Entrenamiento fuera de la “zona de confort”

25 04 2018

“Sal de tu zona de confort”, una frase que se ha puesto muy de moda últimamente por todos los gurús de la autoayuda y el crecimiento personal.

En psicología la zona de confort designa un estado mental en que el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta a lo largo de su vida, desarrollando una rutina sin sobresaltos ni riesgos, pero también sin incentivos.

Pero también se define como zona de confort a cada uno de los lugares o situaciones donde un individuo se siente seguro, donde no existe riesgo alguno, ya sea en su hogar o en lugares que su mente interpreta como potencialmente bajos de riesgo. Esto causa una dependencia a ciertos lugares y no nos permite conocer otros escenarios productivos para la vida, y en nuestro caso, tampoco para el progreso marcial.

Aunque parece obvio, hay mucha gente que nunca lo hace. Y es muy importante salir del dojo, salir del tatami y entrenar en diferentes escenarios. Esto es algo que nuestra filosofía Ninpo lleva haciendo desde hace siglos. Y que debería ser materia obligatoria también hoy, en nuestros actuales grupos y dojos de la Bujinkan, si queremos mantener vivo ese espíritu ancestral.

En Bushi Dojo siempre apostamos por ello, durante 20 años hemos entrenado cientos de veces en la Naturaleza y en otros entornos, cosa que en los últimos tiempos, por diferentes motivos, se ha ido dejando de hacer, y que creo conveniente recuperar.

Pero en este breve artículo no me quiero referir al clásico ir entrenar en la montaña, a un claro del bosque, donde lo único que cambia es que en vez de 4 paredes y un tatami hay una explanada de hierba y cuatro piedras, que también, sino que hay mucho más que experimentar si queremos profundizar.

Practicar en la Naturaleza es algo fundamental, fuera de la “zona de confort” del dojo. Se puede entrenar como hemos dicho antes en una zona tranquila y accesible de bosque, pero también en alta montaña, en la nieve, o cerca del mar o en el propio mar…y en distintas épocas, con calor, con frío, con lluvia… y utilizar esa Naturaleza y esos elementos naturales tan propios de nuestro Ninjutsu para desarrollar trabajos y atributos que sólo en ese entorno pueden ser estudiados y practicados.

Ocultación y camuflaje, escape, orientación, trabajar entre las rocas y los troncos de los árboles, en ríos y cascadas, practicar primeros auxilios cuando no estamos cerca de la ayuda médica, conocimiento de las plantas y los animales, rappel, supervivencia (agua,abrigo, fuego, comida….), y por supuesto técnicas de combate en esos entornos más o menos hostiles.

Pero también podemos salir de nuestra zona de confort, en este caso del dojo, si vivimos en una ciudad, entrenar en ambientes urbanos es una necesidad también. Practicar rodamientos y caídas y técnicas de combate en zonas urbanas como puede ser un parking, el interior de un edificio en construcción o en una escalera de vecinos….técnicas usando vehículos (coches, motos, bicis…), usar un centro comercial para realizar ejercicios de seguimiento, vigilancia y rutas de escape, o aprender a cómo ocultar las armas en nuestra ropa de calle…

Y muchas más ideas que se te pueden ocurrir. Ponte a prueba. Vive nuevas experiencias para enriquecer tu budo y progresar. Es divertido e instructivo. Y además si no evolucionas estarás muerto en una situación real. Los “malos” no están en su casa jugando a las cartas, siempre están aguzando sus habilidades y buscando nuevas oportunidades de sorprenderte para sus fines contra tí. ¿Por qué tú no?

El Ninjutsu nos enseña todo eso, no lo olvidemos, no es un arte muerto, sus principios pueden ser aplicados perfectamente a nuestra situación y mundo actual, pero depende de nosotros, los instructores y los estudiantes, que realmente tengamos ganas de salir de la zona de confort y ponernos a prueba.

¡Sal y entrena!

Bufu Ikkan

Resultado de imagen de zona de confort

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La Mochila, por Kim Oliveras

18 05 2016

Hoy quiero recuperar un texto que escribió mi hermano marcial Kim Oliveras para este blog, en los inicios del mismo, hace exactamente 11 años, el 18 de mayo de 2005, cuando el blog aún estaba en pañales.

El texto, que sigue teniendo toda su fuerza y toda su vigencia, es una de las poquísimas aportaciones de Kim a este blog, y también fue incluido en el libro Budo es Vida, que aprovecho para comunicar que ya está también disponible en Amazon, además de en Lulu como hasta hace poco.

LA MOCHILA, por Kim Oliveras

En estos últimos años he conocido a muchísimos instructores de artes marciales, no solo de Bujinkan sino de la mayoría de los distintos estilos existentes, y he llegado a una conclusión. Todos cargamos con una mochila, la única diferencia está en el peso.
A medida que van entrenando y adquiriendo conocimientos, muchos instructores tienden a guardarlos en su mochila, atesoran esos conocimientos para ellos como si fueran riquezas que deben proteger y resguardar, y se olvidan de lo más importante. Se olvidan de compartir.

