El árbol de los problemas

13 11 2019

Un hombre tomó la decisión de reparar una vieja granja que tenía en el campo. Para ello contrató a un carpintero que le ayudaría durante todo el proceso.

Un día se acercó a la granja para verificar cómo iban todos los trabajos. Llegó temprano y comenzó a ayudar al carpintero. Ese día parecía que las cosas no le iban bien. Su cortadora eléctrica se había quedado sin batería haciéndole perder dos horas de su tiempo. Más tarde un corte en el suministro eléctrico le había hecho perder una hora más. A última hora de la tarde se le acabó el pegamento y no pudo finalizar las tareas que tenía programadas para ese día. Por si fuera poco cuando se disponía a volver a casa, su camión no arrancaba. Ante esta situación el dueño de la granja se ofreció a llevarlo.

Mientras recorrían los paisajes de la zona, el carpintero iba en silencio. Parecía triste y cansado después de un día tan malo. Después de treinta minutos de recorrido llegaron a la casa del carpintero, y sorprendentemente lo invitó para que conociera a su familia. Mientras se dirigían a la puerta, el carpintero se detuvo durante unos segundos frente a un pequeño árbol de un color verde intenso. Tocó varias ramas cuidadosamente con sus manos, mientras admiraba sus preciosas hojas.

Cuando abrió la puerta ocurrió una increíble transformación. Su cara estaba llena de sonrisas, satisfacción y alegría. Sus hijos se abalanzaron sobre él. Le dió un beso a su mujer y lo presentó. Lo invitó a una cerveza y una apetitosa empanada. Ya despidiéndose, lo acompañó hasta el coche.

Cuando pasaron nuevamente cerca del árbol, no pudo evitar la curiosidad  y le preguntó acerca de lo que había hecho un rato antes frente al árbol.

¡Ohh!, ese es mi árbol de los problemas, contestó.

Y luego procedió a explicar y dijo: sé que no puedo evitar tener dificultades en mi trabajo, percances y alteraciones en mi estado de ánimo. Pero una cosa si es segura: Esos problemas no pertenecen ni a mi esposa y mucho menos a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el “árbol de los problemas” cada noche cuando llego a casa. Luego por la mañana los recojo de nuevo, porque tengo que solucionarlos. Lo divertido es, dijo sonriendo el carpintero, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos problemas como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.

El dueño de la granja se subió a su coche, meditando sobre la estrategia del carpintero para ser más feliz y evitar contaminar el hogar con los problemas laborales. Llegó a la granja y se dispuso a seleccionar su árbol de los problemas. Y desde entones cada vez que llegaba a su hogar ya saben lo primero que hacía.

Me ha gustado ver hoy publicado de nuevo en el Rincón del Do este cuento que ya explicábamos a nuestros alumnos hace muchos años, y he decidido compartirlo también yo aquí.

Creo que la enseñanza de este cuento deberíamos aplicarla no solo en nuestro hogar sino también en el dojo, que al fin y al cabo es nuestro segundo hogar. Cada dojo tiene fuera un árbol de los problemas donde debemos dejarlos colgados antes de entrar a practicar. Ni tu Sensei, ni tus compañeros, ni tus alumnos en caso de que tú seas el maestro, merecen comerse tus problemas. Déjalos afuera y entra al dojo siempre con buen ánimo y actitud predispuesta. Ya los recogerás a la salida, y probablemente como en el cuento los verás de otro modo o quizás alguno de ellos se haya atenuado o incluso desaparecido. Y en caso de que esos problemas y preocupaciones sean tan graves que creas que no vas a ser capaz de dejarlos fuera, mejor ese día no vayas al dojo.

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Ninjas famosos de la historia: Momochi Sandayu

6 11 2019

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Momochi Sandayu (aprox.1525-1585) es uno de los ninja más legendarios de la historia del Japón feudal, descendiente de la familia Otomo, procedente de la región de Iga, zona que estaba controlada por tres famosas familias ninja: la familia Hattori, la familia Fujibayashi y la familia Momochi.

Momochi Sandayu llegó a ser Sôke de varias escuelas, entre ellas Hakuun Ryu Ninpo, Gyokko Ryu Koshijutsu, Koto Ryu Koppojutsu y Momochi Ryu. Muy activo en la era Tembun (1542-1555), sirvió al clan Sanada en esta turbulenta época japonesa y fue el maestro de varios otros ninja muy famosos como Hanzo Hattori e Ishikawa Goemon.

Con el fin de dificultar su captura y ocultar su identidad se dice que Sandayu llegó a tener 3 hogares distintos y 3 familias, sin que ninguna de ellas supiera de la existencia de las otras dos. Sus hogares fueron el Castillo de Ryugu, el castillo Hojiro y el Castillo Yamato. En cada castillo tenía una personalidad diferente y como hemos dicho una familia propia así como todos los recursos necesarios para escapar en caso de peligro.

En noviembre de 1581 tuvo lugar la invasión de la provincia de Iga por parte de las tropas del Shogun Oda Nobunaga para acabar con el poder de los ninja de la zona, y allí se disputó la célebre batalla llamada “Tensho Iga No Ran”en la cual la mayoría de los ninja de los diferentes clanes fueron masacrados y los supervivientes se esparcieron por todo el país.

Las crónicas dicen que Momochi Sandayu combatió ferozmente en la batalla y logró huir con alguno de sus hombres ocultándose en el este del país y asentándose bajo la apariencia de granjero en la provincia de Kii hasta que supo la noticia del asesinato de Nobunaga, a manos de uno de sus propios generales, el 10 de junio de 1582.

Una de las versiones dice que Momochi Sandayu regresó entonces a Iga e intentó unir a los clanes Momochi y Hattori, pero ese intento fracasó y se produjeron muchas luchas internas entre los dos clanes. Finalmente, los líderes de los clanes, Momochi Sandayu y Hattori Hanzo se batieron en duelo y Momochi Sandayu murió a manos del que fuera antiguamente su alumno.

Otras versiones de la historia apuntan a que desapareció y nunca se volvió a saber de él tras su escapada y escondite en la provincia de Kii.

Su tumba se descubrió en los años 60 cerca de uno de sus hogares, al sur de Iga-Ueno.

Kuden de Momochi Sandayu:

“El ninjutsu no es algo que se deba utilizar para satisfacer vuestros deseos personales. Sólo debe ser utilizado cuando no haya otra opción, para servir a tu país, a tu señor o para escapar de un peligro personal. Si utilizas sus técnicas y estrategias deliberadamente para satisfacer tus deseos personales, éstas te fallarán y se volverán contra ti.”

