“Energía Interna”(?) aplicada en las artes marciales Bujinkan

19 06 2018

Hace exactamente 3 años escribí en este blog el artículo El tesoro escondido del Budo, que recomiendo vivamente leer antes de seguir leyendo este.

“No, así no, has de hacerlo con todo tu cuerpo. Y usar el hara y la energía interna”. Si practicas un arte marcial japonés es muy posible que hayas oído esto algunas o muchas veces. Si no lo has oído, mucho mejor, por lo menos no te estaban engañando. Pero si lo has oído seguro que te preguntabas ¿y eso cómo se hace? Pero no te lo explicaban. Cómo mucho te decían: tranquilo, con los años y mucho entrenamiento ya llegarás. Mentira. Sencillamente quien te lo decía no lo sabía. Simplemente le “salía mejor” la técnica porque llevaba más años que tú entrenando.  Pero en realidad allí no había nada de misterioso, ni de uso del hara, ni mucho menos de poder interno.

Cuando uno lleva muchos años de entreno la técnica queda bien, sale bien, y más aún si el uke se queda congelado tras el primer ataque y no se resiste. Pero muchas veces no es una técnica poderosa. Al menos no todo lo que debería serlo. No es irresistible, sobretodo si el uke es muy fuerte o se resiste firmemente. Porque no tiene Poder Interno. No tiene Ki. No hay uso del hara.  Pero queda muy bien decir todo eso frente a novatos que no te van a cuestionar ni a poner a prueba. Incluso hay quien cree su propia mentira y así la transmite, pero a la hora de la verdad son incapaces de explicarlo y mucho menos de demostrarlo.

En el artículo que comentaba al inicio, que vuelvo a recomendar leer antes de seguir si no lo has hecho ya, decía que lo creas o no, hay un método mucho más eficiente para mejorar tus habilidades marciales y tu rendimiento, y multiplicar por mucho tu efectividad, que la mera acumulación y repetición de técnicas hasta la saciedad. Y por supuesto ese método enseña el uso adecuado del hara, la conexión y el poder interno. No es fácil, no te voy a engañar, pero es real y tremendamente efectivo. Ese método pasa por trabajar siempre de cierta manera muy específica cuando estamos realizando una técnica, cualquiera que esta sea. También hay una serie de ejercicios muy específicos que si se trabajan, multiplican por mucho el rendimiento.

Han pasado 3 años desde que comencé a trabajar en esto integrándolo en nuestras bases de Bujinkan, y los resultados han sido espectaculares. Realmente estoy asombrado, tanto de los resultados conseguidos como de lo que observo que se puede llegar a conseguir. Y cada vez vamos a más. Progresando en el método, y sin salirnos un milímetro de Bujinkan. Pero trabajando de manera muy diferente a la “normal”.

La clave de todo esto es la conexión, conectar, estar conectado, y la creación de Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Pero al menos yo no conozco a nadie en Bujinkan que lo esté trabajando.

Ese trabajo de conexión potencia el ki, añadiendo a nuestra “técnica” unos factores multiplicadores que la convierten en algo muy poderoso. El tema del ki, ese poder o energía interna, no es algo mágico ni misterioso. Es físico y tangible. Se trabaja sobre los canales formados por las fascias-tendones y tejidos que recorren todo el cuerpo de manera circular/espiral. Consiste en trabajar mediante la conexión, estirando/extendiendo todo en sentidos opuestos in/yo. Esto hace que las fuerzas aplicadas sobre uke actúen de acuerdo con diferentes vectores de fuerza que confluyen todos en uno o varios puntos de su cuerpo a la vez, haciendo que la “técnica” aplicada -ya sea un golpe, una luxación, una proyección, un bloqueo, un agarre o suelta de agarre…- sea dificilísima de contrarrestar.

Este trabajo de conexión/extensión/expansión crea una estructura tensegrítica en el cuerpo que puede aplicarse a las artes marciales con resultados sorprendentes.

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Y ¿qué es la Tensegridad?* El término tensegridad hace referencia a “tensión integrada”: describe un modelo estructural formado por elementos rígidos comprimidos (en el caso del cuerpo humano serían los huesos) que no se tocan entre sí y únicamente unidos por elementos tensiles (músculos y tendones -miofascia-) que mantienen un grado de tracción permanente en la estructura. En principio cualquier organismo vivo tiende a estructurarse bajo este modelo, pero fue en los años 90 cuando Dr. Donald Ingber postuló este modelo para describir la estructura interna y la dinámica de la célula.

