La Naginata

13 03 2019

Cuando la gente piensa en el samurai, el arma que viene a la mente de inmediato es su espada curva, la katana. Algunas personas también pensarían en la naginata, un arma que los samurai usaron ampliamente durante muchos años y jugó un papel clave en el campo de batalla. En este artículo echamos un vistazo a las características de esta famosa arma samurai, su historia, su uso en la batalla y cómo sobrevive hoy.

Al igual que la katana, la naginata evoca muchas imágenes del Japón feudal: el dedicado soldado de infantería, la heroica guerrera onna y también el devoto monje guerrero, por nombrar solo algunos. Aunque están basadas en la verdad, estas percepciones han distorsionado nuestra imagen de la naginata y su uso, tal vez más que para cualquier otra arma tradicional japonesa. Para muchos, la naginata y los ryu-ha que la acompañan son “femeninos” o de dominio exclusivo de los monjes guerreros. ¡Esto está lejos de ser así!

Forma

A naginata blade separated from its haft.
La hoja de una naginata: note la característica espiga larga que la sujeta al mango.

En primer lugar, echemos un vistazo a las características del arma en sí. Consta de dos componentes principales: una hoja curva larga y el eje o mástil sobre el que se monta la hoja. La longitud de la hoja y el mástil podrían variar, pero en general, la naginata en conjunto tendría una longitud de entre 210 cm y 250 cm. Tenía que ser lo suficientemente larga como para darle al usuario un alcance significativo y una ventaja sobre una espada, pero no tanto como para ser inutilizable.

Las hojas de las naginatas se hacían de la misma manera que las de katana, plegando juntos acero duro y suave. Cuentan con muchas de las mismas especialidades, como hamon etc. Al igual que las de katana, estas hojas tenían diferentes curvaturas y formas dependiendo de las predilecciones de los herreros en el momento en que se hicieron. Las hojas de naginata se unirían a sus mástiles con una espiga larga y una clavija de mekugi de manera similar a la katana. Luego, el mástil se unirá con materiales para sujetarlo alrededor de la espiga para que la hoja sea increíblemente difícil de quitar o desprender.

El mástil de naginata se caracteriza por su forma ovalada alineada con el borde de corte, al igual que la tsuka de una katana. Esto permitió que el usuario no solo aprovechara el peso y el poder de la naginata de manera eficiente, sino que también significaba que fácilmente podías conocer la orientación del filo con solo sentir el tacto. Esto es crucial cuando usas un arma de largo alcance donde mueves tus manos constantemente para cambiar de posición. El extremo del mástil estaba recubierto de metal, y llamaba ishi-tzuki (literalmente perforador de piedras), lo que reforzaba la empuñadura y permitía al usuario estocar con cualquiera de los extremos del arma.

La naginata le da a su usuario la habilidad de controlar el espacio que le rodea. Combinando la versatilidad con la mortífera hoja de una espada que podía tanto estocar como cortar, las naginata se convirtieron en armas formidables. Sin embargo, para utilizar una naginata con su máximo potencial, debes tener espacio para hacer barridos largos y poderosos. Estas características hicieron que la naginata fuera muy efectiva contra la caballería y también contra los guerreros de a pie armados con espadas.

Procedencia

Soldiers wearing the armour of the samurai and holding naginata.
Estos soldados posando para una foto, dan una indicación de la longitud total de la naginata.

Cuando miras por primera vez una naginata, es muy fácil identificarla como una lanza u otra arma larga. Sin embargo, se piensa que en realidad fueron desarrolladas a partir de espadas. Esto se puede ver en primer lugar en su construcción, ya que comparten una montura de estilo de espiga similar en lugar de estar encajadas como las primeras lanzas utilizadas en Japón, llamadas hoko.

Algunos eruditos sugieren que las primeras naginatas fueron armas improvisadas hechas por soldados de a pie cuyas lanzas se habían partido y entonces ataron desesperadamente hojas de espada a los extremos de los mástiles descabezados.

Parece que la necesidad de la naginata como arma surgió para luchar contra los bushi montados a caballo armados con arcos y tachis. En estas escaramuzas, había espacio suficiente para usar la naginata y su longitud como arma era increíblemente valiosa para derribar a los oponentes. No solo eran útiles contra la caballería, sino que su habilidad para cortar a soldados protegidos por una armadura combinada con un alcance mortal las hacía muy efectivas en las dispersas formaciones de infantería que eran populares en las batallas de la época.

Declive

La naginata se mantuvo en uso hasta el final de las guerras feudales en Japón, pero mientras dominaba los primeros campos de batalla de Japón, a medida que la guerra crecía para abarcar a más y más personas, su popularidad entre las tropas de pie disminuyó un poco. Con el aumento en el reclutamiento y el uso de regimientos de ashigaru campesinos, los campos de batalla se llenaron cada vez más de formaciones compactas y el combate individual se hizo cada vez más estrecho. Esto significó que la naginata fuese superada por el yari, más simple, en épocas posteriores.

Asociaciones legendarias

Si le preguntas a muchos japoneses “a quién” asocias la naginata, su primera respuesta, sin duda, serán mujeres. Después de eso, puedes conseguir algunas personas que dirán monjes guerreros budistas (sohei). Esto suele ser suficiente para que muchas personas tengan la idea de que la naginata no fue utilizada por nadie más.

Esto no podría estar más lejos de la verdad. Históricamente, la naginata ha sido utilizada por todo tipo de personas de muchos niveles de la sociedad japonesa. Sin embargo, debido a que la espada era fetichizada por la clase dominante masculina de la época y era el tema principal de las historias, literatura y arte, la naginata rara vez aparecía en circunstancias normales. En consecuencia, los personajes que apoyaban a estos aristócratas varones, mujeres nobles y sacerdotes budistas, a menudo se veían representados con la naginata. A pesar de su ubicuidad como arma de batalla.