Las mochilas no pueden ser muy grandes ya que de lo contrario nos impedirán movernos con soltura. Por ello, cuando compartes los conocimientos que has guardado en tu mochila, liberas un espacio interior que te permite rellenarlo de nuevo con nuevos conceptos y experiencias, que harán que vayas creciendo como artista marcial y como persona. Esta rutina debe ser un flujo constante, ya que a la que dejas de compartir, la mochila se llena y provoca un sinfín de inconvenientes.

En la Bujinkan estos inconvenientes empeoran a medida que el instructor va subiendo de grado. Y ¿por qué empeoran? Pues porque el grado pesa mucho.

Imagínate a un instructor, pongamos por caso un 6º Dan, con una mochila llena de conocimientos que guarda celosamente como su tesoro secreto, ¡no vaya a ser que sus alumnos lleguen a saber tanto como él y le superen! Pues bien, con todo ese peso ya empieza a dar señales de agotamiento, pero es joven, está fuerte y puede con él. Un buen día llega a Japón y Sensei le dice “OK! Very good 7º Dan!”… Es justo en ese momento cuando empieza la caída, ya que al peso de la mochila que ya llevaba hay que añadir el del nuevo grado, y así irá aumentando el peso paulatinamente, día tras día, año tras año y grado tras grado. Cuando el peso de su mochila ya no le deje moverse correctamente se encerrará en su dojo, dejará de entrenar, seguirá sin abrirse y sin compartir, solo viajará a Japón para aumentar de grado y empezará a caer empujado por ese peso hacia el fondo de un pozo que solo tiene una salida.

¿Que cuál es la salida? Muy fácil, simplemente hay que vaciar la mochila.

Por favor, tú eres muy importante para la Bujinkan, de hecho todos lo somos. Recuerda pues vaciar tu mochila cada día, no cargues con un peso innecesario. Observa a Sensei, él nos da cada día mucho más de lo que podemos cargar. Aprende a no guardarte nada solo para ti, da todo lo que tienes en cada entrenamiento, en cada clase, entrena y enseña como si fuera la última vez que lo haces. Si lo piensas bien y miras a tu alrededor verás que lamentablemente podría serlo. Pero pensemos en positivo. Debemos ser conscientes de que cuanto mayor sea el nivel de nuestros alumnos mayor será el nivel de la Bujinkan.

Si te sirve mi experiencia, yo hace años que arrinconé mi mochila y ahora viajo sin equipaje. Desde entonces me siento mucho más libre y ligero.
Y por último, recuerda que el mejor instructor no es siempre el que más conocimientos atesora, sino el que más y mejor enseña.

Sigue entrenando y vaciándote en cada clase.

Kim Oliveras -Kôyû-
Bujinkan Bushi Dojo (Barcelona)

 

kim





Bushi Dojo recomienda Yamato Budogu

26 03 2015

Estimados amigos,

Como podéis ver, a partir de ahora en la columna derecha de este blog encontraréis un banner con acceso directo a la tienda de artículos marciales y de decoración japoneses Yamato Budogu, con quienes iniciamos colaboración.

Conocemos Yamato Budogu desde hace bastantes años, y estamos seguros de que sus productos serán tan estimados por vosotros como lo son para nosotros.

Hay muchas tiendas de artículos marciales y productos japoneses, pero pocas con la altísima calidad y el buen servicio que ofrecen nuestros amigos de Yamato.

Hay quien pensará que algunos de sus productos son caros, o al menos más caros que los que puede encontrar en otro lugar. Es cierto. Pero la calidad se paga. Y los productos de Yamato Budogu son para aquellos que realmente saben apreciar la genuina calidad de los artículos tradicionales japoneses.

Yamato Budogu tiene la sede en Kyoto y todos los artículos ofrecidos en su web están o bien manufacturados directamente en Japón por auténticos artesanos locales, seleccionados rigurosamente, o fabricados por empresas japonesas que ofrecen la máxima calidad. En algunos casos los productos se fabrican fuera de Japón pero son rigurosamente diseñados y la producción controlada desde Japón para obtener la máxima calidad.

En Yamato Budogu podéis encontrar multitud de artículos. Desde prendas de vestir como Samues o Jimbeis, Setta (sandalias), hasta colgantes de plata, réplicas de kabutos o máscaras Noh, tessens (abanicos), kakejikus, kamidanas, regalos, etc… pasando obviamente por todo aquello que podáis necesitar para vuestro entrenamiento: keikogis, tabis, hakamas, armas (iaito, bokken, jo, naginata..), bolsas porta armas… e incluso auténticos Shinkens antiguos y Yorois!

