Encuentro mensual Meifu Shinkage Ryu

19 09 2019

Próximo Sábado día 28 de septiembre, de 10:30h a 12:30h.

Lugar: Bujinkan Okami Bushi Dojo, Carrer del Trobador, 35, (Barcelona), al lado del Hospital de Sant Pau, <Metro> Camp de l’Arpa

Trabajaremos:

  • Shuriken jutsu

 

  • Fundo Kusari jutsu

     

    Encuentro abierto a cualquier practicante de artes marciales interesado en conocer nuestra disciplina.

    Precio: 25€

    Dirige el encuentro:

    Dani Esteban -Kôryu-, 2º dan (Nidan – Shidou-shi)

    Instructor Oficial, alumno directo del Sôke Otsuka Yasuyuki.

    Meifu Shinkage Ryu Official Branch in Spain.

     

    ¿No eres de Barcelona o alrededores? Podemos organizar un taller, clase o curso en tu zona, ciudad etc… Consulta conmigo.

    + info: danikoryu@yahoo.com  o telf +34 646 56 11 19

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Cursillos de Autoprotección femenina

10 09 2019

 





La quietud como fuente de poder

3 09 2019

Artículo originalmente publicado en el blog del Itten Suginami Dojo

El artículo original hace referencia al Aikido, puesto que ese es el arte marcial practicado en dicho dojo, aunque con un enfoque mucho más interno de lo habitual.

Si cambiásemos la palabra “aikido” por “budo”, o “budo taijutsu”, o simplemente por “arte marcial”, estaríamos ante una visión mucho más global de lo que significa el inicio de practicar un arte marcial de forma interna, que es el camino por el que en Bushi Dojo hemos optado desde hace ya un tiempo.

Tanto si estás practicando tu arte marcial de forma interna o no, espero que encuentres el artículo interesante y te ayude a entender un poco mejor de qué va esto de “entrenar de modo interno” en sus primeras etapas, puesto que el mismo solo da unas pinceladas de lo que puede ser el principio del camino interno, aunque en el original ya indica que este es solo la primera parte de una serie de artículos.

Me he tomado la libertad de copiar directamente aquí el artículo puesto que no dispone de Copyright y ha sido ya republicado en las redes sociales tanto en inglés original como en español.

La quietud como fuente de poder

A menudo, en las primeras etapas del aikido, se les enseña a los estudiantes y se les muestra cómo los movimientos amplios y circulares generan energía en las técnicas. Si bien esto es indudablemente cierto, especialmente para las personas más pequeñas o más débiles, oculta una comprensión más profunda sobre la naturaleza del torque o la potencia en espiral.

Se pueden usar movimientos grandes para estudiar las formas externas, pero los círculos que no son espirales no contienen la intención de penetración /absorción y rara vez son efectivos en un sentido marcial. Sin embargo, la intención física excesiva siempre conduce a la sobre extensión, que es algo que todas las artes de lucha explotan felizmente.

La intención insuficiente, por el contrario, significa que el marco físico o la estructura siempre están a punto de colapsar. Un globo, cuando se presiona, mantiene su estado inflado mientras permite que la presión cambie su forma pero no su tensegridad (integridad tensional). La energía interna expansiva debe equilibrarse y mantenerse controlada a través de la estructura conectada al esqueleto y a los tejidos.

El objetivo de la práctica del aikido no debe ser el dominio de un plan de estudios de técnicas, sino el desarrollo del cuerpo “Aiki”, un marco expandido alrededor de un núcleo comprimido. La waza (técnica) puede usarse para este propósito, un vehículo, en otras palabras, en lugar de un conjunto de rutinas para memorizar.De hecho, todas las técnicas estudiadas son un intento de seleccionar y aislar un conjunto de condiciones que se centran idealmente en una respuesta óptima singular. En otras palabras, solo una respuesta correcta a cualquier conjunto de condiciones. Dado que las condiciones cambian continuamente, tratar de replicar la misma técnica una y otra vez en diferentes condiciones conduce al movimiento habituado, que no tiene sentido en ningún punto de vista marcial, o puede conducir a la búsqueda de principios rectores.

A menudo, las personas hablan sobre el valor de tener un oponente resistente para validar las técnicas, aprendiendo cómo “hacer que las técnicas funcionen”.Para mí, este es el proceso de golpear estacas cuadradas en agujeros redondos,ya sea porque solo tienes estacas cuadradas o porque no hay tiempo para buscar la estaca correcta. La resistencia en el aikido debería enseñarle qué no hacer, en lugar de reforzar la respuesta incorrecta a través de más poder y velocidad.

