El entrenamiento en solitario, la única vía para el progreso en Budo

8 04 2019

En las artes marciales, desde siempre, y por norma general, los practicantes han sido acostumbrados a que la mayor parte de su entrenamiento (sino todo) sea trabajando con un compañero en el dojo, realizando “técnicas”, y eso les hace pensar que ese trabajo continuado en el dojo con el compañero, es el que les va a llevar a progresar en su Budo, en su camino marcial. Eso es lo que les llevará a adquirir más habilidad y en definitiva a ir siendo cada vez mejores artistas marciales. Y aunque esto tiene una buena parte de verdad, no lo es menos que el trabajo en solitario es en realidad mucho más importante para conseguir el objetivo de lo que podría parecer a simple vista. Verdaderamente el trabajo en solitario es una parte fundamental, imprescindible, que a menudo se pasa por alto o a la que no se le dedica la atención necesaria, con el consiguiente estancamiento en el progreso marcial.

Solo hace falta indagar un poco en los grandes nombres de las artes marciales, sean los antiguos maestros o los modernos deportistas marciales, para ver que todos ellos, absolutamente todos, dedicaban o dedican una gran parte de su tiempo al entrenamiento en solitario. Pero ¿qué tipo de entrenamiento? El tipo de entrenamiento en solitario a realizar dependerá del objetivo de cada uno o incluso de cada arte o sistema. No será igual el entrenamiento en solitario de un boxeador o un luchador profesional de MMA que probablemente se enfoque mucho en trabajar su fuerza, resistencia etc, que el de un maestro de Kenjutsu, que se pasará horas y horas en solitario haciendo suburi; o el de un Karateka de alto nivel, que dedicará muchas horas al trabajo en makiwara o al repaso de katas. Lo importante es tener claro el objetivo que se quiera conseguir, puede ser relativo a trabajo externo o interno, pero el objetivo debe estar ahí presente, y como todo objetivo, éste debe ser claro, posible, realista, medible y alcanzable.  Sea cual sea el método, la mayoría de artistas marciales que se tomen en serio su progreso, es seguro que deben trabajar por su cuenta, más allá de las clases regulares en el dojo.

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Esto es algo de lo que la gran mayoría de practicantes de artes marciales no se da cuenta, al menos durante los primeros años. Y algunos, muchos, nunca. La gente normalmente empieza a practicar un arte marcial y se dedican únicamente a asistir a las clases semanales estipuladas por su dojo/gym o maestro, y punto. Creen que con aprovechar al máximo esas pocas horas de entrenamiento semanal ya es suficiente, y que sus compañeros de clase más avanzados, o su maestro, o sus mitos marciales, llegaron a un alto nivel simplemente haciendo las cosas así, entrenando en clase con los compañeros, y repitiendo las técnicas que allí se enseñan durante muchos años. Pero la inmensa mayoría de las veces, sobre todo en los casos de gente que tiene un verdadero alto nivel, eso no es así. Generalmente la gente que ha alcanzado un gran nivel es porque le dedica mucho tiempo a su entreno en solitario fuera del dojo y de las clases regulares.

Obviamente el hecho de entrenar en solitario no es algo para todo el mundo. Y tampoco es ninguna obligación. Es una decisión personal que generalmente no se llega uno a plantear hasta al cabo de un cierto tiempo, a veces hasta al cabo de muchos años de entrenar artes marciales. Depende de cada persona y de cuáles sean sus objetivos, y siempre es mucho más fácil llegar a tomar esa decisión si tienes a alguien que te haga ver esa “necesidad” si quieres progresar.

Pero el entrenamiento en solitario no es nada fácil, y ponerse a ello supone superar muchos desafíos y problemas que al principio pueden parecer insuperables, pero dice el refrán que “el hábito hace al monje”, y nada más cierto…

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Algo muy importante es sentirse arropado y acompañado en el camino solitario, aunque esto pueda parecer una paradoja. ¿Acompañado si el camino debe hacerse solo? Pues sí, es muy importante entender que no eres el único ni el primero que va a enfrentarse a esos desafíos y que no vas a ser el último. Así pues, si tienes la suerte de poder contar con alguien a tu lado que también esté siguiendo ese camino del entreno en solitario pues muchísimo mejor. Puede ser tu propio instructor o maestro, lo cual es lo ideal, o puede ser un compañero de entreno marcial, etc. Puesto que es un camino muy duro y frustrante, siempre es mejor poder compartir las penas que digerirlas uno solo.