Yamato Budogu tiene secciones especiales para Aikido, Iaido, Ninjutsu, Kendo, Judo , Kyudo, Naginatado y Karate.

Además, en Yamato Budogu os atenderán en español puesto que uno de los responsables comerciales es un buen amigo argentino que vive allí desde hace 15 años. Así pues con Yamato Budogu y Bushi Dojo ¡todo son ventajas!

Visitad su web y si aún no la conocíais, os sorprenderéis gratamente.

Bushi-Dojo-Banner

Para celebrar este inicio de colaboración con Bushi Dojo, Yamato Budogu ofrece un cupón del 20% de descuento, para todos los lectores de este blog, en la compra de un artículo que hemos seleccionado especialmente para los practicantes de Bujinkan Budo.

El artículo promocionado son los All Black Jika Tabi “KAGE”, que están diseñados especialmente teniendo en cuenta todo lo bueno de otros tabis de exterior, y que además, entre otros extras cuentan con:

  • Una suela negra extremadamente blanda y flexible
  • Diseño exclusivo de la suela que ofrece máximo agarre
  • Diseñados anatómicamente con un arco de soporte en el puente del pie y refuerzos extra alrededor del talón,los laterales y la puntera

Personalmente tengo unos de estos desde hace unos años, y he de decir que no tienen absolutamente nada que ver con los “normales”, a los que estamos acostumbrados, sean de la marca que sean. Calzar estos tabis es jugar en otra liga.

Podéis verlos aquí (clicad la imagen para ir al artículo en la web):

Jikatabi-Kage

Con el cupón de descuento del 20%, por el precio de unos “normales” ¡podéis tener unos tabis de exterior excepcionales y diferentes!

Si queréis adquirirlos, el cupón de descuento a introducir en el momento del pedido es: Bushidojo

Y la oferta es válida hasta el 30 de abril de 2015.

Atención: el cupón de descuento es válido única y exclusivamente para este artículo. Iremos informando oportunamente de nuevas ofertas, productos seleccionados y promociones especiales.

Os animamos a visitar asiduamente la web de Yamato Budogu y comprar sus productos entrando a través de este vuestro blog, clicando en el banner de la columna derecha. De ese modo iremos acumulando puntos y teniendo la oportunidad de disfrutar de este tipo de ofertas especiales para los lectores de este blog.

Bushi Dojo & Yamato Budogu, Ichiban!

 

 

 





20 años de Bushi Dojo

5 05 2014

¿De verdad han pasado 20 años?

Dice el famoso tango de Gardel “que es un soplo la vida, que veinte años no es nada…
Pues sí, veinte años que han pasado como un soplo. 29 añitos tenía yo cuando montamos Bushi Dojo. Una locura. Y ahora, con casi 50 años a mis espaldas vuelvo la vista atrás y recuerdo todo lo que hemos vivido en el dojo durante todos estos años. Más alegrías que penas, eso es bien cierto. Desde aquel dojo propio en la calle Ciudad de Granada, montado con tanta ilusión y optimismo, hasta hoy. Hemos pasado por varias ubicaciones, hemos visto crecer a alumnos que eran apenas unos críos, muchísimos ya no entrenan aunque aún queda alguno de la Vieja Guardia. Pero muchos siguen siendo amigos que nos ha dado la Vida y el Budo, que es lo que nos unió. Mucho sudor, entrega, estudio y sacrificios de todo tipo para llegar hoy aquí.

logo dojo

No se bien cómo juzgar lo que hemos conseguido en todos estos años. Por una parte me parece un bagaje muy corto. Dentro de la Bujinkan mundial somos unos perfectos desconocidos, aunque tengamos el reconocimiento de Sensei y los Shihanes japoneses, pero estamos muy lejos de la popularidad en la Bujinkan, cosa que por otro lado jamás hemos tampoco perseguido ni nos ha interesado. Siempre hemos preferido pasar prácticamente desapercibidos. Sin pena ni gloria que dirán algunos. Tampoco hemos conseguido llegar hasta aquí con un gran número de alumnos, apenas una treintena de alumnos siguen a día de hoy con nosotros, algunos de los cuales aparecen de uvas a peras, pero al menos ahí están. Muchos, cientos, son los que han ido montándose y luego descolgándose de nuestro tren a lo largo de estos veinte años. La vida da muchas vueltas y es muy difícil mantenerse. El Budo no es un camino fácil ni para todo el mundo. Se pierde la ilusión, se van las ganas, cambios en la vida, en el trabajo, en la familia, siempre hay una excusa buena para dejarlo. Pero cuando hablas con algunos de ellos sobre esto, y te dicen que aunque lo hayan dejado tú siempre serás su maestro, y te agradecen infinitamente todo lo que dicen haber aprendido y disfrutado en nuestro dojo, eso vale mucho la pena, porque uno también tiene su corazoncito, y me quedo con eso.