Otra faceta de este entrenamiento es distinguir entre 3 cualidades diferentes de movimiento: externo, interno y moverse en uno mismo mientras se mueve en el espacio. Esto se enseña mejor de manera práctica, pero al menos podemos describirlos, hasta cierto punto:

Movimiento externo, generalmente identificado por un énfasis en el trabajo de pies y manos.Esto le enseña al estudiante a encontrar el lugar óptimo en el“espacio”, a veces conocido como ma-ai, distancia y ángulo de combate, en japonés. Si bien este es un entrenamiento valioso para los sentidos, tiende a ser demasiado lento. ¡El movimiento normal que comienza con el pie principal deja la masa del cuerpo sobre el pie de soporte durante demasiado tiempo ¡y donde esté la masa del cuerpo también lo estará la cabeza! La dificultad para mover la masa lo suficientemente rápido desde la raíz se aborda en muchas artes mediante ataques de bloqueo con las manos.

Nuevamente, este tipo de movimiento externo, es decir, agitar las extremidades en el espacio, puede ser muy efectivo. ¡Siempre es mejor bloquear con las extremidades que con la cabeza! Seamos claros, en una situación de combate físico casi siempre te verás obligado a moverte externamente. Puede haber situaciones raras en las que “el puente” ya existe (volveremos a esto más adelante), y en esos casos no hay necesidad de moverse externamente, siempre que la persona haya aprendido a moverse internamente.

Casi todas las artes marciales comienzan con movimientos externos. Múltiples repeticiones de movimientos fijos con velocidad y potencia crecientes. Cuanto más simples sean estos movimientos, más posibilidades tienen de ser empleados en un entorno de alta adrenalina y habilidades motoras reducidas. Si una persona busca adquirir habilidades de defensa personal lo más rápido posible, el camino a seguir es, estudiar el menor número de técnicas con la atmósfera más intensa posible. Piensa en el combate cuerpo a cuerpo militar. Aprender a “tomar algunas fotos” para acercarse, (hacer un puente) y poner fin al conflicto, es parte integrante del movimiento externo. Hay algunos problemas inherentes a esto, como las armas ocultas, pero esa es otra discusión.

Movimiento interno, generalmente identificado por un énfasis en quedarse quieto, aprender a mover el centro, enfocando la mente en el re-entrenamiento del cuerpo para hacer un mayor uso del poder de todo el cuerpo, en lugar de grupos musculares aislados. En muchas artes marciales chinas se encontrará uno con la práctica de estar de pie, a veces llamado pie de pila, sostener la pelota o Santi Shi, (postura de 3 cuerpos o Cielo-Tierra-Hombre.

Esta postura es comparable (solo en un sentido externo) a kamae, la “actitud” de sostener la espada.

Internamente, sin embargo, puede suceder mucho o poco, dependiendo del conocimiento y la intención del practicante.

Para experimentar esto, quédate de pie como si estuvieras sosteniendo una pelota grande que descansa sobre tu pecho y tándem (centro de gravedad físico y energético) frente a un árbol. Ahora imagina tus brazos envueltos alrededor del árbol. Comienza a traerlo hacia ti. Deja de tirar en el momento en que uses mucho músculo y tensión. Usa más concentración (Yi) que músculo. Al mismo tiempo, sin embargo, si prestas mucha atención al momento en que comienzas a tirar,sentirás un cambio en tu núcleo, frente y espalda, muslos y pantorrillas, incluso en la forma en que tus pies intentan agarrar el suelo para que puedas desarraigar ese árbol. O Sensei aparentemente hizo esto con árboles reales, pequeños pero impresionantes de todos modosLuego cambia la posición de tu mano con la palma mirando hacia el árbol y empújalo. No te inclines hacia adelante, pero trata de sentir que el árbol te empuja hacia atrás, lo contrario al retroceso en el primer ejercicio.

Si no puedes sentirlo solo con su mente, aquí hay dos prácticas “externas”simples que te guiarán a una identificación y conciencia de realineamientos estructurales.

Sujeta el picaporte de una puerta (¡con la puerta cerrada, por favor!). Mantén tu cuerpo alineado con el eje vertical y tira de la puerta como si la abrieras. Como la puerta no se moverá,  te acercarás a la puerta según vayas tirando de ella. Ahora pon tus manos en la pared, mantente vertical y empuja la pared hasta que te empuje hacia atrás. Si puedes identificar el punto común en el que la presión en la pared se convirtió en presión hacia ti y en el que el tiro a la puerta se convirtió en tiro hacia ti, estás cerca de tu centro.

Hay muchos otros métodos e ideas de pie, la mayoría se enfoca en la cruz vertical y horizontal, el “hombre” entre el cielo y la tierra. También aumentan la conciencia del papel de la gravedad, la función de respirar con atención plena y una serie de otras habilidades sutiles.

Mover el centro persigue encontrarlo. Algunos maestros afirmarán que encontrarlo es el resultado de hacerlo. Creo que esto depende en gran medida de si define el centro como centro de masa corporal, o como un centro energético que mantiene todo el tejido corporal unido, como un segundo cerebro. Para aquellos que están lo suficientemente interesados, investigue el papel del nervio vago.

