Shugyo

7 09 2018

Últimamente se ha puesto muy de moda esta palabra, Shugyo, sobre todo en las redes sociales, por parte de gente, claro está, afin a las artes marciales, que la usa continuamente, casi siempre sin demasiado sentido o de forma totalmente inapropiada, y lo que es peor, refiriéndose a ellos mismos.

Escoger un camino marcial no es Shugyo.

Entrenar duro no es Shugyo.

Entrenar y meditar no es Shugyo.

Y por supuesto ir a Japón dos semanas (o el tiempo que sea) a entrenar y visitar el país, NO es Shugyo.

Entonces, ¿qué es Shugyo?

La palabra proviene de la expresión Musha Shugyo (o entrenamiento del guerrero), que era la misión o peregrinación que realizaban los antiguos samurai para completar su entrenamiento marcial. Viajaban a lo largo de la geografía japonesa practicando y perfeccionando sus habilidades sin la protección de su familia o escuela, para aprender de otras escuelas y a veces también mantenían duelos con otros samurais de esas otras escuelas para ponerse a prueba, o realizaban trabajos como guardaespaldas o como mercenarios. Al mismo tiempo realizaban duras prácticas ascéticas y religiosas ya que este Musha Shugyo, o entrenamiento del guerrero, se inspiró en los monjes Zen, que emprendían andanzas ascéticas similares a las que llamaron Angya, “viajar a pie”, antes de alcanzar la iluminación.

侍の芸術 (Arte Del Samurai)

Así pues el Shugyo o Musha Shugyo debe ser entendido hoy como algo muy personal, un entrenamiento marcial severo y austero, de larga duración, tanto del cuerpo como de la mente. Preparar cuerpo y mente para la dureza, fortalecerse en ambos sentidos. Para poder afirmar que “haces” shugyo o musha shugyo, deberías estar siguiendo una rutina diaria o casi diaria de entreno corporal y marcial muy duro y austero, y al mismo tiempo deberías estar trabajando tu mente en el mismo sentido, con el objetivo de traspasar tus propios límites.

El musha shugyo era una intensa e intensiva búsqueda de conocimiento y comprensión íntima, una forma brutal de unir cuerpo, técnica, mente, espíritu….

Dudo que nadie de los que usan están expresión últimamente por las redes sociales, en mi opinión a la ligera, estén realizando este tipo de prácticas. Así que, si no estás haciendo eso, no te engañes ni trates de engañar a nadie, no estás haciendo Musha Shugyo.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Shihan

 

 

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El estatus de samurai también se compraba y se vendía

9 04 2018

Actualmente ya está completamente aceptado que los estatus sociales durante el período Edo (de 1603 a 1868) no eran totalmente fijos. En la generación anterior, en Japón, se aprendía en la escuela que antiguamente había un sistema jerárquico llamado Shi-no-ko-sho (Samurai-Campesino-Artesano-Comerciante). Pero esto ahora es ya obsoleto y rechazado, y la palabra Shi-no-ko-sho ha desaparecido de los libros de texto japoneses. Antes se creía que si uno nacía en una casa samurai era un samurai hasta que moría, y del mismo modo si nacías campesino, eras un campesino hasta que morías, y era inimaginable que un campesino se convirtiese en un samurai.

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Pero los estudios recientes han demostrado que por lo menos en el último tercio del período Edo, cualquier persona podía comprar el estatus de samurai si tenía el dinero suficiente. Tras obtener el estatus de samurai, uno podía ya comprar también el derecho de tener un apellido y el derecho a llevar espadas.

Se sabe por ejemplo con certeza, que en el clan Sendai uno podía comprar el registro familiar de un samurai, es decir, comprar efectivamente el estatus de samurai, por un precio de 250 ryo, lo que significa que convertirse en samurai dentro de dicho clan costaba alrededor de lo que hoy serían 32,5 millones de yenes japoneses (alrededor de 250.000  €).

Existe una impresión general de que los campesinos de aquella época tenían muy malas condiciones de vida, pero en realidad también había campesinos ricos. Además de su agricultura y ganadería, algunos vendían aceite y combustibles y actuaban también como mercaderes. 250 ryo era realmente mucho dinero, pero algunos de esos campesinos ricos podían permitírselo. A aquellos que se convirtieron en samuráis comprando el estatus se les llamó Kinjo-samurai (samurai por dinero).

También se sabe hoy que había grandes variaciones regionales y de clanes en el coste de comprar el estatus de samurai. En los clanes que tenían grandes dificultades financieras, el estatus de samurai se llegó a vender por tan solo 50 ryo. Esto son alrededor de 6,5 millones de yenes japoneses (unos 50.000 € al cambio), lo cual no era una cantidad imposible de reunir para agricultores o mercaderes prósperos. Pero hubo casos en que incluso a ese precio nadie lo podía comprar, por lo que se redujo hasta unos 2 millones de yenes (unos 15.000 €).

Esto hace que nos preguntemos cuál era, al fin y al cabo, el valor del samurai, pero hay que pensar que hacia la parte final del período Edo muchos clanes tenían enormes problemas para mantener sus finanzas a flote.

Al igual que había personas que podían pagar una gran cantidad de dinero para obtener el estatus de samurai, también había bastantes samuráis que perdían su estatus para convertirse en campesinos. Esto ocurría por diversas y variadas razones que ahora no vienen al caso, pero básicamente significa que hay muchas personas de hoy en día que creen que sus antepasados eran en realidad guerreros samurai, cuando de hecho eran campesinos o mercaderes ricos que obtuvieron ese estatus con dinero.

