La verdad histórica del maestro de la espada Miyamoto Musashi y su obra escrita

15 07 2019

copia manuscrita del Libro de los cinco anillos, realizada por uno de los discípulos directos de Musashi. Se desconoce si se ha conservado algún original. (Colección del Museo Eisei Bunko)

Artículo original de Uozumi Takashi, Profesor de la Universidad Abierta de Japón desde 2014. Nacido en Hyōgo en 1953. Experto en pensamiento japonés, pensamiento existencial y cultura corporal. Tras cursar un doctorado en la Universidad de Tokio, enseñó en la Universidad Internacional de Budō de Katsuura (Japón). Ha estudiado la figura histórica del maestro de la espada Miyamoto Musashi, que había quedado alterada por leyendas, novelas y otras formas de ficción, para lo que ha examinado documentos históricos e interpretado el Libro de los cinco anillos, obra del famoso espadachín. Entre sus obras destacan Miyamoto Musashi: nihonjin no michi (“Miyamoto Musashi: el camino del japonés”; Perikansha, 2002), Miyamoto Musashi (Iwanami Shinsho, 2008), Tetsugaku, shisō wo ima kangaeru (“Filosofía y pensamiento, reflexiones de hoy”; Hōsō Daigaku Kyōiku Shinkōkai, 2016) y Bungaku, geijutsu, budō kara miru Nihon bunka (“La cultura japonesa en su literatura y sus artes plásticas y marciales”; ídem, 2019).

La verdad histórica del maestro de la espada Miyamoto Musashi y su obra escrita

Miyamoto Musashi fue un mítico maestro de la espada de principios del periodo Edo. A lo largo de su vida se batió en duelo a muerte más de 60 veces, sin conocer la derrota. En sus últimos años completó su Libro de los cinco anillos, considerado la cima de literatura japonesa sobre el arte de la espada.

Con las traducciones a numerosos idiomas de obras como el Libro de los cinco anillos(Gorin-no-sho) o Miyamoto Musashi, esta última de Yoshikawa Eiji, Musashi se ha hecho famoso en todo el mundo. Sin embargo, la imagen que nos transmiten las novelas y películas, la de un rōnin (samurái errante, sin señor) y maestro de la espada que protagoniza duelos a muerte, es una ficción que parte de una biografía escrita 130 años después de su muerte. Como contrapunto, presentaré aquí la figura real de Musashi tal y como nos la revela la investigación histórica. En cuanto a su pensamiento, lo expondré ciñéndome al contenido de los cinco capítulos de que consta el Libro de los cinco anillos.

Un guerrero a caballo entre dos eras

Miyamoto Musashi terminó de escribir Libro de los cinco anillos poco antes de morir, sobre la base de sus escritos juveniles que ya había modificado una vez previamente. Además de esta obra, conservamos de Musashi dos cartas dirigidas a un señor feudal, unos diez dibujos a tinta (por incluir solo aquellos cuya autoría no se discute), una espada de madera y un guardamano que él mismo facturó, así como algunos otros objetos. Disponemos, además, de algunos documentos dejados por su hijo adoptivo y sus discípulos, y otros conservados en los señoríos con los que mantuvo alguna relación. El estudio de todos estos materiales nos presenta un panorama bastante claro de cómo fue su vida.

Nació en 1582 y murió en 1645. La de su nacimiento fue una época de continuas batallas en todo Japón que culminó con la unificación del país; la de su muerte, la época en que se establece y consolida el shogunato de Edo. La vida de Musashi puede dividirse en cuatro etapas que están íntimamente ligadas a la evolución histórica de Japón, por lo que las expondremos aquí en su contexto histórico.

La primera etapa es de formación y se extiende hasta que Musashi cumple los 20 años. En este periodo, la sociedad japonesa se unificó y se formó el orden que caracterizaría al Japón de la Edad Moderna (siglos XVI-XIX).

La segunda abarca desde la llegada de Musashi a la capital, a los 21 años, hasta que concluye su adiestramiento como guerrero, hacia los 29 años. Si bien la batalla de Sekigahara (1600) fue decisiva para la formación del shogunato de los Tokugawa, los años subsiguientes fueron también muy convulsos, debido a la resistencia ofrecida por los supervivientes del anterior régimen.

La tercera etapa va de los 30 a los 59 años y es el periodo en que Musashi, el servicio de diversos señores, se implica en una búsqueda de la filosofía de la espada. Durante el mismo, su hijo adoptivo Iori se convirtió en vasallo principal de un señor feudal. El Sitio de Osaka decidió definitivamente la suerte del país, con el establecimiento de un sistema shogunal que englobó a todos los feudos o señoríos del país.