Aquí hay un ejercicio para mover el centro físicamente con el fin de crear conciencia del potencial del centro energético. Pegue una tira de cinta negra en la parte delantera de una camiseta blanca desde el cuello hasta el ombligo. Mantenga la cabeza y las caderas mirando hacia adelante. Intente rotar la tira mientras la mantiene en línea recta. En el momento en que se retuerce, has perdido la concentración o has alcanzado el límite de movilidad de los tejidos. Esta es una explicación superficial y realmente necesita un trabajo detallado y práctico. Debes mantener las rodillas desbloqueadas, evitar que se doblen hacia los lados, mantener la espalda baja relajada y una serie de otros factores. Si tienes éxito, has movido el centro moviendo la línea central (chushin), tratándote a ti mismo como un cilindro con un eje central inmóvil. Este es el comienzo del movimiento estructural y energético que surge del no movimiento.

Otra faceta del movimiento interno es la conciencia de la respiración y cómo la respiración lleva la intención al cuerpo dirigida por la conciencia. Esto es demasiado complejo para presentarlo en este blog, tal vez en otra ocasión.

Estas son solo algunas de las ideas y métodos utilizados en el entrenamiento interno. A diferencia del movimiento externo en artes marciales, no hay técnicas obvias, al menos no inicialmente. Algunas artes, como Tai Chi y Ba Gua, (al menos las escuelas genuinas restantes) practican el movimiento marcial (externo) mientras se centran en el movimiento interno de conexión de la intención, la respiración, los tejidos y tendones, y así sucesivamente. Esa es otra razón para que estas artes se practiquen lentamente durante mucho tiempo. Es imposible durante la fase de entrenamiento trabajar tanto interna como externamente simultáneamente con velocidad.

Moviéndose en uno mismo mientras uno se mueve en el espacio

Este es el objetivo de todas las artes marciales avanzadas. La capacidad de mantener una estructura esquelética y tisular conectada que gira enérgicamente alrededor de un centro permanente. Esto significa que las manos y los pies responden al movimiento interno y el movimiento en el espacio se logra como parte de mantener la integridad estructural. (Mira el clip de Mifune, 10º Dan, siendo lanzado. Él deja el suelo y mantiene la misma postura en el aire, aterriza en la misma postura e inmediatamente aplica una contra, ¡moviéndose en la quietud!)

Este tipo de entrenamiento es tanto mental como físico, y requiere concentración y conciencia. En algunas tradiciones esto también se conoce como atención plena. Esta cualidad debería enriquecer tu vida al tiempo que produce la habilidad de defenderte. Sin embargo, no hay garantía de que desarrollar una mayor conciencia corporal y claridad mental te brinde habilidades de combate. Entonces, moverse en el espacio con un oponente, ser capaz de emitir poder, ser capaz de anular el poder que se le impone, todo esto y más requiere un sistema marcial que brinde las habilidades físicas como una extensión de la práctica interna.

Moverse en uno mismo también tiene diferentes niveles de logros, desde habilidades físicas sutiles hasta habilidades energéticas (aún físicas, pero a un nivel muy sutil, actividad nerviosa y movimiento fascial). Un ejemplo simple en el aikido es el tenkan (girar o dar la vuelta) de un agarre, la respuesta clásica del aikido a un poder de empuje o penetración. En la práctica de la mayoría de las personas, el movimiento es externo, comenzando en los pies. En su lugar, trate de mover el tanden primero, y solo al máximo estiramiento del tejido permita que los pies se muevan en apoyo del centro. (Esto tiene alguna relación con el paso de caída en el boxeo).

Ahora comienzan los problemas. Si la estructura inflada y el tejido conectado no han tenido éxito, su oponente simplemente dejará su muñeca firmemente sujeta.Si se naturaliza el estudio de las conexiones cruzadas y el enrollado (chansi jing o desenrollar la seda), la rotación del centro hace que el hueso y el tejido de brazos y piernas giren correspondientemente. De nuevo, esta es una explicación simplificada, necesita trabajo práctico.

El objetivo es, en última instancia, tener toda esta actividad interna como una condición más o menos permanente. Tu cuerpo y tu mente están listos y llenos de poder en espiral, un dragón, si entiendes la simbología y la metáfora de las artes internas tradicionales. Si los dragones no se ajustan a tu visión del mundo, intenta visualizar resortes en espiral unidos por gruesas cuerdas en lugar de bisagras. Ahora nos estamos acercando a la naturaleza del poder en espiral o torque en el corazón del aikido.

Artículos relacionados publicados anteriormente en este blog:

Energía interna aplicada a en las artes marciales Bujinkan

El tesoro escondido del Budo

 

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Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

 

 





Nuevo dojo de Bujinkan en Catalunya (Granollers)

26 08 2019

¡Buenas noticias para la BJK en Catalunya!