Las mujeres samurai ricas fueron entrenadas en artes marciales como parte de su educación. Tenían tantas probabilidades de ser tan versadas en kenjutsu como lo eran el naginatajutsu. Sin embargo, como se consideraba que la naginata igualaba la ventaja de estatura que los hombres tenían sobre las mujeres de la época, a las guerreras a menudo se las representaba con la naginata. Ninguna es más famosa que Tomoe Gozen (la guerrera montada empuñando naginata de la parte superior de este artículo).

Sohei – Monjes Guerreros

Los monjes guerreros del Japón feudal (a veces llamados sohei), también se representan a menudo con naginata. En realidad, utilizaron toda una variedad de armas, desde espadas hasta lanzas, palos de hierro (tetsubo), arcos e incluso mosquetes. Algunos creen que los monasterios montañosos de los devotos budistas favorecieron el uso de la naginata. Su alcance y peso te permiten controlar rápidamente la distancia y derrotar a tu enemigo rápidamente. Sin embargo, en realidad los monjes guerreros probablemente lucharon como cualquier otro guerrero de la época.

The warrior-monk Genpei duels with Minanmoto Yoshitsune on Kyoto's Gojo Bridge in the Heian period.
El famoso monje guerrero Benkei se enfrenta a Minamoto Yoshitsune con una naginata en el Puente Gojo en Kyoto. Continuaría convirtiéndose en uno de los más leales sirvientes de Yoshitsune.

Otra razón es quizás la popularidad de algunos monjes guerreros particularmente famosos popularizados en el folklore. Uno de los más famosos es Benkei. Este guerrero legendario era famoso por su fuerza y lealtad. Benkei está representado empuñando una variedad de armas, aunque muchos ponen una naginata en sus manos. Esto contrasta bien con su famoso señor Minamoto Yoshitsune, un héroe de guerra famoso por su habilidad con la espada. Aquí podemos ver a la naginata relegada a un personaje secundario, mientras que la espada toma el centro de atención al lado del líder.

Sobreviviendo a la Era Meiji

En 1868, Japón sufrió un período de cambio sin precedentes al abrazar la modernidad internacional después del colapso del gobierno de Tokugawa. Con la restauración del Emperador y la modernización de las fuerzas armadas, los samurai eran cada vez más considerados como reliquias. Eventualmente, la casta quedaría totalmente prohibida. Las variadas artes marciales de Japón lucharon por sobrevivir, pero algunos practicantes de koryu (artes marciales antiguas ) organizaban exhibiciones y competiciones para mantener sus artes con vida. De todo esto resultó en el renovado interés en el kenjutsu. Sin embargo, junto con los muchos practicantes de kenjutsu, también había devotos prominentes de la naginata, tanto hombres como mujeres.

Meiji high-school girls practicing naginata drills at their sports day.
Niñas de la escuela secundaria a finales de la Era Meiji entrenan naginata en el día de los deportes otoñales en 1911. La escuela está en Hamamatsu, prefectura de Shizuoka.

Estas exhibiciones fueron conocidas como gekiken y atrajeron mucha atención y finalmente llevaron a la integración de muy buenos maestros de koryu en la fuerza policial. Esta institucionalización resultaría en lo que hoy vemos como kendo (que surge del Kenjutsu) y naginata-do (que surge de Naginatajutsu). Antes de que estos gendai budo se formalizaran por completo, incluso se implementaron en el currículo escolar. El kendo se usaba en la educación física de los niños, mientras que la naginata se enseñaba a las niñas. Esto vendió aún más la connotación femenina que la naginata todavía tiene hoy.

La naginata hoy en día

Naginata shiai using modern equipment.
La práctica contemporánea de la naginata involucra elementos kata y shiai (competición), al igual que el kendo.

Hoy en día, la práctica de la naginata sobrevive tanto como un gendai budo (arte marcial moderna) como también se preserva como una tradición koryu (arte marcial antigua). Si bien muchas personas a menudo mezclan naginata y kendo en sus respectivos orígenes, es importante recordar la variedad de estilos que utilizan la naginata.

Se utiliza como el arma principal en muchos estilos tradicionales koryu como Tendo-ryu y Jikishinkage-yu. Sin embargo, hay muchos otros ryu-ha (estilos/escuelas) que incorporan la naginata en su currículum. Katori Shinto-ryu y Takenouchi-ryu son solo dos ejemplos destacados. Estos sogo bujutsu (artes marciales integrales o completas) a menudo surgen de los primeros años de la guerras japonesas y la naginata se destaca como un arma poderosa y definitoria.

Poco a poco la naginata está creciendo en todo el mundo con practicantes de ambos sexos. ¡Esperamos que este artículo arroje un poco de luz sobre la magnífica arma que es la naginata!

 

Artículo original del blog de Tozando, traducido por Dani Esteban -Kôryu-

 

Otros artículos antiguos sobre la Naginata publicados hace años en este blog:

2012: Naginata: breves apuntes

2016: Antiguo artículo sobre Naginata publicado en el Budoka

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Las mejores maderas para bokken y otras armas

14 12 2018

Normalmente cuando vamos a adquirir un arma de entreno procuramos siempre que sea de la mejor calidad posible, al menos quienes ya llevamos años en esto. No nos conformamos con un bokken que vaya a romperse a la primera de cambio o con un bo, naginata etc que no vaya a resistir los embates de un trabajo duro.

En este artículo vamos a repasar las mejores maderas japonesas para la construcción de este tipo de armas.

Una de las más conocidas es el roble japonés. Puede ser roble rojo o roble blanco. ¿En qué se diferencian y cuáles son sus características, ventajas e inconvenientes?

El roble rojo japonés, o Akagashi, se encuentra generalmente en las cadenas montañosas en la parte oeste de Japón y recibe su nombre por el hecho de que la madera tiene un tono rojizo distintivo en comparación con otros tipos de roble. Es un árbol que suele también plantarse en templos o residencias.