Todo esto hace bien cierto el dicho “¡Poderoso caballero es Don Dinero!” y nos hace ver claramente que si hasta en el Japón de esa época se podía comprar el hoy mitificado estatus de samurai con dinero, es muy cierto pues, que el dinero siempre ha tenido mucho que decir en cualquier época, lugar y situación. Y eso no parece que vaya a cambiar en un futuro próximo.

 





Seppuku, ¿cómo y por qué los samurai se rajaban el vientre?

1 02 2018

En las obras históricas -de cine o de teatro-, a menudo vemos a un samurai cometiendo seppuku. Sostiene una daga y la clava en su estómago, cortándose hasta su propia muerte. Es una costumbre impactante de los samurai, famosamente conocida fuera de Japón como harakiri (literalmente cortarse el vientre) aunque el término formal es seppuku. El seppuku solo estaba permitido a los samuráis, y se consideraba un método en el que uno moría con honor.

Aparte de los casos de derrota en una acción armada, existían otros motivos por los que un samurái podía decidir suicidarse de este modo, de acuerdo con su concepto de honor expresado en el código bushido. Así, el seppuku podía ser una forma de expiar la culpa por un error (sokotsu-shi), de hacer pública una animadversión (funshi) o de protestar por una decisión injusta (kanshi). También para defender la propia inocencia (memboku) o acompañar a su señor en la muerte (junshi).

En el acto del seppuku, el samurai se cortaba el estómago en la zona del hara (bajo vientre) -de ahí el término popular hara (bajo vientre) kiri (corte)- en línea recta de izquierda a derecha o en forma de cruz (de izquierda a derecha y luego el segundo corte en vertical, normalmente de abajo hacia arriba). Es una escena aterradora incluso solo de imaginarla. Anatómicamente, no hay grandes vasos sanguíneos alrededor del estómago, por lo que el Seppuku no causa que se desangre hasta la muerte tan rápido como podríamos creer. Es un método que hace que uno se retuerza en muy dolorosa agonía mientras que lentamente se desangra hasta morir.

El primer seppuku que se puede verificar en los registros aconteció en el año 988. Un bandido llamado Fujiwara-no Yasusuke se suicidó abriendo su vientre y sacándose los intestinos cuando estaba a punto de ser capturado. Esto significa que el acto en sí de seppuku en realidad no comenzó estrictamente con un samurai. Después de eso, el que se considera por algunos como el primer caso documentado samurái se remonta al siglo XII, concretamente a 1180, cuando el septuagenario samurái Minamoto no Yorimasa, al verse herido y acorralado al término de una batalla, se quitó la vida de ese modo.

En una época en que la nación japonesa estaba sumida en una guerra civil y las batallas sucedían en todas partes, muchos samurai que tuvieron la desgracia de perder en la batalla y temían por sus vidas, eligieron el suicidio por Seppuku, en lugar de ser asesinados o capturados por sus enemigos. Comenzaron a creer que morir con el mayor dolor era el honor de un samurai. Además, cuando un ejército que defendía un castillo sufría una derrota, el comandante a veces ofrecía cometer seppuku a cambio de la seguridad de los miembros de su familia y sus soldados.

En el Japón feudal, la decisión de suicidarse puede explicarse por el deseo de avanzarse a la muerte que esperaba a los prisioneros, que podía ser muy dolorosa (por ejemplo, se practicaba la crucifixión), y evitar la deshonra que ello suponía para el samurái y su clan. Aun así, el suicidio era un recurso excepcional, pues no era raro que los samuráis derrotados pasaran a luchar bajo otra bandera si ello aseguraba la supervivencia de su linaje.

Pero durante la era de Sengoku (guerra civil), el significado de seppuku cambió drásticamente y se convirtió en una forma de castigo para el samurai. Hasta entonces, el seppuku se cometía voluntariamente, pero a partir de esta era, aquellos que tenían autoridad o aquellos que ganaban en la batalla, ordenaban a alguien que cometiera seppuku como forma de ejecución por sus faltas. Es decir, la pena de muerte era obligar a realizar seppuku.

En el período Edo, la “pena de muerte” por Seppuku se estableció con la introducción de la “decapitación”. Específicamente, el asistente o kaishakunin permanecía junto al samurai que debía cometer seppuku y le cortaba la cabeza en el momento preciso. La cabeza era entregada para su examen. Desde que el seppuku se convirtió en un método involuntario de ejecución, el kaishakunin o asistente que cortaba la cabeza se introdujo como forma de liberar a la persona del intenso dolor.

 

 

Sin duda, un método tan brutal se entendía como una suprema manifestación de coraje. También se explica por la creencia de que en el bajo vientre o hara residían el calor y el alma humanos y que, abriéndolo, el suicida liberaba así su espíritu: en el término hara kiri, hara significa a la vez “vientre” y “espíritu”, “coraje” y “determinación”.

Sin embargo, el asistente tenía que ser un espadachín muy hábil, ya que se le exigía que le cortara la cabeza de un solo golpe pero sin acabar de separarla totalmente del cuerpo. Fallar en la decapitación significaba golpear a la persona repetidamente y hacerle sufrir aún más, y hasta se consideraba que no era apto para ser un samurai, una situación embarazosa para la familia a cargo del seppuku. Por lo tanto, a veces el señor le pedía a otros señores que le enviaran un hábil kaishakunin.