Consejos de Momochi Sandayu a los hombres de su clan:

  • Nunca subestiméis a vuestros enemigos, asumid siempre que son peligrosos.
  • Aprended a deslizar vuestro peso y moved vuestro cuerpo de manera fluida si queréis esquivar a vuestro atacante
  • Para lograr la máxima eficacia moved el cuerpo como una unidad, no por partes separadas
  • Los movimientos vistosos y las florituras son innecesarios
  • Atacad siempre a puntos vitales y dolorosos. Usad la esquiva y el engaño para obtener la distancia correcta
  • No intentéis combatir a una fuerza superior con más fuerza, en vez de eso, desviad su acción moviéndoos en la dirección de su fuerza para apresarle y romperle con su propia fuerza.
  • Nunca perdáis de vista al enemigo, ni siquiera tras un contraataque exitoso. Esperad de él lo inesperado y así sobreviviréis
  • Controlad siempre el daño que vais a infligir a vuestro enemigo. Situad el grado de castigo que vais a infligirle según el peligro del ataque.

 

Información recopilada de varias fuentes





Doron Navon, 6 años con Hatsumi Sensei

29 10 2019

Como un verdadero ninja, sigue siendo un enigma complejo e intrigante para la mayoría del mundo, incluso para Doron Navon y otros que lo conocen personalmente. Mientras muchos de sus alumnos se convierten abiertamente en el centro de atención, el Dr. Masaaki Hatsumi, 34º Gran Maestro de Togakure ryu ninjutsu, permanece en silencio en las sombras. Es su elección. Es un hombre de sutil, pero gran sustancia, que con frecuencia prefiere observar desde la distancia.

Cuando se les pidió que describieran a Hatsumi Sensei, sus alumnos, sus amigos, incluso su esposa, todos dieron diferentes versiones, como diamantes multifacéticos. Sin embargo, hay un aspecto en el que todos están de acuerdo: todos lo llaman “Sensei”. Y se le llama así con mucho amor y reverencia.

Doron Navon and Masaaki Hatsumi

Muy pocas personas han tenido la suerte de pasar mucho tiempo personal con Hatsumi Sensei; y de esos, aún menos son capaces de llegar a conocerlo realmente. Pero si hay alguien que logró dar un vistazo más profundo a este hombre es Doron Navon, el primer estudiante israelí de Hatsumi, que entrenó con él durante seis años y se convirtió más en un hijo que en un estudiante. La suya es una relación muy especial que ha crecido y florecido durante casi 20 años. Doron Navon ostenta actualmente un sexto Dan emitido por Hatsumi Sensei, el grado más alto jamás alcanzado por un no japonés en el sistema. En 1974 Doron Navon regresó a casa para fundar la Bujinkan Dojo de Israel. Se dice de él que es el único homonoshidoshi (maestro verdadero) no japonés. Navon habla con reverencia de su propio verdadero maestro.

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“Sensei es una persona muy especial”, dice. “Es muy armonioso, intrincadamente comprometido con el flujo de la naturaleza. Sin embargo, su vitalidad contagiosa domina la gran organización que hay detrás de él.

“Por lo general, comienza su día como una persona normal”, sonríe Davon Navon, “cuidando a sus pacientes como hone tzugi (médico osteópata), pero las tardes y las noches lo conocen como el maestro supremo del ninjutsu. No es un caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde “, afirma Davon Navon,”más bien es una transformación natural de una fase a otra, hecha con extensión lógica y en completa armonía consigo mismo y su entorno.”

Incluso sus vecinos de la ciudad de Noda realmente no saben quién es o qué hace. Saben que está comprometido hasta cierto punto con las antiguas artes de lucha, y ven que muchos visitantes van y vienen, pero nunca están muy seguros de lo que significan estas actividades. Se han resignado a aceptar el hecho de que él es alguien que nunca se les revelará por completo. Hatsumi Sensei lo prefiere así. Vive una vida muy modesta, conduciéndose de una manera tranquila y conservadora, eligiendo no exhibir los enormes poderes marciales que posee.

La clínica de Hatsumi está situada en frente de la calle de su casa. Una pequeña habitación en la parte de atrás solía ser su dojo privado, pero ahora rara vez se usa como tal. Sirve más como una sala de exposición de recuerdos de artes marciales con sus cuadros enmarcados, dibujos y documentos que adornan las paredes.

Doron Navon and Masaaki Hatsumi

Hatsumi Sensei tiene una extensa colección de espadas, muchas de las cuales en realidad fueron utilizadas para matar, ¡no por Sensei, claro! Curiosamente, muchas personas dan la espalda a espadas que fueron instrumentos usados en la muerte de otros, temiendo que puedan traer mala suerte; entonces se las dan a Hatsumi Sensei. . . “quien no es tocado por el espíritu maligno”, dice Doron Navon.

Hatsumi Sensei es el tipo de hombre alrededor del cual muchas personas gravitan, trayéndole todo tipo de regalos. Siguiendo una antigua costumbre japonesa, él siempre tiene a mano una gran cantidad de regalos para dar también a quienquiera que simplemente “se deje caer” por su casa. Si a esta gran variedad de amigos y conocidos añadimos una colección de mascotas, incluyendo un caimán, dos iguanas, muchos gatos persas y siameses, y dos perros de caza que él saca a pasear todas las noches, obtenemos la imagen de una persona feliz, estable y muy hogareña.

“Por lo general, siempre hay al menos uno de sus estudiantes alerta para ver cualquier cosa que Sensei pueda necesitar”, dice Navon. “Y luego, siempre está su estudiante muy especial que rara vez se aleja de su lado: Marikosan, su esposa, a quien él llama cariñosamente Oksan (que se traduce literalmente como “mi esposa”). Como esposa y ser querido, ella lo ayuda con sus pacientes; como estudiante y maestra, ella es la mejor kunoichi (mujer ninja), practicando su arte con fidelidad y determinación. Ella tiene el rango de shidoshi y muchas veces se ha unido a los estudiantes mayores más antiguos en demostraciones. Los estudiantes son siempre las ‘víctimas’, y han dicho muchas veces con afecto y admiración que preferirían que participara alguna de las otras mujeres ninja en vez de ella, ya que Mariko-san ejecuta las técnicas con todo su corazón y habilidad, lo que significa que ellos ¡experimentan bastantes dolores y molestias como resultado de su entusiasmo!