En la cuarta etapa, pasados ya los 60 años, Musashi condensa su experiencia vital en Libro de los cinco anillos. Un joven shōgun y algunos daimyō igualmente jóvenes, que no conocieron la época de enfrentamientos bélicos, tomaron el relevo en la política.

Miyamoto Musashi, sentado (colección del Museo Prefectural de Bellas Artes de Kumamoto). Es una representación del periodo Edo (1603-1868), de autor desconocido.

Miyamoto Musashi, sentado (colección del Museo Prefectural de Bellas Artes de Kumamoto). Es una representación del periodo Edo (1603-1868), de autor desconocido.

Una vida de profundización en la senda del samurái

En el Libro de los cinco anillos, Musashi se identifica como “un samurái oriundo de Harima”. Según documentos dejados por Iori, aunque Musashi nació en una familia de samuráis asentada en las cercanías del castillo de Himeji, esta familia se posicionó en el bando que resultaría perdedor durante el proceso de unificación del país, lo que explicaría que siendo joven fuera adoptado por Miyamoto Munisai, samurái de Okayama. Con este, que por su valía había recibido del shogunato de Ashikaga el sobrenombre de Tenka Musō (“Sin igual bajo el cielo”), aprendió Musashi el arte de la espada, aprendizaje que dio su primer fruto muy tempranamente, pues ya a los 13 años salió airoso de su primer enfrentamiento con un contrincante de fama.

Tras la batalla de Sekigahara, Musashi marchó a la capital, donde, según se dice, derrotó al espadachín más destacado de la época. Indagando en la historia, descubrimos que ya a los 24 años había escrito el Heidōkyō (literalmente, “Espejo del Camino del Guerrero”, una guía articulada en 28 principios o reglas, y también había instaurado ya su propia escuela (doctrina) de armas, que denominó Enmeiryū o Enmyōryū. Luego, Musashi recorrió con su espada todo el país batiéndose y saliendo victorioso en más de 60 duelos a muerte, todo ello antes de cumplir los 30 años. El último de estos duelos, sostenido con el también legendario Kojirō, es muy famoso. Los guerreros se citaron en una isla desierta. El detalle de que Musashi se retrasó no tiene fundamento. Al parecer, Kojirō se presentó con una espada de más de tres shaku (unos 91 centímetros) de longitud, pero Musashi lo venció usando una espada de madera todavía más larga.

Musashi siguió adentrándose en el camino de la espada después de llegar a la treintena. Hacia los 50 años, lo había dominado, según asegura en el Libro de los cinco anillos. Si repasamos lo que hizo durante este periodo, descubriremos registros que prueban que Musashi formó parte de las huestes de uno de los daimyō que se alineó en el bando de Tokugawa en el citado Sitio de Osaka. Este ocurrió en 1615, cuando Musashi tenía 34 años de edad. Dos años más tarde, fue acogido en el feudo de Himiji, cuyo clan dominante acababa de tomar el castillo homónimo. Allí no sirvió como kashin (vasallo) sino como kyakubun (samurái externo o invitado), una posición que le daba mayor libertad, e instruyó en el arte de la espada a los hijos del señor y a otras personas de alto rango. Desde esta época, Musashi se interesó por la parte más teórica de su profesión y probó también su pericia en el dibujo a tinta.

Koboku meigeki-zu (“Alcaudón canta en la rama seca”), dibujo a tinta de Miyamoto Musashi (colección del Museo de Arte Conmemorativo Kuboso, de Izumi). En su Libro de los cinco anillos, Musashi sostiene que el dibujo y otras disciplinas artísticas son también medios para ejercitarse en el arte de la espada.

Koboku meigeki-zu (“Alcaudón canta en la rama seca”), dibujo a tinta de Miyamoto Musashi (colección del Museo de Arte Conmemorativo Kuboso, de Izumi). En su Libro de los cinco anillos, Musashi sostiene que el dibujo y otras disciplinas artísticas son también medios para ejercitarse en el arte de la espada.

Nueve años después, murió a causa de una enfermedad el primogénito del señor feudal a quien Musashi había formado. Con tal motivo, Musashi pasó de nuevo como kyakubun al feudo vecino de Akashi, al que previamente había enviado a su hijo adoptivo Iori. La relación de Musashi con este otro feudo venía de años atrás, pues había colaborado ya en la construcción de la ciudad formada alrededor de su castillo. Iori se convirtió en uno de los karō (vasallos mayores) de Akashi cinco años después, cuando solo tenía 20 años, ascenso en el cual no debieron de influir poco los méritos y hazañas de su padre adoptivo. Al año siguiente el clan de los Akashi pasó a ocupar el dominio de Kokura, en Kyūshū, y Musashi y su hijo lo siguieron a su nuevo destino. Cinco años después los ejércitos de los señores feudales de Kyūshū fueron movilizados en masa para sofocar la revuelta de Shimabara. Como comandante de las fuerzas de Kokura, Iori tuvo una destacada actuación, que lo encumbró hasta la posición de hittō karō (karō principal o primer karō).