Como el período Edo alcanzó un tiempo de paz, el seppuku simplemente se convirtió en una formalidad. El ritual de purificación, la notificación a las autoridades, los preparativos y la vestimenta del día, la longitud de la daga, el método real de seppuku, el método de decapitación, el método de autopsia, todo se decidía meticulosamente, y el seppuku se llevaba a cabo como en una cadena de montaje. Cortarse el vientre para suicidarse ha existido en culturas de todo el mundo, tenemos muestras de estos gestos en varios pueblos, empezando por los romanos y siguiendo por los íberos, pero la manualización completa de Japón en este sentido es una rareza extrema.

A diferencia de los samuráis durante el período Sengoku, que vivieron un tiempo en el que podían perder la vida en cualquier momento, en el pacífico período Edo muchos samuráis ya no podían -porque no eran capaces de ello-  clavar una daga en su propio estómago. Esto causó un cambio adicional en el método “Seppuku”, donde el samurai en realidad no se cortaba el estómago, sino que simplemente tocaba la daga colocada sobre una mesa especial, y entonces el asistente le cortaba la cabeza. Algunos de ellos estaban completamente dominados por el miedo y perdían la compostura al ver la daga, por lo que se colocaba una espada de madera o un abanico blanco en lugar de la daga. Cuando el condenado extendía la mano para alcanzar la espada de madera o el abanico, el kaishakunin le cortaba la cabeza. Cuando se corría la voz de que una persona había cometido “seppuku” usando un abanico, la gente se burlaba de él como un cobarde, llamándolo “barriga de abanico”.

El seppuku se realizaba mediante un ritual perfectamente codificado y que se aplicó hasta el final de la historia de los samuráis, en 1871. El diplomático inglés Freeman-Mitford, que presenció en 1868 un seppuku obligatorio, dejó una descripción muy detallada. La escena tenía lugar en un jardín cerrado. El samurái que iba a inmolarse iba vestido de blanco, como los peregrinos o los difuntos, y acompañado del kaishakunin, normalmente un amigo o sirviente de confianza, aunque podía ser designado por las autoridades cuando el seppuku era aplicado como pena de muerte. En este caso, un oficial leía la sentencia y después se permitía al reo pronunciar un alegato.

Tras el alegato, el reo se sentaba y un asistente le ofrecía el arma: el wakizashi, un sable corto (a menudo desmontado para hacerlo más manejable, de modo que se empuñaba directamente por la hoja envuelta en una tela) o bien el tanto o puñal. Tras escribir un poema de despedida que reflejaba sus últimos pensamientos, se abría el vestido, tomaba el arma e iniciaba su macabra manera de morir que Freeman-Mitford relató así: el reo “tomó el puñal ante sí; lo miró melancólicamente, casi afectuosamente; por un momento parecía que había reunido sus pensamientos por última vez y entonces, apuñalándose profundamente bajo el vientre en el costado izquierdo, desplazó el puñal lentamente hacia el costado derecho y, llevándolo hacia arriba, efectuó un leve corte hacia lo alto. Durante esta enfermizamente dolorosa operación nunca movió un músculo de la cara”.

A continuación, el kaishakunin “se irguió tras el samurái”, de cara al sol o la luna para no revelar su sombra, “desenvainó y lo decapitó de un solo golpe”. Luego limpió su arma y se inclinó. En la ceremonia del seppuku, el reo podía saltarse el primer paso, y en lugar de apuñalarse se le ofrecía una simbólica daga de madera. Tras el ritual, la cabeza del muerto era presentada a los oficiales y tras limpiarla la enviaban a la familia del suicida para que le diera sepultura.

Se consideraba noble no cortar por completo la cabeza, sino dejarla unida al cuerpo por una delgada capa de piel. Esto fue influenciado por la enseñanza confuciana de que era deshonroso para sus padres dividir el cuerpo del difunto, y también la creencia de que es honorable morir con la cabeza mirando hacia su enemigo. Como la cabeza está ligeramente unida al cuerpo, cuelga hacia el pecho con su peso, y el cuerpo también caerá hacia adelante. Cuando terminaba la decapitación, cerraban el lugar para que no se viese el cuerpo, y un asistente llevaba la cabeza al forense para confirmar la muerte. Por lo tanto, el ritual de seppuku se había completado.

No hay registros de ningún señor de ningún clan o daimyo que cometiese seppuku debido a fallos políticos. Por lo general, sus generales o asistentes cercanos podían cometer seppuku para resolver el problema. Hay un modismo japonés que dice “que se ve obligado a cortarse la barriga”, que se utiliza en situaciones en las que alguien es obligado a asumir responsabilidades o renunciar a su cargo. Desde los viejos tiempos, siempre parece haber habido casos en los que los que están en el poder obligan a las personas bajo su responsabilidad a asumir las responsabilidades que ellos no piensan asumir.

Como se mencionó antes, el seppuku inicialmente no era para alguien a quien se le atribuía la responsabilidad por un error, sino que se hizo para seguir a un amo fallecido hasta la muerte, o para suicidarse antes de ser capturado y avergonzado por el enemigo. Por supuesto, completar un seppuku va acompañado de un dolor intenso, y requería una gran fuerza de voluntad. Alguien que fuese mentalmente débil probablemente se desmayaría debido al shock. Y ahí está el kid de la cuestión. El seppuku, siendo una forma de suicidio con agonía prolongada, se convirtió en el “gran escenario o el gran momento del perdedor”. A pesar de haber perdido en la batalla, esta era la única oportunidad para mostrar cuán valiente era un guerrero.