“Ella es una persona extremadamente adorable”, dice Doron Navon. “Es una gran “osteópata” en la Universidad Meiji, donde, por cierto, conoció a Hatsumi Sensei”. Recuerda que al principio Hatsumi no mostró ningún interés externo en ella; en cambio, él le confió todos sus romances con otras mujeres. Pero esa puede haber sido su forma ninja de solucionar el problema, ya que un día él le pidió directamente que se casara con él, y ella lo hizo.

Mariko-san está muy metida en la cultura japonesa, y ocasionalmente enseña danza tradicional. Hatsumi se convierte en su estudiante cada vez que asume el papel de maestra. Pero a pesar de todos sus intereses y actividades en la tradición, ella no se parece mucho a la mayoría de mujeres japonesas. Por un lado, ella es activamente independiente. En su juventud fue presentadora en una televisión japonesa. Enérgica e ingeniosa, su estilo está muy influenciado por los Estados Unidos y otros países occidentales. Ella también es una excelente cocinera.

Hatsumi Sensei es especialmente cuidadoso cuando se trata de la comida, pero a la vez es muy diplomático. Como invitado en casa de alguien, comerá casi todo lo que se sirva, pero en su propia casa prefiere el arroz integral, y las frutas y verduras, por ese orden. Evita los alimentos que contienen demasiada sal o azúcar, y se adhiere a la filosofía de que uno debe consumir solo alrededor del 70 por ciento de su capacidad. Nunca deja la mesa con el estómago completamente lleno.

Doron Navon and Masaaki Hatsumi

Cuando era joven, como otros jóvenes japoneses (de hecho, como los jóvenes de todo el mundo), bebía mucho. Ahora, sin embargo, rara vez toca las bebidas alcohólicas. Dejó de beber después de un incidente en el que casi mata a cuatro de sus mejores amigos. Una noche, después de una buena juerga, y cuando estaba muy borracho, sus amigos lo llevaron a casa. En la puerta, sin embargo, se negó a entrar. Como sus amigos no tenían ganas de quedarse fuera toda la noche, decidieron obligarlo a entrar. Fue una decisión casi fatal, ya que indudablemente eso despertó al ninja en él. En un instante, Hatsumi Sensei arremetió con una serie continua de golpes y proyecciones que finalmente los dejaron a todos en el suelo, cada uno con algunas costillas rotas como doloroso recuerdo. Cuando estuvo sobrio a la mañana siguiente y se enteró de la furia que había provocado, Hatsumi se comprometió a nunca más beber en exceso. Tal situación entre amigos, cargada de tal peligro potencial no debía tomarse a la ligera. Había aprendido una lección, afortunadamente no era terriblemente costosa, pero la había aprendido bien y no ha vuelto a ocurrir.

Sin embargo, el incidente es visto ahora con algo de humor por parte de sus amigos. Uno de ellos, Moromachi-san, todavía recuerda esa noche en el hospital, y está muy feliz de quitarse la camisa y mostrar la costilla rota que no se curó correctamente. Las costillas pueden haberse roto, pero no la amistad. De hecho, esta se forjó permanentemente esa noche.

Hatsumi Sensei tiene muchos amigos, algunos de sus días de escuela y otros que estudiaron con él bajo Takamatsu Sensei, 33° soke. Aunque algunos abandonaron el ninjutsu, tal vez porque no pudieron hacer frente a la rígida disciplina exigida o porque Takamatsu parecía dedicar más tiempo a su estudiante especial, Hatsumi, de todos modos siguen siendo como verdaderos hermanos. Hatsumi Sensei evoca ese tipo de lealtad en las personas.

Como estudiante directo de Takamatsu, Hatsumi es especialista, no solo en ninjutsu, sino también en muchas otras artes marciales. Recientemente fue declarado “Tesoro Nacional” por la Agencia Cultural Japonesa; un honor que reconoce su experiencia intelectual y práctica como maestro y asegura sus continuos esfuerzos en el estudio e instrucción de una forma de vida histórica que no debe morir. Y, sin embargo, Hatsumi Sensei enfatiza que él no es japonés por naturaleza. Por el contrario, dice: “Soy un hombre sin país.” Su naturaleza y comportamiento es internacional. No tiene en cuenta ni el color de la piel ni el origen de una persona; él lo ve, simplemente, como un ser humano.

Cuando rompió el sello de secretismo del ninjutsu a mediados de los años 60, dio la bienvenida a todos aquellos interesados y aceptó a los que perseveraron, incluidos los no japoneses. Enseñó los conceptos básicos de la lucha con bastón a Quintin Chambers del Reino Unido y aceptó a dos estudiantes israelíes en las primeras etapas de su enseñanza. Muchos extranjeros estudiaron con él, algunos durante solo unos meses y, a diferencia de muchos otros maestros de artes marciales en Japón, todos fueron tratados con el mayor respeto, al igual que los estudiantes japoneses.

Doron Navon and Masaaki Hatsumi

“Hatsumi Sensei es muy dinámico cuando enseña”, dice Doron Navon, uno de esos dos estudiantes israelíes. “Cambia de una técnica a otra a la velocidad del rayo y, cuando se le pide que lo muestre por segunda vez, siempre presenta una variación emocionante. Realmente nunca ves lo mismo dos veces. Su ejecución de una técnica es virtualmente perfecta y únicamente apropiada para la situación. Cuando quiere ser mortal, es mortal; cuando se requiere humor, él se ríe abiertamente; y cuando la teatralidad es el ingrediente requerido, él es sin duda el mejor actor. Hatsumi Sensei puede ser duro o blando en diferentes momentos y duro y blando al mismo tiempo. Es sumamente capaz y extraordinariamente flexible. En sus expertas manos, una “víctima” a menudo se siente como un niño indefenso de cinco años tratando de resistir a un padre severo. Ataca los puntos débiles y los centros de dolor con una precisión mortal, y se ajusta a los cambios con sorprendente rapidez y variedad. Sus movimientos parecen mejorar a medida que pasan los años ”.

Hatsumi rara vez enseña ahora en su propio dojo, y prefiere visitar los dojos de sus estudiantes avanzados. Es como un padre paciente, solidario y aprobador para ellos. “La enseñanza debe venir del corazón”, dice, citando a su propio ilustre maestro, Takamatsu. Aunque sus alumnos difieren en muchos aspectos entre sí, esa misma “apertura” ingenua se evidencia en su actitud y comportamiento; sin embargo, cada uno se desarrolla a su manera y a su propio ritmo.

