Omamori

8 01 2019

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Omamori : La palabra proviene del verbo mamoru que significa proteger, cuidar, defender.

Así pues este es el nombre que recibe una especie de colgante hecho de tela que se vende, sobre todo, en los templos japoneses, y que a modo de amuleto, según la creencia, sirve para diferentes fines: evita los accidentes, da buena suerte, mejora la salud, ayuda en el amor, ayuda a aprobar los exámenes, da suerte en los negocios, etc. ¡Hay omamoris para casi todo!
Los japoneses llevan los omamori en muchos sitios, desde en el bolsillo, hasta en el bolso, en la cartera, en el coche o hasta en el móvil.

La bolsa, llamada omamori-bukuro,es normalmente de colores vivos y lleva bordado el nombre del templo donde se ha comprado además de alguna imagen a lo que se refiere el amuleto en cuestión, etc.

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En su interior, cerrado a la vista, si lo abriéramos, encontraríamos un pequeño papel o una pequeña tablilla de madera con el nombre del dios protector para la ocasión y una oración escrita por un monje, que nos conecta con el dios del que obtendremos protección y compañía. Si la bolsa del omamori se abre y su interior se expone al exterior, se supone que la protección se pierde y habrá que comprarse otro omamori para estar protegidos.

Por lo general, los omamori son talismanes para llevar consigo, pero también hay objetos con la misma función que se colocan en las casas, como los ofuda, que suelen ir en las columnas o a la entrada, etc.

En teoría, un omamori dura toda la vida, aunque es común comprarse uno nuevo al acudir al templo en Año Nuevo, lo cual es una tradición, o porque el omamori anterior está muy deteriorado ya. En estos casos, se deja el antiguo en el templo, donde será quemado en un ritual especial para ello y se obtiene el nuevo que nos protegerá durante todo el nuevo año.

Según la religión sintoísta, hay dioses, llamados kami, en cualquier cosa. Por ello, si bien hay omamori generales, que sirven para una protección general, también hay omamori específicos, con su dios específico que cumple una protección determinada.

Por ejemplo, para las mujeres embarazadas existe el anzan-omamori (anzan significa parto fácil). La tradición dice a las mujeres que compren este artículo para colocarlo cerca del vientre, para que también esté en contacto con el feto.

Para el amor existe el enmusubi-omamori, un amuleto específico para aquellas personas que quieren encontrar el amor, o que quieren mantener la pareja que tienen o tener éxito en el matrimonio. El dios que les protege es el dios de las parejas, llamado Enmusubi.
Es común que la pareja se compre dos omamori de este tipo iguales, rojo para ella y blanco para él.

También existe un omamori para los estudiantes, que los proteje y ayuda sobre todo durante la época de exámenes. El dios que les protege es el de la escitura, la poesía y los estudios.

Otros omamori específicos son los dedicados a las personas que están enfermas, ayudándolas a superar su enfermedad, los específicos para los conductores (o viajeros que tienen un largo recorrido por delante), los dedicados a los negocios y el dinero, los que sirven para pedir éxito, prosperidad, buena suerte, y por supuesto también existen omamori para pedir progreso en el Budo, en los templos que albergan alguna deidad guerrera o relacionada con las artes marciales, etc.

Tradicionalmente eran las miko, las sacerdotisas del santuario, las que hacían los omamori a mano, pero hoy en día muchos se producen en masa en fábricas y luego se bendicen en los templos y santuarios antes de ponerse a la venta. A través de un ritual, el omamori se convierte en un objeto sagrado, razón por la cual debe tratarse siempre con respeto.

Los omamori tienen doble función. Por un lado y como ya hemos visto, sirven para protegernos y darnos buena fortuna y por otro lado sirven como ofrenda al santuario o templo, ya que la venta de omamori es una de las muchas formas que tienen los santuarios y templos japoneses de auto-financiarse. Formalmente, no se suele hablar de “comprar” un omamori, sino de hacer una ofrenda monetaria al templo por la cual se recibe a cambio el omamori. De hecho, en los santuarios sintoístas se utiliza un término específico para referirse al importe de estos objetos, hatsuhoryō, que sería el dinero que se ofrece en concepto de ceremonia. Tanto en estos lugares santos como en los templos budistas, hay una zona donde se recogen los distintos tipos de amuletos viejos. Posteriormente, se celebra una ceremonia en la que se queman con fines purificadores, para devolverlos al cielo.

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Dado que un omamori es un artículo sagrado que debe tratarse con sumo respeto, no debe tirarse a la basura jamás. Si queremos deshacernos de él, deberá quemarse, idealmente en un santuario o templo, como símbolo de respeto. Pero son muchos los japoneses que guardan omamori de sitios turísticos que han visitado u omamori que les han regalado en momentos puntuales de su vida, y no los llegan a quemar jamás. Así pues, si te compras o te regalan un omamori, tranquilo, puedes guardarlo en casa sin problemas, no estás rompiendo ninguna ley inamovible.