gold medal

Medalla de oro de la Bujinkan recibida en 2013

No se cuántos años más continuará existiendo Bushi Dojo, al menos con nosotros al frente, con mi hermano Kim y conmigo. Doy por sentado que no habrá 40º aniversario, no me veo con 70 años dando clases. Mejor a estas alturas fijarse metas más cortas y posibles. Por eso quiero agradeceros a todos y cada uno de vosotros el estar aquí con nosotros, el formar parte de nuestras pequeñas vidas, los que entrenan y los que ya no, sus parejas, todos amigos que han llegado a nuestras vidas gracias a la Bujinkan y a nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, que no hemos de olvidar que si no fuese por él, hoy no estaríamos aquí, ni nunca nos hubiésemos conocido. Por eso quiero gritar ¡Gracias Sensei!  Y a vosotros, os emplazo el año que viene para celebrar aunque sea más modestamente el 21 aniversario.

Que los Kami os colmen de felicidad y bendiciones y ojalá volvamos a encontrarnos en 2015.

Bushi Dojo! AHÚ!

Dani Esteban -Kôryu- (Shihan Bujinkan Dojo)

Nota: en breve publicaremos un pequeño reportaje con fotos del evento celebrado este fin de semana.

 

EMOCIÓ

Emocionados al recibir una de las sorpresas que nos tenían preparadas los alumnos.

 





Reishiki – Reiho

23 12 2013

En muchas ocasiones habremos oído referirse al Reiho o Reishiki como “el saludo” o “las formas de saludar”. Sin embargo esa es una definición extremadamente simplista.

Como todos sabemos, el pueblo japonés ha extremado todo lo relacionado con “las maneras de hacer las cosas”, los llamados protocolos de actuación, las formas de etiqueta, los saludos, etc. Y todo este ceremonial tiene un origen y un significado y está cargado de fuertes simbolismos.

Estos protocolos o maneras correctas de actuación están presentes en el día a día de la vida japonesa. Tanto en el trabajo como en la escuela, como en cualquier tipo de relación social, incluso en las relaciones entre familiares y amigos íntimos. Nada escapa en Japón a la “forma correcta de actuar” en cualquiera que sea la situación.

Y por supuesto, en el Budo, en las artes marciales japonesas, estas formas y protocolos están muy presentes y vivas y el no respetarlos es indigno e inconcebible. Nosotros pues, como practicantes de un arte marcial japonés, aunque occidentales, no podemos ni debemos relajarnos en ello ni pasar por alto estas formas de actuación, que además forman una parte sustancial e intrínseca de nuestro arte, sin la cual ya no podría llamarse Budo.

Así pues, tenemos que saber que el Reishiki y el Reiho son todos aquellos rituales o protocolos del comportamiento que son necesarios mantener dentro del Dojo o fuera de él siempre que se esté practicando Budo o tratando con otros practicantes.

Específicamente podemos decir que Reishiki se refiere más a las formas ceremoniales y de etiqueta y el Reiho a las normas de cortesía propiamente dichas.

Reishiki y Reiho tendrían que ser una de las primeras cosas que aprendiera todo aquel que se aventura a entrar por primera vez en un dojo para convertirse en practicante de artes marciales japonesas. Sin embargo a menudo Reishiki y Reiho quedan relegados a actos puramente mecánicos, que muchas veces ni siquiera se entienden bien ni se valoran por parte de los occidentales, ni se sabe de donde provienen ni su significado. O lo que es peor, en muchas ocasiones ni se practican.

Lo más básico dentro del Reishiki/Reiho es el “saludo”. El saludo para los japoneses consiste esencialmente en una inclinación de cabeza, de mayor o menor grado según sea el respeto que se debe mostrar, ya sea por la circunstancia, la persona a la que se saluda, etc.  Este saludo simboliza humildad y respeto hacia la otra persona, y también puede significar amistad, admiración, cortesía, perdón, etc.

Aunque esto está cambiando bastante rápidamente entre las nuevas generaciones de japoneses, hay que saber que por norma general en Japón el contacto físico siempre se ha considerado una muestra de descortesía además de considerarlo antihigiénico. Por eso no es normal darse la mano ni tocarse como hacemos nosotros los occidentales. Abrazos, cogerse de la mano, palmeos en la espalda, etc., son prácticas consideradas bárbaras y fuera de lugar.

El saludo inclinando la cabeza tiene un profundo y antiguo significado que es el de “entregar la cabeza”. No en señal de humillación ni sumisión sino como ofrenda que implica confianza y respeto. Confío en tí y para demostrártelo te entrego mi cuello.