Su instrucción siempre causa un poco de consternación entre sus alumnos porque, aunque las técnicas se demuestran claramente, sin dejar dudas sobre su eficacia en una situación determinada, los estudiantes experimentan dificultades al intentar ejecutarlas de la misma manera. Hatsumi Sensei hace que parezca tan fácil que ellos trabajan bajo la falsa impresión de que pueden realizar las técnicas con igual facilidad, precisión y habilidad. Se vuelve frustrante cuando descubren duramente que no son capaces de ello. . . al menos no todavía. Pero los buenos se quedan con él, aprendiendo no solo la belleza del verdadero arte, sino el verdadero dominio de su propio maestro.

Después de las sesiones de entrenamiento, a Hatsumi le gusta hablar filosóficamente sobre los aspectos más profundos de las artes marciales. Muy consciente de lo que está sucediendo hoy en el mundo, se las arregla para vivir de acuerdo a ello, aunque no siempre con aprobación. Él mira la vida con una visión derivada del poder que hay detrás y dentro de sí mismo; el poder de un maestro de muchos oficios. Su único lazo verdadero es su conexión con Dios.

Hatsumi Sensei cree en un Dios; él lo llama “El Dios del Budo”, pero es el mismo Dios que la mayoría de nosotros adoramos. Su amor por las artes marciales es el centro de su vida, una vida que le proporciona toda la energía y el equilibrio necesarios para lidiar con sus muchas actividades. Tiene una mente rápida y aguda capaz de cambiar de un sujeto a otro con una asociación profunda a alta velocidad. Uno tiene que conocerlo realmente bien para poder seguirle el ritmo.

Una cosa que no puedes hacer es darlo todo por sentado. La apariencia de Hatsumi Sensei es peligrosamente engañosa. Su sonrisa amable, su cara abierta y su constitución mediana ocultan una verdadera trampa mortal para los incautos. Sus delicadas manos son tan fuertes como el hierro, sus dedos tan capaces como las garras de un animal salvaje, y su cuerpo compacto y poderoso. Pero aún más increíble, tiene un instinto para el peligro, una intuición que lo prepara para lo que está por venir y una visión que prácticamente le permite “leer” a las personas con las que habla. Esto puede sonar a fantasía, pero para aquellos que lo conocen, es real.

La gente viene a él para beber del “pozo que nunca se seca”, y él siempre está allí para calmar su sed. Es una de las razones por las que incluso aquellos que no estudian con él lo llaman directamente “Sensei”.

Antiguo artículo original de Ilan Gategno publicado en diversas ocasiones. En esta ocasión sacado de Usadojo 

Traducción por Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan, con permiso del autor.

Ilan Gattegno se unió a Bujinkan en noviembre de 1974, cuando se convirtió en el primer alumno de Doron Navon, cuando Navon regresó de Japón. En 1975, Ilan Gattegno se unió al Equipo de Judo de la Universidad de Tel Aviv y en 1976 fue Capitán del equipo, que se llevó la Copa Interuniversitaria de ese año. En 1983 dirigió a la delegación israelí al primer Gashuko en Yumoa-Mura, que siguió a un mes de entrenamiento encabezado por el Tai-Kai con Hatsumi-Sensei. En 1987, en el Tai-Kai de Londres, aprobó el examen 5º Dan. Cuando Doron Navon decidió dejar que la próxima generación tomara el liderazgo en Bujinkan Israel, Ilan Gattegno ayudó a Moti Nativ a reagrupar a todos los maestros y estudiantes en Israel y organizar el primer y segundo Cursos de Enseñanza, bajo la guía del Instituto Wingate de Educación Física. Las contribuciones de Ilan Gattegno a la publicidad de Bujinkan son enormes.





El camino menos transitado

23 10 2019

¿Qué podría ser más irrespetuoso que ignorar la humanidad de otro ser humano? Morihei Ueshiba era un humano. Como humano, Ueshiba Morihei trabajó duro y se sacrificó por sus logros. No eran “regalos” del “Cielo”. Afirmar eso es menospreciar los logros de Ueshiba Morihei en un esfuerzo por evitar el mismo nivel de trabajo duro y sacrificio que él realizó.

¿Qué podría ser más irrespetuoso que excusarse de estudiar las palabras del “Gran Maestro” porque “Él era un místico”? Si el “Gran Maestro” quisiera que sus palabras fueran ignoradas porque era un místico y, por lo tanto, incomprensible, habría pronunciado las mismas palabras una y otra vez?

¿Qué podría ser más irrespetuoso que excusarse a uno mismo de la tarea de alcanzar la habilidad de su “Gran Maestro” simplemente considerando que la tarea es inalcanzable? ¿Habría pasado tanto tiempo el “Gran Maestro” enseñando si realmente pensara que lo que estaba enseñando era inalcanzable?

Una teoría fácil es aquella que, aunque parece clara y completa, lo hace ignorando las verdaderas complejidades de un problema.

Aquí hay algunos hechos para reflexionar:

Ueshiba Morihei se unió a Omoto Kyo (secta religiosa) a sus veintipico añosy permaneció involucrado en Omoto Kyo hasta su muerte. Dentro de Omoto Kyo, las habilidades de Ueshiba Morihei como “místico” no se tuvieron en cuenta, mientras que sus habilidades como artista marcial sí.

Ueshiba Morihei se unió a la “élite” de la sociedad japonesa en Tokio a fines de la década de 1920 y mantuvo lazos con estas “élites” hasta su muerte. Lo que le hizo entrar en esta comunidad de “élite” no fue su “misticismo” sino su habilidad como artista marcial.

Ueshiba Morihei fue reconocido entre la “élite” de la comunidad japonesa de artes marciales poco después de mudarse a Tokio. Logró este reconocimiento, no por herencia o transmisión de títulos. Su oportunidad de introducción fue facilitada por aquellos que ya tenían el estatus de “élite” (en su mayoría élites militares), pero solo se pudo mantener demostrando su virtuosa habilidad marcial.

Una y otra vez, cuando uno lee los relatos de aquellos que conocieron a Ueshiba Morihei y luego se convirtieron en sus alumnos, uno encuentra un patrón similar. El patrón no es que fueron cautivados por su estatus de élite o su porte místico. El patrón es el de ser abrumados por su habilidad marcial. Muchos estaban tan abrumados que no podían siquiera comenzar a explicar lo que les sucedió. . . y, como es típico en los seres humanos, cuando se deja algo sin explicación uno atribuye la causa a lo inexplicable. Sin embargo, Ueshiba Morihei no nació con esa habilidad y su logro se puede rastrear fácilmente tras haber entrenado extensamente con Takeda Sokaku (Gran maestro, de familia samurai, fundador de la escuela Daito Ryu).