Clásicamente hemos tendido a ver el cuerpo como un conjunto de estructuras (músculos, vísceras, tendones…) que se apoyan en los huesos para dar la morfología que nos caracteriza, pero ¿y si empezamos a ver que el esqueleto es en realidad un conjunto de estructuras rígidas (huesos) que flotan en un mar de tejido blando (músculos, ligamentos, etc.)? ¿y que cualquier estímulo mecánico externo produce una absorción progresiva y una respuesta de todo el cuerpo?

El trabajo fundamental para aplicar esto a las artes marciales consiste en unificar el cuerpo a través de la conexión Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Y para ello es preciso tonificar todos los canales miofasciales para moverlos a voluntad, y recoger, disipar o redireccionar las fuerzas que lleguen a nosotros, o salgan de nosotros.

El trabajo de cielo-tierra-hombre crea la conexión en el centro, que es el hara (dantien en chino). En ese momento podemos comenzar a aprender a manipular este, para mover la estructura tensegrítica alrededor de él a voluntad, consiguiendo efectos que parecen imposibles.

A lo que se consigue con todo este trabajo hay quien le llama Aiki, hay quien le llama Poder Interno o Energía Interna, en las artes chinas le llaman neigong (trabajo interno)… Tanto da el nombre, es ese algo “misterioso” que siempre ha estado ahí, en las verdaderas artes marciales antiguas, tanto chinas como japonesas y otras. El problema es que hay mucha gente que habla de ello pero poquísima que en realidad lo tenga y lo sepa usar. Y de los poquísimos que lo tienen y lo saben usar aún hay muchos menos que lo enseñen. Y de los poquísimos que lo enseñan, hay menos aún que lo hagan abiertamente y desde el principio a todo aquel que quiera. Pero quien busca y rebusca al final encuentra. Y en eso estamos, paso a paso, sin prisas pero sin pausas.

Como también decía en aquel artículo, es del todo imposible aprender este trabajo a través de escritos o vídeos, ya que es una “tecnología” corporal y mental, con un esquema detallado de uso que no puede ser explicado por escrito ni transmitido por ósmosis. Tienes que verlo, sentirlo, tocarlo, vivirlo y probarlo por ti mismo. Y por supuesto ponerlo en práctica. Nadie te lo puede “regalar”. Y no es algo tampoco para todo el mundo. Muy poca gente está dispuesta realmente a trabajarlo, ya que requiere sacrificio y perseverancia. Y en muchas cosas que dabas por sentadas, debes hacer un “reset” y empezar de cero. Y eso cuesta. Es duro de aceptar. Y además, si no trabajas esto, si no te metes en ello, tampoco pasa nada grave, simplemente pueden pasar dos cosas: o llegará un momento en que te quedarás estancado en tus resultados y ya no progresarás más, o progresarás, pero el nivel de progreso será ya tan lento que llegarás a viejo con una mejora muy insignificante, y obviamente sin Poder Interno.

A la inmensa mayoría esto tampoco le importa mucho ni le quita el sueño, puesto que si pueden obtener, o si ya tienen, unos resultados en su trabajo marcial que pueden calificar como de correctos o buenos, “aprobado” o “bien”, es decir de un 5 o un 6 sobre 10, pues no tienen ya un interés real en llegar a un nivel de “notable” o “sobresaliente”, es decir un 7, un 8 o más. Ya tienen bastante con lo que tienen. Y eso no es condenable. Cada uno ha de saber lo que quiere y lo que está dispuesto a pagar por ello. El trabajo y el esfuerzo que requiere pasar de un 5 o un 6 a un 8 o más es demasiado exigente para ellos. Y no les vale la pena. Son opciones personales. Cada cual debe elegir su camino y caminarlo, o quedarse parado donde desee.

Animo a todos los artistas marciales, y en especial a todos mis buyu de la Bujinkan, a profundizar sobre este método de trabajo si verdaderamente desean un progreso marcial muy considerable . Como decían en aquella famosa serie de Expediente X: La verdad está ahí fuera.