Nuestro hermano marcial David Morera, Bujinkan Dai Shihan, retomará en breve su papel de instructor de manera fija y estable en Granollers (Barcelona).

Amigos y Buyus desde nuestros inicios conjuntos en los lejanos años 80, nunca hemos perdido el contacto y durante los últimos tiempos nuestros lazos de han estrechado más aún si cabe.

Su calidad como persona y artista marcial está fuera de toda duda y por eso desde Bushi Dojo le deseamos todo lo mejor!

Gambatte brother!





Vacaciones de Verano 2019

22 07 2019

¡Bushi Dojo está de vacaciones!

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La primera clase tras el parón veraniego será, si no hay novedad, el martes 3 de septiembre.
¡Feliz verano a todos y felices vacaciones para aquellos que las tengan!

Dani Esteban -Kôryu-

Bushi Dojo

Nota: El blog muy probablemente no se actualizará durante este período. Sin embargo, sigue visitándonos por si acaso!!





La verdad histórica del maestro de la espada Miyamoto Musashi y su obra escrita

15 07 2019

copia manuscrita del Libro de los cinco anillos, realizada por uno de los discípulos directos de Musashi. Se desconoce si se ha conservado algún original. (Colección del Museo Eisei Bunko)

Artículo original de Uozumi Takashi, Profesor de la Universidad Abierta de Japón desde 2014. Nacido en Hyōgo en 1953. Experto en pensamiento japonés, pensamiento existencial y cultura corporal. Tras cursar un doctorado en la Universidad de Tokio, enseñó en la Universidad Internacional de Budō de Katsuura (Japón). Ha estudiado la figura histórica del maestro de la espada Miyamoto Musashi, que había quedado alterada por leyendas, novelas y otras formas de ficción, para lo que ha examinado documentos históricos e interpretado el Libro de los cinco anillos, obra del famoso espadachín. Entre sus obras destacan Miyamoto Musashi: nihonjin no michi (“Miyamoto Musashi: el camino del japonés”; Perikansha, 2002), Miyamoto Musashi (Iwanami Shinsho, 2008), Tetsugaku, shisō wo ima kangaeru (“Filosofía y pensamiento, reflexiones de hoy”; Hōsō Daigaku Kyōiku Shinkōkai, 2016) y Bungaku, geijutsu, budō kara miru Nihon bunka (“La cultura japonesa en su literatura y sus artes plásticas y marciales”; ídem, 2019).

La verdad histórica del maestro de la espada Miyamoto Musashi y su obra escrita

Miyamoto Musashi fue un mítico maestro de la espada de principios del periodo Edo. A lo largo de su vida se batió en duelo a muerte más de 60 veces, sin conocer la derrota. En sus últimos años completó su Libro de los cinco anillos, considerado la cima de literatura japonesa sobre el arte de la espada.

Con las traducciones a numerosos idiomas de obras como el Libro de los cinco anillos(Gorin-no-sho) o Miyamoto Musashi, esta última de Yoshikawa Eiji, Musashi se ha hecho famoso en todo el mundo. Sin embargo, la imagen que nos transmiten las novelas y películas, la de un rōnin (samurái errante, sin señor) y maestro de la espada que protagoniza duelos a muerte, es una ficción que parte de una biografía escrita 130 años después de su muerte. Como contrapunto, presentaré aquí la figura real de Musashi tal y como nos la revela la investigación histórica. En cuanto a su pensamiento, lo expondré ciñéndome al contenido de los cinco capítulos de que consta el Libro de los cinco anillos.

Un guerrero a caballo entre dos eras

Miyamoto Musashi terminó de escribir Libro de los cinco anillos poco antes de morir, sobre la base de sus escritos juveniles que ya había modificado una vez previamente. Además de esta obra, conservamos de Musashi dos cartas dirigidas a un señor feudal, unos diez dibujos a tinta (por incluir solo aquellos cuya autoría no se discute), una espada de madera y un guardamano que él mismo facturó, así como algunos otros objetos. Disponemos, además, de algunos documentos dejados por su hijo adoptivo y sus discípulos, y otros conservados en los señoríos con los que mantuvo alguna relación. El estudio de todos estos materiales nos presenta un panorama bastante claro de cómo fue su vida.

Nació en 1582 y murió en 1645. La de su nacimiento fue una época de continuas batallas en todo Japón que culminó con la unificación del país; la de su muerte, la época en que se establece y consolida el shogunato de Edo. La vida de Musashi puede dividirse en cuatro etapas que están íntimamente ligadas a la evolución histórica de Japón, por lo que las expondremos aquí en su contexto histórico.

La primera etapa es de formación y se extiende hasta que Musashi cumple los 20 años. En este periodo, la sociedad japonesa se unificó y se formó el orden que caracterizaría al Japón de la Edad Moderna (siglos XVI-XIX).