En 1640, a los 59 años, Musashi inició una nueva andadura, esta vez como kyakubun del feudo de Kumamoto, también en Kyūshū. Un año después produjo una nueva versión de su libro, articulado esta vez en 35 normas, que ofreció a su señor, pero este murió apenas un mes después. Por eso, pasados otros dos años, Musashi comenzó a escribir su Libro de los cinco anillos, que dedicó al nuevo amo y a los karō del feudo. Lo concluyó año y medio después, una semana antes de morir. El Libro de los cinco anillos expone la filosofía vital del bushi o guerrero, centrándola en su proceso de adiestramiento en el manejo de la espada.

(*1) El libro titulado Nitenki, publicado por Toyota Kagehide en 1776. Niten es el nombre por el que fue conocido Miyamoto Musashi. El libro sirve un pormenorizado relato del duelo sostenido en la isla de Ganryū, pero si analizamos el relato descubriremos que este libro, pese a su planta de biografía histórica, es una obra de ficción confeccionada a partir de leyendas orales y anécdotas recogidas por otros autores hasta el momento de su publicación.

A la búsqueda de una visión universal

Esta obra está perfectamente estructurada en cinco partes o “anillos” inspirados en cada uno de los cinco elementos de la naturaleza: tierra, agua, fuego, aire y vacío.

En el Capítulo de la Tierra, se explica a grandes rasgos qué camino ha de seguir el guerrero.

El guerrero puede serlo a título individual o como general, al frente de una gran tropa. Habrá de adiestrarse para saber cómo luchar y estudiar también las tácticas de batalla. Su formación deberá estar orientada a ser útil siempre y en todo lugar. Puesto que el bushi porta dos espadas, en previsión de su participación en una batalla real, deberá portarlas también durante su adiestramiento. Además de la espada, deberá conocer también las características de la lanza, la naginata, el arco y las flechas, además de las armas de fuego, y saber servirse convenientemente de ellas en el combate. El general deberá juzgar la competencia de sus subordinados y utilizar al hombre más indicado para cada posición o función. Para recorrer su camino, el bushi deberá adiestrarse rechazando cualquier pensamiento impuro. Deberá también ampliar su campo practicando diversas artes y emplearse en diversos oficios para tener un buen conocimiento de la sociedad, sin por ello dejar de tener una clara visión de lo que todo ello puede reportarle o quitarle, y salvaguardando siempre la autonomía de su juicio. Habrá de tener muy en cuenta todo lo que escapa al ojo y considerar con cuidado el menor indicio, concentrarse en su adiestramiento y evitar siempre las acciones inútiles. Son enseñanzas que podrían ser aplicadas a cualquier campo.

El Capítulo del Agua expone la teoría del manejo de la espada, núcleo del adiestramiento del guerrero.

En primer lugar, nos habla de la disposición de ánimo, la posición de combate y la mirada, tres aspectos fundamentales del arte del que trata. Pero insiste también en que para poder entrar en acción inmediatamente y sin caer en descuidos es importante adiestrarse partiendo de la propia vida diaria. Las formas de empuñar la espada larga son cinco (alta, media, baja, lateral izquierda y lateral derecha) y el bushi habrá de buscar siempre la que le permitan herir al adversario con más facilidad. Procurará adquirir una técnica que le permita blandir la espada desde la posición inicial con la mayor sencillez. Para desarrollar la destreza, habrá de practicar las cinco posiciones de partida, pero no confiarse a fórmulas establecidas, sino posicionarse ante cada adversario de la forma que sea más fácil llegar él aguzando los sentidos y buscando la auto superación. Teniendo siempre en mente que hoy debe ser mejor que ayer, mañana vencer al rival débil y pasado mañana al fuerte, persistirá en el adiestramiento tantos días como sea necesario. Se trata, pues, de entrenarse aspirando a adquirir una técnica más depurada, e ir curtiéndose acumulando experiencias a lo largo de los años.

El Capítulo del Fuego trata de la teoría del combate.

