Entrenamiento fuera de la “zona de confort”

25 04 2018

“Sal de tu zona de confort”, una frase que se ha puesto muy de moda últimamente por todos los gurús de la autoayuda y el crecimiento personal.

En psicología la zona de confort designa un estado mental en que el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta a lo largo de su vida, desarrollando una rutina sin sobresaltos ni riesgos, pero también sin incentivos.

Pero también se define como zona de confort a cada uno de los lugares o situaciones donde un individuo se siente seguro, donde no existe riesgo alguno, ya sea en su hogar o en lugares que su mente interpreta como potencialmente bajos de riesgo. Esto causa una dependencia a ciertos lugares y no nos permite conocer otros escenarios productivos para la vida, y en nuestro caso, tampoco para el progreso marcial.

Aunque parece obvio, hay mucha gente que nunca lo hace. Y es muy importante salir del dojo, salir del tatami y entrenar en diferentes escenarios. Esto es algo que nuestra filosofía Ninpo lleva haciendo desde hace siglos. Y que debería ser materia obligatoria también hoy, en nuestros actuales grupos y dojos de la Bujinkan, si queremos mantener vivo ese espíritu ancestral.

En Bushi Dojo siempre apostamos por ello, durante 20 años hemos entrenado cientos de veces en la Naturaleza y en otros entornos, cosa que en los últimos tiempos, por diferentes motivos, se ha ido dejando de hacer, y que creo conveniente recuperar.

Pero en este breve artículo no me quiero referir al clásico ir entrenar en la montaña, a un claro del bosque, donde lo único que cambia es que en vez de 4 paredes y un tatami hay una explanada de hierba y cuatro piedras, que también, sino que hay mucho más que experimentar si queremos profundizar.

Practicar en la Naturaleza es algo fundamental, fuera de la “zona de confort” del dojo. Se puede entrenar como hemos dicho antes en una zona tranquila y accesible de bosque, pero también en alta montaña, en la nieve, o cerca del mar o en el propio mar…y en distintas épocas, con calor, con frío, con lluvia… y utilizar esa Naturaleza y esos elementos naturales tan propios de nuestro Ninjutsu para desarrollar trabajos y atributos que sólo en ese entorno pueden ser estudiados y practicados.

Ocultación y camuflaje, escape, orientación, trabajar entre las rocas y los troncos de los árboles, en ríos y cascadas, practicar primeros auxilios cuando no estamos cerca de la ayuda médica, conocimiento de las plantas y los animales, rappel, supervivencia (agua,abrigo, fuego, comida….), y por supuesto técnicas de combate en esos entornos más o menos hostiles.

Pero también podemos salir de nuestra zona de confort, en este caso del dojo, si vivimos en una ciudad, entrenar en ambientes urbanos es una necesidad también. Practicar rodamientos y caídas y técnicas de combate en zonas urbanas como puede ser un parking, el interior de un edificio en construcción o en una escalera de vecinos….técnicas usando vehículos (coches, motos, bicis…), usar un centro comercial para realizar ejercicios de seguimiento, vigilancia y rutas de escape, o aprender a cómo ocultar las armas en nuestra ropa de calle…

Y muchas más ideas que se te pueden ocurrir. Ponte a prueba. Vive nuevas experiencias para enriquecer tu budo y progresar. Es divertido e instructivo. Y además si no evolucionas estarás muerto en una situación real. Los “malos” no están en su casa jugando a las cartas, siempre están aguzando sus habilidades y buscando nuevas oportunidades de sorprenderte para sus fines contra tí. ¿Por qué tú no?

El Ninjutsu nos enseña todo eso, no lo olvidemos, no es un arte muerto, sus principios pueden ser aplicados perfectamente a nuestra situación y mundo actual, pero depende de nosotros, los instructores y los estudiantes, que realmente tengamos ganas de salir de la zona de confort y ponernos a prueba.

¡Sal y entrena!

Bufu Ikkan

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