Los árboles crecen alrededor de 20m de altura, y su madera se usa a menudo como material de construcción o para hacer Shamisen (instrumento musical) y otros instrumentos musicales japoneses. Dado que la madera de roble rojo japonés también es muy resistente al agua, también se usaba tradicionalmente para hacer barcos, timones, y remos entre otras cosas. Sus hojas son largas y elípticas, y de entre los robles japoneses son las más grandes, por lo que al roble rojo japonés también se le conoce como Ōgashi (gran roble).

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Roble rojo japonés

Se dice que la madera de roble rojo japonés es una de las maderas más duras que se producen en Japón, llegando a tener una densidad relativa de madera seca que supera 1.0 (103 kg / m3). Debido a esto, si bien la madera es relativamente difícil de procesar y secar, es muy resistente y duradera, y no se deforma mucho después de secarse. Es una madera considerada de muy alta calidad en Japón.

En el Budo, la madera de roble rojo japonés se usa a menudo para fabricar armas como Bokken, Jo, Bo, Naginata, etc. Sin embargo, como esta madera es cada vez más difícil de conseguir y los precios del mercado se han disparado, a veces se usa como sustituto el roble rojo de corteza (Ichigashi) que también es muy duradero, y valorado como uno de los mejores materiales de madera para fabricar equipos de Budo junto con el roble blanco y el rojo.

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Detalle de Bokken hecho con roble rojo japonés Akagashi

La madera de roble rojo japonesa difiere mucho de la madera de roble rojo norteamericano. Aunque ambos árboles son de la misma familia y están relacionados, el roble japonés es de hoja perenne, y debido a esto no tiene un grano abierto como el roble americano, sea el blanco o el rojo. La estructura de grano abierto de la madera de roble americano produce áreas blandas que son más propensas a sufrir daños por impacto. Por otra parte, el roble rojo japonés tiene una estructura que es uniformemente dura, y tiene una mucha más resistencia a las abolladuras y al impacto que los robles americanos.

El otro roble japonés es el blanco, o Shirakashi, que se puede encontrar principalmente en la parte sur de Japón, en las regiones de Shikoku y Kyushu. Al igual que su pariente, el roble rojo, es una madera también muy dura y pesada con alta resistencia y durabilidad. Cuando se menciona “Kashi” (roble) en la región de Kanto, la mayoría de las personas se refieren al roble blanco japonés, y se lo encuentra a menudo en los templos. El nombre de “roble blanco” proviene del hecho de que la sección transversal de la madera se ve blanca justo después de ser cortada, y en Japón se le ve como un árbol de buen augurio y es muy familiar para los japoneses.

En Budo se suele utilizar igualmente que el rojo para fabricar armas de madera. Dado que es pesado y muy resistente, es una de las maderas preferidas para usar en la práctica con contacto y Suburi. El roble blanco japonés fue la madera favorita de muchos maestros de espada famosos de toda la historia japonesa, debido a su practicidad y alta durabilidad. Cuando se compara el roble blanco japonés con el roble rojo japonés, el roble blanco es aún más duro y no se rompe tan fácilmente ya que tiene el grano más denso, lo que también lo hace un poco más pesado y preferible como material para fabricar bokken. Sin embargo, en comparación con el roble rojo japonés, el roble blanco se astilla un poco más fácilmente, lo cual es uno de sus puntos débiles.

La comparativa con el roble americano es la misma que se ha comentado anteriormente con el rojo.

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Bokken de roble blanco japonés, Shirakashi

La siguiente madera es la llamada Sunuke, una madera que ha sobrevivido durante siglos. Como hemos visto antes, para construir espadas de madera una de las más utilizadas hoy día es el roble, pero si buscamos espadas de mayor calidad tenemos que ir a maderas como el ciruelo japonés, el ébano y el sunuke. Sunuke se refiere al núcleo de la madera tomado del árbol distylium racemosum (isunoki) que ha crecido durante al menos más de 200 años, llegando algunos a 300 e incluso 400 años de edad. La madera vieja se desecha y solo se utiliza el núcleo. También se le llama isunuke. Tiene un distintivo color marrón rojizo oscuro y la madera es pesada y resistente, y es de alta calidad en términos de peso, resistencia, brillo y sonido.

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distylium racemosum (isunoki)

Desde tiempos antiguos, el sunuke se valoraba como material para hacer peines, adornos tradicionales y para los shamisen, que requieren madera densa debido a la afinación. Los samuráis preferían los peines de sunuke en lugar de los de madera de boj usados más generalmente. La calidad de la madera y su color la convierten en un material superior para objetos ornamentales. Debido a que el sunuke se saca de los árboles isunoki que han sobrevivido durante siglos en un entorno natural difícil, se cree que el material tiene buenos augurios de longevidad y protege contra enfermedades y espíritus malignos.

Su fibra es muy resistente, al igual que la madera de ébano, y el pulido le da un bonito brillo que la hace perfecta para ciertas partes de las casas como postes de alcoba de alta calidad, dinteles, etc.

Los guerreros de la escuela Jigen-ryu usaban esta madera para sus bokken ya que su resistencia es mayor que la del roble y se encuentra entre las maderas más pesadas y más fuertes de Japón. Pero como es un árbol viejo, viven siglos, las fibras ya no se pegan unas a otras, por lo que a menudo se agrieta a lo largo de las líneas de fibra.

Recientemente no queda mucho sunuke, y cada vez es más raro de encontrar. Si comparamos una espada de madera hecha de sunuke hace 20 años con una hecha de sunuke recientemente, la fuerza y el peso son los mismos, pero los más recientes han perdido el color fuerte. En los próximos años, el Sunuke aún se podrá comprar, pero debido a su rareza, es probable que el precio siga aumentando sin parar.

