“Energía Interna”(?) aplicada en las artes marciales Bujinkan

19 06 2018

Hace exactamente 3 años escribí en este blog el artículo El tesoro escondido del Budo, que recomiendo vivamente leer antes de seguir leyendo este.

“No, así no, has de hacerlo con todo tu cuerpo. Y usar el hara y la energía interna”. Si practicas un arte marcial japonés es muy posible que hayas oído esto algunas o muchas veces. Si no lo has oído, mucho mejor, por lo menos no te estaban engañando. Pero si lo has oído seguro que te preguntabas ¿y eso cómo se hace? Pero no te lo explicaban. Cómo mucho te decían: tranquilo, con los años y mucho entrenamiento ya llegarás. Mentira. Sencillamente quien te lo decía no lo sabía. Simplemente le “salía mejor” la técnica porque llevaba más años que tú entrenando.  Pero en realidad allí no había nada de misterioso, ni de uso del hara, ni mucho menos de poder interno.

Cuando uno lleva muchos años de entreno la técnica queda bien, sale bien, y más aún si el uke se queda congelado tras el primer ataque y no se resiste. Pero muchas veces no es una técnica poderosa. Al menos no todo lo que debería serlo. No es irresistible, sobretodo si el uke es muy fuerte o se resiste firmemente. Porque no tiene Poder Interno. No tiene Ki. No hay uso del hara.  Pero queda muy bien decir todo eso frente a novatos que no te van a cuestionar ni a poner a prueba. Incluso hay quien cree su propia mentira y así la transmite, pero a la hora de la verdad son incapaces de explicarlo y mucho menos de demostrarlo.

En el artículo que comentaba al inicio, que vuelvo a recomendar leer antes de seguir si no lo has hecho ya, decía que lo creas o no, hay un método mucho más eficiente para mejorar tus habilidades marciales y tu rendimiento, y multiplicar por mucho tu efectividad, que la mera acumulación y repetición de técnicas hasta la saciedad. Y por supuesto ese método enseña el uso adecuado del hara, la conexión y el poder interno. No es fácil, no te voy a engañar, pero es real y tremendamente efectivo. Ese método pasa por trabajar siempre de cierta manera muy específica cuando estamos realizando una técnica, cualquiera que esta sea. También hay una serie de ejercicios muy específicos que si se trabajan, multiplican por mucho el rendimiento.

Han pasado 3 años desde que comencé a trabajar en esto integrándolo en nuestras bases de Bujinkan, y los resultados han sido espectaculares. Realmente estoy asombrado, tanto de los resultados conseguidos como de lo que observo que se puede llegar a conseguir. Y cada vez vamos a más. Progresando en el método, y sin salirnos un milímetro de Bujinkan. Pero trabajando de manera muy diferente a la “normal”.

La clave de todo esto es la conexión, conectar, estar conectado, y la creación de Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Pero al menos yo no conozco a nadie en Bujinkan que lo esté trabajando.

Ese trabajo de conexión potencia el ki, añadiendo a nuestra “técnica” unos factores multiplicadores que la convierten en algo muy poderoso. El tema del ki, ese poder o energía interna, no es algo mágico ni misterioso. Es físico y tangible. Se trabaja sobre los canales formados por las fascias-tendones y tejidos que recorren todo el cuerpo de manera circular/espiral. Consiste en trabajar mediante la conexión, estirando/extendiendo todo en sentidos opuestos in/yo. Esto hace que las fuerzas aplicadas sobre uke actúen de acuerdo con diferentes vectores de fuerza que confluyen todos en uno o varios puntos de su cuerpo a la vez, haciendo que la “técnica” aplicada -ya sea un golpe, una luxación, una proyección, un bloqueo, un agarre o suelta de agarre…- sea dificilísima de contrarrestar.

Este trabajo de conexión/extensión/expansión crea una estructura tensegrítica en el cuerpo que puede aplicarse a las artes marciales con resultados sorprendentes.

