observación o corrección cuando le parece oportuno. En muchas ocasiones, si no le preguntas, él no te corrige ni te dice nada, simplemente te deja entrenar  a tu ritmo por mucho que estés cometiendo fallos garrafales. Cada uno debe ser consciente de su nivel y solicitar su ayuda cuando lo considere oportuno. Completamente diferente de una clase en nuestro país.
Únicamente cuando se pasa a trabajar el Fundo Kusari, todo el mundo debe practicar las diferentes katas al mismo tiempo que él, pero sin recibir sus correcciones. Posteriormente puedes plantear tus dudas y preguntar en un aparte y es entonces cuando el Sôke te ayuda y te dirige de forma personal.

Fundo Kusari cortando hormigón
El Fundo Kusari es un arma con gran poder de golpeo. Aquí corta literalmente un bloque de hormigón

Al término de mi primera clase tuve ocasión de comprar mi primer set de shuriken de MSR así como el Fundo Kusari de la escuela y un dvd de Otsuka Sensei. A partir de ese momento mi compromiso con la escuela fue firme y seguí entrenando todo lo posible esforzándome por conseguir aumentar mi nivel de habilidad hasta el día de hoy.

Mi obsesión era ser aceptado como miembro de la escuela a cualquier precio, aunque bien sabía que eso no era fácil de conseguir simplemente siendo una persona interesada en el tema, que entrena por su cuenta y que viaja únicamente una vez al año a Japón donde entrena un par de veces con el maestro de la escuela ya que Otsuka Sensei sólo imparte un par o tres de clases al mes.

Pero mi tenacidad era rayana en la obsesión. No paraba de practicar y estudiar y empecé un contacto via email con Otsuka Sensei del mismo modo que antes lo había hecho con Danny Fletcher, a quien siempre consideraré mi primer maestro de MSR.

Otsuka Sensei se mostraba a la vez sorprendido y feliz de ver mi entusiasmo por su arte y me animaba y me daba consejos continuamente. Dos o tres emails por semana se cruzaban entre nuestros ordenadores, que para mí eran perlas de sabiduría. Es fantástico poder comunicarte con tu maestro de esta forma cuando no tienes otra. Ese contacto continúa desde entonces ininterrumpidamente.

Tardé dos años más y dos viajes más a Japón en ser aceptado como miembro oficial de la escuela. Otsuka Sensei, tras mi pregunta al respecto, ya que hasta entonces nada me había dicho, me comentó que no solo ya era miembro de la escuela sino que debido a mi entusiasmo y perseverancia me concedía el primer dan en Meifu Shinkage Ryu y me instaba a montar un keikokai (grupo de entreno) en Barcelona para dar a conocer el arte del shurikenjutsu en nuestro país.

Cualquier amante de las artes marciales puede entender la inmensa alegría que eso significó para mí, ya que no lo esperaba en absoluto. Mi única esperanza era que me concediera ser considerado su alumno en el nivel más bajo, pero nunca hubiese pensado en obtener tamaño reconocimiento. Al mismo tiempo, una gran losa cayó sobre mi espalda, puesto que la responsabilidad era muy grande. En ese momento únicamente había dos personas más en el mundo, no japonesas, con un grado de Shodan en la escuela MSR. Uno de ellos era Danny Fletcher, y el otro Marco Pilato, en Helsinki (Finlandia), procedente del Karate y el Iaido, cuya trayectoria en la escuela había sido, si no me equivoco, bastante similar a la mía.

A partir de ahí he seguido entrenando con constancia y pasión todos estos años, visitando a Otsuka Sensei asiduamente en Japón una vez al año, al igual que para mi otra pasión marcial, la Bujinkan de Hatsumi Sensei.

Lanzar un shuriken hoy día y que este describa una trayectoria perfecta y se clave con potencia y perfección en la diana es una sensación de placer íntimo indescriptible, lejos ya de la tensión, el terror y la angustia que debía suponer tener que hacerlo en un combate real, a muerte, cara a cara frente a un enemigo.

El shurikenjutsu es mucho más que un complemento en mi humilde trayectoria marcial. Me ha ayudado mucho a entender el Budo y el Bujutsu como un todo inseparable, más allá de diferentes escuelas y tradiciones, cada una con sus particularidades y peculiaridades pero todas respetables y con un objetivo común. Dejo a cada cual que descubra cuál es su objetivo en este largo camino del Budoka.

MSR Shuriken Training Camp. Japón 2009
MSR Shuriken Training Camp. Japón 2009

Dani Esteban -Kôryû– (Dragón de Luz) lleva 39 años practicando artes marciales. Empezó de  joven, en 1980 practicando Tae Kwon Do durante siete años. Más tarde descubrió el entonces llamado simplemente Ninjutsu y actualmente, 2019, lleva más de 32 años de práctica ininterrumpida en la Bujinkan de Hatsumi Sensei ostentando el grado de 15º dan desde 2010 y habiendo recibido el título honorífico de Dai Shihan recientemente. En la escuela Meifu Shinkage Ryu es alumno directo de Yasuyuki Otsuka Sensei y actualmente posee el 2º dan, siendo instructor oficial de la escuela e impartiendo clases regularmente en Barcelona (España). Para información sobre la escuela, clases y organización de seminarios de Meifu Shinkage Ryu tanto en España como en el extranjero es posible contactar con Dani Esteban por email:  danikoryu@yahoo.com o por teléfono +34 646 56 11 19





La ilusión de la burbuja (2) – pinchando la burbuja

27 02 2019

Hace unos días publiqué el artículo La ilusión de la burbuja, que tuvo muy buena repercusión, de lo cual me alegro. No dejéis de leerlo si no lo hicisteis en su día, antes de continuar con esta segunda parte…

Resumiendo a grandes rasgos, en aquel artículo venía a decir que mientras se trabaja dentro de la zona de confort, sin factores externos o desconocidos que vengan a perturbar nuestra burbuja, todo funciona perfectamente. Pero en cuanto se introduce algún elemento desestabilizador, cuando nos pinchan la burbuja, normalmente es cuando todo empieza a hacer aguas… a menos que te hayas preparado para ello, cosa que lamentablemente no parece que sea lo más común, ni mucho menos.