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detalle de bokken hecho con madera Sunuke

Por último vamos a tratar de la madera preferida por Miyamoto Musashi, el Biwa. El Biwa es lo que nosotros conocemos como el árbol del níspero, que produce esos frutos tan dulces y apreciados y cuyas hojas tienen muchas propiedades medicinales que no detallaremos en este artículo.

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árbol del níspero con sus frutos

Al secar la madera del Biwa, además de volverse extremadamente dura, también se vuelve flexible, por lo que es un material muy usado para hacer bastones desde la antigüedad. Hoy en día, en Japón, cuando la madera se pule y se la convierte en un bastón, se le conoce comúnmente como el bastón de “la longevidad”, es algo así como un talismán. Es debido a estas características por las que desde hace mucho tiempo se utiliza para fabricar bokkens. En otras palabras, gracias a su fuerza y resistencia, ha sido la madera de preferencia junto con el roble y el Dystilium (Sunuke) para la fabricación de bokkens entre las escuelas de kenjutsu más conocidas por entrenar con contacto duro.

Y aunque esto todavía está abierto para el debate, en el trabajo de Eiji Yoshikawa, Musashi Miyamoto, hay una línea que dice que si eres golpeado por un bokken de madera Biwa hasta tus huesos se pudrirán. La explicación lógica detrás de esto es que un bokken de madera de Biwa (níspero) es muy flexible, y cuando un golpe penetra lo suficientemente profundo en el cuerpo, causa una fractura compleja al impactar con los huesos. Los destroza. Mientras que un golpe con un bokken de roble causa un tipo sencillo de fractura, una fractura limpia. El efecto es muy diferente en el caso del níspero. Resulta que Musashi Miyamoto era particularmente aficionado a este tipo de bokken, y se sabe que él mismo esculpió y conservó algunos.

El níspero salvaje se ha vuelto muy escaso hoy en día, y la mayoría de los bokken hechos de esta madera que hay en circulación ahora mismo son en realidad sustitutos hechos de Rosa de Invierno (Camellia Japonica), conocida como Tsubaki en Japón. La  madera de rosa de invierno también es muy dura y suave, y debido a que su grano es apenas visible y su color se asemeja al del níspero, los dos son relativamente homogéneos. Sin embargo, si comparamos uno al lado de otro notaremos que el níspero es un poco más amarillo, lo que lo hace más fácil de distinguir. Los Bokken hechos de níspero salvaje se venden generalmente con el nombre de Hon-biwa (“Biwa original / auténtico”) pero debido a su escasez, tienden a ser muy caros.

Para finalizar, y como curiosidad, precios medios aproximados de un bokken fabricado con cada una de las maderas mencionadas en el artículo:

Bokken de roble japonés, rojo o blanco:  a partir de 50€. Los bokken más baratos que se venden como roble suelen ser de roble americano o maderas que imitan al roble.

Bokken de sunuke: a partir de 120€

Bokken de níspero original salvaje: a partir de 400€

 

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Bushi Dojo

 





Horo, la capa hinchable del samurai

29 10 2018

El horo era un tipo de capa o prenda atada a la parte posterior de la armadura que usaban los samurai en los campos de batalla del Japón feudal. Tenía alrededor de 1,8 m de largo y estaba hecho de varias tiras de tela cosidas con un fleco en los bordes superior e inferior. Las tiras de tela estaban cosidas juntas y formaban en una especie de bolsa que se llenaba de aire como un globo cuando el portador montaba a caballo. Un marco ligero de mimbre, bambú o hueso de ballena conocido como oikago, similar a una crinolina o miriñaque, que se dice que fue inventado por Hatakeyama Masanaga durante la Guerra de Ônin (1467–1477), a veces se usaba para mantener el horo expandido. Los cordones superiores se unían al casco o la coraza del usuario, mientras que los cordones inferiores se unían a la cintura. El emblema familiar (mon) del usuario estaba marcado en el horo.

 

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Grabado de samurai al galope con el horo inflado

El horo se usó ya en el período Kamakura (1185–1333). Cuando se inflaba, el horo protegía al portador de las flechas disparadas desde el costado y desde atrás. Así pues servía tanto en las cargas de ataque como en las retiradas para proteger la espalda mientras se retiraban. También se dice que el uso de un horo marcaba al portador como un mensajero (tsukai-ban) o una persona de importancia. Según el Hosokawa Yusai Oboegaki, el diario de Hosokawa Yusai (1534–1610) tomar la cabeza de un mensajero de élite tsukai-ban era un buen premio: “Cuando tomes la cabeza de un guerrero horo, envuélvela en la seda del horo. En el caso de un guerrero común, envuélvela en la seda del sashimono” (banderín de identificación).

El aspecto del samurái cabalgando con el horo inflado debía ser bastante llamativo, y muy intimidatorio. Al parecer había también una versión delantera que se usaba para cubrir la cabeza del caballo en las cargas.

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Estatua de Maeda Toshiie con horo. Templo de Oyama (Ishikawa)

 

 





Shugyo

7 09 2018

Últimamente se ha puesto muy de moda esta palabra, Shugyo, sobre todo en las redes sociales, por parte de gente, claro está, afin a las artes marciales, que la usa continuamente, casi siempre sin demasiado sentido o de forma totalmente inapropiada, y lo que es peor, refiriéndose a ellos mismos.

Escoger un camino marcial no es Shugyo.

Entrenar duro no es Shugyo.

Entrenar y meditar no es Shugyo.

Y por supuesto ir a Japón dos semanas (o el tiempo que sea) a entrenar y visitar el país, NO es Shugyo.

Entonces, ¿qué es Shugyo?