La segunda abarca desde la llegada de Musashi a la capital, a los 21 años, hasta que concluye su adiestramiento como guerrero, hacia los 29 años. Si bien la batalla de Sekigahara (1600) fue decisiva para la formación del shogunato de los Tokugawa, los años subsiguientes fueron también muy convulsos, debido a la resistencia ofrecida por los supervivientes del anterior régimen.

La tercera etapa va de los 30 a los 59 años y es el periodo en que Musashi, el servicio de diversos señores, se implica en una búsqueda de la filosofía de la espada. Durante el mismo, su hijo adoptivo Iori se convirtió en vasallo principal de un señor feudal. El Sitio de Osaka decidió definitivamente la suerte del país, con el establecimiento de un sistema shogunal que englobó a todos los feudos o señoríos del país.

En la cuarta etapa, pasados ya los 60 años, Musashi condensa su experiencia vital en Libro de los cinco anillos. Un joven shōgun y algunos daimyō igualmente jóvenes, que no conocieron la época de enfrentamientos bélicos, tomaron el relevo en la política.

Miyamoto Musashi, sentado (colección del Museo Prefectural de Bellas Artes de Kumamoto). Es una representación del periodo Edo (1603-1868), de autor desconocido.

Miyamoto Musashi, sentado (colección del Museo Prefectural de Bellas Artes de Kumamoto). Es una representación del periodo Edo (1603-1868), de autor desconocido.

Una vida de profundización en la senda del samurái

En el Libro de los cinco anillos, Musashi se identifica como “un samurái oriundo de Harima”. Según documentos dejados por Iori, aunque Musashi nació en una familia de samuráis asentada en las cercanías del castillo de Himeji, esta familia se posicionó en el bando que resultaría perdedor durante el proceso de unificación del país, lo que explicaría que siendo joven fuera adoptado por Miyamoto Munisai, samurái de Okayama. Con este, que por su valía había recibido del shogunato de Ashikaga el sobrenombre de Tenka Musō (“Sin igual bajo el cielo”), aprendió Musashi el arte de la espada, aprendizaje que dio su primer fruto muy tempranamente, pues ya a los 13 años salió airoso de su primer enfrentamiento con un contrincante de fama.

Tras la batalla de Sekigahara, Musashi marchó a la capital, donde, según se dice, derrotó al espadachín más destacado de la época. Indagando en la historia, descubrimos que ya a los 24 años había escrito el Heidōkyō (literalmente, “Espejo del Camino del Guerrero”, una guía articulada en 28 principios o reglas, y también había instaurado ya su propia escuela (doctrina) de armas, que denominó Enmeiryū o Enmyōryū. Luego, Musashi recorrió con su espada todo el país batiéndose y saliendo victorioso en más de 60 duelos a muerte, todo ello antes de cumplir los 30 años. El último de estos duelos, sostenido con el también legendario Kojirō, es muy famoso. Los guerreros se citaron en una isla desierta. El detalle de que Musashi se retrasó no tiene fundamento. Al parecer, Kojirō se presentó con una espada de más de tres shaku (unos 91 centímetros) de longitud, pero Musashi lo venció usando una espada de madera todavía más larga.

Musashi siguió adentrándose en el camino de la espada después de llegar a la treintena. Hacia los 50 años, lo había dominado, según asegura en el Libro de los cinco anillos. Si repasamos lo que hizo durante este periodo, descubriremos registros que prueban que Musashi formó parte de las huestes de uno de los daimyō que se alineó en el bando de Tokugawa en el citado Sitio de Osaka. Este ocurrió en 1615, cuando Musashi tenía 34 años de edad. Dos años más tarde, fue acogido en el feudo de Himiji, cuyo clan dominante acababa de tomar el castillo homónimo. Allí no sirvió como kashin (vasallo) sino como kyakubun (samurái externo o invitado), una posición que le daba mayor libertad, e instruyó en el arte de la espada a los hijos del señor y a otras personas de alto rango. Desde esta época, Musashi se interesó por la parte más teórica de su profesión y probó también su pericia en el dibujo a tinta.

Koboku meigeki-zu (“Alcaudón canta en la rama seca”), dibujo a tinta de Miyamoto Musashi (colección del Museo de Arte Conmemorativo Kuboso, de Izumi). En su Libro de los cinco anillos, Musashi sostiene que el dibujo y otras disciplinas artísticas son también medios para ejercitarse en el arte de la espada.

Koboku meigeki-zu (“Alcaudón canta en la rama seca”), dibujo a tinta de Miyamoto Musashi (colección del Museo de Arte Conmemorativo Kuboso, de Izumi). En su Libro de los cinco anillos, Musashi sostiene que el dibujo y otras disciplinas artísticas son también medios para ejercitarse en el arte de la espada.

