El esperado libro de Sean Askew: Linaje Oculto, los ninja del Clan Toda

22 05 2019

Linaje Oculto. Los ninja del Clan Toda

Durante el siglo pasado, decenas de libros y ensayos han sido escritos sobre el arte del Shinobi o ninjutsu
intentando interpretar la verdad que se encuentra dentro de este laberíntico sistema simbólico y para ampliar sus aparentemente impenetrables leyendas. Pero esta obra literaria es diferente: ancla su análisis al iluminar y sacar a la luz varios eventos históricos clave, y explora un aspecto raras veces considerado de la historia ninja… la cetrería. Averiguar sobre la historia temprana del ninjutsu, y encontrarse con sus muy influyentes miembros— incluyendo a Koga Saburo, Togakushi Daisuke, y varios dirigentes de la zona de lga. Adentrarse en las sombras, descifrar los secretos y profundizar en la la misteriosa historia del ninja. Obtendrás una vista increíble de un hasta ahora linaje oculto, el Togakure Ryu.

Sobre el Autor:
Sean Askew es practicante de Bujinkan desde hace mucho tiempo y alumno personal del gran maestro de Togakure Ryu, Hatsumi Masaaki. Vivió y entrenó durante más de 15 años en Tokyo, Japón y luego pasó varios años viviendo en China, viajando e investigando las raíces de las artes marciales.
Actualmente reside en Novi, Michigan, con su familia, y dirige un pequeño club de artes marciales fuera de su casa mientras trabaja en el sector de la producción automotriz japonesa como agente de compras avanzado. Visita Japón varias veces al año para continuar su entrenamiento y es uno de los instructores más solicitados del arte en el mundo occidental.

El libro de momento sólo está en su versión original en inglés. Pedidos aquí: https://bkrbudo.com/book/

Anuncios




Shurikenjutsu – Mis primeras experiencias en la escuela Meifu Shinkage Ryu

2 04 2019

Este artículo lo publiqué en 2010 en el foro de artes marciales Hispagimnasios

No había vuelto a verlo ni tenerlo en mente hasta esta semana pasada cuando topé con él por casualidad. Su relectura me ha traído muchos recuerdos y nostalgia. Espero que os guste.

(Lo he puesto al día con algunos datos sobre la escuela actualizados a día de hoy)


El Shurikenjutsu es el arte marcial que consiste principalmente en el lanzamiento de hojas afiladas contra el enemigo. Shuriken significa de manera aproximada “hoja o cuchilla oculta en la mano”.

Yasuyuki Otsuka Sensei, Sôke de Meifu Shinkage Ryu lanzando shuriken
Yasuyuki Otsuka Sensei, Sôke de Meifu Shinkage Ryu lanzando shuriken

Sería a primeros del año 2004 cuando charlando vía email con un colega norteamericano de la Bujinkan, que residía entonces en Japón y con el cual mantenía contacto esporádico sobre temas de entreno etc., salió en una de nuestras conversaciones cibernéticas el tema de la práctica de otras artes marciales en Japón, aparte de la que nos unía a los dos. Mencionaba yo, que de tener la posibilidad de residir allí durante un tiempo, cómo él hacía desde varios años atrás, me encantaría poder adentrarme en el estudio de otras escuelas de artes marciales para saborear aún más intensamente las posibilidades que a ese respecto ofrece el país nipón.

Para mi sorpresa, mi colega, Danny Fletcher*, me comentó que él ya lo hacía, y que estaba estudiando desde hacía un par o tres de años si no recuerdo mal, Kyudo y Shurikenjutsu.

¿¡Shurikenjutsu!? Mi sorpresa fue mayúscula pues yo desconocía totalmente que quedase vivo, algún arte marcial o escuela “per se”, que se dedicase exclusivamente al lanzamiento y utilización del shuriken (hojas arrojadizas). Ignorante que es uno.

Obviamente yo, como practicante entonces desde hacía unos diecisiete años del mal llamado simplemente Ninjutsu de la Bujinkan del Sôke Masaaki Hatsumi Sensei, conocía y practicaba el shurikenjutsu, principalmente con las hojas en forma romboidal conocidas como Shaken o popularmente “estrellas ninja”, pero no como un arte marcial completo para entendernos, sino como un arma más dentro de todo el arsenal posible. Pero por las circunstancias de la vastedad de nuestro arte marcial los entrenamientos de shurikenjutsu eran bastante esporádicos y más bien autodidactas puesto que aparte de algunas demostraciones, poco se nos había enseñado del arte del lanzamiento en sí, y menos aún había tenido ocasión de profundizar. Y aún menos todavía con los bo-shuriken (shuriken de una sola punta en forma de clavo de sección cuadrada o cilíndrica, etc).

Continuó Danny explicándome que en Japón continuaban vivas aún tres escuelas dedicadas casi en exclusiva al arte del Shurikenjutsu, y que él pertenecía a una de ellas, Meifu Shinkage Ryu, cuyo Maestro en Jefe residía en Tokyo e impartía clases regularmente.

Como si algo dormido hasta entonces se despertase en mi interior, mi entusiasmo se desbordó de inmediato por el asunto, ya que el shuriken me atraía profundamente y de inmediato me puse a investigar sobre el tema, buscando información sobre las diferentes escuelas, etc. A veces es necesario un empujón de este tipo para darte cuenta de que eso es algo que en realidad anhelabas pero que estaba latente, esperando la oportunidad propicia para salir a la luz.

Quedé con Danny que en mi próximo viaje anual a Japón para continuar mi estudio de las artes marciales de la Bujinkan, al cabo de unos meses, haríamos lo posible para que pudiese asistir a una clase de shurikenjutsu de la escuela Meifu Shinkage Ryu. Esa posibilidad me tenía alucinado y contaba las semanas que faltaban para mi viaje.

Por fin llegó el momento de viajar nuevamente a Japón, pero lamentablemente durante el período que yo tenía previsto permanecer en Japón, Otsuka Sensei, Maestro en Jefe de Meifu Shinkage Ryu, no iba a impartir ninguna clase. Todo mi gozo en un pozo. Sin embargo, Danny se ofreció amablemente a darnos una clase, junto a dos compañeros de la Bujinkan que habíamos viajado juntos desde Barcelona, en el patio trasero de su pequeño apartamento. El llevaba ya un par de años de práctica en la escuela, si no recuerdo mal, y por supuesto aceptamos encantados, ya que era una oportunidad excelente de tomar un primer contacto con una verdadera escuela dedicada casi en exclusiva al arte del shurikenjutsu.

*Danny Fletcher fue el primer occidental en ser admitido como alumno de Meifu Shinkage Ryu y en obtener el grado de Shodan (1er dan) de la escuela, como alumno directo del Sôke Yasuyuki Otsuka Sensei. Danny falleció en agosto de 2012 por un tumor cerebral


La escuela Meifu Shinkage Ryu fue fundada por Chikatoshi Someya Sensei, que empezó su entrenamiento en la escuela Katori Shinto Ryu (rama de Sugino Sensei) en los años 30, y continuó en ella hasta los años 70 del siglo XX. El Shuriken jutsu era su punto fuerte en la escuela Katori Shinto y tras alcanzar el grado de maestría completa en la misma, solicitó permiso para formar su propia escuela de Shurikenjutsu aparte de Katori Shinto ryu, el cual le fue concedido, y realizando algunas modificaciones formó su propio estilo en los años 70 creando así esta escuela. Meifu Shinkage ryu es por tanto un Gendai Budo con profundas raíces en uno de los Koryu más tradicionales de Japón.