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Y ¿qué es la Tensegridad?* El término tensegridad hace referencia a “tensión integrada”: describe un modelo estructural formado por elementos rígidos comprimidos (en el caso del cuerpo humano serían los huesos) que no se tocan entre sí y únicamente unidos por elementos tensiles (músculos y tendones -miofascia-) que mantienen un grado de tracción permanente en la estructura. En principio cualquier organismo vivo tiende a estructurarse bajo este modelo, pero fue en los años 90 cuando Dr. Donald Ingber postuló este modelo para describir la estructura interna y la dinámica de la célula.

Clásicamente hemos tendido a ver el cuerpo como un conjunto de estructuras (músculos, vísceras, tendones…) que se apoyan en los huesos para dar la morfología que nos caracteriza, pero ¿y si empezamos a ver que el esqueleto es en realidad un conjunto de estructuras rígidas (huesos) que flotan en un mar de tejido blando (músculos, ligamentos, etc.)? ¿y que cualquier estímulo mecánico externo produce una absorción progresiva y una respuesta de todo el cuerpo?

El trabajo fundamental para aplicar esto a las artes marciales consiste en unificar el cuerpo a través de la conexión Cielo-Tierra-Hombre (Ten-Chi-Jin). Y para ello es preciso tonificar todos los canales miofasciales para moverlos a voluntad, y recoger, disipar o redireccionar las fuerzas que lleguen a nosotros, o salgan de nosotros.

El trabajo de cielo-tierra-hombre crea la conexión en el centro, que es el hara (dantien en chino). En ese momento podemos comenzar a aprender a manipular este, para mover la estructura tensegrítica alrededor de él a voluntad, consiguiendo efectos que parecen imposibles.

A lo que se consigue con todo este trabajo hay quien le llama Aiki, hay quien le llama Poder Interno o Energía Interna, en las artes chinas le llaman neigong (trabajo interno)… Tanto da el nombre, es ese algo “misterioso” que siempre ha estado ahí, en las verdaderas artes marciales antiguas, tanto chinas como japonesas y otras. El problema es que hay mucha gente que habla de ello pero poquísima que en realidad lo tenga y lo sepa usar. Y de los poquísimos que lo tienen y lo saben usar aún hay muchos menos que lo enseñen. Y de los poquísimos que lo enseñan, hay menos aún que lo hagan abiertamente y desde el principio a todo aquel que quiera. Pero quien busca y rebusca al final encuentra. Y en eso estamos, paso a paso, sin prisas pero sin pausas.

Como también decía en aquel artículo, es del todo imposible aprender este trabajo a través de escritos o vídeos, ya que es una “tecnología” corporal y mental, con un esquema detallado de uso que no puede ser explicado por escrito ni transmitido por ósmosis. Tienes que verlo, sentirlo, tocarlo, vivirlo y probarlo por ti mismo. Y por supuesto ponerlo en práctica. Nadie te lo puede “regalar”. Y no es algo tampoco para todo el mundo. Muy poca gente está dispuesta realmente a trabajarlo, ya que requiere sacrificio y perseverancia. Y en muchas cosas que dabas por sentadas, debes hacer un “reset” y empezar de cero. Y eso cuesta. Es duro de aceptar. Y además, si no trabajas esto, si no te metes en ello, tampoco pasa nada grave, simplemente pueden pasar dos cosas: o llegará un momento en que te quedarás estancado en tus resultados y ya no progresarás más, o progresarás, pero el nivel de progreso será ya tan lento que llegarás a viejo con una mejora muy insignificante, y obviamente sin Poder Interno.

A la inmensa mayoría esto tampoco le importa mucho ni le quita el sueño, puesto que si pueden obtener, o si ya tienen, unos resultados en su trabajo marcial que pueden calificar como de correctos o buenos, “aprobado” o “bien”, es decir de un 5 o un 6 sobre 10, pues no tienen ya un interés real en llegar a un nivel de “notable” o “sobresaliente”, es decir un 7, un 8 o más. Ya tienen bastante con lo que tienen. Y eso no es condenable. Cada uno ha de saber lo que quiere y lo que está dispuesto a pagar por ello. El trabajo y el esfuerzo que requiere pasar de un 5 o un 6 a un 8 o más es demasiado exigente para ellos. Y no les vale la pena. Son opciones personales. Cada cual debe elegir su camino y caminarlo, o quedarse parado donde desee.