Una vez que has decidido que quieres progresar en tu Budo, y ves que lo que haces en las clases regulares no es suficiente para ello, y tomas la decisión de entrenar en solitario, el primer problema gordo con el que te vas a topar es el clásico !pero si no tengo tiempo!! ¡es que voy muy liado! ¿De dónde voy a sacar el tiempo para entrenar en solitario? Pero en realidad sí que tienes tiempo. Lo que pasa es que ¡no sabes que lo tienes! Hay quien cree que para obtener resultados debe entrenar obligatoriamente varias horas al día. Empiezan a informarse y hablan con otros practicantes o leen en internet a gente que dice que ellos entrenan 3 o 4 horas cada día, bla bla bla… Y eso les lleva a la primera frustración. ¡Imposible! se dicen. ¡Yo no dispongo de 3 horas al día! Como máximo podría intentar dedicarle 15 o 20 minutos al día o incluso ni eso todos los días. Por lo tanto no vale la pena, ya ni empiezo. Esto es un grave error y es el primer gran obstáculo que hay que superar.

Olvídate de los que dicen que entrenan 3 horas al día o más, puede que sea cierto o no, seguramente algunos están exagerando, pero da igual, olvídate de ellos. Tú no eres ellos. Así que céntrate en ti. En lo que tú puedes hacer. Siempre es mejor entrenar un poco que no entrenar nada. Siempre se lo digo a los alumnos. Es que solo podría venir un día a la semana, me dice alguno, o es que salgo tarde y ya me perdería la primera media hora. ¿Y qué? ¡¡Mejor eso que nada!!

Así pues, y volviendo al entrenamiento en solitario, destierra de tu cabeza la idea de que debes dedicarle muchas horas al día para conseguir resultados. ¡No es cierto! Claro que cuanto más tiempo le dediques mayor y más rápido será el progreso, pero una cosa no quita la otra. Simplemente empieza, con el tiempo que tú puedas dedicarle. ¿Que ese tiempo son 15 o 20 minutos al día? OK, perfecto. Empieza con eso y verás como pronto las perspectivas cambian. ¿Que hoy no has podido hacerlo? No pasa nada. Empérrate en que mañana sí lo vas a hacer. Verás como en poco tiempo, tres o cuatro semanas a lo sumo, ese gran esfuerzo se empezará a convertir en un hábito e incluso te sentirás mal contigo mismo si un día nos has podido hacer tu entreno en solitario de 20 minutos diarios.

Pero el tiempo no lo es todo en el camino del entreno en solitario. Hay algo que no sé si es incluso más importante aún. Sobre todo al principio. Y es la fuerza de voluntad. Porque aunque dispongas del tiempo, sin fuerza de voluntad no habrá entreno en solitario. Hace falta una buena dosis de fuerza de voluntad para empezar el camino, y también para continuar en él sin desfallecer. A nadie nos resulta fácil salir de nuestra zona de confort y levantarnos una hora antes por la mañana para entrenar, o renunciar a ver nuestra serie favorita de tv para dedicar ese tiempo al entreno. No es nada fácil. Hay que realmente querer hacerlo. Estar seguro de que queremos conseguir un objetivo, y que la consecución del mismo pasa por ese sacrificio. No hay otra. Como he dicho antes, ese sacrificio al cabo de un tiempo se convierte en un hábito, y entonces se hace algo más fácil y llevadero. Y aún así tendrás días de bajón y te van a entrar las dudas…

La clave es empezar con algo asequible, hay que ponerse objetivos fáciles de conseguir al principio. Por ejemplo lo que hemos comentado antes, 15 minutos al día para empezar. Eso es algo al alcance de todo el mundo. No hay nadie que no disponga de un cuarto de hora libre al día. ¡Pues úsalo para entrenar! Una vez que consigues mantener esos 15 minutos diarios durante un tiempo ya se habrán convertido en un hábito y no te costará ningún esfuerzo mantenerlos. Entonces puedes volver a plantearte el tema y ver si puedes añadir un poco más de tiempo cada vez. Y así poco a poco hasta llegar a tú máximo posible.