La palabra proviene de la expresión Musha Shugyo (o entrenamiento del guerrero), que era la misión o peregrinación que realizaban los antiguos samurai para completar su entrenamiento marcial. Viajaban a lo largo de la geografía japonesa practicando y perfeccionando sus habilidades sin la protección de su familia o escuela, para aprender de otras escuelas y a veces también mantenían duelos con otros samurais de esas otras escuelas para ponerse a prueba, o realizaban trabajos como guardaespaldas o como mercenarios. Al mismo tiempo realizaban duras prácticas ascéticas y religiosas ya que este Musha Shugyo, o entrenamiento del guerrero, se inspiró en los monjes Zen, que emprendían andanzas ascéticas similares a las que llamaron Angya, “viajar a pie”, antes de alcanzar la iluminación.

侍の芸術 (Arte Del Samurai)

Así pues el Shugyo o Musha Shugyo debe ser entendido hoy como algo muy personal, un entrenamiento marcial severo y austero, de larga duración, tanto del cuerpo como de la mente. Preparar cuerpo y mente para la dureza, fortalecerse en ambos sentidos. Para poder afirmar que “haces” shugyo o musha shugyo, deberías estar siguiendo una rutina diaria o casi diaria de entreno corporal y marcial muy duro y austero, y al mismo tiempo deberías estar trabajando tu mente en el mismo sentido, con el objetivo de traspasar tus propios límites.

El musha shugyo era una intensa e intensiva búsqueda de conocimiento y comprensión íntima, una forma brutal de unir cuerpo, técnica, mente, espíritu….

Dudo que nadie de los que usan están expresión últimamente por las redes sociales, en mi opinión a la ligera, estén realizando este tipo de prácticas. Así que, si no estás haciendo eso, no te engañes ni trates de engañar a nadie, no estás haciendo Musha Shugyo.

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Shihan

 

 





El estatus de samurai también se compraba y se vendía

9 04 2018

Actualmente ya está completamente aceptado que los estatus sociales durante el período Edo (de 1603 a 1868) no eran totalmente fijos. En la generación anterior, en Japón, se aprendía en la escuela que antiguamente había un sistema jerárquico llamado Shi-no-ko-sho (Samurai-Campesino-Artesano-Comerciante). Pero esto ahora es ya obsoleto y rechazado, y la palabra Shi-no-ko-sho ha desaparecido de los libros de texto japoneses. Antes se creía que si uno nacía en una casa samurai era un samurai hasta que moría, y del mismo modo si nacías campesino, eras un campesino hasta que morías, y era inimaginable que un campesino se convirtiese en un samurai.

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Pero los estudios recientes han demostrado que por lo menos en el último tercio del período Edo, cualquier persona podía comprar el estatus de samurai si tenía el dinero suficiente. Tras obtener el estatus de samurai, uno podía ya comprar también el derecho de tener un apellido y el derecho a llevar espadas.

Se sabe por ejemplo con certeza, que en el clan Sendai uno podía comprar el registro familiar de un samurai, es decir, comprar efectivamente el estatus de samurai, por un precio de 250 ryo, lo que significa que convertirse en samurai dentro de dicho clan costaba alrededor de lo que hoy serían 32,5 millones de yenes japoneses (alrededor de 250.000  €).

Existe una impresión general de que los campesinos de aquella época tenían muy malas condiciones de vida, pero en realidad también había campesinos ricos. Además de su agricultura y ganadería, algunos vendían aceite y combustibles y actuaban también como mercaderes. 250 ryo era realmente mucho dinero, pero algunos de esos campesinos ricos podían permitírselo. A aquellos que se convirtieron en samuráis comprando el estatus se les llamó Kinjo-samurai (samurai por dinero).

También se sabe hoy que había grandes variaciones regionales y de clanes en el coste de comprar el estatus de samurai. En los clanes que tenían grandes dificultades financieras, el estatus de samurai se llegó a vender por tan solo 50 ryo. Esto son alrededor de 6,5 millones de yenes japoneses (unos 50.000 € al cambio), lo cual no era una cantidad imposible de reunir para agricultores o mercaderes prósperos. Pero hubo casos en que incluso a ese precio nadie lo podía comprar, por lo que se redujo hasta unos 2 millones de yenes (unos 15.000 €).

Esto hace que nos preguntemos cuál era, al fin y al cabo, el valor del samurai, pero hay que pensar que hacia la parte final del período Edo muchos clanes tenían enormes problemas para mantener sus finanzas a flote.

Al igual que había personas que podían pagar una gran cantidad de dinero para obtener el estatus de samurai, también había bastantes samuráis que perdían su estatus para convertirse en campesinos. Esto ocurría por diversas y variadas razones que ahora no vienen al caso, pero básicamente significa que hay muchas personas de hoy en día que creen que sus antepasados eran en realidad guerreros samurai, cuando de hecho eran campesinos o mercaderes ricos que obtuvieron ese estatus con dinero.

Todo esto hace bien cierto el dicho “¡Poderoso caballero es Don Dinero!” y nos hace ver claramente que si hasta en el Japón de esa época se podía comprar el hoy mitificado estatus de samurai con dinero, es muy cierto pues, que el dinero siempre ha tenido mucho que decir en cualquier época, lugar y situación. Y eso no parece que vaya a cambiar en un futuro próximo.

 





Seppuku, ¿cómo y por qué los samurai se rajaban el vientre?

1 02 2018

En las obras históricas -de cine o de teatro-, a menudo vemos a un samurai cometiendo seppuku. Sostiene una daga y la clava en su estómago, cortándose hasta su propia muerte. Es una costumbre impactante de los samurai, famosamente conocida fuera de Japón como harakiri (literalmente cortarse el vientre) aunque el término formal es seppuku. El seppuku solo estaba permitido a los samuráis, y se consideraba un método en el que uno moría con honor.

Aparte de los casos de derrota en una acción armada, existían otros motivos por los que un samurái podía decidir suicidarse de este modo, de acuerdo con su concepto de honor expresado en el código bushido. Así, el seppuku podía ser una forma de expiar la culpa por un error (sokotsu-shi), de hacer pública una animadversión (funshi) o de protestar por una decisión injusta (kanshi). También para defender la propia inocencia (memboku) o acompañar a su señor en la muerte (junshi).