Animo a todos los artistas marciales, y en especial a todos mis buyu de la Bujinkan, a profundizar sobre este método de trabajo si verdaderamente desean un progreso marcial muy considerable . Como decían en aquella famosa serie de Expediente X: La verdad está ahí fuera.

Si te interesa este tema puedes contactar conmigo. Estaré encantado de ayudarte dentro de mis posibilidades. Contacto por email: danikoryu@yahoo.com

Seguimos en el camino del Budo. ¡Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Shihan 15º dan Bujinkan

 

*el cuerpo humano como estructura tensegrítica

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Encuentro mensual Meifu Shinkage Ryu – Junio 2018

13 06 2018

6º encuentro mensual del año 2018 de Meifu Shinkage Ryu.

Próximo Sábado día 16 de junio de 2018, de 10:30h a 12:30h.

Lugar: Asociación Cultural Bujinkan Okami Bushi Dojo, Carrer d’América, 39 (Barcelona) <M> Camp de l’Arpa

https://goo.gl/maps/uU9b5z8Bgaq

Trabajaremos:

  • Shuriken jutsu
  • Fundo Kusari jutsu

Encuentro abierto a cualquier practicante de artes marciales interesado en conocer nuestra disciplina.

Precio: 25€

Dirige el encuentro: Dani Esteban -Kôryu-, Instructor Oficial, alumno directo del Sôke Otsuka Yasuyuki. Nidan – Shidou-shi

¿No eres de Barcelona o alrededores? Podemos organizar un taller, clase o curso en tu zona, ciudad etc… Consulta conmigo.  + info: danikoryu@yahoo.com  o telf  646 56 11 19

 





La importancia de la “mirada” en las artes marciales

8 06 2018

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La mirada o “metsuke” en japonés, es una enseñanza ancestral dentro de las artes marciales transmitida desde la antigüedad casi casi como uno de los “secretos” fundamentales de cada una de las escuelas o estilos. No en vano el sentido de la visión es uno de los más importantes sino el más importante de los sentidos para un guerrero.

Hoy conocemos bastantes de esas enseñanzas sobre “la mirada” que se han transmitido a través de las generaciones. Una de ellas, muy empleada hoy en el mundo del Kendo, es “Enzan no metsuke“, que es un proverbio que enseña a los practicantes de kendo a que cuando miran fijamente a los ojos de su oponente deben tener en cuenta todo el alrededor como si estuvieran mirando una montaña lejana. Otra es “Kanken no me” que significa mirar a tu oponente no con tus ojos físicos sino con los ojos de tu corazón.

En diferentes artes marciales hay instrucciones técnicas específicas sobre “dónde mirar”, así como instrucciones mentales sobre “cómo mirar”.

Un buen ejemplo de ello es la enseñanza de la escuela Itto Ryu para observar la punta de la espada y el puño o mano que la maneja. Es la conocida como teoría del “ojo doble”. Kendo de Takano Sazaburo (1915) es considerado como el primer libro de texto técnico para el kendo moderno. En él hay una sección titulada “El uso del ojo”. Primero, como era de esperar, toca el dicho “Enzan no metsuke“, pero después de eso escribe sobre “futatsu no metsuke“, o el “doble ojo”: “Incluso cuando veas a tus oponentes como un solo cuerpo, hay dos puntos en los que debes concentrarte especialmente. Uno es la punta de la espada, el otro es el puño”.

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Como Sazaburo escribe “esto se llama el ojo doble desde los viejos tiempos”, y es una enseñanza tradicional transmitida en la escuela Itto. Más atrás en el tiempo, en la misma tradición de Itto Ryu, Chiba Shusaku escribe lo siguiente: “Acerca del doble ojo. El ojo doble significa que hay dos ojos con los que miras a tu enemigo. Cuando ves a tu enemigo como un solo cuerpo, hay dos puntos a considerar. Mira la punta de la espada y mira el puño. Estos son los dos puntos. Si el puño no se mueve, el enemigo no puede atacar. Si la punta de la espada no se mueve, el golpe no tendrá éxito. Este es el doble ojo. Además, no deberías ver a tu enemigo tan profundamente como para olvidarte de ti mismo. El doble ojo debería ayudarte a conocerte y a conocer a tu oponente “.