Para empezar, el bushi luchará utilizando en beneficio propio y perjuicio del adversario todas las condiciones que presente el campo de batalla, para lo que habrá de examinarlo bien en todos los aspectos, desde el ángulo en que incide la luz hasta las irregularidades del terreno. Deberá también conocer bien al enemigo, para impedir que aproveche sus fortalezas y atacar mejor sus puntos débiles. Una vez controlada la técnica del adversario, habrá de saber prever sus movimientos para tener siempre preparada una respuesta instantánea y abortar así sus ataques. Irá derrotándolo obligándolo a moverse y sacando partido de sus movimientos. La lucha es también psicológica y el bushi deberá conseguir sumir al adversario en la duda, alterar su equilibrio mental y cuando este muestre su debilidad, vencerlo con un rápido ataque. Cuando el combate es múltiple también tendrá que moverse tomando la iniciativa y atacar cuando dos o más enemigos convergen en un mismo punto. Si la estrategia falla dos veces, a la tercera deberá probar otra forma de ataque. Este deberá ser tan esmerado como audaz. El bushi no bajará la guardia nunca hasta que la victoria sea suya.

El Capítulo del Aire señala los errores de otras escuelas y se reafirma en el camino correcto.

Deberán buscarse principios que funcionen en cualquier situación. No hay que obsesionarse demasiado con las posiciones de partida ni con ninguna otra fórmula “externa” de las aprendidas en los entrenamientos, sino posicionarse ante el adversario de la forma más práctica en cada situación y saber aprovechar todo lo que la espada da de sí. Musashi rechaza las “fórmulas secretas” transmitidas e invita a enseñar sin depender de métodos. Hace hincapié en la necesidad de que, quien aprende, lo haga comprendiendo y asimilando con facilidad. Musashi propugna una enseñanza consistente en mostrar el camino correcto considerando la capacidad de comprensión de cada discípulo, haciendo que se deshaga de sus manías o propensiones y de sus creencias gratuitas para que sea él mismo quien acabe viviendo como un verdadero guerrero, libre ya de toda vacilación.

En el Capítulo del Vacío se explica cómo avanzar en el camino de la espada y cuál es su forma más elevada o perfecta de dominio.

Puesto que las variadas formas de error existentes son todas producto de creencias injustificadas, es importante seguir observándose permanentemente a sí mismo y percatándose del “vacío”. Si uno continúa mejorando su técnica y curtiéndose en cuerpo y alma, con perseverancia llegará a un punto en el que todo es luz, en el que no hay ni sombra de duda. Eso es lo que Musashi llama “el vacío verdadero”.

En su juventud, Musashi salió vencedor de muchos duelos a muerte, pero persiguió siempre lo más amplio y universal, eliminando lo superfluo y tratando de conseguir la forma más efectiva y racional. El Libro de los cinco anillos, que es el legado que ha dejado a la posteridad tras haber alcanzado el dominio total de este arte, muestra cómo debe vivir un verdadero bushi sobre la base de lo aprendido en el entrenamiento, pero al mismo tiempo logra transmitir lo más esencial de la profesión del samurái, un mensaje que ha resistido el paso del tiempo y que sigue vivo hoy, casi cuatro siglos después de su muerte.

 

Anuncios




Las mejores maderas para bokken y otras armas

14 12 2018

Normalmente cuando vamos a adquirir un arma de entreno procuramos siempre que sea de la mejor calidad posible, al menos quienes ya llevamos años en esto. No nos conformamos con un bokken que vaya a romperse a la primera de cambio o con un bo, naginata etc que no vaya a resistir los embates de un trabajo duro.

En este artículo vamos a repasar las mejores maderas japonesas para la construcción de este tipo de armas.

Una de las más conocidas es el roble japonés. Puede ser roble rojo o roble blanco. ¿En qué se diferencian y cuáles son sus características, ventajas e inconvenientes?

El roble rojo japonés, o Akagashi, se encuentra generalmente en las cadenas montañosas en la parte oeste de Japón y recibe su nombre por el hecho de que la madera tiene un tono rojizo distintivo en comparación con otros tipos de roble. Es un árbol que suele también plantarse en templos o residencias.

Los árboles crecen alrededor de 20m de altura, y su madera se usa a menudo como material de construcción o para hacer Shamisen (instrumento musical) y otros instrumentos musicales japoneses. Dado que la madera de roble rojo japonés también es muy resistente al agua, también se usaba tradicionalmente para hacer barcos, timones, y remos entre otras cosas. Sus hojas son largas y elípticas, y de entre los robles japoneses son las más grandes, por lo que al roble rojo japonés también se le conoce como Ōgashi (gran roble).

Resultado de imagen de akagashi

Roble rojo japonés

Se dice que la madera de roble rojo japonés es una de las maderas más duras que se producen en Japón, llegando a tener una densidad relativa de madera seca que supera 1.0 (103 kg / m3). Debido a esto, si bien la madera es relativamente difícil de procesar y secar, es muy resistente y duradera, y no se deforma mucho después de secarse. Es una madera considerada de muy alta calidad en Japón.