Si te interesa este tema puedes contactar conmigo. Estaré encantado de ayudarte dentro de mis posibilidades. Contacto por email: danikoryu@yahoo.com

Seguimos en el camino del Budo. ¡Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Shihan 15º dan Bujinkan

 

*el cuerpo humano como estructura tensegrítica

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La importancia de la “mirada” en las artes marciales

8 06 2018

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La mirada o “metsuke” en japonés, es una enseñanza ancestral dentro de las artes marciales transmitida desde la antigüedad casi casi como uno de los “secretos” fundamentales de cada una de las escuelas o estilos. No en vano el sentido de la visión es uno de los más importantes sino el más importante de los sentidos para un guerrero.

Hoy conocemos bastantes de esas enseñanzas sobre “la mirada” que se han transmitido a través de las generaciones. Una de ellas, muy empleada hoy en el mundo del Kendo, es “Enzan no metsuke“, que es un proverbio que enseña a los practicantes de kendo a que cuando miran fijamente a los ojos de su oponente deben tener en cuenta todo el alrededor como si estuvieran mirando una montaña lejana. Otra es “Kanken no me” que significa mirar a tu oponente no con tus ojos físicos sino con los ojos de tu corazón.

En diferentes artes marciales hay instrucciones técnicas específicas sobre “dónde mirar”, así como instrucciones mentales sobre “cómo mirar”.

Un buen ejemplo de ello es la enseñanza de la escuela Itto Ryu para observar la punta de la espada y el puño o mano que la maneja. Es la conocida como teoría del “ojo doble”. Kendo de Takano Sazaburo (1915) es considerado como el primer libro de texto técnico para el kendo moderno. En él hay una sección titulada “El uso del ojo”. Primero, como era de esperar, toca el dicho “Enzan no metsuke“, pero después de eso escribe sobre “futatsu no metsuke“, o el “doble ojo”: “Incluso cuando veas a tus oponentes como un solo cuerpo, hay dos puntos en los que debes concentrarte especialmente. Uno es la punta de la espada, el otro es el puño”.

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Como Sazaburo escribe “esto se llama el ojo doble desde los viejos tiempos”, y es una enseñanza tradicional transmitida en la escuela Itto. Más atrás en el tiempo, en la misma tradición de Itto Ryu, Chiba Shusaku escribe lo siguiente: “Acerca del doble ojo. El ojo doble significa que hay dos ojos con los que miras a tu enemigo. Cuando ves a tu enemigo como un solo cuerpo, hay dos puntos a considerar. Mira la punta de la espada y mira el puño. Estos son los dos puntos. Si el puño no se mueve, el enemigo no puede atacar. Si la punta de la espada no se mueve, el golpe no tendrá éxito. Este es el doble ojo. Además, no deberías ver a tu enemigo tan profundamente como para olvidarte de ti mismo. El doble ojo debería ayudarte a conocerte y a conocer a tu oponente “.

Cambiando de arte marcial, en Kárate por ejemplo, el maestro Masatoshi Nakayama, en su libro “Mejor Kárate” dice: “Usted debe verlo todo, desde la parte superior de la cabeza hasta los pies. Tome la medida del oponente frente a usted con claridad, deje que sus ojos se sienten como si estuviesen mirando a un objeto distante”.

Como no podía ser de otra manera, en el Go Rin no Sho (el Libro de los cinco anillos de Miyamoto Musashi), también hay obviamente menciones a la mirada. Heiho no metsuke, la estrategia de la mirada…. Musashi habla de Kan y Ken en su capítulo tercero dedicado al elemento agua.

Dice Miyamoto Musashi:”La configuración de los ojos debe ser grande y amplia”. “Hay dos métodos: ‘Kan’ y ‘Ken’. El ojo de ‘Kan’ debe ser fuerte y el de ‘Ken’ debe ser débil. Tienes que ajustar la visión de lejos como si fuera cerca y la visión de cerca como si fuese lejos. Este es el requisito del bujutsu”.

Esta es la parte más importante de esta enseñanza pero, al mismo tiempo, puede ser muy confusa ya que Musashi explica dos formas diferentes cuando miras a un oponente y para ello usa dos kanji, que ambos significan “mirar” o “ver”. Pero no es lo mismo mirar que ver.