Cambiando de arte marcial, en Kárate por ejemplo, el maestro Masatoshi Nakayama, en su libro “Mejor Kárate” dice: “Usted debe verlo todo, desde la parte superior de la cabeza hasta los pies. Tome la medida del oponente frente a usted con claridad, deje que sus ojos se sienten como si estuviesen mirando a un objeto distante”.

Como no podía ser de otra manera, en el Go Rin no Sho (el Libro de los cinco anillos de Miyamoto Musashi), también hay obviamente menciones a la mirada. Heiho no metsuke, la estrategia de la mirada…. Musashi habla de Kan y Ken en su capítulo tercero dedicado al elemento agua.

Dice Miyamoto Musashi:”La configuración de los ojos debe ser grande y amplia”. “Hay dos métodos: ‘Kan’ y ‘Ken’. El ojo de ‘Kan’ debe ser fuerte y el de ‘Ken’ debe ser débil. Tienes que ajustar la visión de lejos como si fuera cerca y la visión de cerca como si fuese lejos. Este es el requisito del bujutsu”.

Esta es la parte más importante de esta enseñanza pero, al mismo tiempo, puede ser muy confusa ya que Musashi explica dos formas diferentes cuando miras a un oponente y para ello usa dos kanji, que ambos significan “mirar” o “ver”. Pero no es lo mismo mirar que ver.

Entonces, para resumir, porque es un complejo tema semántico que solo puede dirimir alguien que domine el idioma japonés, lo cual no es el caso, Musashi nos está diciendo que la visión de lejos necesita ser fuerte o intensa. Necesitamos ver a lo lejos como si estuviese cerca. Por otro lado, la visión de cerca no debe ser tan intensa. Como está muy cerca, es fácil para nosotros preocuparnos y olvidarnos de las vistas de lejos. Luego, dice que necesitamos ver la escena de una distancia cercana como si estuviera lejos. ¡Y hay que hacerlo de manera simultánea!!!

Sigue diciendo Musashi que “Uno debe conocer la espada del oponente por adelantado, así uno no mira la espada del oponente. Este es un punto muy importante para la estrategia de Kenjutsu. Debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para dominar esta habilidad “.

Esto parece contradecir lo que nos comentaba el maestro de Kendo anteriomente, sin embargo parece bien cierto que si uno puede predecir cómo el oponente moverá la espada, uno no necesita mirar la espada. Pero, ¿cómo puede ser esto posible? Obviamente a base de mucho entrenamiento. Nada fácil por otra parte.

“Este método de observación es el mismo con las peleas pequeñas (combates individuales) que con las situaciones de pelea grandes (batallas)”.

“Es muy importante que puedas ver las vistas laterales sin mover los ojos”.

Ahora él está hablando de una técnica específica muy interesante. Necesitamos poder ver con una visión de 180 grados sin mover los ojos. Claro que es posible, es lo que llamamos visión periférica, pero requerirá un entrenamiento serio si deseamos poder hacerlo durante un combate o enfrentamiento.

Dice también Musashi: “Esta capacidad (tener una visión de 180 grados) es bastante difícil de tener cuando estás ocupado (nota: tiempo de lucha)”.

No es sorprendente que Musashi nos advierta de que esta técnica es bastante difícil cuando luchamos por nuestra vida. Normalmente, en una lucha por tu vida, la visión se estrecha y se convierte en lo que llamamos visión de túnel. Por lo tanto, Musashi sintió la necesidad de hablar sobre esto. Nos señaló que desarrollar esta técnica requiere mucho entrenamiento y disciplina.

En el capítulo dedicado al viento, Musashi escribe también sobre la mirada: “Otras escuelas tienen enseñanzas sobre el ojo o la mirada y enseñan que debes mirar la espada, o la cara, o los pies de tu oponente, pero cuando piensas excesivamente en mirar algo en particular, eso te lleva a confusión y se interpone en el camino de tus tácticas Por ejemplo, aquellos que juegan a kemari (antiguos juego japonés con similitudes al fútbol, aunque la pelota no puede tocar el suelo) no se enfocan particularmente en el mari (pelota), pero pueden patearlo bien con muchas técnicas hábiles. A medida que dominas algo, ya no tienes que mirarlo con los ojos. Aquellos que practican acrobacias, una vez que han dominado su camino, pueden colocar una madera en su nariz o hacer malabares con muchas espadas a la vez. No es que estén constantemente mirando los objetos, pero como están tan acostumbrados a manejar esos objetos, pueden verlos de forma natural “.