Entonces, fue la habilidad marcial de Ueshiba Morihei lo que lo situó aparte de los demás y nunca, nunca, se apartó del camino.

No es vergonzoso no haber alcanzado los logros de Ueshiba Morihei. Después de todo, cada uno llevamos nuestras propias vidas distintas. Sin embargo, es vergonzoso menospreciar los grandes esfuerzos de la vida de Ueshiba Morihei para atribuir sus habilidades a alguna fuente sobrenatural, absolviéndose así uno mismo de tener que poner la misma dedicación y esfuerzo, al tiempo que uno excusa su propia falta de habilidad.

Ueshiba no deificó a Takeda Sokaku ni intentó sacar provecho del nombre y la reputación de Takeda. Él recorrió su propio camino.

Es la mayor desgracia y mal servicio para los mundos del Aikido y de Daito Ryu (NdelT: léase aquí de cualquier arte marcial) colocar a sus mejores maestros fuera del alcance convirtiéndolos en leyendas. Úsalos como ejemplos, no como una excusa. Con demasiada frecuencia, el ídolo que se adora simplemente oscurece la visión de la verdad. Y cuando lo que se ha convertido en “ortodoxia” ya no es el Camino, lo que se señala como “heterodoxia” es probablemente el camino más seguro.

Piénsalo. El camino hacia la verdadera recompensa es casi siempre el camino menos tomado. ¿Por qué? Es difícil. Es solitario. Da miedo. En cambio el camino hacia la recompensa relativa está bien trillado, bien reconocido y altamente poblado. La píldora roja o la píldora azul. La decisión es tuya.

~ Allen

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Texto original de Allen Dean Beebe, publicado en su web/blog True Aiki 

Traducción por Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan. Con permiso del autor





Refranes japoneses sobre la motivación y la autosuperación

16 10 2019

Japón tiene muchos refranes tradicionales o “Kotowaza” (諺) los cuales tienen moralejas interesantes, y en especial significados relacionados con la superación personal y la motivación. En este post vemos 5 de esos refranes japoneses que a través de sus sabias enseñanzas dejan algún mensaje positivo para reflexionar.

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1- Incluso sí el polvo se amontona puede crear una montaña

en japonés:  Chiri mo tsumoreba yama to naru (塵も積もれば山となる)

Este refrán indica que a través de la constancia, la paciencia y los pequeños esfuerzos se pueden lograr grandes objetivos. Algunos japoneses consideran a este refrán como una referencia al sentido del ahorro. Ya que guardando pequeñas cantidades de dinero con constancia, eso a la larga puede convertirse en una suma más grande.

2- El fracaso es la madre del éxito

en japonés: Shippai wa seikou no haha de aru (失敗は成功の母である)

Un refrán muy interesante, que enseña que el hecho de fracasar no es perder, sino que es aprender para hacerlo mucho mejor la próxima vez. Ya que aprendiendo de las equivocaciones se puede llegar con más experiencia y preparación al éxito.

3- Todo lo bueno que haces puede regresar a ti

en japonés: Nasake wa hito no tame narazu (情けは人のためならず)

¿Alguna vez has escuchado oír que todo en la vida vuelve?. Al parecer en Japón también existe es tipo de pensamiento, y este refrán tradicional enseña justamente eso: que cuando hacemos algo bueno por los demás, esa acción tarde o temprano también puede regresar a nosotros.

4- No hay que olvidar el espíritu de principiante

en japonés: Shoshin wasureru bekarazu (初心忘れるべからず)

Cuando comenzamos el aprendizaje de algo nuevo (una carrera, habilidad, profesión, etc) lo hacemos con mucho entusiasmo. Sin embargo conforme pasa el tiempo uno se acostumbra tanto a lo que hace que a veces pierde ese nivel de emoción e interés en la materia. Este refrán japonés enseña que no se debe olvidar lo que uno sentía al comenzar su aprendizaje o emprendimiento, ya que de esta manera uno puede revivir el entusiasmo y recordar las razones por las que eligió iniciar ese camino.

Y por último uno de los más conocidos, sobre todo entre nuestro mundillo marcial…

5- Si te caes siete veces, levántate ocho

en japonés: Nana korobi ya oki (七転び八起き)

Este quizás sea uno de los refranes japoneses más conocidos en occidente. Su moraleja indica que si bien levantarse de las “caídas” de la vida no es algo fácil, aún así vale la pena intentarlo. Este dicho popular suele estar vinculado con el muñeco Daruma, ya que este tiene un peso en su parte inferior, lo cual hace que aunque se caiga vuelva a levantarse nuevamente.

Nana korobi ya oki: “Siete veces te caes, ocho veces te levantas”, es antiguo un proverbio japonés muy escuchado, especialmente en el ámbito de las artes marciales, el trabajo y el estudio. Levantarse después de cada “caída” en la vida no es fácil para nadie, pero la filosofía japonesa hace hincapié en que vale la pena intentarlo. Es muy común que los japoneses hablen de que se van a esforzar en algo y a la vez, es normal que (muchas veces en el día) le digan ¡ánimo! (Ganbatte!!) ¡Esfuérzate! a alguien o a sí mismos. En su cultura, el esfuerzo en el trabajo y los estudios vale mucho y habla muy bien de una persona. Si bien tienen mucha presión a nivel social, eso no los detiene en absoluto. Ya que en su filosofía, el fracaso es la madre del éxito, y el éxito no tiene porque darse en el primer intento. Los japoneses tienen muchos conceptos similares o iguales a este proverbio famoso de «Intentarlo una vez más», y dan lo mejor de sí mismos en cualquier rol que desempeñen. Ya sean empresarios, estudiantes, empleados o aunque se dediquen a hacer reparto de comida a domicilio.

Nana (Siete) korobi (Caer) ya (Ocho) oki (Levantarse) = «Siete veces te caes, ocho veces te levantas»

Hagan lo que hagan, sin importar el puesto o categoría, lo hacen con gran esmero. Y en la mayoría de los casos, siempre están agradecidos y orgullosos de su rol en la sociedad, ya sean trabajadores independientes, o presidentes de una empresa. Obviamente, no digo que son las personas más positivas del mundo, o que no se “caigan” de tanta presión, porque en Japón no todo son maravillas. Pero este tipo de conceptos sobre el esfuerzo que tienen en su cultura, les ayuda a hacer las cosas de esta manera. Como dijo el personaje de Tom Cruise en El último samurai: «Desde que se levantan, intentan mejorar en lo que sea que hagan, nunca he visto yo tanta disciplina.»  Sabias palabras.