Si consigues superar todo eso, encuentras tu tiempo de entreno personal en solitario y consigues la fuerza de voluntad necesaria para mantenerlo durante un tiempo, ya hemos dicho que se convertirá en un hábito y ya no te costará tanto mantenerte en el camino. Y aunque algún día no entrenes tampoco pasa nada. No hay que obsesionarse ni convertirse en un talibán del entreno. Al fin y al cabo no somos profesionales. Pero tiene que convertirse en un hábito constante y regular. No es válido voy dos días a clase y entreno uno o dos días más en solitario un tiempo X. No es suficiente.

Entonces ¿Cuál es el tiempo óptimo de entreno en solitario? El máximo que puedas conseguir sin volverte loco ni dejar de lado otras obligaciones y placeres en tu vida normal. En mi opinión el entreno en solitario, idealmente debería ser diario, o casi diario, y al final siempre debería superar en tiempo semanal al entreno regular en el dojo con tu maestro y tus compañeros.

Bueno, y ya puestos, y para finalizar este artículo, ¿qué es lo que debería entrenar en solitario? ¿qué ejercicios hago? No es una pregunta con respuesta fácil, pero dado que en su  gran mayoría este blog es leído principalmente por practicantes de Budo de la Bujinkan, ahí van unas cuantas ideas. Hay muchas más posibilidades y cada cual dependiendo de cual sea su objetivo, sus preferencias y posibilidades, incidirá más en unas o en otras:

  • Para trabajo interno: Ejercicios de propiocepción consciente, posturas estáticas (Ritsu Zen), trabajo de conexión Cielo-Tierra-Hombre, ejercicios de respiración…
  • Trabajo con armas: kamaes con transiciones y arukis, métodos de golpeo o corte al aire, desenvaines y happo giri en caso de kenjutsu…
  • Para fortalecimiento del cuerpo: squats (sentadillas), push-ups (flexiones), abdominales…

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

 

Para complementar y seguir con el tema, recomiendo vivamente la lectura de este artículo de mi buen amigo y compañero el maestro Antonio Leyva: Entrenamiento en solitario, la clave del éxito 

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Las mejores maderas para bokken y otras armas

14 12 2018

Normalmente cuando vamos a adquirir un arma de entreno procuramos siempre que sea de la mejor calidad posible, al menos quienes ya llevamos años en esto. No nos conformamos con un bokken que vaya a romperse a la primera de cambio o con un bo, naginata etc que no vaya a resistir los embates de un trabajo duro.

En este artículo vamos a repasar las mejores maderas japonesas para la construcción de este tipo de armas.

Una de las más conocidas es el roble japonés. Puede ser roble rojo o roble blanco. ¿En qué se diferencian y cuáles son sus características, ventajas e inconvenientes?

El roble rojo japonés, o Akagashi, se encuentra generalmente en las cadenas montañosas en la parte oeste de Japón y recibe su nombre por el hecho de que la madera tiene un tono rojizo distintivo en comparación con otros tipos de roble. Es un árbol que suele también plantarse en templos o residencias.

Los árboles crecen alrededor de 20m de altura, y su madera se usa a menudo como material de construcción o para hacer Shamisen (instrumento musical) y otros instrumentos musicales japoneses. Dado que la madera de roble rojo japonés también es muy resistente al agua, también se usaba tradicionalmente para hacer barcos, timones, y remos entre otras cosas. Sus hojas son largas y elípticas, y de entre los robles japoneses son las más grandes, por lo que al roble rojo japonés también se le conoce como Ōgashi (gran roble).