Chikatoshi Someya Sensei era un gran investigador e historiador del tema shuriken y trabajó muchas técnicas y tipos diferentes de shuriken usados en otros ryu. A lo largo de su libro “Shuriken Giho”, sólo disponible en japonés, describe diferentes hojas y métodos de lanzamiento. Como ya he comentado antes, Someya Sensei era un experto en Katori Shinto Ryu, que utilizaba una gran variedad de hojas. Sin embargo, en su escuela introdujo unas parecidas a las de Shirai Ryu para que fueran usadas por los principiantes, ya que era más fácil aprender las bases del arte con ellas.

Someya Sensei  murió en Junio de 1.999 y fue sucedido por Yasuyuki Otsuka Sensei, que había entrenado con él desde 1.985, convirtiéndose así de facto en el nuevo Sôke de este ryu, si bien este título de Sôke no le fue concedido por la familia Someya de manera oficial hasta el año 2009.  Actualmente Otsuka Sensei tiene un dojo principal en Tokyo y dos delegaciones más en Japón, una en Kyushu y otra en Kansai, contando con unos 30 alumnos en Japón. Además de esto, existen varias delegaciones oficiales en el mundo (Official Branches) así como grupos autorizados de entreno (Keikokais). En la web de la escuela podéis encontrar sus localizaciones.

En el año 2.010, Otsuka Sensei salió por primera vez de Japón para impartir dos seminarios en Estados Unidos y a partir de ahí el interés por su escuela fue aumentando en el mundo y fue viajando por el mundo impartiendo cursos para darla a conocer.  En total no llega a 200 el nº de practicantes en todo el mundo, lo cual puede dar una idea de lo extremadamente minoritario de este arte marcial. El objetivo de Otsuka Sensei es dar a conocer este arte al mundo para evitar que se pierda en el olvido como ya ha sucedido con tantas otras escuelas.

Chudan no Kamae
Chudan no Kamae

Dentro de la escuela Meifu Shinkage Ryu, además del shurikenjutsu, también se practica aunque en mucha menor medida, el Fundo Kusari jutsu (cadena con peso) y el Kakushi Buki jutsu (Armas pequeñas y escondidas).

Fundo Kusari de MSR
Fundo Kusari de MSR

El significado aproximado de Meifu Shinkage Ryu sería algo así como “Grupo de búsqueda del conocimiento de la verdad escondida en las sombras”. La idea de Someya Sensei era que la verdadera esencia de las cosas está escondida en las sombras, está oculta, en la parte de las cosas que no se ve a simple vista. Es un concepto parecido en cierto modo al de Kyo-jitsu, tan conocido por los practicantes de las artes marciales Bujinkan de Hatsumi Sensei.


Quedamos con Danny Fletcher en su diminuto apartamento una mañana temprano para la clase prometida, la cual constituyó para mí una espléndida revelación.

La clase duró unas tres o cuatro horas durante las cuales nuestro amigo Danny se esforzó con paciencia infinita en inculcarnos los rudimentos básicos del lanzamiento de shuriken de la escuela Meifu Shinkage Ryu.

Estuvimos lanzando primeramente con los Hashí (palillos de comer) afilados contra una plancha de porexpan, primero desde Seiza y luego de pie atendiendo a sus explicaciones y procurando coger los movimientos precisos, antes de pasar al pequeño patio trasero, más bien un balcón, donde Danny tenía colocada verticalmente en un extremo una estera de tatami contra la cual estuvimos posteriormente lanzando los shuriken reales de acero al carbono realizando el kata fundamental de lanzamiento, con su Reiho correspondiente, etc.

La revelación fue descubrir para mi gran sorpresa que existía una técnica, un método preciso y exacto, que permitía que si todos los movimientos requeridos se realizaban correctamente, el shuriken se clavaba en la diana de forma precisa y sin error posible. Hasta ese momento yo creía, en mi gran ignorancia sobre el tema, que el hecho de que el shuriken se clavase o no, era casi casi una cuestión de suerte, y en el mejor de los casos una habilidad que pocos privilegiados podían alcanzar. Nada más lejos de la realidad. Del mismo modo que cuando uno sabe realizar perfectamente un Kote Gaeshi, (por poner un ejemplo de una luxación básica y común a muchos estilos), y en el momento en que tiene el agarre sabe con total seguridad, de manera inconsciente, que si realiza el movimiento correcto en el instante preciso, la luxación se producirá con toda seguridad sin apenas posibilidad de fallo, fue un gran regalo en aquel momento descubrir que lo mismo sucedía con el lanzamiento de shuriken. Existía una técnica precisa que dejaba aparte el azar, y que si se realizaba de la manera correcta permitía que el shuriken alcanzase su objetivo sin error posible.

Lanzamiento de shuriken por Otsuka Sensei
Lanzamiento de shuriken por Otsuka Sensei

El problema vino al mismo tiempo al descubrir, como es normal por otra parte, que para poder llegar a lanzar con un poco de precisión y seguridad se requerían muchísimas horas de entrenamiento. Aquello no era nada fácil sino todo lo contrario. Era un arte marcial con todas las letras y no un mero divertimento, y para ser dominado se requería una dedicación plena, constante y rigurosa, como en cualquier otro arte marcial.

Mi primer lanzamiento con shuriken real, a distancia mínima, se clavó en el tatami aunque con poca fuerza, mientras que los cuatro restantes fallaron estrepitosamente. El movimiento del cuerpo, pies, brazo y mano debe ser un todo armónico para que el shuriken describa la trayectoria perfecta y acabe clavándose en la diana. Algo muy difícil de conseguir en todos y cada uno de los lanzamientos.

Mientras Danny clavaba los shuriken uno detrás de otro con una aparente pasmosa facilidad y sin esfuerzo, al mismo tiempo que nos daba las pertinentes explicaciones sobre cómo debían realizarse los movimientos correctamente para tener éxito, nosotros seguíamos intentando que alguno de nuestros lanzamientos se clavase de manera correcta en la diana, cosa que poco a poco fuimos consiguiendo hasta obtener una mínima base y noción de cómo hacerlo.

Al final de la larga sesión de entreno salimos contentos como niños con la sensación de haber descubierto un nuevo mundo, y con los primeros rudimentos de la base bastante bien aprendidos. Eran los cimientos del edificio que poco a poco empezaría a construir ya que la decisión estaba tomada. Meifu Shinkage Ryu me había atrapado poderosamente.

Ese mismo día por la tarde compramos una pieza de tatami de puzzle y unos Hashí apropiados y desde ese instante comencé a entrenar un rato a diario en la habitación de nuestro Ryokan, hábito que continuó desde entonces y durante los siguientes meses sin descanso.

Ya de regreso en Barcelona continué mi práctica de lanzamiento en solitario con los palillos y seguí en contacto asiduo con Danny para consultarle mis dudas y preguntas a medida que iba progresando en mi entrenamiento. Al cabo de unos meses Danny me envió unos dvd’s caseros que había grabado con filmaciones y explicaciones del trabajo de base, diferentes ejercicios, notas personales, etc., los cuales se convirtieron en mi biblia particular, una valiosísima ayuda para poder seguir progresando lejos de un maestro.