Y para prepararse para ello, es evidente que lo que hay que hacer es salir de esa burbuja de ilusión de manera consciente y meditada, con una buena preparación, sin esperar a que nos la rompan desde fuera y nos pillen desprevenidos. Y obviamente con un buen guía.

Resultado de imagen de burbuja explota

Entonces, ¿cuál sería el mejor método para salir de la burbuja de ilusión y progresar debidamente introduciendo esa dosis de realidad tan necesaria?

Decía en el anterior artículo, para finalizar el mismo, que la solución era entrenar duro cada día y de forma realista. Pero ¿cómo?. Bueno, ciertamente hay diferentes maneras para ello.

Hay gente que cree que la mejor manera de salir de la burbuja es pasando directamente a hacer combate, “randori”, bien sea libre o con algunas reglas, para poder testar en una situación con unos mínimos de realidad lo que se trabaja normalmente a velocidad lenta y sin resistencia.

A mi entender eso es un error, ya que normalmente lo que suele suceder es que la gente se “olvida” de repente de todo su trabajo marcial, de la base, del kamae, de la estructura corporal, de la técnica, de todo… y entran en modo “pelea callejera on”, con lo cual aquel randori entre compañeros se acaba convirtiendo en una marrullería sin sentido donde no se acierta a ver ni un mínimo del trabajo marcial que se supone que llevan a sus espaldas, con el consiguiente peligro de que se les vaya de las manos y se produzcan lesiones. Lo cual suele ser bastante habitual en la gente (poca) que lo hace, al menos en los dojos Bujinkan.

Por otra parte, tampoco soy partidario del método randori por una cuestión meramente tradicional y si queréis sentimental. En la Bujinkan nunca se ha practicado oficialmente randori, por lo tanto, no veo el motivo para que nosotros tengamos que introducirlo con calzador pervirtiendo de ese modo, en cierta medida, nuestra tradición marcial.

Otra opción es el trabajo a base de “drills” (ejercicios cortos o pequeñas rutinas) que pretenden hacer que nuestro cuerpo/mente/memoria muscular se habitúe a una serie de patrones de acción/reacción, trabajados de menor a mayor intensidad y realismo, de modo que con el tiempo la respuesta “ideal” ante una situación determinada que se ha entrenado cientos de veces, sea automática y precisa. Tampoco es la opción que más me gusta aunque de vez en cuando la empleamos para según qué tipo de cosas.

Para mí, ciertamente el mejor método de salir de esa burbuja manteniendo el espíritu de nuestras artes marciales Bujinkan, consiste en trabajar en base a tres diferentes tipos de resistencia. Resistencia pasiva, resistencia activa y resistencia agresiva. Y siempre utilizando los patrones que nos ofrecen nuestras escuelas, es decir, trabajando sobre las técnicas (waza) de escuela, no sobre patrones libres.

Nuestras escuelas son en realidad sistemas marciales completos, por lo cual cada una de ellas tiene soluciones para casi todas las situaciones. Si además de eso nos permitimos usar las herramientas que nos ofrecen todas ellas como un todo, el conjunto de escuelas de la Bujinkan, las situaciones y soluciones son infinitas.

Para empezar con este tipo de trabajo basado en resistencias, para quien no lo conozca, le recomiendo empezar con técnicas de taijutsu sin armas, que tengan ya muy trabajadas, de nuestras escuelas, y preferentemente aquellas que contengan agarres, proyecciones y luxaciones, más que simplemente sólo métodos de golpeo. Al menos para empezar. Poco a poco se irá trabajando con todo y por supuesto más adelante con armas también.

No es fácil de explicar con palabras, ya sabemos que vale más una imagen que mil palabras, pero vamos a intentarlo. A ver si un día de estos nos animamos y filmamos un  pequeño vídeo sobre este tipo de trabajo…

Primera fase: Trabajar con resistencia pasiva. Es el método más básico de entreno, el que todo el mundo conoce y practica, y debe hacer, al principio. Sobre una técnica propuesta, simplemente el uke realiza el(los) ataque(s) y se deja hacer la técnica en cuestión sin ofrecer resistencia, colaborando y permitiendo al tori absorber la técnica, trabajarla y conocerla para perfeccionar sus movimientos, hasta que la hace suya. Es el entrenamiento normal que todos conocemos. Hasta ahí ningún problema. Estás dentro de tu burbuja, en tu zona de confort.

Segunda fase: Resistencia activa. Te pinchan la burbuja y empiezan los problemas. En esta segunda fase, con la misma técnica que antes, el uke ya no seja hacer tan fácilmente, ofrece cierta resistencia a dejarse realizar la técnica. Es el momento donde el uke va a empezar a poner en problemas al tori.  En esta fase, es el uke quien “manda” y quien hace trabajar a tori, ya que es él quien decide en qué momento empieza a aplicar su resistencia activa. No se trata de que el uke no se deje desde el primer segundo, o sí, depende de él, si no que puede elegir el momento preciso en el que empieza a aplicar su resistencia activa.

Ese agarre que no se suelta, esa proyección que no sale porque en ese momento el uke se mueve, se reestructura y se estabiliza, esa luxación que ahora ya no funciona porque uke la contrarresta, etc. Sin prisas pero sin pausas. Y ¿con cuánta intensidad? Pactada. Dependerá del nivel de cada cual. En esta fase el objetivo de uke es impedir que le realicen la técnica original, a partir del momento que él decida, pero sin contraatacar, sin golpeo, simplemente usando su taijutsu para que al tori le resulte difícil realizar la técnica. El objetivo del tori es acabar realizando la técnica en cuestión, la original propuesta, y no vencer al uke de cualquier otra manera. Es decir que si la técnica original propuesta finalizaba con una proyección seoi nage por ejemplo, el tori debe hacer todo lo posible para que así acabe, o de la manera más parecida posible, intentando seguir el patrón de la técnica original lo más fielmente posible.