Entonces, para resumir, porque es un complejo tema semántico que solo puede dirimir alguien que domine el idioma japonés, lo cual no es el caso, Musashi nos está diciendo que la visión de lejos necesita ser fuerte o intensa. Necesitamos ver a lo lejos como si estuviese cerca. Por otro lado, la visión de cerca no debe ser tan intensa. Como está muy cerca, es fácil para nosotros preocuparnos y olvidarnos de las vistas de lejos. Luego, dice que necesitamos ver la escena de una distancia cercana como si estuviera lejos. ¡Y hay que hacerlo de manera simultánea!!!

Sigue diciendo Musashi que “Uno debe conocer la espada del oponente por adelantado, así uno no mira la espada del oponente. Este es un punto muy importante para la estrategia de Kenjutsu. Debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para dominar esta habilidad “.

Esto parece contradecir lo que nos comentaba el maestro de Kendo anteriomente, sin embargo parece bien cierto que si uno puede predecir cómo el oponente moverá la espada, uno no necesita mirar la espada. Pero, ¿cómo puede ser esto posible? Obviamente a base de mucho entrenamiento. Nada fácil por otra parte.

“Este método de observación es el mismo con las peleas pequeñas (combates individuales) que con las situaciones de pelea grandes (batallas)”.

“Es muy importante que puedas ver las vistas laterales sin mover los ojos”.

Ahora él está hablando de una técnica específica muy interesante. Necesitamos poder ver con una visión de 180 grados sin mover los ojos. Claro que es posible, es lo que llamamos visión periférica, pero requerirá un entrenamiento serio si deseamos poder hacerlo durante un combate o enfrentamiento.

Dice también Musashi: “Esta capacidad (tener una visión de 180 grados) es bastante difícil de tener cuando estás ocupado (nota: tiempo de lucha)”.

No es sorprendente que Musashi nos advierta de que esta técnica es bastante difícil cuando luchamos por nuestra vida. Normalmente, en una lucha por tu vida, la visión se estrecha y se convierte en lo que llamamos visión de túnel. Por lo tanto, Musashi sintió la necesidad de hablar sobre esto. Nos señaló que desarrollar esta técnica requiere mucho entrenamiento y disciplina.

En el capítulo dedicado al viento, Musashi escribe también sobre la mirada: “Otras escuelas tienen enseñanzas sobre el ojo o la mirada y enseñan que debes mirar la espada, o la cara, o los pies de tu oponente, pero cuando piensas excesivamente en mirar algo en particular, eso te lleva a confusión y se interpone en el camino de tus tácticas Por ejemplo, aquellos que juegan a kemari (antiguos juego japonés con similitudes al fútbol, aunque la pelota no puede tocar el suelo) no se enfocan particularmente en el mari (pelota), pero pueden patearlo bien con muchas técnicas hábiles. A medida que dominas algo, ya no tienes que mirarlo con los ojos. Aquellos que practican acrobacias, una vez que han dominado su camino, pueden colocar una madera en su nariz o hacer malabares con muchas espadas a la vez. No es que estén constantemente mirando los objetos, pero como están tan acostumbrados a manejar esos objetos, pueden verlos de forma natural “.

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Para acabar con Musashi, dice: “Memorice estas afirmaciones de este documento, desarrolle esta habilidad visual en su vida diaria, no cambie el método de visualización independientemente de la situación. Debe recordar esto profundamente “.

En nuestras escuelas, las que estudiamos en la Bujinkan, también existen diferentes enseñanzas en cuanto a las estrategias de la mirada, aunque por mi parte sé bien poco sobre ello y no sé si Hatsumi Sensei se ha extendido mucho más en alguna ocasión o en alguno de sus libros, cosa esta última que ahora mismo no recuerdo.

De lo poco que yo sé y recuerdo ahora, en nuestra escuela Koto Ryu existe como enseñanza al respecto la famosa frase “los ojos lo son todo”. Según sus preceptos debemos mirar la frente del enemigo ,concretamente a las cejas del uke, para detectar el momento en que su ira sube y va a lanzar el ataque.

En Gyokko Ryu por el contrario, la mirada se centra en el punto medio del pecho, ampliando desde ahí a todo lo que rodea al uke con la visión periférica. Al parecer el hecho de mirar al pecho tiene como objetivo detectar cambios en la respiración del enemigo para conocer tanto su estado emocional como los diferentes ritmos y momentos que determinarán sus acciones.

En Takagi Yoshin Ryu se mira globalmente al enemigo pero haciendo especial hincapié en sus tobillos y pies para detectar el momento del ataque.