El punto más positivo que tiene la práctica del shurikenjutsu es que es una práctica en solitario. No necesitas un compañero de entrenamiento. Solo tú, los shuriken y la diana. Es obvio que lo ideal es tener un maestro cerca que te guíe y te corrija en persona pero a diferencia de otras artes marciales, cuando tienes las bases fundamentales bien aprendidas, es posible progresar en el arte sin asistir a clases regularmente, si bien más lentamente, pero con tenacidad y ganas todo es posible. El punto negativo es que es fácil caer en el desánimo al no tener cerca a un maestro que te ayude en persona, te anime y te dirija. Pero como he dicho antes, con tenacidad, muchas ganas y perseverancia, es posible conseguirlo.

Durante todo un año estuve practicando en solitario simplemente con los palillos y la ayuda de los vídeos de Danny Fletcher así como con sus consejos vía email hasta que tuve la oportunidad de conocer al Sôke Otsuka Sensei y entrenar con él en mi siguiente viaje a Japón.

Los Shuriken de Meifu-Shinkage ryu son de base cuadrada y forma recta, hechos de acero al carbono con una longitud de entre 14 cm y 15 cm y una anchura de entre 6 mm y 7 mm. La longitud de la punta es de 25 mm.

Shuriken estándar de MSR
Shuriken estándar de MSR

Por lo tanto, son unos shuriken pequeños y ligeros, muy prácticos para el transporte. La distancia máxima de efectividad es de aproximadamente 4 ken, es decir, 7.2 metros.

Se lanzan en tandas de cinco shuriken cada vez y las distancias de lanzamiento van progresando de medio ken (90cm) en medio ken a medida que la habilidad del practicante lo permite hasta alcanzar los anteriormente citados 4 ken.

La técnica básica  de lanzamiento se conoce como Shomen-uchi, lanzamiento vertical de arriba abajo con trayectoria parabólica hacia el enemigo y hay dos formas fundamentales de agarre, llamadas Jiki-daho (agarre normal) y Hanten-daho (agarre inverso), esta última reservada para distancias largas, más allá de los 3 ken (5,4 metros).

Los estudiantes de Meifu Shinkage ryu practican principalmente el shuriken. Sin embargo, Someya sensei estableció la Meifu Shinkage ryu como una escuela de Budo en la cual también se estudian varias otras armas escondidas tradicionales japonesas además del shuriken. Una de ellas, que Someya sensei valoraba mucho, es el Fundo kusari (también conocido como Manriki kusari), una cadena con un peso en un extremo y un anillo al otro extremo. El Manriki kusari “tradicional” y más conocido es igualmente una cadena pero con un peso en cada uno de los extremos. El Fundo Kusari se puede camuflar en la mano debidamente doblado y es muy práctico para transportar. Todas estas armas pequeñas, Fundo Kusari, Kakute, Shoken, etc., reciben el nombre genérico de Onken, que significa armas ocultas.

Manejo del Fundo Kusari
Manejo del Fundo Kusari

Como he comentado anteriormente, la práctica del Shurikenjutsu es una práctica a largo plazo y lleva mucho tiempo adquirir un alto grado de habilidad.  Existen diferentes formas de lanzar, o técnicas de lanzamiento en el Shurikenjutsu, como son Shomen-uchi (lanzamiento vertical de arriba abajo directo de frente al enemigo), Gyaku-uchi (lanzamiento lateral), Za-uchi (lanzamiento desde Seiza), Aruki-uchi (lanzar mientras caminas), Shitate-uchi (lanzamiento de abajo arriba), Hashiri-uchi (lanzamiento mientras corres), Ne-uchi (lanzamiento desde la posición de estirado), etc. Pero de todas ellas, la forma fundamental y más importante de lanzar Shuriken es “Shomen-uchi” y es por lo tanto la que debe ser aprendida en primer lugar por el practicante. Las otras técnicas de lanzamiento son aplicaciones que corresponden a diferentes situaciones del combate.

La mayor dificultad del arte del shurikenjutsu no consiste contra lo que podría pensarse en el hecho de lanzar el shuriken y que este se clave en la diana, cosa que resulta relativamente fácil con las suficientes horas de práctica. Lo extremadamente difícil es, además de llegar a ser constante en el éxito, es decir, que cada uno de los lanzamientos se clave en la diana, que los shuriken se claven en el lugar preciso al que apuntamos y que lo hagan con la suficiente potencia para resultar efectivo en caso real. Esto sí es verdaderamente difícil. A menudo realizas uno o dos buenos lanzamientos y el resto de shuriken fallan en el objetivo; o bien ni siquiera se clavan, o lo hacen con poca fuerza o fuera del punto exacto donde debían hacerlo. Eso en caso de combate real sería fatal. Ya que hay que pensar que no tendríamos tiempo de lanzar más que un solo shuriken antes de tener que entrar en combate con la espada. Se necesitan muchísimas horas de entreno para conseguir llegar a ser medianamente fiable en los lanzamientos.

Jodan no Kamae. Preparado para lanzar
Jodan no Kamae. Preparado para lanzar

Además, se trata de ser competente en todas y cada una de las distancias, para cada una de las cuales la técnica de lanzamiento varía ligeramente, y también de serlo en cada una de las diferentes técnicas antes mencionadas. Luego están las combinaciones de lanzamiento de shuriken más técnica de desenvaine y corte posterior, etc, etc. Esto puede dar una pequeña idea de la complejidad de la escuela.

La escuela Meifu Shinkage Ryu establece nueve dianas correspondientes a nueve “puntos vitales” del cuerpo del enemigo. Estos son los dos ojos, el corazón, las dos manos, las dos rodillas y los dos empeines, siendo la zona principal de ataque la cara y ojos del enemigo. En la práctica habitual de dojo, y salvo raras excepciones, para el trabajo de puntería se coloca una diana de papel pegada a la plancha de tatami, a la altura de la cara, con un círculo pintado de 20 cm de diámetro y en el centro de este un punto negro de 3 cm de diámetro.

Este artículo no pretende ser una guía de aprendizaje ni voy a explicar en él el método de lanzamiento ya que para ello existe ya un verdadero manual de entreno en el libro de Otsuka Sensei “Cómo aprender Meifu Shinkage Ryu”, traducido al español por un servidor y publicado por la Editorial Alas, que explica paso a paso los diferentes Kamaes, las técnicas y métodos de entreno y de lanzamiento de forma clara y detallada, con muchas fotografías y explicaciones al respecto y todo lujo de detalles. Así mismo Otsuka Sensei también tiene publicados dvd’s de la escuela y existen vídeos suyos en internet de diferentes momentos de seminarios, campos de entrenamiento, demostraciones, etc.

El Shurikenjutsu es un arte marcial ligado íntimamente al Kenjutsu (esgrima japonesa) que pretende obtener una cierta ventaja causando heridas para minar el potencial de combate del enemigo antes de que este pueda llegar a una distancia que le permita utilizar su espada contra ti, y al mismo tiempo permitirte finalizar el combate con tu espada en las mejores condiciones de ventaja posibles una vez has alcanzado al enemigo con un shuriken. Pero además del lanzamiento, el Shuriken también se usa como arma de mano cuando la distancia al enemigo no es suficiente y hay que entrar en la lucha cuerpo a cuerpo. Este trabajo recibe el nombre de Shoukenjutsu, y su forma de uso es o bien clavándolo en puntos vitales del enemigo o bien cortando con la afilada punta, como si fuese un cuchillo. Los movimientos de Shoukenjutsu son similares a los del Fundo Kusari, ambos originados a partir del Kenjutsu.