Por ejemplo, en el incidente de Kakitsu en 1441, el sexto Shogun Muramachi, Ashikaga Yoshinori, fue asesinado por Akamatsu Mitsusuke. Más tarde, el ejército del shogunato lanzó un ataque completo y los Akamatsus fueron completamente derrotados. Pero en esa derrota, un valiente guerrero del bando de Akamatsu llamado Nakamura Danjo subió a la torre y gritó: “Ahora voy a cortarme el estómago. Todos vosotros, samurai con corazón, debéis ver esto como un ejemplo.” Se cortó el estómago en forma de cruz, se sacó los intestinos y se los tiró a los enemigos mientras los insultaba. Regresó al castillo, prendió fuego a la habitación de su señor y se quemó hasta la muerte. Sus enemigos debieron quedar completamente asqueados por esta visión espantosa de alguien que lidia con su propio dolor y arroja sus órganos internos mientras lanza improperios. El mero pensamiento es aterrador y grotesco, pero el hecho es que Nakamura Danjo ha logrado sellar su nombre y su valentía en los libros de historia. De hecho, esa fue su gran escena como perdedor.

En películas o dramas televisivos, la daga utilizada para el seppuku a menudo se ve con una vaina blanca y envuelta en un paño, y que además se envuelve en un papel blanco a medida que la persona comete seppuku. Pero la vaina blanca se inventó solo en el último tramo del período Edo para el propósito o la preservación de la daga por más tiempo. Esto se usa puramente para efectos dramáticos, y en realidad se usaba la daga envuelta solo en la tela.

Hay que hacer notar que también las mujeres nobles podían enfrentarse al suicidio ritual por multitud de causas: para no caer en manos del enemigo, para seguir en la muerte a su marido o señor, al recibir la orden de suicidarse, etc., aunque técnicamente no se consideraba seppuku o harakiri, ya que no se apuñalaban el vientre. El suicidio femenino se denominaba jigai (que es la palabra que significa suicidio a secas) y consistía en practicarse un corte en el cuello, seccionando la arteria carótida con una daga llamada kaiken. Previamente, la mujer debía atarse con una cuerda los tobillos, muslos o rodillas, para no padecer la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer.

Si bien en Japón el seppuku fue oficialmente prohibido en 1873 como pena judicial, su práctica real no ha desaparecido por completo. Existen docenas de casos documentados de personas que han realizado seppuku voluntariamente desde entonces, incluyendo el caso en 1895 de varios militares que lo efectuaron como protesta por la devolución de un territorio conquistado a China; es el caso del general Nogi Maresuke, educador del emperador Hirohito y su esposa a la muerte del emperador Meiji en1912, y el de muchos soldados que prefirieron morir antes que aceptar la rendición tras la Segunda Guerra Mundial.

Hara kiri en la Segunda Guerra Mundial

Varios soldados japoneses yacen muertos tras recurrir al hara kiri en lugar de ser derrotados y capturados, en el atolón de Tarawa, el 3 de diciembre de 1943, durante la invasión aliada del Pacífico.

En 1970, el famoso escritor japonés Yukio Mishima y uno de sus seguidores, realizaron un seppuku semipúblico como protesta por la miseria moral y la degradación que suponía el haber abandonado las antiguas virtudes japonesas y haber adoptado el modo de vida occidental. Mishima lo realizó en el despacho del General Kanetoshi Mashita, tras haberse dirigido sin éxito a las tropas del cuartel para que se les unieran en el acto de protesta. Su kaishakunin, un hombre de 25 años llamado Masakatsu Morita, intentó tres veces decapitarlo sin éxito. Finalmente, fue Hiroyasu Koga quien realizó la decapitación. Posteriormente, Morita procedió a efectuar su propio harakiri, en arrepentimiento por no haber sido capaz de asistir al de Mishima. Aunque sus cortes no fueron lo suficientemente profundos para ser mortales, hizo una señal a Koga para que también lo decapitase.

Artículo compilado de diversas fuentes por Dani Esteban -Kôryu-

 

 





¿Qué comían los samurai?

22 01 2018

La comida japonesa ha ganado popularidad en todo el mundo y es apreciada por ser muy sana, pero esta comida japonesa o washoku que se come hoy día en Japón ha sufrido muchos cambios, aunque todavía conserva algunos elementos tradicionales. Pero ¿qué pasaba en tiempos históricos, cuando no tenían todos los alimentos de hoy? Especialmente en el período Sengoku de las guerras civiles cuando los samuráis estaban en activo, ¿qué comían?

Una gran diferencia es que como alimento básico comían arroz integral, arroz moreno sin pulir. Cada vez más personas se pasan al arroz integral hoy en día debido a sus beneficios para la salud, pero el arroz integral en aquel entonces, a diferencia de hoy día, no se había criado selectivamente y no era tan fácil de comer. La textura no debía ser muy agradable en la boca. El arroz blanco hubiera sido un alimento de lujo del más alto nivel.

Resultado de imagen de arroz integral

La sopa de miso ya se tomaba en aquel entonces. El miso (del japonés 味噌, miso, ‘fuente de sabor’, a su vez procedente de mi ‘sabor o condimento’, y so ‘fuente’, es un condimento consistente en una pasta aromatizante, hecha con semillas de soja y/o otros cereales y sal marina fermentada con el hongo koji) es un artículo común en la actualidad, pero durante el período Heian se consideraba algo muy raro, aunque para la era Sengoku, la sal había llegado al público en general y se producía en grandes cantidades. Esto condujo a la propagación del miso y la salsa de soja. A veces la gente disolvía el miso en agua caliente y lo bebía como sopa de miso, pero mucha gente masticaba el miso directamente.