Como hemos dicho al principio del artículo, la mirada, la vista, es el sentido más importante para un guerrero -y personalmente opino que es el más importante para todo el mundo- . ¿Qué posibilidades en combate tendría un guerrero con mala visión? ¿Y privado de ella? Prácticamente nulas. De ahí que las técnicas para privar o entorpecer la visión del enemigo -metsubushi- sean de enorme importancia.

La mirada, como hemos podido apreciar, también está íntimamente ligada al concepto de Kurai Dori. El Kurai Dori es tu posicionamiento respecto al adversario. Pero no simplemente el posicionamiento físico sino teniendo en cuenta todos los factores posibles, desde las armas al estado emocional, pasando por el clima o los obstáculos o circunstancias del terreno, la luz, etc., para lo cual la vista/mirada es el sentido crucial.

Para acabar, y volviendo a Koto Ryu, para establecer el Kurai Dori correcto a nivel de distancia física, se debe mirar a la frente del adversario, concretamente a las cejas, como hemos visto antes. Cuando podamos distinguir perfectamente desde la punta de los dedos de sus pies hasta la punta del arma que blande querrá decir que estamos a la distancia correcta. Sin bajar la mirada. Mirando recto y fijo a la frente. Por ejemplo si el adversario está en jodan no kamae con un ken, mirando fijo a su frente debo ver desde la punta del pie adelantado hasta el kissaki de su espada. Si por ejemplo solo ves hasta media pantorrilla, quiere decir que el adversario con un solo paso es capaz de introducir en tu cuerpo el mismo trozo del arma que empuña.

Avanza…con los pies en la tierra y la mirada en el infinito. (Anónimo)

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan 15º dan

 





Menos es Más. También en Budo

19 04 2018

Menos es Más, es una famosa frase o aforismo (sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte), del carismático y famosísimo  arquitecto Mies Van der Rohe. Esta sentencia sembró la semilla de lo que hoy conocemos por minimalismo.

El minimalismo es uno de los estilos más influyentes, desde el diseño, la arquitectura, la música,  o la literatura, y también desde hace años esta corriente que pretende despojarse y alejarse de la sobreabundancia ha comenzado a generar movimientos que proponen estilos de vida desprendidos de los bienes materiales superfluos. El minimalismo existencial aplicado a la vida cotidiana es una filosofía de vida que propone centrarse en lo importante y eliminar o descartar todo lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

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Fundació Mies Van der Rohe. Barcelona

Eliminar todo lo superfluo. Descartar todo lo innecesario. Centrarse sólo en lo importante. ¿No es eso también aplicable a nuestro Budo? Menos es más. Esta frase es también una de las claves para entender el Taijutsu y el Ninpo que se esconden en  nuestras escuelas, en el legado marcial que nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, nos está intentando transmitir desde hace tantos años. El arte de la Bujinkan de Hatsumi Sensei está muy lejos de ser obvio, por eso hay tanta gente, superficial a mi entender, que es incapaz de comprenderlo y por lo tanto lo rechaza y lo desprecia. Pero es que debe ser de esa manera. Así es como ha pasado de generación en generación desde hace cientos de años y ha sobrevivido hasta hoy. No olvidemos que un método básico de supervivencia en ninpo es mantenerse oculto y apartado.

Para llegar a la comprensión de la simplicidad, de ese menos es más, hay que romper muchas barreras y estar dispuesto a hacer muchos sacrificios tanto físicos como mentales. Y eso no es fácil. Ni lo es hoy, ni lo fue nunca. En los días antiguos de las épocas de guerra, los que no entendieron eso simplemente murieron. Los que lo entendieron, vivieron. Aquellos con un compromiso superficial con el arte nunca llegarán a ver debajo de la superficie, no pasarán de ver la punta del iceberg, y no llegarán a conocer los secretos que este arte ha estado guardando durante cientos de años.