Es una fase muy interesante de trabajar puesto que ahí empezamos a ver realmente la dificultad de aplicar ciertos movimientos, palancas etc, cuando el otro no se deja, y al mismo tiempo tori debe intentar mantener una línea de trabajo establecida. Aquí surgen muchas posibilidades y es en esta fase donde tori y uke aprenden realmente a manejar su potencial, su bagaje marcial, puesto que a cada movimiento de resistencia surge una nueva situación, una posibilidad de “henka” si queremos llamarlo así, a la cual hay que adaptarse instantáneamente sin tiempo para pensar.

La tercera fase es la más complicada, la de la resistencia agresiva. En esta fase seguimos trabajando en base a la misma técnica original propuesta en las dos fases anteriores, pero ahora el uke, además de no dejarse realizar la técnica, puede contrarrestarla y contraatacar y golpear de cualquier manera. Obviamente con control. Mostrando al uke los huecos que va dejando, marcando aquí y allá, pero ya no solo se resiste sino que si ve el hueco colocará un golpe o intentará darle la vuelta a la situación metiendo una proyección, luxación, golpeo etc, para acabar “venciendo” él. Sin embargo en esta fase el tori sigue con el mismo objetivo, tiene que lidiar con todo lo que le intenta hacer el uke, y al mismo tiempo intentar acabar haciendo que la técnica original propuesta acabe funcionando de la mejor manera posible. Ni que decir tiene que si en la fase de resistencia activa las posibilidades se multiplicaban muchísimo aquí ya se hacen incontables, permitiendo explotar al máximo todos nuestros recursos pero sin olvidar que el tori tiene un guión que intentar respetar dentro de sus posibilidades. Al igual que en la fase anterior, el nivel de intensidad variará dependiendo de la experiencia y nivel de los practicantes.

Para poder trabajar de esta manera, por fases de resistencia, es necesario tener plena confianza con el compañero, y ser muy honestos, tanto con uno mismo como con el compañero.

Os animo a probarlo y os aseguro que vais a disfrutar de muy buenos ratos de entreno.

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

Bushi Dojo Martial Arts





Acéptalo. ¡No sabes nada!

10 12 2018

Pues sí. En cualquier aspecto de la vida y del conocimiento, creo que es obligado ser consciente y aceptar humildemente y de buen grado, que en realidad lo que sabes de algo es insignificante frente a todo lo que podrías saber sobre ello.

La famosa frase del filósofo Sócrates, “Sólo sé que no sé nada”, se convierte por supuesto en una gran verdad, pero hay que tamizarla y saber ver lo que en realidad quería decir el gran pensador griego. No nos dice que él no sepa nada, sino que tenía aún tanto por aprender que lo que en realidad sabía no tenía gran relevancia para él, pues era más consciente de su ignorancia que de su sabiduría. Lo cual a mi entender demuestra lo sabio que era 🙂

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Haz un ejercicio mental conmigo. No sé cuantos años llevas de práctica marcial, pongamos en Bujinkan que es lo que más conocen los lectores de este blog. ¿Cuántos años llevas de practica continuada? ¿5, 10, 15, 20, 30 años? es igual. No importa. Lleves los que lleves. Imagina que de repente te llega la posibilidad de empezar a aprender, entrenar, practicar, un arte muy distinto, con un enfoque totalmente diferente. Pero te apetece mucho meterte en ese camino también, sin abandonar el que ya llevas, porque en el fondo ves que la esencia es la misma, aunque todo parece diferente. Pongamos por caso que es un arte marcial de la India. Así pues, encuentras un maestro de ese arte, y un grupo de gente que lo estudia y practica, y te metes para probar. ¿Qué crees que va a suceder? Tú ya sabes de artes marciales, pero ahí todo va a ser nuevo para ti. ¿Recuerdas las primeras clases de Bujinkan que hiciste? ¿tus primeros tiempos? Pues va a ser lo mismo. Todo nuevo. Nombres de cosas que no sabes qué son. El maestro habla de principios y métodos que no entiendes en absoluto. Es como si te hablaran en un idioma desconocido. Enseguida te vas a enterar por tus compañeros que existen otras ramas del arte que trabajan diferente para llegar a los mismos objetivos, que hay otros maestros muy buenos por ahí… ¿Te suena de algo todo esto? 🙂

¡Y tú que pensabas que sabías algo! Acéptalo ¡No sabes nada!

Sigamos imaginando. ¿Te acuerdas de aquellos antiguos videojuegos de aventuras? Tantos años jugando que te sabías todas las pantallas y todos los trucos para pasarlas. Pues imagina que estás jugando con él, y de repente tu personaje llega a un punto de una pared en la que nunca se había apoyado, y chaaan! se abre una puerta secreta que da… a otra aventura que desconoces por completo…¡Es como un videojuego nuevo! ¡Una pantalla de nivel superior! Pero ahí tus viejos trucos ya no dan puntos, a las primeras de cambio te matan y tienes que volver a empezar…todo funciona diferente. ¡Joder!

¿Qué haces en cualquiera de los dos ejemplos? Es tan fácil quedarnos en nuestra zona de confort… cerrar los ojos ante esas nuevas puertas, no dar el paso, no entrar ahí y seguir jugando en el terreno conocido de siempre, marcando récords nuevos en el videojuego, o ganando más reconocimientos y diplomas o medallas en el arte de siempre…¿O das el paso y entras?

Cualquiera de las nuevas opciones parece excitante, ¡pero a la vez muy difícil! Si entras en ese juego nuevo o en el nuevo arte vas a tener que volver a aprender. Todo. Porque, acéptalo, ¡No sabes nada! Vas a tener que admitir que aunque eres bueno en algunas cosas, vas a tener que trabajar duro para aprender muchas otras que desconoces si quieres llegar vivo al final de la aventura.