Nueve años después, murió a causa de una enfermedad el primogénito del señor feudal a quien Musashi había formado. Con tal motivo, Musashi pasó de nuevo como kyakubun al feudo vecino de Akashi, al que previamente había enviado a su hijo adoptivo Iori. La relación de Musashi con este otro feudo venía de años atrás, pues había colaborado ya en la construcción de la ciudad formada alrededor de su castillo. Iori se convirtió en uno de los karō (vasallos mayores) de Akashi cinco años después, cuando solo tenía 20 años, ascenso en el cual no debieron de influir poco los méritos y hazañas de su padre adoptivo. Al año siguiente el clan de los Akashi pasó a ocupar el dominio de Kokura, en Kyūshū, y Musashi y su hijo lo siguieron a su nuevo destino. Cinco años después los ejércitos de los señores feudales de Kyūshū fueron movilizados en masa para sofocar la revuelta de Shimabara. Como comandante de las fuerzas de Kokura, Iori tuvo una destacada actuación, que lo encumbró hasta la posición de hittō karō (karō principal o primer karō).

En 1640, a los 59 años, Musashi inició una nueva andadura, esta vez como kyakubun del feudo de Kumamoto, también en Kyūshū. Un año después produjo una nueva versión de su libro, articulado esta vez en 35 normas, que ofreció a su señor, pero este murió apenas un mes después. Por eso, pasados otros dos años, Musashi comenzó a escribir su Libro de los cinco anillos, que dedicó al nuevo amo y a los karō del feudo. Lo concluyó año y medio después, una semana antes de morir. El Libro de los cinco anillos expone la filosofía vital del bushi o guerrero, centrándola en su proceso de adiestramiento en el manejo de la espada.

(*1) El libro titulado Nitenki, publicado por Toyota Kagehide en 1776. Niten es el nombre por el que fue conocido Miyamoto Musashi. El libro sirve un pormenorizado relato del duelo sostenido en la isla de Ganryū, pero si analizamos el relato descubriremos que este libro, pese a su planta de biografía histórica, es una obra de ficción confeccionada a partir de leyendas orales y anécdotas recogidas por otros autores hasta el momento de su publicación.

A la búsqueda de una visión universal

Esta obra está perfectamente estructurada en cinco partes o “anillos” inspirados en cada uno de los cinco elementos de la naturaleza: tierra, agua, fuego, aire y vacío.

En el Capítulo de la Tierra, se explica a grandes rasgos qué camino ha de seguir el guerrero.

El guerrero puede serlo a título individual o como general, al frente de una gran tropa. Habrá de adiestrarse para saber cómo luchar y estudiar también las tácticas de batalla. Su formación deberá estar orientada a ser útil siempre y en todo lugar. Puesto que el bushi porta dos espadas, en previsión de su participación en una batalla real, deberá portarlas también durante su adiestramiento. Además de la espada, deberá conocer también las características de la lanza, la naginata, el arco y las flechas, además de las armas de fuego, y saber servirse convenientemente de ellas en el combate. El general deberá juzgar la competencia de sus subordinados y utilizar al hombre más indicado para cada posición o función. Para recorrer su camino, el bushi deberá adiestrarse rechazando cualquier pensamiento impuro. Deberá también ampliar su campo practicando diversas artes y emplearse en diversos oficios para tener un buen conocimiento de la sociedad, sin por ello dejar de tener una clara visión de lo que todo ello puede reportarle o quitarle, y salvaguardando siempre la autonomía de su juicio. Habrá de tener muy en cuenta todo lo que escapa al ojo y considerar con cuidado el menor indicio, concentrarse en su adiestramiento y evitar siempre las acciones inútiles. Son enseñanzas que podrían ser aplicadas a cualquier campo.

El Capítulo del Agua expone la teoría del manejo de la espada, núcleo del adiestramiento del guerrero.

En primer lugar, nos habla de la disposición de ánimo, la posición de combate y la mirada, tres aspectos fundamentales del arte del que trata. Pero insiste también en que para poder entrar en acción inmediatamente y sin caer en descuidos es importante adiestrarse partiendo de la propia vida diaria. Las formas de empuñar la espada larga son cinco (alta, media, baja, lateral izquierda y lateral derecha) y el bushi habrá de buscar siempre la que le permitan herir al adversario con más facilidad. Procurará adquirir una técnica que le permita blandir la espada desde la posición inicial con la mayor sencillez. Para desarrollar la destreza, habrá de practicar las cinco posiciones de partida, pero no confiarse a fórmulas establecidas, sino posicionarse ante cada adversario de la forma que sea más fácil llegar él aguzando los sentidos y buscando la auto superación. Teniendo siempre en mente que hoy debe ser mejor que ayer, mañana vencer al rival débil y pasado mañana al fuerte, persistirá en el adiestramiento tantos días como sea necesario. Se trata, pues, de entrenarse aspirando a adquirir una técnica más depurada, e ir curtiéndose acumulando experiencias a lo largo de los años.

El Capítulo del Fuego trata de la teoría del combate.