Información recopilada de diferentes fuentes por Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

 

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20 años de Bushi Dojo

5 05 2014

¿De verdad han pasado 20 años?

Dice el famoso tango de Gardel “que es un soplo la vida, que veinte años no es nada…
Pues sí, veinte años que han pasado como un soplo. 29 añitos tenía yo cuando montamos Bushi Dojo. Una locura. Y ahora, con casi 50 años a mis espaldas vuelvo la vista atrás y recuerdo todo lo que hemos vivido en el dojo durante todos estos años. Más alegrías que penas, eso es bien cierto. Desde aquel dojo propio en la calle Ciudad de Granada, montado con tanta ilusión y optimismo, hasta hoy. Hemos pasado por varias ubicaciones, hemos visto crecer a alumnos que eran apenas unos críos, muchísimos ya no entrenan aunque aún queda alguno de la Vieja Guardia. Pero muchos siguen siendo amigos que nos ha dado la Vida y el Budo, que es lo que nos unió. Mucho sudor, entrega, estudio y sacrificios de todo tipo para llegar hoy aquí.

logo dojo

No se bien cómo juzgar lo que hemos conseguido en todos estos años. Por una parte me parece un bagaje muy corto. Dentro de la Bujinkan mundial somos unos perfectos desconocidos, aunque tengamos el reconocimiento de Sensei y los Shihanes japoneses, pero estamos muy lejos de la popularidad en la Bujinkan, cosa que por otro lado jamás hemos tampoco perseguido ni nos ha interesado. Siempre hemos preferido pasar prácticamente desapercibidos. Sin pena ni gloria que dirán algunos. Tampoco hemos conseguido llegar hasta aquí con un gran número de alumnos, apenas una treintena de alumnos siguen a día de hoy con nosotros, algunos de los cuales aparecen de uvas a peras, pero al menos ahí están. Muchos, cientos, son los que han ido montándose y luego descolgándose de nuestro tren a lo largo de estos veinte años. La vida da muchas vueltas y es muy difícil mantenerse. El Budo no es un camino fácil ni para todo el mundo. Se pierde la ilusión, se van las ganas, cambios en la vida, en el trabajo, en la familia, siempre hay una excusa buena para dejarlo. Pero cuando hablas con algunos de ellos sobre esto, y te dicen que aunque lo hayan dejado tú siempre serás su maestro, y te agradecen infinitamente todo lo que dicen haber aprendido y disfrutado en nuestro dojo, eso vale mucho la pena, porque uno también tiene su corazoncito, y me quedo con eso.

gold medal

Medalla de oro de la Bujinkan recibida en 2013

No se cuántos años más continuará existiendo Bushi Dojo, al menos con nosotros al frente, con mi hermano Kim y conmigo. Doy por sentado que no habrá 40º aniversario, no me veo con 70 años dando clases. Mejor a estas alturas fijarse metas más cortas y posibles. Por eso quiero agradeceros a todos y cada uno de vosotros el estar aquí con nosotros, el formar parte de nuestras pequeñas vidas, los que entrenan y los que ya no, sus parejas, todos amigos que han llegado a nuestras vidas gracias a la Bujinkan y a nuestro Sôke, Hatsumi Sensei, que no hemos de olvidar que si no fuese por él, hoy no estaríamos aquí, ni nunca nos hubiésemos conocido. Por eso quiero gritar ¡Gracias Sensei!  Y a vosotros, os emplazo el año que viene para celebrar aunque sea más modestamente el 21 aniversario.

Que los Kami os colmen de felicidad y bendiciones y ojalá volvamos a encontrarnos en 2015.

Bushi Dojo! AHÚ!

Dani Esteban -Kôryu- (Shihan Bujinkan Dojo)

Nota: en breve publicaremos un pequeño reportaje con fotos del evento celebrado este fin de semana.

 

EMOCIÓ

Emocionados al recibir una de las sorpresas que nos tenían preparadas los alumnos.

 





El Kamiza y sus elementos.

12 05 2010

 

El Kamiza, que literalmente significa “asiento del espíritu” es el lugar principal de un Dojo japonés así como de las casas tradicionales japonesas.

Kami es el término que describe a las diferentes deidades del Shinto, la religión nativa japonesa. Así pues, Kamiza es el lugar donde residen los Kami.

El Kamiza es pues un pequeño templo usado para servir de lugar de reverencia, pureza y respeto. En las casas representa la veneración y el respeto a los antepasados. En los dojo de artes marciales, representa el respeto a la herencia marcial y homenajea al actual Sôke o Gran Maestro del arte marcial en cuestión así como a los anteriores a él.