Y ahora volvamos a nuestra realidad. Nuestra realidad marcial. Aceptemos que no sabemos nada y vayamos siempre con la taza vacía. Lo contrario es de locos o estúpidos. Para progresar marcialmente hay que aceptar la dura realidad de nuestra ignorancia, hay que “comer mucho amargo” como dicen los maestros chinos, es el musha shugyo según los japoneses. Hay que prepararse para llorar porque este es un camino solitario lleno de frustraciones. Cuanto más avanzas y te internas más lejos te parece el objetivo, es como correr en una cinta sin fin…

Y todo esto es algo muy duro y difícil de aceptar, muchas veces imposible, sobre todo para aquellos que tienen el ego un poco elevado. A menos que seas de los que vive en los mundos de Yuppi o formes parte de la Iglesia del Budo Cósmico, pero eso es otro cantar… Aceptar que no sabes nada tras tanto años de entreno, tras tantos años de dar clases, más cuando hablamos de disciplinas como las nuestras, las artes marciales, donde hay tantos que se creen grandes maestros cuando ni siquiera saben realizar correctamente lo más básico.

¿Te crees que eres un gran maestro porque tienes un diploma que lo dice? 10º dan? 15º dan? Dai Shihan? ¿Y qué vas a hacer cuando alguien venga realmente a arrancarte la cabeza a puñetazos o a meterte 10 cm de acero en la barriga? ¿Le enseñarás el diploma? ¿Crees que se quedará congelado tras el primer ataque y que vas a controlarle con un dedo? ¿Qué harás cuando eso no suceda? ¿Qué le estás enseñando a tus alumnos?

Yo lo tengo claro. ¡Acepto que no sé nada! E intento remediarlo. Cada día. Acepta tu ignorancia y nunca menosprecies a nadie, por muy joven que sea, por muy poco que aparente. Quizás ese joven que ha venido a probar tus clases y que no sabe ni atarse el cinturón lleve 10 años practicando el arte del cuchillo filipino y 30 combates a primera sangre a sus espaldas. ¿Y tu vas a enseñarle tanto jutsu? ¿Tú que nunca has realizado una técnica con un cuchillo real de filo cortante? Mejor acepta que no sabes nada y deja que él te enseñe a tí algunas cosas.

Y tampoco idolatres nada ni a nadie. Ni tu arte marcial es el mejor, ni lo tiene todo, ni tu maestro es el mejor ni lo sabe todo. No, nuestro Sôke tampoco. Ni él ni ningún Sôke o Gran Maestro de ningún arte marcial. Todos cometen fallos, no son invencibles. Son humanos. Nadie tiene todas las respuestas ni todo el conocimiento. Nadie tiene una técnica infalible. Ni hay arte mejor que otro. Sólo hay personas.

Aprende a aceptarlo. Aceptar es un primer paso para aprender. Y aprender lo que sea, y por supuesto artes marciales, puede ser una forma de vida. Debes ser lo suficientemente humilde para aceptar y reconocer que por muchos años que lleves, y aunque dominas unas cuantas cosas, no eres bueno en muchas otras. No sólo no eres bueno, sino que, Acéptalo, ¡No sabes nada! Y tienes que encontrar la disponibilidad y la fuerza de voluntad para adquirir esos nuevos conocimientos y mejorar los que ya conoces. Y eso pasa necesariamente por conocer a otras personas y sus ideas, aceptarlas y aprender de ellas.

El ignorante cree que lo sabe todo y que siempre tiene razón. El sabio en cambio reconoce que aún tiene mucho por aprender de otros, y busca nutrirse de los conocimientos que poseen los demás, con el objetivo de ganar nuevas perspectivas, puesto que como Sócrates, sabe que no sabe nada.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Bushi Dojo, Barcelona





“Energía Interna”(?) aplicada en las artes marciales Bujinkan

19 06 2018

Hace exactamente 3 años escribí en este blog el artículo El tesoro escondido del Budo, que recomiendo vivamente leer antes de seguir leyendo este.

“No, así no, has de hacerlo con todo tu cuerpo. Y usar el hara y la energía interna”. Si practicas un arte marcial japonés es muy posible que hayas oído esto algunas o muchas veces. Si no lo has oído, mucho mejor, por lo menos no te estaban engañando. Pero si lo has oído seguro que te preguntabas ¿y eso cómo se hace? Pero no te lo explicaban. Cómo mucho te decían: tranquilo, con los años y mucho entrenamiento ya llegarás. Mentira. Sencillamente quien te lo decía no lo sabía. Simplemente le “salía mejor” la técnica porque llevaba más años que tú entrenando.  Pero en realidad allí no había nada de misterioso, ni de uso del hara, ni mucho menos de poder interno.

Cuando uno lleva muchos años de entreno la técnica queda bien, sale bien, y más aún si el uke se queda congelado tras el primer ataque y no se resiste. Pero muchas veces no es una técnica poderosa. Al menos no todo lo que debería serlo. No es irresistible, sobretodo si el uke es muy fuerte o se resiste firmemente. Porque no tiene Poder Interno. No tiene Ki. No hay uso del hara.  Pero queda muy bien decir todo eso frente a novatos que no te van a cuestionar ni a poner a prueba. Incluso hay quien cree su propia mentira y así la transmite, pero a la hora de la verdad son incapaces de explicarlo y mucho menos de demostrarlo.

En el artículo que comentaba al inicio, que vuelvo a recomendar leer antes de seguir si no lo has hecho ya, decía que lo creas o no, hay un método mucho más eficiente para mejorar tus habilidades marciales y tu rendimiento, y multiplicar por mucho tu efectividad, que la mera acumulación y repetición de técnicas hasta la saciedad. Y por supuesto ese método enseña el uso adecuado del hara, la conexión y el poder interno. No es fácil, no te voy a engañar, pero es real y tremendamente efectivo. Ese método pasa por trabajar siempre de cierta manera muy específica cuando estamos realizando una técnica, cualquiera que esta sea. También hay una serie de ejercicios muy específicos que si se trabajan, multiplican por mucho el rendimiento.

Han pasado 3 años desde que comencé a trabajar en esto integrándolo en nuestras bases de Bujinkan, y los resultados han sido espectaculares. Realmente estoy asombrado, tanto de los resultados conseguidos como de lo que observo que se puede llegar a conseguir. Y cada vez vamos a más. Progresando en el método, y sin salirnos un milímetro de Bujinkan. Pero trabajando de manera muy diferente a la “normal”.