Para empezar, el bushi luchará utilizando en beneficio propio y perjuicio del adversario todas las condiciones que presente el campo de batalla, para lo que habrá de examinarlo bien en todos los aspectos, desde el ángulo en que incide la luz hasta las irregularidades del terreno. Deberá también conocer bien al enemigo, para impedir que aproveche sus fortalezas y atacar mejor sus puntos débiles. Una vez controlada la técnica del adversario, habrá de saber prever sus movimientos para tener siempre preparada una respuesta instantánea y abortar así sus ataques. Irá derrotándolo obligándolo a moverse y sacando partido de sus movimientos. La lucha es también psicológica y el bushi deberá conseguir sumir al adversario en la duda, alterar su equilibrio mental y cuando este muestre su debilidad, vencerlo con un rápido ataque. Cuando el combate es múltiple también tendrá que moverse tomando la iniciativa y atacar cuando dos o más enemigos convergen en un mismo punto. Si la estrategia falla dos veces, a la tercera deberá probar otra forma de ataque. Este deberá ser tan esmerado como audaz. El bushi no bajará la guardia nunca hasta que la victoria sea suya.

El Capítulo del Aire señala los errores de otras escuelas y se reafirma en el camino correcto.

Deberán buscarse principios que funcionen en cualquier situación. No hay que obsesionarse demasiado con las posiciones de partida ni con ninguna otra fórmula “externa” de las aprendidas en los entrenamientos, sino posicionarse ante el adversario de la forma más práctica en cada situación y saber aprovechar todo lo que la espada da de sí. Musashi rechaza las “fórmulas secretas” transmitidas e invita a enseñar sin depender de métodos. Hace hincapié en la necesidad de que, quien aprende, lo haga comprendiendo y asimilando con facilidad. Musashi propugna una enseñanza consistente en mostrar el camino correcto considerando la capacidad de comprensión de cada discípulo, haciendo que se deshaga de sus manías o propensiones y de sus creencias gratuitas para que sea él mismo quien acabe viviendo como un verdadero guerrero, libre ya de toda vacilación.

En el Capítulo del Vacío se explica cómo avanzar en el camino de la espada y cuál es su forma más elevada o perfecta de dominio.

Puesto que las variadas formas de error existentes son todas producto de creencias injustificadas, es importante seguir observándose permanentemente a sí mismo y percatándose del “vacío”. Si uno continúa mejorando su técnica y curtiéndose en cuerpo y alma, con perseverancia llegará a un punto en el que todo es luz, en el que no hay ni sombra de duda. Eso es lo que Musashi llama “el vacío verdadero”.

En su juventud, Musashi salió vencedor de muchos duelos a muerte, pero persiguió siempre lo más amplio y universal, eliminando lo superfluo y tratando de conseguir la forma más efectiva y racional. El Libro de los cinco anillos, que es el legado que ha dejado a la posteridad tras haber alcanzado el dominio total de este arte, muestra cómo debe vivir un verdadero bushi sobre la base de lo aprendido en el entrenamiento, pero al mismo tiempo logra transmitir lo más esencial de la profesión del samurái, un mensaje que ha resistido el paso del tiempo y que sigue vivo hoy, casi cuatro siglos después de su muerte.

 





La Hakama, el pantalón samurai

8 07 2019

Artículo original de Darío Britez. Al final del post encontrarás el enlace al mismo.

Ante todo, ¿Que es un Hakama?

El Hakama (袴) es una especie de pantalón abombado con pliegues, similar a una falda, que vestían los nobles en el antiguo Japón. Esta prenda era principalmente un distintivo de los guerreros samuráis, quienes comenzaron a usarla para protegerse las piernas al montar a caballo entre arbustos y malezas.

Ilustración: Irasutoya

Desde los inicios siempre fue una prenda que marcaba cierta jerarquía, así que era exclusiva de la clases altas, aunque con el paso del tiempo también comenzó a ser usada por la gente común en un gran variedad de ámbitos.

¿Quienes lo usan hoy en día?

Hoy en día el hakama es una de las prendas más usadas por los practicantes de distintas artes tradicionales de Japón, pero en especial lo podemos ver con mucha frecuencia en el mundo de las artes marciales, en disciplinas como Aikidō, Kendō, Iaidō y Kyūdō entre otras. De hecho, quizás conozcas el hakama por alguna de estas artes.

Pero además, el hakama es parte de la vestimenta formal masculina, que se usa muchas situaciones especiales, como por ejemplo bodas, graduaciones y bautismos. Este tipo de vestimenta se llama “Montsuki” (紋付) y consiste de un kimono con el emblema familiar de la persona, un hakama a rayas y una chaqueta llamada “haori”.

Montsuki – Ilustración: Irasutoya

¿Quienes más usan hakama en Japón?