Menos es más. Ejemplo práctico en nuestro entrenamiento diario. Si tienes problemas para hacer una técnica, lo primero que debes hacer es intentarlo de nuevo, pero esta vez hazlo al contrario de lo que haría la mayoría. Esta vez prueba de hacerla con menos fuerza que antes, con menos movimientos de los que empleaste antes, a menos velocidad, con menos tensión corporal. Todas estas cosas: fuerza, exceso de movimientos, velocidad, tensión… son barreras, y una vez que las eliminas puedes llegar a obtener el verdadero poder. Es la fórmula secreta para alcanzar el éxito. Pero no es fácil de entender ni de aceptar. Y por eso mucha gente nunca lo consigue. Porque se lo niegan a ellos mismos. No quieren aceptarlo. ¿Cómo va a ser posible que la técnica funcione haciéndola a menos velocidad, con menos fuerza, con menos movimientos…? Pues lo es. Porque Menos es Más. Y por lo tanto, si menos es más, más es menos, y así no funcionará.

Otro ejemplo muy simple. La curva de la carretera está diseñada para ser tomada a una velocidad máxima de 50 km/h. Y hay una señal que así lo indica. Prohibido a más de 50 km/h. Si la tomas a 70 km/h, y eres un conductor experimentado, es posible que la superes sin salirte de ella y sin tener un accidente, pero seguramente habrás empezado a perder el control, habrás empezado a derrapar, a salirte de la trayectoria ideal y habrás tenido que rectificar y gastar mucha energía y recursos para superarla. ¡Y menos mal que no venía otro vehículo de frente!! Prueba ahora a tomarla a 50 km/h. Bastante bien, ¿no? La superarás con poco esfuerzo, con muy poca tensión, sin pérdidas de control, casi sin tener que rectificar… ¿Y si la tomaras a 40 km/h? Comprúebalo por tí mismo. Todo irá como la seda, sin esfuerzo, sin tensión, es la perfección, porque menos es más.

Otra cosa que es difícil de entender sobre nuestro arte es que sobre todo al principio es difícil saber cuándo lo estás haciendo correctamente. Cuando lo haces bien, parece demasiado fácil y crees que deberías estar haciendo algo más. Pero es que resulta que más es menos. ¡Qué paradoja!  A veces algún alumno principiante hace una técnica que nunca había hecho antes, y la hace correctamente enseguida, y le dices que OK, que muy bien, y alucina. ¿Sí? ¿Lo he hecho bien? ¡Pero si casi que no he hecho nada! Pues sí, eso es. Este arte marcial funciona así, se debe realizar con facilidad, con el poder natural generado a través del movimiento del cuerpo. Con menos (fuerza, potencia, cantidad de movimientos, velocidad…) conseguirás más resultado. Sensei dice: si él se mueve rápido, tú ves lento, si él va lento, muévete rápido! Lo sé, es difícil de entender y es muy difícil de explicar solo con palabras. Hay que romper las primeras barreras de la comprensión para encontrarle el sentido. Hay que verlo y comprobarlo por uno mismo.

La gente entra en este arte y en otras disciplinas (otras artes marciales, yoga, zen, religiones, etc.) para mejorarse a sí mismos, porque quieren llegar a ser más de lo que eran antes (menos). Sin embargo, de nuevo estamos con la paradoja, ya que ¡más es menos! Hay que volver al cero. ¿Te suena de algo?

Volvamos al arquitecto del principio, al que acuñó la frase que nos persigue, o más fácil aún de imaginar, a un escultor. Piensa que tú eres a la vez un escultor y un bloque cuadrado de mármol. Trabajas duro sobre tí mismo, quitando todo lo sobrante para revelar la obra de arte que se esconde dentro de ese bloque que eres tú. Te agotas cincelando, descartando lo innecesario, puliendo, dejando sólo aquello que necesitas. Y al final, en el suelo, ves los restos de lo que una vez fue parte de ti: el ego, la dureza, la puerilidad, el orgullo. Esto no es fácil. Durante el proceso de moldearte es posible que no te guste lo que veas. Simplemente obvíalo y continúa. Ya sabes, Gambatte! De esta manera, cuando te vuelves menos de lo que eras antes, de hecho te has convertido en más. Dentro de esta paradoja está la clave. Este cincelado es un proceso largo y difícil, y solo se logra mediante un entrenamiento riguroso y constante.