En el acto del seppuku, el samurai se cortaba el estómago en la zona del hara (bajo vientre) -de ahí el término popular hara (bajo vientre) kiri (corte)- en línea recta de izquierda a derecha o en forma de cruz (de izquierda a derecha y luego el segundo corte en vertical, normalmente de abajo hacia arriba). Es una escena aterradora incluso solo de imaginarla. Anatómicamente, no hay grandes vasos sanguíneos alrededor del estómago, por lo que el Seppuku no causa que se desangre hasta la muerte tan rápido como podríamos creer. Es un método que hace que uno se retuerza en muy dolorosa agonía mientras que lentamente se desangra hasta morir.

El primer seppuku que se puede verificar en los registros aconteció en el año 988. Un bandido llamado Fujiwara-no Yasusuke se suicidó abriendo su vientre y sacándose los intestinos cuando estaba a punto de ser capturado. Esto significa que el acto en sí de seppuku en realidad no comenzó estrictamente con un samurai. Después de eso, el que se considera por algunos como el primer caso documentado samurái se remonta al siglo XII, concretamente a 1180, cuando el septuagenario samurái Minamoto no Yorimasa, al verse herido y acorralado al término de una batalla, se quitó la vida de ese modo.

En una época en que la nación japonesa estaba sumida en una guerra civil y las batallas sucedían en todas partes, muchos samurai que tuvieron la desgracia de perder en la batalla y temían por sus vidas, eligieron el suicidio por Seppuku, en lugar de ser asesinados o capturados por sus enemigos. Comenzaron a creer que morir con el mayor dolor era el honor de un samurai. Además, cuando un ejército que defendía un castillo sufría una derrota, el comandante a veces ofrecía cometer seppuku a cambio de la seguridad de los miembros de su familia y sus soldados.

En el Japón feudal, la decisión de suicidarse puede explicarse por el deseo de avanzarse a la muerte que esperaba a los prisioneros, que podía ser muy dolorosa (por ejemplo, se practicaba la crucifixión), y evitar la deshonra que ello suponía para el samurái y su clan. Aun así, el suicidio era un recurso excepcional, pues no era raro que los samuráis derrotados pasaran a luchar bajo otra bandera si ello aseguraba la supervivencia de su linaje.

Pero durante la era de Sengoku (guerra civil), el significado de seppuku cambió drásticamente y se convirtió en una forma de castigo para el samurai. Hasta entonces, el seppuku se cometía voluntariamente, pero a partir de esta era, aquellos que tenían autoridad o aquellos que ganaban en la batalla, ordenaban a alguien que cometiera seppuku como forma de ejecución por sus faltas. Es decir, la pena de muerte era obligar a realizar seppuku.

En el período Edo, la “pena de muerte” por Seppuku se estableció con la introducción de la “decapitación”. Específicamente, el asistente o kaishakunin permanecía junto al samurai que debía cometer seppuku y le cortaba la cabeza en el momento preciso. La cabeza era entregada para su examen. Desde que el seppuku se convirtió en un método involuntario de ejecución, el kaishakunin o asistente que cortaba la cabeza se introdujo como forma de liberar a la persona del intenso dolor.

 

 

Sin duda, un método tan brutal se entendía como una suprema manifestación de coraje. También se explica por la creencia de que en el bajo vientre o hara residían el calor y el alma humanos y que, abriéndolo, el suicida liberaba así su espíritu: en el término hara kiri, hara significa a la vez “vientre” y “espíritu”, “coraje” y “determinación”.

Sin embargo, el asistente tenía que ser un espadachín muy hábil, ya que se le exigía que le cortara la cabeza de un solo golpe pero sin acabar de separarla totalmente del cuerpo. Fallar en la decapitación significaba golpear a la persona repetidamente y hacerle sufrir aún más, y hasta se consideraba que no era apto para ser un samurai, una situación embarazosa para la familia a cargo del seppuku. Por lo tanto, a veces el señor le pedía a otros señores que le enviaran un hábil kaishakunin.

Como el período Edo alcanzó un tiempo de paz, el seppuku simplemente se convirtió en una formalidad. El ritual de purificación, la notificación a las autoridades, los preparativos y la vestimenta del día, la longitud de la daga, el método real de seppuku, el método de decapitación, el método de autopsia, todo se decidía meticulosamente, y el seppuku se llevaba a cabo como en una cadena de montaje. Cortarse el vientre para suicidarse ha existido en culturas de todo el mundo, tenemos muestras de estos gestos en varios pueblos, empezando por los romanos y siguiendo por los íberos, pero la manualización completa de Japón en este sentido es una rareza extrema.

A diferencia de los samuráis durante el período Sengoku, que vivieron un tiempo en el que podían perder la vida en cualquier momento, en el pacífico período Edo muchos samuráis ya no podían -porque no eran capaces de ello-  clavar una daga en su propio estómago. Esto causó un cambio adicional en el método “Seppuku”, donde el samurai en realidad no se cortaba el estómago, sino que simplemente tocaba la daga colocada sobre una mesa especial, y entonces el asistente le cortaba la cabeza. Algunos de ellos estaban completamente dominados por el miedo y perdían la compostura al ver la daga, por lo que se colocaba una espada de madera o un abanico blanco en lugar de la daga. Cuando el condenado extendía la mano para alcanzar la espada de madera o el abanico, el kaishakunin le cortaba la cabeza. Cuando se corría la voz de que una persona había cometido “seppuku” usando un abanico, la gente se burlaba de él como un cobarde, llamándolo “barriga de abanico”.