En el Budo, la madera de roble rojo japonés se usa a menudo para fabricar armas como Bokken, Jo, Bo, Naginata, etc. Sin embargo, como esta madera es cada vez más difícil de conseguir y los precios del mercado se han disparado, a veces se usa como sustituto el roble rojo de corteza (Ichigashi) que también es muy duradero, y valorado como uno de los mejores materiales de madera para fabricar equipos de Budo junto con el roble blanco y el rojo.

Resultado de imagen de akagashi

Detalle de Bokken hecho con roble rojo japonés Akagashi

La madera de roble rojo japonesa difiere mucho de la madera de roble rojo norteamericano. Aunque ambos árboles son de la misma familia y están relacionados, el roble japonés es de hoja perenne, y debido a esto no tiene un grano abierto como el roble americano, sea el blanco o el rojo. La estructura de grano abierto de la madera de roble americano produce áreas blandas que son más propensas a sufrir daños por impacto. Por otra parte, el roble rojo japonés tiene una estructura que es uniformemente dura, y tiene una mucha más resistencia a las abolladuras y al impacto que los robles americanos.

El otro roble japonés es el blanco, o Shirakashi, que se puede encontrar principalmente en la parte sur de Japón, en las regiones de Shikoku y Kyushu. Al igual que su pariente, el roble rojo, es una madera también muy dura y pesada con alta resistencia y durabilidad. Cuando se menciona “Kashi” (roble) en la región de Kanto, la mayoría de las personas se refieren al roble blanco japonés, y se lo encuentra a menudo en los templos. El nombre de “roble blanco” proviene del hecho de que la sección transversal de la madera se ve blanca justo después de ser cortada, y en Japón se le ve como un árbol de buen augurio y es muy familiar para los japoneses.

En Budo se suele utilizar igualmente que el rojo para fabricar armas de madera. Dado que es pesado y muy resistente, es una de las maderas preferidas para usar en la práctica con contacto y Suburi. El roble blanco japonés fue la madera favorita de muchos maestros de espada famosos de toda la historia japonesa, debido a su practicidad y alta durabilidad. Cuando se compara el roble blanco japonés con el roble rojo japonés, el roble blanco es aún más duro y no se rompe tan fácilmente ya que tiene el grano más denso, lo que también lo hace un poco más pesado y preferible como material para fabricar bokken. Sin embargo, en comparación con el roble rojo japonés, el roble blanco se astilla un poco más fácilmente, lo cual es uno de sus puntos débiles.

La comparativa con el roble americano es la misma que se ha comentado anteriormente con el rojo.

Resultado de imagen de japanese white oak

Bokken de roble blanco japonés, Shirakashi

La siguiente madera es la llamada Sunuke, una madera que ha sobrevivido durante siglos. Como hemos visto antes, para construir espadas de madera una de las más utilizadas hoy día es el roble, pero si buscamos espadas de mayor calidad tenemos que ir a maderas como el ciruelo japonés, el ébano y el sunuke. Sunuke se refiere al núcleo de la madera tomado del árbol distylium racemosum (isunoki) que ha crecido durante al menos más de 200 años, llegando algunos a 300 e incluso 400 años de edad. La madera vieja se desecha y solo se utiliza el núcleo. También se le llama isunuke. Tiene un distintivo color marrón rojizo oscuro y la madera es pesada y resistente, y es de alta calidad en términos de peso, resistencia, brillo y sonido.

Distylium racemosum3.jpg

distylium racemosum (isunoki)

Desde tiempos antiguos, el sunuke se valoraba como material para hacer peines, adornos tradicionales y para los shamisen, que requieren madera densa debido a la afinación. Los samuráis preferían los peines de sunuke en lugar de los de madera de boj usados más generalmente. La calidad de la madera y su color la convierten en un material superior para objetos ornamentales. Debido a que el sunuke se saca de los árboles isunoki que han sobrevivido durante siglos en un entorno natural difícil, se cree que el material tiene buenos augurios de longevidad y protege contra enfermedades y espíritus malignos.

Su fibra es muy resistente, al igual que la madera de ébano, y el pulido le da un bonito brillo que la hace perfecta para ciertas partes de las casas como postes de alcoba de alta calidad, dinteles, etc.

Los guerreros de la escuela Jigen-ryu usaban esta madera para sus bokken ya que su resistencia es mayor que la del roble y se encuentra entre las maderas más pesadas y más fuertes de Japón. Pero como es un árbol viejo, viven siglos, las fibras ya no se pegan unas a otras, por lo que a menudo se agrieta a lo largo de las líneas de fibra.