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Roble rojo japonés

Se dice que la madera de roble rojo japonés es una de las maderas más duras que se producen en Japón, llegando a tener una densidad relativa de madera seca que supera 1.0 (103 kg / m3). Debido a esto, si bien la madera es relativamente difícil de procesar y secar, es muy resistente y duradera, y no se deforma mucho después de secarse. Es una madera considerada de muy alta calidad en Japón.

En el Budo, la madera de roble rojo japonés se usa a menudo para fabricar armas como Bokken, Jo, Bo, Naginata, etc. Sin embargo, como esta madera es cada vez más difícil de conseguir y los precios del mercado se han disparado, a veces se usa como sustituto el roble rojo de corteza (Ichigashi) que también es muy duradero, y valorado como uno de los mejores materiales de madera para fabricar equipos de Budo junto con el roble blanco y el rojo.

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Detalle de Bokken hecho con roble rojo japonés Akagashi

La madera de roble rojo japonesa difiere mucho de la madera de roble rojo norteamericano. Aunque ambos árboles son de la misma familia y están relacionados, el roble japonés es de hoja perenne, y debido a esto no tiene un grano abierto como el roble americano, sea el blanco o el rojo. La estructura de grano abierto de la madera de roble americano produce áreas blandas que son más propensas a sufrir daños por impacto. Por otra parte, el roble rojo japonés tiene una estructura que es uniformemente dura, y tiene una mucha más resistencia a las abolladuras y al impacto que los robles americanos.

El otro roble japonés es el blanco, o Shirakashi, que se puede encontrar principalmente en la parte sur de Japón, en las regiones de Shikoku y Kyushu. Al igual que su pariente, el roble rojo, es una madera también muy dura y pesada con alta resistencia y durabilidad. Cuando se menciona “Kashi” (roble) en la región de Kanto, la mayoría de las personas se refieren al roble blanco japonés, y se lo encuentra a menudo en los templos. El nombre de “roble blanco” proviene del hecho de que la sección transversal de la madera se ve blanca justo después de ser cortada, y en Japón se le ve como un árbol de buen augurio y es muy familiar para los japoneses.

En Budo se suele utilizar igualmente que el rojo para fabricar armas de madera. Dado que es pesado y muy resistente, es una de las maderas preferidas para usar en la práctica con contacto y Suburi. El roble blanco japonés fue la madera favorita de muchos maestros de espada famosos de toda la historia japonesa, debido a su practicidad y alta durabilidad. Cuando se compara el roble blanco japonés con el roble rojo japonés, el roble blanco es aún más duro y no se rompe tan fácilmente ya que tiene el grano más denso, lo que también lo hace un poco más pesado y preferible como material para fabricar bokken. Sin embargo, en comparación con el roble rojo japonés, el roble blanco se astilla un poco más fácilmente, lo cual es uno de sus puntos débiles.

La comparativa con el roble americano es la misma que se ha comentado anteriormente con el rojo.

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Bokken de roble blanco japonés, Shirakashi

La siguiente madera es la llamada Sunuke, una madera que ha sobrevivido durante siglos. Como hemos visto antes, para construir espadas de madera una de las más utilizadas hoy día es el roble, pero si buscamos espadas de mayor calidad tenemos que ir a maderas como el ciruelo japonés, el ébano y el sunuke. Sunuke se refiere al núcleo de la madera tomado del árbol distylium racemosum (isunoki) que ha crecido durante al menos más de 200 años, llegando algunos a 300 e incluso 400 años de edad. La madera vieja se desecha y solo se utiliza el núcleo. También se le llama isunuke. Tiene un distintivo color marrón rojizo oscuro y la madera es pesada y resistente, y es de alta calidad en términos de peso, resistencia, brillo y sonido.

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distylium racemosum (isunoki)

Desde tiempos antiguos, el sunuke se valoraba como material para hacer peines, adornos tradicionales y para los shamisen, que requieren madera densa debido a la afinación. Los samuráis preferían los peines de sunuke en lugar de los de madera de boj usados más generalmente. La calidad de la madera y su color la convierten en un material superior para objetos ornamentales. Debido a que el sunuke se saca de los árboles isunoki que han sobrevivido durante siglos en un entorno natural difícil, se cree que el material tiene buenos augurios de longevidad y protege contra enfermedades y espíritus malignos.