Artículo original de Darío Britez, publicado en Mirando hacia Japón




NAWA JUTSU El arte de trabajar con cuerdas: nudos, apuntes básicos

8 10 2019

NUDOS

Es necesario aprender a realizar al menos unos cuantos nudos que en un momento dado pueden resultar básicos para nuestra supervivencia.

Diferenciaremos entre nudos de anclaje y nudos de unión, pero primero unas nociones básicas sobre la resistencia de las cuerdas y los nudos a utilizar en cada situación :

  • Carga de rotura: Es la carga que tenemos que realizar a una cuerda para que se rompa.
  • Resistencia residual: Es el % de resistencia que le queda a la cuerda, respecto a su resistencia original, después de hacerle un nudo.

Si queremos calcular la carga de rotura de una cuerda, cogeríamos un trozo de la misma y empezaríamos a tirar, hasta que se rompiese. Poniendo un medidor de fuerza (dinamómetro), en uno de los extremos podremos saber la carga que estamos realizando y a que carga rompe la cuerda.

Si realizamos la misma operación con un nudo en mitad de la cuerda, vemos que la cuerda rompe antes. Calculando estas cantidades por medio de %, conseguimos la resistencia residual en %.

Ejemplo:

Calculamos la carga de rotura y nos da 2.000 kg

Calculamos la segunda prueba y nos da 1.500 kg

La resistencia residual del nudo será de 75%.

¿Qué nudo utilizar en cada momento?:

Normalmente en la Naturaleza trabajamos con muchos factores que pueden hacer que la cuerda pierda facultades y resista menos de lo que pensamos – agua, barro, posibles roces -. Si además le incorporamos un nudo, las cargas de rotura, en este caso, las cargas de resistencia residual pueden llegar a ser bastante pequeñas por lo que siempre tendremos que evitar en la medida de lo posible, situaciones que repercutan en la resistencia de la cuerda, los ya comentados roces, etc.

A la hora de realizar un nudo, que es el factor que más vamos a poder controlar, nos decantamos siempre por el nudo que más resistencia residual nos deja, dando más margen de resistencia a la cuerda.

La utilización de cada nudo dependerá de la resistencia residual que tenga y su forma de trabajar, ya que cada nudo responde de una forma distinta según el trabajo que realicen. No será el mismo nudo para un rappel desde un árbol, que el nudo que utilicemos en una cordada de montaña, o por lo menos no debería serlo.

NUDOS DE ANCLAJE

Nudo en Ocho

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Probablemente es el más útil y utilizado de todos los nudos en espeleología. Es clásica la frase de que si sólo se aprende un nudo para practicar espeleología, sea éste. Es fácil de realizar, fácil de deshacer después de que una carga le haya sido aplicada, y pone la menor tensión en la cuerda cuando se realiza bien.

Para una cuerda de resistencia 2.350 kg la carga de rotura es de 1.290 kg y la resistencia residual del 55%.

Ejemplos de uso : fijar los vientos de una tienda (lona para refugio) a las piquetas, asegurar objetos, colgar la cuerda para trepar, etc.

Nudo en Ocho sobre elemento cerrado

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Nudo Bowline o As de Guía

Es de los nudos más utilizados, fácil de hacer y deshacer, incluso después de haber sido sometido a grandes tensiones. Tiene que estar tenso.

Este nudo, uno de los más útiles, ofrece la posibilidad de hacer gazas no corredizas para muy distintos usos (asegurar una cordada, amarrar una barca, una cuerda de salvamento, una hamaca…)

Para realizarlo sobre el mismo firme del cabo se hace un seno, por dentro del cual se introduce el chicote, que pasando por detrás del firme, vuelve a introducirse en el seno, por donde entró.

Cuando la cuerda es especialmente resbalosa, el as de guía puede asegurarse con un seno doble. Se hacen dos senos seguidos en el firme antes de introducir el chicote. Para una cuerda de resistencia 2350 kg la carga de rotura es de 1215 kg y la resistencia residual del 52%.

Resultado de imagen de nudo as de guíaNudo Prusik

Desplazado por los ascendedores mecánicos, es aún insustituible como nudo de emergencia para ascensión de cuerdas. E incluso sigue vigente para trepar por una cuerda  en horizontal o diagonal, en donde los aparatos mecánicos de ascenso pueden salirse por trabajar en una posición forzada. Otro uso secundario seria como improvisado sistema para subir el petate.

El Prusik suele hacerse con un anillo de unos 30 cm de cordino de 5 o 6 mm anudado con un pescador doble, aunque en caso de necesidad podría hacerse incluso con unos cordones de zapato. Su funcionamiento es simple: al cargarlo abraza la cuerda, y al descargarlo se desliza fácilmente por ella. Para una cuerda de resistencia 2350 kg la carga de rotura es de 1205 kg y la resistencia residual del 51%.

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Nudo Ballestrinque

Se comienza dando una vuelta alrededor del objeto a donde se asegura, mordiéndolo por encima y dando una segunda vuelta que de nuevo es mordida al pasar el chicote por debajo (una pisa a la otra y vuelve a pasar bajo ella misma). Es un nudo que siempre aprieta. Es bueno para hacer paquetes, atar 2 troncos, hacer parihuelas, atar las manos después de los corredizos, etc.

Rotura a 440 kg. Resistencia residual casi nula.

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Nudo de Tejedor

 Se utiliza para unir cabos de diferente grosor. También se pueden unir cabos de igual grosor y se utiliza precisamente para fabricar redes, de ahí su nombre.

Con el cabo de mayor grosor se hace un seno y con el de menor grosor se pasa uno de sus chicotes por el seno y luego alrededor del chicote y firme para sacarlo de nuevo por dentro del seno, bajo su firme y por la parte contraria por donde entró. Se desliza a los 400 kg. Resistencia residual 45%

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Nudo de Pescador

Se utiliza también para unir cabos. A 925 kg. deslizamiento y rotura. RR 41%

Resultado de imagen de nudo pescador

 

Nudo Plano o Llano: un nudo normal y otro por encima o al revés. Es bueno para unir 2 cuerdas, para hacer la baga de rappel, etc.