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Para acabar con Musashi, dice: “Memorice estas afirmaciones de este documento, desarrolle esta habilidad visual en su vida diaria, no cambie el método de visualización independientemente de la situación. Debe recordar esto profundamente “.

En nuestras escuelas, las que estudiamos en la Bujinkan, también existen diferentes enseñanzas en cuanto a las estrategias de la mirada, aunque por mi parte sé bien poco sobre ello y no sé si Hatsumi Sensei se ha extendido mucho más en alguna ocasión o en alguno de sus libros, cosa esta última que ahora mismo no recuerdo.

De lo poco que yo sé y recuerdo ahora, en nuestra escuela Koto Ryu existe como enseñanza al respecto la famosa frase “los ojos lo son todo”. Según sus preceptos debemos mirar la frente del enemigo ,concretamente a las cejas del uke, para detectar el momento en que su ira sube y va a lanzar el ataque.

En Gyokko Ryu por el contrario, la mirada se centra en el punto medio del pecho, ampliando desde ahí a todo lo que rodea al uke con la visión periférica. Al parecer el hecho de mirar al pecho tiene como objetivo detectar cambios en la respiración del enemigo para conocer tanto su estado emocional como los diferentes ritmos y momentos que determinarán sus acciones.

En Takagi Yoshin Ryu se mira globalmente al enemigo pero haciendo especial hincapié en sus tobillos y pies para detectar el momento del ataque.

Como hemos dicho al principio del artículo, la mirada, la vista, es el sentido más importante para un guerrero -y personalmente opino que es el más importante para todo el mundo- . ¿Qué posibilidades en combate tendría un guerrero con mala visión? ¿Y privado de ella? Prácticamente nulas. De ahí que las técnicas para privar o entorpecer la visión del enemigo -metsubushi- sean de enorme importancia.

La mirada, como hemos podido apreciar, también está íntimamente ligada al concepto de Kurai Dori. El Kurai Dori es tu posicionamiento respecto al adversario. Pero no simplemente el posicionamiento físico sino teniendo en cuenta todos los factores posibles, desde las armas al estado emocional, pasando por el clima o los obstáculos o circunstancias del terreno, la luz, etc., para lo cual la vista/mirada es el sentido crucial.

Para acabar, y volviendo a Koto Ryu, para establecer el Kurai Dori correcto a nivel de distancia física, se debe mirar a la frente del adversario, concretamente a las cejas, como hemos visto antes. Cuando podamos distinguir perfectamente desde la punta de los dedos de sus pies hasta la punta del arma que blande querrá decir que estamos a la distancia correcta. Sin bajar la mirada. Mirando recto y fijo a la frente. Por ejemplo si el adversario está en jodan no kamae con un ken, mirando fijo a su frente debo ver desde la punta del pie adelantado hasta el kissaki de su espada. Si por ejemplo solo ves hasta media pantorrilla, quiere decir que el adversario con un solo paso es capaz de introducir en tu cuerpo el mismo trozo del arma que empuña.

Avanza…con los pies en la tierra y la mirada en el infinito. (Anónimo)

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan 15º dan

 





El dolor como herramienta

4 06 2018

Me gustaría tomar unos momentos de tu tiempo para explorar la posibilidad de utilizar el dolor como herramienta. Confía en mí. Dudo que alguien sienta que hay escasez de dolor en su vida. Solo sugiero que si no puedes evitar que algo suceda, disfrútalo tanto como puedas. Úsalo para tu ventaja. Por lo menos, puedes convertir una situación indeseable en una experiencia de aprendizaje tolerable. Ten en cuenta que esto no pretende ser más que una mirada fugaz al tema del dolor. Está lejos de ser una disertación exhaustiva y, por supuesto, es solo mi opinión. Aprecio que te tomes el tiempo para leer mis pensamientos.