El seppuku se realizaba mediante un ritual perfectamente codificado y que se aplicó hasta el final de la historia de los samuráis, en 1871. El diplomático inglés Freeman-Mitford, que presenció en 1868 un seppuku obligatorio, dejó una descripción muy detallada. La escena tenía lugar en un jardín cerrado. El samurái que iba a inmolarse iba vestido de blanco, como los peregrinos o los difuntos, y acompañado del kaishakunin, normalmente un amigo o sirviente de confianza, aunque podía ser designado por las autoridades cuando el seppuku era aplicado como pena de muerte. En este caso, un oficial leía la sentencia y después se permitía al reo pronunciar un alegato.

Tras el alegato, el reo se sentaba y un asistente le ofrecía el arma: el wakizashi, un sable corto (a menudo desmontado para hacerlo más manejable, de modo que se empuñaba directamente por la hoja envuelta en una tela) o bien el tanto o puñal. Tras escribir un poema de despedida que reflejaba sus últimos pensamientos, se abría el vestido, tomaba el arma e iniciaba su macabra manera de morir que Freeman-Mitford relató así: el reo “tomó el puñal ante sí; lo miró melancólicamente, casi afectuosamente; por un momento parecía que había reunido sus pensamientos por última vez y entonces, apuñalándose profundamente bajo el vientre en el costado izquierdo, desplazó el puñal lentamente hacia el costado derecho y, llevándolo hacia arriba, efectuó un leve corte hacia lo alto. Durante esta enfermizamente dolorosa operación nunca movió un músculo de la cara”.

A continuación, el kaishakunin “se irguió tras el samurái”, de cara al sol o la luna para no revelar su sombra, “desenvainó y lo decapitó de un solo golpe”. Luego limpió su arma y se inclinó. En la ceremonia del seppuku, el reo podía saltarse el primer paso, y en lugar de apuñalarse se le ofrecía una simbólica daga de madera. Tras el ritual, la cabeza del muerto era presentada a los oficiales y tras limpiarla la enviaban a la familia del suicida para que le diera sepultura.

Se consideraba noble no cortar por completo la cabeza, sino dejarla unida al cuerpo por una delgada capa de piel. Esto fue influenciado por la enseñanza confuciana de que era deshonroso para sus padres dividir el cuerpo del difunto, y también la creencia de que es honorable morir con la cabeza mirando hacia su enemigo. Como la cabeza está ligeramente unida al cuerpo, cuelga hacia el pecho con su peso, y el cuerpo también caerá hacia adelante. Cuando terminaba la decapitación, cerraban el lugar para que no se viese el cuerpo, y un asistente llevaba la cabeza al forense para confirmar la muerte. Por lo tanto, el ritual de seppuku se había completado.

No hay registros de ningún señor de ningún clan o daimyo que cometiese seppuku debido a fallos políticos. Por lo general, sus generales o asistentes cercanos podían cometer seppuku para resolver el problema. Hay un modismo japonés que dice “que se ve obligado a cortarse la barriga”, que se utiliza en situaciones en las que alguien es obligado a asumir responsabilidades o renunciar a su cargo. Desde los viejos tiempos, siempre parece haber habido casos en los que los que están en el poder obligan a las personas bajo su responsabilidad a asumir las responsabilidades que ellos no piensan asumir.

Como se mencionó antes, el seppuku inicialmente no era para alguien a quien se le atribuía la responsabilidad por un error, sino que se hizo para seguir a un amo fallecido hasta la muerte, o para suicidarse antes de ser capturado y avergonzado por el enemigo. Por supuesto, completar un seppuku va acompañado de un dolor intenso, y requería una gran fuerza de voluntad. Alguien que fuese mentalmente débil probablemente se desmayaría debido al shock. Y ahí está el kid de la cuestión. El seppuku, siendo una forma de suicidio con agonía prolongada, se convirtió en el “gran escenario o el gran momento del perdedor”. A pesar de haber perdido en la batalla, esta era la única oportunidad para mostrar cuán valiente era un guerrero.

Por ejemplo, en el incidente de Kakitsu en 1441, el sexto Shogun Muramachi, Ashikaga Yoshinori, fue asesinado por Akamatsu Mitsusuke. Más tarde, el ejército del shogunato lanzó un ataque completo y los Akamatsus fueron completamente derrotados. Pero en esa derrota, un valiente guerrero del bando de Akamatsu llamado Nakamura Danjo subió a la torre y gritó: “Ahora voy a cortarme el estómago. Todos vosotros, samurai con corazón, debéis ver esto como un ejemplo.” Se cortó el estómago en forma de cruz, se sacó los intestinos y se los tiró a los enemigos mientras los insultaba. Regresó al castillo, prendió fuego a la habitación de su señor y se quemó hasta la muerte. Sus enemigos debieron quedar completamente asqueados por esta visión espantosa de alguien que lidia con su propio dolor y arroja sus órganos internos mientras lanza improperios. El mero pensamiento es aterrador y grotesco, pero el hecho es que Nakamura Danjo ha logrado sellar su nombre y su valentía en los libros de historia. De hecho, esa fue su gran escena como perdedor.

En películas o dramas televisivos, la daga utilizada para el seppuku a menudo se ve con una vaina blanca y envuelta en un paño, y que además se envuelve en un papel blanco a medida que la persona comete seppuku. Pero la vaina blanca se inventó solo en el último tramo del período Edo para el propósito o la preservación de la daga por más tiempo. Esto se usa puramente para efectos dramáticos, y en realidad se usaba la daga envuelta solo en la tela.

Hay que hacer notar que también las mujeres nobles podían enfrentarse al suicidio ritual por multitud de causas: para no caer en manos del enemigo, para seguir en la muerte a su marido o señor, al recibir la orden de suicidarse, etc., aunque técnicamente no se consideraba seppuku o harakiri, ya que no se apuñalaban el vientre. El suicidio femenino se denominaba jigai (que es la palabra que significa suicidio a secas) y consistía en practicarse un corte en el cuello, seccionando la arteria carótida con una daga llamada kaiken. Previamente, la mujer debía atarse con una cuerda los tobillos, muslos o rodillas, para no padecer la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer.