El sistema de grados es muy simple en MSR. Solo hay cuatro grados dan, Shodan, Nidan, Sandan y Yondan. En MSR Yondan significa Shihan, así pues nosotros llamamos Shihan a los que alcanzan el grado de Yondan (4º Dan).


En mi siguiente viaje a Japón, durante el año 2005, tuve la inmensa fortuna y placer de poder conocer a Otsuka Sensei , como invitado, y entrenar en su dojo por primera vez, gracias de nuevo a Danny Fletcher. Ni que decir tiene que esto resultó para mí una ocasión muy especial y una experiencia maravillosa.
Otsuka Sensei es una persona alegre y sencilla, tremendamente asequible y con un entusiasmo sin límites a la hora de dar a conocer su tradición. Recuerdo aquella primera clase con un cariño muy especial. Su acogida fue calurosa y llena de afecto. La clase transcurrió con normalidad y Otsuka Sensei se ocupó en todo momento de que nos encontrásemos a gusto y disfrutásemos del arte del shurikenjutsu. Sus alumnos también nos recibieron con alegría y se esforzaron siempre para corregirnos y hacernos sentir como uno más.

Dos o tres horas de práctica con el Sôke de la escuela dan para mucho, sobretodo si este dedica bastante tiempo a estar pendiente de tí, cosa poco habitual en Japón, dándote consejos, corrigiéndote y demostrando la forma correcta de realizar los diferentes tipos de lanzamiento. En aquel momento mi técnica había mejorado bastante y aunque todavía no había lanzado más que una sola vez con los shuriken reales de la escuela (aunque sí con otros) tengo que decir que todo el trabajo efectuado durante un año con los palillos había servido de mucho. Mi técnica era más que aceptable y recibí azorado sus felicitaciones.

Las clases de Meifu Shinkage Ryu transcurren a la manera tradicional japonesa. Sensei dice y muestra lo que hay que hacer una sola vez y los alumnos se disponen a entrenar por su cuenta durante un rato indefinido. A veces Otsuka Sensei ni siquiera dice nada y tras el saludo simplemente cada uno se pone a practicar según su nivel lo que mejor le parece mientras Sensei se pasea observando el trabajo de cada cual haciendo de vez en cuando alguna observación o corrección cuando le parece oportuno. En muchas ocasiones, si no le preguntas, él no te corrige ni te dice nada, simplemente te deja entrenar  a tu ritmo por mucho que estés cometiendo fallos garrafales. Cada uno debe ser consciente de su nivel y solicitar su ayuda cuando lo considere oportuno. Completamente diferente de una clase en nuestro país.
Únicamente cuando se pasa a trabajar el Fundo Kusari, todo el mundo debe practicar las diferentes katas al mismo tiempo que él, pero sin recibir sus correcciones. Posteriormente puedes plantear tus dudas y preguntar en un aparte y es entonces cuando el Sôke te ayuda y te dirige de forma personal.

Fundo Kusari cortando hormigón
El Fundo Kusari es un arma con gran poder de golpeo. Aquí corta literalmente un bloque de hormigón

Al término de mi primera clase tuve ocasión de comprar mi primer set de shuriken de MSR así como el Fundo Kusari de la escuela y un dvd de Otsuka Sensei. A partir de ese momento mi compromiso con la escuela fue firme y seguí entrenando todo lo posible esforzándome por conseguir aumentar mi nivel de habilidad hasta el día de hoy.

Mi obsesión era ser aceptado como miembro de la escuela a cualquier precio, aunque bien sabía que eso no era fácil de conseguir simplemente siendo una persona interesada en el tema, que entrena por su cuenta y que viaja únicamente una vez al año a Japón donde entrena un par de veces con el maestro de la escuela ya que Otsuka Sensei sólo imparte un par o tres de clases al mes.

Pero mi tenacidad era rayana en la obsesión. No paraba de practicar y estudiar y empecé un contacto via email con Otsuka Sensei del mismo modo que antes lo había hecho con Danny Fletcher, a quien siempre consideraré mi primer maestro de MSR.

Otsuka Sensei se mostraba a la vez sorprendido y feliz de ver mi entusiasmo por su arte y me animaba y me daba consejos continuamente. Dos o tres emails por semana se cruzaban entre nuestros ordenadores, que para mí eran perlas de sabiduría. Es fantástico poder comunicarte con tu maestro de esta forma cuando no tienes otra. Ese contacto continúa desde entonces ininterrumpidamente.

Tardé dos años más y dos viajes más a Japón en ser aceptado como miembro oficial de la escuela. Otsuka Sensei, tras mi pregunta al respecto, ya que hasta entonces nada me había dicho, me comentó que no solo ya era miembro de la escuela sino que debido a mi entusiasmo y perseverancia me concedía el primer dan en Meifu Shinkage Ryu y me instaba a montar un keikokai (grupo de entreno) en Barcelona para dar a conocer el arte del shurikenjutsu en nuestro país.

Cualquier amante de las artes marciales puede entender la inmensa alegría que eso significó para mí, ya que no lo esperaba en absoluto. Mi única esperanza era que me concediera ser considerado su alumno en el nivel más bajo, pero nunca hubiese pensado en obtener tamaño reconocimiento. Al mismo tiempo, una gran losa cayó sobre mi espalda, puesto que la responsabilidad era muy grande. En ese momento únicamente había dos personas más en el mundo, no japonesas, con un grado de Shodan en la escuela MSR. Uno de ellos era Danny Fletcher, y el otro Marco Pilato, en Helsinki (Finlandia), procedente del Karate y el Iaido, cuya trayectoria en la escuela había sido, si no me equivoco, bastante similar a la mía.

A partir de ahí he seguido entrenando con constancia y pasión todos estos años, visitando a Otsuka Sensei asiduamente en Japón una vez al año, al igual que para mi otra pasión marcial, la Bujinkan de Hatsumi Sensei.

Lanzar un shuriken hoy día y que este describa una trayectoria perfecta y se clave con potencia y perfección en la diana es una sensación de placer íntimo indescriptible, lejos ya de la tensión, el terror y la angustia que debía suponer tener que hacerlo en un combate real, a muerte, cara a cara frente a un enemigo.

El shurikenjutsu es mucho más que un complemento en mi humilde trayectoria marcial. Me ha ayudado mucho a entender el Budo y el Bujutsu como un todo inseparable, más allá de diferentes escuelas y tradiciones, cada una con sus particularidades y peculiaridades pero todas respetables y con un objetivo común. Dejo a cada cual que descubra cuál es su objetivo en este largo camino del Budoka.

MSR Shuriken Training Camp. Japón 2009
MSR Shuriken Training Camp. Japón 2009

Dani Esteban -Kôryû– (Dragón de Luz) lleva 39 años practicando artes marciales. Empezó de  joven, en 1980 practicando Tae Kwon Do durante siete años. Más tarde descubrió el entonces llamado simplemente Ninjutsu y actualmente, 2019, lleva más de 32 años de práctica ininterrumpida en la Bujinkan de Hatsumi Sensei ostentando el grado de 15º dan desde 2010 y habiendo recibido el título honorífico de Dai Shihan recientemente. En la escuela Meifu Shinkage Ryu es alumno directo de Yasuyuki Otsuka Sensei y actualmente posee el 2º dan, siendo instructor oficial de la escuela e impartiendo clases regularmente en Barcelona (España). Para información sobre la escuela, clases y organización de seminarios de Meifu Shinkage Ryu tanto en España como en el extranjero es posible contactar con Dani Esteban por email:  danikoryu@yahoo.com o por teléfono +34 646 56 11 19





Acéptalo. ¡No sabes nada!