Atención : se escapa a los 220 kg. Resistencia residual = 0

Resultado de imagen de nudo llano

Además de los nudos que podríamos llamar de supervivencia, que son los anteriores, es necesario aprender a realizar los siguientes nudos corredizos para el trabajo específico de Ninjutsu – Budo Taijutsu de atar prisioneros, etc. Solamente los vamos a listar y dejaremos su realización para el trabajo en el dojo :

  • Corredizo normalResultado de imagen de nudo corredizo
  • Corredizo con una sola mano
  • Doble corredizo enrollando en la mano izda 2 ó 3 vueltas
  • Doble corredizo con 2 manos dejando pancha en medio

 

Dani Esteban -Kôryu-

Bujinkan Dai Shihan





La responsabilidad del alumno

26 09 2019

Las responsabilidades de los maestros se discuten mucho, pero rara vez veo algo sobre las responsabilidades de los estudiantes. Como estudiantes adultos de artes marciales, ¿de qué somos responsables? ¿Son (somos) los estudiantes, responsables de algo más que aparecer, ser respetuosos y hacer lo que se enseña en clase?

Sí, lo somos. Las primeras responsabilidades de los estudiantes comienzan en el momento en que entran a un dojo. Son responsables de ser conscientes y prestar atención a cómo es el dojo. ¿Cuál es el ambiente en el dojo? ¿Cómo trata el maestro a los estudiantes? ¿Los trata con respeto y dignidad? ¿O los menosprecia y los degrada? ¿Les grita? ¿Cómo tratan los estudiantes al maestro? ¿Lo tratan con respeto, o lo tratan como una especie de principito, con estudiantes arrastrándose y degradados ante él? ¿Los estudiantes parecen tenerle miedo al maestro? ¿El profesor parece aprovecharse de su posición?

Ser conscientes de cosas como estas y controlarlas es parte de nuestra responsabilidad incluso antes de unirnos al dojo y convertirnos en estudiantes. Estas son cosas que deberíamos considerar al evaluar si queremos ser estudiantes en algún lugar. Cuando te unes a un dojo y comienzas a estudiar, aprenderás no solo las técnicas físicas que se te están enseñando, también aprenderás la forma en que las personas interactúan entre sí. ¿Quieres aprender a ser irrespetado, verbalmente acosado y posiblemente abusado físicamente? ¿Quieres aprender a pararte y absorber los gritos? ¿Aprender a aceptar ser degradado y menospreciado? Eres responsable de lo que estás aprendiendo. Si parece que esto es parte de lo que se enseña, tú eres responsable de tomar la decisión de no asistir a clases donde el abuso es parte de la lección.

Nosotros, como estudiantes, somos responsables de nosotros mismos. Los maestros y los sempai tienen responsabilidades, pero la responsabilidad final de lo que aprendemos reside en nosotros. Tenemos que entrar con los ojos abiertos y la mente alerta. Esto sigue siendo cierto después de haber encontrado un maestro y una escuela en los que sentimos que podemos confiar. Las responsabilidades de los estudiantes no terminan simplemente porque encontraron a alguien de quien se sienten cómodos aprendiendo, que pueden respetar y que a cambio les ofrece respeto.

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Hatsumi Sensei aprendiendo de Takamatsu Sensei

Estuve en el dojo de judo el martes, mi primera práctica después de estar fuera durante varias semanas porque había estado viajando por Japón (practicando otras cosas) y luego estuve enfermo. Como estudiante allí, soy responsable de ser consciente cuando estoy enfermo y contagioso y de no exponer al maestro y a mis compañeros a cualquier tipo de porquería que tenga. Estuve alejado una semana hasta que mejoré. Sin embargo, todavía no estaba al 100% y era mi responsabilidad conocer mi condición y ajustar mi entrenamiento adecuadamente. Sabía que no tenía mi resistencia o fuerza habitual esa noche. En cierto modo, esta fue una gran oportunidad de entrenamiento para mí, porque cuando hicimos algunos ejercicios de newaza, tuve que hacerlos correctamente. No tenía la fuerza o la resistencia para ejercitarme en la práctica con una técnica débil y mucho músculo. En la otra dirección, tenía que ser consciente de mis límites físicos y saber decir “suficiente” si me acercaba demasiado a esos límites.

En el entrenamiento cada persona debe sentir cierta responsabilidad por el bienestar de su pareja de entreno. En un par de ocasiones mi compañero resultó herido, y me sentí terriblemente mal de que eso sucediera. Después pasé mucho tiempo tratando de averiguar qué podría haber hecho para prevenir esa lesión. La pareja de casi todas las personas que he visto lesionadas durante la práctica ha sentido lo mismo. Estamos trabajando juntos, así que parte de mi responsabilidad es asegurarme de que no te lastimes. Las pocas veces que me he encontrado con personas que realmente no se preocupan por sus compañeros de entreno, he dejado de trabajar con ellos. La única vez que vi a mi primer maestro de judo realmente furioso fue cuando un chico era condescendiente y despreocupado por el bienestar de un compañero. Ese tipo no se quedó mucho tiempo. Uno de los principios fundamentales del Kodokan Judo es “Jita Kyoei” 自 他 共 栄 o “beneficio mutuo y bienestar”. Si alguien no puede molestarse en preocuparse por el bienestar de su pareja, no quiero que entrenen conmigo o cualquier persona que me importe. En ese momento, mi maestro sentía lo mismo y así se lo hizo saber a este tipo. Al chico no le molestaba que le importara, y terminó por irse.

Entrenamos juntos y tenemos que cuidarnos unos a otros. Si por alguna razón no estás seguro de poder entrenar de manera segura, es tu responsabilidad detenerte. Cualquier maestro responsable respetará esa decisión.

Los estudiantes son responsables del dojo. Sí, el maestro lidera. A menudo decimos que es “el dojo de Sensei”, pero sin estudiantes, no hay dojo; solo hay un chico en la esquina practicando solo. En cualquier buen dojo en el que he estado, ya sea en Japón o los Estados Unidos o Europa, los estudiantes han asumido una gran responsabilidad por el dojo. Es su lugar y su práctica tanto como la del maestro. Nos aseguramos de que el dojo sea un lugar seguro y limpio para entrenar. Esto significa unos minutos de atención antes y después de la práctica, y estar atento a las cosas que podrían salir mal durante la práctica. Todos son responsables de asegurarse de que no haya nada fuera de lugar en el dojo. Un cinturón o un bokken en el lugar equivocado puede hacer tropezar a alguien que realiza prácticas combinadas y tener todo tipo de consecuencias infelices. Los estudiantes somos responsables de mantener un ojo abierto para las cosas fuera de lugar.