Para acabar el artículo quería reflexionar un poco más sobre todo esto. Y me vienen a la cabeza dos frases famosas que en mi mente relaciono con todo esto. Una es un refrán que dice: No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.  Y la otra una frase célebre de San Francisco de Asís: Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.  La vida moderna está llena de cosas, es un caos y un desorden. Miles de cosas distintas te están gritando continuamente, intentando llamar tu atención para que hagas y actúes como ellos quieren, para llevarte a su terreno. Quieren que tu objetivo sea siempre tener más, te quieren convencer de que más es mejor que menos. Pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas son distracciones inútiles. Y poca gente hoy día es feliz, por mucho (más) que tengan, de lo que sea. No te dejes engañar. Intenta ver lo que es importante para ti y elimina lo que es innecesario. La simplicidad es felicidad. Menos es más.

Pero bueno, sentarse a pensar sobre todo esto no es nuestro camino como guerreros, como artistas marciales. Al menos no el principal. Está bien saberlo y pensarlo, pero solo un momento. Ahora ya lo sabes. Deja de pensarlo y ponte manos a la obra. En el tatami. La recompensa vale la pena.

Y si aún así no lo ves claro o no eres capaz de llevarlo siempre a la práctica, por supuesto incluso en shinken gata (situación real), contacta conmigo, que además de escribir este blog ¡también doy clases e imparto seminarios! 😀 😀 😀

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan

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Nage Waza (Proyecciones) en Bujinkan Budo

3 10 2017

Las técnicas de Nage Waza o “proyecciones” suelen ser uno de los “cocos” de los practicantes menos avanzados de la Bujinkan, incluso de muchos avanzados. Son técnicas de difícil ejecución contra un oponente que se resista o no haya sido previamente “ablandado” mediante técnicas de golpeo, sobre todo si se pretenden llevar a cabo de forma “deportiva” o moderna, tal y como se enfocan en deportes marciales como el Judo, donde hay una serie de reglas que deben respetarse, y una serie de prohibiciones o restricciones.

Personalmente también me costó mucho esfuerzo en su momento poder llegar a realizar este tipo de técnicas de manera aceptable, a la manera “deportiva” me refiero, y la pregunta que muchos se hacen es el por qué de la existencia y continuación de las mismas en el Budo de la Bujinkan, cuando luego observamos que en nuestras escuelas antiguas todo el tema de Nage Waza se realiza de forma diferente.

Mi opinión personal es que Hatsumi Sensei enseñó estas “proyecciones” fundamentales, a la manera moderna, en los primeros tiempos, y luego las incluyó en el Ten Chi Jin, a modo de introducción para todos, para que en aquella época primigenia del desarrollo de la Bujinkan los estudiantes pudiesen conseguir unos principios básicos, unos atributos y unos fundamentos más o menos sólidos, basados en la gran experiencia como judoka de nuestro Sôke, para luego poder entrar a trabajar verdadera y profundamente en las formas originales de las escuelas antiguas, tan diferentes en ejecución y objetivos.

Hay que tener siempre en cuenta que la gran mayoría de proyecciones modernas proceden de las formas antiguas del Bujutsu.

Aprender a proyectar al uke, a hacerlo volar o a voltearlo a la manera deportiva es evidente que puede resultarnos útil en alguna circunstancia actual, y creo que es un excelente método de aprendizaje para introducirnos en el trabajo y la mecánica corporal, siempre y cuando dispongamos del tiempo suficiente, tal y como debió intuir nuestro Sôke en aquel tiempo. Es mi opinión. Pero hemos de tener en cuenta que esas formas son modernas, y nunca o casi nunca fueron usadas de esa manera en épocas antiguas.

Estoy muy lejos de criticar la manera moderna de proyectar según los patrones del Judo por ejemplo, deporte marcial donde las proyecciones son la estrella, pero hay que saber muy bien donde nos metemos, si queremos ser responsables, sobre todo a la hora de enseñar como profesores de Bujinkan Budo. Sería un despropósito enseñarle a un alumno a realizar una proyección a la manera moderna, y no enseñarle que eso sólo podrá llevarlo a cabo con éxito contra un oponente de aproximadamente su mismo peso y altura, y sólo en determinadas circunstancias, y que en caso de esas premisas no se cumplan, tendrá muchas más probabilidades de éxito utilizando la forma primigenia o alguna de sus variantes.

Siempre que he entrenado Nage Waza en Japón, tanto con el Sôke como con el resto de Shihanes, creo que jamás he visto realizar un nage waza a la manera deportiva moderna. Y si busco entre todos los vídeos de Sensei estoy seguro de que raro será si encuentro alguna.