La clave de todo esto es la conexión, conectar, estar conectado, y la creación de Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Pero al menos yo no conozco a nadie en Bujinkan que lo esté trabajando.

Ese trabajo de conexión potencia el ki, añadiendo a nuestra “técnica” unos factores multiplicadores que la convierten en algo muy poderoso. El tema del ki, ese poder o energía interna, no es algo mágico ni misterioso. Es físico y tangible. Se trabaja sobre los canales formados por las fascias-tendones y tejidos que recorren todo el cuerpo de manera circular/espiral. Consiste en trabajar mediante la conexión, estirando/extendiendo todo en sentidos opuestos in/yo. Esto hace que las fuerzas aplicadas sobre uke actúen de acuerdo con diferentes vectores de fuerza que confluyen todos en uno o varios puntos de su cuerpo a la vez, haciendo que la “técnica” aplicada -ya sea un golpe, una luxación, una proyección, un bloqueo, un agarre o suelta de agarre…- sea dificilísima de contrarrestar.

Este trabajo de conexión/extensión/expansión crea una estructura tensegrítica en el cuerpo que puede aplicarse a las artes marciales con resultados sorprendentes.

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Y ¿qué es la Tensegridad?* El término tensegridad hace referencia a “tensión integrada”: describe un modelo estructural formado por elementos rígidos comprimidos (en el caso del cuerpo humano serían los huesos) que no se tocan entre sí y únicamente unidos por elementos tensiles (músculos y tendones -miofascia-) que mantienen un grado de tracción permanente en la estructura. En principio cualquier organismo vivo tiende a estructurarse bajo este modelo, pero fue en los años 90 cuando Dr. Donald Ingber postuló este modelo para describir la estructura interna y la dinámica de la célula.

Clásicamente hemos tendido a ver el cuerpo como un conjunto de estructuras (músculos, vísceras, tendones…) que se apoyan en los huesos para dar la morfología que nos caracteriza, pero ¿y si empezamos a ver que el esqueleto es en realidad un conjunto de estructuras rígidas (huesos) que flotan en un mar de tejido blando (músculos, ligamentos, etc.)? ¿y que cualquier estímulo mecánico externo produce una absorción progresiva y una respuesta de todo el cuerpo?

El trabajo fundamental para aplicar esto a las artes marciales consiste en unificar el cuerpo a través de la conexión Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Y para ello es preciso tonificar todos los canales miofasciales para moverlos a voluntad, y recoger, disipar o redireccionar las fuerzas que lleguen a nosotros, o salgan de nosotros.

El trabajo de cielo-tierra-hombre crea la conexión en el centro, que es el hara (dantien en chino). En ese momento podemos comenzar a aprender a manipular este, para mover la estructura tensegrítica alrededor de él a voluntad, consiguiendo efectos que parecen imposibles.

A lo que se consigue con todo este trabajo hay quien le llama Aiki, hay quien le llama Poder Interno o Energía Interna, en las artes chinas le llaman neigong (trabajo interno)… Tanto da el nombre, es ese algo “misterioso” que siempre ha estado ahí, en las verdaderas artes marciales antiguas, tanto chinas como japonesas y otras. El problema es que hay mucha gente que habla de ello pero poquísima que en realidad lo tenga y lo sepa usar. Y de los poquísimos que lo tienen y lo saben usar aún hay muchos menos que lo enseñen. Y de los poquísimos que lo enseñan, hay menos aún que lo hagan abiertamente y desde el principio a todo aquel que quiera. Pero quien busca y rebusca al final encuentra. Y en eso estamos, paso a paso, sin prisas pero sin pausas.

Como también decía en aquel artículo, es del todo imposible aprender este trabajo a través de escritos o vídeos, ya que es una “tecnología” corporal y mental, con un esquema detallado de uso que no puede ser explicado por escrito ni transmitido por ósmosis. Tienes que verlo, sentirlo, tocarlo, vivirlo y probarlo por ti mismo. Y por supuesto ponerlo en práctica. Nadie te lo puede “regalar”. Y no es algo tampoco para todo el mundo. Muy poca gente está dispuesta realmente a trabajarlo, ya que requiere sacrificio y perseverancia. Y en muchas cosas que dabas por sentadas, debes hacer un “reset” y empezar de cero. Y eso cuesta. Es duro de aceptar. Y además, si no trabajas esto, si no te metes en ello, tampoco pasa nada grave, simplemente pueden pasar dos cosas: o llegará un momento en que te quedarás estancado en tus resultados y ya no progresarás más, o progresarás, pero el nivel de progreso será ya tan lento que llegarás a viejo con una mejora muy insignificante, y obviamente sin Poder Interno.

A la inmensa mayoría esto tampoco le importa mucho ni le quita el sueño, puesto que si pueden obtener, o si ya tienen, unos resultados en su trabajo marcial que pueden calificar como de correctos o buenos, “aprobado” o “bien”, es decir de un 5 o un 6 sobre 10, pues no tienen ya un interés real en llegar a un nivel de “notable” o “sobresaliente”, es decir un 7, un 8 o más. Ya tienen bastante con lo que tienen. Y eso no es condenable. Cada uno ha de saber lo que quiere y lo que está dispuesto a pagar por ello. El trabajo y el esfuerzo que requiere pasar de un 5 o un 6 a un 8 o más es demasiado exigente para ellos. Y no les vale la pena. Son opciones personales. Cada cual debe elegir su camino y caminarlo, o quedarse parado donde desee.

Animo a todos los artistas marciales, y en especial a todos mis buyu de la Bujinkan, a profundizar sobre este método de trabajo si verdaderamente desean un progreso marcial muy considerable . Como decían en aquella famosa serie de Expediente X: La verdad está ahí fuera.