También ayudo a asegurarme de que las personas nuevas en el dojo entiendan la etiqueta y las expectativas de nuestro dojo. Como parte del dojo, como miembro del dojo, soy en parte responsable de la atmósfera en el dojo. Soy una de las personas cuyo trabajo es asegurar que las personas no hagan nada que pueda ser peligroso. Casi cada vez que tengo que decirle algo a alguien, se disculpan y me agradecen por decirle que estaban haciendo algo potencialmente peligroso. Las personas, incluido yo, no siempre nos damos cuenta de que estamos a punto de estar en el camino equivocado. Una palabra de seguridad cortés y respetuosa es parte de la responsabilidad de todos.

Los estudiantes somos responsables de nuestro entrenamiento, de lo que aprendemos y de lo bien que aprendemos. Esto a veces resulta difícil y volvemos al principio. Somos responsables de elegir a nuestros maestros y al grupo con el que entrenaremos. Seguimos siendo responsables de nuestro entrenamiento cada segundo después de eso también. Como solía decir mi maestra de inglés de la escuela secundaria: “Puedo prepararte el banquete, pero no puedo obligarte a comerlo”. Ella estaba hablando de la belleza y la maravilla de la literatura inglesa, pero es lo mismo con el budo.

Mis maestros tienen todo tipo de cosas maravillosas para ofrecerme. Depende de mí estudiar lo que me ofrecen, practicarlo e internalizar las lecciones para que formen parte de mí. Lo primero que esto significa es que la práctica no termina cuando termina la clase. Es mi responsabilidad pensar, estudiar y practicar las lecciones fuera de clase. Incluso en Judo, que consiste en trabajar con un compañero, tengo muchas cosas para practicar y estudiar fuera de clase. Puedo trabajar en movimientos individuales. Puedo leer libros sobre la aplicación de técnicas y sobre los principios del judo. Hoy, a diferencia de la edad oscura cuando comencé a entrenar, hay millones de vídeos de buenas artes marciales disponibles de forma gratuita las 24 horas del día en Youtube. Para cualquier arte marcial popular, y también para un número sorprendente de algunas muy minoritarias, el mayor problema que tiene un estudiante que quiere estudiar algo en vídeo es ser capaz de filtrar los vídeos malos de budo para encontrar los buenos. Hay muchos vídeos geniales de Judo, Karate, Aikido, Iaido, Jodo, Kendo, Jujutsu y casi cualquier otro arte que te interese. Si lo tuyo es el oscuro mundo del koryu budo, todavía estás de suerte. Hay canales de Youtube donde encontrarás cosas sobre artes oscuras que no sabías ni que existían.

También hay muchos libros sobre budo. Hay mucha desinformación y mucha información realmente mala, pero aún así es nuestra responsabilidad educarnos sobre nuestro arte. Si Sensei recomienda un libro, es una clara señal de que deberíamos leerlo. El libro podría ayudarnos a poner en perspectiva las cosas que hacemos en clase. Podría enseñarnos algo de la historia de nuestro arte o quizás ayudarnos a descubrir técnicas por nuestra cuenta. Sensei no puede hacerlo por nosotros. Tenemos que leer el libro y averiguarlo. También es nuestra responsabilidad leer más que las cosas que recomiendan nuestros maestros. Hay muchos buenos libros por ahí. Si no estás seguro, pregúntale a Sensei y a otros estudiantes. Incluso podrían prestarte algunos libros. Leer. Aprender. Obtén una perspectiva adicional sobre tu entrenamiento. Una perspectiva e información adicionales te ayudarán a hacer mejores preguntas durante la clase.

Como estudiante, es mi responsabilidad aprender. Sensei enseña cosas; él lo presenta, pero soy yo quien tengo que aprender lo que está ofreciendo. Tengo que ir a casa y practicar. Tengo que trabajar en lo que estoy estudiando. Si voy a clase y no he practicado durante la semana, Sensei puede ver eso. Es mi responsabilidad. Si esto (mi arte marcial) es lo suficientemente importante para mí, como para que me presente a las clases regularmente, entonces es lo suficientemente importante como para tomarme un tiempo y practicar en casa. Ya sea usando la espada o el jo o atando un cinturón a un poste para practicar proyecciones o cualquier punto que necesite trabajo, es responsabilidad del estudiante trabajar en él. Mi gran tema en este momento es involucrar a mi koshi (cadera) en mi entrenamiento. Kiyama Sensei dice que no estoy usando mi koshi tan efectivamente como debería estar a mi nivel. Así que en eso estoy trabajando. Sé que me veo tonto cuando estoy practicando, porque soy solo yo moviéndome lentamente por la base enfocándome en mantener mi koshi debajo de mis hombros. A veces lo hago de rodillas. A veces estoy de pie. Esto es en lo que trabajo. Sensei cumplió con su responsabilidad. Identificó mi mayor debilidad por mí y me dijo lo que tenía que hacer. Después de eso, toda la responsabilidad es mía.

Si mi problema es la falta de resistencia o la fuerza de la parte superior del cuerpo, me verás en un gimnasio trabajando en eso. Menciono esos, porque ambos han sido problemas para mí en el pasado. Si un estudiante reconoce una debilidad, su trabajo es comenzar a corregirla. A veces, un maestro o un estudiante senior nos alertará sobre un punto que necesita atención especial. A veces podemos identificarlos por nuestra cuenta. De cualquier manera, nuestra responsabilidad es prestar atención a esos puntos y hacer las mejoras nosotros mismos. De esa manera, cuando vamos a clase, Sensei puede enseñarnos algo nuevo en lugar de repetir las mismas cosas 900 veces.

Nuestro entrenamiento es nuestra responsabilidad, no la de nuestros maestros. Somos responsables de elegir sabiamente a nuestros maestros y compañeros. Sin embargo, una vez que hayamos hecho eso, nuestra responsabilidad no termina. Todavía somos responsables del dojo, de la seguridad de nosotros mismos y de nuestros compañeros y de lo que aprendemos. Eso significa que nos ayudamos en el dojo, nos cuidamos unos a otros, y cuando termina la clase, nos vamos a casa y trabajamos en nuestros puntos débiles. No dejamos de aprender porque alguien dijo “La clase ha terminado. Que tengas una buena noche “. Ahí es cuando comienza el verdadero aprendizaje. No abandones tu responsabilidad por ti mismo y tu aprendizaje.

Artículo original de Peter Boylan, aparecido en The Budo Bum

traducción por Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

 

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