Así pues, repito, me gustaría tomar unos momentos de tu tiempo para explorar la posibilidad de utilizar el dolor como herramienta. Confía en mí, sé que puede parecer risible a primera vista, pero por favor ten paciencia conmigo. Al principio, la reacción común al dolor: “¡Para! Eso duele! “, parece bastante lógica. Pero en mi opinión, no es la mejor reacción posible.

Al estudiar el Arte Marcial que estudiamos, todos estamos familiarizados con el dolor en diversos grados, de acuerdo con la forma en que elegimos entrenar individualmente. El propósito del dolor es bastante obvio. Es el cuerpo que nos dice “¡Oye tonto! Vas a romperme!” o como sea en cada caso. El dolor es nuestra luz de advertencia, nuestra máquina de diagnóstico que está preparada con retroalimentación instantánea. Realmente es bastante impresionante si lo comparas con nuestra querida tecnología. No solo nos dice que dejemos de hacer algo, sino que también nos da razones para no volver a hacerlo. Ya que eres un estudiante de ninjutsu, probablemente no hayas aprendido demasiado bien esa parte.

Ya que elegimos ‘hacerlo de nuevo’, una y otra vez, ¿por qué no elegir usar el dolor para obtener una comprensión más profunda? En lugar de ver el dolor como un efecto secundario negativo, vamos a abrirnos al dolor.

Estoy seguro de que este método es individual y estoy seguro de que mi método es entendible para principiantes, y hasta ahora parece funcionar. Me gusta abrirme al dolor en lugar de apretar los dientes y pelear contra él. Intenta abrir tu mente y deja que el dolor te inunde. Deja que fluya en cascada por todo tu cuerpo y simplemente viaja con él, míralo, admíralo y respétalo. La sensación que estoy tratando de expresar es muy parecida a como si el dolor fuese un caballo salvaje al que montar y domar.

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Ahora, puedes preguntarte por qué diablos quieres hacer eso. Bueno, podrías ser raro, o podrías ver el dolor como un gran maestro. El dolor nos enseña muchas cosas, algunas de las cuales discutiré lo más breve posible.

Podemos aprender mucho sobre nuestros cuerpos cuando estamos sometidos al dolor. Ya sea una lesión o simplemente una técnica bien aplicada puede darnos un conocimiento íntimo de la forma y función de las partes del cuerpo. ¿Alguna vez sufriste una lesión como un brazo roto o algo similar? Si lo hiciste, aprendiste lo importante que era esa parte de tu cuerpo para tu funcionamiento general, y si duele cuando haces esto, o aquello, entonces ¿por qué? es la pregunta. Pon la ‘pregunta’ en tu cabeza y la respuesta también, si la encuentras. Además de las lesiones, veamos el dolor aplicado tal y como lo tratamos en todas las clases. Omote Gyaku, ¿eso duele o qué? Genial, ahonda en eso. ¿Qué duele exactamente, por qué, cuándo duele más? No puedes examinar estos problemas si tu cerebro no está procesando nada más que “¡Aaahhh!”. Después de todo, eres un Uke, no “un saco de boxeo”. Desarrolla tu habilidad con las lecciones de tu dolor.

Independientemente de su afinidad religiosa, la mayoría de la gente puede estar de acuerdo en que Jesús fue un gran maestro. Si me aceptas eso, te propongo echar un vistazo a las implicaciones espirituales de aceptar el dolor. Clavado a una cruz romana, Jesús fue reflexivo, deliberado y amable. Expresó su amor por la gente que lo puso allí. ¿Qué haces cuando te golpeas el dedo del pie? ¿Eres reflexivo, deliberado, amoroso? Yo no. Entonces, cuando un dolor inesperado me llega, tengo la idea de que puedo usarlo para mejorarme. No digo que si puedo fingir que no me duele soy una mejor persona. Solo uso esos momentos para mirar dentro de mí. Ya he dicho suficiente sobre esto.