10 12 2018

Pues sí. En cualquier aspecto de la vida y del conocimiento, creo que es obligado ser consciente y aceptar humildemente y de buen grado, que en realidad lo que sabes de algo es insignificante frente a todo lo que podrías saber sobre ello.

La famosa frase del filósofo Sócrates, “Sólo sé que no sé nada”, se convierte por supuesto en una gran verdad, pero hay que tamizarla y saber ver lo que en realidad quería decir el gran pensador griego. No nos dice que él no sepa nada, sino que tenía aún tanto por aprender que lo que en realidad sabía no tenía gran relevancia para él, pues era más consciente de su ignorancia que de su sabiduría. Lo cual a mi entender demuestra lo sabio que era 🙂

Resultado de imagen de solo se que no se nada

Haz un ejercicio mental conmigo. No sé cuantos años llevas de práctica marcial, pongamos en Bujinkan que es lo que más conocen los lectores de este blog. ¿Cuántos años llevas de practica continuada? ¿5, 10, 15, 20, 30 años? es igual. No importa. Lleves los que lleves. Imagina que de repente te llega la posibilidad de empezar a aprender, entrenar, practicar, un arte muy distinto, con un enfoque totalmente diferente. Pero te apetece mucho meterte en ese camino también, sin abandonar el que ya llevas, porque en el fondo ves que la esencia es la misma, aunque todo parece diferente. Pongamos por caso que es un arte marcial de la India. Así pues, encuentras un maestro de ese arte, y un grupo de gente que lo estudia y practica, y te metes para probar. ¿Qué crees que va a suceder? Tú ya sabes de artes marciales, pero ahí todo va a ser nuevo para ti. ¿Recuerdas las primeras clases de Bujinkan que hiciste? ¿tus primeros tiempos? Pues va a ser lo mismo. Todo nuevo. Nombres de cosas que no sabes qué son. El maestro habla de principios y métodos que no entiendes en absoluto. Es como si te hablaran en un idioma desconocido. Enseguida te vas a enterar por tus compañeros que existen otras ramas del arte que trabajan diferente para llegar a los mismos objetivos, que hay otros maestros muy buenos por ahí… ¿Te suena de algo todo esto? 🙂

¡Y tú que pensabas que sabías algo! Acéptalo ¡No sabes nada!

Sigamos imaginando. ¿Te acuerdas de aquellos antiguos videojuegos de aventuras? Tantos años jugando que te sabías todas las pantallas y todos los trucos para pasarlas. Pues imagina que estás jugando con él, y de repente tu personaje llega a un punto de una pared en la que nunca se había apoyado, y chaaan! se abre una puerta secreta que da… a otra aventura que desconoces por completo…¡Es como un videojuego nuevo! ¡Una pantalla de nivel superior! Pero ahí tus viejos trucos ya no dan puntos, a las primeras de cambio te matan y tienes que volver a empezar…todo funciona diferente. ¡Joder!

¿Qué haces en cualquiera de los dos ejemplos? Es tan fácil quedarnos en nuestra zona de confort… cerrar los ojos ante esas nuevas puertas, no dar el paso, no entrar ahí y seguir jugando en el terreno conocido de siempre, marcando récords nuevos en el videojuego, o ganando más reconocimientos y diplomas o medallas en el arte de siempre…¿O das el paso y entras?

Cualquiera de las nuevas opciones parece excitante, ¡pero a la vez muy difícil! Si entras en ese juego nuevo o en el nuevo arte vas a tener que volver a aprender. Todo. Porque, acéptalo, ¡No sabes nada! Vas a tener que admitir que aunque eres bueno en algunas cosas, vas a tener que trabajar duro para aprender muchas otras que desconoces si quieres llegar vivo al final de la aventura.

Y ahora volvamos a nuestra realidad. Nuestra realidad marcial. Aceptemos que no sabemos nada y vayamos siempre con la taza vacía. Lo contrario es de locos o estúpidos. Para progresar marcialmente hay que aceptar la dura realidad de nuestra ignorancia, hay que “comer mucho amargo” como dicen los maestros chinos, es el musha shugyo según los japoneses. Hay que prepararse para llorar porque este es un camino solitario lleno de frustraciones. Cuanto más avanzas y te internas más lejos te parece el objetivo, es como correr en una cinta sin fin…

Y todo esto es algo muy duro y difícil de aceptar, muchas veces imposible, sobre todo para aquellos que tienen el ego un poco elevado. A menos que seas de los que vive en los mundos de Yuppi o formes parte de la Iglesia del Budo Cósmico, pero eso es otro cantar… Aceptar que no sabes nada tras tanto años de entreno, tras tantos años de dar clases, más cuando hablamos de disciplinas como las nuestras, las artes marciales, donde hay tantos que se creen grandes maestros cuando ni siquiera saben realizar correctamente lo más básico.

¿Te crees que eres un gran maestro porque tienes un diploma que lo dice? 10º dan? 15º dan? Dai Shihan? ¿Y qué vas a hacer cuando alguien venga realmente a arrancarte la cabeza a puñetazos o a meterte 10 cm de acero en la barriga? ¿Le enseñarás el diploma? ¿Crees que se quedará congelado tras el primer ataque y que vas a controlarle con un dedo? ¿Qué harás cuando eso no suceda? ¿Qué le estás enseñando a tus alumnos?

Yo lo tengo claro. ¡Acepto que no sé nada! E intento remediarlo. Cada día. Acepta tu ignorancia y nunca menosprecies a nadie, por muy joven que sea, por muy poco que aparente. Quizás ese joven que ha venido a probar tus clases y que no sabe ni atarse el cinturón lleve 10 años practicando el arte del cuchillo filipino y 30 combates a primera sangre a sus espaldas. ¿Y tu vas a enseñarle tanto jutsu? ¿Tú que nunca has realizado una técnica con un cuchillo real de filo cortante? Mejor acepta que no sabes nada y deja que él te enseñe a tí algunas cosas.

Y tampoco idolatres nada ni a nadie. Ni tu arte marcial es el mejor, ni lo tiene todo, ni tu maestro es el mejor ni lo sabe todo. No, nuestro Sôke tampoco. Ni él ni ningún Sôke o Gran Maestro de ningún arte marcial. Todos cometen fallos, no son invencibles. Son humanos. Nadie tiene todas las respuestas ni todo el conocimiento. Nadie tiene una técnica infalible. Ni hay arte mejor que otro. Sólo hay personas.

Aprende a aceptarlo. Aceptar es un primer paso para aprender. Y aprender lo que sea, y por supuesto artes marciales, puede ser una forma de vida. Debes ser lo suficientemente humilde para aceptar y reconocer que por muchos años que lleves, y aunque dominas unas cuantas cosas, no eres bueno en muchas otras. No sólo no eres bueno, sino que, Acéptalo, ¡No sabes nada! Y tienes que encontrar la disponibilidad y la fuerza de voluntad para adquirir esos nuevos conocimientos y mejorar los que ya conoces. Y eso pasa necesariamente por conocer a otras personas y sus ideas, aceptarlas y aprender de ellas.