Si te interesa este tema puedes contactar conmigo. Estaré encantado de ayudarte dentro de mis posibilidades. Contacto por email: danikoryu@yahoo.com

Seguimos en el camino del Budo. ¡Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Shihan 15º dan Bujinkan

 

*el cuerpo humano como estructura tensegrítica





La importancia de la “mirada” en las artes marciales

8 06 2018

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La mirada o “metsuke” en japonés, es una enseñanza ancestral dentro de las artes marciales transmitida desde la antigüedad casi casi como uno de los “secretos” fundamentales de cada una de las escuelas o estilos. No en vano el sentido de la visión es uno de los más importantes sino el más importante de los sentidos para un guerrero.

Hoy conocemos bastantes de esas enseñanzas sobre “la mirada” que se han transmitido a través de las generaciones. Una de ellas, muy empleada hoy en el mundo del Kendo, es “Enzan no metsuke“, que es un proverbio que enseña a los practicantes de kendo a que cuando miran fijamente a los ojos de su oponente deben tener en cuenta todo el alrededor como si estuvieran mirando una montaña lejana. Otra es “Kanken no me” que significa mirar a tu oponente no con tus ojos físicos sino con los ojos de tu corazón.

En diferentes artes marciales hay instrucciones técnicas específicas sobre “dónde mirar”, así como instrucciones mentales sobre “cómo mirar”.

Un buen ejemplo de ello es la enseñanza de la escuela Itto Ryu para observar la punta de la espada y el puño o mano que la maneja. Es la conocida como teoría del “ojo doble”. Kendo de Takano Sazaburo (1915) es considerado como el primer libro de texto técnico para el kendo moderno. En él hay una sección titulada “El uso del ojo”. Primero, como era de esperar, toca el dicho “Enzan no metsuke“, pero después de eso escribe sobre “futatsu no metsuke“, o el “doble ojo”: “Incluso cuando veas a tus oponentes como un solo cuerpo, hay dos puntos en los que debes concentrarte especialmente. Uno es la punta de la espada, el otro es el puño”.

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Como Sazaburo escribe “esto se llama el ojo doble desde los viejos tiempos”, y es una enseñanza tradicional transmitida en la escuela Itto. Más atrás en el tiempo, en la misma tradición de Itto Ryu, Chiba Shusaku escribe lo siguiente: “Acerca del doble ojo. El ojo doble significa que hay dos ojos con los que miras a tu enemigo. Cuando ves a tu enemigo como un solo cuerpo, hay dos puntos a considerar. Mira la punta de la espada y mira el puño. Estos son los dos puntos. Si el puño no se mueve, el enemigo no puede atacar. Si la punta de la espada no se mueve, el golpe no tendrá éxito. Este es el doble ojo. Además, no deberías ver a tu enemigo tan profundamente como para olvidarte de ti mismo. El doble ojo debería ayudarte a conocerte y a conocer a tu oponente “.

Cambiando de arte marcial, en Kárate por ejemplo, el maestro Masatoshi Nakayama, en su libro “Mejor Kárate” dice: “Usted debe verlo todo, desde la parte superior de la cabeza hasta los pies. Tome la medida del oponente frente a usted con claridad, deje que sus ojos se sienten como si estuviesen mirando a un objeto distante”.

Como no podía ser de otra manera, en el Go Rin no Sho (el Libro de los cinco anillos de Miyamoto Musashi), también hay obviamente menciones a la mirada. Heiho no metsuke, la estrategia de la mirada…. Musashi habla de Kan y Ken en su capítulo tercero dedicado al elemento agua.

Dice Miyamoto Musashi:”La configuración de los ojos debe ser grande y amplia”. “Hay dos métodos: ‘Kan’ y ‘Ken’. El ojo de ‘Kan’ debe ser fuerte y el de ‘Ken’ debe ser débil. Tienes que ajustar la visión de lejos como si fuera cerca y la visión de cerca como si fuese lejos. Este es el requisito del bujutsu”.

Esta es la parte más importante de esta enseñanza pero, al mismo tiempo, puede ser muy confusa ya que Musashi explica dos formas diferentes cuando miras a un oponente y para ello usa dos kanji, que ambos significan “mirar” o “ver”. Pero no es lo mismo mirar que ver.

Entonces, para resumir, porque es un complejo tema semántico que solo puede dirimir alguien que domine el idioma japonés, lo cual no es el caso, Musashi nos está diciendo que la visión de lejos necesita ser fuerte o intensa. Necesitamos ver a lo lejos como si estuviese cerca. Por otro lado, la visión de cerca no debe ser tan intensa. Como está muy cerca, es fácil para nosotros preocuparnos y olvidarnos de las vistas de lejos. Luego, dice que necesitamos ver la escena de una distancia cercana como si estuviera lejos. ¡Y hay que hacerlo de manera simultánea!!!

Sigue diciendo Musashi que “Uno debe conocer la espada del oponente por adelantado, así uno no mira la espada del oponente. Este es un punto muy importante para la estrategia de Kenjutsu. Debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para dominar esta habilidad “.

Esto parece contradecir lo que nos comentaba el maestro de Kendo anteriomente, sin embargo parece bien cierto que si uno puede predecir cómo el oponente moverá la espada, uno no necesita mirar la espada. Pero, ¿cómo puede ser esto posible? Obviamente a base de mucho entrenamiento. Nada fácil por otra parte.

“Este método de observación es el mismo con las peleas pequeñas (combates individuales) que con las situaciones de pelea grandes (batallas)”.

“Es muy importante que puedas ver las vistas laterales sin mover los ojos”.

Ahora él está hablando de una técnica específica muy interesante. Necesitamos poder ver con una visión de 180 grados sin mover los ojos. Claro que es posible, es lo que llamamos visión periférica, pero requerirá un entrenamiento serio si deseamos poder hacerlo durante un combate o enfrentamiento.

Dice también Musashi: “Esta capacidad (tener una visión de 180 grados) es bastante difícil de tener cuando estás ocupado (nota: tiempo de lucha)”.

No es sorprendente que Musashi nos advierta de que esta técnica es bastante difícil cuando luchamos por nuestra vida. Normalmente, en una lucha por tu vida, la visión se estrecha y se convierte en lo que llamamos visión de túnel. Por lo tanto, Musashi sintió la necesidad de hablar sobre esto. Nos señaló que desarrollar esta técnica requiere mucho entrenamiento y disciplina.