* En Japón el Reishiki fue desarrollado en gran medida durante el período Tokugawa (1603-1868). El gran movimiento neo-confucianista de la época fue el gran impulsor, infundiendo a la ceremonia del saludo el sentido jerárquico que lleva hoy en día. La idea de que toda autoridad proviene de un lugar superior y que todo el mundo tiene su lugar en el orden de las cosas se vio reforzada por el grado de inclinación al saludarse.

En la corte imperial siempre destacó el Reishiki, hábito adoptado por los bushi. La corte del shogunato adoptó estas costumbres y los samuráis de todo el país comenzaron a utilizar estos protocolos.
No pasó mucho tiempo, sin embargo, antes de que los bushi crearan sus propios protocolos distintivos de etiqueta. En la era Tokugawa la acción de inclinarse fue más allá de un simple reconocimiento de la autoridad llegando a convertirse en la forma de actuar correctamente en todo momento.

Podríamos extendernos mucho sobre los diferentes grados de inclinación, el tiempo dedicado a la inclinación etc etc pero eso supera con mucho el objetivo de este artículo y hay mucha información al respecto para los interesados que pueden dedicarse a buscarla.

En cuanto a nosotros, como budokas, debemos observar dicho saludo de inclinación de cabeza en diferentes ocasiones como muestra de respeto: al entrar y salir del dojo o de la zona de práctica, al encarar el Kamiza, al encarar al Sensei, al encarar a los Sempai (alumnos avanzados) y a los demás compañeros antes de empezar una práctica o realizar una técnica y al terminar la misma.

Saludamos al dojo o a la zona de práctica porque ese es el lugar donde vamos a adquirir el conocimiento que anhelamos.
Saludamos al Kamiza porque ahí están representados los valores de nuestra escuela y nuestros maestros y los maestros pasados.
Saludamos al Sensei porque representa la experiencia y de ese modo le mostramos nuestro respeto por su dedicación y esfuerzo por enseñarnos.
Saludamos a los Sempai porque ellos ya han recorrido el camino que nosotros aún tenemos que recorrer y su experiencia puede ayudarnos y guiarnos.
Saludamos a nuestro compañero de práctica porque él es la herramienta a través de la cual podré progresar en mi desarrollo marcial.
Saludar de forma sincera y profunda y con pleno sentimiento es una forma de liberarnos de nuestro ego y de vaciar la taza de forma que pueda ser llenada con nuevos conocimientos y experiencias. También es una forma de forjar nuestro carácter como verdaderos budokas, humildes y compasivos pero también fuertes y templados.
Reishiki y Reiho deben ser pues partes fundamentales de nuestra práctica puesto que representan un vínculo con nuestras antiguas tradiciones y maestros del pasado, sin los cuales nada de esto hubiese llegado a nosotros.
Pero las normas de etiqueta y las reglas de comportamiento no se limitan solo al “saludo” sino que van mucho más allá.  Incluyen aspectos tan importantes como la manera correcta de vestir, la actitud con las armas, la higiene, etc.
Creo importante repetir aquí algunas de las normas inherentes a nuestro Dojo, nuestro Dojo Kun, que todo alumno debe cumplir escrupulosamente. La no observancia de alguna de dichas normas de etiqueta y conducta debe ser corregida por parte de los Sempai o el Sensei, y la reiteración en su incumplimiento puede ser objeto de sanción o expulsión del Dojo:

• Una vez dentro del Dojo, y antes de que empiece la clase, se evitará el alboroto, el hablar y reír en voz alta, y se dedicará el tiempo a charlar pausadamente con los compañeros, realizar un calentamiento, estudiar las técnicas básicas o simplemente a estar en Seiza preparando nuestra mente para el entreno.
• La puntualidad debe ser observada estrictamente por los alumnos. Si un alumno llega tarde a una clase, solicitará permiso para acceder a la sala y una vez obtenido procederá a realizar el saludo correspondiente y esperar instrucciones para incorporarse a la clase.
• Mientras el instructor muestra y explica una técnica, el alumno permanecerá atento, en Shizen o Seiza, sin hablar con otros compañeros, y nunca tumbado o apoyado en la pared o columnas en posición indolente, etc.
• Antes de comenzar a practicar una técnica con nuestro Uke y al terminar cada técnica, lo saludamos mostrando agradecimiento por la cooperación.
• No está permitido abandonar la sala de entrenamiento antes de la hora de finalización de la clase. Si eso fuese necesario, se debe solicitar permiso previamente al instructor a cargo de la clase.

• No está permitido comer durante las clases, únicamente se permite beber agua, zumos o similares.

• Cualquier duda acerca de una técnica se resolverá solicitando ayuda al instructor, no al compañero de la pareja de al lado puesto que eso interrumpe su propio entrenamiento. Es tarea del instructor ayudar a resolver las dudas existentes.

• El Dojo es un lugar para el silencio y la práctica marcial. Si es necesario comunicarse con los compañeros, hacerlo con educación y en voz baja.