El ignorante cree que lo sabe todo y que siempre tiene razón. El sabio en cambio reconoce que aún tiene mucho por aprender de otros, y busca nutrirse de los conocimientos que poseen los demás, con el objetivo de ganar nuevas perspectivas, puesto que como Sócrates, sabe que no sabe nada.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Bushi Dojo, Barcelona





Menos es Más. También en Budo

19 04 2018

Menos es Más, es una famosa frase o aforismo (sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte), del carismático y famosísimo  arquitecto Mies Van der Rohe. Esta sentencia sembró la semilla de lo que hoy conocemos por minimalismo.

El minimalismo es uno de los estilos más influyentes, desde el diseño, la arquitectura, la música,  o la literatura, y también desde hace años esta corriente que pretende despojarse y alejarse de la sobreabundancia ha comenzado a generar movimientos que proponen estilos de vida desprendidos de los bienes materiales superfluos. El minimalismo existencial aplicado a la vida cotidiana es una filosofía de vida que propone centrarse en lo importante y eliminar o descartar todo lo innecesario para ser feliz y alcanzar la realización personal.

Resultado de imagen de mies van der rohe

Fundació Mies Van der Rohe. Barcelona

Eliminar todo lo superfluo. Descartar todo lo innecesario. Centrarse sólo en lo importante. ¿No es eso también aplicable a nuestro Budo? Menos es más. Esta frase es también una de las claves para entender el Taijutsu y el Ninpo que se esconden en  nuestras escuelas, en el legado marcial que nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, nos está intentando transmitir desde hace tantos años. El arte de la Bujinkan de Hatsumi Sensei está muy lejos de ser obvio, por eso hay tanta gente, superficial a mi entender, que es incapaz de comprenderlo y por lo tanto lo rechaza y lo desprecia. Pero es que debe ser de esa manera. Así es como ha pasado de generación en generación desde hace cientos de años y ha sobrevivido hasta hoy. No olvidemos que un método básico de supervivencia en ninpo es mantenerse oculto y apartado.

Para llegar a la comprensión de la simplicidad, de ese menos es más, hay que romper muchas barreras y estar dispuesto a hacer muchos sacrificios tanto físicos como mentales. Y eso no es fácil. Ni lo es hoy, ni lo fue nunca. En los días antiguos de las épocas de guerra, los que no entendieron eso simplemente murieron. Los que lo entendieron, vivieron. Aquellos con un compromiso superficial con el arte nunca llegarán a ver debajo de la superficie, no pasarán de ver la punta del iceberg, y no llegarán a conocer los secretos que este arte ha estado guardando durante cientos de años.

Menos es más. Ejemplo práctico en nuestro entrenamiento diario. Si tienes problemas para hacer una técnica, lo primero que debes hacer es intentarlo de nuevo, pero esta vez hazlo al contrario de lo que haría la mayoría. Esta vez prueba de hacerla con menos fuerza que antes, con menos movimientos de los que empleaste antes, a menos velocidad, con menos tensión corporal. Todas estas cosas: fuerza, exceso de movimientos, velocidad, tensión… son barreras, y una vez que las eliminas puedes llegar a obtener el verdadero poder. Es la fórmula secreta para alcanzar el éxito. Pero no es fácil de entender ni de aceptar. Y por eso mucha gente nunca lo consigue. Porque se lo niegan a ellos mismos. No quieren aceptarlo. ¿Cómo va a ser posible que la técnica funcione haciéndola a menos velocidad, con menos fuerza, con menos movimientos…? Pues lo es. Porque Menos es Más. Y por lo tanto, si menos es más, más es menos, y así no funcionará.

Otro ejemplo muy simple. La curva de la carretera está diseñada para ser tomada a una velocidad máxima de 50 km/h. Y hay una señal que así lo indica. Prohibido a más de 50 km/h. Si la tomas a 70 km/h, y eres un conductor experimentado, es posible que la superes sin salirte de ella y sin tener un accidente, pero seguramente habrás empezado a perder el control, habrás empezado a derrapar, a salirte de la trayectoria ideal y habrás tenido que rectificar y gastar mucha energía y recursos para superarla. ¡Y menos mal que no venía otro vehículo de frente!! Prueba ahora a tomarla a 50 km/h. Bastante bien, ¿no? La superarás con poco esfuerzo, con muy poca tensión, sin pérdidas de control, casi sin tener que rectificar… ¿Y si la tomaras a 40 km/h? Comprúebalo por tí mismo. Todo irá como la seda, sin esfuerzo, sin tensión, es la perfección, porque menos es más.

Otra cosa que es difícil de entender sobre nuestro arte es que sobre todo al principio es difícil saber cuándo lo estás haciendo correctamente. Cuando lo haces bien, parece demasiado fácil y crees que deberías estar haciendo algo más. Pero es que resulta que más es menos. ¡Qué paradoja!  A veces algún alumno principiante hace una técnica que nunca había hecho antes, y la hace correctamente enseguida, y le dices que OK, que muy bien, y alucina. ¿Sí? ¿Lo he hecho bien? ¡Pero si casi que no he hecho nada! Pues sí, eso es. Este arte marcial funciona así, se debe realizar con facilidad, con el poder natural generado a través del movimiento del cuerpo. Con menos (fuerza, potencia, cantidad de movimientos, velocidad…) conseguirás más resultado. Sensei dice: si él se mueve rápido, tú ves lento, si él va lento, muévete rápido! Lo sé, es difícil de entender y es muy difícil de explicar solo con palabras. Hay que romper las primeras barreras de la comprensión para encontrarle el sentido. Hay que verlo y comprobarlo por uno mismo.

La gente entra en este arte y en otras disciplinas (otras artes marciales, yoga, zen, religiones, etc.) para mejorarse a sí mismos, porque quieren llegar a ser más de lo que eran antes (menos). Sin embargo, de nuevo estamos con la paradoja, ya que ¡más es menos! Hay que volver al cero. ¿Te suena de algo?

Volvamos al arquitecto del principio, al que acuñó la frase que nos persigue, o más fácil aún de imaginar, a un escultor. Piensa que tú eres a la vez un escultor y un bloque cuadrado de mármol. Trabajas duro sobre tí mismo, quitando todo lo sobrante para revelar la obra de arte que se esconde dentro de ese bloque que eres tú. Te agotas cincelando, descartando lo innecesario, puliendo, dejando sólo aquello que necesitas. Y al final, en el suelo, ves los restos de lo que una vez fue parte de ti: el ego, la dureza, la puerilidad, el orgullo. Esto no es fácil. Durante el proceso de moldearte es posible que no te guste lo que veas. Simplemente obvíalo y continúa. Ya sabes, Gambatte! De esta manera, cuando te vuelves menos de lo que eras antes, de hecho te has convertido en más. Dentro de esta paradoja está la clave. Este cincelado es un proceso largo y difícil, y solo se logra mediante un entrenamiento riguroso y constante.

Para acabar el artículo quería reflexionar un poco más sobre todo esto. Y me vienen a la cabeza dos frases famosas que en mi mente relaciono con todo esto. Una es un refrán que dice: No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.  Y la otra una frase célebre de San Francisco de Asís: Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.  La vida moderna está llena de cosas, es un caos y un desorden. Miles de cosas distintas te están gritando continuamente, intentando llamar tu atención para que hagas y actúes como ellos quieren, para llevarte a su terreno. Quieren que tu objetivo sea siempre tener más, te quieren convencer de que más es mejor que menos. Pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas son distracciones inútiles. Y poca gente hoy día es feliz, por mucho (más) que tengan, de lo que sea. No te dejes engañar. Intenta ver lo que es importante para ti y elimina lo que es innecesario. La simplicidad es felicidad. Menos es más.