Resultado de imagen de miso

Para los platos principales o fuertes, el pescado, las aves pequeñas, las verduras, el tofu, el natto (un derivado de la soja)  y el kamaboko (producto obtenido del procesado de pescado, tipo surimi) eran los más populares. Estos platos se acompañaban con umeboshi (ciruelas encurtidas), otros encurtidos y algas marinas. Esto, sin embargo, era solo para los samurai de clase alta: el señor, el comandante, los generales y altos mandos de infantería etc. Incluso para ellos, los alimentos ricos en proteínas como el pescado y las aves pequeñas eran raros y no aparecían en el plato todos los días.

¿Y qué hay entonces de los samuráis de bajo rango? Los soldados de a pie muchas veces no eran más que campesinos, por lo que casi nunca podían permitirse comer arroz. Sus principales productos básicos eran la cebada, algunos bulbos y el mijo. Casi nunca tenían guarnición. A menudo tenían sopa de miso por la mañana, y solo tofu o tofu frito para el almuerzo. Por lo general, en aquel entonces solo comían dos veces al día, por la mañana al levantarse y al medio día. Solo cuando los soldados debían proteger el castillo por la noche -lo cual se llamaba “yotsume” – tenían una cena nocturna.

Haciendo un inciso, incluso ahora en Japón existe una superstición que dice que “no podrás ver el fallecimiento de tus padres si te cortas las uñas durante la noche”. Este es un juego de palabras con “yo-tsume” (servicio público) y “yo-tsume” (uñas nocturnas). El deber nocturno de yotsume era un papel vital para proteger el castillo, por lo que incluso si uno de sus padres iba a morir esa noche, no se les permitía estar junto a ellos. Una persona que desempeñaba un papel tan importante y que asumía un deber tan crítico era digno de comer de noche.

Sin embargo, incluso aquellos samurai de rango inferior tenían la rara oportunidad de comer arroz blanco. Eso era en el campo de batalla. Mientras luchaban por poder comer hasta saciarse en su vida cotidiana, el campo de batalla era un lugar especial en el que podían disfrutar de un festín.

Hoy en día, un desayuno típico tradicional japonés consiste en arroz blanco, sopa de miso, pescado frito y encurtidos, pero este es un tipo de menú que sólo los samurai de rango más alto y los shogun podían permitirse disfrutar.





La prueba definitiva de la Armadura Samurai – (un vídeo de Iron Mountain Armory)

12 05 2017

Las armaduras se adaptaban perfectamente a los tiempos, el terreno y al armamento de los samuráis. Pero, ¿realmente eran funcionales? ¿resistían al contacto pleno en batalla?

A continuación pondremos a prueba una armadura de calidad, la Taisho sometida a la última prueba. La Prueba Definitiva.
La imagen icónica de los samuráis, con la armadura de batalla.
Esta armadura permitía que el guerrero se destacara y fuera reconocido en el campo de batalla.
Pero en última instancia; lo mas importante era que tenía que ser resistente y versátil, que permitiese el movimiento y la velocidad. Era una armadura fuerte pero debía ser usada durante semanas, por lo tanto, debía ser a la vez fácil de llevar y fácil de reparar. Única, práctica y diseñada para soportar las armas de batalla. Perfectamente adecuada para el guerrero samurai

¿Cómo puede la armadura samurai resistir el combate real? ¿Cómo reacciona contra la katana, el yari, el yumi, el ju-jutsu, y las armas reales usadas por el samurai?

Este documental muestra cómo una Armadura de Samurai tradicionalmente hecha a mano resiste en combate.

Me encantó el documental y por eso lo comparto en el blog. Además está subtitulado en español.

¡Espero que lo disfrutéis!

Hay que decir que el documental está hecho expresamente, y no lo ocultan, para publicitar esta casa, que realiza réplicas de armaduras samurai totalmente prácticas y listas para usar en combate real: Iron Mountain Armory – artesanía tradicional de la armadura para el guerrero moderno.

¡¡Si tuviera el dinero no lo dudaba!!

Y si a alguien le interesa curiosear lo que ofrecen:
Iron Mountain Armory Distribuidores:
Armería: http://www.Samurai-Armor.com
EE.UU.: http://www.Japanese-Armor.com
Reino Unido: http://www.Samurai-Armour.co.uk





Namba Aruki

27 04 2017

Namba Aruki era una forma de caminar de algunos japoneses del periodo Edo (1603-1868), que resulta más eficiente para según que usos que la forma de caminar que tenemos hoy día, la que podemos llamar “normal” o actual, y que Yoshinoro Kono Sensei recuperó del olvido para el público general, y ha aprovechado al máximo, exprimiendo todas sus posibilidades, ya no solo en el entorno marcial donde había quedado anclado y sin ser estudiado a fondo, sino también en el entorno deportivo, cotidiano, etc.

Digo que Namba aruki era la forma de caminar “de algunos japoneses” porque no está claro ni demostrado que todos los japoneses caminasen de esa manera. Más bien todo lo contrario. A lo largo del artículo intentaremos descifrar más al respecto.

¿Pero, qué es en realidad Namba Aruki? ¿Cuál es esta forma de caminar y de dónde proviene?