• Las armas para la práctica deben colocarse en un lugar apartado de la zona principal de entreno, donde no molesten a nadie y nunca en posición vertical apoyadas en las paredes o en lugares altos donde puedan caer. Tampoco en lugares de paso donde se tenga que saltar sobre ellas para poder pasar. Lo mismo para los objetos personales que deban permanecer en la sala de entreno.

• Las armas se deben tratar con el máximo respeto, nunca entregarlas al compañero de cualquier manera (dirigiendo el filo o la punta hacia él) y nunca se utilizarán las armas de otra persona si haber pedido el permiso necesario a esa persona o al instructor en caso de tener que utilizar un arma que no te pertenece.

• La forma para dirigirse al instructor que está impartiendo la clase es mediante la palabra japonesa “Sensei”.

• El uniforme de entrenamiento (Keikogi) y los tabis deben mantenerse en buen estado, y llevarlos limpios y bien colocados, evitando que desprendan malos olores.

• No es obligatorio pero si muy recomendable vestir ropa interior bajo el keikogi, camiseta (preferentemente negra y de algodón), ropa interior bajo el pantalón del keikogi y calcetines bajo los tabis. Esto empapa el sudor y ayuda a mantener el keikogi más limpio durante más tiempo evitando los malos olores.

• No se permite entrenar con anillos, relojes, colgantes, pulseras o pendientes, piercings, etc., ni cualquier objeto que pueda causar molestias o lesiones a uno mismo o a los compañeros. El pelo largo se sujetará durante el entrenamiento con el mismo fin.

• No se permite entrenar con las manos sucias ni con las uñas largas.

• Al final de la clase debemos recolocarnos de manera adecuada el keikogi y el obi antes de proceder al saludo. Esta operación se efectúa dando la espalda al Kamiza.

• Durante el entreno permanecer siempre alerta y manteniendo el espíritu guerrero. Las técnicas se trabajan de la manera más real posible evitando eso sí en la medida de lo posible las lesiones.

• Siempre mantener un espíritu de camaradería y respeto por nuestros compañeros de entreno pero sin faltar a la seriedad de la práctica.

• Si durante la práctica resultamos lesionados debemos aceptarlo con resignación y espíritu de superación como parte inherente de nuestro entrenamiento. Nunca habrán rencillas ni rencores puesto que ninguna lesión provocada por un compañero será intencionada. Un alumno que lesione a otro intencionadamente será expulsado del dojo.

• Es necesario ser consciente de que nuestra presencia en un Dojo y en una tradición marcial es una decisión propia y no estamos ahí por casualidad o accidente. Nosotros lo hemos elegido y hemos decidido formar parte de esa comunidad y de ese legado histórico y tradicional. Si no estamos dispuestos a seguir sus normas y reglas debemos abandonar la práctica.

El Dojo es tu casa y los compañeros son tus “buyu” (hermanos marciales). Cuida y respeta tu casa y a los tuyos.

Dani Esteban -Kôryu-

Shihan Bujinkan Budo Taijutsu

Bushi Dojo – Barcelona

* Párrafo copiado con permiso del blog http://kohaido.blogspot.com.es/  cuyo artículo sobre el Reishiki ha servido también de inspiración para completar este.





¿Se acerca el fin de un ciclo en la Bujinkan?

21 11 2013

Entré en el mundo Bujinkan en el ya lejano año 1987, pronto hará de eso 27 años, casi una vida. En 1990 tuve el inmenso placer de asistir al primer Tai Kai que se celebraba en España, Torremolinos 90, y pude disfrutar por primera vez de las enseñanzas de nuestro amado Sôke Hatsumi en directo. Un poco más tarde tuve el honor de formar parte de la organización del Tai Kai de Barcelona 92, que en realidad tuvo lugar en Lloret de Mar, provincia de Gerona.

Ya por aquel entonces se rumoreaba que el fin estaba cerca, que Sensei pronto se retiraría y dejaría paso a un nuevo Sôke… y estos rumores, junto a otros tantos, como el de la demolición del Hombu Dojo o la construcción de un hotel-dojo-museo, etc., se han ido repitiendo y esparciendo incesantemente, cada cierto tiempo, durante los últimos veinte años. Hasta hoy.

Pero hoy es diferente. Han pasado más de veinte años y dentro de tan solo once días nuestro Sôke cumplirá 82 años. Y hace poco estuvo hablando con un Shihan de reconocida fiabilidad y prestigio y algunas de las cosas que el Sôke le comentó a este Shihan han salido a la luz a través de una multiconferencia online que mantuvo con varios miembros de la Bujinkan.

El Shihan en cuestión no es otro que Phillip Legare y nosotros hemos tenido acceso a esa información gracias a mi hermano el Shihan Elías Canal de Asturias que estuvo conectado a dicha conferencia.