Mi último punto es uno no tan sensible. Preparar la mente y el cuerpo para una situación de supervivencia. Esto es bastante simple, presta atención a ti mismo cuando tienes dolor. ¿Qué haces? Es una pregunta importante, porque es lo mismo que vas a hacer cuando tu vida esté en peligro y cada decisión sea crucial. Si te encuentras en una situación peligrosa y estás herido, puedes tomar las decisiones adecuadas si conoces tus fortalezas y debilidades. Por ejemplo, “me voy a desmayar si trato de usar este brazo”, o “voy a entrar en una furia ciega si me golpeo de nuevo este brazo”. Estas serían cosas buenas que saber si estás escondiéndote o huyendo de alguien. El punto es que, una vez que estás en esa situación, es un poco tarde para preguntarte cómo te afectará esto o lo otro.

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Ciertamente no estoy sugiriendo que nadie vaya golpeando su cabeza contra las paredes. Pero dale una oportunidad a lo que acabas de leer. Podría no doler.

N.delT.: Releyendo antiguas revistas de mi biblioteca en inglés, a veces encuentro verdaderas joyitas, o al menos a mí me lo parecen, a las que en su momento no presté toda la atención necesaria o ya olvidé; como este artículo de un tal Ken Thompshon, que tiene más de 20 años. La traducción es mía.  Espero que lo disfrutes y le saques provecho como yo. Dani Esteban -Kôryu- , Bujinkan Shihan





¿Qué motivo tienes para entrenar artes marciales?

28 05 2018

Creo que si puedes responder a esta pregunta con algo diferente a “porque me gusta”, acabarás dejándolo. Tarde o temprano, pero dejarás de practicar.

En mi experiencia, de casi 40 años practicando artes marciales, he comprobado siempre que cuando alguien tiene un motivo para practicar, una vez que alcanza el objetivo que se ha propuesto -o cree que lo ha alcanzado-, deja de interesarle, de motivarle, y eso le lleva indefectiblemente al abandono.

Lo he visto en tantísimas ocasiones que estoy plenamente convencido de ello.

Cuando alguien entrena porque dice por ejemplo que quiere “sentirse más seguro” o “aprender a defenderse”, ya que ha tenido algún problema de agresión por ejemplo, o teme llegar a tenerlo, llega un momento en que piensa que ya ha aprendido las suficientes técnicas como para poder salir más o menos bien parado de un apuro. Y lo deja.

Para otros su motivación es llegar a conseguir el ansiado cinturón negro. Son practicantes entusiastas y constantes durante los 3, 4 ó 5 años que tardan en lograr su objetivo, aquello que les motivaba, y cuando al fin lo consiguen se dan cuenta de que eso no es más que el principio, el primer peldaño de una escalera sin fin. Y eso los desmotiva, empiezan a fallar, y acaban dejándolo.

El motivo de otros es simplemente tener un hobby, una vía de escape a su rutina diaria, tener algo diferente y divertido que hacer dos o tres veces por semana, cuando terminan su jornada laboral o de estudios. Pero la vida les cambia, llegan nuevos inputs -pareja, hijos, cambios laborales, nuevos destinos, nuevos gustos, etc.- y se les hace una montaña continuar, ya no hay motivo o tiempo para esa vía de escape, y acaban también abandonando.

Otros quieren hacer algo de “deporte” o de “ejercicio” para salir un poco del sedentarismo y “ponerse en forma”. Otra motivación totalmente errónea, puesto que las verdaderas artes marciales nada tienen que ver con eso de “hacer deporte” o “ejercicio”. Estos pronto se dan cuenta de que para conseguir ese objetivo es mucho más sencillo apuntarse a clases de aerobic o pilates, y también acaban por dejarlo. No era para ellos.

Sin embargo, todos aquellos que no pueden responder más que con un “porque me gusta”, “porque me llena”, “porque me apasiona”… son los que continúan durante décadas, y quizás durante toda su vida. Y esto ¿por qué es así?

Bueno, en mi opinión es porque las artes marciales, las que nosotros conocemos, son ciertamente ARTES, y como tal apelan a tus sentimientos más profundos, a tu esencia fundamental, con lo que sólo pueden gustarte (apasionarte, llenarte, emocionarte) o no gustarte, no hay punto medio. Como cualquier arte. Es como el que practica música y toca en un grupo por ejemplo. Si le preguntas qué motivo tiene para tocar la guitarra por ejemplo no sabrá decirte otra cosa que le gusta, que le apasiona, que le llena, que le emociona. No hay más motivo. No puede haberlo. Ni siquiera el económico. Cualquier “artista” practica su arte por puro placer, sea músico, pintor, escritor, escultor… y por supuesto artista marcial. Que aparte de eso pueda llegar a ganarse la vida con su arte, eso ya es miel sobre hojuelas, pero es algo secundario. No es un motivo. Y si sólo lo hace por hobby, para llenar un hueco de su tiempo libre, ten por seguro que también acabará dejándolo.