Pero bueno, sentarse a pensar sobre todo esto no es nuestro camino como guerreros, como artistas marciales. Al menos no el principal. Está bien saberlo y pensarlo, pero solo un momento. Ahora ya lo sabes. Deja de pensarlo y ponte manos a la obra. En el tatami. La recompensa vale la pena.

Y si aún así no lo ves claro o no eres capaz de llevarlo siempre a la práctica, por supuesto incluso en shinken gata (situación real), contacta conmigo, que además de escribir este blog ¡también doy clases e imparto seminarios! 😀 😀 😀

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan

Resultado de imagen de menos es mas





Dai Shihan ¿Por qué tantos?

3 04 2018

Creo que hará ya unos tres o cuatro años más o menos (?) que Hatsumi Sensei comenzó a otorgar a algunos 15º dan dos nuevos Menkyo (diplomas de reconocimiento), llamados Yushu Shihan y Dai Shihan, que bien podríamos llamar “certificados de calidad”. En un momento en que ya había más de 1.000 decimoquintos danes de la Bujinkan en el mundo (y que hoy día ya llegan a unos 1.500) me pareció una buena idea, ya que por fin parecía que se iba a hacer una verdadera distinción jerárquica, algo que a mi modo de ver en aquel momento -y que ahora veo que estaba totalmente equivocado- empezaba a ser una necesidad acuciante en nuestra organización, colmada de altos grados. En mi opinión era una forma del Sôke de decir “muy bien” a todos, pero que sepáis que sigue habiendo grandes diferencias entre vosotros aunque tengáis el mismo grado, y que hay una verdadera jerarquía que debéis conocer y respetar. Dejando aparte a los Shihanes japoneses, parecía que había que dejar claro el trabajo serio y la gran dedicación de cierta gente en sus países en pro de la Bujinkan, y el esfuerzo de algunos viajando por todo el mundo impartiendo seminarios para compartir el Budo de Sensei con aquellos que no tienen tanta fortuna para poder viajar asiduamente a la fuente.

¡Qué equivocado estaba!

Para quien aún no lo sepa, estos dos “nuevos” Menkyo indican, uno la excelencia y otro la grandeza. Yushu Shihan fue traducido por “Excelente Shihan”, o la excelencia dentro del grado Shihan.

Es necesario hacer un inciso aquí sobre el grado de Shihan, que hay que recordar que nunca se ha otorgado antes en Bujinkan como tal, pero que la gran mayoría de gente asume que viene dado por el 10ºDan de forma simbólica. Y por otra parte, y contra la opinión de muchos, parece lógico pensar que así es puesto que el propio Sensei comentaba hace años que “sólo los verdaderos Shihan obtendrán el 15º dan”, lo cual daba a entender que efectivamente los que tenían grado de 10º dan a 14ºdan, tenían implícito el reconocimiento de Shihan, aunque nadie tuviese un documento que así lo certificase.

El otro menkyo, Dai Shihan, cuya traducción sería Gran Shihan, sería algo así como el más grande o el más alto grado dentro de los Shihan. Al principio los Dai Shihan fueron muy pocos, algo más de una docena incluyendo a algunos japoneses, al menos los que se supo públicamente, que además es la cifra aproximada que había anunciado Sensei que iba a otorgar aproximadamente, es decir, que no iba a ser algo masivo. Aparte de a algunos Shihan japoneses, estos reconocimientos se otorgaron a algunos instructores emblemáticos y con muchos años de trabajo en Bujinkan. En cambio los Yushu Shihan se otorgaban en bastante mayor cantidad a instructores que llevaban ya varios años con grado de decimoquinto dan.

Hasta aquí ninguna sorpresa, y además como he dicho antes, me pareció entonces una manera correcta y coherente de dejar establecida para el futuro una jerarquía que a vista de muchos se había perdido.

Sin embargo, no recuerdo cuando exactamente, se comenzó a otorgar ambos Menkyo en mucha mayor cantidad y con mucha mayor asiduidad y celeridad, primero los de Yushu Shihan, que hasta se recibían por correo. Esos diplomas inflaron algunos egos en algunos de sus receptores que se creyeron tocados por la varita divina del Sôke pensando que ellos era superiores a los demás. Pero nuevamente Sensei nos sorprendió a todos con un nuevo cambio de proceder. Los Dai Shihan, que en un principio eran y debían ser un pequeño grupo, dicho por el propio Sensei, y que aparte de los japoneses estaban estratégicamente ubicados en distintos países, comenzaron también a aumentar de forma muy rápida.

Sensei empezó a entregarlos a muchos de sus alumnos de largo recorrido que acudían a entrenar a Japón. Este crecimiento está llegando ahora a su nivel máximo. Prácticamente todos los 15º dan que visitan Japón estos últimos tiempos reciben este reconocimiento por parte de Sensei. Otros lo reciben por correo o traídos en mano a petición de amigos y compañeros que lo solicitan para ellos a Sensei.

Pues bien, Sensei otorga estos reconocimientos haciendo gala de la generosidad y felicidad que siempre le ha caracterizado para con sus “hijos” y “nietos” marciales, que somos todos. Sensei siempre nos sorprende con sus cambios constantes, quiebros y requiebros…¿Se divierte con nosotros? Creo que está claro que sí.  Pero no en sentido peyorativo. Es feliz viéndonos felices disfrutando de su compañía, de sus enseñanzas, de trocitos de su vida, que la ha dedicado por completo a este, su gran proyecto. Y entonces ¿por qué no darles a sus hijos marciales un pequeño y quizás “último” regalo?”

Se han oído muchas voces críticas por ahí respecto a esto de entregar estos diplomas como quien reparte caramelos. Debo reconocer que yo mismo no acababa de entenderlo muy bien y me preguntaba ¿por qué lo hace? ¿qué pretende Sensei? ¡Si ahora era el buen momento de marcar diferencias y dejar establecidas ciertas jerarquías para el futuro!!! Y es algo que confunde también a las nuevas generaciones.

Sin embargo, de nuevo me equivocaba en mi juicio. ¿Por qué lo hace? ¿Qué pretende? Son preguntas que o bien no tienen respuesta porque no llegamos a vislumbrar lo que Sensei pretende en realidad o bien tienen una respuesta mucho más simple y natural, que es lo que creo a día de hoy.

El otro día se celebró en Noda un encuentro presidido por Sensei, el primer BuyuKai, que sustituye a las reuniones Shidoshi Kai, y que está abierto a todos los miembros, sin importar el grado. Como muchos otros, pude ver en Facebook un trocito de lo que era el discurso de inicio de la reunión por parte del Sôke Hatsumi. Aunque se oía bastante mal y no pude entenderlo todo, sí que entendí que Sensei hablaba de los Dai Shihan, diciendo que ahora ya había centenares de ellos repartidos por todo el mundo y que eso hacía que el futuro de la Bujinkan estuviese asegurado. ¡Objetivo cumplido! ¡Tan simple como eso!

Posteriormente todo eso ha sido confirmado. Al parecer la única condición para recibir esta distinción -que no grado- es ser 15º dan y llevar más de 20 años activo en Bujinkan. Según Sensei, los Dai Shihan tienen como misión cohesionar a la Bujinkan y asegurar su futuro.