Una teoría en cuanto a su origen apunta a que el Namba Aruki fue “inventado” por los llamados hiyaku, o mensajeros corredores durante el Período Edo, cuyo trabajo era llevar mensajes de la forma más rápida y eficiente posible entre Edo y las otras provincias. La teoría apunta a que desarrollaron esta forma especial de correr o caminar deprisa.  Normalmente viajaban en parejas, uno de ellos llevaba un palo con una caja o un paquete en el extremo, que contenía el mensaje u objeto a transportar, y el otro llevaba también un palo con una linterna en un extremo que llevaba inscritos los caracteres “negocio oficial del Gobierno”. La comunicación era clave para la efectividad del Gobierno, por lo cual estos mensajeros express tenían que ser realmente muy eficaces.  Iban corriendo de Edo a Kyoto en unos 6 a 8 días. Teniendo en cuenta que la distancia es de aproximadamente 500 kilómetros, y pensando en el estado en que debían estar los caminos en aquella época y en el calzado que llevaban, ¡creo que no está nada mal!. ¡Sale un promedio de entre 60 y 80 km al día!

Lo que no acabo de entender es por qué a estos mensajeros oficiales del Gobierno no les daban un caballo, pero bueno, eso es harina de otro costal…

Y  ¿Cómo es Namba aruki? ¿Cómo funciona y en qué se diferencia de la forma “normal”?

Antes veamos cómo caminamos de forma “normal” o estándar hoy día. Durante todo el artículo hemos de tener siempre en mente que estamos hablando de caminar a buen ritmo, caminar deprisa, o incluso correr. No ir al paso de paseo mirando escaparates o el teléfono móvil 🙂   Bien pues, con esto en mente vemos que la gente normalmente camina balanceando su brazo derecho y su pie izquierdo al mismo tiempo y viceversa. Cuando haces esto, estás torciendo la parte superior del cuerpo y las caderas. También te hace empujar el suelo con tus pies con cada paso, lo que significa que estás usando fuerza muscular para levantar todo tu cuerpo. Y eso cansa. El caminar normal es básicamente caer hacia delante una y otra vez. Caer y recuperar, caer y recuperar…La única razón por la que no te caes de cara cada vez que das un paso es porque te paras con el pie, una y otra vez. Esto representa un gran gasto de energía.

En cambio, Namba aruki, explicado de forma simple, consiste básicamente en caminar adelantando/balanceando el brazo del mismo lado de la pierna que avanza, lo cual es opuesto al método de caminar “normal” o estándar, que acabamos de comentar. Es decir, en Namba aruki llevas el brazo derecho hacia delante cuando das paso derecho, mientras el brazo izquierdo queda atrás y llevas brazo izquierdo adelante cuando avanza la pierna izquierda, mientras el brazo derecho queda atrás.

Representación de Hiyaku, mensajero corredor express del periodo Edo usando Namba Aruki

 En el siguiente vídeo podemos ver a Kono Sensei mostrando y explicando -en japonés- algunas formas de Namba Aruki:

Bien pues, como habréis podido apreciar en el video, Namba Aruki no se trata sólo de eso, de la coordinación brazo/pierna del mismo lado, sino que se trata también de mantener la cadera estable y los hombros paralelos en la misma linea de la cadera, y sin que estos, ni la cadera ni los hombros, oscilen hacia arriba y hacia abajo ni lateralmente a medida que das los pasos. No es tan fácil como puede parecer con la explicación simple.

Namba Aruki  hace que los movimientos al caminar a buen ritmo sean más eficientes, ya que hace que la parte superior del cuerpo sea más estable, manteniendo las caderas hacia adelante mientras caminas, tienes más control de tu cuerpo, y no requiere levantar todo tu cuerpo con los pies. Namba aruki es bueno, aparte de sus obvias aplicaciones marciales, para las personas que hacen senderismo por ejemplo. De hecho, Namba Aruki se asemeja en algunos aspectos al llamado “paso de descanso” -rest step en inglés- que se utiliza para escalar/subir montañas, y también en esquí de fondo o con raquetas, con menos esfuerzo.

Algunos ejemplos del paso de descanso o “rest step”:

Volviendo a Namba Aruki. Encontramos Namba aruki en el teatro japonés Noh y Kabuki, en bailes tradicionales japoneses y por supuesto en las artes marciales japonesas, tanto tradicionales como modernas. Muchos utilizamos esta forma de caminar normalmente en nuestro Budo, sin darnos cuenta, la cual nos hace ganar eficiencia, pero luego no seguimos aplicándola en nuestra vida cotidiana cuando podría resultarnos útil en según que ocasiones. Un apunte muy curioso también es que hay animales que caminan en Namba aruki, como los gorilas al correr o los gatos al andar. ¿Por qué será?

Mirad como anda el gato. ¡Es Namba Aruki!:

Hay diferentes motivos y beneficios para usar Namba Aruki en según qué circunstancias. Por ejemplo, si vistes un kimono japonés, caminar en Namba Aruki hará que no se arrugue. En nuestro ámbito, el marcial, es fácil de comprobar que si llevas una katana al cinto, caminar en namba aruki es la única forma para evitar que la espada vaya oscilando de un lado a otro, lo cual sería insoportable. También, y volviendo al periodo Edo, si usabas “geta” como calzado, caminando en namba evitaban salpicarse de barro la parte trasera del kimono o la hakama. Así pues, podemos constatar que aparte de los mensajeros express, había bastantes otras razones para que diferente tipo de gente caminase de esta forma en el Japón antiguo.