Por supuesto también hay quien empieza su práctica marcial por uno de los motivos citados anteriormente, o algún otro que me habré dejado en el tintero, y al cabo de un tiempo el “virus” del Budo se instala en su organismo y le convierte en Budoadicto para siempre, pasando a olvidarse de aquel motivo primigenio que seguramente ahora considerará absurdo.

Mención aparte merecen aquí ser citados “nuestros ancestros”, los guerreros de la época feudal japonesa. Ellos sí tenían un motivo válido y poderoso para practicar sin descanso: ¡preservar su vida y la de los suyos! En su caso no practicaban por amor al arte, sino por necesidad vital. No creo que a ningún guerrero le gustase, le apasionase, le llenase, tener que entrar en combate día sí y día también poniendo en riesgo su vida.

La prueba evidente de esto es que en cuanto desapareció el motivo, es decir las guerras constantes, la practica marcial descendió en picado en Japón hasta llegar casi a desaparecer por completo en el Japón pre-moderno, quedando apenas unas docenas de “escuelas” o clanes, donde antaño habían habido cientos, que preservaron sus conocimientos en círculos muy cerrados y pequeños, para el caso de que volviesen a necesitar de ellos. A partir de aquí podríamos hablar de cómo y en qué condiciones cambiaron y evolucionaron esas “artes” hasta llegar a lo que hoy conocemos. Pero eso ya sería tema para otro artículo.

Y tú ¿por qué entrenas? ¿tienes algún motivo para entrenar?

Gambatte Kudasae!

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan 15º dan

 

 





Entrenamiento dinámico – Taijutsu libre

23 05 2018

Entrenamiento dinámico ayer en Bushi Dojo





Ritsudo, el ritmo en el combate

22 05 2018
Ritsudo es el término japonés que define el ritmo con el que se desarrolla el combate, que afecta al intercambio de técnicas entre los contendientes. Define uno de los aspectos más importantes para la eficacia en una confrontación, basándose en la actividad que envuelve los movimientos interrelacionados del cuerpo de dos o más individuos en acción y que se manifiesta a varios niveles.
El ritsudo está estrechamente relacionado con el concepto de nagare (fluir/fluidez), y se trata de ser capaz de adaptarse a la acción de la lucha.  El ritmo es una parte esencial del Taijutsu, porque uno tiene que ser capaz de adaptarse al ritmo del oponente, bien sea en ataque o en defensa. Sin embargo, ser capaz de romper o cambiar el ritmo es igual de importante, porque un ritmo constante es muy predecible. Un cambio de ritmo tiene varios efectos favorables:
  • Si luchas con un cierto ritmo y lo cambias de repente, obtienes el beneficio de la sorpresa ya que el oponente se ha adaptado a tu primer ritmo establecido y no espera que el ataque o contra llegue en ese momento.
  • Cambiar constantemente el ritmo te hace impredecible, y el oponente no puede engañarte tan fácilmente
  • También al cambiar tu ritmo, estás rompiendo el ritmo del oponente porque se ve obligado a cambiar el suyo para parar cualquier ataque. Esto es a la vez confuso y perturbador, y puede llevar a resultados beneficiosos como romper el equilibrio del oponente, interrumpir cualquier ataque inminente y además jugar con su mente a nivel psicológico.
La conciencia del ritmo es esencial y beneficiosa en cualquier pelea, por lo tanto, se debe tener en cuenta, especialmente en el entrenamiento del dojo, ya que uno a menudo se adapta a un cierto ritmo de entrenamiento, llamémosle rutinario, que hace que nos resulte más fácil trabajar en una técnica con nuestro compañero. Por lo tanto es esencial trabajar nuestras técnicas introduciendo cambios de ritmo tanto por parte de uke como de tori para acostumbrarnos a ello y ganar eficacia en el combate.
Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Shihan
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