Nuestro Nage Waza original se basa, NO en proyectar al uke, sino en hacer que él mismo vaya al suelo a causa del desequilibrio que le causamos con nuestro taijutsu. Buscamos su kuzushi, ocupamos su espacio y lo manipulamos de tal forma que cae por su propio peso, por dolor, porque no puede mantener el equilibrio… Esto es mucho más obvio y evidente si pensamos en el trabajo con Yoroi (armadura).

Entonces ¿debemos seguir practicando y enseñando las proyecciones a la manera moderna? ¿O es mejor aparcarlas y pasar directamente a las formas originales de nuestras escuelas antiguas y sus variaciones?

Cada cuál sabrá, en la Bujinkan no hay reglas fijas en esto, y no seré yo quien diga lo que es mejor o peor ni lo que hay que hacer o no hacer. Dependerá de cada maestro y de cada estudiante. Y además el saber no ocupa lugar. Sin embargo, sí creo firmemente que nuestro Budo, el que nos enseña Sensei desde hace muchos años, pretende que seamos capaces de sobrevivir en cualquier situación, así lo vivo yo, y para mí está muy claro que si alguien sabía lo que había que hacer para sobrevivir en combate real, esos eran los guerreros antiguos, nuestros ancestros de Bujutsu, más que nuestros deportistas de hoy en día, por muy buenos y admirados que sean, y a mucha honra.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Shihan

 

 





Hanbo Jutsu, clase de ayer 26/09/2017

27 09 2017

Apenas unos instantes de aplicaciones de hanbo jutsu basadas en trabajo libre previo de taijutsu

 

 

 





Tal día como hoy en el Hombu, hace 10 años

20 02 2017

febrero 2007, Bujinkan Hombu Dojo

Hatsumi Sôke:

“Tenéis que ser capaces de dejar vuestra humanidad de lado y convertiros en un monstruo si es necesario.”

“Tenéis que desprenderos de todo. Los ninja estuvieron desprendiéndose de todo lo innecesario durante mil años. Es lo que yo siempre he hecho. Ahora, he llegado al fondo. No tengo nada, por lo tanto soy libre.”

“Hay un viejo dicho: Si vas a luchar, usa un arma. Nosotros solemos entrenar lentamente y trabajamos muy a menudo a mano vacía. Pero tenéis que entender que todo esto hay que hacerlo igualmente con armas.”

“Quiero que entrenéis lentamente y cultivéis la calma interna”

“No dejéis que el adversario os sienta”

“Estamos estudiando los sentimientos. Yume Otoshi”

Nagato Sensei y Hatsumi Sôke

Nagato Sensei:

“En el dojo entrenamos lentamente. Si no eres capaz de hacerlo lentamente, entonces no serás capaz de hacerlo fuerte y rápido. La gente que solo entrena rápido y fuerte están engañándose a sí mismos.”

“No estés muy cerca ni muy lejos. Siéntete libre de ir por fuera o por dentro. Patéale una pierna o las dos. Por encima de todo, intenta hacerlo “limpio” y “sencillo”. No intentes forzar nada. Sólo usa el timming y la distancia y saca ventaja de las consecuencias naturales que de eso se deriven. Esto es Kukishinden Ryu Koppojutsu. ”

“No uses la fuerza muscular, tan sólo guíalo en la dirección débil.”

“Cuerpo + Técnica + Corazón = Sanshin”

Hatsumi Sôke proyectando a Nagato Sensei en técnica con kusari

 





Seis consejos Mahamudra (Budismo)

3 02 2017

Mahamudra es un método (o escuela, o rama) del Budismo tibetano. Se dice que contiene la esencia de las enseñanzas de Buda.

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Tiene 6 consejos fundamentales, que al leerlos me conectaron inmediatamente con nuestro Budo y las enseñanzas de nuestro maestro Hatsumi Sensei.

Los comparto aquí con vosotros y os dejo que reflexionéis sobre ellos.

1. No recuerdes, abandona lo que ya ha pasado.
2. No imagines, abandónate a lo que pueda llegar.
3. No pienses, abandónate a lo que está ocurriendo.
4. No examines, no intentes interpretar nada.
5. No controles, no trates de hacer que algo suceda.
6. Relájate, ahora, y descansa.

¿Creéis también que tienen conexión?

¡Bufu Ikkan!

Dani Esteban -Kôryu-