Recientemente no queda mucho sunuke, y cada vez es más raro de encontrar. Si comparamos una espada de madera hecha de sunuke hace 20 años con una hecha de sunuke recientemente, la fuerza y el peso son los mismos, pero los más recientes han perdido el color fuerte. En los próximos años, el Sunuke aún se podrá comprar, pero debido a su rareza, es probable que el precio siga aumentando sin parar.

Resultado de imagen de madera sunuke

detalle de bokken hecho con madera Sunuke

Por último vamos a tratar de la madera preferida por Miyamoto Musashi, el Biwa. El Biwa es lo que nosotros conocemos como el árbol del níspero, que produce esos frutos tan dulces y apreciados y cuyas hojas tienen muchas propiedades medicinales que no detallaremos en este artículo.

Resultado de imagen de madera níspero

árbol del níspero con sus frutos

Al secar la madera del Biwa, además de volverse extremadamente dura, también se vuelve flexible, por lo que es un material muy usado para hacer bastones desde la antigüedad. Hoy en día, en Japón, cuando la madera se pule y se la convierte en un bastón, se le conoce comúnmente como el bastón de “la longevidad”, es algo así como un talismán. Es debido a estas características por las que desde hace mucho tiempo se utiliza para fabricar bokkens. En otras palabras, gracias a su fuerza y resistencia, ha sido la madera de preferencia junto con el roble y el Dystilium (Sunuke) para la fabricación de bokkens entre las escuelas de kenjutsu más conocidas por entrenar con contacto duro.

Y aunque esto todavía está abierto para el debate, en el trabajo de Eiji Yoshikawa, Musashi Miyamoto, hay una línea que dice que si eres golpeado por un bokken de madera Biwa hasta tus huesos se pudrirán. La explicación lógica detrás de esto es que un bokken de madera de Biwa (níspero) es muy flexible, y cuando un golpe penetra lo suficientemente profundo en el cuerpo, causa una fractura compleja al impactar con los huesos. Los destroza. Mientras que un golpe con un bokken de roble causa un tipo sencillo de fractura, una fractura limpia. El efecto es muy diferente en el caso del níspero. Resulta que Musashi Miyamoto era particularmente aficionado a este tipo de bokken, y se sabe que él mismo esculpió y conservó algunos.

El níspero salvaje se ha vuelto muy escaso hoy en día, y la mayoría de los bokken hechos de esta madera que hay en circulación ahora mismo son en realidad sustitutos hechos de Rosa de Invierno (Camellia Japonica), conocida como Tsubaki en Japón. La  madera de rosa de invierno también es muy dura y suave, y debido a que su grano es apenas visible y su color se asemeja al del níspero, los dos son relativamente homogéneos. Sin embargo, si comparamos uno al lado de otro notaremos que el níspero es un poco más amarillo, lo que lo hace más fácil de distinguir. Los Bokken hechos de níspero salvaje se venden generalmente con el nombre de Hon-biwa (“Biwa original / auténtico”) pero debido a su escasez, tienden a ser muy caros.

Para finalizar, y como curiosidad, precios medios aproximados de un bokken fabricado con cada una de las maderas mencionadas en el artículo:

Bokken de roble japonés, rojo o blanco:  a partir de 50€. Los bokken más baratos que se venden como roble suelen ser de roble americano o maderas que imitan al roble.

Bokken de sunuke: a partir de 120€

Bokken de níspero original salvaje: a partir de 400€

 

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Bushi Dojo

 





La importancia de la “mirada” en las artes marciales

8 06 2018

Resultado de imagen de hatsumi sensei eyes

La mirada o “metsuke” en japonés, es una enseñanza ancestral dentro de las artes marciales transmitida desde la antigüedad casi casi como uno de los “secretos” fundamentales de cada una de las escuelas o estilos. No en vano el sentido de la visión es uno de los más importantes sino el más importante de los sentidos para un guerrero.

Hoy conocemos bastantes de esas enseñanzas sobre “la mirada” que se han transmitido a través de las generaciones. Una de ellas, muy empleada hoy en el mundo del Kendo, es “Enzan no metsuke“, que es un proverbio que enseña a los practicantes de kendo a que cuando miran fijamente a los ojos de su oponente deben tener en cuenta todo el alrededor como si estuvieran mirando una montaña lejana. Otra es “Kanken no me” que significa mirar a tu oponente no con tus ojos físicos sino con los ojos de tu corazón.

En diferentes artes marciales hay instrucciones técnicas específicas sobre “dónde mirar”, así como instrucciones mentales sobre “cómo mirar”.