En el capítulo dedicado al viento, Musashi escribe también sobre la mirada: “Otras escuelas tienen enseñanzas sobre el ojo o la mirada y enseñan que debes mirar la espada, o la cara, o los pies de tu oponente, pero cuando piensas excesivamente en mirar algo en particular, eso te lleva a confusión y se interpone en el camino de tus tácticas Por ejemplo, aquellos que juegan a kemari (antiguos juego japonés con similitudes al fútbol, aunque la pelota no puede tocar el suelo) no se enfocan particularmente en el mari (pelota), pero pueden patearlo bien con muchas técnicas hábiles. A medida que dominas algo, ya no tienes que mirarlo con los ojos. Aquellos que practican acrobacias, una vez que han dominado su camino, pueden colocar una madera en su nariz o hacer malabares con muchas espadas a la vez. No es que estén constantemente mirando los objetos, pero como están tan acostumbrados a manejar esos objetos, pueden verlos de forma natural “.

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Para acabar con Musashi, dice: “Memorice estas afirmaciones de este documento, desarrolle esta habilidad visual en su vida diaria, no cambie el método de visualización independientemente de la situación. Debe recordar esto profundamente “.

En nuestras escuelas, las que estudiamos en la Bujinkan, también existen diferentes enseñanzas en cuanto a las estrategias de la mirada, aunque por mi parte sé bien poco sobre ello y no sé si Hatsumi Sensei se ha extendido mucho más en alguna ocasión o en alguno de sus libros, cosa esta última que ahora mismo no recuerdo.

De lo poco que yo sé y recuerdo ahora, en nuestra escuela Koto Ryu existe como enseñanza al respecto la famosa frase “los ojos lo son todo”. Según sus preceptos debemos mirar la frente del enemigo ,concretamente a las cejas del uke, para detectar el momento en que su ira sube y va a lanzar el ataque.

En Gyokko Ryu por el contrario, la mirada se centra en el punto medio del pecho, ampliando desde ahí a todo lo que rodea al uke con la visión periférica. Al parecer el hecho de mirar al pecho tiene como objetivo detectar cambios en la respiración del enemigo para conocer tanto su estado emocional como los diferentes ritmos y momentos que determinarán sus acciones.

En Takagi Yoshin Ryu se mira globalmente al enemigo pero haciendo especial hincapié en sus tobillos y pies para detectar el momento del ataque.

Como hemos dicho al principio del artículo, la mirada, la vista, es el sentido más importante para un guerrero -y personalmente opino que es el más importante para todo el mundo- . ¿Qué posibilidades en combate tendría un guerrero con mala visión? ¿Y privado de ella? Prácticamente nulas. De ahí que las técnicas para privar o entorpecer la visión del enemigo -metsubushi- sean de enorme importancia.

La mirada, como hemos podido apreciar, también está íntimamente ligada al concepto de Kurai Dori. El Kurai Dori es tu posicionamiento respecto al adversario. Pero no simplemente el posicionamiento físico sino teniendo en cuenta todos los factores posibles, desde las armas al estado emocional, pasando por el clima o los obstáculos o circunstancias del terreno, la luz, etc., para lo cual la vista/mirada es el sentido crucial.

Para acabar, y volviendo a Koto Ryu, para establecer el Kurai Dori correcto a nivel de distancia física, se debe mirar a la frente del adversario, concretamente a las cejas, como hemos visto antes. Cuando podamos distinguir perfectamente desde la punta de los dedos de sus pies hasta la punta del arma que blande querrá decir que estamos a la distancia correcta. Sin bajar la mirada. Mirando recto y fijo a la frente. Por ejemplo si el adversario está en jodan no kamae con un ken, mirando fijo a su frente debo ver desde la punta del pie adelantado hasta el kissaki de su espada. Si por ejemplo solo ves hasta media pantorrilla, quiere decir que el adversario con un solo paso es capaz de introducir en tu cuerpo el mismo trozo del arma que empuña.

Avanza…con los pies en la tierra y la mirada en el infinito. (Anónimo)

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan 15º dan

 





Menos es Más. También en Budo

19 04 2018

Menos es Más, es una famosa frase o aforismo (sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte), del carismático y famosísimo  arquitecto Mies Van der Rohe. Esta sentencia sembró la semilla de lo que hoy conocemos por minimalismo.

El minimalismo es uno de los estilos más influyentes, desde el diseño, la arquitectura, la música,  o la literatura, y también desde hace años esta corriente que pretende despojarse y alejarse de la sobreabundancia ha comenzado a generar movimientos que proponen estilos de vida desprendidos de los bienes materiales superfluos. El minimalismo existencial aplicado a la vida cotidiana es una filosofía de vida que propone centrarse en lo importante y eliminar o descartar todo lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

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Fundació Mies Van der Rohe. Barcelona

Eliminar todo lo superfluo. Descartar todo lo innecesario. Centrarse sólo en lo importante. ¿No es eso también aplicable a nuestro Budo? Menos es más. Esta frase es también una de las claves para entender el Taijutsu y el Ninpo que se esconden en  nuestras escuelas, en el legado marcial que nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, nos está intentando transmitir desde hace tantos años. El arte de la Bujinkan de Hatsumi Sensei está muy lejos de ser obvio, por eso hay tanta gente, superficial a mi entender, que es incapaz de comprenderlo y por lo tanto lo rechaza y lo desprecia. Pero es que debe ser de esa manera. Así es como ha pasado de generación en generación desde hace cientos de años y ha sobrevivido hasta hoy. No olvidemos que un método básico de supervivencia en ninpo es mantenerse oculto y apartado.