Hemos dicho que uno de los puntos fundamentales de Namba aruki se basa en adelantar/balancear el mismo brazo de la pierna que avanza. Pero esto es únicamente cuando lo haces a buen ritmo de marcha, como los mensajeros corredores. Sin embargo cuando caminas despacio, aunque sea en Namba aruki, no se balancean los brazos mientras caminas. ¿Por qué? Por varios motivos. Uno era por etiqueta, y otro debido a la ropa que usaban.

¿Habéis observado a las mujeres japonesas cuando visten kimono, como mantienen las manos frente al vientre sosteniendo el bolso delante mientras caminan, o meten las manos dentro del kimono?  No andan balanceando los brazos. Quedaría fatal. Pero ¿y un samurai? ¿por qué un samurai iba a mantener sus brazos dentro del kimono? Los kimonos no tienen bolsillos, así que la única forma para relajar los brazos es meterlos dentro, parecido a lo que hacemos nosotros cuando metemos las manos en los bolsillos de nuestra chaqueta. Pero eso era solo para relajarse. Un samurai nunca caminaría con las manos dentro de su kimono, ya que las necesitaba libres y cerca de sus espadas para poder desenvainar con rapidez en caso de necesidad. Así pues las llevaba a los costados y sin balancear, por varios motivos.

Uno de los motivos es el balanceo de la cadera. Si caminamos -recuerdo, a buen ritmo- de manera “normal” o estándar actual, las caderas oscilan de forma natural ligeramente arriba y abajo. Podéis comprobarlo frente a un espejo. Pensemos que pocos samurai podían permitirse montar un caballo, solo los de alto rango. Así pues todos los demás se desplazaban a pie. Y caminaban mucho, bastantes kilómetros al día. No hay ningún registro de cuánto caminaba de media una persona normal al día en el período Edo, pero si que hay muchos registros que indican cuánto duraban los viajes, como hemos visto al principio con el caso de los mensajeros express. Así, podemos saber que la distancia media que viajaban diariamente las personas que se desplazaban de un pueblo a otro, estaba entre 35 y 40 km. La velocidad promedio caminando se estima en 4 km por hora, por lo que significa que los viajeros del período Edo caminaban de 9 a 10 horas diarias. Si este es el caso, es fácil adivinar que las personas “normales”, incluyendo a estos samurais sin caballo, caminaban cada día para realizar su trabajo y vida diaria entre un mínimo de 5 km y un máximo de 15 km. Si tus caderas oscilan arriba y abajo cada vez que das un paso, no es difícil imaginar lo que le pasará en no mucho tiempo a tu cadera izquierda, donde llevas el peso las espadas. Pensemos que una katana y un kodachi podrían pesar entre las dos entre dos y tres kilos y medio de peso. ¿Podéis imaginar el efecto que ese balanceo constante causa en tu cuerpo? Problemas de columna, dolores de espalda permanentes, etc. Así pues, estaría muy bien encontrar un método de caminar para tratar de minimizar los movimientos innecesarios de las caderas, para cansarse menos y evitar dichos problemas.

Y el otro motivo, aparte del balanceo, es la rotación de la cadera y los hombros. Por lo mismo de antes, rotar la cadera y los hombros a cada paso, como sucede al caminar a buen ritmo de froma normal o estándar de hoy, aunque sea una rotación pequeña, pero que existe, con el peso de las espadas, supone un problema añadido a los ya comentados antes. Lo preferible es que las caderas y los hombros se mantengan lo más estables posible mientras caminas con tus espadas al cinto. Es lo más eficiente.

O lo era para ellos. Ya que en este artículo no estamos diciendo que el método estándar de caminar hoy sea malo, o sea peor que el método Namba. De hecho, probablemente se puede caminar y correr más rápido usando el método convencional, sobretodo si no llevas ningún objeto como la katana y el kodachi en la cintura. Pero ¿qué buscamos o qué buscaban ellos en cada momento? ¿Rapidez o eficiencia? ¿Y cuándo, en qué momento? Depende.

No se sabe exactamente qué cantidad de gente usaba Namba aruki como forma usual de caminar en el periodo Edo japonés. Probablemente solo un pequeño porcentaje de gente lo usaba, básicamente la gente de la alta sociedad, los samurai, y los mensajeros express, ya que como hemos visto hasta ahora es un método de caminar que ayuda mucho cuando vistes kimono, cuando llevas espada, cuando debes recorrer largas distancias, etc., lo cual cuadra perfectamente con este tipo de gente, y no con el resto y mayoría de la población como agricultores, mercaderes, etc. 

Para las artes marciales los beneficios de Namba Aruki son más que evidentes por todo lo expuesto anteriormente. Pero ¿y en nuestra vida normal? ¿Tiene algún beneficio? Según la página japonesa de Wikipedia sobre Namba Aruki, obtendrás estos beneficios caminando en Namba Aruki:

  • Mayor resistencia al cansancio
  • Postura estable
  • No desperdiciar energía y aumentar la explosividad al pasar de andar a correr
  • Más potencia en el movimiento al mover un brazo, cadera y pierna al mismo tiempo, como el palo de madera utilizado por los luchadores de sumo en el entrenamiento.
  • Menos tensión en el cuerpo al subir pendientes empinadas o escaleras

Finalmente y para acabar, también hay diferentes teorías de porqué desapareció esta forma de caminar. Hay quien dice, y parece bastante lógico, que primero desapareció de la casta militar, al entrar los europeos y tomar de ellos su tipo de entrenamiento militar occidental al marchar (movimientos opuestos de brazos y piernas, con giro del cuerpo), y luego se traspasó al resto de personas que aún lo usaban, por la occidentalización global de Japón. Lo que está claro es que en las películas y fotografías tomadas a principios del siglo XX en Japón no se ve a nadie usando Namba Aruki, pero más allá de eso no está demasiado bien documentado. Probablemente llegó a su fin cuando las espadas, kimonos y getas fueron dejando de usarse. Simplemente perdió entonces su utilidad, y el Namba aruki quedó recluido en las escuelas de artes marciales tradicionales. Gracias al maestro Yoshinori Kono, sus estudios sobre el tema, y la recuperación que ha llevado a cabo desde hace más de veinte años para el público en general, hoy en día hay cada vez más gente tanto en Japón como fuera de él, interesada en esta curiosa forma de marchar.