Su fibra es muy resistente, al igual que la madera de ébano, y el pulido le da un bonito brillo que la hace perfecta para ciertas partes de las casas como postes de alcoba de alta calidad, dinteles, etc.

Los guerreros de la escuela Jigen-ryu usaban esta madera para sus bokken ya que su resistencia es mayor que la del roble y se encuentra entre las maderas más pesadas y más fuertes de Japón. Pero como es un árbol viejo, viven siglos, las fibras ya no se pegan unas a otras, por lo que a menudo se agrieta a lo largo de las líneas de fibra.

Recientemente no queda mucho sunuke, y cada vez es más raro de encontrar. Si comparamos una espada de madera hecha de sunuke hace 20 años con una hecha de sunuke recientemente, la fuerza y el peso son los mismos, pero los más recientes han perdido el color fuerte. En los próximos años, el Sunuke aún se podrá comprar, pero debido a su rareza, es probable que el precio siga aumentando sin parar.

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detalle de bokken hecho con madera Sunuke

Por último vamos a tratar de la madera preferida por Miyamoto Musashi, el Biwa. El Biwa es lo que nosotros conocemos como el árbol del níspero, que produce esos frutos tan dulces y apreciados y cuyas hojas tienen muchas propiedades medicinales que no detallaremos en este artículo.

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árbol del níspero con sus frutos

Al secar la madera del Biwa, además de volverse extremadamente dura, también se vuelve flexible, por lo que es un material muy usado para hacer bastones desde la antigüedad. Hoy en día, en Japón, cuando la madera se pule y se la convierte en un bastón, se le conoce comúnmente como el bastón de “la longevidad”, es algo así como un talismán. Es debido a estas características por las que desde hace mucho tiempo se utiliza para fabricar bokkens. En otras palabras, gracias a su fuerza y resistencia, ha sido la madera de preferencia junto con el roble y el Dystilium (Sunuke) para la fabricación de bokkens entre las escuelas de kenjutsu más conocidas por entrenar con contacto duro.

Y aunque esto todavía está abierto para el debate, en el trabajo de Eiji Yoshikawa, Musashi Miyamoto, hay una línea que dice que si eres golpeado por un bokken de madera Biwa hasta tus huesos se pudrirán. La explicación lógica detrás de esto es que un bokken de madera de Biwa (níspero) es muy flexible, y cuando un golpe penetra lo suficientemente profundo en el cuerpo, causa una fractura compleja al impactar con los huesos. Los destroza. Mientras que un golpe con un bokken de roble causa un tipo sencillo de fractura, una fractura limpia. El efecto es muy diferente en el caso del níspero. Resulta que Musashi Miyamoto era particularmente aficionado a este tipo de bokken, y se sabe que él mismo esculpió y conservó algunos.

El níspero salvaje se ha vuelto muy escaso hoy en día, y la mayoría de los bokken hechos de esta madera que hay en circulación ahora mismo son en realidad sustitutos hechos de Rosa de Invierno (Camellia Japonica), conocida como Tsubaki en Japón. La  madera de rosa de invierno también es muy dura y suave, y debido a que su grano es apenas visible y su color se asemeja al del níspero, los dos son relativamente homogéneos. Sin embargo, si comparamos uno al lado de otro notaremos que el níspero es un poco más amarillo, lo que lo hace más fácil de distinguir. Los Bokken hechos de níspero salvaje se venden generalmente con el nombre de Hon-biwa (“Biwa original / auténtico”) pero debido a su escasez, tienden a ser muy caros.

Para finalizar, y como curiosidad, precios medios aproximados de un bokken fabricado con cada una de las maderas mencionadas en el artículo:

Bokken de roble japonés, rojo o blanco:  a partir de 50€. Los bokken más baratos que se venden como roble suelen ser de roble americano o maderas que imitan al roble.

Bokken de sunuke: a partir de 120€

Bokken de níspero original salvaje: a partir de 400€

 

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Bushi Dojo