Si bien en Japón el seppuku fue oficialmente prohibido en 1873 como pena judicial, su práctica real no ha desaparecido por completo. Existen docenas de casos documentados de personas que han realizado seppuku voluntariamente desde entonces, incluyendo el caso en 1895 de varios militares que lo efectuaron como protesta por la devolución de un territorio conquistado a China; es el caso del general Nogi Maresuke, educador del emperador Hirohito y su esposa a la muerte del emperador Meiji en1912, y el de muchos soldados que prefirieron morir antes que aceptar la rendición tras la Segunda Guerra Mundial.

Hara kiri en la Segunda Guerra Mundial

Varios soldados japoneses yacen muertos tras recurrir al hara kiri en lugar de ser derrotados y capturados, en el atolón de Tarawa, el 3 de diciembre de 1943, durante la invasión aliada del Pacífico.

En 1970, el famoso escritor japonés Yukio Mishima y uno de sus seguidores, realizaron un seppuku semipúblico como protesta por la miseria moral y la degradación que suponía el haber abandonado las antiguas virtudes japonesas y haber adoptado el modo de vida occidental. Mishima lo realizó en el despacho del General Kanetoshi Mashita, tras haberse dirigido sin éxito a las tropas del cuartel para que se les unieran en el acto de protesta. Su kaishakunin, un hombre de 25 años llamado Masakatsu Morita, intentó tres veces decapitarlo sin éxito. Finalmente, fue Hiroyasu Koga quien realizó la decapitación. Posteriormente, Morita procedió a efectuar su propio harakiri, en arrepentimiento por no haber sido capaz de asistir al de Mishima. Aunque sus cortes no fueron lo suficientemente profundos para ser mortales, hizo una señal a Koga para que también lo decapitase.

Artículo compilado de diversas fuentes por Dani Esteban -Kôryu-

 

 





¿Qué comían los samurai?

22 01 2018

La comida japonesa ha ganado popularidad en todo el mundo y es apreciada por ser muy sana, pero esta comida japonesa o washoku que se come hoy día en Japón ha sufrido muchos cambios, aunque todavía conserva algunos elementos tradicionales. Pero ¿qué pasaba en tiempos históricos, cuando no tenían todos los alimentos de hoy? Especialmente en el período Sengoku de las guerras civiles cuando los samuráis estaban en activo, ¿qué comían?

Una gran diferencia es que como alimento básico comían arroz integral, arroz moreno sin pulir. Cada vez más personas se pasan al arroz integral hoy en día debido a sus beneficios para la salud, pero el arroz integral en aquel entonces, a diferencia de hoy día, no se había criado selectivamente y no era tan fácil de comer. La textura no debía ser muy agradable en la boca. El arroz blanco hubiera sido un alimento de lujo del más alto nivel.

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La sopa de miso ya se tomaba en aquel entonces. El miso (del japonés 味噌, miso, ‘fuente de sabor’, a su vez procedente de mi ‘sabor o condimento’, y so ‘fuente’, es un condimento consistente en una pasta aromatizante, hecha con semillas de soja y/o otros cereales y sal marina fermentada con el hongo koji) es un artículo común en la actualidad, pero durante el período Heian se consideraba algo muy raro, aunque para la era Sengoku, la sal había llegado al público en general y se producía en grandes cantidades. Esto condujo a la propagación del miso y la salsa de soja. A veces la gente disolvía el miso en agua caliente y lo bebía como sopa de miso, pero mucha gente masticaba el miso directamente.

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Para los platos principales o fuertes, el pescado, las aves pequeñas, las verduras, el tofu, el natto (un derivado de la soja)  y el kamaboko (producto obtenido del procesado de pescado, tipo surimi) eran los más populares. Estos platos se acompañaban con umeboshi (ciruelas encurtidas), otros encurtidos y algas marinas. Esto, sin embargo, era solo para los samurai de clase alta: el señor, el comandante, los generales y altos mandos de infantería etc. Incluso para ellos, los alimentos ricos en proteínas como el pescado y las aves pequeñas eran raros y no aparecían en el plato todos los días.

¿Y qué hay entonces de los samuráis de bajo rango? Los soldados de a pie muchas veces no eran más que campesinos, por lo que casi nunca podían permitirse comer arroz. Sus principales productos básicos eran la cebada, algunos bulbos y el mijo. Casi nunca tenían guarnición. A menudo tenían sopa de miso por la mañana, y solo tofu o tofu frito para el almuerzo. Por lo general, en aquel entonces solo comían dos veces al día, por la mañana al levantarse y al medio día. Solo cuando los soldados debían proteger el castillo por la noche -lo cual se llamaba “yotsume” – tenían una cena nocturna.

Haciendo un inciso, incluso ahora en Japón existe una superstición que dice que “no podrás ver el fallecimiento de tus padres si te cortas las uñas durante la noche”. Este es un juego de palabras con “yo-tsume” (servicio público) y “yo-tsume” (uñas nocturnas). El deber nocturno de yotsume era un papel vital para proteger el castillo, por lo que incluso si uno de sus padres iba a morir esa noche, no se les permitía estar junto a ellos. Una persona que desempeñaba un papel tan importante y que asumía un deber tan crítico era digno de comer de noche.

Sin embargo, incluso aquellos samurai de rango inferior tenían la rara oportunidad de comer arroz blanco. Eso era en el campo de batalla. Mientras luchaban por poder comer hasta saciarse en su vida cotidiana, el campo de batalla era un lugar especial en el que podían disfrutar de un festín.

Hoy en día, un desayuno típico tradicional japonés consiste en arroz blanco, sopa de miso, pescado frito y encurtidos, pero este es un tipo de menú que sólo los samurai de rango más alto y los shogun podían permitirse disfrutar.