Entonces, ¿cómo es posible que siga habiendo gente dentro de nuestra propia organización que cuestione lo que hace Sensei, que cuestione sus decisiones? Él manda. Él tiene sus planes, sus motivos. Él actúa, como buen Jonin, con gran inteligencia, y su plan es perfecto puesto que actúa de acuerdo con las leyes y estrategias de la Naturaleza, tal como siempre nos ha dicho que debemos hacerlo, tanto en el entreno como fuera de él.

En mi opinión, él tiene un plan maestro.¡Y la estrategia de ese plan es simple y natural! ¡Tal como es Sensei y nuestro arte! Al igual que en la Naturaleza las tortugas marinas o los peces ponen no un huevo, ni 20, ni cien, sino cientos o miles… al igual que el campesino no planta una semilla ni 20 ni cien, sino que esparce miles de ellas… En cualquiera de estos ejemplos, al haber cientos o miles de posibles nuevos seres, la Naturaleza se asegura de que aunque muchos no fructifiquen o se queden por el camino muy pronto, aunque otros muchos desaparezcan por cualquier motivo, sean devorados o algunos se tuerzan o muten, aunque algunos sean débiles y pobres, siempre quedarán algunos que crecerán fuertes y sanos y asegurarán la continuidad de la especie.

Y así lo ha hecho Sensei, tanto con los grados como ahora con estos nuevos y quizás no últimos certificados o distinciones. Creo que ese es su plan, ¡el plan perfecto! ¡su plan maestro! No importa cuántos 15º dan o Dai Shihan haya, no importa que haya muchos que a ojos de algunos sean muy buenos marcialmente y otros muy malos, y otros normales y otros mediocres, y otros muy buenas personas y otros quizás no…. ¡cuantos más haya mejor! Entiendo que el plan de Sensei es que de entre todos ellos siempre habrá un número suficiente de buenos, honestos, sanos y fuertes que continuará creciendo y expandiéndose y asegurando la supervivencia de su legado. Porque al fin y al cabo ¿de qué se trataba al final? ¡De sobrevivir! Esa es la esencia del ninja, ¡la supervivencia!

Y aún así, siempre seguirá habiendo gente que siga sin entenderlo y que critique las decisiones del Sôke, y las ataque, por miedo, por celos, por envidias o por egos heridos disfrazados de falsa humildad, o simplemente por incomprensión.  Son los que, si no cambian, están destinados a desaparecer, los que serán devorados por otros antes de llegar a cerrar su ciclo, son las semillas que no germinarán o que aunque germinen no acabarán dando fruto.

Creo que ese es el plan maestro de nuestro Sensei y que quien haya entendido todo lo anterior y siga criticando las decisiones del Sôke debería sacarse el parche Bujin del pecho y abandonar el barco de la Bujinkan, pues no se merece pertenecer a ella ni le necesitamos a bordo.

¡Salud y larga vida al Sôke!

Gambatte Kudasae y Bufu Ikkan

Dani Esteban -Kôryu-

Image result for hatsumi soke master plan

 





Genealogía de las 9 tradiciones de la Bujinkan

21 02 2018

Extracto del libro NINJA SUBMISSION

Las artes marciales que heredó Hatsumi Sensei no hacen demasiado énfasis en la importancia de la genealogía porque su arte no es del tipo de arte que se puede remontar a su origen; en cambio, se entiende que estas artes marciales emergieron gradualmente de intercambios culturales que tuvieron lugar entre muchos diferentes grupos de personas. El origen de estas artes marciales data del siglo VII. En esta época, los monjes y magos que venían del continente chino introdujeron elementos del Kung Fu y conjuros. También más o menos por la misma época aparecieron el Shugendo y el Budismo Esotérico.

Los guerreros e iniciadores durante la primera era comenzaron a formar grupos en las montañas, alejados de los pueblos.

Iga estaba rodeada de montañas, era el mejor lugar para ocultarse. De la combinación de estas habilidades se desarrollaron las escuelas de artes marciales que al final heredó Hatsumi Sensei.

Las tradiciones de las cuales Hatsumi Sensei es Gran Maestro no muestran un claro linaje en sus primeros periodos. Por tanto se puede entender que muestran la complejidad de la historia del arte marcial, y sólo se recuerda en algunos casos.

Cuando el autor preguntó a Hatsumi Sensei “Por favor muéstreme las técnicas antiguas”, este le preguntó a su vez: “¿Qué periodos de técnicas le gustaría ver?”. Como el tiempo cambia, la cultura cambia y también las artes marciales y las tácticas militares también han cambiado continuamente. Los documentos escritos de historia son importantes, pero lo más importante es el hecho de que el arte marcial que ha determinado los periodos culturales se pasaba de persona a persona y ha sobrevivido hasta hoy día.

Realmente es el crisol de la sabiduría que se ha acumulado durante unos cuantos cientos de años.

Es interesante destacar que Kumano (situada al sur de Iga) ha sido la Meca del Shintoismo. Las artes marciales que se desarrollaron y nutrieron allí estaban también ampliamente influenciadas por el shintoismo. Además de eso, en el mar de Kumano, las fuerzas navales de Kumano y los piratas llamados Kuki Suigun tenían un gran poder. Hay que destacar que también ayudaron significativamente a fomentar muchas artes marciales.

La historia de los nueve ryu que se fomentó en Iga y Kumano, conocida como un punto muy crucial en la historia cultural japonesa, ha sido recopilada por Takamatsu Toshitsugu y fue pasada a Masaaki Hatsumi. Cuando el autor de este articulo se asombró con sorpresa acerca de la historia de estas artes marciales y expresó sus sentimientos a Hatsumi Sensei, él contestó: “Para ser honesto contigo, no sabemos mucho acerca de las cosas que ocurrieron en épocas antiguas”.





¿Porqué Sensei lleva el pelo de color morado?

2 06 2017

Hace ya más de 8 años – creo que fue a primeros de 2009 – que nuestro Sensei, el Sôke Hatsumi, se tiñó el pelo de color morado. Y a día de hoy, casi una década después, todavía sigo viendo en las redes a gente de diferentes países preguntando el porqué.

He aquí una pequeña recopilación de los posibles porqués, ya que Sensei nunca lo ha explicado clara y concisamente, y a cada persona que le ha preguntado directamente por eso le ha dado una respuesta distinta 🙂

Así es nuestro Sôke! Una persona MUY especial y sorprendente!

 

Bien pues, uno de los motivos o explicaciones que dio Sensei de porqué lo hizo, es que los actores de Kabuki y Noh cuando se retiran se tiñen el pelo de morado para mostrar que están ya retirados. Además significa longevidad y está asociado con haber alcanzado un alto nivel de maestría.

El color morado en japonés se llama murasaki, que en Feng Shui simboliza Yin, conciencia espiritual, curación física y mental. También los Daruma de color morado son para conceder una larga vida y para la prevención de desastres. En la poesía tradicional japonesa el murasaki denota perseverancia y constancia.

El color morado (murasaki iro) también sugiere alto rango y liderazgo, algo que proviene de la antigua corte y tribunales de Japón, donde la mayor virtud estaba representada con el color púrpura.

También hay quien asegura que Sensei le dijo que era para protegerse de las enfermedades de transmisión sexual! ja ja ja! ¡Qué grande es Sensei! 🙂