Según esta información el Sôke asume que en breve el Honbu será por fin demolido para dejar paso a la ampliación de la estación de tren de Atago (Noda-shi). Al parecer esto está ya confirmado y las obras comenzarán en breve con la consecuente demolición de nuestro querido Hombu Dojo. Al parecer Hatsumi Sôke ha buscado ya un nuevo local, en alquiler, para la construcción del nuevo Hombu Dojo. Sensei hizo mucho énfasis en que no era de su propiedad, sino en régimen de alquiler. Este nuevo dojo estará muy cerca del actual y el cambio al nuevo sitio se realizará en breve.

Sensei habló también de que el tema de este año había sido Shizen, escrito como Shi = 4 niveles o estados de Zen (actitud mental), y que el tsurugi fue el vehículo para transmitir este mensaje, no el objetivo. Posiblemente esto sea parte de la base del tema de trabajo del año que viene.

El Sôke comentó también que es necesario escuchar a Nagato Sensei, pues es una voz que habla con autoridad sobre los temas que tienen que ver con la Bujinkan. Y a su vez comentó que su ciclo estaba por concluir, ya que él comenzó con 42 años su singladura como Sôke, y pronto se cumplirán ya 42 años ejerciendo como tal. Si los cálculos no me fallan eso sucederá en 2015. Sensei habló de “colgar los tabis” ya que Mariko Sama está muy delicada y él quiere estar más pendiente de ella.

Todos sabemos que esto tiene que llegar algún día mal que nos pese. Personalmente me entristece mucho la demolición del Hombu Dojo, un lugar mágico y poderoso donde hemos vivido experiencias maravillosas e inolvidables, y el hecho de que posiblemente no pueda volver a disfrutar más de él, me llena de amargura.

Y ¿qué decir de la posible próxima retirada del Sôke? Con el comentario sobre Nagato Sensei, ¿está el Sôke queriendo darnos alguna pista sobre su posible sucesión? Nadie lo sabe. Ahora mismo todo son elucubraciones. Todo esto no son más que palabras. Con nuestro Sôke nunca se sabe que va a pasar en el instante siguiente. Está en contínuo movimiento, siempre fluyendo y adaptándose, henka, banpen fugyo…

Pero seguramente los hechos llegarán algún día. Y no por tener asumido desde hace años que llegaría ese día tarde o temprano, me resulta más fácil de aceptar. No me puedo imaginar mi camino marcial sin la luz del Sôke guiándome. No concibo la Bujinkan sin Hatsumi Sensei al frente. El día que ese momento llegue habrá acabado un ciclo en la Bujinkan, y un ciclo de mi vida habrá llegado también a su fin.

Pero probablemente otro ciclo nuevo nacerá.  ¿Cómo será? ¿Qué sucederá? No lo se. Solo se que el futuro no existe. La única verdad es el momento presente. Por eso es importante vivir intensamente el presente y disfrutar cada minuto. Por que no sabemos que nos deparará el futuro. Ni siquiera sabemos si habrá futuro. Mirad Filipinas por ejemplo…

Por eso animo a mis alumnos que todavía no han ido nunca, y a todo el mundo, a viajar a Japón lo antes posible para respirar junto al Sôke una vez más, todo lo que puedan. Mientras él esté al pie del cañón la magia seguirá viva. Atesorad eso en vuestro corazón porque es algo muy grande. Y llegará un día en que ya no podremos volver a repetir la experiencia. ¿Que no daría un estudiante de bellas artes por pasar unos momentos de su vida junto al genio Dalí? ¿O un estudiante de música por pasar unas horas con el genio Beethoven? Hatsumi Sensei es un genio de las artes marciales. Y genios no nacen todos los días. Nosotros tenemos la suerte de poder disfrutar de uno. De nuestro Sôke.

¡Larga vida al Sôke!

Dani Esteban -Kôryu-

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Momentos mágicos. Hatsumi Sôke junto a Nagato Sensei nos entrega la medalla de oro de la Bujinkan a mi hermano Kim Oliveras y a mí. Mayo 2013. Hombu Dojo.





Alumno / Cliente

18 11 2013

Según el Diccionario de la RAE (Real Academia Española)

alumno, na. (Del lat. alumnus, de alĕre, alimentar).Discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo o de la escuela, colegio o universidad donde estudia.

cliente. (Del lat. cliens, -entis).Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.

¿La diferencia está bastante clara, no es así?

Mi objetivo como “maestro” de artes marciales es tener alumnos, no clientes, pero esa es una variable que queda fuera de mis posibilidades, hoy en día no depende de mí. Es cada persona la que elige si quiere ser un alumno o un mero cliente. La persona decide. Y en función de su decisión obtendrá a cambio lo que merece y demanda, en cada uno de los estatus, alumno o cliente.