Un buen ejemplo de ello es la enseñanza de la escuela Itto Ryu para observar la punta de la espada y el puño o mano que la maneja. Es la conocida como teoría del “ojo doble”. Kendo de Takano Sazaburo (1915) es considerado como el primer libro de texto técnico para el kendo moderno. En él hay una sección titulada “El uso del ojo”. Primero, como era de esperar, toca el dicho “Enzan no metsuke“, pero después de eso escribe sobre “futatsu no metsuke“, o el “doble ojo”: “Incluso cuando veas a tus oponentes como un solo cuerpo, hay dos puntos en los que debes concentrarte especialmente. Uno es la punta de la espada, el otro es el puño”.

Resultado de imagen de hatsumi sensei ancient pictures

Como Sazaburo escribe “esto se llama el ojo doble desde los viejos tiempos”, y es una enseñanza tradicional transmitida en la escuela Itto. Más atrás en el tiempo, en la misma tradición de Itto Ryu, Chiba Shusaku escribe lo siguiente: “Acerca del doble ojo. El ojo doble significa que hay dos ojos con los que miras a tu enemigo. Cuando ves a tu enemigo como un solo cuerpo, hay dos puntos a considerar. Mira la punta de la espada y mira el puño. Estos son los dos puntos. Si el puño no se mueve, el enemigo no puede atacar. Si la punta de la espada no se mueve, el golpe no tendrá éxito. Este es el doble ojo. Además, no deberías ver a tu enemigo tan profundamente como para olvidarte de ti mismo. El doble ojo debería ayudarte a conocerte y a conocer a tu oponente “.

Cambiando de arte marcial, en Kárate por ejemplo, el maestro Masatoshi Nakayama, en su libro “Mejor Kárate” dice: “Usted debe verlo todo, desde la parte superior de la cabeza hasta los pies. Tome la medida del oponente frente a usted con claridad, deje que sus ojos se sienten como si estuviesen mirando a un objeto distante”.

Como no podía ser de otra manera, en el Go Rin no Sho (el Libro de los cinco anillos de Miyamoto Musashi), también hay obviamente menciones a la mirada. Heiho no metsuke, la estrategia de la mirada…. Musashi habla de Kan y Ken en su capítulo tercero dedicado al elemento agua.

Dice Miyamoto Musashi:”La configuración de los ojos debe ser grande y amplia”. “Hay dos métodos: ‘Kan’ y ‘Ken’. El ojo de ‘Kan’ debe ser fuerte y el de ‘Ken’ debe ser débil. Tienes que ajustar la visión de lejos como si fuera cerca y la visión de cerca como si fuese lejos. Este es el requisito del bujutsu”.

Esta es la parte más importante de esta enseñanza pero, al mismo tiempo, puede ser muy confusa ya que Musashi explica dos formas diferentes cuando miras a un oponente y para ello usa dos kanji, que ambos significan “mirar” o “ver”. Pero no es lo mismo mirar que ver.

Entonces, para resumir, porque es un complejo tema semántico que solo puede dirimir alguien que domine el idioma japonés, lo cual no es el caso, Musashi nos está diciendo que la visión de lejos necesita ser fuerte o intensa. Necesitamos ver a lo lejos como si estuviese cerca. Por otro lado, la visión de cerca no debe ser tan intensa. Como está muy cerca, es fácil para nosotros preocuparnos y olvidarnos de las vistas de lejos. Luego, dice que necesitamos ver la escena de una distancia cercana como si estuviera lejos. ¡Y hay que hacerlo de manera simultánea!!!

Sigue diciendo Musashi que “Uno debe conocer la espada del oponente por adelantado, así uno no mira la espada del oponente. Este es un punto muy importante para la estrategia de Kenjutsu. Debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para dominar esta habilidad “.

Esto parece contradecir lo que nos comentaba el maestro de Kendo anteriomente, sin embargo parece bien cierto que si uno puede predecir cómo el oponente moverá la espada, uno no necesita mirar la espada. Pero, ¿cómo puede ser esto posible? Obviamente a base de mucho entrenamiento. Nada fácil por otra parte.

“Este método de observación es el mismo con las peleas pequeñas (combates individuales) que con las situaciones de pelea grandes (batallas)”.

“Es muy importante que puedas ver las vistas laterales sin mover los ojos”.

Ahora él está hablando de una técnica específica muy interesante. Necesitamos poder ver con una visión de 180 grados sin mover los ojos. Claro que es posible, es lo que llamamos visión periférica, pero requerirá un entrenamiento serio si deseamos poder hacerlo durante un combate o enfrentamiento.