Para llegar a la comprensión de la simplicidad, de ese menos es más, hay que romper muchas barreras y estar dispuesto a hacer muchos sacrificios tanto físicos como mentales. Y eso no es fácil. Ni lo es hoy, ni lo fue nunca. En los días antiguos de las épocas de guerra, los que no entendieron eso simplemente murieron. Los que lo entendieron, vivieron. Aquellos con un compromiso superficial con el arte nunca llegarán a ver debajo de la superficie, no pasarán de ver la punta del iceberg, y no llegarán a conocer los secretos que este arte ha estado guardando durante cientos de años.

Menos es más. Ejemplo práctico en nuestro entrenamiento diario. Si tienes problemas para hacer una técnica, lo primero que debes hacer es intentarlo de nuevo, pero esta vez hazlo al contrario de lo que haría la mayoría. Esta vez prueba de hacerla con menos fuerza que antes, con menos movimientos de los que empleaste antes, a menos velocidad, con menos tensión corporal. Todas estas cosas: fuerza, exceso de movimientos, velocidad, tensión… son barreras, y una vez que las eliminas puedes llegar a obtener el verdadero poder. Es la fórmula secreta para alcanzar el éxito. Pero no es fácil de entender ni de aceptar. Y por eso mucha gente nunca lo consigue. Porque se lo niegan a ellos mismos. No quieren aceptarlo. ¿Cómo va a ser posible que la técnica funcione haciéndola a menos velocidad, con menos fuerza, con menos movimientos…? Pues lo es. Porque Menos es Más. Y por lo tanto, si menos es más, más es menos, y así no funcionará.

Otro ejemplo muy simple. La curva de la carretera está diseñada para ser tomada a una velocidad máxima de 50 km/h. Y hay una señal que así lo indica. Prohibido a más de 50 km/h. Si la tomas a 70 km/h, y eres un conductor experimentado, es posible que la superes sin salirte de ella y sin tener un accidente, pero seguramente habrás empezado a perder el control, habrás empezado a derrapar, a salirte de la trayectoria ideal y habrás tenido que rectificar y gastar mucha energía y recursos para superarla. ¡Y menos mal que no venía otro vehículo de frente!! Prueba ahora a tomarla a 50 km/h. Bastante bien, ¿no? La superarás con poco esfuerzo, con muy poca tensión, sin pérdidas de control, casi sin tener que rectificar… ¿Y si la tomaras a 40 km/h? Comprúebalo por tí mismo. Todo irá como la seda, sin esfuerzo, sin tensión, es la perfección, porque menos es más.

Otra cosa que es difícil de entender sobre nuestro arte es que sobre todo al principio es difícil saber cuándo lo estás haciendo correctamente. Cuando lo haces bien, parece demasiado fácil y crees que deberías estar haciendo algo más. Pero es que resulta que más es menos. ¡Qué paradoja!  A veces algún alumno principiante hace una técnica que nunca había hecho antes, y la hace correctamente enseguida, y le dices que OK, que muy bien, y alucina. ¿Sí? ¿Lo he hecho bien? ¡Pero si casi que no he hecho nada! Pues sí, eso es. Este arte marcial funciona así, se debe realizar con facilidad, con el poder natural generado a través del movimiento del cuerpo. Con menos (fuerza, potencia, cantidad de movimientos, velocidad…) conseguirás más resultado. Sensei dice: si él se mueve rápido, tú ves lento, si él va lento, muévete rápido! Lo sé, es difícil de entender y es muy difícil de explicar solo con palabras. Hay que romper las primeras barreras de la comprensión para encontrarle el sentido. Hay que verlo y comprobarlo por uno mismo.

La gente entra en este arte y en otras disciplinas (otras artes marciales, yoga, zen, religiones, etc.) para mejorarse a sí mismos, porque quieren llegar a ser más de lo que eran antes (menos). Sin embargo, de nuevo estamos con la paradoja, ya que ¡más es menos! Hay que volver al cero. ¿Te suena de algo?

Volvamos al arquitecto del principio, al que acuñó la frase que nos persigue, o más fácil aún de imaginar, a un escultor. Piensa que tú eres a la vez un escultor y un bloque cuadrado de mármol. Trabajas duro sobre tí mismo, quitando todo lo sobrante para revelar la obra de arte que se esconde dentro de ese bloque que eres tú. Te agotas cincelando, descartando lo innecesario, puliendo, dejando sólo aquello que necesitas. Y al final, en el suelo, ves los restos de lo que una vez fue parte de ti: el ego, la dureza, la puerilidad, el orgullo. Esto no es fácil. Durante el proceso de moldearte es posible que no te guste lo que veas. Simplemente obvíalo y continúa. Ya sabes, Gambatte! De esta manera, cuando te vuelves menos de lo que eras antes, de hecho te has convertido en más. Dentro de esta paradoja está la clave. Este cincelado es un proceso largo y difícil, y solo se logra mediante un entrenamiento riguroso y constante.

Para acabar el artículo quería reflexionar un poco más sobre todo esto. Y me vienen a la cabeza dos frases famosas que en mi mente relaciono con todo esto. Una es un refrán que dice: No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.  Y la otra una frase célebre de San Francisco de Asís: Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.  La vida moderna está llena de cosas, es un caos y un desorden. Miles de cosas distintas te están gritando continuamente, intentando llamar tu atención para que hagas y actúes como ellos quieren, para llevarte a su terreno. Quieren que tu objetivo sea siempre tener más, te quieren convencer de que más es mejor que menos. Pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas son distracciones inútiles. Y poca gente hoy día es feliz, por mucho (más) que tengan, de lo que sea. No te dejes engañar. Intenta ver lo que es importante para ti y elimina lo que es innecesario. La simplicidad es felicidad. Menos es más.

Pero bueno, sentarse a pensar sobre todo esto no es nuestro camino como guerreros, como artistas marciales. Al menos no el principal. Está bien saberlo y pensarlo, pero solo un momento. Ahora ya lo sabes. Deja de pensarlo y ponte manos a la obra. En el tatami. La recompensa vale la pena.

Y si aún así no lo ves claro o no eres capaz de llevarlo siempre a la práctica, por supuesto incluso en shinken gata (situación real), contacta conmigo, que además de escribir este blog ¡también doy clases e imparto seminarios! 😀 😀 😀

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan

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