Un dojo de Budo NO es un gimnasio comercial, aunque en nuestro caso esté ubicado en el interior de uno de ellos por los beneficios logísticos y técnicos que ello nos aporta, y por la imposibilidad material de disponer de un dojo propio al estilo tradicional. Pero ahí acaba toda similitud.

El cliente de un gimnasio paga una cuota mensual y por ese dinero tiene derecho a la utilización de los servicios que el centro le ofrece, desde el uso de las máquinas, piscina, sauna, diferentes elementos, clases dirigidas, etc.

En las clases dirigidas, el cliente paga para poder asistir a las sesiones de una disciplina, que son impartidas por un profesor especializado en la misma, y que tienen una duración determinada. Esta disciplina puede ser desde un arte marcial a una clase de gimnasia o una disciplina aérobica, spinning, etc. El cliente no está obligado a nada más que a comportarse con la debida educación y respeto y seguir la clase como tenga a bien hacerlo. El profesor tiene la obligación de dirigir la clase y de guiar a los asistentes a la misma de la mejor manera posible, corrigiendo cuando sea oportuno y poco más. Una vez acabada la clase, la relación ha acabado hasta la siguiente clase. Se trata de una mera transacción comercial. El cliente, recordemos la definición de la RAE (persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa), paga para que le den una clase, la realiza y se marcha. Punto y final. Volverá a requerir los servicios, es decir, irá de nuevo a clase, cuando le apetezca, puede ser a la siguiente clase o dentro de un mes. El decide. Paga por ello y obtiene lo que quiere. La relación con su profesor no va mucho más allá, no pasa en muchos casos del mero saludo, alguna frase cordial, los comentarios propios de los ejercicios que se realizan y poco más.

En Budo, ese es el “alumno” que NO me interesa, ni creo que interese a ningún maestro de artes marciales que se precie, aunque bien es cierto que en algunas ocasiones, ese tipo de alumno-cliente es el que ayuda a mantener el dojo, ya que su aportación económica hace que el dojo pueda subsistir y mantenerse y que los verdaderos ALUMNOS puedan seguir entrenando.

Y el ALUMNO entonces, ¿quién es? ¿qué espero yo de un alumno? ¿a quién considero mi alumno?

El alumno es aquel que se involucra, que se implica. Que se mete dentro. Que quiere estar ahí, que participa activamente. Que tiene una actitud de compromiso. Compromiso con el arte, compromiso con el dojo, compromiso con sus compañeros, y por supuesto compromiso con su maestro. El verdadero alumno es aquel que quiere obtener todos los conocimientos que posee su maestro. Y para ello pregunta, pide, exige, demanda atención, hace lo que sea para estar el máximo tiempo posible con su maestro, en el dojo y también fuera de él. El verdadero alumno es una mosca cojonera. Es como un perro glotón. Tanta carne le pondrías y tanta se comería. Hasta reventar. Al verdadero alumno lo tiene que dosificar su maestro, hasta aquí, mañana más.

La relación alumno-maestro no es algo de unas horas a la semana, martes y jueves de tal hora a tal hora y algunas clases extras o cursillos. Es mucho más. El dojo no es sólo el lugar físico donde se imparten las clases. El dojo es también la mesa del bar donde se charla después de clase tomando algo, es el grupo de Facebook donde se intercambian ideas y comentarios, es un blog en internet, es el e-mail, es el conjunto de herramientas y lugares, físicos y virtuales, que te permiten estar en contacto continuo con tu maestro y con sus enseñanzas, con tus compañeros y con el arte que has elegido. El dojo y la relación alumno-maestro se viven todo el día, desde que te levantas hasta que te acuestas. No hay más.

En todos los dojos hay clientes y hay alumnos. Personalmente no me interesan los clientes. Me interesan los alumnos. Y sí, me iría fantástico a nivel económico tener 50 ó 100 clientes. Pero no sería feliz. Y como no vivo de esto, de las artes marciales, prefiero mil veces tener 4 alumnos que 50 clientes.

Mis alumnos obtendrán de mí lo que deseen. Estoy aquí para eso, para ayudarles en su crecimiento marcial, y también porque no, ayudarles y aconsejarles fuera del ámbito marcial si ellos lo desean y me es posible. Dicen que la experiencia es un grado, y es verdad. Los clientes en cambio obtienen aquello por lo que pagan. Ni más, ni menos.

Pero el Budo no se compra con dinero.

Un alumno es como un buen vino reserva. Madura lentamente en la barrica (el dojo), manteniendo una intensa y contínua relación con el maestro enólogo, que lo mima y lo cuida hasta alcanzar el punto exacto de excelencia.

Un cliente en cambio es como un vino barato en tetrabrick, sin alma, sin vida, sin sabor ni aroma ni textura.

Tú decides si quieres ser alumno o cliente.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan cosecha del 87