Aunque el Kamiza esté formado principalmente por elementos Shintoístas no hay que buscar ninguna significación religiosa en él, sino más bien hay que pensar que es un icono cultural.
Cuando meditamos frente a él  y lo reverenciamos con nuestro saludo, no estamos rezando a ningún dios ni practicando ninguna religión sino únicamente mostrando respeto a nuestra tradición y a nuestra herencia marcial. Puede que algún occidental tenga alguna dificultad en asimilar esta idea al realizar las reverencias y rituales frente al Kamiza, sin embargo, el seguir una Vía tradicional requiere una mente abierta. La reverencia hacia el Kamiza es un recordatorio de una obligación que hemos tomado voluntariamente.

El Kamiza se coloca en la pared Norte del dojo o la casa, ya que el Norte es el camino al Cielo pues por él sale la Estrella del Norte, considerada la primera estrella del Cielo. En caso de no poder ponerse en el Norte se coloca en el Este, lugar del que procede la luz a la salida del Sol. El tercer lugar sería el Oeste y el último el Sur.

El Kamiza contiene una serie de elementos, algunos de ellos son obligatorios y otros opcionales. Algunos de ellos son difíciles de conseguir aquí en Occidente y otros Dojo no tienen el kamiza puesto constantemente por lo cual algunos de los elementos se obvian.

Elementos del Kamiza:

Kamidana: es el estante que sirve de base para colocar el templete y el resto de elementos que constituyen el Kamiza, cada uno de ellos con un simbolismo y un significado  concreto dentro de la tradición japonesa derivada esencialmente del culto shintoísta, y en otros casos también del budista e incluso mezclados.

Shimenawa:  Es uno de los elementos imposible de conseguir aquí, es un grueso trozo de cuerda trenzada de paja de arroz que identifica el lugar como un sitio sagrado, según la costumbre del Shinto. Indica la presencia del “kami” o espíritu del lugar.Marca la separación entre un lugar profano y uno sagrado. Mantiene fuera la impureza y purifica el espacio que la rodea.  Esta cuerda al igual que los O-fuda, se queman en un templo cada año en una época específica y se traerá otra cuerda bendecida por los sacerdotes.

Shinden: En el centro del Kamiza encontramos una estructura (Shinden) similar a un templo, donde se guarda el espíritu (Ofuda) que vigila y cuida nuestro progreso en los entrenamientos.
Ofuda: Amuleto que representa al espíritu que reside en el Kamiza, proporciona buena suerte y protección, y está dibujado por un sacerdote Shinto. Se coloca en el interior del templete (Shinden).

Kagami o Shinkyo: Otro elemento importante y esencial es el kagami o shinkyo, un pequeño espejo redondo, en el cual se refleja nuestra alma inmortal y que al mismo tiempo nos recuerda la impermanencia, la fugacidad de nuestra existencia. Todas las cualidades se reflejan en el espejo y podemos verlas cuando lo miramos, así pues es el reflejo de nuestro yo verdadero y del  corazón sin mancha” (Shin Kokoro).

Kagaribi: Los candelabros para las velas. Normalmente se usan en nº de 2, 3, 5, 7 ó 9, dependiendo de cada tradición, dojo, escuela, etc.

Tomyo: Las velas, que simbolizan la luz universal, de la cual nosotros constituimos pequeños fragmentos. Cuando se colocan en número de dos, representan las energías elementales: In (Yin) y Yo (Yang). Tres hacen referencia al Sanshin, los tres corazones. Si se colocan cinco velas, se asocian con los cinco elementos: Chi, Sui, Ka, Fu, Ku. El nueve en la Bujinkan hace referencia a las nueve escuelas y al mismo tiempo al número mágico.

Foto del o los maestros: En una amplía mayoría de dojos en Japón, se colocan las fotos de los maestros ya fallecidos, a la izquierda del Shinden y a la derecha se colocan las de los actuales o los que aún viven.

Shingu – Recipientes de porcelana:
* Sakaki Date: vaso con hojas del árbol Sakaki, un árbol de hoja perenne japonés. Simbolizan la presencia de la naturaleza y nuestros lazos con ella.Se puede sustituir por cualquier elemento vegetal vivo, una flor, una planta, etc.

* Mizutama: Un pequeño bol redondo que contiene agua fresca, una ofrenda para los kami.

* Tokkuri: Una pequeña botellita precintada llena de O-miki, un Sake especial que ha sido purificado ritualmente. Otra ofrenda para los kami.

* Sara: Bols que contienen Oshio (sal) y Okome (arroz lavado), que representan los elementos necesarios para sustentar la vida.

Como objetos opcionales es normal que se coloque también algún pequeño objeto que tenga especial importancia para el Dojo, o alguna imagen de un Buda representativo, así como un recipiente con tierra de algún lugar representativo para la escuela en el cual se quemarán barritas de incienso.

honbu kamiza

El impresionante Kamiza del Honbu Dojo – dojo central- de la Bujinkan en Noda, Japón