Dani Esteban -Kôryu-





Giri

7 11 2016

Otro artículo que considero interesante rescatar del antiguo blog de Bushi Dojo para conservarlo en este. Concretamente este se publicó en enero de 2009, hace casi 8 años.

Giri

El giri es un concepto altamente enlazado con la tradición samurai, y es algo que sigue estando muy presente en la cultura japonesa y en la mente de los japoneses de hoy día.

Giri es una palabra que tiene una difícil traducción por el gran simbolismo que conlleva. Podría traducirse como “obligación”, “deber” o “lo que es correcto”. Siempre va ligado a todo aquello que tiene que ver con una moral intachable. Es pues una “obligación o deber moral”.
Así, el giri se refiere a todas aquellas obligaciones morales que implican devolver los favores recibidos y cumplir con los deberes sociales de cada persona. Estos deberes son básicamente los existentes entre las relaciones sociales y los lazos que unen a padres e hijos, maestros y alumnos, jefes y empleados, etc. Es decir, principalmente a cualquier relación social jerarquizada, pero también modernamente el giri es aplicable a las relaciones sociales menos estrechas, como por ejemplo entre vecinos, compañeros de clase en los colegios y universidades, etc.
Contravenir las reglas de conducta que implica el giri hace que la persona se degrade tanto social como moralmente.

Podemos decir que el giri consiste básicamente en la obligación de preocuparse por aquellos que te han dado algo en la vida, y a los cuales por lo tanto les debes algo. Por giri, los japoneses sienten el deber de devolver la gratitud que han recibido, aunque a causa de ello se tengan que autosacrificar. A veces es más importante liberarse de la carga (on) que conlleva el giri que el propio bienestar.

El giri viene de muy antiguo pero empezó a usarse en todos los estratos de la sociedad japonesa, como hemos dicho antes, a partir de la influencia de la clase samurai en la época feudal. El giri obliga a devolver los favores para mantener la armonía en las relaciones humanas y sociales.

En Japón la palabra giri está íntimamente ligada al concepto de honor y también al de lealtad, virtudes básicas en un guerrero. El giri es la obligación moral de cumplir con el propio deber. Cuando alguien hace algo por tí, asumes la obligación de compensarle por ello, y esa obligación no quedará liberada hasta haberle compensado lo que hizo por tí de una manera proporcional. Cumplir con esa obligación es giri.

Hoy en día, en el mundo moderno, el concepto de giri sigue muy vivo dentro de las costumbres japonesas. Por ejemplo hay mucha tradición por hacer regalos en ocasiones especiales, y si recibes algo siempre tienes que devolver algo de como mínimo igual valor. Cuando vas de visita a casa de alguien, o llegas a un sitio donde eres conocido y hace tiempo que no vas, es de buena educación llevar un pequeño presente para los anfitriones. Así mismo y a su vez, muy pronto tú serás igualmente obsequiado por ellos en contraprestación. Eso podríamos decir que es el giri moderno. Pero el verdadero giri va mucho más allá y tiene unas connotaciones mucho más amplias y complicadas.

En las verdaderas artes marciales, el concepto de giri debe seguir igualmente vivo de manera imperativa si queremos que la tradición guerrera perdure en nuestro dojos y en nuestras artes. En el Japón tradicional, la relación maestro-alumno es imperativamente una relación de giri.

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Por ejemplo, en los dojos y escuelas de artes marciales tradicionales, el mero hecho de asistir a clase y pagar una mensualidad no significa absolutamente nada. El maestro o instructor de un dojo no nos está vendiendo un producto ni un servicio, está dándonos parte de su vida, de su sacrificio. Ha dedicado muchísimos años para llegar a dominar su arte y lo ha pagado no solo con grandes sumas de dinero, sino con sangre, sudor y lágrimas. Así pues, esa mensualidad no paga nuestro entrenamiento, simplemente mantiene vivo el dojo y cubre algunos gastos del maestro, pero el deber del entrenamiento es del alumno, y su giri para con el maestro es algo que debe ir mucho más allá que una mera transacción comercial.

El buen maestro le está dando al alumno mucho más de lo que este quizás podrá nunca compensar; así pues, la única manera que tiene el buen alumno de pagar su deuda, de cumplir su giri, es con una inquebrantable obediencia, respeto total y lealtad absoluta a su maestro, a su dojo y a su arte. Es un compromiso de por vida, siempre y cuando el maestro siga el camino del honor y la justicia. En caso contrario el giri quedaría anulado.

Si tienes la suerte de tener un verdadero maestro y al cabo de un tiempo razonable de práctica no lo sientes así, es mejor que no continúes, pues está claro que no has sido capaz de comprender la senda marcial.

Bufu Ikkan

Dani Esteban -Kôryu-