Dice también Musashi: “Esta capacidad (tener una visión de 180 grados) es bastante difícil de tener cuando estás ocupado (nota: tiempo de lucha)”.

No es sorprendente que Musashi nos advierta de que esta técnica es bastante difícil cuando luchamos por nuestra vida. Normalmente, en una lucha por tu vida, la visión se estrecha y se convierte en lo que llamamos visión de túnel. Por lo tanto, Musashi sintió la necesidad de hablar sobre esto. Nos señaló que desarrollar esta técnica requiere mucho entrenamiento y disciplina.

En el capítulo dedicado al viento, Musashi escribe también sobre la mirada: “Otras escuelas tienen enseñanzas sobre el ojo o la mirada y enseñan que debes mirar la espada, o la cara, o los pies de tu oponente, pero cuando piensas excesivamente en mirar algo en particular, eso te lleva a confusión y se interpone en el camino de tus tácticas Por ejemplo, aquellos que juegan a kemari (antiguos juego japonés con similitudes al fútbol, aunque la pelota no puede tocar el suelo) no se enfocan particularmente en el mari (pelota), pero pueden patearlo bien con muchas técnicas hábiles. A medida que dominas algo, ya no tienes que mirarlo con los ojos. Aquellos que practican acrobacias, una vez que han dominado su camino, pueden colocar una madera en su nariz o hacer malabares con muchas espadas a la vez. No es que estén constantemente mirando los objetos, pero como están tan acostumbrados a manejar esos objetos, pueden verlos de forma natural “.

Resultado de imagen de kemari

Para acabar con Musashi, dice: “Memorice estas afirmaciones de este documento, desarrolle esta habilidad visual en su vida diaria, no cambie el método de visualización independientemente de la situación. Debe recordar esto profundamente “.

En nuestras escuelas, las que estudiamos en la Bujinkan, también existen diferentes enseñanzas en cuanto a las estrategias de la mirada, aunque por mi parte sé bien poco sobre ello y no sé si Hatsumi Sensei se ha extendido mucho más en alguna ocasión o en alguno de sus libros, cosa esta última que ahora mismo no recuerdo.

De lo poco que yo sé y recuerdo ahora, en nuestra escuela Koto Ryu existe como enseñanza al respecto la famosa frase “los ojos lo son todo”. Según sus preceptos debemos mirar la frente del enemigo ,concretamente a las cejas del uke, para detectar el momento en que su ira sube y va a lanzar el ataque.

En Gyokko Ryu por el contrario, la mirada se centra en el punto medio del pecho, ampliando desde ahí a todo lo que rodea al uke con la visión periférica. Al parecer el hecho de mirar al pecho tiene como objetivo detectar cambios en la respiración del enemigo para conocer tanto su estado emocional como los diferentes ritmos y momentos que determinarán sus acciones.

En Takagi Yoshin Ryu se mira globalmente al enemigo pero haciendo especial hincapié en sus tobillos y pies para detectar el momento del ataque.

Como hemos dicho al principio del artículo, la mirada, la vista, es el sentido más importante para un guerrero -y personalmente opino que es el más importante para todo el mundo- . ¿Qué posibilidades en combate tendría un guerrero con mala visión? ¿Y privado de ella? Prácticamente nulas. De ahí que las técnicas para privar o entorpecer la visión del enemigo -metsubushi- sean de enorme importancia.

La mirada, como hemos podido apreciar, también está íntimamente ligada al concepto de Kurai Dori. El Kurai Dori es tu posicionamiento respecto al adversario. Pero no simplemente el posicionamiento físico sino teniendo en cuenta todos los factores posibles, desde las armas al estado emocional, pasando por el clima o los obstáculos o circunstancias del terreno, la luz, etc., para lo cual la vista/mirada es el sentido crucial.

Para acabar, y volviendo a Koto Ryu, para establecer el Kurai Dori correcto a nivel de distancia física, se debe mirar a la frente del adversario, concretamente a las cejas, como hemos visto antes. Cuando podamos distinguir perfectamente desde la punta de los dedos de sus pies hasta la punta del arma que blande querrá decir que estamos a la distancia correcta. Sin bajar la mirada. Mirando recto y fijo a la frente. Por ejemplo si el adversario está en jodan no kamae con un ken, mirando fijo a su frente debo ver desde la punta del pie adelantado hasta el kissaki de su espada. Si por ejemplo solo ves hasta media pantorrilla, quiere decir que el adversario con un solo paso es capaz de introducir en tu cuerpo el mismo trozo del arma que empuña.

Avanza…con los pies en la tierra y la mirada en el infinito. (Anónimo)

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan 15º dan