Además de los artistas marciales, quienes suelen usar hakama para realizar sus disciplinas son:

  • Forjadores de katanas ⚔️
  • Practicantes de caligrafía japonesa 🎨
  • Jugadores de shogi (ajedrez japonés) ♟️
  • Humoristas tradicionales 😁
  • Sacerdotisas shintoístas 🏯
  • Actores de teatro kabuki y Noh 👘
  • Músicos 🎻

…Así como muchas otras personas que se especializan en algún oficio o arte tradicional.

Tipos de Hakama

Hay hakamas para todos los gustos y ocasiones, pero en general se dividen en dos clases: los “Umanobori hakama” (pantalón para montar a caballo) y “Andon hakama” (pantalón linterna).

Los “Umanobori hakama” vienen a ser los que tienen una separación para las piernas, por lo que se colocan como un pantalón. Luego los “Andon hakama” son aquellos que no tienen ninguna separación al estilo pantalón, y se colocan de la misma forma que una falda. Estos últimos son los que más suelen usar las mujeres, de hecho las Miko (sacerdotisas japonesas) acostumbran a usar hakamas rojos de este estilo.

A todo esto, también existen distintos tipos de hakamas que se usan o usaban para una gran variedad de fines. Veamos algunos de ellos:

  • Tattsuke: Un hakama de uso común en el antiguo Japón. No era nada ancho, y estaba bien sujetado en las pantorrillas, por lo que a simple vista se veía como un pantalón normal. Lo usaban los samuráis, pero debido a su comodidad también llegó a usarse por granjeros, artesanos y pescadores. Este hakama también era muy usado por los ninjas de Iga, y es por eso que algunos lo llamaban “Igabakama”.
  • Karusan: Los hakamas karusan son mucho menos anchos, muy parecidos a un pantalón. Se originaron durante el periodo del comercio Nanban alrededor del año 1500, época en que llegaban los primeros portugueses a Japón. Y estos mismos portugueses son los que les dieron nombre a este hakama, ya que “Karusan” es un extranjerismo de la época, que viene del portugués “calção” (pantalón corto).
  • Uenobakama: Uenobakama era un hakama que usaban los aristócratas de la Corte Imperial durante el periodo Heian (799 – 1185). Se trata de una falda-pantalón que se colocaba encima de un complejo atuendo llamado “Sokutai”, que por cierto, también utilizaba el emperador. Estas vestimentas son muy similares a las que usan para jugar Kemari, el juego típico de aquellos tiempos.
  • Nagabakama: Estos hakamas son de las más peculiares, ya que tienen la característica de ser bastante largos, por lo que en broma podríamos decir que son un perfecto limpiador de suelos al caminar 😜 . Los usaban los señores feudales y algunos nobles en el antiguo Japón. El Nagabakama era considerado como una prenda que solamente personas de gran estatus debían llevar.
  • Budō hakama: Esta es la forma genérica que se usa para llamar a todos los pantalones hakama que se usan para practicar artes marciales. Suelen ser de color negro, azul o gris, y dependiendo de la disciplina para la que se use su tela puede ser más o menos gruesa.
Foto: L’oeil étranger (CC BY) on flickr

Datos curiosos sobre la hakama

Y ya que estamos en el tema, a continuación te contaré algunos datos curiosos sobre esta prenda tan característica de las vestimentas tradicionales de Japón. 😉

Uniforme escolar del periodo Meiji

En el periodo Meiji (1868-1912) se decidió que todos los estudiantes debían vestir un hakama para ir a la escuela. Tanto niñas como niños usaban un hakama a modo de uniforme escolar. ¡Hasta los profesores usaban hakama! Y por eso que hoy en día los estudiantes en Japón visten esta prenda en las ceremonias de graduación.

El doblado del Hakama

Cuando practicaba aikidō a los 16 años, una de las cosas que más me llamaban la atención es cómo el profesor doblaba su hakama con paciencia y dedicación. Pues esta prenda no se puede guardar como uno quiera o tirarla dentro de la mochila como un mero pantalón de gimnasia, sino que hay que acomodar sus plieges y cintas siguiendo un orden específico con paciencia y cierta respetuosidad.

El origen de la palabra Hakama

Y si hablamos de curiosidades, no puedo dejar de incluir alguna referencia al idioma japonés. 🙂

Se cree que la palabra “hakama” viene de la expresión “haku mo” (穿く裳 ). “Haku” es el verbo “poner / vestir” y “mo” viene a ser un tipo de falda que usaban las mujeres japonesas en la antigüedad. Por lo tanto “haku mo” significa “Falda para vestír”. Hoy en día se cree que esa expresión es la que le dio origen a la palabra “Hakama”.

Foto: MIKI Yoshihito (CC BY) on Flickr

Conclusión

El hakama tiene mucho más significado del que podemos imaginar. Más allá de que a primera vista pueda parecer que es simplemente una prenda para practicar artes marciales, la realidad es que el hakama es todo un símbolo característico de la identidad cultural de Japón.

Artículo original de Darío Britez